{"id":4334,"date":"2023-06-01T18:45:50","date_gmt":"2023-06-01T18:45:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arniches.com\/?p=4334"},"modified":"2023-06-01T18:45:50","modified_gmt":"2023-06-01T18:45:50","slug":"obra-numero-202-amor-y-compania-s-l","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2023\/06\/01\/obra-numero-202-amor-y-compania-s-l\/","title":{"rendered":"OBRA N\u00daMERO 202: AMOR Y COMPA\u00d1\u00cdA S.L."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>AMOR Y COMPA\u00d1\u00cdA S.L.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>O<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>LA LIBERTAD DE AMAR <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estrenada por Lola Membrives, junto a Catalina B\u00e1rcena, en el teatro de San Mart\u00edn en Buenos Aires el 7 de noviembre de 1939. Incluimos esta obra en su Etapa Feminista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Obra n\u00famero 84 escrita en solitario. En la prensa se anuncia que es una obra en la que colabora tambi\u00e9n el marido de Mar\u00eda Lejarraga, Gregorio Mart\u00ednez Sierra. Pero tal y como indica Mar\u00eda Victoria Sotomayor (119), este caballero pon\u00eda el nombre en las obras que escrib\u00eda su mujer, y adem\u00e1s en estas fechas se encontraba en Par\u00eds, realizando una potente actividad a favor de la rep\u00fablica. Todo esto hace muy dif\u00edcil la colaboraci\u00f3n a distancia. Termina de escribir la obra en Octubre de 1939.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mar\u00eda Victoria nos cuenta el argumento: \u201cLa historia, como siempre es muy sencilla. Cuatro j\u00f3venes viven juntas en un apartamento para ayudarse y protegerse mutuamente. Elaboran un reglamento que regule las cuestiones amorosas, pero pronto se conoce que nadie lo respeta. Lucila se enamora de Ricardo y \u00e9ste le corresponde, pero tambi\u00e9n Casia se enamora de \u00e9l y surge el enfrentamiento entre las dos mujeres. Sabina se ve a escondidas con un golfo que le saca todo su dinero y el de las dem\u00e1s, y Ester, cineasta, termina cas\u00e1ndose con el director de los estudios sin haber dicho nada\u00a0 a sus compa\u00f1eras, tal y como estipulaba el reglamento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 1063: <em>La idea que defiende es la libertad para amar y la imposibilidad de someter el amor a otras normas y reglamentos que no sean los del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El planteamiento de la situaci\u00f3n inicial es novedoso y manifiesta una cierta adaptaci\u00f3n a los tiempos en el dibujo de estos tipos femeninos: una estudia en la universidad \u2013pero siempre suspende-, otra es empleada de banca \u2013y administra mal, enga\u00f1ada por un golfo; se llama Sabina-, otra pintora \u2013sus cuadros son objeto de burla porque nunca se sabe lo que representan-, y otra cineasta que apenas sabe nada de su actividad. Son mujeres independientes, que viven solas y que se organizan su vida pero, eso s\u00ed, se han juntado las cuatro para protegerse mutuamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia es interpretada por Lola Membrives y Lucita por Catalina B\u00e1rcena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las otras dos mujeres son personajes secundarios que s\u00f3lo protagonizan peque\u00f1as escenas de comicidad simp\u00e1tica y amable. Ellas junto a la criada Pepa, hacen posible la acci\u00f3n de las primeras y coherente el transcurrir de la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay dos \u00fanicas figuras masculinas. El joven Ricardo es un tipo sensato, de buena posici\u00f3n, enamorado de Lucita, desorientado y hasta un poco asustado ante la situaci\u00f3n de enfrentamiento que ha provocado. Don Dar\u00edo, el farmac\u00e9utico, es la versi\u00f3n actualizada del protector, agente activo del desenlace.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el manuscrito facilitado por la Fundaci\u00f3n Mediterr\u00e1neo <em>La Llum<\/em> (133), podemos leer el primer acto que nos presenta <em>un gabinte modesto con muebles viejos embellecidos con florecitas y trapitos por la coqueter\u00eda de unas mujeres j\u00f3venes y alegres. <\/em>Al foro se ven dos balcones que coinciden con los dos balcones de la casa frontera, un poco m\u00e1s elevados. Son de cristal vidriera y tienen cortinas que se pueden abrir y cerrar. Puertas laterales. Es de d\u00eda. Sol espl\u00e9ndido.