{"id":622,"date":"2019-07-04T14:17:42","date_gmt":"2019-07-04T14:17:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arniches.com\/?p=622"},"modified":"2021-08-28T07:19:19","modified_gmt":"2021-08-28T07:19:19","slug":"obra-numero-10-nuestra-senora","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2019\/07\/04\/obra-numero-10-nuestra-senora\/","title":{"rendered":"Obra n\u00famero 10: NUESTRA SE\u00d1ORA."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>NUESTRA SE\u00d1ORA\u00a0 <\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>O<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>EL SUMUN DE LOS EQU\u00cdVOCOS<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>El 25 de noviembre de 1890, cuando estrena su obra n\u00famero 10, inicia sin saberlo, la primera de las obras en solitario. Este hecho, que se repetir\u00eda a lo largo de su vida en 92 ocasiones m\u00e1s, va a permitir que el \u201cduende\u201d del alicantino crezca sin tener que plegarse a ning\u00fan colaborador.<\/p>\n<p>No hay m\u00fasica, no hay maestros, no hay colaboradores, est\u00e1 Arniches solo: comienza el rey de los equ\u00edvocos. El humor llega a trav\u00e9s de las buenas intenciones de la gente que, queriendo hacer una buena acci\u00f3n, la disimulan por aquello del qu\u00e9 dir\u00e1n, por las \u201cbuenas costumbres\u201d\u2026 Arniches se est\u00e1 riendo de todas estas formas de hipocres\u00eda por medio de la gracia y de la comicidad. El equ\u00edvoco, su santo y se\u00f1a cobra en esta obra dimensiones muy apreciables.<\/p>\n<p>La historia comienza en un tren, una pasajera se queda dormida (Do\u00f1a Pura) y se despierta en Villarreal. Ten\u00eda que haberse bajado en Robledillo para coger otro tren que le llevara a Puebla del Campo, su destino. All\u00ed le espera una t\u00eda suya muy enferma.<\/p>\n<p>Todos son lugares figurados, pero no hay que olvidar que Villarreal est\u00e1 en Castell\u00f3n, la Valencia amada de Carlos Arniches. El nombre actual es en Valenciano: Vila-real. Se fund\u00f3 en 1274 por el rey Jaime I de Arag\u00f3n, y fue la primera de varias localidades con ese mismo nombre como Villarreal de Urretxua, Villarreal de Alava, Villarreal de Huerva&#8230;<\/p>\n<p>Un caballero que se ha percatado del percance (Don Casto Verduguillo), se ofrece a solucionarle el asunto. Haciendo un par\u00e9ntesis, podr\u00edamos decir que, ateni\u00e9ndonos a los nombres de estos dos personajes,\u00a0 Arniches parece que se resiste a abandonar su <em>Etapa Simb\u00f3lica: <\/em>la mujer de nombre PURA; el hombre de nombre CASTO.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, Casto se va a alojar en la fonda del pueblo y al ser de madrugada, ofrece a Pura su habitaci\u00f3n; el dormir\u00e1 en el sof\u00e1. Pura acepta. Llegan a la fonda y el posadero les toma por un matrimonio, hecho que ninguno tiene tiempo ni ganas ni fuerzas para desmentir. Casto ha venido por unas firmas para vender unos terrenos. El es muy conocido en el pueblo y tiene muchos parientes: su primo SAN PEDRO y la mujer de \u00e9ste ESPERANZA y dem\u00e1s familia.<\/p>\n<p>Comienzan los l\u00edos: Casto se va del cuarto por la ma\u00f1ana a buscar a su primo San Pedro, solo faltan unas horas para que Pura vaya a la estaci\u00f3n y coja su tren desapareciendo de la vida de Casto, que por cierto est\u00e1 reci\u00e9n casado y nadie en el pueblo conoce a su mujer a\u00fan. Su \u00a0primo se acerca por la fonda por otro camino y el due\u00f1o le pone al corriente de la presencia de Casto y una se\u00f1orita, y claro, sube presuroso a saludarles. Solo est\u00e1 Pura, que es tomada por la mujer de Casto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena VII)<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Soy San Pedro, mujer, San Pedro.<\/p>\n<p>PURA.- \u00a1Ah, \u00bfconque San Pedro? (\u00a1Dios m\u00edo! Finjamos) \u00a1Cu\u00e1nto me alegro!<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- <em>(La abraza.) <\/em>\u00a1Oh, prima! \u00a1Oh, prima!<\/p>\n<p>PURA.- \u00a1Por Dios, no o\u2026 prima usted tanto!<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- T\u00fa no puedes figurarte los deseos que ten\u00edamos de conocerte y abrazarte.