Ayer, 4 de abril de 2025, fue un día especial en el devenir de mi vida con el empeño de divulgar la obra mi bisabuelo, Carlos Arniches. Presenté el libro que lo relaciona indefectiblemente con el pueblo vasco, algo desconocido hasta la fecha: siete obras marineras, una cántabra, seis euskaldunes y un boceto inédito vasco.

El interés del público en la presentación del libro me llenó de emoción: algo de lo que estamos haciendo entre todos por traer hasta nosotros la vida de un gran escritor como Carlos Arniches está calando en la sociedad.

Desde aquí mi más sincero agradecimiento al Itsasmuseum Bilbao, a su colección de «Maritimidades» «Maritimotasunak» en las que buscan seguir profundizando en la antropología del hombre de la mar, de las costumbres, de la geografía y, ahora, de la literatura relacionada con la maritimidad del hombre y de la mujer vascos. Como no podía ser de otra manera, el mayor de los agradecimientos para Juan Antonio Rubio-Ardanaz, el alma mater de esta colección, en la que ahora se encuentra nuestro querido Carlos Arniches.

Los 49 minutos que duró la presentación, incluidos tres vídeos, se me pasaron volando. Más bajo tendremos enlaces para ver los vídeos de la misma.

Tras la charla, la emoción de la felicitación de la nieta del autor, mi madre, Paloma Arniches, nada me llena más que su ilusión por recuperar a este gran hombre que hoy tanto echamos en falta: la sabiduría de Carlos Arniches es cada vez más necesaria para anidar en el alma de una sociedad como la nuestra, con tanta falta de referentes, de pensadores y de intelectuales que, con calma y sosiego, iluminen y destaquen con su destello aquello en lo que fallamos para que lo corrijamos y que, al mismo tiempo, nos animen a perseverar en nuestras hermosas condiciones de seres humanos.

El tiempo nos acompañó para celebrar después de la conferencia, como lo hacemos los vascos, con un buen txakoli, unos pintxos, y una buena conversación, que todo anima. Arniches estaba en boca de todos, cada uno mostraba interés por un tema distinto y yo fui pasando de grupo en grupo aclarando esas dudas que no habían salido en la presentación.

Fotos con mis compañeros de trabajo de la Residencia de Santurtzi, Nuestra Señora de Begoña. De izquierda a derecha, Eider (Trabajo Social – Gizarte Lana), Janire (Psicóloga) y Marga (Directora).

Con la Grúa Carola como testigo, disfrutamos de la tarde en un lugar maravilloso y con una temperatura fantástica.

https://youtube.com/shorts/vEsuPSl7mQo?feature=share

En este vídeo vemos el inicio de la presentación.

https://youtu.be/J34kwjnbtZY

Vídeo completo de la conferencia

https://vm.tiktok.com/ZNdL4Lhy3/

VÍDEO DE LA CANCIÓN DEL NÁUFRAGO EN LA VOZ DE NEREA BARRON IRIGOYEN

Texto completo de la charla:

Muchas gracias al Itsasmuseum Bilbao y su director Jon Ruigómez por acoger este libro en sus Maritimidades. Eskerrik asko.

Muchas gracias a Juan Antonio Rubio-Ardanaz por venir a mi consulta hace ya cuatro años y animarme en esta empresa. Eskerrik asko benetan.

Muchas gracias a mi hermano mayor por su brillante prólogo. Eskerrik asko.

Muchas gracias a todos vosotros por acudir a esta presentación.

Gaur, liburu bat aurkestuko dugu,

eta liburu hau asko gustatuko litzaioke Carlos Arnichesi,

bai, berarentzat Euskal itsasoak, olatuen barruan bizitza gordetzen du.

Euskal arima, itsasoan dago.

Carlos Arnichesek gure Itsaso maite izan zuen,

gure Herria maite izan zuen,

gure ohiturak, gure eztabaidak, gure jokuak, gure kirolak…

Carlos Arniches, euskaldun artean, zoriontsua izan zen,

eta hori igartzen da bere lanak irakurtzean,

bere paperak begiratzean

eta Zarzuelako musika entzutean.

