ME CASÓ MI MADRE

O

LAS VELEIDADES DE ELENA

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Farsa cómica en contra del matrimonio convenido en lo que podríamos determinar como el mensaje número 726 de Arniches: la plaga de los matrimonios concertados de las familias pudientes nunca traen más que desgracias o ¡farsas, como esta!, pero no, Arniches da un giro inesperado en el final de la obra: si educamos a los hijos e hijas a nuestras conveniencias, ahora haz esto porque me conviene, ahora no, lo que generamos es un ser sin criterio, sin determinación en su carácter, una veleta, que tan pronto toma una decisión como la contraria. Pertenece a su Etapa Moralizante en lo tocante al matrimonio; a su Etapa de Crítica Social por dejar al descubierto los autoritarismos de la clase pudiente, así como los duelos; y a su Etapa Rural por la recreación de la vida en un pueblo inventado de Palencia, al que llama Prádanos de Lebrato. Se estrena el 18 de  Noviembre de 1927.

 

Cuando se levanta el telón vemos a la secretaria, Margarita, tecleando en su máquina, lo que le dicta el pasante, señor Alameda. Ambos trabajan en el bufete de un abogado de gran éxito que se llama don Agustín.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 366.

 

(Acto I, Escena I.)

 

ALAMEDA.- (Dictando.) Que en el juicio de desahucio que contra mi defendido interpuso el recurrente…

 

MARGARITA.- (Dejando de escribir.) Recurrente, ¿con cuántas erres?

 

ALAMEDA.- Ponle tres nada más, que pleitea por pobre.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 367.

 

ALAMEDA.- Le amenazó con ponerle los muebles en la calle.

 

MARGARITA.- En la calle…

 

ALAMEDA.- Amenaza que adquiere caracteres gravísimos a juicio de este letrado…

 

MARGARITA.- Letrado…

 

ALAMEDA.- Porque mi cliente vive en la plaza de Canalejas…

 

MARGARITA.- Lejos…

 

ALAMEDA.- Lejos. Y desahuciarlo no es ponerle los muebles en la calle… : es ponerle los muebles en las cuatro calles… Y no hay artículo en el Código que autorice semejante demasía.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 368.

 

ALAMEDA.- (Que se fija en lo que ha escrito.) ¡Pero, Marga, por Dios, que has puesto calle con y griega!

 

MARGARITA.- ¿Y es con i latina?

 

ALAMEDA.- No, señora; es con elle. Es calle y no caye.

 

MARGARITA.- Es verdá, que caye es del verbo cayar.

 

ALAMEDA.- No, señora; caye no es de ningún verbo, y más vale que te cayes…, ¡porque, caramba, tienes una ortografía que ya, ya!…

 

Margarita no da una porque está muy nerviosa, don Agustín le ha despedido. Ayer noche le comunicó que cerraba el bufete. Alameda no da crédito. Es un abogado joven y éxito creciente…

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 369.

 

ALAMEDA.- Quitar el bufete un abogado en pleno éxito. Y si no ahí está el caso de Peñalosa, para quien el fiscal pedía tres penas de muerte y él consiguió que se lo dejaran en una y media…

 

MARGARITA.- ¡Aún le están felicitando!…

 

Llega Borrajo, otro pasante del despacho con la misma información, esto se ha acabado, don Agustín cierra el bufete, lleva una bolsa con libros y la mueve nerviosamente.

 

Borrajo está nerviosísimo y le da unos bolsazos a Alameda de aúpa.

 

 

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 370.

 

BORRAJO.- Amos, yo me he quedao de una pieza, señor Alameda, porque esto es mi perdición; sí, señor esto es mi ruina, pero que mi ruina… (Nervioso, da vueltas a la bolsa y propina con ella un golpe a Alameda.)

 

ALAMEDA.- Bueno; pero ten cuidado con las oscilaciones de la bolsa, ¡caramba!; sino al que vas a arruinar es a mí.

 

BORRAJO.- Porque, ¿dónde me coloco yo ahora?

 

ALAMEDA.- Colócate ahí enfrente…, que me has dado con una cosa muy dura.

