{"id":1703,"date":"2020-07-17T16:12:56","date_gmt":"2020-07-17T16:12:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arniches.com\/?p=1703"},"modified":"2020-07-17T16:12:56","modified_gmt":"2020-07-17T16:12:56","slug":"obra-numero-54-la-muerte-de-agripina","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2020\/07\/17\/obra-numero-54-la-muerte-de-agripina\/","title":{"rendered":"OBRA N\u00daMERO 54: LA MUERTE DE AGRIPINA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>LA MUERTE DE AGRIPINA<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>O<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>LA MUERTE DEL ODIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1704\" src=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/LA-MUERTE-DE-AGRIPINA-181x300.png\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/LA-MUERTE-DE-AGRIPINA-181x300.png 181w, http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/LA-MUERTE-DE-AGRIPINA.png 261w\" sizes=\"auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">www.archive.org<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se estrena esta obra, la tercera en colaboraci\u00f3n con Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez, el 5 de abril de 1902. Carlos Arniches lleva 9 meses sin estrenar. Ahora estrenar\u00e1 dos casi sin tiempo de descansar, como veremos. La m\u00fasica de esta aut\u00e9ntica \u00d3pera C\u00f3mica est\u00e1 a cargo de los maestros Valverde y Torregrossa. Ya est\u00e1 en marcha la Sociedad General de Autores y no hay por qu\u00e9 ocultar la verdadera identidad de los autores de la partitura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Incluimos esta obra en su Etapa Rural. Se desarrolla la acci\u00f3n en un pueblo ficticio de castilla: Navalahueca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos cuenta varias historias al mismo tiempo. Por un lado el amor no permitido entre dos j\u00f3venes pertenecientes a dos familias enfrentadas desde tiempos inmemoriales: Rosal\u00eda G\u00f3rgola y Teodomiro Recuero. Vamos, un estilo a Romeo y Julieta en Castilla. La segunda historia, reflejo de la actividad profesional de los autores, es la del secretario del Ayuntamiento, Quintiliano. Ha escrito una obra, <em>La muerte de Agripina, <\/em>que ser\u00e1 representada en el teatro del pueblo. Por \u00faltimo, nos refleja la dif\u00edcil vida de los c\u00f3micos, Domingo D\u00edaz y Agapito Gorondo, uno es actor dram\u00e1tico y el otro primer tenor de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La estupenda capacidad de los autores de entremezclar estas tres peripecias vitales nos proporcionar\u00e1 un divertido pasatiempo y unos mensajes de lo m\u00e1s \u00fatiles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cuadro primero nos presenta una \u201ccorralada\u201d de una casa de pueblo con el portal\u00f3n que da al campo situado en el foro. La casa queda a la izda. del actor. Hay una mesa con unas sillas en su proximidad. A la derecha del actor est\u00e1 el granero, las cuadras\u2026 que presentan dos puertas. Vemos un cesto de costura sobre la mesa junto con una rueca y un huso. Al fondo a la derecha del actor hay un carricoche apoyado sobre sus varas a medio pintar. Tambi\u00e9n vemos una escalera de tijera abierta junto a la tartana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Gumersindo, padre de Rosal\u00eda y alcalde de Navalahueca, est\u00e1 pintando de verde el techo del carricoche subido en la escalera de tijera. Rosal\u00eda, acompa\u00f1ada de la que fue su ama de cr\u00eda, Casilda, llora desconsolada la negativa de su padre a su boda con Teodomiro. Casilda lo tacha de \u201cpadre sin entra\u00f1as\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Resulta divertido el comentario que hace Arniches sobre este personaje.<\/p>\n<p>(Cuadro I, Escena I.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUMERSINDO.- He dicho que no, que no, y que no te casas con Teodomiro. <em>(Con voz \u00e1spera y tono seco y brutal. Hay que advertir que este dulce se\u00f1or, s\u00f3lo deja de pintar cuando habla.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tampoco tiene desperdicio la descripci\u00f3n del secretario del Ayuntamiento, Quintiliano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Cuadro I, Escena II.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Tipo raro, joven, vestido con saqu\u00e9 muy corto, pantal\u00f3n estrecho y sombrero flexible. Lleva el pelo a media melena. Trae en cuartillas sueltas un manuscrito arrollado debajo del brazo. Entra sigilosamente, sin que don Gumersindo advierta su presencia.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quintiliano se queda mirando c\u00f3mo est\u00e1 quedando la tartana pintada por el alcalde y emite ligeros gritos de admiraci\u00f3n que sorprenden y asustan al alcalde, y adem\u00e1s lo ponen de peor humor a\u00fan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 43<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Cuadro I, Escena II.