LA FIESTA DE SAN ANTÓN
O
EL MALTRATO A LA MUJER

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Ha nacido su hija Pilar, es su cuarta hija. Han pasado 9 meses desde el estreno de su gran éxito y tercera obra en solitario El Santo de la Isidra, que se suele clasificar como de Costumbres madrileñas, aunque yo soy más partidario de incluirlas como su ETAPA FEMINISTA, ya que las enseñanzas que nos da son muy interesantes para todos, seamos o no de Madrid: el menosprecio a los chulos de barrio, la metáfora del amor y la zapatería, el desprecio a los que se burlan de las mujeres, la prevalencia del amor generoso y paciente…
En esta ocasión, va seguir profundizando sobre el mismo tema: el maltrato a la mujer al amparo de la fiesta de San Antón. Se celebra el 17 de enero y es el patrón de los animales. Seguimos en su Etapa Feminista.
Estrena ésta, su cuarta obra en solitario, el 24 de noviembre de 1898, con música al igual que en la anterior, de su amigo Tomás Torregrosa.

Dedica la obra a sus amigos y paisanos, suponemos alicantinos, Ricardo Santomá y Antonio Sotillo, de los que no tenemos noticia. La acción se celebra en la víspera de San Antón y se hace en un acto y tres cuadros. En el primer cuadro vemos una calle que desemboca en una plazuela en la que hay una taberna, una frutería y una tienda de guarnicionería con el letrero: ANTONIO OLMEDO. GUARNICIONERO. Al foro hay un punto de coches de caballo en el que está leyendo el periódico el cochero, Eusebio.
En la plaza tenemos a muchos personajes: Paco el tabernero, Ramón el posturas, Pintao, Cosme, un guardia, Nicasia que aviva las brasas, Baltasara que habla con la frutera, un pajarero…
Eusebio, que está leyendo el periódico suelta la primera consigna política.
(Cuadro I, Escena I.)
SEÑOR EUSEBIO.- ¡Ja, ja! Pero cuidao que este Silvela es embustero… ¡Pus no ofrece naa! Mejorar amenistración y presupuesto y hacienda y tesoro.

Francisco Silvela. (1845 – 1905) Ministro de Gobernación. Foto Kaulak.
Arniches era muy hábil manejando los datos políticos; él era conservador, como Francisco Silvela, sin embargo dejaba una pullita para su partido y así todos contentos.
Ramón, el posturas ha comprado un caballo por 6.000 reales (6.000 €) que según Eusebio no vale ni 2.500. Antón está convidando a todos a copita y puro para celebrar mañana el día de su santo.
Se van y se quedan solos Pintao y Eusebio que está hecho una fiera con Antón.
(Cuadro I, Escena III.)
SEÑOR EUSEBIO.- ¡Pus ése… es menos que una telaraña! Y sabe de mundología lo que yo de hacer encaje de bolillos.
Le acusa de ser un conquistador de mujeres por su dinero, y que lo que le ha hecho a Regina no tiene nombre.
HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 27
SEÑOR EUSEBIO.- ¿Lo natural, so lechón…? ¿De modo que a ti te parece natural encontrarse a una mujer honrá, huérfana en el mundo de la señá Concha la churrera, única tía que le quedaba, ver a esa pobre chica trabajando día y noche pa atender a su susistencia y a la de un hermano pequeño, empezar a llenarle los sesos de humo, hacerla creer que te vas a poner el hábito si no te da el sí, y el día que te lo otorga, y que te la ves delante mirándote, anhelando, talmente con el pico abierto como un pájaro sin agua, ansiosa de tu cariño, cogerla entonces y tirarla en metá del arroyo, como el que se come una chuleta y tira la piltrafa…? Eso, Pintao, no creo yo que sea tener corazón, como no bajen los ángeles del cielo y me lo digan… ¡y si me lo dicen, me hago moro, vaya!
Impresionante descripción de la situación de una joven de 18 años, Regina, que cuida de su hermano y que ha sido abandonada por Antón, quien creía que la quería. ¡Ha sido una pregunta de 9 líneas!
Ahora Antón está con Felipa, una mujer que tiene novio, el torero Tulipas, ausente de Madrid durante los últimos tres meses.
Mensaje número 133: Arniches detesta estas historias de hombres que abandonan a sus mujeres. Denuncia la falta de lealtad y compromiso.
