{"id":2557,"date":"2021-07-04T13:09:02","date_gmt":"2021-07-04T13:09:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arniches.com\/?p=2557"},"modified":"2021-07-04T13:09:02","modified_gmt":"2021-07-04T13:09:02","slug":"obra-numero-104-la-sobrina-del-cura","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2021\/07\/04\/obra-numero-104-la-sobrina-del-cura\/","title":{"rendered":"OBRA N\u00daMERO 104: LA SOBRINA DEL CURA."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>LA SOBRINA DEL CURA<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>O<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>LOS ABUSOS DE LOS CACIQUES.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2558\" src=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/la-sobrina-del-cura-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/la-sobrina-del-cura-300x225.jpg 300w, http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/la-sobrina-del-cura-160x120.jpg 160w, http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/la-sobrina-del-cura.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.youtube.com\">www.youtube.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta obra se estrena el 12 de Diciembre de 1914 y ambientada en las afueras de un pueblo de Salamanca. Curiosamente Arniches la presenta como un melodrama en dos actos, estando dividido el segundo en cuatro actos, pero solo tenemos tres cuadros en el segundo acto. Es su obra n\u00famero 20 en solitario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carlos Arniches va a tocar dos temas que dar\u00e1n obras completas en el futuro. Por un lado, don Sabino, el sacerdote tiene pinceladas de lo que ser\u00e1 su obra maestra 23 a\u00f1os m\u00e1s tarde, <em>El Padre Pitillo<\/em>, y por otro lado est\u00e1 la presencia de Galo Medina, el cacique del pueblo, que en un plazo de siete a\u00f1os dar\u00e1 lugar a otra de sus obras punteras, <em>Los caciques.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra de las caracter\u00edsticas de esta obra es que no queda claro el parentesco de don Sabino con M\u00f3nica, ya que cuando explica en el acto I, escena X,\u00a0 dice: \u201cvivo con una mujer, porque murieron sus padres, lejanos parientes m\u00edos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En otro momento, Lucila, una ni\u00f1a que fue recogida por el sacerdote y por M\u00f3nica de una cestita abandonada, responde a la pregunta de por qu\u00e9 vive con el cura (Acto I, Escena III): \u201cPorque era hermano de mi padre, y cuando se muri\u00f3 mi padre me recogi\u00f3 \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sea como fuere, es un aut\u00e9ntico \u201cthriller\u201d para la \u00e9poca, como se ver\u00e1 por el argumento. Por un lado tenemos a Galo Medina, el cacique, y su hijo Santitos Medina, poco agraciado pero con dinero que no hacen sino forzar a las mujeres j\u00f3venes que se les antoja. Santitos ha dejado embarazada a la hija de Cipriana y por supuesto no quiere reconocer al hijo que est\u00e1 en sus entra\u00f1as. Cipriana ha presentado las cartas de amor entre ambos y le ha denunciado. Incluimos esta obra en su Etapa Rural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os atr\u00e1s, Tomas\u00f3n, trabajador de la finca del cacique, se enamora de Andrea,\u00a0 hija de Felipe, guarda de la misma finca. Andrea y Tomas\u00f3n se fugan a Barcenilla con ella embarazada. Al cabo de un a\u00f1o regresan para ser perdonados por Felipe. Galo Medina quer\u00eda a Andrea para s\u00ed y empuja a Felipe al maltrato m\u00e1s desolador contra su hija a punto de salir de cuentas. Tomas\u00f3n se encara con Felipe y en la pelea est\u00e1 a punto de morir ahogado por Felipe. En un esfuerzo supremo y vi\u00e9ndose morir, consigue sacar la navaja y clavarla en el cuerpo de su agresor. Sale huyendo. Andrea da a luz y muere. Felipe muere a consecuencia de las heridas. Tomas\u00f3n regresa a por su hija reci\u00e9n nacida y la deja en la puerta de la Rectoral, al cuidado de don Sabino y de M\u00f3nica. Esa ni\u00f1a recibir\u00e1 el nombre de Lucila y crecer\u00e1 junto a ellos como su \u00fanica familia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La obra se inicia el d\u00eda anterior a la primera comuni\u00f3n de Lucila y otros cinco