Como he dicho en las primeras palabras de la presentación  en euskera, Carlos Arniches adoró el idioma de los vascos, y así nos lo dejó escrito tantas veces.

Este libro es una reunión de obras de Carlos Arniches vinculadas con la mar. Esto, le habría sorprendido y gustado al propio Carlos Arniches.

Una vez, un profesor de Deusto, Javier Pérez Duarte, me dijo que cuando el autor abandona su obra en el lector y éste se la devuelve comentada, muchos de estos comentarios llegarían a sorprenderle, incluso ni siquiera habría caído en ellos. Ya lo dijo Unamuno: las obras no nos pertenecen.

Ahora estamos sorprendiendo a Carlos Arniches, ni se le podía pasar por la cabeza que 82 años después de su muerte habría un grupo de personas alrededor de un libro sobre sus obras y la mar.

Estaría feliz, así lo he dicho en euskera. Él era feliz entre los vascos, sus juegos, sus discusiones, sus rivalidades, el mundo del baserritarra, el del arrantzal, el pueblo y la ciudad… Había tantos aspectos que podía emplear en sus obras: este pueblo era una mina para sus sentidos… y así lo plasmó.

Veraneó entre nosotros 20 años seguidos y cada año tres meses. Esto fue de 1902 a 1922.

El primer año fue tal el impacto que le causó el mundo marinero que escribió La canción del náufrago. Todos los textos que podemos leer en esta obra están inspirados en nosotros: el amor, el perdón, la ira, la pelea, el desamor, la venganza… Somos un pueblo de pasiones y pasiones se ven en esta obra.

Pero nos estamos adelantando, antes que La canción del náufrago habían aparecido dos obras vascas: La leyenda del monje y San Juan de Luz.

Estas las escribe de “oídas”. En Madrid en 1890 había muchos vascos. Sin ir más lejos Miguel de Unamuno había estado con su primo Telesforo Aranzadi Unamuno estudiando la carrera de Filosofía y Letras en 1880 a 1884. Para cuando llega Arniches a Madrid, Unamuno ya se ha ido, nunca coincidieron. Pero seguro que en el ambiente de los cafés en los que estaba el joven Arniches se comentaban estas leyendas y muchas otras.

Desconocemos quiénes eran sus amigos vascos, pero la leyenda del monje que nadaba desde la isla Izaro a Bermeo cada noche (3.200 metros) impactó al alicantino.

Como dato curioso, Arniches es un autor muy estudiado desde antes de su muerte en 1943. Después también se le ha estudiado por grandes plumas como Pérez de Ayala, Gregorio Marañón… Ya en 1993 se le dedicó un congreso internacional en Alicante con Juan Antonio Ríos Carratalá al frente; María Victoria Sotomayor realizó la tesis doctoral sobre Carlos Arniches en 1990; está en proyecto el publicar sus obras completas; la fundación Mediterráneo cuenta con todo el legado de Arniches desde la donación de todas sus obras por parte de mis padres en 1998… Hay miles de artículos escritos sobre sus obras… ¡Nadie se había dado cuenta de que esta obra, La leyenda del monje, era vasca!

Hablaba con María Victoria y con Juan Antonio Ríos y les mostraba el texto en el que el coro canta:

Deprisa, al mercado,

Llevemos alegres el rico pescado

Que abunda en la mar.

Mejor yo no creo que lo haya en la plaza

Con él a Bermeo debemos marchar.

Está clara la alusión a la isla de Izaro en el cartel que presentó la zarzuela.

En fin, que aquí tenemos al joven alicantino en su tercer año de profesional triunfando con la música de Chapí y la colaboración de Gonzalo Cantó con un tema vasco que ahora podemos escuchar unos fragmentos del homenaje a Arniches en Alicante en diciembre de 2024. (Vídeo de la orquesta de Elda con el coro Crevillentino, dirección de Octavio J. Peidró, con la soprano Luca Espinosa y el tenor José Manuel Delicado. Interpretan primero una romanza lírica y después una cómica).

