{"id":340,"date":"2019-03-31T07:34:12","date_gmt":"2019-03-31T07:34:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arniches.com\/?p=340"},"modified":"2021-07-31T10:24:43","modified_gmt":"2021-07-31T10:24:43","slug":"el-joven-carlos-arniches-desde-1885-a-1894-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2019\/03\/31\/el-joven-carlos-arniches-desde-1885-a-1894-i\/","title":{"rendered":"El joven Carlos Arniches (desde 1885 a 1894) (I)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-341 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/caricatura-151x300.jpg\" alt=\"\" width=\"151\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/caricatura-151x300.jpg 151w, http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/caricatura.jpg 327w\" sizes=\"auto, (max-width: 151px) 100vw, 151px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Caricatura de Vicente Ba\u00f1uls (escultor y pintor) de Carlos Arniches en 1888, sentado sobre tres de las cuatro obras estrenadas ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Estos diez a\u00f1os, que nos llevan desde los 19 hasta los 28 a\u00f1os, van a marcar las caracter\u00edsticas fundamentales de la vida y obra de Carlos Arniches. Se dibujar\u00e1 su personalidad, su liderazgo en la familia, su responsabilidad sobre todo el grupo familiar que se echar\u00e1 a sus espaldas sin miedo al futuro. Tendr\u00e1 contacto con la abundancia y con la miseria; aprender\u00e1 a convivir con ambas sin darles mucha importancia a ninguna. Estudiar\u00e1 y escribir\u00e1. Descubrir\u00e1 su talento para el teatro c\u00f3mico y encontrar\u00e1 el amor. La vida de Carlos Arniches arranca, y lo hace en tren desde el Rubiol hasta Madrid.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos dejado a Carlos trabajando para medios de comunicaci\u00f3n en el Rubiol, as\u00ed como para el ayuntamiento para realizar el Padr\u00f3n. En su casa vieron que ten\u00eda potencial y que los estudios se le daban bien. Era el m\u00e1s dotado para hacer una carrera. Pensaron en su t\u00eda Asunci\u00f3n que viv\u00eda holgadamente en Madrid y decidieron que ese iba a ser el futuro destino de Carlos. Se ir\u00eda a Madrid a vivir con ella y con su hermana Juana a estudiar Derecho. Adem\u00e1s, otra hermana, Dolores, tambi\u00e9n viv\u00eda en Madrid.<\/p>\n<p>Juana estaba casada con Francisco Molt\u00f3 y Campo Redondo. No ten\u00edan hijos, pero con ellos viv\u00eda le hermana de \u00e9ste, Pilar, ya que se hab\u00edan quedado hu\u00e9rfanos desde siendo ella muy peque\u00f1a, y \u00e9l hac\u00eda las veces de hermano mayor y de padre protector.<\/p>\n<p>Ya tenemos a los personajes correctamente presentados. Carlos coge el tren y llega a Madrid: \u00a1la carrera de Derecho le espera! Lo que nadie sab\u00eda era que \u00e9l aborrec\u00eda el Derecho.<\/p>\n<p>La salida laboral habitual tras el estudio de la carrera de Derecho era, si no se ten\u00eda enchufe en alg\u00fan despacho de abogados, la pr\u00e1ctica de la pol\u00edtica. Y Carlos aborrec\u00eda la pol\u00edtica y a los pol\u00edticos. Les consideraba culpables de las desagracias de su padre, de la p\u00e9rdida de su puesto de trabajo, del hambre y de la miseria de su familia, y, lo peor de todo, de ser la pol\u00edtica la raz\u00f3n \u00faltima de la salida de su <em>terreta amada. <\/em>Alicante era ya un recuerdo, llevaban cinco a\u00f1os de <em>exilio<\/em>, el odio se hab\u00eda hecho fuerte en el alma de nuestro protagonista&#8230;, adem\u00e1s, Carlos quiere escribir, s\u00f3lo quiere leer y escribir, y para eso descubrir\u00e1 que Madrid es perfecta.