{"id":909,"date":"2019-10-11T12:22:11","date_gmt":"2019-10-11T12:22:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.arniches.com\/?p=909"},"modified":"2019-10-11T12:23:29","modified_gmt":"2019-10-11T12:23:29","slug":"909","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.arniches.com\/index.php\/2019\/10\/11\/909\/","title":{"rendered":"Obra n\u00famero 23: El pie izquierdo. Etapa Moralizante."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>EL PIE IZQUIERDO<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>O<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>LOS L\u00cdOS POR MENTIR<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nueva colaboraci\u00f3n con Celso Lucio que se estrena el 12 de abril de 1894. Siguen los dos autores profundizando en la comedia de los enredos. Incluimos esta obra en su Etapa Moralizante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este caso nos sit\u00faan en un hotel, estamos en la sala de distribuci\u00f3n de cuatro habitaciones. Se ve salir a un personaje de la habitaci\u00f3n n\u00famero 4, portando una bota de se\u00f1ora. Es don Benigno. Llama a su amigo Merino \u00a1y le cuenta una historia para no dormir!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 7<\/p>\n<p>(Acto I, Escena II.)<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- Pues bien, anoche como t\u00fa sabes que yo aunque de Cuenca, soy algo pillo, me encontr\u00e9 a unos paisanos en el caf\u00e9 y vine muy tarde a la fonda algo mareado por unas copitas de cognac. Ser\u00edan las tres; subo la escalera, entro en el piso, todo estaba a oscuras, saco la caja de cerillas, se me cae, me bajo a buscarla, doy otras dos o tres vueltas, me desoriento, y por fin, a oscuras me meto en un cuarto creyendo que era el m\u00edo. La misma mesa, las mismas sillas, todo igual, comienzo a desnudarme, y ya hab\u00eda levantado el embozo y la pierna para acostarme, cuando de pronto y en esta actitud, <em>(Con la pierna levantada.)<\/em> noto un cuerpo y oigo un ronquido\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- \u00a1Nada, que metiste la pata!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- No, no llegu\u00e9 a meterla. Di un salto, y aturdido, cojo mi ropa, mis botas, y nadando en la oscuridad y nadando en un mar de confusiones, extiendo el brazo y tropiezo con una ballena. No cab\u00eda duda, adivin\u00e9 lo que hab\u00eda en la cama.<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- \u00bfUna ballena?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- Una mujer; gastaba cors\u00e9. Entonces hall\u00e9 la puerta. Sal\u00ed, tropec\u00e9 con este mueble que me orient\u00f3 y calculando que me hab\u00eda metido en el del coronel, me encerr\u00e9 en mi cuarto y esta ma\u00f1ana, al ira vestirme, me encuentro, conque, aturdido, me traje una bota m\u00eda y otra de la ballena, digo de la coronela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras este episodio, intent\u00f3 devolver la bota, pero al escuchar los gritos del coronel, ultrajado en su honor, no se atrevi\u00f3 a devolverla.<\/p>\n<p>SOLUCIONES DE ARNICHES<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- Mira: los hu\u00e9spedes a\u00fan no se habr\u00e1n levantado y todos tienen las botas limpias a las puertas de sus cuartos. Coge una de cada uno\u2026<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00bfY pongo una zapater\u00eda?<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- No; y las cambias de lugar, cogiendo t\u00fa, para ti, la que te parezca que te est\u00e1 bien; esto dar\u00e1 motivo a confusiones, el coronel no sabr\u00e1 qui\u00e9n es el culpable, y tu\u2026<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- Eso, eso\u2026 y t\u00fa completas el favor saliendo a comprarme\u00a0 unos zapatos\u2026, porque como no he tra\u00eddo m\u00e1s calzado que el puesto, y el coronel tiene la compa\u00f1era de esta bota, si se fija y ve que es de becerro, dice: \u201cde don Benigno es\u201d, y me tritura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Merino se mete en su cuarto escondiendo la bota de mujer. Es muy importante que Amalia, su mujer, no sepa nada, ya que es muy amiga de Marina, la mujer del coronel, Roque Pulgar. Le da 10 reales para comprar los zapatos (10 \u20ac al cambio actualizado.