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>QUINTILIANO.- \u00a1Ah, don Gumersindo, vengo loco, loco de alegr\u00eda! Porque ha de saber usted que he dado con \u00e9l\u2026que ya lo he encontrado, y ha sido esta noche\u2026 en la oscuridad de la alcoba\u2026en el reposo del lecho, \u00a1antes catre! \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1! \u00a1Mi \u201cMuerte\u201d va a ser un alboroto! \u00a1Qu\u00e9 final!, \u00a1no se lo espera nadie! La muerte de Agripina era mi pesadilla\u2026 Ya la tengo sobria, elegante, completamente original\u2026 Suprimido el estertor y dem\u00e1s vulgaridades. Agripina, al morir, empieza con algo de hipo. \u00a1Y en qu\u00e9 frases prorrumpe!&#8230; \u00a1Ah! No puedo resistir el deseo de le\u00e9rselo a usted. <em>(Leyendo.)<\/em> \u201cEscena veintitr\u00e9s. Agripina cae desfallecida en sus propios brazos, y exclama agonizante:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Voy a morir; el fin de mi camino<\/p>\n<p>Le veo aproximarse velozmente.<\/p>\n<p>Y has sido t\u00fa, Ner\u00f3n, el asesino.<\/p>\n<p>\u00a1Ay, ay, ay, ay, inclemente!\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUMERSINDO.- \u00a1Pues bonito estoy para tontunas! <em>(D\u00e1ndole un manotazo a las cuartillas que caen al suelo.) (Coge el cubo y vase por la segunda puerta derecha.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>QUINTILIANO.- \u00a1Demontre! \u00a1Est\u00e1 bien! \u00a1Este final no me lo esperaba yo! Ni como secretario del Ayuntamiento, ni como autor dram\u00e1tico, ni como modernista, le tolero yo a nadie una groser\u00eda semejante. \u00a1Animal! \u00a1La culpa la tengo yo por quererle tocar la fibra del sentimiento a un fregadero!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pobre Quintiliano, recoge las cuartillas, las ordena y se va en busca de Rosal\u00eda y Casilda, que seguro le escuchar\u00e1n con m\u00e1s atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nicasio llega dando voces anunciando la presencia de dos c\u00f3micos que quieren hacer una obra ben\u00e9fica. Son Domingo D\u00edaz (Actor Dram\u00e1tico)\u00a0 y Agapito Gorondo (Primer Tenor.)<\/p>\n<p>(Cuadro I, Escena IV.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- Pues bien, se\u00f1or alcalde, a pesar de nuestro indiscutible m\u00e9rito, llegamos hace ocho d\u00edas al frente de una compa\u00f1\u00eda, abrimos un abono en el coliseo de esta localidad y la primera noche pusimos <em>\u201cLa cara de Dios\u201d<\/em>. Se levanta el tel\u00f3n y dos personas en butacas; \u00a1ten\u00eda que haber visto la cara que pusimos!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siguen explicando que van a realizar una obra a \u201cbeneficio de la compa\u00f1\u00eda\u201d, en la que representar\u00e1n la obra de Quintiliano, <em>La muerte de Agripina. <\/em>Para animarle a que vaya a ver la obra le \u201cregalan\u201d por 40 reales (40 \u20ac) un palco. Gumersindo sigue pintando sin hacerles caso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al final, se van sin haber escuchado la voz del alcalde y sin los 40 reales, claro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto se van, Gumersindo llama a Nicasio y le da 25 pesetas (100 \u20ac) para que se las entregue a Marcelino el de la posada con el objeto de que no tengan que pagar los c\u00f3micos, y ambos abandonan la escena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vemos despu\u00e9s a Rosal\u00eda y Casilda convenciendo a Quintiliano para que interceda por ella ante su padre. Nada, sale rebotado de una patada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Cuadro I, Escena VII.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>QUINTILIANO.- Ni como secretario del Ayuntamiento, ni como autor dram\u00e1tico, ni como modernista, tolero yo a nadie que me infiera una erosi\u00f3n en la regi\u00f3n infraescap\u00f9lar izquierda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gumersindo ha decidido marcharse a las labores del campo haciendo un feo a Don Ambrosio Recuero, sacerdote y t\u00edo de Teodomiro, que va a venir a concretar los t\u00e9rminos de la boda entre los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esto ofrecen 100 pesetas (400\u20ac) a D\u00edaz para que se disfrace como Gumersindo en un alarde de sus capacidades teatrales. As\u00ed don Ambrosio que no lo conoce, hablar\u00e1 con \u00e9l tranquilamente y aceptar\u00e1 los t\u00e9rminos de la boda. Todo para \u201cganar\u00e1n tiempo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando llega don Ambrosio, a\u00fan no se ha caracterizado del todo y le conducen a una habitaci\u00f3n a descansar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En estas est\u00e1n todos ocupados en sus quehaceres y fuera de la escena cuando regresa Gumersindo, que se lo ha pensado mejor y que va a permitir la boda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Teodomiro y los dem\u00e1s van saliendo preguntando \u201cen bromas\u201d por don Gumersindo, y sale el aut\u00e9ntico que no dice una palabra, y ellos \u00a1se quedan estupefactos del parecido alcanzado!