 

BORRAJO.- La Ley de Enjuiciamiento Criminal, que va ahí dentro.

 

Le calculan unas ganancias anuales de 16.000 duros anuales, que son 80.000 pts. (240.000 € de beneficio anual), quitando ya el sueldo de los tres empleados y demás gastos.

 

Empiezan a sospechar que puede ser una mujer la causante de semejante atropello. Hace dos meses tenía novia y ahora no se sabe nada de ese asunto. Parece ser que se acabó cuando le ganó un pleito a su posible futuro yerno. Éste lo tomó muy mal y ordenó a su hija que abandonase la relación con don Agustín.

 

Borrajo, como buen secundario de Arniches, tiene una coletilla cuando va a dar la razón a alguno de sus compañeros de charla, y dice: “Item más”, y añade algo.

 

Entra don Agustín (joven elegante.),sin enterarse de nada y saludando catorce veces…, dando el sombrero y pide que le cuelguen el abrigo…, vamos, que está en su mundo de preocupaciones. Los tres dependientes se miran consternados, señala Arniches. Al final consigue sentarse en su sillón y habla con Alameda del trabajo pendiente.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 371.

 

(Acto I, Escena III.)

 

ALAMEDA.- Y también tengo para consulta la sentencia contra Mínguez.

 

AGUSTÍN.- ¿Qué Mínguez?

 

ALAMEDA.- El peluquero, que ha perdido el pleito y dice que qué hace.

 

AGUSTÍN.- ¿Qué qué hace el peluquero?… Pues apelar.

 

Les ordena que cuando llegue su pariente de Béjar, Amador García Becerro,  que le hagan pasar, que es urgente y grave.

 

Agustín se queda solo y redacta una nota exculpatoria de su suicidio: “Señor juez del distrito de Buenavista: Mi querido amigo y compañero. Hoy, a las doce y cuarenta y cinco, deserto de la vida. Perdone usted que este último viaje lo someta a un horario de ferrocarril; pero es que a esa hora, precisamente a esa hora, caerán rotas todas las ilusiones de mi juventud, de esta juventud que va a tener su trágico epílogo en las puertas del convento de las Hermanitas Reparadoras de San Juan Ante-Portam Latinam, Legasca, doscientos cuarenta y ocho provisional. De este fin sangriento no se culpe a nadie. Es decir, podría culparse a doña Paloma Sánchez Torongil; pero quiero evitar a usted el par de coces con que sería acogido por esta señora, llamémosla así, y a la que han puesto Paloma, para disimular. Lleva herraduras en las alas, no le digo a usted más. Dejo todos mis documentos en regla: testamento, esquela de defunción…”

 

                          

Convento de las Reparadoras. www.wikipedia.org

El convento fue diseñado en 1919 por el arquitecto Luis Bellido y González y fue construido entre 1920 y 1925. La obra se estrena sólo dos años después.

 

 

Llega Amador, que es un tipo de hombre provinciano, cincuentón, descuidado en el vestir, pero parlanchín y jovial, en descripción de Arniches. Trabaja en la fábrica de juguetes de Atilano Pérez Sansón por un sueldo exiguo, ya que no sólo elabora, sino que inventa juguetes, como el clown que piruetea, el jilguero que canta, el perro que ladra, el gato que maúlla… Le da a leer la esquela…, Amador se queda de piedra.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 372.

 

(Acto I, Escena V)

 

AGUSTÍN.- Bebe y sigue.

 

AMADOR.- “… a las do… doce y cua… cua… y cuarenta y cinco de su ma… ma…, de su ma… mañana… ¡De su mañana!…, digo, de mi ma… ma… ma… mañana…” Bueno, Agustín: tú me has llamado a mi para darme la mañana. ¡Para esto no se le envía a uno un kilométrico!

 

Piensa pegarse un tiro en medio de la Marcha Nupcial de Tanhauser.

 

(Acto I, Escena V.)