<\/p>\n<p>Sale del tren, han sido 37 horas, tal y como \u00e9l nos lo contar\u00e1 en una de las conferencias (Poquitas Palabras- 1940) del exilio en Argentina. Justo al salir nos relata la siguiente aventura:<\/p>\n<p><em>\u00abMe ape\u00e9 en la Estaci\u00f3n de Mediod\u00eda, llegaba de Barcelona. Ven\u00eda con el atontamiento natural de mis dieciocho a\u00f1os, de mis treinta y siete horas de tren en tercera, <span style=\"text-decoration: line-through;\">y con una tortilla<\/span> y mis quince pesetas, capital \u00fanico <\/em>(60 \u20ac al cambio. Nota del autor.)<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Apenas salgo a la calle, se me acercan dos golfetes,-\u00a1Hola se\u00f1orito!.- \u00a1Hola! -\u00bfQu\u00e9, de Barcelona? \u2013S\u00ed, se\u00f1ores.-\u00bfY d\u00f3nde va ust\u00e9? \u2013A casa de una t\u00eda m\u00eda. \u2013Bueno, \u00bfpero d\u00f3nde vive? \u2013En la calle del Rubio. -\u00a1Caray, qu\u00e9 casualid\u00e1! A la orilla vivo yo. S\u00fabase ust\u00e9. -\u00bfD\u00f3nde? \u2013En ese coche.-\u00a1Caramba! \u00bfQue esto es muy grande para m\u00ed s\u00f3lo!. (Era un \u00f3mnibus.) \u2013No le hace. P\u2019al primer d\u00eda que entra ust\u00e9 en Madr\u00ed, vaya ust\u00e9 c\u00f3modo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nos metieron, al l\u00edo que yo tra\u00eda, a las quince pesetas y a m\u00ed a empujones en un caj\u00f3n enorme y destartalado, con ballutaje que daba al veh\u00edculo el movimiento m\u00e1s adecuado para enjuagar botellas, y un ruido de cristales que me tuvo sordo dos meses y medio. Uno de aquellos golfos se ech\u00f3 al pescante y el otro se sent\u00f3 a mi lado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Qu\u00e9 conversaci\u00f3n tan cordial y cari\u00f1osa entablamos\u2026! Yo me sent\u00eda optimista y por consecuencia locuaz y expansivo. Era una ma\u00f1ana de mayo, y por el Paseo del Prado las acacias perfumaban el aire con sus ramas reci\u00e9n florecidas. -\u00bfPor qu\u00e9 han puesto ah\u00ed esa corona y esas banderas?&#8230; \u2013Es que, sabe ust\u00e9, es el Obelisco del dos de Mayo, que fue ayer y vinieron los milicianos pa o\u00edr misa de campa\u00f1a por las v\u00edtimas, que ya las conocer\u00e1 ust\u00e9.- S\u00ed, hombre, much\u00edsimo.- <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y seguimos calle de Alcal\u00e1 arriba. En el trayecto hasta la del Rubio, yo, atrapado por la jovialidad sugestiva y acogedora de aquellos hombres, les cont\u00e9 mi peque\u00f1a historia, los ideales que me tra\u00edan a Madrid, la ropa que guardaba en el l\u00edo, los a\u00f1os que ten\u00eda mi t\u00eda, \u00a1todo!<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero al fin llegamos a la calle del Rubio, porque todo llega en la vida, aunque vaya uno en un \u00f3mnibus de aquellos tiempos. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y all\u00ed fue Troya, all\u00ed. Delante del n\u00famero 17 de la citada calle. -\u00bfQu\u00e9 les debo a ustedes? \u2013 les pregunt\u00e9 a mis queridos amigos, con una amabilidad como para que no me hubiesen cobrado.-Pues 25 pesetas \u2013 me dijo el m\u00e1s viejo <\/em>(100 \u20ac al cambio) <em>Si me dan un martillazo en la nuca no me hace peor efecto. \u00a1\u00a125 pesetas!!&#8230; \u00a1Y s\u00f3lo ten\u00eda 15!&#8230; Y no hac\u00eda m\u00e1s que repetir \u00a125 pesetas!