<\/p>\n<p>PURA.- Y yo\u2026 (No)<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Y dime \u00bfc\u00f3mo es que no me has conocido?<\/p>\n<p>PURA.- Pues, porque yo hab\u00eda o\u00eddo a no s\u00e9 quien\u2026 que San Pedro\u2026 era calvo, y como usted no lo es\u2026<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Alguna broma de tu marido. Bueno, prima, bueno; ya te tenemos a nuestro lado, que es lo importante. \u00a1Uy! En cuanto mi mujer se entere, en cuanto Esperanza lo sepa, va a revolver el pueblo. Ahora mismo ya la tienes aqu\u00ed.<\/p>\n<p>PURA.- (\u00a1Horror!)<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Y enseguida trae a la alcaldesa, la m\u00e9dica, a la boticaria, a la jueza, a la veterinaria\u2026<\/p>\n<p>PURA.- (\u00a1Dios m\u00edo de mi alma! \u00a1Qu\u00e9 apuro!) Pues yo se lo agradezco mucho; pero d\u00edgale usted\u2026<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Oye prima, haz el favor de tutearme \u00bfeh? Franqueza, franqueza.<\/p>\n<p>PURA.- \u00a1Ah! S\u00ed. (\u00a1Qu\u00e9 martirio tener que tutear a todo el que llegue!) Pues dile que no\u2026 traiga a nadie, porque como voy a estar poco tiempo en el pueblo\u2026<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00bfQu\u00e9 has dicho? \u00a1Poco tiempo\u2026! Ca, mujer. T\u00fa te vas a pasar aqu\u00ed tres meses.<\/p>\n<p>PURA.- <em>(Aparte.) <\/em>(\u00a1Dios m\u00edo!) <em>(Alto.) <\/em>Pero si es que tengo enfermo un t\u00edo.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Nada, nada de excusas. No seas tonta. S\u00e9 que no tienes a nadie en el mundo; conque\u2026<\/p>\n<p>PURA.- <em>(Aparte.) <\/em>(\u00a1Jes\u00fas!\u2026 No quedarme ni un pariente!)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hay que olvidar el a\u00f1o en el que est\u00e1 escrita la obra: 1890. Arniches escribe: \u201cla m\u00e9dica\u201d (probablemente por la mujer del m\u00e9dico). Ahora pensamos que somos muy \u201cparitarios\u201d porque la RAE acepta tanto m\u00e9dico como m\u00e9dica. Esto ya ocurr\u00eda hace un siglo, la pena es que lo perdimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mensaje n\u00famero 19: <em>La mujer est\u00e1 aqu\u00ed y su influencia en la sociedad es de vital importancia para todos. La mujer con las mismas capacidades que el hombre para desempe\u00f1ar los puestos m\u00e1s importantes.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Don Casto y Pura no saben c\u00f3mo salir del atolladero. San Pedro se ha llevado las maletas de Pura para su casa. Nadie ha deshecho el entuerto. Pura baja a desayunar. Aparece un nuevo personaje: Pelayo, antiguo amigo de Don Casto y capit\u00e1n de Caballer\u00eda, con una historia de faldas que solucionar en el mismo pueblo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Casto le pide ayuda a Pelayo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto, I, Escena XII)<\/p>\n<p>DON CASTO.- Me encuentras en la situaci\u00f3n m\u00e1s original que puedas imaginarte, y me has venido como pedrada en ojo de boticario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Suponemos que \u201ccomo pedrada en ojo de boticario\u201d ser\u00eda una frase de la \u00e9poca para expresar la buena suerte, aunque nos sea dif\u00edcil entenderla ahora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pelayo, que tambi\u00e9n est\u00e1 reci\u00e9n casado, decide contarle la historia: un l\u00edo de faldas que ha venido a resolver en Villarreal.<\/p>\n<p>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 1<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XII)<\/p>\n<p>PELAYO.- Ver\u00e1s, hace cuatro a\u00f1os resid\u00ed una larga temporada en este pueblo, como sabes. Tuve unos amores desgraciados con una mujer\u2026 ligera; y como consecuencia de ello, un compromiso\u2026<\/p>\n<p>DON CASTO.- May\u00fasculo\u2026<\/p>\n<p>PELAYO.- No; min\u00fasculo: era ni\u00f1o. La mujer de mi historia, cuya conducta seg\u00fan p\u00fablica voz, no era muy correcta, me abandon\u00f3 a poco por un antiguo amante, e hizo que yo me alejara de ella sin grave da\u00f1o para la moral. Olvid\u00e9 eso, y me cas\u00e9; pero el otro d\u00eda me encuentro con una carta amenazadora de esa desgraciada.