ni\u00f1os del pueblo: T\u00e1rsilo, Basiliso, Ana Mar\u00eda, Pepita y Ferm\u00edn. Don Sabino les est\u00e1 tomando la lecci\u00f3n sobre el catecismo. Arniches disfruta ofreci\u00e9ndonos unos di\u00e1logos divertid\u00edsimos ante las preguntas t\u00edpicas de cu\u00e1ntas son\u00a0 las personas de la Sant\u00edsima Trinidad, o sobre los Nov\u00edsimos o Postrimer\u00edas del hombre etc. El propio don Sim\u00f3n les ayuda con m\u00edmica para responder. La carcajada est\u00e1 garantizada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mensaje n\u00famero 393 lo vemos en la defensa que hace don Sabino de la hija de Cipriana, para \u00e9l todos son iguales, ricos y pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena V)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- Para m\u00ed, no hay ricos ni pobres; para m\u00ed no hay m\u00e1s que hijos de Dios. Todos son iguales. El que la haga que la pague. Y ese usurero la paga. \u00bfAmenazarme a m\u00ed?&#8230; Echa adelante Cipriana; que no est\u00e1s tan sola y que vamos a ver qui\u00e9n puede m\u00e1s, si el dinero de un cacique o la justicia de un cura. Andando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta expresi\u00f3n la leeremos en <em>El Padre Pitillo<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ante la insistencia de M\u00f3nica para que no se meta contra el hijo del cacique, don Sabino nos da el mensaje 394: <em>define el compromiso social de la Iglesia a trav\u00e9s de sus sacerdotes en el ejercicio de su ministerio.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>(Acto I, Escena VIII)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- \u00bfC\u00f3mo donde no me llaman?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00d3NICA.- \u00a1Ay que susto!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- \u00a1Todo dolor sin consuelo y toda injusticia sin reparaci\u00f3n est\u00e1n llamando al cura; y si el cura no va, no es ministro del Se\u00f1or, es un hombre con sotana!.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y a rengl\u00f3n seguido nos deja el mensaje n\u00famero 395: <em>todo se fundamenta en una conciencia limpia, una roca inamovible ante las adversidades.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>DON SABINO.- No temo a nada ni a nadie. \u00bfC\u00f3mo se dicen las cosas? Cuando se tiene limpia la conciencia, el coraz\u00f3n del justo es como una roca. Vienen las furias del mar y la asaltan, la golpean, la inundan, la envuelven\u2026; pero, al fin, pasan. La roca permanece. Vengan contra mi todos los peligros, todas las intrigas, todas las infamias; resbalar\u00e1n sobre mi coraz\u00f3n, y al fin triunfar\u00e1 la justicia. La roca permanecer\u00e1. Aqu\u00ed espero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Sabino espera la visita del can\u00f3nigo del obispo, don Florencio Orbea, que trae malas noticias. Gracias a las presiones del cacique, Galo Medina, se le ha investigado y han descubierto que vive con una mujer y una ni\u00f1a, algo que est\u00e1 prohibido por la ley eclesi\u00e1stica y a la conveniencia sacerdotal. M\u00f3nica y Lucila deber\u00e1n marcharse. Don Sabino le cuenta a don Florencio toda la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 87.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena X)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- Vivo con una mujer, porque murieron sus padres, lejanos parientes m\u00edos; qued\u00f3 en el mayor desamparo y quise sustraerla a los peligros de la vida y a los tormentos de la miseria. No s\u00e9 si es joven y agradable; s\u00e9 que es bondadosa, limpia y honesta. Ella me sirve y yo proveo a sus atenciones. Es un mutuo servicio inspirado en el amor de Dios, con castidad y decoro.<\/p>\n<p>\u2026.<\/p>\n<p>DON SABINO.- Una noche regresaba yo de administrar los \u00faltimos sacramentos a un enfermo de mi feligres\u00eda. Brillaba una luna clara. Al llegar a la Rectoral y apearme del caballo, en el quicio de la puerta encontr\u00e9 un envoltorio. Sal\u00edan de \u00e9l vagidos d\u00e9biles. Lo entr\u00e9 en casa. Lo descubrimos. Era una ni\u00f1a reci\u00e9n nacida. M\u00f3nica y yo quedamos absortos. La criatura abri\u00f3 los ojos y elev\u00f3 sus brazos como reclamando perentoriamente su derecho a la vida y al amor. Una tierna compasi\u00f3n se apoder\u00f3 de mi alma.