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero Amalia, revisando entre las cosas de su marido, encuentra la bota de mujer y sospecha que Merino le enga\u00f1a con otra. Don Benigno se la encuentra llorando y le explica que Merino es \u00a1un coleccionista de botas!, pero no cuela. Amalia aguantar\u00e1 sin montar un esc\u00e1ndalo hasta que lleguen al pueblo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la siguiente escena se ve a un hu\u00e9sped cojo, que es el comisionista, compra ropa interior al por mayor en diferentes lugares del pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sale el coronel Pulgar, Roque Pulgar, est\u00e1 buscando al due\u00f1o de la bota que ha encontrado junto a la cama de su mujer. Piensa en pedir ayuda a alguien\u2026, a don Benigno, se decide al fin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I; Escena VII.)<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfUsted ve esto? (Le ense\u00f1a un rev\u00f3lver.)<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- <em>(Se separa.)<\/em> \u00a1Mar\u00eda Sant\u00edsima!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfQu\u00e9 es esto?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Yo\u2026, no s\u00e9\u2026, pero parece un rev\u00f3lver!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1S\u00ed, se\u00f1or, para castigar a un criminal! Y usted es\u2026<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- <em>(Huyendo.)<\/em> Yo\u2026 <em>(Muy asustado.)<\/em><\/p>\n<p>CORONEL.- <em>(Le coge.)<\/em> El hombre que me hace falta para descubrirle.<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- (\u00a1Ay!) \u00a1Cuente usted conmigo para el descubrimiento!<\/p>\n<p>CORONEL.- Anoche entr\u00f3 en mi cuarto un infame.<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Ya lo s\u00e9!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfC\u00f3mo que lo sabe usted?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00bfPues no me lo acaba usted de decir?<\/p>\n<p>CORONEL.- Amedrentado por la enormidad del delito que fraguaba huy\u00f3 dejando una bota suya y llev\u00e1ndose una de mi esposa, y al llevarse la de mi esposa, \u00bfusted sabe lo que ha hecho?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- S\u00ed, se\u00f1or; ha descalabrado el par.<\/p>\n<p>CORONEL.- No, se\u00f1or; ha inferido una herida sangrienta a un Pulgar.<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00bfPis\u00f3 a la se\u00f1ora?<\/p>\n<p>CORONEL.- No, ha pretendido pisar mi honra; de modo que en cuanto yo sepa qui\u00e9n es, \u00bfve usted este rev\u00f3lver?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- (\u00a1C\u00e1scaras!) <em>(Oculta el pie.)<\/em><\/p>\n<p>CORONEL.- Seis tiros\u2026<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Seis!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1Seis balas!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Doce!<\/p>\n<p>CORONEL.- Las seis en el cr\u00e1neo.<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Diez y ocho!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1Y le cortar\u00e9 la lengua!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Diez y nueve! (\u00a1Ay!)<\/p>\n<p>CORONEL.- <em>(Le coge por las solapas.)<\/em> Por lo tanto: \u00a1T\u00fa has sido! \u00a1Muere, infame!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- <em>(Horrorizado.)<\/em> \u00a1Yo\u2026! \u00a1Ay\u2026! \u00a1Coronel!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1No; digo que \u201c\u00a1muere, infame!\u201d es lo primero que le digo en cuanto le vea, y prum! \u00a1Prumrumpumpum!<\/p>\n<p>Don Benigno intenta disuadirle de matarle y le pide que le escuche, igual todo ha sido una equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>HISTORIAS DE ARNICHES N\u00daMERO 8<\/p>\n<p>(Acto I, Escena VII.)<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- S\u00ed, se\u00f1or; mire usted; una vez le ocurri\u00f3 lo mismo que a usted a un amigo m\u00edo; entr\u00f3 en su cuarto por la noche y lo primero que vio fue a su mujer durmiendo y debajo de la cama dos botas de hombre.<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfY qu\u00e9 hizo?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- Pues cogi\u00f3 las botas y se encontr\u00f3 con que dentro de ellas ten\u00eda metidos los pies un teniente de carabineros. Bueno, pues aquello, no fue ni m\u00e1s ni menos que una equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfC\u00f3mo una equivocaci\u00f3n?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1S\u00ed, se\u00f1or; una equivocaci\u00f3n del teniente que crey\u00f3 que el marido estaba fuera\u2026!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1Y el marido le matar\u00eda\u2026!