<\/p>\n<p>DON CASTO.- \u00a1Chico! \u00a1Qu\u00e9 l\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 l\u00edo!<\/p>\n<p>PELAYO.- Bueno, pues la circunstancia favorable fue que mi mujer tuvo que salir precipitadamente de Madrid ayer por la tarde a Puebla del Campo.<\/p>\n<p>DON CASTO.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Ay! \u00a1Una t\u00eda! <em>(Alto.)<\/em> \u00bfA d\u00f3nde? \u00bfA d\u00f3nde? <em>(Asombrado y casi cayendo de la silla.)<\/em><\/p>\n<p>PELAYO.- A Puebla del Campo, llamada por una t\u00eda.<\/p>\n<p>Arniches retuerce un poco m\u00e1s las casualidades para dar m\u00e1s picante a la historia: \u00a1la se\u00f1ora que se est\u00e1 haciendo pasar por esposa de Don Casto es la verdadera se\u00f1ora de su amigo Pelayo! De aqu\u00ed el t\u00edtulo de <em>Nuestra se\u00f1ora. <\/em>Don Casto se pone l\u00edvido, sudoroso\u2026<\/p>\n<p>DON CASTO.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Es ella! \u00a1Es ella! <em>(Alto.) <\/em>\u00bfConque\u2026 por una t\u00eda? <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Ay! Yo me pongo malo. <em>(Se levanta.)<\/em><\/p>\n<p>PELAYO.- Pero \u00bfqu\u00e9 te pasa? Has mudado de color.<\/p>\n<p>DON CASTO.- No\u2026, que me ha afectado la enfermedad de la t\u00eda\u2026, porque yo\u2026 tambi\u00e9n tuve una t\u00eda que muri\u00f3 de eso. <em>(Tartamudeando.)<\/em><\/p>\n<p>PELAYO.- Pero si no te he dicho qu\u00e9 enfermedad padece.<\/p>\n<p>DON CASTO.- Hombre, me has dicho que era una enfermedad\u2026 grave\u2026 y de eso se mueren casi todas las t\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras estos momentos de agobio, Pelayo pasa a interesarse por el problema de don Casto, que naturalmente no puede ni esbozar. Pelayo decide que no abandonar\u00e1 a Don Casto bajo ning\u00fan concepto mientras est\u00e9n en Villarreal. Ahora s\u00ed que el tema est\u00e1 complicado. Cuando se va Pelayo a su habitaci\u00f3n a terminar de instalarse, Don Casto se despide \u201chasta el valle de Josafat\u201d, o lo que es lo mismo, \u00a1hasta el valle del Juicio Final!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Casto est\u00e1 perdido y ve el cielo abierto cuando llega su prima Esperanza a la que le suplica que se haga pasar por \u201csu mujer\u201d cuando Pelayo se presente en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XIII)<\/p>\n<p>DON CASTO.- \u00a1Me amarga un conflicto grav\u00edsimo\u2026! \u00a1Esperanza: t\u00fa eres mi \u00fanica esperanza!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Pero, \u00bfqu\u00e9 te ocurre?<\/p>\n<p>DON CASTO.- Nada, que mi mujer\u2026<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00bfTe enga\u00f1a? <em>(Aparte.) <\/em>Me lo figuraba.<\/p>\n<p>DON CASTO.- No tanto.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Entonces\u2026 \u00bfha huido?<\/p>\n<p>DON CASTO.- \u00a1Ojal\u00e1!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00bfC\u00f3mo ojala?<\/p>\n<p>DON CASTO.- \u00a1Esperanza: mi mujer\u2026!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>DON CASTO.- \u00a1No es mi mujer!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le cuenta todo y le pide ayuda para disimular delante de Pelayo. Lo que no sospecha don Casto es que adem\u00e1s recibir\u00e1 tambi\u00e9n la visita de San Pedro, marido de Esperanza, \u00a1al mismo tiempo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XVI) <em>(Don Casto, Pelayo y Esperanza disimulando hablando sobre Madrid, que Esperanza naturalmente, no conoce.)<\/em><\/p>\n<p>PELAYO.- Pero convengamos, se\u00f1ores, que no hay nada como Madrid. Yo no s\u00e9 c\u00f3mo hay quien se va de Madrid.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Ni yo.<\/p>\n<p>DON CASTO.- Ni yo. <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Ojal\u00e1 no me hubiera ido!<\/p>\n<p>PELAYO. Aquello tiene sitios deliciosos. La Castellana, por ejemplo, con sus largas avenidas cuajaditas de coches\u2026<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Ay! Cuajaditas, cuajaditas.<\/p>\n<p>PELAYO.