{"id":3936,"date":"2022-11-26T08:55:18","date_gmt":"2022-11-26T08:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arniches.com\/?p=3936"},"modified":"2022-11-26T08:55:18","modified_gmt":"2022-11-26T08:55:18","slug":"obra-numero-174-vivir-de-ilusiones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2022\/11\/26\/obra-numero-174-vivir-de-ilusiones\/","title":{"rendered":"OBRA N\u00daMERO 174: VIVIR DE ILUSIONES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>VIVIR DE ILUSIONES <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>O<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>EL OCASO DE LA ARISTOCRACIA <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta obra Arniches, nos da una idea que ya estaba calando en su tiempo, en 1931: la aristocracia y la realeza tienen sus horas contadas. Parece mentira, pero es un tema que cobra actualidad en nuestra \u00e9poca, en la que una gran parte de la poblaci\u00f3n se plantea el verdadero valor de la realeza en el mundo. Es su obra n\u00famero 62 en solitario, se estrena el 12 de noviembre de 1931 y pertenece a su Etapa de Cr\u00edtica Social y Etapa Moralizante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tenemos a Leonor (heredera sin dinero de una dinast\u00eda de alta alcurnia) y a su hija Blanquita, para la que se busca un \u201cpr\u00edncipe azul\u201d que no termina de llegar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aprovechando esta ansiedad, un amigo \u201cplebeyo\u201d de Leonor, urde un enga\u00f1o haciendo pasar por hijo de un Duque \u00a0a su sobrino Pepito (Cristian en el enga\u00f1o) que ya est\u00e1 enamorado de Blanquita. Lo adorna con una herencia de 19 millones de pesetas (38 millones de euros actuales) y se traga la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor que est\u00e1 encantada con la perspectiva de boda, consigue adem\u00e1s la atenci\u00f3n de un Marqu\u00e9s que coincide con ella en el Retiro a diario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo en su vida est\u00e1 perfectamente encaminado. Decide conocer a la madre de Cristi\u00e1n (Ceferina) y as\u00ed establecer la fecha de la boda. Ceferina est\u00e1 al margen de toda la trama y se niega inicialmente a pasar por la madre de un Duque. No quiere enga\u00f1ar a Leonor. Finalmente, accede y se da una de las escenas m\u00e1s hilarantes desde la <em>Se\u00f1orita de Trev\u00e9lez.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Marqu\u00e9s y Sebasti\u00e1n Aceituno, el amigo plebeyo, tienen una disputa por el amor de Leonor que acaba con duelo que no llega a producirse. Finalmente se reconcilian y le cuentan a Leonor todo el plan. Ceferina les invita a todos a comer pero Leonor no cede. Ella se queda anclada en su aristocracia aunque transige que su hija se case con Pepito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primer acto nos muestra dos bancos del Retiro. Es una ma\u00f1ana de primavera, de sol radiante. El lugar es frondoso, lleno de sombra grata y de silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la primera escena un guardia presencia una conversaci\u00f3n entre dos j\u00f3venes. \u00c9l le pide a ella que le conteste para esta tarde, pero le advierte:<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>(Acto I, Escena I.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NI\u00d1O.- Bueno; pero ya sabes que, pienses lo que pienses, me tienes que decir que s\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NI\u00d1A.- Ya te han dicho tres chicas de mi colegio que s\u00ed esta semana\u2026 \u00a1No s\u00e9 para qu\u00e9 quieres tanto s\u00ed!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- Que se conoce que los colecciona.<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>NI\u00d1O.- <em>(Encendiendo un cigarro.) <\/em>\u00a1Esta me dar\u00eda un cartel\u2026! Su pap\u00e1 es empresario del g\u00e9nero fr\u00edvolo\u2026, pero bastante bruto; por eso no me atrevo a seguirla hasta casa, \u00a1por si las moscas! <em>(Vase jacarandoso y echando humo.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Como vemos, el concepto de ni\u00f1o y ni\u00f1a, no es el mismo que tenemos nosotros, que m\u00e1s sea justar\u00edan a \u201cmuchacho, muchacha\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 852: <em>Arniches detecta en los j\u00f3venes la diferente concepci\u00f3n del amor, el chico quiere acaparar el mayor n\u00famero de chicas, y la joven no entiende por qu\u00e9 no le basta con uno solo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rogelio saluda al barquillero que no est\u00e1 teniendo ninguna venta. Comentan lo mal que est\u00e1 todo con la bajada de la peseta. Tambi\u00e9n hablan de la separaci\u00f3n de la Iglesia y estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sigue Arniches con el costumbrismo incluyendo otro de los personajes del Retiro: el soldado. Nos ofrece una conversaci\u00f3n entre dos soldados andaluces muy divertida, en la que uno convida a otro \u00a1con el dinero de ese otro! (Ya vimos este di\u00e1logo en la obra <em>El solar de Mediacapa- 1928<\/em>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena II)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SOLDADO 1\u00ba.- \u00bfC\u00f3mo que no?&#8230; Arrea palante. Contigo me gasto yo hasta el \u00faltimo s\u00e9ntimo\u2026 de tu mam\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SOLDADO 2\u00ba.- \u00a1Ca, home; conmigo, ya ha terminado ust\u00e9 de derrochar!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la escena III nos brinda un di\u00e1logo maravilloso entre Sebasti\u00e1n Aceituno y Rogelio el Guarda sin que ninguno de ellos diga nunca el objeto del que se trata.(Lo mismo que se ver\u00e1 en <em>Yo quiero (Acto I, Escena VII)- 1936) <\/em>\u00a0y que podemos disfrutar ahora en internet tanto por Jos\u00e9 Mota como por Florentino (splunge coche averiado)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 425.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena III.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- \u00a1Ay, en cuanto lo sepan do\u00f1a Leonor y su ni\u00f1a!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- Se van a quedar at\u00f3nitas, estupefactas\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- \u00bfY se trata de ese jovencito rubio que\u2026?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- De ese jovencito rubio, que\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- \u00bfEl del trajecito azul, que viene todas las ma\u00f1anas y\u2026?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- Que viene todas las ma\u00f1anas y\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- \u00bfY mira a la chica a la chica y la\u2026?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- Y mira a la chica y la\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al final se lo dice al o\u00eddo, por lo que nos quedamos sin saberlo. De pronto le ven venir a lo lejos. Van a prestar atenci\u00f3n al mozo que se llama Pepito. <em>Es un joven elegante, simp\u00e1tico, que pasa sin sombrero, leyendo en un libro. Al pasar los mira y les hace una leve, pero graciosa, inclinaci\u00f3n de cabeza y desaparece. <\/em>En descripci\u00f3n de Arniches. Y siguen Rogelio y Sebasti\u00e1n con su charla enigm\u00e1tica\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena IV.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- \u00bfSe ha fiajo usted?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- Me he fijao.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- \u00bfY qu\u00e9?