<\/p>\n<p>\u2026.<\/p>\n<p>DON SABINO.- As\u00ed lo pens\u00e9 yo; pero la ni\u00f1a tra\u00eda prendido a sus ropitas un papel que dec\u00eda en letra tosca:\u201dRec\u00f3jala y no la abandone, se\u00f1or cura. Lo pido en caridad de Dios. Alg\u00fan d\u00eda vendr\u00e9 a por ella\u201d. Aquella an\u00f3nima s\u00faplica revelaba un profundo dolor que no pude, que no quise desatender\u2026 Y a\u00fan sabiendo que faltaba a la ley eclesi\u00e1stica y a la conveniencia sacerdotal,\u00a0 retuve a la ni\u00f1a\u2026 Luego, ella creci\u00f3; era dulce, cari\u00f1osa; y poco a poco en mi alma arisca, montaraz, brav\u00eda, prendi\u00f3 un sutil, un tierno, un inefable cari\u00f1o y ya no pude abandonarla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar de esta maravillosa historia, nada conmueve el coraz\u00f3n de don Florencio, y la amenaza de perder el curato es inminente. Tiene 24 horas. M\u00f3nica, al enterarse, toma la misma actitud que la mujer agraviada en <em>El Padre Pitillo<\/em>: decide marcharse pidiendo limosna por el mundo. Don Sabino se opone tajantemente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese mismo instante, Tomas\u00f3n rapta a Lucila, la guardia civil le persigue y le dispara. Herido en un brazo se acerca a la casa del cura y pide asilo. Don Sabino lo esconde y dice a la Guardia Civil que ha huido y que no sabe d\u00f3nde est\u00e1. Y cae el tel\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Emocionante final como siempre del primer acto. Nos tiene en vilo hasta que se inicia el segundo y su cuadro primero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuevamente, el Arniches relator de historias, se nos presenta en este acto. Estamos en la casa del cura y es de noche. Tomas\u00f3n y don Sabino tienen una conversaci\u00f3n profunda. Aqu\u00ed veremos el mensaje n\u00famero 396: <em>Nadie puede juzgar a otro hombre y calificarlo como malo. Dios escucha al coraz\u00f3n que habla cuando sufre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>(Acto II, Cuadro I, Escena I)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TOMAS\u00d3N.- Gracias, se\u00f1or cura; gracias por haberme curao, por haberme escond\u00edo; a m\u00ed, que soy un criminal, un hombre malo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- Jam\u00e1s he llamado malo a un hombre sino cuando le he visto abandonar voluntariamente el camino del bien. \u00a1Qu\u00e9 s\u00e9 yo de tu vida! \u00a1Qu\u00e9 s\u00e9 yo si t\u00fa has podido ser bueno!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TOMAS\u00d3N.- Tiene usted raz\u00f3n, se\u00f1or cura. \u00bfQu\u00e9 valen los hombres ni su voluntad? \u00a1La suerte es la que los encamina\u2026, el sino de cada uno!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- Vamos, calma, si\u00e9ntate cerca de m\u00ed y cu\u00e9ntame tus dolores; \u00e1breme tu coraz\u00f3n. Cuando hablan los que sufren, Dios escucha. Habla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 88<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Cuadro I, Escena I)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TOMAS\u00d3N.- De mozo, serv\u00eda yo con otros en casa del se\u00f1or Galo Medina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- \u00bfQu\u00e9 hac\u00edas?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TOMAS\u00d3N.- Labraba la parte de la\u00a0 Solana. Ten\u00eda a mi cuidado un par de mulas. El t\u00edo Celipe, el cano, era el guarda de to aquello. Con \u00e9l viv\u00eda una hija moza, la Andrea. Trabamos amistad. Yo iba all\u00ed, m\u00e1s de la cuenta, y, lo corriente entre j\u00f3venes, al poco nos quer\u00edamos a to querer. Al principio el t\u00edo Celipe no recelaba de na, as\u00ed lo aparentaba al menos; m\u00e1s de pronto se dio por sabedor de too, nos puso la proa y comenz\u00f3 a golpear a su hija y a m\u00ed me atemorizaba con tumbarme de un tiro si volv\u00eda por aquellos alrededores. De entonces en adelante, too fue a peor; porque, ya se sabe, <em>cari\u00f1o privao, m\u00e1s deseao, <\/em>y ni la Andrea pod\u00eda vivir de golpes ni yo de sobresaltos. Y as\u00ed anduvimos hasta que, pa no cansar, al remate una noche, ella, \u00a1es la juventud!