LA GENTUZA

 

O

 

LO MEJOR DEL BARRIO

 

        

 

Tras la ruptura con Enrique García Álvarez después de  El Cuarteto Pons, Carlos Arniches estrena en solitario, el 12 de noviembre de 1912, una obra que probablemente tenía ya escrita llamada la La pobre niña. Tardará un año en volver a estrenar. Esta vez será en  solitario: La gentuza.

 

Si La pobre niña fue un éxito con sus frescos en lo mejor de su teatro, con unos personajes que hacían reír y llorar… la obra La gentuza cosechó un enorme fracaso. Esta obra, la número 16 en solitario, que se estrena el 12 de noviembre de 1913, está calificada como una comedia de costumbres populares en dos actos y cinco cuadros con música del maestro José Serrano. Para nosotros es su Etapa de Crítica Social.

 

Quedó tan dolorido, Carlos Arniches, con el fracaso de esta obra, que no cejó hasta verla de nuevo en escena ocho años más tarde con el nombre de Mariquita la Pispajo.

 

Podemos certificar el quinto fracaso en la vida de Carlos Arniches después de “Las peluconas” con Gonzalo Cantó en 1897, Los Cuadrilleros con Celso Lucio en 1899, la de la obra “El distinguido Sportsman” con Enrique García Álvarez en 1906, la de La gente seria en 1907 también con Enrique García Álvarez y ahora ésta: La gentuza, en solitario.

 

Carlos Arniches pudo ser aconsejado por Pilar Moltó, tal y como ellos señalan en una entrevista en 1928 (140), y pudo darle un aire más desenfadado a la obra, quitar la escena del Hotelito del barrio Prosperidad y hacer más protagonista a la mujercita, que en esta obra se llama Jesusa, y en el de dentro de ocho años se llamará Mariquita.

 

La historia va de una niña abandonada por su padre, Manolo el Jarana, que se marcha a Buenos Aires y la deja al cuidado de sus tíos Crisanto y Pelagia. Manolo esperaba poder mandar dinero para la manutención de su hija. El dinero no termina de llegar.

 

FAMILIA TIPO DE ARNICHES EPISODIO NÚMERO 17.

 

Nuevamente contamos con dos tutores, Crisanto y Pelagia, libreros muy devotos, con la hija adoptiva Jesusa, y con su novio Manolo.

 

Estos considerarán que Jesusa es una carga y la abandonarán en un asilo, de donde la recogerá su nueva familia de los barrios bajos formada por Máximo y Justa, que se apiadan de ella y la llevan a su casa; en realidad el que la quiere es Máximo, porque Justa le da una vida de broncas continuas que es muy duro de soportar.

 

Han pasado 10 años. Santiaga, prima de Máximo y trabajadora en la casa de Crisanto se acerca al barrio con la noticia de los 4.000 duros que el padre de Jesusa ha mandado para ésta.

 

La relación entre Jesusa y Justa es muy mala. Ese mismo día, y antes de conocer la noticia del dinero, Justa pone de patitas en la calle a Jesusa. Le acusa de vaga, de salir con un indecente ebanista, Manolo, de olvidar sus tareas, etc. Máximo y su padre, el Tío Canela, la quieren a rabiar.

 

 

Caricatura de Carlos Arniches en 1913.

Revista Palmas y Pitos. 16/11/1913.

 

La condición para cobrar el dinero (20.000 pts., o unos 80.000€) es que el abogado vea que Jesusa vive con Crisanto que es quien tiene su custodia.

 

Aquí surge el problema: ¿podrá aguantar más de un día, Jesusa, en la lúgubre casa de Crisanto y Pelagia? Al final, ceden y la chica se va.

 

Lo que iban a ser dos días, se convierten en 6 meses. En su barrio, Jesusa es tachada de descastada. No ha mandado una carta, una señal, nada… hasta que la noche del 9 de Agosto, en la verbena de San Lorenzo, Jesusa se escapa y vuelve con los suyos.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 166

 

(Acto I, Cuadro I, Escena I.)