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- Que s\u00ed, que tiene todo el aire de\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- Todo el empaque de\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siguen la conversaci\u00f3n al o\u00eddo y no sabemos nada m\u00e1s del tema. Sebasti\u00e1n asegura que desde que ha conocido la noticia ha corrido para informar de la alegr\u00eda a Leonor y su hija, que estar\u00e1n a punto de llegar a su banco en el Retiro. Sebasti\u00e1n se dirige al banco y declama:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>POEMAS DE ARNICHES N\u00daMERO 279 (101)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.-\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Banco que cuando ella lo honra<\/p>\n<p>con su asiento,<\/p>\n<p>se trueca en un pedestal!&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Banco, que cuando ella,<\/p>\n<p>dando rienda suelta<\/p>\n<p>a su portentosa fantas\u00eda,<\/p>\n<p>nos refiere el inmenso caudal<\/p>\n<p>que derroch\u00f3,<\/p>\n<p>heredado de sus padres,<\/p>\n<p>la cuantiosa fortuna de marido,<\/p>\n<p>los millones incontables de sus parientes,<\/p>\n<p>yo le llamo el Banco del R\u00edo de la Plata!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 426.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ROGELIO EL GUARDA.- \u00a1S\u00ed, pero los vendedores ambulantes, que la met\u00e1 e las veces no pueden cobrarle lo que compra, le llaman el Banco de Cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sebasti\u00e1n bebe los vientos por ella. Rogelio, sin embargo, recela un poco porque presume de tener amistades en todos los estamentos del ayuntamiento que resultan ser falsos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena V.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- Y luego, es viuda\u2026 \u00a1Viuda, que es el estado perfecto de la mujer casada!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GUARDA.- \u00a1C\u00f3mo le sentaba el luto! \u00bfSe acuerda?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- Yo creo que su marido se muri\u00f3 para verla m\u00e1s guapa.<\/p>\n<p>\u2026..<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a1Y qu\u00e9 es eso, amigo Rogelio, sino exaltaci\u00f3n imaginativa, anhelo favorecedor, ansia amparadora, de un alma noble y bella!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los soldados vuelven discutiendo sobre qui\u00e9n est\u00e1 realmente \u201cinvitando\u201d a qui\u00e9n y con qu\u00e9 dinero\u2026 y se sientan en el banco de Leonor y Blanquita y deciden echarlos. <em>(Visten las dos con modestia elegante: la madre con un traje negro; la ni\u00f1a con un trajecito gris y guante negro. Traen bolsos de costura.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 427.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena VI)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- No, pero yo echo a esos soldados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- \u00a1Por Dios, mam\u00e1, que van a creer que eres Aza\u00f1a!<\/p>\n<p>\u2026.<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00bfUsted podr\u00eda correrse un poquito m\u00e1s?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SOLDADO 2\u00ba.- Ze\u00f1ora, estoy en la met\u00e1 siguiente de cuando z\u2019acabao<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para conseguir que se vayan les convence que es \u00edntima de su coronel, don Gregorio Mart\u00ednez Calambre, y le da una tarjeta que deben entregar ahora mismo, gracias a la que obtendr\u00e1n pases y prebendas. Blanquita est\u00e1 aterrada, su madre s\u00f3lo conoce al coronel por haber coincidido una vez en el ascensor y adem\u00e1s haberle pillado el dedo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la siguiente escena, Arniches pone en boca de Leonor el origen de la fuerza de la aristocracia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena VII)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Naturalmente que la tengo. Ya s\u00e9 que hay una desproporci\u00f3n entre mi voluntad y mis posibilidades; pero no me arredra, no puede arredrarme.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- Bueno, mam\u00e1<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Debemos hacer el bien, sea como sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- S\u00ed, pero cuando no se puede\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Tambi\u00e9n. Al menos hay que intentarlo, aunque por intentarlo te llamen loco. Porque si no se hiciera en el mundo nada m\u00e1s que lo posible, lo rutinario, lo vulgar, no se har\u00eda nada noble, ni nada grande, ni nada heroico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 853: <em>La voluntad por encima de las posibilidades de cada uno. La importancia de aspirar a lo bueno aunque parezca imposible para conseguir hacer lo heroico.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 153.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena VIII)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- Ese joven es hijo de un Duque.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LAS DOS.- \u00bfDe un duque?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- De un duque, que por su madre es par de Francia y por su padre lord de Inglaterra y muchas veces millonario. Duque que vino a Espa\u00f1a en viaje de turismo y se enamor\u00f3 s\u00fabitamente de una institutriz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1Jes\u00fas!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- Y se estabiliz\u00f3 con ella en un pisito de la calle de Alcal\u00e1; pero era casado, vino la duquesa por \u00e9l, y le oblig\u00f3 a marcharse sin conocer el fruto de sus tur\u00edsticos amores; pero, caballero y noble, cumpli\u00f3 con sus deberes de padre, pensionando espl\u00e9ndidamente a la madre para que educara al ni\u00f1o 8porque fue ni\u00f1o), \u00a1y hoy\u2026, hoy\u2026, y ahora viene lo maravilloso, Leonor\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LAS DOS.- \u00a1Diga, diga!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SEBASTI\u00c1N ACEITUNO.- El duque ha enviudado sin hijos, y ha escrito a la madre para legitimar el preciado fruto, que es ese joven pretendiente, y poderle dejar al muchacho su t\u00edtulo y los diecinueve millones que atesora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 en marcha el plan, ahora cada uno debe cumplir su parte\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.-\u00a1Ah, ll\u00e1mame ahora loca, ll\u00e1mame loca!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- Las locuras son locuras hasta que se hacen realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 854: <em>\u201cLas locuras son locuras hasta que se hacen realidad\u201d, pero para todo esto hay que luchar y creer firmemente en ello. Ese es el lema de Arniches: trabaja con firmeza y decisi\u00f3n todos los d\u00edas de tu vida en aquello en lo que crees y se ver\u00e1 convertido en realidad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Pepito est\u00e1 estudiando \u00c1lgebra mientras pasea. Leonor le lanza un ovillo y entablan conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 428.<\/strong><\/p>\n<p><strong>POEMAS DE ARNICHES N\u00daMERO 280. (102)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena IX)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00bfY usted, por lo que veo, estudia carrera de Ciencias?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PEPITO.- Ingeniero, s\u00ed, se\u00f1or.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00bfCaminos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PEPITO.- Minas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Oh, interesant\u00edsimo!