
Magnífica viñeta de Mingote uniendo y no separando.
Se está celebrando una exposición estupenda en el Edificio de la SGAE, en la calle Fernando VI, número 4 de Madrid, en la que se ha reunido documentación de los miembros de la SGAE que estuvieron en el exilio durante la Guerra Civil de 1936: ÁNGELES Y DEMONIOS.
Nuestro querido Don Carlos Arniches sufrió el exilio a la ya muy avanzada edad de 70 años. Perdió todo su dinero que quedó incautado en el banco y reunió lo justo para la compra de dos pasajes a Buenos Aires. Él quería llevarse también a Juana Navarro, su ama de llaves de siempre, y le fue imposible. Juana se quedó en Madrid sin dinero. Será el éxito de El Padre Pitillo el que permita a nuestro Gran Patriarca, mandarle dinero a Juana como al resto de sus hijos que lo necesitasen. Con el estallido de «la revolución» se fueron a El Escorial. Allí, su nieto mayor, Eduardo Ugarte, cogió sarampión y, con gran pesar, todos menos la abuela Pilar, se fueron a Madrid. Una vez recuperado Eduardo con las atenciones de la abuela, que ya había pasado la enfermedad de pequeña. Abandonaron España Rosario Arniches y José Bergamín y sus hijos, lo mismo que Pilar Arniches y Eduardo Ugarte y sus hijos. Todos fueron a París, como delegación cultural de la República. José María Arniches y Clara aguantaban los bombardeos en Bilbao sin poder salir. Carlos Arniches Moltó es reclutado para diseñar las trincheras de la sierra de Guadarrama. Y, finalmente, Fernando Arniches permanece en el Estado Mayor, actuando en Guadarrama y en Toledo, en el asalto fallido al Alcázar. Durante el mes de agosto se mantuvieron en El Escorial Carlos Arniches, Pilar Moltó y Mercedes Pardo-Manuel de Villena Jiménez, Baronesa de la Puebla de Benferri, esposa de Fernando. Sabemos por declaraciones del soldado que estaba al servicio del Comandante Arniches, de sus frecuentes visitas a la Finca de San Miguel en El Escorial, durante los periodos en los que quedaba libre de servicio durante la guerra. Finalmente y viendo que el conflicto armado no se solucionaba con la prontitud que todos esperaban, se desplazaron a Alicante. La obra de El Padre Pitillo la había comenzado a escribir en El Escorial. Era una forma de representar «las dos Españas» que de forma sangrienta se estaban peleando. Continuó en Alicante con la escritura del primer acto pero, ante los numerosos asaltos a conventos e iglesias, profanaciones y muertes entre el clero, decidió romper todas las hojas escritas por si recibían una «inspección» del Servicio de Información Militar, SIM, y que pudiese comprometerles.
En diciembre se desplazan a Valencia, reciben el salvoconducto de Indalecio Prieto para viajar a Buenos Aires y salen de Marsella el 18 de ese mes. Llegan a Buenos Aires el 9 de enero de 1937. Volvió a escribir el primer y segundo acto de El Padre Pitillo en la travesía. El tercer acto lo escribió en Uruguay y la obra se estrenó en Buenos Aires el 9 de abril de 1937 en el Teatro Cómico.
Las más de mil representaciones de esta obra le dieron el poder económico suficiente como para, en el año 1938, comprar dos pasajes de ida y vuelta a Marsella y llegar después a París a ver a sus hijos y nietos, a los Ugarte y Bergamín. Allí pasó las navidades y enfermó de nuevo de próstata y volvió a Buenos Aires. Se recuperó de esa brava operación, así la definió él en sus cartas, y siguió con su inagotable producción: El Tío Miseria, La enredadora, Corazones de moda; Amor y Compañía S.L.; Che, cuidame a esa loca; Los grandes hombres; El ateo penitente y La fiera dormida.
Además acudió a homenajes, comidas, convites, conferencias, discursos, programas de radio… En 1939, con 73 años, hace un primer intento por volver a España, pero debe demorarlo hasta enero de 1940 para tener todos los papeles en regla.
Se ocupó y preocupó de todos sus hijos durante el exilio. Hay amplia documentación que así lo acredita. Recibió cartas de Joaquín Álvarez Quintero escritas «en calve» en las que le daba información del proceso de cárcel sufrido por su hijo Fernando, de su recuperación en la Clínica del Doctor Riesgo, de su vida en Madrid.
Volvió a su Madrid y escribió Papá, yo quiero, estrenada en Madrid; El pecado de ser guapa estrenada en Barcelona; El hombrecillo, también estrenada en Barcelona y en el año 1941; Ya conoces a Paquita, también en 1941 con Fernando Rey e Isabelita Garcés y estrenada en Pamplona; Cosas Viejas, sainete de lectura en diciembre de 1942 descubierto por María Victoria Sotomayor; Don Verdades, obra terminada pocas horas antes de morir en 1943 y que se estrenó el 27 de octubre en el Teatro Alkázar; A mí no me quiere nadie, obra escrita en colaboración con Antonio Paso y estrenada el 22 de diciembre de 1944, un año y ocho meses después de su fallecimiento.
Todo esto recordamos durante nuestra visita a la SGAE y a su exposición, magníficamente guiados por Mari Luz González Peña, Directora de los Archivos de la SGAE.

Atención máxima a las explicaciones de Mari Luz.

La familia Arniches junto al escritorio y cuadro del Don Carlos.

Tuvimos el honor de recibir la visita de la Familia Alonso: Carmen Alonso, hija del maestro Alonso, y de Paco Valencia, el nieto.

El jardín de la SGAE, un rincón para quedarse.


Magnífica documentación sobre Federico García Lorca.

El recuerdo a los fundadores de la SAE, embrión de la actual SGAE.

La revista LA TRACA, el humor satírico durante la guerra.

Carta de Gregorio Martínez Sierra A Carlos Arniches durante le exilio.

Proceso de creación de la estatua de Lorca.

Recibiendo todas las atenciones de Mari Luz.

El escritorio de Carlos Arniches con su pluma, sus tinteros y su alfombrilla de mesa de despacho.

La fundación Mingote quiso sumarse a este acto con muchas de las viñetas más famosas del autor

Así de hermosa lucía la entrada al magnífico edificio con otro dibujo de Mingote en el cartel.
Finalizo con un mensaje de Carlos Arniches durante el exilio:
«Nadie merece morir por pensar diferente.
¿Por qué matar a un desconocido que no nos ofendió?
¿Es acaso que sustentar un ideal –digo ideal- contrario al nuestro, es una ofensa de muerte?»
Carlos Arniches. Buenos Aires.
Vicios y Virtudes del Pueblo. 1938.