Pues dentro del encaprichamiento de Antón con Felipa, le ha puesto a ella y a su madre Leoncia, que está con Ramón, una taberna en la calle Hortaleza.

Iglesia del distrito de Hortaleza en 1880. www.wikipedia.org
Hemos estudiado el origen del nombre de esta calle, y parece que no viene de una abundancia de hortalizas, como cree la gente. Es nombrada así desde 1535 y deriva de “Fortaleza”, ya que esa zona era empleada como atalaya defensiva de Madrid. Tenía registrados 400 habitantes en el siglo XVI, y 800 en 1920. (55)
Ramón aconseja a Antón que lo mejor para deshacerse de Regina es darle dinero. Eso ya lo ha intentado. Le dio 25 pts. (100 € al cambio.) y no los aceptó. Realmente, Antonio no puede olvidar a Regina.
Eusebio y su mujer Jenara, acogieron a Regina como la hija que no tenían. Ahora Jenara le cuenta a Eusebio la pelea que han tenido Regina y Felipa por la mañana.
HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 28
(Cuadro I, Escena VI.)
SEÑÁ JENARA.- Pus ha sido que íbamos la Regina y yo, y al doblar por la calle de la farmacia, ¡tras! La Felipa y su madre… Excuso decirte que no han hecho más que verse y empezar conque si tú eres más… y yo soy menos…, que si tú le buscas…, que si yo le encuentro…, total, que la Felipa ha acabao por decir con retintín que me estaba dando hipo: “Desengáñate, Regina, ese hombre es pa mí; y como sé que has dicho que no va a mi casa porque te tié miedo, mañana, que es día de San Antón, y que estará la calle así…, lo voy a convidar a unas copas y lo voy a tener hora y media a la puerta en mi taberna, pa que se entere y lo vea too el mundo…” “¡No irá!” gritaba la Regina saltándosele las lágrimas de rabia. “¿Quién se lo va a impedir?”, decía la otra riéndose. “Yo”, contestó la Regina. “Pus a ello, a ver si ties poderío pa eso”, dijo la muy arrastrá.
SEÑOR EUSEBIO.- ¿Y tú no mediabas?
SEÑÁ JENARA.- Yo estaba aguantá tragando bilis, pero, chico, no he tenío más remedio que saltar, porque en esta va la señá Leoncia y dice: “Sí, señora, y mañana sabréis pa quién es ese Antonio tú y toas las zaparrastrosas que te defienden”. Mira, oír yo lo de zaparrastrosas y tirarme a ella como una fiera, too ha sido uno. Nos agarramos, se arremolinan los que pasan, se llenan de gente los balcones, se paran los tranvías, empiezan a gritar toos, vienen los guardias, me sujetan, yo muerdo a un conductor, tiro a un militar, y cuando ya, hecha una fiera, la tenía debajo, me agarra la pareja, y la muy cochina así que me ve sujeta, mete la mano por entre los guindillas, se aferra de aquí y me da un tirón de los agüelos que me ha hecho ver las estrellas. Ahora, fegúrate tú el día que yo coja del moño a ese vejestorio dónde le va a parar el añadido.
Además, le ha prometido a Regina que mañana le acompaña para meter lío.
Empiezan a reflexionar cómo solucionar esto, y ambos llegan a la conclusión que hay que convencer a Antón para que no vaya mañana a la calle Hortaleza. Eusebio piensa que se lo debe decir Jenara, y Jenara que Eusebio. Llega Antón, se planta Jenara y le dice que tiene que comentarlo algo muy importante. Antón encantado de oírla. Justo en ese momento, Jenara coge a Eusebio y lo planta delante de Antón diciéndole: “Anda, cuéntale lo que tenías que decirle”.
Eusebio se queda petrificado, comienza a balbucear explicándose muy mal. Al final le dice que Regina le conviene y que debe dejar a la otra golfa.
Antonio le escucha como quien oye llover, le dice que se vaya al rastro y que se compre un genio más vivo, da media vuelta y se mete en su casa.
Jenara, comienza a pegar a Eusebio diciéndole: “¡Tú tienes la culpa! ¡Si al menos me hubieses dejado hablar!” Se dan momentos de gran hilaridad con Eusebio petrificado sin entender nada y recibiendo golpes… Como ven llegar a Ramón con Leoncia y Felipa, deciden esconderse en el foro.
Felipa declara que Antonio no le importa gran cosa, que lo hace por cabezonería.