<\/p>\n<p>Un agujero, una galer\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Extraer del seno l\u00f3brego de la tierra<\/p>\n<p>sus tesoros para ofrecerlos a los dem\u00e1s\u2026,<\/p>\n<p>porque las minas dan tantas cosas\u2026<\/p>\n<p>Esta\u00f1o, carb\u00f3n, plomo, calamina\u2026<\/p>\n<p>muchas huelgas\u2026,<\/p>\n<p>y algunas veces, plata\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Oh, cuando se saque plata,<\/p>\n<p>qu\u00e9 gusto debe dar!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00bfY el \u00e1lgebra esa que estudian ustedes sirve para algo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PEPITO.- S\u00ed se\u00f1ora, para que le suspendan a uno en junio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pepito, se explaya y cuenta su \u201ctriste historia\u201d, incluso dice que no tiene ni padre ni madre, aunque la madre es fundamental para esta \u201ctrampa\u201d ideada por Aceituno\u2026 Pepito acompa\u00f1a a Blanquita a ver las de Vallejo. Se van ri\u00e9ndose. Leonor se queda con Aceituno al que promete un hotelito cuando la boda se lleve a cabo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aprovecha Leonor para preguntar a Aceituno si le ama, y contesta que s\u00ed, naturalmente.\u00a0 Ella le revela que un hombre la ama. Le cuenta que le ve a diario dar de comer a las palomas\u2026, despu\u00e9s viene un lacayo que le trae la prensa y un termo con caf\u00e9 y una copa de jerez.<\/p>\n<p>A\u00fan no ha podido hablar con \u00e9l. Parece que es un Marques que fue teniente alcalde en la Inclusa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor presencia como da de comer a las palomas y comienza un \u201cmon\u00f3logo\u201d para invitar a la conversaci\u00f3n al Marqu\u00e9s\u2026, pero no lo consigue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XI.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u2026 Hay algunos animalitos que no les falta m\u00e1s que hablar\u2026 <em>(El marqu\u00e9s parce que va a contestar, pero silba de nuevo y sigue echando migas. Aparte.) <\/em>\u00a1Nada, que no rompe! <em>(Pausa. Al Marqu\u00e9s.) <\/em>\u00a1Oh, alimentar a las aves, qu\u00e9 paciencia, qu\u00e9 bondad!&#8230; \u00a1Es cosa franciscana!&#8230; \u00a1Si le hubiera conocido el pobrecito de As\u00eds, qu\u00e9 p\u00e1rrafos hubieran ustedes echado!&#8230;\u00a1Hermano lobo, hermano p\u00e1jaro, hermano mudo\u2026, digo, \u00a1ay!, perd\u00f3n!&#8230; <em>(Pausa) <\/em>\u00a1Oh, hacer bien a los animales, tarea de santos y de sabios!&#8230; Aunque usted m\u00e1s parece santo que sabio. Porque usted no ser\u00e1 de la Academia de la Lengua,\u00a0 \u00bfverdad? \u00a1Ah, yo soy una enamorada del habla castellana!&#8230; <em>(Pausa.) <\/em>Y cuando le llaman a usted por tel\u00e9fono, \u00bf qui\u00e9n contesta?&#8230; <em>(Aparte.) <\/em>\u00bfSer\u00e1 mudo? \u00a1Qu\u00e9 diputado para las Constituyentes! Una ganga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 855: <em>Nuevamente Arniches aprovecha el m\u00e1s m\u00ednimo resquicio que le proporcionan sus \u201cpersonas\u201d en sus di\u00e1logos para poder meter baza pol\u00edtica. Aqu\u00ed critica a los diputados que no abren la boca y que votan lo que les mandan\u2026, \u00a1son un chollo para el partido!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El jardinero de turno, con su manguera, les riega a ambos. Ella le increpa defendiendo al se\u00f1or Marqu\u00e9s, que no le da ni las gracias y se va.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor est\u00e1 a punto de darse por vencida. En ese momento llega Sebasti\u00e1n. Le pregunta por su \u201cconquista\u201d y al ver su fracaso, se presta a ayudarla en lo que sea. Leonor le da las gracias y le indica que cuando ella se lo diga deber\u00e1 hablarla bajito y de forma insinuante\u2026 y que haga ella lo que haga, \u00e9l debe permanecer quieto en el banco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicho y echo. Vuelve el Marqu\u00e9s despu\u00e9s de haber abroncado al jardinero y habla con Leonor. En estas llega Aceituno y Leonor le cuenta al Marqu\u00e9s lo pesado que es este individuo. El Marqu\u00e9s se va enfadando m\u00e1s progresivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor contesta en alto a las palabras susurradas de Aceituno: \u201cNo; no, se\u00f1or, muchas gracias. Y haga el favor de retirarse. Se lo ruego\u201d. Leonor se cambia al banco del Marqu\u00e9s pidiendo amparo. \u00c9ste se levanta enarbolando el bast\u00f3n a modo de garrote y se dirige a romperle la crisma al pobre Aceituno que se levanta aterrado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Marqu\u00e9s lo cita y Aceituno vuelve. Leonor pide clemencia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XIII.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1Por Dios, marqu\u00e9s; pero si la cosa\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- Esta se\u00f1ora, \u00bfle ha autorizado a usted con sus miradas, palabras o ademanes, a que le faltara usted al respeto?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a1Yo no le he faltado al respeto, se\u00f1or m\u00edo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- Usted le ha faltado, porque si no, no hubiera venido a mi banco, reclamando auxilio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1Pero si yo no reclamaba auxilio, si era que\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- \u00a1Y el que ofende a una se\u00f1ora sin motivo alguno, delante de un caballero, merece este castigo! <em>(Le da una bofetada que lo sienta.)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>El Marqu\u00e9s aprovecha el aturdimiento de Aceituno, y le propina dos pu\u00f1etazos, le agarra, le zarandea y le tira al suelo. Aceituno corre, pide socorro, Leonor sujeta al Marqu\u00e9s, \u00e9ste vocifera, llegan Blanquita y Pepito y el Guarda que pide ayuda a la polic\u00eda\u2026\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Marqu\u00e9s les acompa\u00f1a a casa. Aceituno cae en brazos de Rogelio, el guarda, con una congoja\u2026 y baja el Tel\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 154.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El segundo acto nos presenta el pisito modesto en el que viven Leonor y su hija Blanquita. <em>El mobiliario es antiguo pero tiene un aspecto decoroso que revela cierto buen gusto. Mucho lazo, mucha pantallita, mucho tapetito, pero todas las sillas y silloncitos est\u00e1n rotos o cojos. La rotura de un jarr\u00f3n est\u00e1 disimulada por un lazo; una mesita sobrelleva su cojera apoyada en la pared. La chaise longue es un caj\u00f3n de madera largo con una tela encima y unos almohadones. Las cortinas, apenas se intenta moverlas, se caen de sus palos.Una ruina disimulada por una ilusi\u00f3n. Al foro del gabinete hay un balc\u00f3n practicable. A la derecha una puerta grande. A la izquierda dos puertas. Es de d\u00eda. (Descripci\u00f3n de Carlos Arniches.)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Leonor comenta con Blanquita la terrible paliza que padeci\u00f3 el bueno de Sebasti\u00e1n. Leonor tras un primer recuerdo doloroso, hace una pausa y se le iluminan los ojos recordando c\u00f3mo la defendi\u00f3 el se\u00f1or marqu\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Escena I.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- <em>(Pausa. Como recordando.) <\/em>\u00a1Fue lamentable, s\u00ed; fue doloroso! Pero \u00a1ah! \u00a1C\u00f3mo le peg\u00f3! \u00a1Qu\u00e9 br\u00edo, qu\u00e9 denuedo en defenderme por una leve sospecha!&#8230; \u00a1S\u00f3lo un noble procede as\u00ed!&#8230; \u00a1Me imagin\u00f3 ultrajada, y su altiva arrogancia le convirti\u00f3 en palad\u00edn de\u2026!<\/p>\n<p>BLANQUITA.- \u00a1Por Dios, madre, no te pongas rom\u00e1ntica, que llegas a la crueldad!