&#8230;Y miraba como loco a los dos caballos, a los dos caballeros, al coche, al balc\u00f3n a ver si sal\u00eda mi t\u00eda\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me atrev\u00ed a protestar t\u00edmidamente, pero me amenazaron, se hicieron fuertes, me increparon.-\u00a1Encima de la amabilid\u00e1 con la que se le ha tratao!&#8230; \u2013S\u00ed, pero yo cre\u00ed que era una amabilidad m\u00e1s econ\u00f3mica, vamos\u2026 Total que por mediaci\u00f3n de la portera tuve que pedir auxilio, y al fin entregu\u00e9 a aquellos energ\u00famenos \u00a0los cinco duros que me exig\u00edan.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sub\u00ed a casa de mi t\u00eda desconsolado. Tir\u00e9 el l\u00edo en una butaca y me dej\u00e9 caer en otra con el rubor natural de quien ya no lleva un c\u00e9ntimo y adem\u00e1s se va a o\u00edr llamar primo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto, he aqu\u00ed las primeras palabras de mi t\u00eda.- \u00a1Pero hijo, c\u00f3mo te has dejado enga\u00f1ar?&#8230;Te han tomado por un Tolili.- Aquello de <u>Tolili<\/u> me hizo un efecto abrumador, aplanante. \u00a1Y el caso es que parec\u00edan unas personas muy cari\u00f1osas!&#8230; \u2013Todo el camino \u00a1hemos venido hablando-dije a mi t\u00eda, -Pues no me digas m\u00e1s \u2013replic\u00f3- Por eso te han cobrado las 25 pesetas\u2026: \u00a1te han conocido!&#8230; Si hubieras venido calladito, sin hablar con nadie, \u00a1con cuatro pesetas y un real de propina, en paz! <\/em>(17\u20ac al cambio) <em>Qued\u00e9 silencioso. Mi primera noche en Madrid fue de insomnio. Aquellas palabras me quitaron el sue\u00f1o: \u201c\u00a1Si hubieras venido calladito!&#8230;\u201d Es decir, que mis palabras revelaron a aquellos pollos como un ser inocente \u00a1y un s\u00ed es no es mismo!&#8230; \u00a1Ah, perfidia humana!&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y esta insustancial y sencilla an\u00e9cdota, que acabo de contaros, ha tenido luego, durante toda mi vida, una influencia permanente y beneficiosa: ya no he vuelto a hablar jam\u00e1s, \u00a1ni en los toros! Con los desconocidos\u2026 y hablo a duras penas con los conocidos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sed parcos en palabras, queridos j\u00f3venes. No olvidad, que todo aqu\u00e9l o aquella a quien abrimos un poco de nuestro coraz\u00f3n, quiere llevarse algo de \u00e9l o de nuestro bolsillo, quiz\u00e1 por ser lo que est\u00e1 m\u00e1s cerca.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No dilapid\u00e9is el tarro de vuestra alegr\u00eda en palabras vanas sino en sentimientos hondos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Guardad las expansiones juveniles de vuestro optimismo para estimular en el silencio de vuestro pensamiento, la noble fuerza de un buen prop\u00f3sito, de una bella obra o de una gloriosa verdad.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>M\u00e1s adelante se trasladar\u00edan a la calle Fernando el Santo n\u00famero 2.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-343 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/ScreenHunter_2002-Mar.-12-10.45-300x218.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"218\" srcset=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/ScreenHunter_2002-Mar.-12-10.45-300x218.jpg 300w, http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/ScreenHunter_2002-Mar.-12-10.45.jpg 747w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">C\/Fernando el Santo.<\/p>\n<p>A mis espaldas se puede ver el n\u00famero 4 de la calle. Es posible que hace 134 a\u00f1os tuviese otra numeraci\u00f3n y fuese el n\u00famero 2.