En 1900 escribe María de los Ángeles. Una obra marinera en la que relata el matrimonio convenido y las armas que se deben emplear para zafarse de él. La historia es la de un marinero tímido que no se atreve a declarar su amor a María de los Ángeles, hija de un empresario de la pesca muy importante que ya ha decidido que se casará con el heredero de la compañía que le hace la competencia, para acabar así las hostilidades. Arniches está reflejando el matrimonio como una moneda de cambio para obtener los objetivos económicos pretendidos. La mujer es una mercancía.

La astucia de los novios, la picardía y el valor de enfrentarse a la miseria, sin el dinero del padre, sólo con lo que ellos consigan por medio de su trabajo, serán los ingredientes para zafarse de tal ignominia.

En 1901 se van de vacaciones a Figueira da Foz, Portugal. Lo pasan fatal y les resulta carísimo.

En 1902 en julio estrena la obra San Juan de Luz, obra dedicada a dar un escarmiento a los maridos infieles, a los tenorios y calaveras. Aprovecha el ambiente más relajado de costumbres de los vascofranceses para dar ahí toda clase de facilidades para la infidelidad. Al final serán cogidos en falta y serán perdonados. Seguimos viendo al Carlos Arniches joven, conciliador… Después será duro con todo aquél que pretenda burlar a una mujer y sólo le deseará el dolor y el olvido. No se vuelve con el maltratador: jamás.

En 1902 aterriza en julio en San Sebastián, un piso junto a la Concha. Una maravilla. Carlos Arniches es un hombre de gimnasia mañanera y me lo imagino por la playa y por el puerto escuchando el habla vasca. Tanto le impactó que así se lo escribió a su colaborador Carlos Fernández Shaw y le dijo: (lo que tenéis en la primera página):

Yo hago, aunque lo haga mal, lo que veo,

que es lo que intento.

Lo desconocido me es imposible.

El tipo seco, rudo, áspero, honrado

del pescador cantábrico

se presta tanto a la creación dramática de esta obra,

que me ha sugestionado.

Carlos hace lo que ve, no inventa. En esta obra cuenta una relación de infidelidad de una mujer, Rosa, con un antiguo amante, Esteban. Su marido, Andrés, y Esteban eran amigos de niñez. Con el paso del tiempo, Esteban abandona el pueblo y Rosa y Andrés se casan. Esteban vuelve sin trabajo y es el propio Andrés quien le da cobijo y trabajo en su cuadrilla de pescadores.

Esteban se marchó enamorado de Rosa y ella de él. Ahora ha vuelto, y el amor ha vuelto a florecer entre ambos.

Arniches nos está enseñando la importancia de la fidelidad al primer amor, que no hay que casarse con la segunda opción, que eso no trae sino problemas.

En segundo lugar nos está pidiendo que, una vez tomada una decisión, como en este caso es la unión de Rosa y Andrés, que seamos consecuentes y firmes a ella, que el incumplimiento de ese “contrato” no hará sino daño a la otra persona.

En medio, Arniches, nos presenta al Tío Pedro, el anciano pescador que, aún sin hijos, supo acoger a Andrés cuando era un rapaz y enseñarle toda la sabiduría de los vientos, de las tormentas, de la pesca, del trabajo y de la amistad. Él no era su padre, pero como si lo fuera. El dolor de Andrés es el dolor de Pedro.

Estas relaciones humanas son tratadas con la máxima profundidad por Carlos Arniches, dándonos pasajes memorables como ese en el que el viejo marino le pide que se sincere, en la escena X del primer acto y le dice:

Andrés, haz rumbo acá (golpeándose el pecho), y suelta lastre al abrigo de este peñasco hecho a temporales.

La prosa de Arniches ya ha hecho aparición y nos ha sobrecogido, ahora le toca el turno a la poesía. Andrés descubre la relación de amor de Rosa y Esteban. Estaba besándose. Le reta a las doce a salir a la mar y batirse en duelo en ese momento.