- Y aquellas estatuas\u2026 Isabel a un extremo\u2026<\/p>\n<p>DON CASTO.- Concha m\u00e1s arriba\u2026<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Qu\u00e9 afici\u00f3n a las se\u00f1oras!<\/p>\n<p>PELAYO.- Y aquellos hoteles hermos\u00edsimos\u2026<\/p>\n<p>DON CASTO.- \u00a1Uy! Hermos\u00edsimos. Pues \u00bfy los otros hoteles?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Pues, \u00bfy los de m\u00e1s all\u00e1? <em>(Aparte.) <\/em>Yo no me corto.<\/p>\n<p>DON CASTO.- <em>(Aparte.) <\/em>Esta va a meter la pata en un hotel.<\/p>\n<p>PELAYO.- Y despu\u00e9s, Recoletos\u2026<\/p>\n<p>DON CASTO.- Se le atraviesa con rapidez.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Hombre, no corras.<\/p>\n<p>DON CASTO.- Es que este anda despacio\u2026 (Aparte a Esperanza.) Y se nos hace tarde.<\/p>\n<p>PELAYO.- Y aqu\u00e9l Banco, a la entrada del Prado, aqu\u00e9l magn\u00edfico Banco.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Magn\u00edfico! Cu\u00e1ntas veces nos hemos sentado en \u00e9l.<\/p>\n<p>DON CASTO.- Mujer, si es el Banco de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Pues qu\u00e9, \u00bfen el Banco de Espa\u00f1a no se puede una sentar?<\/p>\n<p>PELAYO.- Tiene raz\u00f3n. Y despu\u00e9s tienen ustedes aqu\u00e9l prado espacios\u00edsimo.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Ay! Este paseo me va a abrir el apetito.<\/p>\n<p>PELAYO.- Y luego queda todo esto a la espalda; y entra lo peor.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(Viendo aparecer a San Pedro. Aparte.) <\/em>\u00a1Mi marido!<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- <em>(A su mujer.) <\/em>\u00bfT\u00fa por aqu\u00ed? <em>(A Pelayo.) <\/em>Beso a usted la mano caballero. <em>(A su mujer.) <\/em>Mujer, \u00bfquerr\u00e1s creer que no he podido dar con las llaves?<\/p>\n<p>PELAYO.- <em>(A Esperanza.) <\/em>\u00bfQui\u00e9n es este se\u00f1or?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- San Pedro.<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00bfY ha perdido las llaves?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XVIII)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Pelayo le cuenta a Esperanza lo cambiado que ha encontrado a Casto, pensando que es su marido, y todo delante de su verdadero esposo San Pedro que est\u00e1 rellenando unos documentos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>PELAYO.- Pero, la verdad, se\u00f1ora, ahora no conozco a su marido de usted.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- <em>(Aparte.) <\/em>Lo creo; ni antes tampoco. <em>(Volvi\u00e9ndose.)<\/em><\/p>\n<p>ESPERANZA.- Ya me lo figuro.<\/p>\n<p>PELAYO.- Est\u00e1 variad\u00edsimo. \u00a1Ah, su marido de usted hace dos a\u00f1os era otro!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- No, se\u00f1or, era el mismo. <em>(Aparte.) <\/em>\u00bfSi creer\u00e1 \u00e9ste que me caso todos los d\u00edas?<\/p>\n<p>PELAYO.- Lo digo porque antes era tan jovial, tan decidor, feo, eso s\u00ed, muy feo\u2026<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- <em>(Aparte.) <\/em>Muchas gracias. <em>(Extra\u00f1ado.)<\/em><\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Ay, lo ha o\u00eddo! <em>(Alto.) <\/em>No diga usted eso. A m\u00ed me parece encantador.<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00a1Y qu\u00e9 granuja estaba\u2026.!<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Canastos! <em>(Se levanta y haciendo gestos de asombro, se acerca.)<\/em><\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Caballero, por Dios!<\/p>\n<p>PELAYO.- Una vez recuerdo que me empe\u00f1\u00f3 a m\u00ed el gab\u00e1n, para pagar una cuenta y\u2026<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- <em>(Acerc\u00e1ndose.) <\/em>\u00a1Se\u00f1or m\u00edo, qu\u00e9 est\u00e1 usted diciendo!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Ay, Dios m\u00edo! \u00a1Ahora descubre todo! <em>(Se coloca entre San Pedro y Pelayo.)<\/em><\/p>\n<p>PELAYO.- Con usted no iba nada, caballero.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- El marido de esta se\u00f1ora, no sabe lo que es una papeleta ni ha empe\u00f1ado nunca el gab\u00e1n de los amigos. Y usted ha soltado <em>\u201cgratis et amore\u201d<\/em> especies injuriosas.