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-344 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/ScreenHunter_1993-Mar.-05-19.04-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" srcset=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/ScreenHunter_1993-Mar.-05-19.04-300x203.jpg 300w, http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/ScreenHunter_1993-Mar.-05-19.04-768x520.jpg 768w, http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/ScreenHunter_1993-Mar.-05-19.04.jpg 853w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>En el mapa puede apreciarse la situaci\u00f3n de la calle y la del Parque del Retiro que \u00e9l frecuentar\u00eda en muchas ocasiones.<\/p>\n<p>Al llegar a casa le presentan a todos los habitantes: la t\u00eda Asunci\u00f3n, Francisco Molt\u00f3, marido de su hermana Juana y militar de profesi\u00f3n, y a Pilar Molt\u00f3, que en ese momento contaba con 13 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Carlos comienza a acudir a la Facultad y a conocer gente de los ambientes literarios. Entabla una buena amistad con Pilar. No acude a clase pero escribe mucho. Tiene buenos amigos, todos alicantinos como el poeta Cant\u00f3, Chap\u00ed&#8230; Tiende a reproducir el ambiente de su tierra en Madrid.<\/p>\n<p>Otro episodio desconocido hasta ahora es, que debido el inter\u00e9s que mostraba por el teatro, se lleg\u00f3 a enrolar en una compa\u00f1\u00eda de c\u00f3micos y viajaron por diferentes plazas. El debut lo hicieron en Jumilla (Murcia). El propio Carlos Arniches nos cuenta esa noche (Radio El Mundo Argentina. 1938):<\/p>\n<p><em>\u00abAntes de estrenar mi primera obra de teatro,- tendr\u00eda yo 18 a\u00f1os, \u00a1larga es la fecha!&#8230;- tuve que enrolarme en una Compa\u00f1\u00eda trashumante de C\u00f3micos de la lengua, en calidad de representante y redactor de anuncios, programas, sueltos y reclamos; y lo hice, con el noble prop\u00f3sito de no morir de inanici\u00f3n. Luchaba yo en Madrid por aqu\u00e9l entonces, con los duros comienzos de toda vida llena de ideales pero absolutamente desamparada. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primer actor y director de aquella Compa\u00f1\u00eda Dram\u00e1tica, -\u00a1y tan dram\u00e1tica, no com\u00edamos en serio m\u00e1s que dos o tres veces por semana!- Lo dem\u00e1s que hac\u00edamos era decirle al hambre: \u201cUst\u00e9 dispense\u201d.- Pues bien; aqu\u00e9l se\u00f1or, como iba diciendo, era un catal\u00e1n tan desgraciado como fant\u00e1stico- se llamaba Amadeo Sendra- no me olvidar\u00e9 mientras viva. El buen hombre, para animarme a acompa\u00f1arles en aquella excursi\u00f3n, me delineaba los trazos de una temporada art\u00edstica brillant\u00edsima dici\u00e9ndome: -\u201cMiri, don Carlos, v\u00e9ngase a la excursi\u00f3n, que ya ver\u00e1 ust\u00e9 qu\u00e9 campa\u00f1a hacemos, eh?&#8230; \u00a1Morrocotuda! Des\u00eddase y le mandamos que le traigan su equipaje.\u201d- No, el equipaje, no, no se moleste, lo llevo en el bolsillo. \u2013 le dije.- \u00a1Ah, bueno, miri, mejor no le hase, menos bultos.- Y nos lanzamos a la aventura dando con nuestros huesos\u2026 \u00a1huesos ten\u00edan que ser!&#8230;\u00bfqui\u00e9n engordaba en aquella Compa\u00f1\u00eda?