La letra de este poema de Andrés de la Escena XV del primer acto se recoge en los manuscritos de Carlos Arniches tal y como aparece en el texto final, por lo que sabemos de su autoría. Es una canción que se canta a sí mismo Andrés para auto infundirse fuerza, sabe que va hacia la muerte, que va al duelo y que pueda que muera, por eso se llama la

CANCIÓN DEL NÁUFRAGO. Que tal y como hemos oído en el vídeo, en la preciosa voz de mi hija Nerea, dice:

NO IMPORTA QUE LA ESTRELLA CUBRA LA NUBE,

QUE AL FIN LA NUBE PASA Y LA ESTRELLA LUCE.

NO IMPORTA QUE A LAS PEÑAS EL MAR AZOTE,

QUE AL FIN ENTRE LAS ROCAS EL MAR SE ROMPE.

NO IMPORTAN LAS DESGRACIAS NI LOS TORMENTOS,

A LOS HOMBRES DE TEMPLE SI SABEN SERLO;

QUE MÁS QUE LAS ESTRELLAS BRILLA SU HONOR,

Y ES FIRME COMO ROCA SU CORAZÓN.

CANCIÓN DE LA ESPERANZA, TÚ ME MANTIENES

CONTRA LAS IRAS LOCAS DEL MAR RUGIENTE;

CONTRA LOS DUROS GOLPES DEL MUNDO INFAME;

CONTRA LOS ENGAÑOS Y LOS PESARES.

AL FIN LA NUBE PASA, LA ESTRELLA BRILLA

Y EN LAS ROCAS SE ROMPE LA MAR BRAVÍA.

Y AÚN MÁS QUE LAS ESTRELLAS BRILLA MI AMOR,

Y ES FIRME COMO ROCA MI CORAZÓN.

Comienza hablando de esas nubes que todos pasamos en nuestras relaciones. No hay que temer, tranquilos, al final acaba disipándose y aparece la estrella.

Continúa con la figura de “la mar” azotando las peñas. No va a poder con él. Su furia se va romper ahí. Es el peñasco del Tío Pedro. Es su refugio. No hay peligro.

Pasa entonces a relatar su propia vida, sus desgracias y sus tormentos; está seguro que los va a superar, sólo hay que tener temple.

Alude al brillo de su “honor” como tabla salvadora. El honor no sirve para nada en estos casos tal y como se verá en el desenlace.

Llama a esta canción como CANCIÓN DE LA ESPERANZA, es la que le mantiene contra las iras de la mar; contra los contratiempos del mundo infame; contra los engaños y los pesares. Ya lo sabe. Andrés, al cantar esta canción sabe que está siendo víctima de un engaño.

Termina deseando que la nube pase, que brille la estrella, que la mar bravía se rompa en las peñas y que más que las estrellas brille su amor, y que se quede firme como una roca en su corazón.

Está sufriendo antes de iniciar la lucha, antes de ir al combate, antes de ir a la muerte.

Al terminar la canción surge LA TORMENTA. Espectacular ambientación para ponernos en situación: dos marinos enemistados van a salir en un bote de remos, en plena tormenta, a pegarse hasta que sólo quede uno.

Rosa quiere impedirlo. Nada. El Tío Pedro llega tarde. Ya han salido a la muerte. El Tío Pedro le grita: ¡Ven por mí, siquiera! Y termina el acto. Arniches era un maestro dejando los finales en alto de todos y cada uno de sus actos, dejaba al espectador con unas ganas tremendas de saber cómo continuaba la obra.

En el siguiente cuadro se ve cómo salen a buscarles y cómo regresan sin ellos… ¡hasta que llega solo Esteban! Y el Tío Pedro le grita: ¡Le has dejado en la mar, pero Dios me ha dejado en tierra para vengarle!

Vuelve a caer el telón.