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Qui\u00e1! Hizo m\u00e1s, le cogi\u00f3 en vilo, le baj\u00f3 la escalera, le dej\u00f3 en la calle y le dijo: \u201c\u00a1Se\u00f1or teniente, si sigue usted con esta conducta va usted a dar lugar a que me incomode!\u201d. Y claro, el hombre se fue corrido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le propone un m\u00e9todo para encontrarle: organizar un baile de sal\u00f3n en el hotel, de forma que pueda ver los pares de zapatos de todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la escena VIII, el camarero, les dice que al inquilino de la 12, Don Inocente, le falta el zapato izquierdo. El coronel quiere ir a por \u00e9l. Don Benigno interrogar\u00e1 a solas a don Inocente. Resulta que es un joven \u201ccalavera\u201d de Jaca, al que aconseja huir para no morir a manos del coronel. Pero no le hace caso y \u00a1decide avisar a la polic\u00eda!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo se complica para don Benigno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la escena XI aparece Marina, la mujer del coronel, bien entrada en carnes, y que fantasea con el hombre de la bota al que ella debe rechazar; en sus fantas\u00edas el hombre insiste e insiste\u2026<\/p>\n<p>A rengl\u00f3n seguido aparece Amalia, la mujer de Merino, llorando desconsolada por la segura infidelidad de su marido con Marina: \u00a1Merino con Marina!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya tenemos dos que pueden cargar con la culpa: Inocente y Merino, pero aparece de nuevo el camarero con un nuevo dato: el cojo que se acaba de marchar, el comisionista, es al que le faltaba la bota izquierda. Ahora ya son tres sospechosos, y adem\u00e1s uno se ha marchado, con lo que es perfecto para echarle la culpa. Don Benigno abandona la escena feliz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la siguiente escena, la hilaridad est\u00e1 asegurada: el cojo, ha perdido el tren y \u00a1se ha vuelto al hotel! Sale de la escena y aparecen Marina y Benigno felicit\u00e1ndose mutuamente por la idea de echar la culpa al cojo \u201cque ya no est\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De repente, don Benigno, ve al cojo y se queda aterrado. Le aconseja huir pero no le hace caso. Marina ya le ha contado que ha sido el cojo quien entr\u00f3 cuando\u2026 el coronel aparece en escena y le ve.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Acto I, Escena XIX.)<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- \u00a1Roque, por Dios\u2026, detente!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Su\u00e9ltele usted, coronel, que es inocente!<\/p>\n<p>DON INOCENTE.- No; yo no he sido. Yo soy de Jaca.<\/p>\n<p>COJO.- <em>(Asustado.)<\/em> Era un bull \u2013 dog<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1No le llame usted perro, hombre!<\/p>\n<p>COJO.- \u00a1Si digo el rev\u00f3lver!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-910\" src=\"http:\/\/www.arniches.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/bull-dog-revolver-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Rev\u00f3lver Bull \u2013 Dog. <a href=\"http:\/\/www.wikipedia.org\">www.wikipedia.org<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- \u00a1C\u00e1lmate, c\u00e1lmate! Roque\u2026, que no es este el criminal.<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfQue no?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- No, se\u00f1or; hemos averiguado que no es cojo.<\/p>\n<p>COJO.- \u00bfQue no soy cojo?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- Cojo, s\u00ed; pero no es usted el criminal\u2026<\/p>\n<p>COJO.- \u00a1Y qu\u00e9 he de ser\u2026! Yo soy comisionista\u2026, altas novedades.<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfY por qu\u00e9 me hab\u00eda dicho usted que era este el infame?<\/p>\n<p>COJO.- \u00a1Ah\u2026! En g\u00e9neros de punto.<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- \u00a1C\u00e1llese usted, hijo!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- Pues yo lo dije para salvar a otro.<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- Roque, voy a decir la verdad, ya que no podemos salvar a su amigo.<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- D\u00edgalo usted todo; le encargaremos unas misas, y que sea lo que Dios quiera.<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- Pues ha sido el se\u00f1or Merino.<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1Su amigo de usted!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- S\u00ed, se\u00f1or. \u00a1El!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfY d\u00f3nde est\u00e1, d\u00f3nde est\u00e1 ese hombre?