 

SEÑOR GORO.- Oiga usté, aeroplano.

 

ASCENSIÓN.- ¿Qué pasa?

 

SEÑOR GORO.- ¿Tiene usté por un casual aviador que la pilote?

 

ASCENSIÓN.- Mi señor marido, pa lo que usté guste mandar.

 

SEÑOR GORO.- ¿Hace vuelos con pasajero?

 

ASCENSIÓN.- Hace narices… y las deshace.

 

VECINA 1ª.- No creo que le convenga a usté la “Ascensión”

 

SEÑOR GORO.- En esas condiciones, ni la Ascensión ni el Corpus.

Arniches describe una plazuela con diferentes personajes de los barrios bajos: el zapatero (Sr. Ubaldo), el óptico (Sr. Goro), la Huevería “A las cien docenas”, la cacharrería y la Taberna “La Trocha. Vinos y Cervezas”. También está el abuelo adoptivo de Jesusa, el Tío Canela, que vende bollos de canela. La señora Ascensión viene con su hijo a por calzado donde el señor Ubaldo, pero 3 pesetas (12€) por las botas le parece mucho dinero y se va.

 

Ascensión se marcha gritando: “¡Gentuza!, ¡Mamarrachos!”

 

Es la primera vez que escuchamos el título de la obra. Arniches nos deja claro que el apelativo era muy común.

 

Mensaje número 376: La vida en los barrios bajos era muy difícil, e incluso los propios pobres entre sí tenían sus disputas. En este caso, vemos un precio justo por las botas que la señora Ascensión no está dispuesta a pagar.

 

              La descripción de Arniches respecto a los beatos Crisanto y Pelagia es muy destructiva: los considera unos fariseos, y lo peor de esta sociedad.

 

Mensaje número 377: Arniches plantea la existencia de personajes beatos que deberían ser vomitados del seno de la iglesia.

 

              En la quinta escena llega Jesusa y la saluda el señor Ubaldo.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena V.)

 

SEÑOR UBALDO.- ¡Hola pispajo!

….

 

JESUSA.- Diga usté que sí, señor Ubaldo; volar y cantar ¡es lo mío! ¡A mí deme usté aire libre, libertá, alegría! Soy como las casas de este barrio: por dentro lo que Dios se ha servido dar; pero por los balcones, claveles, geranios y pájaros que alborotan. Algarabía y buena cara y que se chinche la pobreza.

 

Mensaje número 378: Jesusa, ahora, y Mariquita la pispajo ocho años después, se definen como lo más sagrado de los barrios bajos: por dentro, lo que Dios se ha servido dar; por fuera, balcones con geranios y pájaros que alboroten, alegría y que se chinche la pobreza.

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 167

 

 

(Acto I, Cuadro I, Escena V.)

 

 

JESUSA.- ¡A ver! Si las pesetas creciesen con la humedad, me explicaría el llanto; pero váyale usté con lágrimas a un perro chico: por mucho que se enternezga, cinco céntimos.

 

SEÑOR UBALDO.- ¡Ja, ja! ¡Tie razón!

 

 

Llega Manolo después de que Jesusa haya recibido una bronca formidable de la señora Justa.

 

 

Manolo es un ebanista que trabaja en la calle Tabernillas, muy cerca de la Calle Arniches y la Plaza de Vara del Rey donde podríamos pensar que Arniches está situando la escena.

 

                                    www.wikipedia.org

 

Cantan juntos una romanza.

 

POEMAS DE ARNICHES Nº 153. (30)

 

(Acto I, Cuadro I, Escena VIII.)

 

MANOLO.-         ¡Al buen requesón de Miraflores y a prueba, ba, ba!

JESUSA.-            Requesonero

MANOLO.-         ¿Quién m’ha llamao?

JESUSA.-            Soy yo.

MANOLO.-         Lucero, cuánto te quiero

JESUSA.-            Calla y no grites, recondenao

MANOLO.-         ¿Pues que ha pasao?