Esteban y Rosa están ya consumando su relación. El Tío Pedro está completamente alcoholizado, llorando la ausencia de Andrés. Le canta todas las tardes la balada del náufrago en el acantilado y en la taberna un poema al vino.

Arniches nos distrae con otra historia de amor secundaria, más divertida, más grotesca… Es la de Garrones y Sidora, ayudados por Quisquillas. Garrones tiene que pedirle la mano de Sidora a la Tía Loba “y pue que me la dé con uñas y to”.

De pronto, desde fuera del escenario, desde cajas, se oye la melodía de “la canción del náufrago”… parece la voz de Andrés… pero ¿no se había ahogado?

Esteban queda paralizado y el Tío Pedro grita: ¡temblad asesinos! ¡es la justicia de Dios que llega! Y finaliza el segundo acto.

En el tercer acto vemos los preparativos de la boda de Rosa y Esteban. Están felices pero… hay algo que les deja intranquilos…

Justo en el día de la boda aparece Andrés que cuenta una historia de cómo Esteban lo empujó al mar estando herido y fue recogido por una goleta extranjera que lo cuidó y curó sus heridas. Ahora ha vuelto para vengarse.

Esteban afronta su suerte. Pelean y Andrés sale vencedor. Muerto Esteban Rosa llora y Andrés se va. Ella se queda sola, sin ninguno de los dos.

Este es el segundo asesinato de la dramaturgia de Arniches y ya no va a haber ninguno más. Además, los dos asesinatos los soluciona en dos obras posteriores en las que plantea el mismo tema pero con una solución diferente: una es La cara de Dios (1899) que termina con el asesinato del hombre que chantajea a la mujer por su pasado y trata este mismo tema en la obra Los maestros canteros (1934) que soluciona por la unión de todo el pueblo contra el chantajista que acaba siendo expulsado del lugar.

El asesinato de la obra La canción del náufrago lo soluciona en 1936 con la obra Mari Eli, pero eso lo veremos más adelante.

Antes que Mari Eli tenemos La tragedia de Maritxu en 1922. Arniches está en su apogeo dramatúrgico; ha emprendido una carrera meteórica desde 1916 con el estreno de La señorita de Trevélez, ha descubierto la Tragedia Grotesca y ya no puede parar. La tragedia de Maritxu viene a ser una muesca más en la defensa de la mujer y de sus derechos. Sitúa en la costa vasca a una familia de la oligarquía, sí, ahora va a criticar.

Maritxu está casada con Tony casi porque era lo que tocaba: ella una señorita de una familia de alta alcurnia, él igual, pues lo lógico era emparentar con alguien de tu mismo círculo social y se casaron.

En el círculo de amigos de unos y otros siempre hay alguien “verdaderamente” enamorado de Maritxu y le advierte de los devaneos de Tony en Francia, en el País Vasco Francés.

Entonces aparece la figura del sacerdote “trinchera”, ese tipo de sacerdote del pueblo que casi no habla castellano y que se queja ante la madre de Maritxu de la pésima educación que se le da a los hijos por medio de institutrices, damas de compañía etc.

En el segundo acto en la sexta escena tiene el Padre Josetxo una severa reprimenda a Ximena, madre de Maritxu cuando le pregunta: Porque en estos tiempos, ¿qué educaciones ni que cariños dan las madres a las chiquitas? ¡Ninguna!

La verdad digo, que en las aristocracias desde que nacen dan las criaturas a las “amas” a las institutrices y demás… ¿Son exigencias sociales que lo mismo que viejas y todas os pongáis métodos para adelgazar? Tonterías ya te son. ¡La moda, la moda! ¡Pamplinas! Que cuando los brazos de la madre no alcanzan, la chiquita ya está demasiado lejos…

Arniches ha lanzado su carga de profundidad contra la oligarquía. Ahora viene la realidad del adulterio demostrado de Toni. Le piden a Maritxu que no monte un escándalo, que no abandone el domicilio del matrimonio que con la ley en la mano la pueden acusar y condenar…

¡La ley no permitía que la mujer abandonase la casa del domicilio del matrimonio sin cometer un delito! Entonces en ese mismo segundo acto en la sexta escena Maritxu dice: Porque no sé yo en qué párrafo ni en qué artículo; pero las mujeres aunque tengamos el defecto de ser decentes también tenemos el derecho de dejar de querer a quien nos dé la gana y de corresponder en la moneda que se nos pague. Eso es.