 

AGUSTÍN.- No pienso. La pasión es irreflexiva, ciega, súbita, arrolladora, torbellino, ráfaga, soplo, huracán, tormenta, ciclón que impele, arrebata, empuja…

 

Mensaje número 727: La pasión es irreflexiva, ciega, súbita, arrolladora, torbellino, ráfaga, soplo, huracán, tormenta, ciclón que impele, arrebata, empuja…

 

Amador se opone inicialmente a que se suicide, pero al leer el testamento en el que se le nombra único heredero, ya lo ve con mejores ojos y hasta le anima.

 

 

Como mensaje número 728 podemos encontrar la reflexión de los empleados de Don Agustín, que al ver el giro de su primo Amador:

 

(Acto I, Escena VI)

 

BORRAJO.- ¿Y ha visto usted, amigo Alameda, el canalla de ese pariente, desde que supo que le había nombrado heredero, cómo le animaba a matarse? Es una fiera.

 

ALAMEDA.- Todo hombre que espera su bien del mal ajeno es una fiera, Borrajo.

 

Interesante reflexión que nos deja Arniches como en una esquina de su obra, casi sin hacer ruido y sin desarrollarla más.

 

Margarita está enamorada de Agustín, pero no lo sabe nadie. Quiere impedir su suicidio sea como sea.

 

Borrajo y Alameda ya han empaquetado la ropa y la plata para que no se la lleve el primo Amador.

 

Margarita ha escrito una carta la ex novia Elena Sánchez Torongil para que no se case y así evitar el suicidio de Agustín: “Cuando usted salga de la iglesia, el cadáver de un hombre que la amaba será lo primero con que tropiecen sus pies, y la sangre de don Agustín caerá gota a gota sobre los blancos azahares de su corona de desposada; aún está usted a tiempo de salvarle. Resuelva. Y juro por la salvación de mi alma que cuanto le digo es verdad. Don Agustín está dispuesto a suicidarse en el atrio de la iglesia. Pronto lo ha de ver.- Margarita Baranda.

 

Agustín vuelve al despacho y celebra encontrarles a los tres para darles cuenta de “su viaje”. Les comunica que parte enseguida hacia “el Este”. Les ha buscado empleo con un letrado amigo suyo, el señor Baños. Margarita se ofrece a acompañarle en el viaje, aunque sea muy largo. De pronto se oyen las voces y gritos de Elena en el hall, ha recibido la carta.

 

Viene con su prima, doña Leona, que hace de “Carabina de Ambrosio”, figura muy habitual en la época para que la pureza de las mujeres no se viese manchada por ningún atrevimiento de ningún hombre.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 373.

 

(Acto I, Escena VIII.)

 

LEONA.- … Y vestida como está me ordena: “Acompáñame, miss Leona.” Tomamos un taxi, y hétela aquí… Y a una servidora también héteme. ¡Ah, yo me desmayo!…

 

Elena está excitadísima. Según va contando lo sucedido con la lectura de la carta de Margarita se va dando manotazos a la corona, la vis cómica está asegurada.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 374.

 

ELENA.- ¡Oh, Agustín! ¿Es esto verdad?… ¡Dímelo! ¿Es esto verdad?…

 

AGUSTÍN.- (Bajando la cabeza.) ¡Sí, Elena, sí!

 

ELENA.- (Vivamente.) ¡Oh, pues eres un miserable, Agustín; un miserable!

 

AGUSTÍN.- ¡Elena!…

 

ELENA.- ¡Un miserable!… No quito una coma.

 

AGUSTÍN.- Pero comprende que tu conducta…

 

ELENA.- ¡Un miserable!… No quito una coma. (Otro manotazo a la corona.)

 

LEONA.- ¡Por Dios, no quite nada, pero no la contraríe usted!

 

AGUSTÍN.-No la contrariaré, señora; pero es muy duro que le increpen a uno estando en el borde mismo del sepulcro.

 

LEONA.- Pues quítese del borde; pero no la contraríe, que mire usted la corona: ha costado sesenta y ocho pesetas (204 €) y tiene que servir para hoy.

 

Agustín la acusa de perjura y de responsable de toda esta tragedia. Elene lo niega. Se deshacen de Leona, a la que invita a desmayarse al otro despacho en el que ha dispuesto emparedados y jerez, y ella acepta gustosamente.