JESUSA.-            ¿Qué qué ha pasao?

Que la señá Justa

que por too me atiza

me ha dado una paliza

pero de una vez.

MANOLO.-         Pues si yo la cojo,

di que no la vale…

JESUSA.-            Cállate, que sale.

MANOLO.-         ¡Que sale, rediez!

JESUSA.-            Requesonero, me he equivocao.

MANOLO.-         Pues me has dado un susto

que me has matao

JESUSA.-            ¡Chis!… Manolo arrímate.

MANOLO.-         ¿Qué quieres?

JESUSA.-            Manolo… ¡ay!,

cuándo llegará el día,

en que vaya muy ufana

cogidita de tu brazo

con mi gracia gitana;

y el mundo entero

rabiará de envidia

al ver que te quiero.

MANOLO.-         Y que lo digas,

como que vas a ser

la tirana de este ebanista.

JESUSA.-            Pues quiero ser tu tirana

y quererte a ti solo.

MANOLO.-         Calla, alma mía,

que ya tu Manolo

baila de alegría.

JESUSA.-            ¡Que sale!

MANOLO.-         ¡Maldita sía!

JESUSA.-            Requesonero,

que no ha sido na.

MANOLO.-         ¡Ay, chiquilla, chiquilla, serrana,

de mi amor tú serás la tirana!

¡Ay, mi negra!

JESUSA.-            Cuando te veo

mi alma se alegra.

MANOLO.-         ¡Ay, lucero,

las penas olvida,

que alegre te quiero!

JESUSA.-            Mi vida.

MANOLO.-         Jesusa…,

ya pronto llegará aquél día

en que vayas muy ufana,

cogidita de mi brazo

¡con tu gracia gitana!

¡Y el mundo entero

rabiará de envidia

al ver que te quiero!

 

Por supuesto que esta deliciosa conversación de amor es interrumpida por la señora Justa, que se lía a mamporros con Jesusa y después se encara a Manolo, a quien acaba tirando macetas, a lo que Manolo responde: “¡Haga el favor de no tirarme flores!”. Tras esta discusión, Justa ha expulsado a Jesusa de su casa. Ya no la aguanta más… ¿o sí?

 

Lo que ocurre a continuación va cambiar el acontecer de las cosas. Santiaga y Máximo llegan donde Justa con la noticia de los 4.000 duros que el padre de Jesusa le manda desde América.

 

Ya no se expulsa a Jesusa. Las tornas han cambiado.

 

Mensaje número 379: Arniches aprovecha esta circunstancia para dejar claro que en todas partes hay codicia, da igual tener que no tener: el ser honrado y consecuente es difícil en la riqueza y en la pobreza.

 

              Se organiza una fiesta en torno a Jesusa. Se va a buscar a Manolo; ahora sus relaciones son bendecidas; todo son parabienes cuando llegan los beatos Crisanto y Pelagia, a quien Carlos Arniches describe de forma pormenorizada.

 

Crisanto es de cara seráfica, dulces maneras, hipócrita mirada, de aseado vestir sacristanesco y de palabra melosa y reposada.

 

              Pelagia es de rostro duro, cejijunta, bigotuda, con gesto vivo y áspero, regañona  e irascible.

 

Estos dos individuos, que debían haber cuidado de Jesusa durante estos diez años, vienen ahora en busca de ese dinero. Pero les harán creer que lo cobrarán en nombre de Jesusa y que después se lo entregarán a Máximo y Justa.

 

Pelagia, según se acercan a la casa de Máximo y Justa, se va poniendo mala: “No puedo, no puedo, no puedo con esa gentuza; no puedo, no puedo…”

 

Mensaje número 380: Es la segunda vez en la obra en la que Arniches deja ver el calificativo de “gentuza” para referirse a los habitantes de los barrios bajos. Lo hace con la intención de desacreditar a quien emite tal calificativo. No lo logró. Va estableciendo los márgenes en los que se mueven estas personas: despreciados por pobres como Ascensión, y por ricos como Pelagia y Crisanto.