Arniches denuncia una ley opresora contra la mujer. Es una crítica rotunda como en 1925 lo hace contra la Ley de Desahucio.

Disfrutaba de los vascos, de sus pueblos y de sus costumbres y decide terminar la obra con una reconciliación de la pareja en un pueblo de Navarra durante un periodo de reflexión, en la casa del padre Josetxo.

Sigue la inspiración de Arniches en 1925, pasamos de Hondarribia a Zarautz, la obra se llamó: ¡Qué encanto de mujer! Vuelve a tratar el tema de las infidelidades y de los matrimonios convenidos. En esta ocasión, la mujer, Matxalen, que puede comprobar la calaña de su amante, Enrique Marzo, acaba abandonándolo y olvidándolo. Es un paso muy importante porque, en esos años, hace 100 años, empoderar a la mujer era muy difícil, y el mensaje de esta obra es claro: si te engaña déjalo.

Pero, además, esta obra tiene algo silenciado por todos los estudiosos de Carlos Arniches: sabía tanto euskera como para escribirlo en un texto dramatúrgico.

En la escena VI del primer acto, Totó, la gran protagonista, una mujer de mundo, presume de conocer muchos idiomas, y de entre ellos, el euskera. Así lo comenta con uno de los empleados vascos con estas frases:

¡Habrá que verte bailando el aurresku en la plaza del pueblo mientras toca el txistulari…!

¡Ay, ay, mutilak! Txapelgorria. Neskatzat hiru manta polita zubian.

(Podemos traducir como: ¡Aúpa muchachos, los de la txapela roja! Para la chica, tres bonitas mantas en el puente. Las mantas son los «premios» que se dan a la pareja de bueyes ganadoras de las IDI PROBAK o arrastre de piedra con bueyes). Todo escrito de forma que la actriz pueda leerlo con la fonética que debería tener.

Terminamos el periplo de Arniches por la costa vasca con Mari Eli en 1936. Ha estado en Bermeo en 1890, Donosti, Biarritz, Hondarribi, Zarautz y ahora Lekeitio. Han sido 46 años entre la primera y la última obra, al menos 20 años veraneando de forma ininterrumpida en el País Vasco además de muchos otros viajes para ver a sus hijos, estrenos de obras etc. Le llega este encargo de manos del propio Guridi. La génesis de esta zarzuela, la última del alicantino, es como sigue: Eloy Garay, pintor y colaborador de Guridi en la confección de los escenarios de sus zarzuelas, escribe un guión que se lo presenta a Guridi. No le gusta. Lo hablan y él, Guridi, decide que “había que hacerlo bueno”, según sus propias palabras.  Se lo manda a Carlos Arniches y éste “rehace toda la obra”. Tenemos el manuscrito a lápiz y la copia posterior a máquina en nuestro poder.

La quisieron estrenar en 1935, sin conseguirlo, al final, se representó el 12 de abril de 1936 y, solamente dos días más, esto ocurre 3 meses antes de julio, mes del inicio de la contienda civil. La situación era tan crítica que no tuvo más representaciones y se la llevó a Buenos Aires para que se representase en unos 11 teatros con muy buena afluencia de público.

¿Qué nos cuenta la obra? La historia de dos primos que se quieren y que el padre de ella no consiente la boda. Además ya “le ha buscado un novio más adecuado”. Otra vez con el matrimonio convenido, pero esta vez entre gente humilde. También ocurría esto en la obra María de los Ángeles de 1900. 36 años después nada había cambiado.