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 856: <em>Arniches, por medio de esta exaltaci\u00f3n del orgullo de caballero que hace Leonor, nos dibuja una aristocracia caduca a la que solo le quedaba el honor como \u00fanica muestra de su altura, de su condici\u00f3n elevada por encima de la plebe\u2026 Y ser\u00e1 su hija, la que romper\u00e1 esa l\u00ednea geneal\u00f3gica, la que le llame la atenci\u00f3n, la que le rega\u00f1e, la que le intente explicar que ya no existe ese mundo, su mundo. De nuevo una mujer, esta vez joven, para dar una voz potente y cambiar la situaci\u00f3n de las cosas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La atrocidad llega hasta l\u00edmites insospechados. El marqu\u00e9s le enviar\u00e1 los padrinos para retarle en duelo. Leonor sospecha que Aceituno no los recibir\u00e1 y que rehuir\u00e1 el enfrentamiento, ya que \u00e9l no es un caballero, es pusil\u00e1nime y que se ir\u00e1 de Madrid. De todas formas ha citado hoy al marqu\u00e9s para pedirle que perdone a Sebasti\u00e1n y que todo se quede en aquellos bastonazos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor es feliz: Blanquita con un duque, ella con un marqu\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Escena I.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- \u00a1Pero a esta costa!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00bfQu\u00e9 se logra en el mundo sin amargura?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 857: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 se logra en el mundo sin amargura?\u201d Arniches nos va desgranando las \u201cnormas\u201d feudales que se manten\u00edan en esta aristocracia. El dolor y la sangre era el medio por el que se conquistaban las cosas y las personas; el trabajo y el sacrificio ni se mencionaban. La resoluci\u00f3n del conflicto en forma de duelo nos devuelve a tiempos pasados pero que alimentan la d\u00e9bil llama de esta gente.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor y Blanquita van a bajar para hacerse las encontradizas con Pepito, que lleva media hora haciendo guardia en la esquina. Llaman a Rufina, la doncella para darle instrucciones y que prepare un aperitivo \u201ccon lo que encuentre\u201d, que enseguida se van a arreglar \u201clas cosas\u201d.. <em>(Es una doncella con uniforme y cofia de limpieza un poco historiado, y desde luego muy corto. La doncella tiene unos ademanes de finura no natural, sino impuesta.) Descripci\u00f3n de Arniches.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Escena II.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RUFINA.- \u00a1Dios lo quiera!&#8230; \u00a1Que yo por la se\u00f1ora \u00a0 lo digo, que una\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hemos encontrado un cierto paralelismo entre la vida de Patro, Satur y Rufi. Patro fue <em>sirvienta<\/em> en casa de Marcelina, madre de Paquito en <em>Para ti es el mundo- 1929. <\/em>Posiblemente quiso prosperar y se meti\u00f3 como <em>doncella <\/em>en el servicio de Mila, la condesa de Nanclares en <em>La condesa est\u00e1 triste- 1930. <\/em>Un a\u00f1o despu\u00e9s, la encontramos sirviendo a do\u00f1a Leonor de Talavera, nieta del bar\u00f3n de Castrobello\u2026 Todas estas personas tienen varias cosas en com\u00fan: por un lado est\u00e1n en el servicio y por otro \u201ctodo lo hacen por la se\u00f1ora\u2026, que lo que es por una\u2026\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando salen la madre y la hija, Rufi nos cuenta que le deben 80 pts. (240 \u20ac.) y que ha tenido que empe\u00f1ar casi toda la ropa para que las tres no se mueran de hambre\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un personaje secundario llamado Secundino, el chico de la tienda que sube el pedido, nombra el t\u00edtulo de la obra por primera vez. Les trae 1 kilo de lentejas, 3 de patatas, medio de arroz, dos de bacalao y 1 litro de aceite y todo \u201csustra\u00eddo\u201d, para que no aumente la deuda de 600 pts. (1.800 \u20ac)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 429.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Escena III.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RUFINA.- \u00bfDe forma que lo que nos traes?&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SECUNDINO.- Pues lo que sus traigo es lo que sustraigo\u2026, y perd\u00f3name el retru\u00e9cano, que ya sabes que yo no abuso.<\/p>\n<p>RUFINA.- <em>(Mirando a la cesta.) <\/em>Entonces, \u00bftodo eso lo has\u2026? <em>(Acci\u00f3n de robar.)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>SECUNDINO.- <em>(Con verg\u00fcenza.) <\/em>\u00a1Lo he\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rufina le ense\u00f1a la casa, en la que todo est\u00e1 muy viejo y roto, pero disimulado. <em>(Evidencia cuanto va diciendo, de modo que queda el gabinete hecho una ruina.)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO N\u00daMERO 35.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto II, Escena III)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RUFINA.- \u00bfT\u00fa crees que esto es una turca? <em>(Refiri\u00e9ndose a algo que simula una chaise longue.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SECUNDINO.- \u00a1Una turca de las bodegas Bilba\u00ednas!<\/p>\n<p>\u2026..<\/p>\n<p>SECUNDINO.- Y es que en esta casa, como <em>viven de ilusiones<\/em>, nada es lo que parece.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Secundino y Rufina han hecho buenas migas. Suben de nuevo Leonor y Blanquita con Pepito. Se escudan por lo humilde de la casa y \u00e9l exclama: \u201c\u00a1Donde vive nuestro amor, tienen su palacio nuestros sue\u00f1os!\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor le asegura que si Blanquita eligiese un hombre plebeyo para el resto de su vida, ella se marchar\u00eda lejos a morir sola. Ella no transige. El casero que lo sabe, le fastidia poni\u00e9ndole el himno de Riego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que el Himno de Riego fue oficial entre 1931 y 1939 (84). Fue compuesto por Evaristo Fern\u00e1ndez San Miguel. Ten\u00eda una letra oficial que no cantaba nadie y una letra oficiosa que dec\u00eda:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si los curas y frailes supieran<\/p>\n<p>La paliza que les van a dar\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esa misma escena IV, Leonor define con 10 adjetivos la nobleza y con 13 a la plebe.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 430.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto II, Escena IV.)<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>LEONOR.- Porque a mi deme usted linaje, tradici\u00f3n, fragancia, her\u00e1ldica, solemnidad palaciega, casacas, bordados, plumas, condecoraciones, reverencias\u2026 Y no me hable usted, no, de los tiempos nuevos; porque decir nuevo es decir plebeyo, enf\u00e1tico, pedante, vulgar, ruin, adocenado, chabacano, populachero, soez, ordinario, procaz, b\u00e1rbaro, chocarrero\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- \u00a1Basta, mam\u00e1; basta, por Dios!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1Y me voy, por no abrumar a ustedes con los ciento setenta y ocho adjetivos que se me quedan dentro!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PEPITO.- Pero \u00bfc\u00f3mo dispone de esa cantidad?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- Es que los colecciona de sermones, peri\u00f3dicos, manifestaciones derechistas\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 858: <em>El razonamiento hueco de la nobleza para despreciar al pueblo. No hay ni una sola raz\u00f3n de peso.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Blanquita y Pepito se quedan solos. Por su di\u00e1logo sabemos que Blanquita est\u00e1 al tanto de toda la trama. Temen que Ceferina, la madre de Pepito, se preste a seguir con la farsa. Nos cuentan adem\u00e1s lo grave que est\u00e1 su t\u00edo Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 155.