 

              Después de unos movimientos dudosos, Crisanto y Pelagia toman contacto con Máximo y Justa. Les preguntan si conocen la buena nueva y si pensaban que ellos se iban a quedar con el dinero de Jesusa. Máximo y Justa le contestan que sí, que no tenían ninguna duda de que su avaricia se encargaría de que ellos, los pobres no viesen ninguna peseta. Ante esta acusación, Crisanto desarrolla un “discurso” de los que Arniches va a comenzar a cultivar con más frecuencia en la tragedia grotesca del futuro.

 

DISCURSOS DE ARNICHES NÚMERO 10.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena XV.)

 

CRISANTO.- ¿Lo oyes?… ¿Lo estás oyendo?… ¡Gana de llorar me da! ¿Ves cómo yo te lo decía? Pues no, Máximo; no Justa; no habéis sido conmigo generosos, no habéis sido nobles. ¡El Señor os lo perdone! Porque  oídlo bien: a mí me veréis muerto de hambre, mendigando una limosna de puerta en puerta, pero siempre temeroso de Dios, siempre justo, y lo primero que dije – aquí está esta santa – fue lo siguiente: “Me alegro, me alegro de esto por Justa y Máximo. Ellos, pobres, honrados, trabajadores, recogieron a Jesusita, quitándose de la boca el pan que la daban; pues a la hora de la recompensa, para ellos el premio, para ellos la fortuna, para ellos el bien, ¡todo para ellos! ¡Y  aquí estoy a traeros el dinero!

 

Conmovedor y “falso” el discurso de Crisanto, que logra su objetivo. Para cobrar, Jesusa debe estar presente en casa de Crisanto García Tarajuelo cuando llegue el abogado con la orden de abono del banco.

 

La única que “ve el engaño” es Jesusa, y se niega a ir. Los demás la van convenciendo poco a poco. Crisanto incluso, le dice a Manolo que podrá venir a su casa a comer y cenar siempre que quiera. Ya están todos convidados y convencidos. Jesusa se va de su barrio, de su familia y quién sabe… si de sus vidas.

 

Crisanto se la lleva exclamando para sí: “¡Necios! ¡Ya es nuestra!”. Y se produce la bajada del telón y la mutación del cuadro.

 

El segundo Cuadro del primer acto nos presenta la casa de Crisanto y Pelagia en la que vive también su hermano Virginio y el ama de llaves Olegaria. Es una estancia oscura, un gabinete de recibimiento de una casa antigua y modesta.

Manolo se presenta a cenar y es recibido de uñas por Olegaria y por Virginio. Allí nadie les ha dicho nada de Manolo y que por favor se vaya. En estas estaban discutiendo cuando llega el Cabo Sánchez vestido de uniforme que también le invita a marcharse. Además Justa, Crisanto y Pelagia están en Barcelona. Manolo no puede más de tristeza y decide irse. Ese momento es el elegido por todo el resto de la familia que acaba de llegar con la ilusión de ver a Jesusa. Les comunican que no son bien recibidos en esa casa y que se vayan. Les han timado y ahora ya no hay nada que hacer y se van.

 

Nueva aparición de Crisanto en un lateral de la escena riéndose de lo fácil que ha resultado engañarles.

 

El segundo acto nos muestra en su primer cuadro el Hotelito que regentan Crisanto y Pelagia en el Barrio Prosperidad. Han pasado 4 meses.

 

Don Froilán, el sacerdote amigo de Crisanto y Pelagia, está aconsejando a Jesusa para que su futuro sea esplendoroso. No debe romper las vajillas, ni poner sal en el azucarero, ni romper la cristalería, ni enseñar cuplés al loro…y además, debe aceptar al “nuevo novio” que le han elegido: Pío Amurrabieta. El bisabuelo era único eligiendo vascos para sus personajes.