 

Elena le confiesa que le abandonó por “orden de su madre”, y ella obedeció. Nunca se despidió de Agustín y eso dejó una herida sin cerrar. A su madre se lo impuso su padre, y todo por haberle ganado el pleito de las Azucareras.

 

Le pide que abandone a Javier y que se case con él. Agustín le insiste en que si se casa con Javier sus hijos se quedarán desprovistos de toda inteligencia, sus cabezas estarán vacías. Semejante “argumento” consigue hacer cambiar de idea a Elena.

 

CHUSTES DE ARNICHES NÚMERO 375.

 

(Acto I, Escena VIII)

 

AGUSTÍN.- Y hasta puede que sean muy guapos, y tendrán unas cabecitas angelicales, rubias… ¡pero vacías!

 

ELENA.- ¡Vacías no!

 

AGUSTÍN.- Vacías, sí; ¡pobres cascabeles de oro, donde faltará lo que suena! En cambio, si fuera yo su padre, lo que suena hubiese sonado maravillosamente. ¡Ah, Elena; tu castigo es que yo me lleve a la tumba la inteligencia de tus hijos!

 

ELENA.- ¡No, por Dios, no te la lleves Agustín!

 

Leona le insiste en que debe irse; Agustín en que debe quedarse; Leona le recuerda la fe jurada, el altar encendido; Agustín le habla de la inteligencia de sus hijos, sanos, fuertes, poetas, artistas , héroes…

 

Finalmente la convence, viene el novio y los padres de la novia con un garrote y huyen a un pueblecito (inventado) de León: Prádanos del Lebrato, donde es párroco el Padre Lucas, antiguo confesor y padrino de Agustín, y que podrá casarlos. Don Lisardo, el padre de Elena, da un garrotazo a Borrajo, suponemos, ya que no se menciona; Amador viene a depositar unas flores sobre el cadáver y certifica que no es Agustín, que se ha escapado, y que le quiere muerto, para poder heredar y así hacer frente a los compromisos económicos a los que ya se ha comprometido. Ahora todos quieren muerto a Agustín.

 

Y finaliza el primer acto.

 

El segundo acto, nos presenta la planta baja de la casa rectoral donde vive el Padre Lucas. Pieza blanqueada y limpia que sirve de entrada a la casa y de comedor. Mobiliario sencillo, limpio y humilde. Es de noche; una noche oscura y lluviosa; relampaguea ligeramente, a largos intervalos; luego llueve copiosamente. Es la noche de ánimas.

 

Están rezando el rosario Sixta, hermana del cura, de treinta y cinco años, agradable y simpática. Bárbara, moza de 25 años, al uso aldeano, es la criada de la casa y el Padre Lucas, cincuentón bien conservado, de natural simpático y bondadoso; viste de balandrán y lleva un gorro de seda.

 

El sacerdote con el rosario en la mano, intenta rezar, así como las mujeres intentan contestarle; pero el sueño vence a los tres y sólo mascullan las primeras palabras de cada oración.

 

(Acto II, Escena I.)

 

PADRE LUCAS.- ¡Por Dios, no dormiros!

 

LAS DOS.- El pan nuestr… (Callan, dan cabezadas.)

 

PADRE LUCAS.- (Ya molesto.) ¡Vamos, vamos…, que os coméis las contestaciones, hijas!

 

Sacerdote vestido de balandrán. www.liturgia.mforos.com

 

SIXTA.- Pero ¿no has oído el pan?

 

PADRE LUCAS.- El pan es lo único que no os habéis comido, pero todo lo demás…

 

Siguen intentando rezar y al final se duermen los tres. El reloj de cuco debe dar las ocho, pero solo sael tres veces y los despierta. Bárbara confiesa que le tiene una manía terrible a ese pájaro mecánico. Sixta se asombra de que una cosa tan pequeña inspire tan malas pasiones.

 

(Acto II, Escena I.)

 

PADRE LUCAS.- No, mujer; malas pasiones, no; eso lo que te prueba es que en las almas sencillas no hay más que sentimientos ingenuos.