Arniches coge esta historia y la retuerce: nos presenta a dos amigos: Teles y Josemari. El primo de Mari Eli es Josemari. El novio elegido por el aita de Mari Eli es Teles. Ninguno le cuenta al otro su amor por la misma mujer. La convivencia va avanzando hasta que Mari Eli, enamorada de Josemari, accede a los deseos de su padre de casarla con Teles: la obediencia al padre.

Como vemos es un conflicto entre pescadores en disputa por la misma mujer pero que se resolverá de forma no violenta a diferencia de La canción del náufrago.

Si en aquella obra teníamos como historia secundaria la de Garrones, Sidora y Quisquillas ayudando para que la Tía Loba diera su consentimiento, ahora tenemos la de Nicolasa por la que se pelean tres hombres: Serafín, Don Teo y Mendigorrieta.

Serafín regenta una barbería y tienda de todo.

Don Teo es Timoteo Cecina, un vasco que se ha hecho rico en América.

Mendigorrieta es el musiquero del pueblo. Toca el txistu y el tamboril.

Nicolasa es la dueña de la taberna, tiene mucho dinero y no “necesita casarse” con ninguno de sus pretendientes para vivir.

Estos cuatro personajes entrarán en escena cuando se vayan los protagonistas principales para dar alegría y colorido a la trama.

Además nos mostrará las danzas vascas con el baile de la Kaxarranka. Nos ilustrará sobre el sistema democrático de cómo decidía cada puerto si se salía a faenar o no en día de tormenta. Hay que recordar que la extrema pobreza en la que vivían hacía que no salir a pescar fuese pasar hambre. También dibuja la personalidad del marino vasco como “altiva”, y Josemari reflexiona que así ha de ser para “tallar la galerna”. Hay que atreverse a faenar con nuestras galernas, las de los vascos, las del mar cantábrico. Esto, tuvo que impresionar al alicantino, proveniente de un mar más tranquilo.

José Mari está furioso cuando se entera del acuerdo de boda entre los padres a favor de Teles y Mari Eli. El matrimonio convenido. Y esa furia le hace salir con su barca en el día de tormenta en el que todos “han decidido no salir”. Serafín afirma: “Es que cuando a un hombre le quitan su querer se convierte en una fiera”.

La tragedia está servida. La tormenta está acechando. ¿Qué hace Arniches? Nos muestra la coalición de Serafín y Mendigorrieta contra don Teo. Se han hecho con un pistolón con dos balas, las dos para don Teo. Planifican una agresión progresiva como si de un partido de fútbol se tratara. Todo muy divertido. Volvamos a la tragedia.

Nicolasa conversa con Mari Eli y nos devuelve la tristeza antes eliminada con las payasadas de Serafín y Mendigorrieta. Mari Eli le declara su preferencia por Jose Mari a pesar de conseguir con ello el desprecio de su padre, el dolor de corazón y la vida en miseria. Arniches nos lo está diciendo otra vez: El amor verdadero afronta el dolor y la miseria con la seguridad de ganar.

Mari Eli recrimina a Jose Mari el que se vaya solo a morir en la galerna, ¡le pide que le lleve a ella para morir juntos!

Pedro Julián, el nuevo patrón, decide que “la mar haga de los suyos lo que quiera”.  Batxi, el padre de Teles no es partidario de salir. Le argumentan que los días sin salir parecen eternidad y contesta: La eternidad es para los que salen y no vuelven.

Los que quieren salir increpan a los demás diciendo: ¡los que sean cobardes que se queden cuidando los maizales!

Tenemos la rivalidad entre arrantzales y baserritarras perfectamente dibujada.

Hacen la reunión de la Junta de pescadores y tras dos votaciones sale la opción de salir a la mar por el cambio de opinión de Teles.

Las barcas van volviendo a puerto por que la galerna hace imposible avanzar. Vuelven todas menos la de Jose Mari que se ve quilla al cielo. Teles, sin escuchar a nadie, se tira al mar a salvarle y cae el telón.

La amistad está por encima de las rivalidades.