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto II, Escena V.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PEPITO.- \u00a1Desde aquella ma\u00f1ana desgraciada, mi t\u00edo es otro! \u00a1El, que era tan alegre, tan comunicativo, tan optimista!&#8230; Bueno: pues ahora all\u00ed lo tienes, taciturno, reconcentrado, sombr\u00edo\u2026 No habla, no come, no duerme. No hace m\u00e1s que torcer la mirada y exclamar siniestro: \u201c\u00a1Me ha pegado delante de ella! \u00a1Tengo que matarlo!\u201d Y se pasa el d\u00eda afilando navajas y tirando al blanco en los puestos de las verbenas, que no hay noche que no vuelva a casa con tres conejos y sin una perra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 859: <em>Arniches nos define a la perfecci\u00f3n\u00a0 \u201cel comportamiento obsesivo\u201d: no come, no habla, no duerme, solo tiene un pensamiento recurrente que recita de forma mec\u00e1nica, se prepara para culminarlo, nada de su vida anterior tiene importancia, solo tiene un fin, y \u00e9se lo va a perseguir de forma obsesiva. \u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estaban hablando de \u00e9l, cuando aparece en el piso de do\u00f1a Leonor el propio Aceituno. Viene buscando al marqu\u00e9s. No se f\u00eda de nadie. Le piden que abandone esa idea de matarlo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 156.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Escena VI.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a1Yo era una persona humilde, s\u00ed!&#8230; \u00a1Pero ten\u00eda llena el alma de cari\u00f1o hacia una mujer: tu mam\u00e1! Y cuando para ella, en loca ambici\u00f3n de enamorado, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 quer\u00eda yo ser lo m\u00e1s grande, lo m\u00e1s noble, lo m\u00e1s heroico de la Tierra\u2026, de pronto\u2026 me veo ofendido, golpeado, rodando por el suelo a puntapi\u00e9s, sucio de lodo y de escarnio\u2026, \u00a1y tocando la corneta!&#8230; \u00a1Ah, qu\u00e9 horror!&#8230; \u00a1Y esa visi\u00f3n grotesca de mi rid\u00edculo delante de la mujer amada la tengo impresa aqu\u00ed, en el cerebro, d\u00eda y noche, y es la que me sugiere estos impulsos de venganza tr\u00e1gica, que llevan mi mano a buscar en las profundidades siniestras de mi bolsillo el arma con que realizar esta venganza que ya paladeo! <em>(Mueve los labios como si paladease algo.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Demoledora descripci\u00f3n del alma atormentada por el escarnio y rid\u00edculo grotesco sufrido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando aparece Leonor, les dejan a solas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor emplea todas sus habilidades para convencer a Sebasti\u00e1n de la inutilidad de matar al marqu\u00e9s. Enarbola la bandera del afecto, nada; la del miedo, &#8211; que ese se\u00f1or ha ganado cinco duelos \u2013 le dice, y nada; la de la diferencia de categor\u00eda social, y nada\u2026 De pronto, Rufi pasa con la tarjeta del marqu\u00e9s, ha subido a verla. Le hace bajar por la escalera de servicio, pero Aceituno promete que le esperar\u00e1 en el portal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rufina pasa al marqu\u00e9s al sal\u00f3n y le comenta que las se\u00f1oras est\u00e1n esperando una gran fortuna, y que con ella tienen pensado poner un hotel en la avenida de Indalecio Prieto. Por su puesto que no exist\u00eda \u00e9sta en vida el propio Indalecio en el a\u00f1o 1931. Es una broma de Carlos Arniches a su amigo Indalecio Prieto. Curiosamente, el Boulevard de Indalecio Prieto fue inaugurado en 2008 por el alcalde del Partido Popular, \u00c1lvarez del Manzano. Y ahora, otro alcalde de ese mismo partido acaba de retirarle la placa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor saluda al marqu\u00e9s y tras sentarle en la \u00fanica silla posible, le pide que no se enfrente a Aceituno. \u00c9ste, muy altivo le contesta que ya le ha mandado sus padrinos, y que adem\u00e1s sabe que se dedica a la pornograf\u00eda: es un qu\u00eddam o persona despreciable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tanto valor y tanta altivez desaparecen de la cara del marqu\u00e9s cuando le comunica que est\u00e1 en el portal esper\u00e1ndole. Comienza a balbucear y a pedir que le ampare en su piso. Leonor le invita a comer y a cenar si es necesario. Le lleva al comedor y dejan la escena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Escena IX.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1Y est\u00e1 aqu\u00ed!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- <em>(Dando un salto y cambiando la risa por un gesto de terror.) <\/em>\u00a1Caray!&#8230;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1S\u00ed, est\u00e1 aqu\u00ed!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- <em>(Mirando a un lado y otro con espanto.) <\/em>Pe, pe, pe\u2026, pero \u00bfc\u00f3mo aqu\u00ed?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- S\u00ed, porque tiene el funesto prop\u00f3sito de matarle a ust\u00e9, como fu ofendido, en mi propia presencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- \u00a1Canario!&#8230; \u00bfY por qu\u00e9 no cerramos las puertas?&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 860: <em>La cobard\u00eda de una clase social que alardea de honor ha quedado patente en la reacci\u00f3n de este marqu\u00e9s delante de Leonor.\u00a0 La hipocres\u00eda reinaba en sus vidas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>En esto que suben Pepito con su madre Ceferina y Blanquita. Cefereina quiere contarle toda la verdad a Leonor. Los j\u00f3venes le suplican que no lo haga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La vida de Ceferina se ha complicado mucho con el incidente con el marqu\u00e9s. Sebasti\u00e1n era su corredor \u201cy ahora lo tiene parado\u201d, que no le vende una caja de fideos; su hijo Pepe le pide calcetines de 8,50 pts. (25,5\u20ac), camisas de seda y fijador para el pelo, que no puede con tanto gasto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Blanquita se planta y le reta, prefiere morir mil veces a quitarle las ilusiones a su madre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 157.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto II, Escena X.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- Usted no sabe lo que he hecho yo por sostener sus ilusiones, que son su vida\u2026 He pasado hambre, miseria, dolor\u2026 Todo lo de esta casa es mentira, se\u00f1ora, yo bien lo s\u00e9. Los muebles, una apariencia deleznable; nosotras, unas desgraciadas hambrientas\u2026 \u00a1No podemos ni sentarno, no podemos comer, no podemos vivir! Pero sobre esta ruina y esta pobreza, flota la ilusi\u00f3n de mam\u00e1\u2026, la ilusi\u00f3n de que un d\u00eda vendr\u00e1 un pr\u00edncipe que convierta todo esto en opulencia, gloria y grandeza\u2026 \u00a1El pr\u00edncipe es \u00e9ste!&#8230; Lo hemos fingido, ella lo cree, y usted no sabe al decirle la verdad el da\u00f1o que le har\u00eda\u2026, porque esta ilusi\u00f3n son sus alas, las alas con que vive sobre todo este dolor y esta miseria, mir\u00e1ndolos sin miedo y sin espanto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 861: <em>El amor incondicional de Blanquita por su madre, Leonor, le hace ser part\u00edcipe de la farsa en la que vive, de alimentarla y de evitar que vea la verdad. Este amor se volver\u00e1 en tragedia porque la mentira es la que mata, como muy bien dec\u00eda la abuela de Visentico, la abuela Tona. Tan errado est\u00e1 quien no quiere ver la verdad como quien alimenta la mentira en la que viven.