Sale Antonio y Felipa no quiere entrar, cantan los dos un dúo. Ella le pide que acuda mañana con su caballo a su balcón, así sabrá que la quiere de verdad. Al final el cede y le promete que irá, y se meten dentro de la casa.
Llega Regina, Eusebio la detiene, le pide que reflexione, que él tiene ya 60 años y que sabe mucho de la vida, que le haga caso. Ella le responde que solo tiene 18 años y que luchará por Antón, que no sabe vivir más que por él.
(Cuadro I, Escena XI.)
REGINA.- Lo he reflexionao too. Too, señor Eusebio. Sé que no me quiere, que me abandona, que me maltrata, pero así le quiero, y si fuese peor lo mismo le querría, porque le quiero de un modo que no se me importa que sea malo o bueno si es pa mi sola.
Mensaje número 134: El maltrato a la mujer es algo que Carlos Arniches está constantemente denunciando. La novedad aquí es el otro lado: la mujer maltratada que acepta ese rol y que lo que sabe es que no puede evitarlo. Ahora, hoy en día, estudiamos como empoderar a la mujer para que tenga armas que le permitan detectar el error en su percepción de la realidad, revelarse y salir de ese círculo. Arniches detecta con tan solo diez años de profesión, una realidad a la que no se le ha puesto remedio hasta nuestros días. ¡Arniches nos saca 120 años de ventaja!
(Cuadro I, Escena XI.)
SEÑOR EUSEBIO.- “¡El paroxismo, vaya!
REGINA.- No sé.
SEÑOR EUSEBIO.- Pero así y too ven acá, dímelo a mí, ¿pa qué quies quedarte?
REGINA.- ¿Qué pa qué? (Exaltada.) Pues quio quedarme porque se le van a dar a otra mujer un cariño que es mío, que me ha costao lágrimas de sangre y que me va a costar la vida.
Quio quedarme, porque sé que pa contentar a otra mujer irá mañana a San Antón a afrentarme allí delante de mi misma casa, pa que too el mundo se ría de la pena que me mata;
Quio quedarme, porque yo, señó Eusebio, no quio verlo, no quio ver a Antonio que va mañana por otra como iba por mí, a caballo, ufano y satisfecho, pasando apresurao entre las filas apretás de gente, pa llegar pronto cerca de mis balcones y mirarme orgulloso, con un cariño, que me daban ganas de gritarle a too el mundo con el alma reventando de alegría: “¡Ese hombre es mío!” Y eso, señó Eusebio, y eso, esas palabras que eran mi orgullo y mi gloria y mi vida, ésas, ésas no se las dice a otra mujer mientras viva yo en el mundo. Por eso he venío; por eso me quedo. (Pausa.) Pa irme tengo que llevarme el alma en dos pedazos y dejarme la honra aquí tirá en metá la calle… ¡Ahora, si tié usté valor, dígame usté que me vaya!
EUSEBIO.- ¡Regina…!, ¡quédate!
Mensaje número 135: Identifica Arniches una serie de características de la mujer maltratada y que no es capaz de poner una denuncia:
- El cariño de su hombre lo entiende como una posesión, y no acepta que lo pueda tener otra mujer.
- El cariño lo ha logrado en dura batalla.
- Querer a otra persona es humillarle a ella.
- Posesión del ser amado. No hay proceso reflexivo de lo que me da, sino que por su posesión yo soy feliz, independientemente de que me pegue.
- Nunca será para otra mujer mientras ella viva.
- Renunciar a él es renunciar a su honra.
- Renunciar a él es romperse el alma en dos pedazos…
En la siguiente escena Regina canta, está sola, está triste y le oye cantar a Antón dentro de la casa. El está alegre y divertido. Regina se siente morir. Sale Antonio, Regina le pide que la diga que le quiere. Antón insiste que no hay nada entre ellos. Eusebio la recoge en sus brazos desmayada.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 42
(Cuadro I, Escena XII.)
REGINA.- Basta de dudas y de tormentos.
Ya estoy resuelta, resuelta a too
si no son míossus pensamientos
y si no es mío su corazón,
si es que ya me olvida
por otra mujer,
que me lo diga en mi cara
y que me hiera su mano
ya que me muero por él.
….
Dicen que ya no me quieres
a mí, que tanto te quiero,
y dicen que me abandonas,
y digo que no lo creo.
Y digo que no lo creo.