&#8230; en un pueblo de la provincia de Murcia, que se llama Jumilla, si existe todav\u00eda,-y que era como cabeza de partido judicial,- que dicen en Espa\u00f1a, pueblo de relativa importancia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El teatro era peque\u00f1o, pero no mal trazado, y la afici\u00f3n al Arte Dram\u00e1tico, decidida y estimuladora entre aquella simp\u00e1tica gente. Se hicieron los reclamos correspondientes, y para la noche del debut, se anunci\u00f3 el estreno de un drama en tres actos y en prosa, de los llamados de capa y espada, que se titulaba \u201cEl crimen de un trono\u201d. Escrito expresamente para el primer actor, se\u00f1or Sendra, por un primo suyo, eminente dramaturgo catal\u00e1n; lo de catal\u00e1n, indudable; lo de eminente dramaturgo, \u00a1ilusiones que nos hacemos!<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lleg\u00f3 por fin el momento solemne, Debutamos. Gran expectaci\u00f3n. El teatro estaba lleno. Empez\u00f3 la obra, el primer acto aburri\u00f3 al p\u00fablico de un modo espantoso.- Se trataba de un episodio del reinado de Don Sancho IV, el Bravo, referido sin inter\u00e9s, y con enormes p\u00e1rrafos, de una prosa pedestre.- Si verdaderamente el rey Don Sancho, hubiera dicho en su vida aquellas estupideces, no habr\u00eda reinado arriba de quince o veinte d\u00edas. Y a pesar, de que aqu\u00e9l pobre actor, declamaba con todo entusiasmo, haciendo latiguillos y desplantes con voz hueca y campanuda, la gente bostezaba aburrida; algunos se dorm\u00edan, y otros se debat\u00edan impacientes en sus localidades. Y acab\u00f3 el primer acto con murmullo un\u00e1nime de desaprobaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Esto parece que no gusta, se\u00f1or Sendra.- le dije a la terminaci\u00f3n del acto.-No, hombre, d\u00e9jese; ya ver\u00e1. Es que este primer acto es un acto de exposici\u00f3n.- \u00bfY no cree usted, que la exposici\u00f3n va a ser luego cuando empiecen a tirar hortalizas a escena?- \u00a0\u00a1No, hombre; no sea pesimista!, \u00a1caray!, \u00a1ya ver\u00e1! \u00a1Si esto va a gustar mucho!-<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y con esta grata ilusi\u00f3n de aqu\u00e9l comediante infeliz, empez\u00f3 el acto segundo, que como yo supon\u00eda, aburri\u00f3 y fastidi\u00f3 al p\u00fablico mucho m\u00e1s que el primero. \u2013 Yo preve\u00eda, de un momento a otro, una cat\u00e1strofe ruidosa, porque el hast\u00edo y la impaciencia de los espectadores iba creciendo por momentos; pero no. Confieso que contra mis predicciones, la gente se conten\u00eda en unos l\u00edmites de bondad y paciencia incre\u00edbles. Pero lleg\u00f3 una escena culminante, ya mediado el acto, durante la cual, aqu\u00e9l desdichado actor, sudoroso y fren\u00e9tico, d\u00e1ndose recios pu\u00f1etazos en su coraz\u00f3n de lat\u00f3n, y empu\u00f1ando una tizona sucia y herrumbrosa, se dirige a su ej\u00e9rcito, &#8211; tres o cuatro comparsas con barbas de pelote y desdichadamente vestidos de guerreros, con cascos abollados y cotas de mallas deshilachadas, y empu\u00f1ando unos disparatados lanzones de vieja guardarrop\u00eda,- y les grita altisonante y fiero: -\u201c\u00a1Fieros vasallos, invencibles leones de mi hueste, \u00bfquer\u00e9is que vayamos a vengar el honor ultrajado de nuestras invictas banderas, por un monarca usurpador y fementido?\u201d- Y contestaban los comparsas a coro:-\u201c\u00a1S\u00ed, s\u00ed!\u201d- \u201c\u00bfQuer\u00e9is que vayamos a derrocar de su trono maldito al p\u00e9rfido asesino de mi glorioso padre?\u201d- Los comparsas: \u201c\u00a1S\u00ed, s\u00ed!\u201d- \u201c\u00bfQuer\u00e9is que vayamos a te\u00f1ir con la sangre de esos cobardes el brillo de nuestros aceros?\u201d \u2013 \u201c\u00a1S\u00ed, s\u00ed!\u201d- \u201c\u00bfQuer\u00e9is que vayamos\u2026\u201d- Y a la d\u00e9cima vez que hab\u00eda repetido aquello de \u201c\u00bfquer\u00e9is que vayamos\u2026?