<\/p>\n<p>Lucita pinta un lienzo y Ricardo, desde el balc\u00f3n vecino la observa. Pepa entra y se lleva los modelos de verduras que est\u00e1 pintando Lucita para hacer bacalao a la vizcaina. Antes de terminar la primera escena, Lucita vuelve a cantar para volver a Ricardo. Est\u00e1 colada por \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ester ha llegado sin poder filmar y le ayuda a Lucita a ligar con Ricardo. Despu\u00e9s llega Sabina y pregunta por Casia que est\u00e1 de ex\u00e1menes. Mari, mientras tanto est\u00e1 leyendo. De pronto se presenta un se\u00f1or que dice que viene a entregar 20.000 pesetas. Dice que es el boticario del pueblo de Casia. Termina las frases con \u201ces mi divisa\u201d y emplea en exceso los diminutivos, como otros secundarios de Arniches. A Lucita que es pintora le llama \u201cpintorita\u201d; a Casia, le llama Casianita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dar\u00edo les pregunta por sus oficios y por si est\u00e1n contentitas viviendo \u201cjuntitas\u201d. Cada una va relatando sus oficios y llega Casia con la papeleta del examen suspendida. Del enfado ha dado una bofetada al catedr\u00e1tico y otra al bedel que le daba la papeleta del examen de Qu\u00edmica suspendido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 489.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto I, Escena V.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASI.- \u00bfY en mi casa?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- Bien, tu padre muy bien, salvo el reuma, la \u00falcera de est\u00f3mago y esos ataques que le dan cuando le duele el h\u00edgado, que se vuelve loco, pero bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASI.- \u00bfY mi madre?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- Bien, peg\u00e1ndose con todo el pueblo, pero bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En realidad, don Dar\u00edo viene a decirle que este mes no le pueden mandar la manutenci\u00f3n, 80 pesos. Se despide mand\u00e1ndole a \u201csu\u201d casa\u201d en la Calle Constituci\u00f3n 325.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando ya hab\u00eda cerrado la puerta, llama de nuevo don Dar\u00edo, se le hab\u00eda olvidado darles un sobre. Esta vez s\u00ed, se va definitivamente y abren el misterioso sobre: son los 80 pesos y una carta en la que le dicen que ya los devolver\u00e1 cuando sea farmac\u00e9utica; lo firma don Dar\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia no piensa aceptarlos. Da \u00f3rdenes a todas y se empe\u00f1a en que Lucita y Ricardo formalicen su relaci\u00f3n: \u201ces un hombre guapo, rico, joven y bueno, los cuatro puntos cardinales de la masculinidad.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Les insta a olvidar la cortedad, el rubor, la verg\u00fcenza, y a ser resueltas. Ha terminado el reglamento por el que se regir\u00e1n las cuatro amigas: \u201cReglamento que nos servir\u00e1 a las cuatro para el orden interior de esta casa, para la relaci\u00f3n moral y material de nuestra amistad, y para ayudarnos y protegernos en apuros econ\u00f3micos, episodios de amor como declaraciones, proposiciones matrimoniales etc., etc.\u2026y para dar hasta la vida por la felicidad de unas por las otras.\u201d (Acto I, Escena VI.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Art\u00edculo primero: \u201cEs nuestra voluntad que mientras vivamos unidas, lo que sea propiedad de una lo sea de todas las dem\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>Art\u00edculo segundo: \u201cEl hombre es un animal hermoso y el m\u00e1s \u00fatil de la creaci\u00f3n. Por lo tanto solo debemos aceptar aquellos ejemplares m\u00e1s aprovechables y perfectos. Por ejemplo\u2026 si nos salen un hombre rico y uno guapo debemos aceptar al rico y guardar las se\u00f1as del guapo. Debemos entretenerlos a los dos provisionalmente hasta que nos decidamos por el que m\u00e1s nos guste, sea el rico, sea el guapo.<\/p>\n<p>Art\u00edculo tercero: Por consecuencia, cada una podr\u00e1 tener el novio que le guste. Pero si a las dem\u00e1s, y sometido a votaci\u00f3n, no ha sido aprobado por unanimidad, se le pondr\u00e1 en la calle, incluso con el voto en contra de la interesada.\u201d<\/p>\n<p>Art\u00edculo cuarto: Establecen el sistema de votaci\u00f3n por bolas blancas y negras. Se debe respetar el escrutinio. En el caso que alguno salga mujeriego deciden hacer la vista gorda.<\/p>\n<p>Art\u00edculo quinto: Una vez aceptado el novio de una de nosotras, ese hombre ser\u00e1 sagrado para las dem\u00e1s. No se podr\u00e1n aceptar de \u00e9l ni obsequios, ni galanter\u00edas\u2026; un beso el d\u00eda de fin de a\u00f1o y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Art\u00edculo sexto: Se proh\u00edbe a todas comentar con los novios de las dem\u00e1s los defectos f\u00edsicos o morales de las interesadas, y debemos todas ayudar a la favorecida por un muchacho, a lucir sus gracias, realzar sus encantos e incluso a mentir exagerando sus prendas morales o f\u00edsicas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 1064: <em>Arniches interpreta por primera vez la relaci\u00f3n de un grupo de mujeres j\u00f3venes, modernas, independientes y decididas para vivir en armon\u00eda entre ellas. Destaca su car\u00e1cter depredador de