Y como que yo
no puedo vivir
sin que vivas tú
solo para mí,
vengo a que todos se desengañen,
aunque me cueste morir;
vengo a arrancrte de entre sus manos.
¡Quiero lo mío! ¡Vengo por ti!
….
¡Antonio de mi alma!
¡No me dejes así!
¡Antonio de mi vida,
qué va a ser de mí!
¡Antonio, Antonio mío,
ven, que quiero morir
ahogada entre tus brazos
y moriré feliz!
¡Ay, que me ecuentro más triste
y estoy más sola que el día
en que me quedé sin madre,
y ella sí que me quería!
¡Ay, qué sola, qué sola estoy,
madre mía!
…..
SEÑOR EUSEBIO.- Mal rayo a los hombres que matan a una pobre mujer.
ANTONIO.- El tiempo con el querer
hicieron una contrata,
y lo que el querer compone
el tiempo lo desbarata.
Mutación del primer cuadro.
Mensaje número 136: Impresionante declaración de Arniches en contra de los hombres maltratadores por boca de Eusebio.
El segundo cuadro nos muestra una calle de los barrios bajos de Madrid. Es de día.
Vemos al Tulipa, novio de Felipa y torero que ha estado 3 meses de gira, hablando con el Mangas que le cuenta que Felipa está con Antonio el Guarnicionero.
Tienen un as en la manga, van a extorsionar a Ramón, que también ha estado con Felipa, tal vez no lo sepa Antonio.
El tercer cuadro es apoteósico. Es la fiesta de San Antón. Está la iglesia de Hortaleza al fondo. Todo lleno de gente, comprando, vendiendo, gritando, saltando… Se oye música; bailan; se ríen…
Llega Tulipa y el Mangas, Ramón se enfrenta a ellos y les zarandea. Ellos sacan las navajas y se van.
Viene Antonio a caballo entre la admiración de la gente y le pide las copas a Felipa y cuando se las ofrece se pregunta en alto: “¿Si tú me la das, quién me va a impedir que la beba?” y se oye el grito de Regina: “¡Yo!”
Llega Regina con Eusebio y con Jenara, sujeta las riendas del caballo de Antonio y de un manotazo tira la bandeja y la copa.
Eusebio sale con una estaca a defenderla. Regina le grita a Antonio que se vaya, que si no es para ella, no será para la otra tampoco. Antonio quiere quitarla de en medio y le amenaza con el látigo. Eusebio le llama cobarde, gallina… y recibe un latigazo de Antonio. Eusebio saca la navaja y Antonio se va por la derecha.
Regina se hace con la navaja de Eusebio y sale tras Antonio con la intención de matarle, pero antes de que pueda hacer nada, desde dentro se oye un lamento.
Antonio se ha caído del caballo y lo traen inconsciente. Tiene la cabeza ensangrentada.
Regina tira la navaja y grita: “¡Antonio de mi alma!”
El boticario acude a curar a Antonio, quien se despierta, ve a Regina y exclama: “¡Regina! ¡Para ti, Regina, para ti solo!” y la abraza.
Felipa que lo ve hace un gesto despreciativo y se va. Le van a vendar la cabeza y Antonio se niega: “Se me ha caído la que tenía delante de los ojos y ya no quió más vendas. ¡Regina, estaba loco, no sabía cómo me querías…! Olvídalo too… Ahora yo a tu lado.
Genara, que se ha ido tras Leoncia, aparece en escena triunfante con un mechón de pelo de ésta.
Y telón.
LOS MENSAJES DE ARNICHES:
MENSAJE NÚMERO 133: Arniches detesta estas historias de hombres que abandonan a sus mujeres. Denuncia la falta de lealtad y compromiso.
MENSAJE NÚMERO 134: El maltrato a la mujer es algo que Carlos Arniches está constantemente denunciando. La novedad aquí es el otro lado: la mujer maltratada que acepta ese rol y que lo que sabe es que no puede evitarlo. Ahora, hoy en día, estudiamos como empoderar a la mujer para que tenga armas que le permitan detectar el error en su percepción de la realidad, revelarse y salir de ese círculo. Arniches detecta con tan solo diez años de profesión, una realidad a la que no se le ha puesto remedio hasta nuestros días. ¡Arniches nos saca 120 años de ventaja!
MENSAJE NÚMERO 135: Identifica Arniches una serie de características de la mujer maltratada y que no es capaz de poner una denuncia:
- El cariño de su hombre lo entiende como una posesión, y no acepta que lo pueda tener otra mujer.