<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- <em>(Entrando sin tener conocimiento del peligro.)<\/em> \u00a1Se\u00f1ores! (Escena XX.)<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1\u00c1brete tierra!<\/p>\n<p>COJO.- \u00a1Lo tritura! \u00a1Lo tritura!<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- \u00a1El coronel! <em>(Escondiendo los zapatos.)<\/em><\/p>\n<p>CORONEL.- Venga usted ac\u00e1. \u00a1Canalla! \u00a1Y no esconda eso! \u00a1Lo s\u00e9 todo!<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- \u00a1Ah! \u00bfPero lo sabe todo? (A don Benigno.)<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1S\u00ed! Creo que s\u00ed, no s\u00e9\u2026<\/p>\n<p>MERINO.- Pues usted dispense coronel; s\u00e9 que lo que he hecho es en contra de usted; pero yo estas cosas no las hago m\u00e1s que por los amigos\u2026<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfDe modo que confiesa usted que entr\u00f3 en mi cuarto?<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- \u00a1Yo\u2026!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- (\u00a1Di que s\u00ed\u2026, que yo le sujeto!)<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- (\u00a1Quita hombre!) \u00a1No, se\u00f1or; yo no he sido!<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- \u00a1No lo niegue usted, sabemos lo que es una pasi\u00f3n!<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- \u00a1Qu\u00e9 pasi\u00f3n ni qu\u00e9 zanahorias, se\u00f1ora! \u00bfQui\u00e9n ha dicho que he sido yo?<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- \u00a1Su esposa de usted me lo ha dicho!<\/p>\n<p>DO\u00d1A AMALIA.- (Entrando.) \u00a1Yo, s\u00ed, que te encontr\u00e9 en un bolsillo la bota! (Escena XXI.)<\/p>\n<p>SE\u00d1OR MERINO.- \u00a1Pero si esa bota es la que me dio Benigno!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1Usted!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- No, no\u2026<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1Ah, granuja!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Por Dios, coronel, no me haga da\u00f1o!<\/p>\n<p>COJO.- \u00a1Lo tritura! \u00a1Lo tritura!<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- \u00a1C\u00e1lmate!<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Se\u00f1ores, perd\u00f3n! \u00a1S\u00ed, yo he sido, la verdad! Yo perd\u00ed las cerillas y entr\u00e9 por equivocaci\u00f3n en su cuarto. \u00a1Esto es todo! Si por esto merezco los dieciocho tiros, gu\u00e1rdese usted muy bien de tir\u00e1rmelos, que se va a quedar usted sin municiones.<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00bfDe modo que no ha entrado usted m\u00e1s que por equivocaci\u00f3n?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a1Mire usted la cara a su se\u00f1ora!<\/p>\n<p>CORONEL.- \u00a1Es verdad!<\/p>\n<p>DO\u00d1A MARINA.- \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>DON BENIGNO.- \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nada, que es verdad.<\/p>\n<p>Conque ustedes dispensen.<\/p>\n<p>Si la suerte es favorable,<\/p>\n<p>y el p\u00fablico siempre amable,<\/p>\n<p>nos dispensa sus favores<\/p>\n<p>falta lo m\u00e1s agradable:<\/p>\n<p>aplaudir a los autores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tel\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJES DE ARNICHES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 67: <em>La traici\u00f3n a la amistad es intolerable para Arniches, y siempre tendr\u00e1 su castigo, no es posible que habiendo pedido ayuda a un amigo, acabes dejando que \u00e9l cargue con tu delito.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 68: <em>El riesgo del alcohol, de la juerga, de la vida desordenada, puede que te lleven a meter la pata, meter el pie izquierdo, o a que todo te salga mal.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 69: <em>El perd\u00f3n lo puede todo: puede con la cobard\u00eda, con la deslealtad, con el miedo, con el error de no haber dado explicaciones en su momento. Para Arniches, el perd\u00f3n es la soluci\u00f3n de los conflictos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>MENSAJE N\u00daMERO 70: <em>La mofa que hace Arniches sobre las \u201ctradiciones obsoletas\u201d representadas por el personaje c\u00f3mico del coronel.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PIE IZQUIERDO O LOS L\u00cdOS POR MENTIR \u00a0 &nbsp; Nueva colaboraci\u00f3n con Celso Lucio que se estrena el 12 de abril de 1894. Siguen los dos autores profundizando en la comedia de los enredos. 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