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- Yo soy humilde; nunca he pensado en mi origen aristocr\u00e1tico, ni tengo por qu\u00e9. Paso tantas penas, tanto dolor, tanta pobreza, que usted no sabe\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- S\u00ed, bueno; pero\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PEPITO.- S\u00ed, madre, y yo tengo que sacarla de este sufrimiento\u2026 sin violencia; nos queremos sin preocupaciones, sin prejuicios. \u00bfQu\u00e9 nos importa el origen, el linaje?&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BLANQUITA.- Los dos amamos la verdad, la humildad, el trabajo.<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>CEFERINA.- \u00a1Pero no comprend\u00e9is que esa mentira\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estando a\u00fan en esa tesitura aparece do\u00f1a Leonor y Ceferina pide los \u00faltimos consejos sobre la mentira que deb\u00eda decir\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El segundo acto concluye con la escena de Ceferina y Leonor hablando de la gestaci\u00f3n de su hijo con el Duque Ingl\u00e9s. Ceferina va saliendo como puede de los diferentes l\u00edos idiom\u00e1ticos en los que se va metiendo al querer aparentar ser m\u00e1s culta de lo que en realidad es. La hilaridad est\u00e1 presente en toda la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto II, Escena XI)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Pues nada, se\u00f1ora; permita que estreche sus manos y la ruego que abra su coraz\u00f3n ante este coraz\u00f3n m\u00edo, lleno de simpat\u00eda por usted, madre de un futuro duque\u2026 H\u00e1bleme, h\u00e1bleme\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- Se\u00f1ora\u2026 <em>(Le estrecha las manos.) <\/em>\u00a1Es que me cuesta un trabajo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- S\u00ed, me hago cargo. Pero vamos, sea sincera y no la detenga nada. Ten\u00eda yo tanta gana de conocer a la madre de Cristi\u00e1n\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- <em>(Aparte) <\/em>\u00bfY qu\u00e9 la digo yo? <em>(Alto) <\/em>\u00a1Ah, se\u00f1ora!, pues ese hijo, que es el tesoro de mi alma, adora a su hija de usted, y est\u00e1 feo que una lo diga, pero es un chico que por su origen puede casarse con la hija\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1Con la hija de un rey!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- \u00a1M\u00e1s!&#8230; \u00a1Con la hija de un Papa!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Mi hija, aunque no tanto, tambi\u00e9n tiene un origen ilustre. Es nieta de un trece de Calatrava.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- \u00a1Ah, pues mi hijo es nieto, no digo de un trece, de un cuarenta y ocho, que son los Quevedo-Cibeles-Atocha!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- <em>(Asombrada.) <\/em>\u00bfQu\u00e9 dice usted?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- F\u00e1cil de comprender. Que en un Quevedo-Cibeles-Atocha fue donde\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00bfD\u00f3nde usted conoci\u00f3 a su padre?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- Donde le volv\u00ed a ver. Conocerle\u2026, le conoc\u00ed\u2026 <em>(Aparte) <\/em>\u00bfD\u00f3nde le digo? <em>(A Leonor) <\/em>Le conoc\u00ed\u2026 en Sevilla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00bfY era guapo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- \u00a1Oh, que me lo llevaba a la feria y me lo quitaban de las manos! <em>(<\/em>Aparte<em>) <\/em>\u00a1Perdona Timoteo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Bueno; y ahora rev\u00e9leme todo el misterio que encierra el nacimiento de ese hijo de cuna tan ilustre, que me han dicho\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- \u00a1De cuna tan ilustre que hasta el mosquitero tiene tratamiento, no le digo a usted m\u00e1s!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Si\u00e9ntese y hable se\u00f1ora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- Me sentar\u00e9 aqu\u00ed. <em>(Se apoya y se queda con el brazo del vis a vis en la mano. Aparte.) <\/em>\u00bfQu\u00e9 hago con el brazo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 158.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto II, Escena XI)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- Pues como le dec\u00eda a usted antes, le conoc\u00ed en Sevilla, en una Semana Santa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Interesant\u00edsimo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- En Sevilla, hay un barrio que se llama de Santa Cruz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Le conozco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- Pues de \u00e9 sal\u00eda yo una noche de luna clara, luciendo mis claveles y mi peineta y mi mant\u00f3n y levantando polvo con mi garbo, cuando al llegar frente a la Giralda, se me para delante un caballero, alto, rubio, de ojos azules\u2026 y con unas pesta\u00f1as que lo despeinaban de largas\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1El padre de Cristi\u00e1n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- El padre. <em>(Aparte.) <\/em>Perdona, Timoteo. \u00a1Es por el chico! <em>(Alto.) <\/em>Y todo fue verme y decirme una cosa en ingl\u00e9s \u2026 que no entend\u00ed, pero que me la tradujo con las manos, porque me detuvo, me ech\u00f3 el brazo as\u00ed\u2026 <em>(Tira sobre una silla el que tiene en la mano.)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>LEONOR.- \u00a1Esos ingleses son tan r\u00e1pidos!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- \u00a1Y me dio un beso que fue mi perdici\u00f3n! Porque de aquella noche, de aqu\u00e9l beso, de aquellos claveles, de aquella luna, de aqu\u00e9l ingl\u00e9s\u2026 <em>(Al apoyarse se pincha.) <\/em>\u00a1Ay, se\u00f1ora!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tel\u00f3n cae durante la conversaci\u00f3n y se levanta en el tercer acto con la misma conversaci\u00f3n\u2026.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena I)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Lo adivino todo. Una iglesia apartada, un bautizo clandestino, una medalla diamantizada con la corona ducal, una inicial\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- Y una vocal, \u00a1ah! Que fue lo primero que dijo su padre en espa\u00f1ol, cuando le vio tan guapo. \u00a1Era mi retrato!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Pero esa a, tiene una hache detr\u00e1s<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- \u00bfDetr\u00e1s?&#8230; Pues se conoce que por eso no reparamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor sigue completando la historia que cuenta Ceferina de forma magistral. Termina haci\u00e9ndose la ilusi\u00f3n de tener que ir a Londres a regularizar el \u201cestado\u201d de Cristi\u00e1n, a cobrar los 19 millones, e incluso a buscar una casa en Trafalgar \u2013Squar o en madison Park\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Pepito y Blanquita salen del balc\u00f3n y preguntan por c\u00f3mo van las cosas\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFRINA.- Pues nada, hijos; que ya os estamos buscando casa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonor se pregunta si ir por Calais o por Boulogne, por el horario de los barcos\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le van pidiendo calma, e incluso que ese tiempo lo dedique en \u201caleccionar\u201d a Ceferina para saber estar con la alta sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De pronto se oye a Aceituno discutiendo con Rufina que no quiere que pase. Le deja encerrado en la cocina y Leonor va a calmarlo. Blanquita se lleva a Ceferina a otra habitaci\u00f3n para evitar que le vea Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aceituno pide a gritos que salga el marqu\u00e9s, al que tacha de cobarde. Leonor y Pepito le piden encarecidamente que abandone el piso\u2026, y sin previo aviso sale el se\u00f1or marqu\u00e9s. <em>(Sale aparentando una arrogancia que est\u00e1 muy lejos de sentir, porque est\u00e1 l\u00edvido y tembloroso.)