hombres, con la opci\u00f3n de que cada \u201cejemplar\u201d sea juzgado y admitido por el resto del grupo o, por el contrario sea expulsado. Pero ese car\u00e1cter depredador debe tener su propio art\u00edculo que lo limite, debe quedar especificado que no se puede atacar al novio de otra, ya que\u00a0 ellas mismas\u00a0 aceptan que est\u00e1 en su ser el hacerlo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Sale Ricardo al balc\u00f3n en la s\u00e9ptima escena, Lucita est\u00e1 nerviosa y no quiere que le vea, Casia decide que todas deben ayudarla a conquistarle. \u00c9l le ha escrito una carta de amor apasionado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casi har\u00e1 de apuntadora para ir diciendo a Lucita lo que debe decir a Ricardo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras muchos empujones para que le salude, deciden dejarles solos para que no le de verg\u00fcenza decirle que le ama. Todas se van menos Casia que har\u00e1 de apuntador. Una escena de balc\u00f3n tan memorable como la de la se\u00f1orita de Trev\u00e9lez de 1916.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 182.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto I, Escena VII.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RICARDO.- Bueno, Lucita, tranquil\u00edcese y de a mi carta esa respuesta verbal, que si es afirmativa ha de ser la felicidad de mi vida. Hable: \u00bfqu\u00e9 le ha parecido mi carta?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- <em>(Casia le apunta, y ella, repite con una lentitud y torpeza palabra por palabra, emocionada y temblorosa.) <\/em>Pues su carta de usted, que contiene p\u00e1farros\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASIA.- \u00a1P\u00e1rrafos, por Dios!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- P\u00e1rrafos, por Dios, de una delicadeza y sutili\u2026 <em>(A Casia.)<\/em>\u00bf Sutili\u2026 qu\u00e9?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASIA.- \u00a1Sutilidad, mujer!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- Sutilidad, mujer, me ha impresionado profundamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RICARDO.- \u00a1De veras, Lucita?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASIA.- J\u00faraselo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- J\u00faraselo\u2026 <em>(Rectifica.) <\/em>Se lo juro. Porque no puedo negarle que la simpat\u00eda que su bondad y su delicadeza irradian, me ha impresionado despertando en m\u00ed una emoci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RICARDO.- \u00a1Pero Lucita, es posible?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- \u2026 y unas ilusiones que\u2026. <em>(A Casia.) <\/em>\u00bfIlusiones que\u2026?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RICARDO.- \u00a1Pero mi adorada Lucita!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- No me interrumpa, por Dios, que no oigo\u2026 <em>(Siguiendo las indicaciones de Casia.) <\/em>&#8230; que no oigo m\u00e1s que las emociones de mi alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RICARDO.- \u00bfDe modo que usted me corresponde?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- \u00a1S\u00ed, Ricardo, s\u00ed!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este momento de \u00e9xtasis, Pepa le avisa a Casia de que el almacenero ha subido reclamando sus 40 pesos que le deben. Viene gritando y cierran los balcones para que el esc\u00e1ndalo no llegue a o\u00eddos de Ricardo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras discuten se ve a Lucita detr\u00e1s de los cristales golpe\u00e1ndolos coin cara angustiada y llorosa.<\/p>\n<p>-\u00a1M\u00e1s alto que no oigo\u2026! \u2013les grita-. Callarse ahora ser\u00eda necio \u00bfy qu\u00e9 m\u00e1s?&#8230;\u00a1Que me he perdido!&#8230; \u00a1Abrid, que me he perdido!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia y el almacenero se l\u00edan a porrazos, Esther le ayuda. Sabina abre el balc\u00f3n, y cuando vuelve Casia habiendo dejado fuera de juego al almacenero, le pregunta a Ricardo si quiere venir esa tarde a su casa a tomar caf\u00e9 con ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pepa vuelve a escena para avisarlas de \u00a1que la mujer del almacenero viene con una estaca!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia se enfrenta a ella, se pegan y se baja el tel\u00f3n del primer acto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El segundo acto vemos la misma decoraci\u00f3n del primero pero han puesto la mesa en el centro. Est\u00e1n decorando la habitaci\u00f3n para recibir a Ricardo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entra Lucita cantando y bailando cada cosa peor que la otra. Las dem\u00e1s intentan animarla. Casia ha ido a la peluquer\u00eda y parece m\u00e1s preparada que Lucita. Ahora ensaya los versos que le va a recitar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando llega Ricardo, Casia, de forma ir\u00f3nica, realza la gracia que tiene Lucita. (Acto II, Escena III.)