\u201d, se levanta un se\u00f1or de su butaca, y con una sonrisa burlona y paciente, se dirige a todos los espectadores del teatro y les dice: -\u201c\u00bfQuer\u00e9is que nos vayamos?\u201d- Y todo el p\u00fablico contest\u00f3 a coro &#8211; \u201c\u00a1S\u00ed, s\u00ed!\u201d\u2026- Y dejaron vac\u00edo el teatro. \u2013 Excuso decir a ustedes, que al d\u00eda siguiente, antes de amanecer, hab\u00edamos desaparecido del pueblo\u2026 y sin desayunar\u2026 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y ya que estamos con dramas de capa y espada, voy a contar a ustedes otro pintoresco y ver\u00eddico suceso, ocurrido a un glorioso actor espa\u00f1ol, ya por desgracia, desaparecido del mundo de los vivos, no del mundo del arte, porque su gloria es imperecedera; actor a quien yo, personalmente, le o\u00ed referir este lance.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estaban representando en Teatro Espa\u00f1ol de Madrid, el drama \u201cGuzm\u00e1n el Bueno\u201d, y desempe\u00f1aba el papel protagonista el ilustre actor a quien me he referido. Hace de esto muchos a\u00f1os; tantos que todav\u00eda los teatros se alumbraban con gas. Era un domingo. Hab\u00edan hecho el drama por la tarde y lo repet\u00edan por la noche, en cuya nocturna funci\u00f3n ocurri\u00f3 el suceso que os cuento. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00edase llegado ya el tercer acto de la obra. La escena figura una muralla que se supone del Castillo de Tarifa, desde el cual, Guzm\u00e1n el Bueno, arroja a los sitiadores, soldados del campo moro, su pu\u00f1al, para que den muerte a su propio hijo, antes que cometer con su rey, la traici\u00f3n de rendir la plaza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estaba Don Guzm\u00e1n en aquellas dudas torturadoras y crueles de sacrificar a su v\u00e1stago, o de traicionar a su rey\u2026 cuando observa que por encima de la muralla paseaba, vestido de cota de malla, con coraza y casco, un lanz\u00f3n terciado, un centinela de sus huestes, vigilando los movimientos del campo enemigo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con la alarma consiguiente y el natural espanto, ve nuestro gran actor que aqu\u00e9l pobre comparsa estaba p\u00e1lido, demudado, que sus paseos eran trabajosos, sus pasos vacilantes y que ten\u00eda una cara angustiad\u00edsima. -\u00bfQu\u00e9 le ocurr\u00eda a aqu\u00e9l pobre hombre?&#8230; \u2013Pues le ocurr\u00eda que llevaba 8 horas en el teatro, metido en aquella coraza torturadora y con aqu\u00e9l pesado casco en la cabeza; que entre la funci\u00f3n de la tarde y de la noche, el hombre hab\u00eda cenado, como es natural, libando un poco m\u00e1s de lo conveniente, de un panzudo porr\u00f3n de vino de valdepe\u00f1as, y que con el vino, la cena, y el calor sofocante del gas, que daba a los teatros una atm\u00f3sfera irrespirable, empez\u00f3 a sentir un terrible mareo y a comprender que la cena no se resignaba a permanecer tranquila en su est\u00f3mago, y esta era su angustia y su palidez y sus pasos poco seguros.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El actor ve\u00eda, lleno de p\u00e1nico, que de vez en cuando el pobre comparsa le miraba con ojos extraviados y se acercaba al borde de la muralla que correspond\u00eda al p\u00fablico, con una mueca de hipo nauseoso, s\u00edntoma de algo m\u00e1s grave. Y pens\u00f3 el actor: \u00a1A este infeliz, le ha sentado mal la cena y nos da el espect\u00e1culo! Y deseando evitarlo, sobre todo de cara al p\u00fablico, como no pod\u00eda hablar en voz baja al comparsa por la diferencia de altura\u2026 a la segunda o tercera vez que le vio hacer el hipo fatal de la n\u00e1usea, se acerc\u00f3 y le dijo: -\u201c\u00a1Por tu madre, centinela, \u00e9chalo al campo moro!