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Aceituno le invita a que \u00e9l elija el lugar y que vayan a dilucidarlo mano a mano. El Marqu\u00e9s pide una conversaci\u00f3n a solas entre los dos: un tet a tet.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aceituno pide una soluci\u00f3n a escape.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 431.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena VI.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- \u00a1Ah, no!&#8230; A escape, no. El escape es precipitaci\u00f3n; la precipitaci\u00f3n, atropello; el atropello, inconsciencia; la inconsciencia, injusticia\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a1Basta! Yo no preciso tanta filosof\u00eda para pegarle a usted un tiro, que es lo que quiero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- \u00a1Ah, pero entonces, lo que usted se ha propuesto\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a1Es matarle!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- Pero \u00bfde un modo concluyente?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El marqu\u00e9s adopta una t\u00e1ctica que confunde a Sebasti\u00e1n. Le agradece que le quite la vida, ya que para \u00e9l es una carga ominosa. Se define como el \u00faltimo v\u00e1stago de un linaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena VI.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- \u00a1Mi raza se extingue, mi palacio se hunde!&#8230; \u00a1No me quedan ya ni el respeto, ni la admiraci\u00f3n a la gallard\u00eda de mi fingida altivez! \u00a1Castillas ya no es Castilla!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a1No tiene ni Estatuto!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- \u00a1De modo que mayor orgullo que fenecer, un hidalgo como yo, a manos de usted, que debe de ser\u2026 un obrero sin trabajo, tipo representativo de la actualidad!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 862: <em>Arniches aprovecha este di\u00e1logo para meter su pullita pol\u00edtica sobre el Estatuto de Castilla y sobre la particular visi\u00f3n que de s\u00ed mismos ten\u00edan los arist\u00f3cratas: \u00a1ellos formaban una raza! Adem\u00e1s el tipo de persona de la actualidad es para ellos un obrero en paro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al final de la conversaci\u00f3n, Aceituno no puede por menos que lamentar la penosa situaci\u00f3n econ\u00f3mica del marqu\u00e9s, le ofrece dinero, le ofrece su amistad\u2026 y el marqu\u00e9s le da prioridad en la conquista de Leonor. Se abrazan y les ve Ceferina. Se han hecho \u00edntimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena VII.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- Se unieron dos almas, se produjo el choque; del choque surgi\u00f3 la inteligencia; de la inteligencia la cordialidad; de la cordialidad, la efusi\u00f3n; de la efusi\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Ceferina le cuenta al marqu\u00e9s la farsa que han montado para que Leonor permita el noviazgo de los chicos.<\/p>\n<p>Aceituno va a hablar con Leonor para contarle la reconciliaci\u00f3n y Ceferina le contar\u00e1 al marqu\u00e9s todos los detalles para que con su participaci\u00f3n haga todo m\u00e1s cre\u00edble.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 432.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena VIII.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- \u00bfY qu\u00e9 es lo que le han dicho a esta se\u00f1ora?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CEFERINA.- Pues que si mi hijo\u2026, que si una servidora\u2026, que si un duque\u2026, que si va a venir a reconocerlo\u2026, que si unos millones\u2026 \u00a1Vamos, una pel\u00edcula de la Metro y medio Golwin Mayer!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El marqu\u00e9s se presta a matar al duque inventado y contar otra historia fant\u00e1stica a do\u00f1a Leonor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s aprovecha para llamarla con todo tipo de diminutivos: Cefe, Cefita\u2026 Ella se va derritiendo. \u00c9l tiene cada vez m\u00e1s cerca una nueva conquista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>PIROPOS DE ARNICHES N\u00daMERO 19.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto III, Escena VIII.)<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>MARQU\u00c9S.- Porque es usted una mujer de la que emana un encanto singular de r\u00e1pida atracci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>Que su esposo encontrar\u00eda en su mirada clara y leal la tranquila apacibilidad del remanso.<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>Remanso es, Ceferina, el agua callada que refleja la serena luz azul de los cielos\u2026<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>Adem\u00e1s su sonrisa invita a la confidencia amorosa.<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>La fruta m\u00e1s sabrosa es la madura\u2026 La rosa que m\u00e1s perfuma es la de oto\u00f1o<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>SEGUNDA DESCRIPCI\u00d3N DEL FLECHAZO EN ARNICHES.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quedan cogidos de las manos, enamorados &#8211;<em>\u201ccomo tienen que ser las cosas: de pronto\u2026, porque s\u00ed\u2026 \u00a1Como es en la vida todo lo que es verd\u00e1!\u201d-, <\/em>le dice Cefe al marqu\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este episodio recuerda al \u201csufrido\u201d en la obra <em>El \u00faltimo chulo\u201d, <\/em>por Ferm\u00edn al ver entrar en su pescader\u00eda a Engracia. Lo tenemos en la Historia n\u00famero 29, p\u00e1gina 274 del Tomo I (85)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se van y llegan Leonor y Sebasti\u00e1n. Ella le pide m\u00e1s explicaciones, \u00e9l le pide perd\u00f3n por haber sido ingenuo. Pero le asegura que el Marqu\u00e9s ha renunciado a su mano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena IX.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- No, indiscreto, no. Quiz\u00e1 un poco ingenuo; pero me alegro, porque las ingenuidades nos ponen muchas veces en el camino de la verdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 863: <em>\u201cLas ingenuidades nos ponen muchas veces en el camino de la verdad\u201d. Excelente frase para nuestra reflexi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO N\u00daMERO 36.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena IX.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ACEITUNO.- \u00a1Mi madre!&#8230; \u00bfHabr\u00e9 metido el remo?&#8230; \u00a1Porque yo metiendo el remo soy una trainera!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuevamente vemos el conocimiento de Carlos Arniches de algo tan vasco como las traineras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sebasti\u00e1n le aclara las intenciones del marqu\u00e9s: conseguir el pan de Leonor. Adem\u00e1s le dice que debe bajar de ese pedestal en el que se encuentra y que todos le mienten para que siga viviendo de ilusiones. Y finalmente le dice que lo de Cristi\u00e1n es una mentira m\u00e1s gorda que una f\u00e1bula de Samaniego. Leonor se quiere morir. Se repone y exclama:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LEONOR.- Yo no cedo. \u00a1Yo, aqu\u00ed, con mis ilusiones rotas, con mi casa deshecha\u2026, pero aqu\u00ed\u2026 Con una miseria negra, con dolor amargo, pero con un ideal glorioso!