 

Jesusa, toda modosita, asiente con la cabeza. Crisanto está deseando que se lleve a cabo el enlace matrimonial para quedarse con el dinero de Pío y los clientes de su padre. Crisanto comenta esto sin saber que Jesusa le está escuchando. Se va a armar una buena…

 

Mensaje número 381: Nuevamente, Arniches denuncia las malas artes de los “devotos”; solo buscan enriquecerse a costa del sacrificio de los demás.

 

Llegan los invitados, todos con apellidos muy bien elegidos: los Iglesias, los Monasterio, los Capilla… Y los nombres no son menos: Doña Virtudes, Don Benigno, Inocencia y Cándido, Piedad y Serafín, Caridad y Ángel, Don Clemente y Doña Constancia. También tenemos a Juan Pedro Amurrabieta y su mujer Chicha con Pío. Crisanto pide a Jesusa que cante unas romanzas.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 154. (31)

 

(Acto II, Cuadro I, Escena X.)

“Tengo que ir sola”

 

JESUSA.-            Tengo que ir sola por el mundo

porque no tengo compañía;

y de mi pecho en lo profundo

siento mortal melancolía

Hado cruel me ha castigado

a no olvidar esta ilusión

y toma el hado, y toma el hado

como una burla mi pasión.

¡Quiero morir, quiero morir, morir!

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 155. (32)

“Te quiero”

 

JESUSA.-            Te quiero, te quiero porque te quiero,

y en mi querer nadie manda,

te quiero porque me sale

de los reaños del alma.

¡Te quiero, te quiero,

por mujer cabal,

por hembra cañí;

porque llevas dentro

la sangre del pueblo de Madrid!

 

La fiesta continúa en el jardín. Jesusa busca en un aparte a Don Juan Pedro Amurrabieta y le hace partícipe de la treta organizada por Crisanto para quitarle su clientela.

 

Don Juan Pedro agarra por las solapas a Crisanto y le da una buena tunda, se empiezan a insultar ellos y ellas como fieras y Jesusa quita las luces ¡y se fuga!

 

Doña Chicha jalea a su marido para que le pegue a Crisanto; Don Benigno le pide calma: “¡Calma Chicha!, Calma Chicha!” Ahí se quedan todos los beatos dándose de bofetadas y se baja el telón.

 

El segundo cuadro del segundo acto nos muestra la calle en la que está el Hotelito. Jesusa está fuera y ha decidido ir a los barrios bajos. Está a más de 1h de camino. Es la noche del 9 de Agosto, la verbena de San Lorenzo, la misma en la que se conocieron ella y Manolo.

Cuando Jesusa abandona la escena, sale Crisanto despeinado y con la ropa hecha jirones. Sospecha de Jesusa… seguro que se ha ido a los barrios bajos… ¡allá que se va él también! Mutación.

 

El tercero y último cuadro del segundo acto nos muestra una calle de los barrios bajos y a cuatro habitantes del lugar: Señor Balbino, Sra. Romana, Clemente y Sra. Alfonso. Están de lo más animados cuando llegan Máximo, Justa y el Tío Canela. Traen la tristeza de la ausencia de Jesusa. Manolo también se suma a la escena. Está más enrabietado si cabe por no haber tenido ni una carta de Jesusa en tanto tiempo…

Jesusa, que ha escuchado sus lamentos, se acerca por detrás y lo abraza. Después saluda a todos los demás con gran alegría por parte del grupo.

 

Don Crisanto acompañado del Cabo Sánchez, se presenta reclamando la presencia de Jesusa en su casa. Ella se niega. El Cabo le amenaza y le responde:

 

(Acto II, Cuadro III, Escena VII.)

 

JESUSA.- ¿Derecho? ¿Derecho sobre mí?… ¡Qué va a tener! Derecho de juzgaos y de escribanos puede; derecho de quedarse con mi dinero, tal vez; pero derecho de vender mi cuerpo y subastar mi cariño y hacer hipotecas con mi felicidad, ¿de dónde?

 

Mensaje número 382: Arniches plantea una franca oposición entre la Ley de los hombres y la Ley Natural. Puede que Crisanto tenga derecho si apela a la ley de los hombres… pero lo pierde si apela a la Ley Natural.