<\/p>\n<p>-La gracia es una fuerza espiritual que Dios nos da, para hacernos superiores a los envidiosos y a los tontos \u2013dice Ricardo sin perder de vista los ojos de Lucita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 1065: <em>\u201cLa gracia es una fuerza espiritual que Dios nos da, para hacernos superiores a los envidiosos y a los tontos \u2013dice Ricardo sin perder de vista los ojos de Lucita\u201d. Esta frase de Ricardo habla de la profundidad de las creencias de Carlos Arniches.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia critica lo poco que se ha pintado Lucita, y Ricardo la corrige.<\/p>\n<p>-En la mujer, la excesiva compostura suele ser un disimulo de defectos que quiere ocultar. \u00a1Para el hombre que ama siempre llega el instante en que todo ha de verse tal como es!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 1066: <em>\u201cEn la mujer, la excesiva compostura suele ser un disimulo de defectos que quiere ocultar. \u00a1Para el hombre que ama siempre llega el instante en que todo ha de verse tal como es!\u201d. Nuevamente, Arniches, por medio de Ricardo, nos va dando las claves de c\u00f3mo ve\u00eda \u00e9l a las mujeres.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes de recitarlo canta al piano la canci\u00f3n italiana \u201cVivere\u201d acompa\u00f1ada al piano por Sabina. Todo lo hace mal. Coge el turno Casiana y lo hace de maravilla. Despu\u00e9s recita estos poemas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>POEMAS DE ARNICHES N\u00daMERO 295 (116)<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto II, Escena III.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>La abeja y la rosa<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Abeja que libas<\/p>\n<p>la rosa bermeja,<\/p>\n<p>le clava a la rosa<\/p>\n<p>terrible aguij\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Abeja que libas<\/p>\n<p>la miel de la rosa<\/p>\n<p>al suave murmullo<\/p>\n<p>del viento en las frondas,<\/p>\n<p>dime: \u00bfno es m\u00e1s dulce<\/p>\n<p>la miel de su boca?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Ay, yo anhelo<\/p>\n<p>ser abeja<\/p>\n<p>y a sus labios<\/p>\n<p>ir sedienta.<\/p>\n<p>Tras su aliento<\/p>\n<p>que enajena,<\/p>\n<p>\u00a1que quien peca, pica<\/p>\n<p>y quien pica, peca!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Oh, divino dulzor!<\/p>\n<p>\u00a1Oh, gal\u00e1n seductor!<\/p>\n<p>\u00a1Ay, amor,<\/p>\n<p>tr\u00e1emele por favor!<\/p>\n<p>\u00bfQuieres, di?<\/p>\n<p>\u00a1Ay, s\u00ed! \u00a1S\u00ed, s\u00ed!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>POEMAS DE ARNICHES N\u00daMERO 296 (117)<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto II, Escena III.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASIA.- \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Del sol del oto\u00f1o a las postreras luces,<\/p>\n<p>triste, enlutado, derramando el llanto,<\/p>\n<p>mi tumba buscar\u00e1s entre las cruces<\/p>\n<p>del triste y solitario camposanto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B\u00fascala entre la hierba enmara\u00f1ada<\/p>\n<p>d\u00f3nde, a los brazos de la cruz musgosa,<\/p>\n<p>se adhiere la camp\u00e1nula morada<\/p>\n<p>y trepa el tallo de la blanca rosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De mi pecho esas flores han brotado,<\/p>\n<p>y morir en el tuyo han de pedirte,<\/p>\n<p>\u00a1que son los versos que so\u00f1\u00e9 a tu lado<\/p>\n<p>y las ternezas que olvid\u00e9 decirte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lucita se va y Casia aprovecha para tontear con Ricardo, cuando vuelve Lucita se enfada y le echa en cara que se ha saltado todos los art\u00edculos que ella misma hab\u00eda escrito. Casia se hace la ofendida y se va. Lucita aprovecha para declararse a Ricardo, se abrazan, se besan y los pilla Casia al volver al sal\u00f3n. Le acusa a Ricardo de indecente y lo expulsa de la casa. Se pone melodram\u00e1tica, hace como que le da un ataque y se baja el tel\u00f3n. Fin del segundo acto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tercer acto nos muestra la habitaci\u00f3n dividida en cuatro espacios regulares por un cordoncillo. Es de d\u00eda, cada una est\u00e1 haciendo sus cosas sin dirigirse la palabra. Est\u00e1n enfadadas. Casia escribe y est\u00e1 en la esquina izquierda, recita lo que va escribiendo al estilo de do\u00f1a Visita, la mujer de Markuleta en la obra <em>La C\u00e1rcel Modelo; <\/em>Lucita hace la maleta y est\u00e1 en la otra esquina; Esther lee tumbada en el div\u00e1n, y Sabina se arregla para salir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sabina se viste y se va al banco a trabajar, lleva una cara muy triste por todo este