 

Mensaje número 729: Arniches sigue con su estudio de las almas sencillas: “en las almas sencillas no hay más que sentimientos ingenuos, no hay malas pasiones.”

 

Sixta cuenta maravillas de sus estancia en León con “las Cueto”: le daban paseos, le llevaban al cine…

 

(Acto II, Escena I.)

 

SIXTA.- ¡Oh!… El cine hace vivir una vida de maravilla, Bárbara. Es un agujero que te asoma al mundo, a las grandes pasiones, a las aventuras portentosas…

 

Mensaje número 730: Arniches y su pasión por el cine: “Es un agujero que te asoma al mundo, a las grandes pasiones y a las aventuras portentosas.

 

Sixta habla de Greta Garbo, Mary Duncan, Norma Talmage, Marión Devis, Jhon Gilber, Douglas Fairbank, Charles Rouge…

 

Veremos, cómo en 1938 y debido a la autocensura, cuando reponga esta obra con el título “Corazones de moda”, desaparecerán estos nombres de artistas.

 

(Acto II, Escena I.)

 

PADRE LUCAS.- Bueno, bueno… ¡Por los calvos del Señor, cállate, Sixta, que exaltas a esta criatura!… Y no se hable aquí del cine, espectáculo inmoral y perturbador como nada.

 

Mensaje número 731: El pensamiento de la Iglesia sobre el cine queda retratado en este párrafo premonitorio de lo que ocurriría con la censura 10 años más tarde: “El cine es un espectáculo inmoral y perturbador”.

 

Bárbara y Sixta, sin embargo rezan todos los días para que llegue algo a ese pueblo y les anime la vida. El Padre Lucas se enfada y les dice que todo puede ser castigado por el Señor. En esto llega Cirilo, el sacristán, que viene aterrado. Hace que se vayan las mujeres y se lo cuenta.

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 135

 

(Acto II, Escena III.)

 

CIRILO.- Estábamos de reunión, tal que toos juntos, en caa e don Lesmes, alrededor de la chimenea, cuando va el señor Saturiano, que como sabe es mu cuentero, y con motivo de que esta noche es noche de defuntos, pos encomienza a icir que Dios permite en tal y que esta noche a las ánimas en pena saliesen del purgatorio y marchasen un rato de vesita a sus casas o a las de sus amigos y tristestamentarios, y nos agrega que las ánimas son como sombras que se ven hasta en la escuridá, y al conque de esto, va y nos cuenta un sucedío mu terrible de que a un tío suyo fueron una vez tres amigos que tenía y lo mataron de una paliza.

 

PADRE LUCAS.- ¡Pues más valía que no los hubiera tenido!

 

CIRILO.- Cosas de amigos. Total que entre los tres se juntaron y le rompieron el alma. Pos dice el señor Saturiano que, al año de muerto, tal que el día de defuntos, va el ánima y se les aparece a los tres asesinos según estaban durmiendo caa uno en su casa. Y en esto que voy yo y le digo: “Pos diga usté, señor Saturiano, un ánima sola, ¿cómo pué aparecer a tres a un tiempo?” Y va me ice: “Pos muy sencillo: porque como le habían roto el alma, se le apareció un peazo a caa uno.”

 

PADRE LUCAS.- Bueno; tú no vuelves a poner los pies en casa de don Lesmes, ni que me lo pidas de rodillas, porque no quiero yo que las estupideces que te cuentan…

 

CIRILO.- (Vivamente y con mayor terror.) ¿Estupideces?… Aguarde usté, señor cura, que lo gordo no ha sío eso, sino que cuando al poco, me he salío a la calle pa venimen a casa, en cuanto me he visto solo y a escuras, m’ha dao un miedo, que tenía un temblor en las piernas que los dos reales en calderilla que llevo en el pantalón me sonaban; a too esto, como llueve si Dios tiene qué, y la noche está tan negra, abrí el paraguas, apreté a correr, tiré calle arriba, torcí por el callejón del Choto, desemboqué en la plaza e la iglesia… (Agarrándose a él con espanto.), y ¡ay señor cura!