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Ay! Si yo supiera lat\u00edn le dir\u00eda algo.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Por tanto\u2026<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>\u201cRequiescant in pace\u201d (Tratando de alejarle.)<\/em><\/p>\n<p>PELAYO.- Se\u00f1or m\u00edo, la defensa que usted hace del marido de esta se\u00f1ora, es inoportuna. Y entienda usted que defenderle es injuriar mi dignidad y la de\u2026 esta se\u00f1ora que sabe defender a su esposo.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1No sabe defenderle, se\u00f1or m\u00edo!<\/p>\n<p>PELAYO.- Usted la insulta.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- No haga usted caso, ya estoy acostumbrada.<\/p>\n<p>PELAYO.- Lo que yo dec\u00eda no tiene nada de particular.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00bfC\u00f3mo que no? \u00a1Me gusta la frescura!<\/p>\n<p>PELAYO.- He dicho que el marido de esta se\u00f1ora , es feo\u2026 y me parece que no lo dudar\u00e1 usted.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1Caballero!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- C\u00e1llate\u2026, hombre; despu\u00e9s de todo tiene raz\u00f3n.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00bfFeo? \u00a1Conque feo! Esto es intolerable\u2026<\/p>\n<p>PELAYO.- Lo cual no obsta para que yo le quiera.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Est\u00e1 loco\u2026 Si no le he visto en mi vida!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(A San Pedro.) <\/em>\u00a1Qui\u00e9n sabe si te querr\u00e1 en secreto!<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- En fin, yo agradezco que usted me quiera pero no estoy acostumbrado a esos cari\u00f1os ocultos.<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00a1Hombre, basta de tonter\u00edas\u2026! Yo no le tengo a usted ninguna clase de cari\u00f1o.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Pues entonces, \u00bfa qui\u00e9n?<\/p>\n<p>PELAYO.- Al marido de esta se\u00f1ora.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00bfY acaso el marido de esta se\u00f1ora no soy yo?<\/p>\n<p>PELAYO.- <em>(Asombrado.) <\/em>\u00bfUsted?<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Yo.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Virgen de la O!<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00bfUsted\u2026 el marido\u2026? Hombre, eso es un disparate.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- Ya lo s\u00e9, \u00bfpero qu\u00e9 voy a hacerle, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Caballero, no dice la verdad.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00bfC\u00f3mo que no?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Pues\u2026 no fue un disparate.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1Pero niega que soy tu esposo\u2026!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Es muy b\u00e1rbaro! <em>(Alto.)<\/em> \u00a1Caballero\u2026, no lo puedo negar\u2026!<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00a1Esto es una burla! \u00bfQui\u00e9n es su marido de usted, se\u00f1ora? Acabemos pronto\u2026<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Espere usted que no me acuerdo\u2026<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1Dilo enseguida!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00c9ste.<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00bfC\u00f3mo \u00e9ste?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- Aqu\u00e9l\u2026 \u00a1Pero si yo no s\u00e9 qui\u00e9n es mi marido! Cualquiera, caballero. Elija usted\u2026<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1C\u00f3mo que elija!<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00bfY por qu\u00e9 dijo Casto que era esposa de usted?<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1Ah! \u00bfPero Casto te hizo pasar por su esposa?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1S\u00ed; pero era solo por poco tiempo\u2026hombre.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1Ni por un segundo!