episodio de parcelamiento de la casa. Llega don Dar\u00edo que no puede explicarse esta situaci\u00f3n. Casia le indica a Pepa que no quiere verle, y Lucita le recibir\u00e1 en el pasillo, \u201cque es la tierra de nadie\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Dar\u00edo quiere darle una noticia de Ricardo, pero no puede meter baza, Lucita no para de hablar de \u00e9l y de la maniobra vil que hizo Casia. Ahora le est\u00e1 bordando pa\u00f1uelos con sus iniciales R. H., \u00a1que cree que corresponden a Ricardo Alameda! Ella estaba tan loca por Ricardo que iba a dedicarle un cuadro titulado, \u201cJam\u00f3n con tomate\u201d. No para de recordar todo lo que le quer\u00eda, el agujerito en la cortina para verle, la carta de amor, la poes\u00eda, la canci\u00f3n\u2026, y no dice m\u00e1s porque \u201cla pena no le deja hablar\u201d, y el pobre don Dar\u00edo sin poder meter baza\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 489.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto III, Escena II.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- <em>(Le tapa la boca a Lucita.) <\/em>\u00a1No quiero ahogarte, pero por los Clavos de Cristo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- Aprop\u00f3sito de clavos\u2026, la otra tarde descolgaba yo un cuadro\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- \u00a1Que te ruego que te calles!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- Aprop\u00f3sito de calles\u2026, el otro d\u00eda sal\u00eda yo por diez centavos de piperina\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- \u00a1Silencio, he dicho, caramba!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- \u00a1Bueno, si quiere usted hablar solo, es otra cosa!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lucita le cuenta que se va a marchar a\u00fan no sabe d\u00f3nde, lejos de tantos recuerdos, a pasar miseria\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>DISCURSOS DE ARNICHES N\u00daMERO 36.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- \u00a1Tierna juventud! \u00a1Terrible amor!&#8230; Se juntan unas criaturas para defenderse de los peligros de la vida; uni\u00e9ndose por la amistad y el afecto\u2026y salta el amor y destroza sus corazoncitos y las separa y trueca en odio sus cari\u00f1os\u2026 \u00a1Ay amor, b\u00e1rbaro, ego\u00edsta, fiero!&#8230;\u00a1Vengan aqu\u00ed los poetas!&#8230; \u00a1Pero, alto, yo lo impedir\u00e9, s\u00ed, lo impedir\u00e9!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Dar\u00edo est\u00e1 dispuesto a traspasar su farmacia si hace falta para arreglar ese desaguisado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- \u00a1Oh, amor, fiero amor de la juventud ego\u00edsta y b\u00e1rbaro, destrozando la vida de unas criaturas!&#8230; \u00a1Pero, no ha de ser!\u00a0 Caiga sobre esta hoguera la templanza de mis a\u00f1os maduros y hagamos de la pena de haber vivido sobre esta discordia, el consejo de una serena amistad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 1067: <em>El Arniches m\u00e1s mayor y conocedor de todo lo que el amor da y roba a las almas, propone a un hombre adulto, don Dar\u00edo, como el que ense\u00f1a el camino que se ha de tomar: el que sea capaz de resta\u00f1ar las heridas del amor de juventud; el que intente devolver a la amistad su lugar predominante y permanente en la vida de estas cuatro amigas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Dar\u00edo pide a Lucita que no se vaya todav\u00eda, que va a hacer una gesti\u00f3n a la casa de Ricardo y que ahora vuelve. Pero ella no est\u00e1 dispuesta a esperarle, se va a ir a una pensi\u00f3n de un barrio muy lejano. Justo al marcharse Casia la detiene y la obliga a escucharla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia le confiesa que sab\u00eda que le hac\u00eda da\u00f1o\u2026, pero que no pod\u00eda reprimir ese deseo porque\u2026 \u00a1ella tambi\u00e9n le amaba!.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 183.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto III, Escena III.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASIA.- No quer\u00eda amarle y le amaba. \u00a1T\u00fa no sabes la tortura que es esto!&#8230; T\u00fa no sabes las noches que he pasado sin dormir, pensando\u2026 \u00a1Pensando en ti m\u00e1s que en \u00e9l, por el da\u00f1o que te hac\u00eda! Te odiaba, hubiera sido capaz de matarte\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- \u00a1Jes\u00fas!&#8230; <em>(Se levanta asustada.)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASIA.-De matarte\u2026 \u00a1porque tu pena era el agudo remordimiento que pon\u00eda una valla dolorosa a mi pasi\u00f3n fren\u00e9tica!&#8230; \u00a1Y sin embargo, de odiarte\u2026 quer\u00eda verte, o\u00edrte, que me hablaras de \u00e9l, para ver si tu entusiasmo por su amor, sobrepasaba al m\u00edo, y darme la alegr\u00eda de pensar: \u201cyo le quiero m\u00e1s\u201d! Ahora, acabo de o\u00edrte, llorando\u2026 \u00a1llorando yo!