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 75<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Cuadro I, Escena XVI.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TEODOMIRO.- \u00a1Qu\u00e9 barbaridad! \u00a1Qu\u00e9 brutalidad! \u00a1Vaya un t\u00edo imitando! Bien, muy bien. Es ust\u00e9 un croquis. <em>(Vase primera izquierda.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUMERSINDO.- \u00bfQu\u00e9 dice este animal? \u00a1S\u2019ha sorprend\u00edo! \u00a1Claro, no me esperaban! <em>(Se sienta.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASILDA.- Ma dicho Teodomiro que es un croquis. \u00a1Ay, ay! \u00a1Santo Dios! \u00a1Pero que es ust\u00e9 un croquis!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROSAL\u00cdA.- \u00a1A ver, a ver!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASILDA.- \u00a1Mira eso!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROSAL\u00cdA.- \u00a1Jes\u00fas! \u00a1Qu\u00e9 maravilla! \u00a1Qu\u00e9 atrocidad! \u00a1Pero si es ust\u00e9 mi padre!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>QUINTILIANO.- \u00a1Bravo! \u00a1Bravo! \u00a1Brav\u00edsimo! \u00a1Qu\u00e9 bruto! \u00a1Qu\u00e9 animal! \u00a1Qu\u00e9 t\u00edo! \u00a1Las narices son una l\u00e1stima! Un poquito m\u00e1s chatas y era ust\u00e9 el propio don Gumersindo. <em>(Todos hacen mutis.)<\/em><\/p>\n<p>GUMERSINDO.- \u00a1Rediez! \u00a1Locos rematados! \u00a1Qu\u00e9 es esto! \u00a1Uno, croquis; el otro, las narices, se van corriendo! Aqu\u00ed hay algo. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1? <em>(Se va por la primera a la izquierda.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y se esconde para verlo todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sale el c\u00f3mico disfrazado y se sienta en la misma silla en la que estaba antes el verdadero don Gumersindo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Casilda le gustaba m\u00e1s el de antes. El sacerdote sale a escena, charla con el c\u00f3mico disfrazado y llegan a un acuerdo sobre la boda. El aut\u00e9ntico lo ha escuchado todo y en cuanto se va don Ambrosio, sale llamando a \u201cdon Gumersindo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Cuadro I, Escena XVIII.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUMERSINDO.- \u00a1Don Gumersindo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- \u00bfQui\u00e9n? \u00a1Ay!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUMERSINDO.- \u00a1Ladr\u00f3n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- \u00a1Socorro!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUMERSINDO.- \u00a1Granuja! <em>(Sigui\u00e9ndole.)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- \u00a1Me mata!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUMERSINDO.- \u00a1Infame! \u00a1Pillo! \u00a1Toma!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROSAL\u00cdA.- \u00a1Mi padre!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASILDA.- \u00a1Virgen Santa!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TEODOMIRO.- \u00a1Don Gumersindo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00edaz se sube a la escalera, salta la tapia y cae al otro lado mientras Gumersindo le dispara un tiro y se baja el tel\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fin del primer cuadro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El segundo cuadro es una escena de bosque. En la primera escena se ve Domingo D\u00edaz con la cara ensangrentada y un enorme chich\u00f3n. Lleva la barba y la peluca en la mano. Entra en escena corriendo seguido de Agapito Gorondo y desaparecen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quintiliano y Teodomiro salen despotricando que les han tirado pintura verde encima. Teodomiro quiere venganza. Buscar\u00e1 el rev\u00f3lver. Quintiliano buscar\u00e1 al c\u00f3mico para representar su obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Orden de Gumersindo de cerrar el teatro del pueblo. Los c\u00f3micos est\u00e1n perdidos. Fin del segundo cuadro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tercer y \u00faltimo cuadro es el m\u00e1s divertido. Vemos una tapia que divide el escenario. A la derecha del actor la carretera, al otro lado un huerto, que presenta adem\u00e1s un banco r\u00fastico. Existe una puerta en la tapia que comunica el huerto con la carretera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la primera escena vemos a Nicomedes roncando en el banco r\u00fastico y siendo despertado