&#8230;\u201d- Y el pobre hombre obedeci\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Excuso decir a ustedes la algazara que se produjo en el p\u00fablico, que se hab\u00eda percatado del suceso\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Carlos pasa el mejor a\u00f1o de su vida: est\u00e1 en Madrid, una ciudad que le encanta; est\u00e1 con Pilar; escribe; tiene amigos literatos y nadie le pide cuentas&#8230;<\/p>\n<p>Pero todo lo bueno termina. Llega junio y su t\u00eda Asunci\u00f3n recibe la notificaci\u00f3n de la facultad de Derecho dici\u00e9ndole que su sobrino, al que le ha costeado ese a\u00f1o de estudios, no se hab\u00eda presentado en clase y \u00a1no hab\u00eda realizado ning\u00fan examen!<\/p>\n<p>Asunci\u00f3n Arniches era una mujer de muy estrictos principios, y eso no lo pod\u00eda tolerar. Adem\u00e1s, su relaci\u00f3n con Carlos, tal y como cuenta Pilar Arniches a Vicente Ramos, no era muy buena. Seg\u00fan parece, le pon\u00eda de forma reiterada aquellas comidas que menos le gustaban. Carlos se ir\u00eda distanciando de ella progresivamente. As\u00ed que un buen d\u00eda, suponemos de ese mes de Junio de 1886, Carlos se encuentra la casa cerrada, no hay nadie. Francisco y Juana junto a Pilar habr\u00edan cambiado su destino y estar\u00edan en otra ciudad; la t\u00eda Asunci\u00f3n se hab\u00eda marchado a Valencia; de la otra hermana, Dolores, no tenemos noticias&#8230;<\/p>\n<p>Carlos est\u00e1 solo. No tiene d\u00f3nde dormir. Se va al Paseo del Prado y duerme en un banco. Es la peor noche de su vida.<\/p>\n<p>Se dirige por la ma\u00f1ana, al establecimiento de un panadero alicantino amigo suyo, Jes\u00fas Viveros, y le pide dinero para regresar en tren a casa de sus padres. Se va de nuevo al Rubiol en Granollers.<\/p>\n<p>El pensamiento de Carlos est\u00e1 en Madrid, su tren se dirige a Barcelona, esto hab\u00eda que solucionarlo.<\/p>\n<p>No podemos ni imaginar la fenomenal bronca que le caer\u00eda en su regreso a casa, todas las expectativas familiares tiradas por la borda&#8230;<\/p>\n<p>Carlos se hab\u00eda propuesto volver a Madrid&#8230; y volver\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caricatura de Vicente Ba\u00f1uls (escultor y pintor) de Carlos Arniches en 1888, sentado sobre tres de las cuatro obras estrenadas ese a\u00f1o. Estos diez a\u00f1os, que nos llevan desde los 19 hasta los 28 a\u00f1os, van a marcar las caracter\u00edsticas fundamentales de la vida y obra de Carlos Arniches. Se dibujar\u00e1 su personalidad, su liderazgo&#8230; <\/p>\n<div class=\"read-more navbutton\"><a href=\"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2019\/03\/31\/el-joven-carlos-arniches-desde-1885-a-1894-i\/\">Leer m\u00e1s<i class=\"fa fa-angle-double-right\"><\/i><\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[42,41,43,11,44,16],"class_list":["post-340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-juventud","tag-asuncion-arniches","tag-facultad-de-derecho","tag-francisco-molto","tag-madrid","tag-pilar-molto","tag-rubiol"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=340"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2626,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340\/revisions\/2626"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}