&#8230; que nunca he llorado\u2026\u00a1porque he o\u00eddo hablar a tu alma!&#8230; y veo por mi pena la ingratitud de la tuya\u2026 y por eso, a\u00fan queriendo a un hombre locamente, quer\u00eda, ahora m\u00e1s que nunca, quiero que te quedes, Lucita, que te quedes aqu\u00ed y que me perdones\u2026\u00a1s\u00ed, que me perdones!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LUCITA.- \u00a1Casia\u2026! <em>(Conmovida.) <\/em>\u00a1Pero qu\u00e9 dices, Casia?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CASIA.- Si una de las dos ha de irse, que sea yo; \u00a1si una de las dos ha de sufrir, que sea yo!&#8230; \u00a1S\u00ed, Lucita, perd\u00f3name, dame un abrazo y deja que me vaya a llorar al \u00faltimo rinc\u00f3n del mundo mi remordimiento y mi amor perdido! Y t\u00fa, qu\u00e9date, qu\u00e9date a tener la dicha de tener la dicha inefable de su predilecci\u00f3n y de sus caricias que te pertenecen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lucita, emocionada, le corrige a Casia, y dice que la que se tiene que ir es ella, Lucita, porque ha sido tonta, torpe, t\u00edmida y cursi y no merece el amor de Ricardo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia, insiste en que Ricardo debe estar con ella, con Lucita que es \u201cun alma de Dios\u201d. Arniches juega con el t\u00edtulo de su obra n\u00famero 81 <em>Alma de Dios- 1907.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Como no se ponen de acuerdo, una le dir\u00e1 que le odia para que ame a la otra, y la otra le dir\u00e1 que le aborrece.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Oyen que viene, se van a arreglar para que no vean que han llorado.<\/p>\n<p>-S\u00ed, porque el dolor de la mujer es la vanidad del hombre \u2013afirma Casia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 1068<em>: \u201cNo quer\u00eda amarle y le amaba. \u00a1T\u00fa no sabes la tortura que es esto!&#8230; T\u00fa no sabes las noches que he pasado sin dormir, pensando\u2026 \u00a1Pensando en ti m\u00e1s que en \u00e9l, por el da\u00f1o que te hac\u00eda! Te odiaba, hubiera sido capaz de matarte\u2026\u201d Casia est\u00e1 cont\u00e1ndonos lo irreflexivo que es el amor, lo incontrolable de su fuerza y de su tendencia. Arniches respet\u00f3 siempre esto en su vida.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Mensaje n\u00famero 1069: <em>\u201c\u00a1porque tu pena era el agudo remordimiento que pon\u00eda una valla dolorosa a mi pasi\u00f3n fren\u00e9tica!&#8230; \u00a1Y sin embargo, de odiarte\u2026 quer\u00eda verte, o\u00edrte, que me hablaras de \u00e9l, para ver si tu entusiasmo por su amor, sobrepasaba al m\u00edo, y darme la alegr\u00eda de pensar: \u201cyo le quiero m\u00e1s\u201d! Ahora, acabo de o\u00edrte, llorando\u2026 \u00a1llorando yo!&#8230; que nunca he llorado\u2026\u00a1porque he o\u00eddo hablar a tu alma!&#8230; y veo por mi pena la ingratitud de la tuya\u2026 y por eso, a\u00fan queriendo a un hombre locamente, quer\u00eda, ahora m\u00e1s que nunca, quiero que te quedes, Lucita, que te quedes aqu\u00ed y que me perdones\u2026\u00a1s\u00ed, que me perdones!\u201d Nuevamente, Arniches, por medio de la voz de Casia, nos da una lecci\u00f3n de lo grande que puede ser un amor, que puede llegar incluso a renunciar a todo lo que anhela, por todo lo que ama.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Mensaje n\u00famero 1070: <em>\u201cEl dolor de la mujer es la vanidad del hombre\u201d<\/em>. <em>Esta frase es dicha por Casia, limpi\u00e1ndose las l\u00e1grimas, para que Ricardo no adivine que han llorado por su amor y que no aumente su vanidad. Arniches no ten\u00eda miedo a las l\u00e1grimas, ni a que \u00e9stas enturbiasen o modificasen un coraz\u00f3n bien decidido.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la cuarta escena don Dar\u00edo llega con Ricardo, el cual no se explica haber levantado esas pasiones en ambas mujeres. La portera le ha comentado a don Dar\u00edo lo guapo que es, y que si se hab\u00eda fijado en sus ojos azules\u2026 Don Dar\u00edo no se hab\u00eda fijado, pero no lo descartaba si segu\u00edan as\u00ed las cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ricardo le explica que \u00e9l solo quiere a Lucita, lo que ocurri\u00f3 con Casia fue un abrazo sin ninguna significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Tira usted una piedra a un peral para que le caiga a usted una pera, y a veces, \u00a1le cae a usted la pera y la piedra! \u2013le explica don Dar\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CHISTES DE ARNICHES N\u00daMERO 490.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto III, Escena IV.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- Como usted no intervenga y las apacig\u00fce\u2026 Casia, es posible que se suicide\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RICARDO.