 

JESUSA.- (Con más energía.) Que me han robao.

 

DON CRISANTO.- Mira lo que dices.

 

JESUSA.- (Chillando y recalcando las sílabas.) Que… me… han… ro… bao. Pero yo les perdono. Todo pa ellos, porque pa mí lo primerito del mundo es mi cariño, mi gente y mi barrio.

 

Mensaje número 383: El perdón aparece en la resolución de conflictos en los personajes de Arniches.

 

Don Crisanto le ofrece dinero para que vuelva a con ellos…

 

JESUSA.- ¿Dinero?… ¡Puaf!, quite usté allá. ¿Dinero pa qué? Si por cada duro le sale a uno un ladrón y dos envidiosos. ¡No quiero dinero! ¡Allá cuidaos! El dinero pa ustés, pa ustés; que son tan avaros que hasta cuando se acurrucan delante de los santos y se dan golpes en el pecho no parece que rezan, sino que están diciendo: “Too pa mí. Too pa mí”. Y yo vengo buscando mi gente, mi gente madrileña, pobrecita y honrada, que hasta cuando baila seguidillas parece como que levanta los brazos al cielo, como diciéndole a Dios: “Alegría pa todos. Alegría pa todos.”

 

Mensaje número 384: Arniches condensa en este discurso de Jesusa, todo el sentir de la obra, su razón de ser: el avaro frente al pobre; su oscuridad frente a la alegría de la honradez; el verdadero Madrid de las personas humildes que transmite alegría por donde vayan.

 

              Don Crisanto se va llamándoles “¡gentuza!”

 

JESUSA.- Oiga usté amigo: ¿me lo llama usté porque dejo el dinero y el lujo por mi barrio y mi gente? ¡Pues sí, señor; a mucha honra; que si son gentuza los que hacen eso, ¡viva la gentuza!

 

TODOS.- ¡Viva!

 

Telón

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 376: La vida en los barrios bajos era muy difícil, e incluso los propios pobres entre sí tenían sus disputas. En este caso, vemos un precio justo por las botas que la señora Ascensión no está dispuesta a pagar.

 

MENSAJE NÚMERO 377: Arniches plantea la existencia de personajes beatos que deberían ser vomitados del seno de la iglesia.

 

MENSAJE NÚMERO 378: Jesusa, ahora, y Mariquita la pispajo ocho años después, se definen como lo más sagrado de los barrios bajos: por dentro, lo que Dios se ha servido dar; por fuera, balcones con geranios y pájaros que alboroten, alegría y que se chinche la pobreza.

 

MENSAJE NÚMERO 379: Arniches aprovecha esta circunstancia para dejar claro que en todas partes hay codicia, da igual tener que no tener: el ser honrado y consecuente es difícil en la riqueza y en la pobreza.

 

MENSAJE NÚMERO 380: Es la segunda vez en la obra en la que Arniches deja ver el calificativo de “gentuza” para referirse a los habitantes de los barrios bajos. Lo hace con la intención de desacreditar a quien emite tal calificativo. No lo logró. Va estableciendo los márgenes en los que se mueven estas personas: despreciados por pobres como Ascensión, y por ricos como Pelagia y Crisanto.

 

MENSAJE NÚMERO 381: Nuevamente, Arniches denuncia las malas artes de los “devotos”; solo buscan enriquecerse a costa del sacrificio de los demás.

 

MENSAJE NÚMERO 382: Arniches plantea una franca oposición entre la Ley de los hombres y la Ley Natural. Puede que Crisanto tenga derecho si apela a la ley de los hombres… pero lo pierde si apela a la Ley Natural.

 

MENSAJE NÚMERO 383: El perdón aparece en la resolución de conflictos en los personajes de Arniches.

 

MENSAJE NÚMERO 384: Con la última declaración de principios de Jesusa, Arniches está resaltando el honor de pertenencia a un grupo humano, pobre y honrado.