- El cariño lo ha logrado en dura batalla.
- Querer a otra persona es humillarle a ella.
- Posesión del ser amado. No hay proceso reflexivo de lo que me da, sino que por su posesión yo soy feliz, independientemente de que me pegue.
- Nunca será para otra mujer mientras ella viva.
- Renunciar a él es renunciar a su honra.
- Renunciar a él es romperse el alma en dos pedazos…
MENSAJE NÚMERO 136: Impresionante declaración de Arniches en contra de los hombres maltratadores por boca de Eusebio.
Podemos escuchar esta magnífica ópera española en este enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=qj0g9YBVUfE
CONCLUSIÓN:
Arniches buscaba que la Zarzuela creciera y se convirtiera en la ópera española (Mensaje número 2 Casa Editorial. página 24.)
En su última Zarzuela de 1898, a los 10 años de lanzar ese deseo, estrena La fiesta de San Antón, una auténtica ópera si no fuera por el encorsetamiento del tiempo de actuación.
Son 23 minutos de música, dúos, coros…con un altísimo nivel.
El argumento es una tragedia digna de una ópera: una mujer maltratada que lucha por volver con el hombre maltratador a cualquier precio.
Si hubiera podido diseñar, los tres cuadros como tres actos, con todo el texto cantado, tendríamos una ópera de 2h de duración y su objetivo se habría cumplido.
Las dudas que nos surgen son:
¿Estaba Tomás Torregrosa listo para semejante empresa?
¿Estaban los teatros preparados para soportar ese tipo de ópera?
¿Habría tenido salida económica este montaje?
¿Habría tenido éxito de público?
No lo sabemos, ni lo sabremos nunca. Ahora que cada uno escuche la música y disfrute.
LA GENERACION DEL 98.
Con esta obra finaliza el año 1898, que es el que se eligió para dar nombre a una gran generación de creadores. Julián Marías prefiere hablar de generación histórica de 1871 (nacidos entre 1864, Unamuno, y 1875, Antonio Machado) frente a los que hablan de la generación del 98. (56, 57, 58, 59, 60.)
En esta lista Julián Marías incluye:
Miguel de Unamuno y Jugo.
Angel Ganivet García.
Ramón María del Valle-Inclán.
Jacinto Benavente y Martínez.
Carlos Arniches y Barrera.
Vicente Blasco Ibáñez.
Jose María Gabriel y Galán.
Manuel Gómez Moreno.
Miguel Asín Palacios.
Serafín Álvarez Quintero.
Pío Baroja y Nessi.
José Martínez Ruiz. –Azorín-
Joaquín Álvarez Quintero.
Ramiro de Maeztu y Withney.
Manuel Machado Ruiz.
Francisco Villaespesa Martín.
Antonio Machado Ruiz.
Sea como fuere, Carlos Arniches, entra en la Edad de Plata de la cultura española como señala en el prólogo, Javier Pérez Duarte. (Página 14.)
BIBLIOGRAFIA
55.-historiasdehortaleza.blogspot.com
56.- Azorín. “La generación del 98.” Edit. Anaya. Salamanca. 1961.
57.- Baroja, Ricardo. “Gente de 98.” Edit. Jueventud. Barcelona. 1969.
58.- García Gallarín, Consuelo. “Léxico del 98”. Edit. Complutense. Madrid. 1998.
59.- Laín Entralgo, Pedro. “La generación del 98”. Edit. Artes Gráficas. Madrid. 1945.
60.- Mainer, José Carlos. “La edad de plata (1902- 1939.) Ensayo de interpretación de un proceso cultural”. Edit. Cátedra. Madrid. 1986.










Al hilo de la reflexión de Nere, me parece que Regina no toma la mano que le tiende Eusebio y este se ve obligado a dejarla hacer cuando le dice: “Regina, quédate”. Pero esta obra tiene un final muy triste, aunque pudiera parecer que triunfa el amor verdadero. Porque Regina ha conseguido su “premio”,un hombre que se dejará querer pero que bien sabe ella que no le quiere y le hará sufrir…
Efectivamente, has dado en el clavo. La obra no es un cuento de hadas. Es una historia real conocida por Carlos Arniches y que le impactó: ¡Regina se va con el malo! Eso quiere decir que aún hay mucho por hacer.