- \u00a1Dios m\u00edo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- Mat\u00e1ndole a usted previamente.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Don Dar\u00edo oy\u00f3 como dec\u00eda Casia que si Ricardo no era suyo no ser\u00eda de nadie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- \u00a1Ah! Lo de Lucita es peor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RICARDO.- \u00a1Peor?&#8230; \u00a1Y qu\u00e9 es que me ha matao ya y no me he dao cuenta?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Dar\u00edo le explica que Lucita podr\u00eda llegar a morir de pena\u2026 En esto que oyen c\u00f3mo se acerca una de ellas. Le pide valor y que no retroceda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.- \u00a1\u00c1nimo! Yo ah\u00ed estoy, si se ve usted en peligro de muerte, me da usted una voz\u2026 para que yo huya\u2026 y no me sorprenda aqu\u00ed la polic\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la quinta escena vemos a Ricardo que recibe a Casia. \u00c9sta le cuenta que ha inspirado el mayor de los amores en Lucita. Entonces sale \u00e9sta y le asegura que la que le ama sin conocimiento es Casia.<\/p>\n<p>Comienza un pugilato entre las dos mujeres para que Ricardo se vaya con la otra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, \u00e9ste las detiene, y les hace caer en la cuenta, que no han contado con \u00e9l, para saber con cu\u00e1l de las dos se terminar\u00e1 marchando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ricardo elige a Lucita y Casia se alegra infinito. Pero Lucita insiste en que no puede ser. Finalmente ambos reconocen la belleza del gesto de Casia, \u201cun \u00e1ngel, con mal genio, pero un \u00e1ngel\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la sexta escena Don Dar\u00edo consuela a Casia que llora de felicidad. Se arma de valor y le confiesa que cada vez que ven\u00eda a la ciudad, lo disimulaba con compras para la farmacia, pero que en realidad ven\u00eda por ella. Le ofrece su coraz\u00f3n maduro, su farmacia y su huerto. A su edad ya no puede perder el tiempo en el flirteo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casia le agradece el esfuerzo que ha hecho para hacerla re\u00edr y don Dar\u00edo le saca de su error. Le habla directamente de matrimonio y de hijos y Casia se r\u00ede m\u00e1s. \u00c9l le pide que se lo piense y le da un beso en la frente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando llegan Pepa, Esther y Sabina, cuentan que el novio de Sabina le ha pedido dinero y le ha dado el que ten\u00edan para la compra\u2026, as\u00ed que no tienen nada para comer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Dar\u00edo lo soluciona invit\u00e1ndolas a todas. Esther se excusa porque tiene un compromiso con el director de los Estudios\u2026. \u00a1se casan la semana pr\u00f3xima!<\/p>\n<p>-Entonces, \u00bfel Reglamento? \u2013pregunta Lucita.<\/p>\n<p>-\u00a1T\u00edralo!&#8230; \u00a1Ver\u00e1s\u2026 el aire es su mejor destino! \u00a1Entre mujeres no hay mejor reglamento que el impulso de nuestro propio coraz\u00f3n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 1071: <em>La obra es una defensa de la independencia de la mujer y de la libertad. \u00a0 <\/em>Mensaje n\u00famero 1072: \u201c<em>\u00a1Entre mujeres no hay mejor reglamento que el impulso de nuestro propio coraz\u00f3n!\u201d Esa falta de libertad que se ve\u00eda al inicio de la obra, se confirma al final de la misma.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Todos r\u00eden y don Dar\u00edo termina la obra con un verso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>POEMAS DE ARNICHES N\u00daMERO 297 (118).<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>(Acto III, Escena VI.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DON DAR\u00cdO.-\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ved\u2026cual los trozos de sus breves hojas,<\/p>\n<p>se lleva el aire en f\u00e1ciles despojos.<\/p>\n<p>\u00a1No su partida lament\u00e9is mis ojos!<\/p>\n<p>Que as\u00ed, las ansias de la vida son.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>MENSAJES DE ARNICHES<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1063: <em>La idea que defiende es la libertad para amar y la imposibilidad de someter el amor a otras normas y reglamentos que no sean los del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1064: <em>Arniches interpreta por primera vez la relaci\u00f3n de un grupo de mujeres j\u00f3venes, modernas, independientes y decididas para vivir en armon\u00eda entre ellas. Destaca su car\u00e1cter depredador de hombres, con la opci\u00f3n de que cada \u201cejemplar\u201d sea juzgado y admitido por el resto del grupo o, por el contrario sea expulsado. Pero ese car\u00e1cter depredador debe tener su propio art\u00edculo que lo limite, ya que o queda especificado que no se puede atacar al novio de otra, ya que\u00a0 ellas mismas\u00a0 aceptan que est\u00e1 en su ser el hacerlo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1065: <em>\u201cLa gracia es una fuerza espiritual que Dios nos da, para hacernos superiores a los envidiosos y a los tontos \u2013dice Ricardo sin perder de vista los ojos de Lucita\u201d. Esta frase de Ricardo habla de la profundidad de las creencias de Carlos Arniches.