El tercer acto es el de la boda de Teles y Mari Eli. Jose Mari está dispuesto a huir para olvidar. Se marcha en el “Begoñakoa”, nombre correctamente escrito por Carlos Arniches. Teles acude a la ermita a rezar de la mano de Mari Eli. Quiere pedir luz para decidir correctamente. Él, en su corazón, ya sabe lo que ella calla.

Nadie quiere lealtad cuando ofrece amor-

Arniches nos cambia de tercio nuevamente y resuelve el caso de Nicolasa y Serafín. Al final el alpargatero se queda con la lekeitiarra que le prepara una comida de celebración en su casa de 5 platos y 2 postres.

Volvemos a la tragedia y Jose Mari nos deja esta frase en sus canciones: Es más fácil la fortuna, la gloria y hasta el honor perder; se cede la vida y no se cede el amor.

Teles ve cómo Jose Mari se va a embarcar y le pide que converse que él. Jose Mari le explica que le salvó la vida y

 

que él le cede su amor, a lo que responde Teles: ¡Quién manda en un corazón que no se quiere entregar! Finalmente Teles comprende que Jose Mari y Mari Eli se aman y se aparta. Y nos deja estas reflexiones:

Lo que hacen los hombres de la mar: ¡Criado en algo tan grande voy pequeño a resultar?

¡Ha vencido el amor!

¡Lo que han callado tus labios –le dice a Mari Eli- me lo han dicho tus ojos llorosos y tus manos temblando entre las mías!

Se soluciona el asesinato de la obra La canción del náufrago.

Todo esto con la música de Guridi. No hay que olvidar que el 30 de abril podremos ver la Zarzuela Mari Eli en el Arriaga. Ahora escuchamos el dúo grabado de J.M y M.E. (vídeo con un dúo interpretado por Luca Espinosa (soprano) y Manuel de Diego (tenor lírico).

El libro termina con un texto inédito, un boceto llamado Desiderio el bolcheviki, en el que se nombra la “independencia de Euskalduna”. Parecen unos apuntes  para una obra sobre las nacionalidades que nunca se desarrolló.

Finalmente mostramos el arraigo de la familia Arniches en el País Vasco, desde 1924 cumplimos ahora 101 años aquí.

Terminamos con la enumeración de todos los mensajes encontrados en las obras relacionadas con la mar, que son 40, y su agrupación por temas como la importancia del amor, el perdón como herramienta para la solución de conflictos, los valores de la persona, del matrimonio, de la mar, del hombre, de la mujer, la política y la crítica social, el apego del pueblo vasco a las leyendas, el carácter rudo del pescador, el avance social en los pueblos vasco franceses, la forma de solucionar los conflictos sin la necesidad de los duelos, la importancia de los sacerdotes trinchera, los sacerdotes del pueblo que ponen en solfa a la oligarquía.

Ahora que hemos explicado las 7 obras de Carlos Arniches y sus mensajes, uno puede reflexionar e intentar recordar lo que se sabía sobre este autor.  ¿Qué sabíamos de él y qué es lo que en realidad lo que debíamos conocer? Nadie lo relacionó nunca con el pueblo vasco, con el euskera. Nadie nos habló nunca de su preocupación por la mujer, por el machismo que sufría, por su pelea por sus derechos… Nadie nos dijo nunca de su crítica social contra los ricos; nadie nos habló de su preocupación por el amor, por los matrimonios convenidos, por los pescadores, por la mar, nadie nos dijo nada de su poesía… Hay muchas cosas por descubrir e interiorizar sobre este escritor cuyo pensamiento está siendo cada vez más valorado.

Como escribe Pío Baroja en sus ensayos titulados “Las horas solitarias”: Las cosas, en el momento en el que las vemos, son eternamente nuevas y, para lo que es eternamente nuevo, no hay un tiempo”.

Ese ha sido mi objetivo: que las obras que hoy conocemos de Carlos Arniches las veamos eternamente nuevas.

Eskerrik asko.

Vídeo completo de la conferencia

https://vm.tiktok.com/ZNdL4Lhy3/