&#8230;, sali\u00f3 de su casa y huy\u00f3 conmigo, a Barcenilla, ande trabajamos los dos, y all\u00ed supe, me lo confes\u00f3 la Andrea, que el coraje de su padre lo azuzaba el se\u00f1or Galo. La quer\u00eda para \u00e9l, como otras tantas mozas que perdi\u00f3.<\/p>\n<p>En Barcenilla pasamos cerca de un a\u00f1o. La Andrea no callaba d\u00eda y noche:\u201dAnda, Tom\u00e1s, amos ande mi padre que nos perdone\u2026\u201d \u00a1No viv\u00eda!&#8230; A m\u00e1s, estaba ya pa dar a luz y a m\u00e1s enferma. \u00bfQu\u00e9 iba a hacer yo?&#8230; \u201cPues amos all\u00e1, le dije, que nos perdone, nos casamos y que too se arremate a g\u00fcenas.\u201d Y con esas esperanzas pa all\u00e1 fuimos\u2026 \u00a1En mala hora!&#8230; Llegamos a la Solana tal que una tarde al caer el sol. El t\u00edo Celipe estaba hablando a la puerta de la casa con el se\u00f1or Galo Medina. De que nos vio llegar, se levant\u00f3 de un golpe, amarillo de rabia. Andrea se le ech\u00f3 a los pies y \u00e9l le dio un empet\u00f3n que la dej\u00f3 caer al suelo. \u201cT\u00edo Celipe, le dije yo, no sea ust\u00e9 as\u00ed que a\u00fan pue arreglarse too.\u201d \u201cSi los perdonas, te planto en la calle. No qu\u00edo en mi casa gente sin honra\u201d, le dijo el se\u00f1or Galo, y el t\u00edo Celipe azuzao por aquello, se vino pa m\u00ed, clav\u00e1ndome unos ojos que met\u00edan espanto, y me grit\u00f3: \u201c\u00a1Ya ver\u00e1s como arreglo yo a los ladrones como t\u00fa!\u201d, y fue y me ech\u00f3 acuello las manos y comenz\u00f3 a apretar, a apretar\u2026, y yo sent\u00ed un sofoco que no me entraba aire, la sangre me oscurec\u00eda la vista. \u00a1Me ahogaba! De repente sent\u00ed una cosa, que yo dije: \u201c\u00a1Pos no qu\u00edo morir!&#8230;\u201d, y me corri\u00f3 una fuerza por todo mi cuerpo y busqu\u00e9 la navaja, la abr\u00ed y la clav\u00e9 con toa mi alma contra aqu\u00e9l hombre\u2026, y \u00e9l cay\u00f3 a tierra dando un grito y yo apret\u00e9 a correr como un loco, media hora, una hora, no s\u00e9 cuanto\u2026 As\u00ed fue aquello.<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>TOMAS\u00d3N.- La Andrea, despu\u00e9s de las declaraciones, volvi\u00f3 al pueblo y por resultas de aquel sobresalto al poco dio a luz a una ni\u00f1a. Un pastor que me escond\u00eda me lo avis\u00f3: \u201cVeas, si quies verla, que se muere.\u201d Fui aquella noche. No llegu\u00e9 a tiempo.\u00a0 Ni muerta la vi. Yo me encontraba solo, sin madre ni nadie. Cog\u00ed a mi hija, que la quer\u00edan echar a la Inclusa; escrib\u00ed un papel, lo prend\u00ed a sus ropas y la traje a la Rectoral. Sab\u00eda que dej\u00e1rsela a usted era ponerla al amparo de Dios. Luego me entregu\u00e9 a los Civiles. Despu\u00e9s a presidio.<\/p>\n<p>\u2026.<\/p>\n<p>Muerte m\u00e1s triste que la muerte era vivir sin verla.<\/p>\n<p>\u2026.<\/p>\n<p>DON SABINO.- \u00a1Amor a los ni\u00f1os, c\u00f3mo igualas y engrandeces todas las almas!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta conclusi\u00f3n de don Sabino podr\u00eda ser el mensaje n\u00famero 397: <em>El amor a los ni\u00f1os, iguala y engrandece a todos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Por medio de un aviso falso, Galo logra sacar al cura de la casa y as\u00ed cree tener su oportunidad para registrarla y encontrar los papeles de la denuncia de Cipriana por el embarazo de su hija contra Santitos. Pero sale Tomas\u00f3n con su escopeta y les obliga a firmar un documento por el que donar\u00e1n a la chica embarazada diez mil duros (unos ciento cincuenta mil euros). Y mutaci\u00f3n al segundo cuadro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estamos en una calle del pueblo ya de noche. Galo y su hijo han salido de la casa del cura y est\u00e1n reclutando a gente para rodearla y obligarle a salir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el cuadro tercero estamos en la Sacrist\u00eda de la Iglesia y podemos ver los primeros bancos donde van a hacer la Primera Comuni\u00f3n los ni\u00f1os del pueblo, Lucila incluida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomas\u00f3n le pide un \u00faltimo favor al cura, quiere ver a su hija. Se emociona y se despiden<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Cuadro III, Escena V)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- As\u00ed lo espero. Vete, puesto que te empe\u00f1as. Ya no llevas el arma para abrirte paso entre los hombres a sangre y fuego. Llevas esperanza\u2026 Llevas fe en Dios. Por eso conf\u00edo en que \u00c9l te favorecer\u00e1. M\u00e1rchate, si puedes escapar con esos peque\u00f1os ahorros que te di, huye a Am\u00e9rica, y all\u00ed sufre y trabaja\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TOMAS\u00d3N.