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1066: <em>\u201cEn la mujer, la excesiva compostura suele ser un disimulo de defectos que quiere ocultar. \u00a1Para el hombre que ama siempre llega el instante en que todo ha de verse tal como es!\u201d. Nuevamente, Arniches, por medio de Ricardo, nos va dando las claves de c\u00f3mo ve\u00eda \u00e9l a las mujeres.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1067: <em>El Arniches m\u00e1s mayor y conocedor de todo lo que el amor da y roba a las almas, propone a un hombre adulto, don Dar\u00edo, como el que ense\u00f1a el camino que se ha de tomar: el que sea capaz de resta\u00f1ar las heridas del amor de juventud; el que intente devolver a la amistad su lugar predominante y permanente en la vida de estas cuatro amigas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1068<em>: \u201cNo quer\u00eda amarle y le amaba. \u00a1T\u00fa no sabes la tortura que es esto!&#8230; T\u00fa no sabes las noches que he pasado sin dormir, pensando\u2026 \u00a1Pensando en ti m\u00e1s que en \u00e9l, por el da\u00f1o que te hac\u00eda! Te odiaba, hubiera sido capaz de matarte\u2026\u201d Casia est\u00e1 cont\u00e1ndonos lo irreflexivo que es el amor, lo incontrolable de su fuerza y de su tendencia. Arniches respet\u00f3 siempre esto en su vida.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1069: <em>\u201c\u00a1porque tu pena era el agudo remordimiento que pon\u00eda una valla dolorosa a mi pasi\u00f3n fren\u00e9tica!&#8230; \u00a1Y sin embargo, de odiarte\u2026 quer\u00eda verte, o\u00edrte, que me hablaras de \u00e9l, para ver si tu entusiasmo por su amor, sobrepasaba al m\u00edo, y darme la alegr\u00eda de pensar: \u201cyo le quiero m\u00e1s\u201d! Ahora, acabo de o\u00edrte, llorando\u2026 \u00a1llorando yo!&#8230; que nunca he llorado\u2026\u00a1porque he o\u00eddo hablar a tu alma!&#8230; y veo por mi pena la ingratitud de la tuya\u2026 y por eso, a\u00fan queriendo a un hombre locamente, quer\u00eda, ahora m\u00e1s que nunca, quiero que te quedes, Lucita, que te quedes aqu\u00ed y que me perdones\u2026\u00a1s\u00ed, que me perdones!\u201d Nuevamente, Arniches, por medio de la voz de Casia, nos da una lecci\u00f3n de lo grande que puede ser un amor, que puede llegar incluso a renunciar a todo lo que anhela, por todo lo que ama.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1070: <em>\u201cEl dolor de la mujer es la vanidad del hombre\u201d<\/em>. <em>Esta frase es dicha por Casia, limpi\u00e1ndose las l\u00e1grimas, para que Ricardo no adivine que han llorado por su amor y que no aumente su vanidad. Arniches no ten\u00eda miedo a las l\u00e1grimas, ni a que \u00e9stas enturbiasen o modificasen un coraz\u00f3n bien decidido.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1071: <em>La obra es una defensa de la independencia de la mujer y de la libertad. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 1072: \u201c<em>\u00a1Entre mujeres no hay mejor reglamento que el impulso de nuestro propio coraz\u00f3n!\u201d Esa falta de libertad que se ve\u00eda al inicio de la obra, se confirma al final de la misma. Los reglamentos no hacen sino coartar la libertad y al final son contraproducentes, nos dice Arniches.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AMOR Y COMPA\u00d1\u00cdA S.L. \u00a0 O \u00a0 LA LIBERTAD DE AMAR \u00a0 \u00a0 &nbsp; Estrenada por Lola Membrives, junto a Catalina B\u00e1rcena, en el teatro de San Mart\u00edn en Buenos Aires el 7 de noviembre de 1939. Incluimos esta obra en su Etapa Feminista. &nbsp; Obra n\u00famero 84 escrita en solitario. En la prensa se&#8230; <\/p>\n<div class=\"read-more navbutton\"><a href=\"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2023\/06\/01\/obra-numero-202-amor-y-compania-s-l\/\">Leer m\u00e1s<i class=\"fa fa-angle-double-right\"><\/i><\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[480,133],"tags":[],"class_list":["post-4334","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-1938-1943-el-arniches-filosofico","category-etapa-feminista"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4334"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4334\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4335,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4334\/revisions\/4335"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}