<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00a1Yo no tolero la burla!<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1Ni yo sufro el enga\u00f1o! \u00a1LLamarme feo! \u00a1LLamarme feo!<\/p>\n<p>LOS DOS.- <em>(Yendo al foro y llamando.) <\/em>\u00a1Casto, Casto!<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(Aparte.) <\/em>Dios quiera que haya encontrado a otra mujer\u2026 porque yo ya he cesado.<\/p>\n<p>Casto se da cuenta de que han descubierto el pastel\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XIX)<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00bfPor qu\u00e9 has dicho que \u00e9sta es tu esposa? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>PELAYO.- Eso, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Jes\u00fas, qu\u00e9 lluvia de \u201cporqu\u00e9s\u201d!<\/p>\n<p>DON CASTO.- Pues\u2026 Calma, se\u00f1ores, calma. Yo\u2026 <em>(Aparte.) <\/em>Yo no s\u00e9 qu\u00e9 decir. <em>(Alto.) <\/em>Yo\u2026 dije que \u00e9sta era mi mujer\u2026 por decir\u2026 algo; porque yo dije, digo, diciendo lo que he dicho, dir\u00e1n que dec\u00eda lo que no dec\u00eda, y yo dije, dir\u00e9\u2026<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00bfPero qu\u00e9 est\u00e1s diciendo\u2026?<\/p>\n<p>CASTO.- <em>(Aparte.) <\/em>\u00a1Ay, me he hecho un l\u00edo con el verbo; y no s\u00e9 lo que digo!<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00a1C\u00f3mo!<\/p>\n<p>DON CASTO.- Hombre, d\u00e9jame acabar. Esta\u2026 es esposa del se\u00f1or.<\/p>\n<p>ESPERANZA.- <em>(A Pelayo.) <\/em>De San Pedro.<\/p>\n<p>SAN PEDRO.- \u00bfY la otra, la que yo he abrazado?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- \u00a1Ah!, \u00bfpero t\u00fa has abrazado a otra?<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00bfY la tuya?<\/p>\n<p>ESPERANZA.- La suya, tampoco es suya.<\/p>\n<p>DON CASTO.- No, la m\u00eda tampoco es m\u00eda, pero es de un amigo\u2026<\/p>\n<p>PELAYO.- \u00bfDe qui\u00e9n?<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XX) <em>(Dichos y Pura por el foro.)<\/em><\/p>\n<p>DO\u00d1A PURA.- \u00a1Tuya!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los siguientes di\u00e1logos todos se van perdonando las diferentes indiscreciones sufridas y contando las verdaderas causas que les han llevado all\u00ed\u2026 m\u00e1s o menos; Pelayo aduce \u201cuna comisi\u00f3n urgent\u00edsima, de la que me encarg\u00f3 el coronel, una hora despu\u00e9s de tu partida. Cuesti\u00f3n de forrajes.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RESUMEN DE LOS MENSAJES DE ARNICHES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 19: <em>La mujer est\u00e1 aqu\u00ed y su influencia en la sociedad es de vital importancia para todos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 20: <em>No ocultes nunca una buena acci\u00f3n por el qu\u00e9 dir\u00e1n, o por ser consecuente con las buenas costumbres, ya que te puede salir caro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NUESTRA SE\u00d1ORA\u00a0 \u00a0 O \u00a0EL SUMUN DE LOS EQU\u00cdVOCOS \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El 25 de noviembre de 1890, cuando estrena su obra n\u00famero 10, inicia sin saberlo, la primera de las obras en solitario. Este hecho, que se repetir\u00eda a lo largo de su vida en 92 ocasiones m\u00e1s, va a permitir que el \u201cduende\u201d del&#8230; <\/p>\n<div class=\"read-more navbutton\"><a href=\"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2019\/07\/04\/obra-numero-10-nuestra-senora\/\">Leer m\u00e1s<i class=\"fa fa-angle-double-right\"><\/i><\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,5],"tags":[100,99,98],"class_list":["post-622","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-juventud","category-obra","tag-la-alcaldesa","tag-la-medica","tag-primera-obra-en-solitario"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=622"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/622\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2675,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/622\/revisions\/2675"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}