&#8230; \u00a1Yo aqu\u00ed, yo sola aqu\u00ed! \u00a1No, no transijo! <em>(Llamando a voces.) <\/em>\u00a1Blanquita!&#8230; \u00a1Blanquita!\u00a0 Le pide explicaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena X.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Perd\u00f3name, mam\u00e1 \u2013dice Blanquita-; pero yo no quer\u00eda morirme aqu\u00ed, viviendo de una ficci\u00f3n permanente y esforz\u00e1ndome en sostener una mentira in\u00fatil, cuando tantas muchachas humildes y pobres como yo salen con su solo valor a luchar heroicamente con la realidad y con la vida.<\/p>\n<p>-\u00bfLe llamas mentira in\u00fatil al deseo de elevaci\u00f3n y nobleza?<\/p>\n<p>-Pero \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s nobleza que vivir con honradez la vida verdadera?&#8230; \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda yo aqu\u00ed, mam\u00e1, esperando con ansias est\u00e9riles al pr\u00edncipe azul de tus ensue\u00f1os? Pr\u00edncipe azul que nunca llega.<\/p>\n<p>-\u00a1Y m\u00e1s vale! \u00a1Porque ahora, cuando llegan, son de otro color, porque el que no es lila es verde!<\/p>\n<p>El marqu\u00e9s aparece y le pide que claudique, que \u00e9l ya lo ha hecho. Leonor no claudica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ceferina les invita a todos a comer. Leonor no va. Rufi se queda con ella. La lealtad de la doncella le llega al coraz\u00f3n de Leonor y se acaba la obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay que reconocer que quedan una buena cantidad de tramas abiertas en esta historia. Por un lado la vida del marqu\u00e9s y Ceferina; por otro la propia vida de Leonor, la de los chicos, si se casan, la de Rufi y Secundino\u2026 Carlos Arniches era un maestro contando historias y dejando al espectador comentando c\u00f3mo terminar\u00edan\u2026 En una palabra, hac\u00eda que se apropiaran de su obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>MENSAJES DE ARNICHES<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 852: <em>Arniches detecta en los j\u00f3venes la diferente concepci\u00f3n del amor, el chico quiere acaparar el mayor n\u00famero de chicas, y la joven no entiende por qu\u00e9 no le basta con uno solo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 853: <em>La voluntad por encima de las posibilidades de cada uno. La importancia de aspirar a lo bueno aunque parezca imposible para conseguir hacer lo heroico.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 854:<em> \u201cLas locuras son locuras hasta que se hacen realidad\u201d, pero para todo esto hay que luchar y creer firmemente en ello. Ese es el lema de Arniches: trabaja con firmeza y decisi\u00f3n todos los d\u00edas de tu vida en aquello en lo que crees y se ver\u00e1 convertido en realidad.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 855: <em>Nuevamente Arniches aprovecha el m\u00e1s m\u00ednimo resquicio que le proporcionan sus \u201cpersonas\u201d en sus di\u00e1logos para poder meter baza pol\u00edtica. Aqu\u00ed critica a los diputados que no abren la boca y que votan lo que les mandan\u2026, \u00a1son un chollo para el partido!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 856: <em>Arniches, por medio de esta exaltaci\u00f3n del honor de caballero que hace Leonor, nos dibuja una aristocracia caduca a la que solo le quedaba el honor como \u00fanica muestra de su altura, de su condici\u00f3n elevada por encima de la plebe\u2026 Y es su hija, la que romper\u00e1 esa l\u00ednea geneal\u00f3gica, la que le llama la atenci\u00f3n, la que le rega\u00f1a, la que le intenta explicar que ya no existe ese mundo, su mundo. De nuevo una mujer, esta vez joven, para dar una voz potente y cambiar la situaci\u00f3n de las cosas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 857: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 se logra en el mundo sin amargura?\u201d Arniches nos va desgranando las \u201cnormas\u201d feudales que se manten\u00edan en esta aristocracia. El dolor y la sangre era el medio por el que se conquistaban las cosas y las personas; el trabajo y el sacrificio ni se mencionaban. La resoluci\u00f3n del conflicto en forma de duelo nos devuelve a tiempos pasados pero que alimentan la d\u00e9bil llama de esta gente.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 858: <em>El razonamiento hueco de la nobleza para despreciar al pueblo. No hay ni una sola raz\u00f3n de peso.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSASE N\u00daMERO 859: <em>Arniches nos define a la perfecci\u00f3n\u00a0 \u201cel comportamiento obsesivo\u201d: no come, no habla, no duerme, solo tiene un pensamiento recurrente que recita de forma mec\u00e1nica, se prepara para culminarlo, nada de su vida anterior tiene importancia, solo tiene un fin, y \u00e9se lo va a perseguir de forma obsesiva.\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 860: <em>La cobard\u00eda de una clase social que alardea de honor ha quedado patente en la reacci\u00f3n de este marqu\u00e9s delante de Leonor.\u00a0 La hipocres\u00eda reinaba en sus vidas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 861: <em>El amor incondicional de Blanquita por su madre, Leonor, le hace ser part\u00edcipe de la farsa en la que vive, de alimentarla y de evitar que vea la verdad. Este amor se volver\u00e1 en tragedia porque la mentira es la que mata, como muy bien dec\u00eda la abuela de Visentico, la abuela Tona. Tan errado est\u00e1 quien no quiere ver la verdad como quien alimenta la mentira en la que viven.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 862: <em>Arniches aprovecha este di\u00e1logo para meter su pullita pol\u00edtica sobre el Estatuto de Castilla y sobre la particular visi\u00f3n que de s\u00ed mismos ten\u00edan los arist\u00f3cratas: \u00a1ellos formaban una raza! Adem\u00e1s el tipo de persona de la actualidad es para ellos un obrero en paro.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 863: <em>\u201cLas ingenuidades nos ponen muchas veces en el camino de la verdad\u201d. Excelente frase para nuestra reflexi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 864: <em>No merece la pena vivir de ilusiones. La nobleza no es ser hijo de un arist\u00f3crata sino vivir la vida verdadera, el trabajo y la humildad.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIVIR DE ILUSIONES \u00a0 O \u00a0 EL OCASO DE LA ARISTOCRACIA \u00a0 \u00a0 &nbsp; En esta obra Arniches, nos da una idea que ya estaba calando en su tiempo, en 1931: la aristocracia y la realeza tienen sus horas contadas. Parece mentira, pero es un tema que cobra actualidad en nuestra \u00e9poca, en la que&#8230; <\/p>\n<div class=\"read-more navbutton\"><a href=\"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2022\/11\/26\/obra-numero-174-vivir-de-ilusiones\/\">Leer m\u00e1s<i class=\"fa fa-angle-double-right\"><\/i><\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[404,347,118],"tags":[463],"class_list":["post-3936","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-1920-1937-el-arniches-mas-poderoso","category-etapa-de-critica-social","category-etapa-moralizante","tag-la-aristocracia-decadente"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3936","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3936"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3936\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3937,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3936\/revisions\/3937"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3936"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3936"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3936"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}