 

PADRE LUCAS.- (Asustado también.) ¿Qué hay?

 

CIRILO.- ¡Que allí, a la puerta de la sacristía, me  se aparecieron tres sombras!

El Padre Lucas le pide que no desvaríe, y él insiste en que una sombra era blanca, otra negra y otro un cura calavera.

 

CIRILO.- Señor cura, no se lo juro a usté por la memoria de mi madre, porque tiene una enfermedá que se le olvida too; pero estoy diciendo el Evangelio. ¡Por estas cruces!

 

Mensaje número 732: Arniches y las enfermedades: aquí queda patente que conocía la enfermedad de Alzheimer. No dice que como es muy mayor, ya no recuerda las cosas, ni nada por el estilo. Lo achaca a una enfermedad.

 

Además, Cirilo cuenta que las tres sombras le dirigieron la palabra y que una de ellas le pegó una patada.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 376.

 

(Acto II, Escena III.)

 

PADRE LUCAS.- (Tratando de reponerse.) Bueno, bueno; Cirilo, seréneta, por Dios, que todo eso son alucinaciones tuyas y nada más. Cuando se tiene miedo, con la imaginación se ve todo lo que se quiere.

 

CIRILO.- No, pero si yo no quería verlo.

 

PADRE LUCAS.- Te han hablado de tres sombras y has visto tres sombras.

 

CIRILO.- ¿Y la patá, que no me habían hablao y también la he visto?…

 

El Padre Lucas le dice que se olvide de todo y que vaya a la iglesia a tocar la camapana, que ya son las nueve, a lo que Cirilo se niega muerto de miedo. Al final va.

 

¡Toca y vuelve aterrado diciendo que ha vuelto a ver las tres ánimas!

 

Le pide al Padre que le acompañe y éste se niega. Salen Sixta y Bárbara con la cena y disimulan, pero mientras bendice la cena, se ve por la ventana la luz de un farol que pasa dos veces… Están aterrados. Dan tres golpes en la puerta. Bárbara abre y el aire que entra de la calle apaga el velón y quedan a oscuras. (Aparecen Elena, doña Leona y Agustín. Elena aparece hecha una sopa, con el traje de novia sucio y mojado. Doña Leona, con el abrigo negro, el sombrero hasta las orejas y envuelta en una bufanda. Y Agustín, con una anguarina de labriego, puesta la capucha y con un farol en la mano. Se cubren los tres con un paraguas que viene chorreando.)

 

              Todos menos el Padre Lucas huyen de la escena gritando.

 

Pasado el susto inicial, se presentan.

 

Agustín quiere contar la historia al Padre Lucas pero sin decirle ni que había tenido un intento de suicidio, ni que Elena estaba prometida con otro. El Padre Lucas no se entera.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 377.

 

(Acto II, Escena V)

 

PADRE LUCAS.- ¿A contármelo todo?… ¡Caramba! Pues, ¿ya me lo habéis contado todo?

 

AGUSTÍN.- Sí, señor. Y ahí tiene usted lo que pasa.

 

PADRE LUCAS.- Pero ¿dónde lo tengo?… Porque, vamos…, yo no acabo de comprender…

 

Siguen sin terminar de decir la verdad. El Padre Lucas ve muy jovencita a Elena y piensa que viene vestida de primera comunión y no de novia. Cuando le explican que se iba a casar no le quieren decir que con Javier.

Prefieren secarse antes de seguir con tanta mentira.

Se van poniendo las ropas que les dejan y van saliendo de nuevo a la chimenea y a cenar el bacalao preparado por Sixta. El Padre Lucas lo intenta por segunda vez, les pide la historia completa. Agustín narra la historia con tintes dramáticos y poéticos. Sixta está emocionada escuchando -¡Oh, si esto lo cogen en Hollovay!-, exclama. Al finalizar las explicaciones le piden que les case y él se niega y además expulsa de la casa a Agustín. Lo manda a la posada. A Elena le llevará mañana a su casa con sus padres, a lo que ella se niega y pide ser encerrada en un convento.