por la t\u00eda Bruna, para que lleve los melones a los animales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Domingo D\u00edaz quiere abandonar el pueblo. Teme la ira de Gumersindo. Quintiliano le convence para que no lo haga. \u00c9l consiente en ense\u00f1ar a Agapito su papel para as\u00ed poder irse. Para eso comienzan a ensayar en la carretera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera escena es la de un asesinato: Agapito clava una daga en el cuello de D\u00edaz y Nicomedes, que se ha despertado con los gritos, lo presencia, y horrorizado llama a Gumersindo y a la Guardia Civil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nicomedes en su hu\u00edda ha dado un alarido. Los c\u00f3micos miran por encima de la valla y ven los melones. Cogen uno y comienzan a repartirlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la vuelta de Nicomedes con un guarda rural con una escopeta escuchan c\u00f3mo lo parten en rodajas, al mel\u00f3n, \u00a1pero ellos creen que es al cad\u00e1ver! Les dan el alto y Quintiliano les explica todo.<\/p>\n<p>Van a representar la escena final con la quema en la hoguera de Agripina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sujetan a Domingo D\u00edaz mientras declama. Sale mal la escena porque no ha sido agarrado lo suficientemente fuerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se ofrecen para agarrarle ahora los dos m\u00e1s brutos. La consigna es no soltarle diga lo que diga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Comienza a declamar el llanto por su hija que se quema en la hoguera y llega Agapito Gorondo avisando de que llega don Gumersindo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00edaz grita \u00a1soltadme! \u00a1soltadme!, pero los mozos cumplen adecuadamente y lo mantienen agarrado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00edaz ve ya a Gumersindo con un garrote. Sus gritos son de horror, \u00a1soltadme! \u00a1de verdad!, pero no hay suerte. Llega don Gumersindo y le empieza a dar garrotazos mientras los mozos lo mantienen agarrado. Vamos una paliza de esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 76<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Cuadro III, Escena III.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GORONDO.- <em>(Aterrado.)<\/em> \u00a1D\u00edaz! \u00a1D\u00edaz! \u00a1Basta! \u00a1D\u00edaz!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- \u00bfQu\u00e9 es?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GORONDO.- Don Gumersindo, que viene con la Guardia Civil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- \u00a1Contra! \u00a1Cuerno! Soltadme, soltadme, que ahora es de veras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>QUINTILIANO.- \u00a1Don Gumersindo! \u00a1Soltadle!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- \u00a1\u00c9l! \u00a1Socorro! \u00a1Soltadme! \u00a1Que me va a matar! \u00a1Que me va a matar!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON GUMERSINDO.- \u00a1Rediez! \u00a1El c\u00f3mico! (Viene hacia \u00e9l pausadamente blandiendo el garrote.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00cdAZ.- \u00a1Que me suelten! \u00a1Chamorro! \u00a1Su\u00e9ltame que es de veras!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TODOS.- \u00a1Soltadle!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON GUMERSINDO.- (Cayendo sobre \u00e9l y moli\u00e9ndole a palos.) \u00a1Toma granuja! \u00a1Pillo! \u00a1Canalla!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al final le sueltan y Rosal\u00eda pide el perd\u00f3n para los c\u00f3micos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Resulta que Teodomiro ya ha hablado con don Gumersindo y ha aceptado su boda con Rosal\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Gumersindo rompe el manuscrito de Quintiliano y da 100 pesetas (400 \u20ac) a cada c\u00f3mico como compensaci\u00f3n de las p\u00e9rdidas. Pide el aplauso del p\u00fablico y fin de la obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>MENSAJES DE ARNICHES<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 188: <em>Arniches aboga por el consentimiento del amor entre los j\u00f3venes como mejor argumento para acabar con el odio eterno entre las dos familias.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 189: <em>La dif\u00edcil vida de los dramaturgos y de los c\u00f3micos queda representada por Domingo D\u00edaz, Agapito Gorondo Quintiliano, que sufren representaciones con tan solo dos espectadores.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA MUERTE DE AGRIPINA \u00a0 O \u00a0 LA MUERTE DEL ODIO www.archive.org &nbsp; Se estrena esta obra, la tercera en colaboraci\u00f3n con Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez, el 5 de abril de 1902. Carlos Arniches lleva 9 meses sin estrenar. 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