- \u00a1All\u00ed!&#8230; \u00bfTan lejos de mi hija?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- No importa. El dolor y el sacrificio purificar\u00e1n tu alma. Haz del recuerdo de esa ni\u00f1a relicario que gu\u00ede al cielo tus oraciones de arrepentimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mensaje n\u00famero 398: <em>Ya no necesitas el arma, llevas la fe en Dios, la esperanza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>A M\u00f3nica se le ocurre una treta para que los hombres de Galo abandonen la iglesia. Uno de los muchachos del pueblo acude gritando que la casa de cacique se quema, y todos salen de estampida, momento que aprovecha Tomas\u00f3n para huir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Cuadro III, Escena IX)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON SABINO.- Consuela a los que lloran, ampara a la inocencia, lucha por la justicia y triunfar\u00e1s siempre. \u00a1Es la ley de Dios!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este es el mensaje n\u00famero 399 y tel\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>MENSAJES DE ARNICHES<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 393: <em>Para m\u00ed, no hay ricos ni pobres; para m\u00ed no hay m\u00e1s que hijos de Dios. Todos son iguales.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 394: <em>\u00a1Todo dolor sin consuelo y toda injusticia sin reparaci\u00f3n est\u00e1n llamando al cura; y si el cura no va, no es ministro del Se\u00f1or, es un hombre con sotana!<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 395: <em>Todo se fundamenta en una conciencia limpia, una roca inamovible ante las adversidades.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 396: <em>Nadie puede juzgar a otro hombre y calificarlo como malo. Dios escucha al coraz\u00f3n que habla cuando sufre.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 397: <em>El amor a los ni\u00f1os, iguala y engrandece a todos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 398: <em>Ya no necesitas el arma, llevas la fe en Dios, la esperanza.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 399: <em>Consuela a los que lloran, ampara a la inocencia, lucha por la justicia y triunfar\u00e1s siempre. \u00a1Es la ley de Dios!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 400: <em>Una pelea contra el maltrato de la mujer en la figura de dos embarazadas siempre despreciadas por los poderosos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA SOBRINA DEL CURA O LOS ABUSOS DE LOS CACIQUES. www.youtube.com &nbsp; &nbsp; Esta obra se estrena el 12 de Diciembre de 1914 y ambientada en las afueras de un pueblo de Salamanca. Curiosamente Arniches la presenta como un melodrama en dos actos, estando dividido el segundo en cuatro actos, pero solo tenemos tres cuadros&#8230; <\/p>\n<div class=\"read-more navbutton\"><a href=\"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2021\/07\/04\/obra-numero-104-la-sobrina-del-cura\/\">Leer m\u00e1s<i class=\"fa fa-angle-double-right\"><\/i><\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[252,110],"tags":[359],"class_list":["post-2557","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-1900-1920-primera-madurez-de-carlos-arniches","category-etapa-rural","tag-la-sobrina-del-cura"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2557","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2557"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2557\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2559,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2557\/revisions\/2559"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2557"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2557"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2557"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}