 

El segundo acto termina con la llegada de Javier y Amador, el primo, con la intención de matar a Agustín. Amador y Javier cuentan la historia. Amador ha insultado a su jefe y está seguro que ahora le echará “del Paraíso”.

 

Probablemente, Arniches estaría pensando en la obra “El Paraíso de los niños”, donde el principal y su ayudante filosofan sobre los juguetes actuales y los niños.

 

Amador podría ser el ayudante de don Adrián, que en aquella obra se llamaba Casimiro (1904). Han pasado 23 años.

 

Se dispara hasta 3 veces la pistola sin acertar. Se lían a golpes y en el forcejeo una bala da en el pie a Amador que se retuerce de dolor mientras se baja el telón.

 

El tercer acto es el que nos va a dar el sentido de la obra. Estamos en el mismo pueblo, en la casa del Padre Lucas y es por la mañana.

 

Elena está tan falta de una voluntad propia que hace lo que el entorno le provoca. Como está en un ambiente rural, se ha levantado a las cinco de la mañana y, tras arreglar su cuarto, se ha ido al establo a ordeñar las vacas en compañía de Leona. Han decidido quedarse en ese paraíso que es el pueblo. Leona por su parte, no deja de comer, ayer todo el jamón de la despensa, hoy 18 huevos, leche…

 

Garrones, el mozo de la posada le dice al cura que Amador, cojeando, está buscando dos sables por todo el pueblo para que se batan en duelo Javier y Agustín. Además Agustín está decidido a llevarse a Elena cueste lo que cueste.

 

Ha llamado a Javier para que se arregle con Elena. Cuando ésta le ve, vuelve a enamorarse de él. Es decir, pasa de sentirse bucólicamente atraída por la vida en el campo y después por la vida en un convento a querer irse con él, fugarse y evitar el duelo. El Padre Lucas también ha mandado un telefonema a Lisandro y Paloma, padres de Elena, así que pronto se sumarán a la fiesta.

 

Ella pretende hacerle abandonar la idea de batirse en duelo con Agustín pero no lo consigue. Queda desconsolada llorando y la ve el sacristán. Le hace un sutil comentario sobre las monjas del convento del pueblo y Elena abandona la idea de Agustín y de Javier para decidir que quiere dedicar su vida a la contemplación en el convento.

 

Mensaje número 733: Arniches nos acaba de presentar la personalidad falta de criterio de Elena, una mujer que ha sido utilizada por su padre para emparentar con quien más convenía en cada momento. El daño que puede causar en los demás y en uno mismo la falta de personalidad puede ser tremendo. Al final no deja de ser una traición para quienes te quieren.

 

Mensaje número 734: Toda la obra es un canto contra los matrimonios de conveniencia.

 

Cuando llega Lisandro quiere vengar los ultrajes a su honor, y el Padre Lucas le contesta que –“¡Esta no es casa de venganza!”-.

 

(Acto III, Escena XI)

 

PADRE LUCAS.- El ultraje que nos infieren los demás muchas veces, señor mío, es un castigo del cielo… ¿Y usted sabe, antes de pensar en vengarle, si ha merecido ese castigo?

 

Mensaje número 735: Importante reflexión para hacernos más humildes: es posible que el ultraje que nos hacen los demás es un castigo que merecemos. Antes el perdón que la venganza.

 

LISANDRO.- ¿Qué quiere usted decir, señor cura?

 

PADRE LUCAS.- Pues quiero decir que yo vivía santamente en una paz cristiana y amable y que de repente he visto mi hogar asaltado por una turba de energúmenos enfurecidos, pero enfurecidos por sus propios pecados y que ya que los tengo a todos aquí no quiero soltarlos sin decirles antes cuatro verdades.

 

……

LISANDRO.- (A Elena) ¿No te abochorna mi presencia? ¿No te avergüenzas del borrón que has echado sobre mi honor? ¡Huir con un hombre casi del pie mismo del altar! ¿Es esa la educación que te he dado?

 

PADRE LUCAS.- Esa es la educación que usted la ha dado, sí, señor.

 

LISANDRO.- ¿Qué dice usted?

 

PADRE LUCAS.- Que esa precisamente es la educación que usted le ha dado, señor mío…¿O cree usted que a una niña cuyo corazón ha querido usted acomodar a la conveniencia de sus negocios, dándole hoy un cariño y quitándoselo mañana, tiene usted, honradamente, derecho a pedir firmeza en sus afectos y buen juicio en sus determinaciones?

 

Mensaje número 736: Si no hay firmeza en la educación no habrá firmeza en sus afectos ni buen juicio en sus determinaciones

…..

 

PADRE LUCAS.- ¡No, señor mío, no tiene usted derecho! Educando así a los hijos, no se tiene derecho más que a sufrir sus locuras y a resignarse con sus veleidades.

PADRE LUCAS.- De modo que, a mi juicio, lo único que pueden ustedes hacer con esta señorita es encomendar a quien sepa que la eduque la voluntad, y cuando sea una mujer, ¡una mujer!, no una veleta, que venga y escoja entre ese pollo… bien o aquél suicida frustrado.

 

Manda a todos a Madrid en sus coches excepto a Leona y a Elena, y manda al sacristán a tocar la llamada para misa y cae el telón.

 

Parece que Arniches ha tenido prisa en terminar la obra. La historia y los personajes podrían haber dado juego a un cuarto acto (cosa que nunca hizo), y que bien podría exponer la vida de Elena y Leona en el pueblo, la reacción posterior a una hipotética visita de Javier, o de Agustín, o de sus padres…, e incluso, el amor verdadero de Margarita con Agustín.

 

MENSAJE DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 726: Si educamos a los hijos e hijas a nuestras conveniencias, ahora haz esto porque me conviene, ahora no, lo que generamos es un ser sin criterio, sin determinación en su carácter, una veleta, que tan pronto toma una decisión como la contraria.

La educación de los hijos en función de los caprichos de los padres, quita determinación y carácter en los hijos, haciéndolos dubitativos y variables. Hay que educar dejando que crezcan con decisiones propias, fuertes y profundas.

 

MENSAJE NÚMERO 727: La pasión es irreflexiva, ciega, súbita, arrolladora, torbellino, ráfaga, soplo, huracán, tormenta, ciclón que impele, arrebata, empuja…

 

MENSAJE NÚMERO 728: El hombre que espera su bien del mal ajeno, es una fiera.

 

MENSAJE NÚMERO 729: Arniches sigue con su estudio de las almas sencillas: “en las almas sencillas no hay más que sentimientos ingenuos, no hay malas pasiones.”

 

MENSAJE NÚMERO 730: Arniches y su pasión por el cine: “Es un agujero que te asoma al mundo, a las grandes pasiones y a las aventuras portentosas.

 

Mensaje número 731: El pensamiento de la Iglesia sobre el cine queda retratado en este párrafo premonitorio de lo que ocurriría con la censura 10 años más tarde: “El cine es un espectáculo inmoral y perturbador”.

 

MENSAJE NÚMERO 732: Arniches y las enfermedades: aquí queda patente que conocía la enfermedad de Alzheimer. No dice que como es muy mayor, ya no recuerda las cosas, ni nada por el estilo. Lo achaca a una enfermedad.

 

MENSAJE NÚMERO 733: Arniches nos acaba de presentar la personalidad falta de criterio de Elena, una mujer que ha sido utilizada por su padre para emparentar con quien más convenía en cada momento. El daño que puede causar en los demás y en uno mismo la falta de personalidad puede ser tremendo. Al final no deja de ser una traición para quienes te quieren.

 

MENSAJE NÚMERO 734: Toda la obra es un canto contra los matrimonios de conveniencia y contra el autoritarismo de los padres de la época, capaz de anular las capacidades de decisión de los hijos.

 

MENSAJE NÚMERO 735: Importante reflexión para hacernos más humildes: es posible que el ultraje que nos hacen los demás es un castigo que merecemos. Antes el perdón que la venganza.

 

MENSAJE NÚMERO 736: Si no hay firmeza en la educación no habrá firmeza en sus afectos ni buen juicio en sus determinaciones

 

 

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