VIA LIBRE
O
EL TREN, ESE ANIMAL MITOLÓGICO
Nos hemos permitido un guiño con la canción de Joaquín Sabina, en la que habla de los trenes como animales mitológicos, seres añorados por quienes quieren huir de su realidad cotidiana, de sus penas y sin sabores, para alcanzar el paraíso, la tierra prometida, la esperanza… La podemos incluir en Etapa Histórica debido a la importancia que iría cogiendo el tren en la sociedad. Estamos presenciando el principio de una era.
De eso va esta zarzuela, de esperar al tren para huir del mundo que nos aprieta, que nos impide hacer realidad nuestros sueños, como le ocurre a Acisclo y Pepita, que esperan al tren para fugarse y hacer realidad su amor.


Estrenan esta obra de Carlos Arniches y Celso Lucio con Música de Chapí, el 25 de abril de 1893. Se la dedican a los empresarios Enrique Arregui y Luis Aruej, de los que hemos encontrado este sello de su empresa. Hay que fijarse en lo pequeños que siguen saliendo los nombres de Carlos Arniches y Celso Lucio.
La historia nos cuenta el amor de dos parejas, por un lado Acisclo y Pepita, jóvenes ambos; y por otro Eustaquio Paniagua y Rosina, él, viudo y ella casada con un forzudo del circo apodado Ternerete. El padre de Pepita, Don Aquilino, que por supuesto no aprueba las relaciones con Acisclo, está luchando toda su vida por la llegada del tren a su pueblo. Es el alcalde, y ha invertido toda su fortuna para que hacer el apeadero. Al final llega el tren y su hija se fuga en él.
El primer cuadro nos presenta la casa de Don Aquilino, su salón con sus balcones. Se escucha griterío y ovaciones, le piden que salga a dar un discurso… ¡Le animan a que de uno como el de Riego! Suponemos que se refieren al Militar Liberal Rafael Riego (1784- 1823) que estando en desacuerdo con las órdenes recibidas del rey, arengó a sus tropas a no acatarlas porque el rey no había firmado la constitución de 1812.

Este es el militar asturiano Rafael del Riego.
(Acto I, Cuadro I, Escena I.)
DON AQUILINO.- El tren te trae la civilización, y te trae la luz, y te trae la riqueza y te trae… y te lleva.
DOÑA GREGORIA.- Sí, ¡y te lleva el dinero!
El mensaje número 43: La importancia del tren en la vida de las personas; te puede traer y llevar la felicidad como en el caso que nos ocupa, que a punto estuvo, aquello por lo que tanto luchó, ser la causa de su mayor desdicha.
CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 21
Se encuentran redactando el programa de fiestas del pueblo, don Aquilino, el alcalde, don Braulio, el veterinario, y Paliza, el secretario. Les han traído chocolate y bizcochos para merendar.
(Acto I, Cuadro I, Escena V.)
DON AQUILINO.- Conque, ¿estamos?
PALIZA.- Estamos.
DON AQUILINO.- Moje usted.
PALIZA.- (Moja un bizcocho.) Ya está.
DON AQULINO.- Digo que moje usted la pluma.
PALIZA.- ¡Ah! Bueno… (La moja.) ¿Y pongo?
DON AQUILINO.- Festejos para mañana.
PALIZA.- Festejos para mañana. (Escribiendo.)
DON AQUILINO.- Primero: Repique general de campanas solas, y luego diana matutina… con la murga y repique de campanas.
PALIZA.- ¿Y qué más?
DON BRAULIO.- Nada más.
PALIZA.- Hombre, esto es poco para empezar.
DON AQULINO.- Bueno, ponga usted otro repique.
En las siguientes escenas nos presentan al personaje más cómico de la obra: Eustaquio Paniagua. Tiene una historia personal muy triste. Estuvo casado y tenían un hijo que muere por un accidente con la trompa, el instrumento que él toca; abandonado por su mujer que se fuga a La Habana con un primo de él, vuelve ella y acaba muriendo. Ya viudo se incorpora a la orquesta de un circo en el que actúan un forzudo (Ternerete) y su mujer, la equilibrista (Rosina), de la que se queda perdidamente enamorado. Ternerete le descubre y lo muele a palos. Huye de ese circo y llega a este pueblo donde es contratado para organizar el coro y tocar la trompa. Así termina el relato de su historia.
CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 22
(Acto I, Cuadro I, Escena VII.)
PANIAGUA.- Además juró matarme; y yo desando salir de Madrid por librarme de él, me hablaron de estas fiestas, acepté, y aquí estoy a su disposición de usted.
DON AQUILINO.- ¡Bah! ¡No tenga usted cuidao!
PANIAGUA.- ¡Ay! Es que usted no sabe la dentadura que gasta ese tío. Con decirle a usted que sostiene a tres hombres con los dientes, y a dos mujeres con un sueldo. Además, me dijeron que en la casa de huéspedes no pagaba nunca.
DON AQUILINO.- ¿Por qué?
PANIAGUA.- Porque decía que era tan forzudo que no podía consentir que le venciera ningún mes.
Para todos los Arnichistas o Arnicheszaleak este momento es grande. Acabamos de darnos cuenta de que Arniches ha repetido este chiste que ya estaba en una obra anterior. En concreto en la obra llamada Las manías, en su escena V podemos escuchar a don Bárbaro, la misma escusa para no pagar el alquiler de la pensión. (Obras Completas Volumen I, pág. 98.) La pregunta que debemos formularnos es: ¿Estamos realmente ante una mera repetición del chiste o, más bien, estamos ante el mismo personaje que ha crecido y evolucionado en estos 5 años? Don Bárbaro, vivía en una pensión; soltero; casi sin recursos económicos; podría haber solicitado trabajo en el Circo de los Caballos; haber conocido a Rosina, la equilibrista; haberse casado y transcurrido ese tiempo, haberse presentado en este pueblo, ¿no?
Han pasado 5 años desde el estreno de Las manías, y Carlos Arniches está guardando todos los documentos, incluso, está separando chistes para poderlos usar cuando sea conveniente. Su método de trabajo está dando los primeros resultados.
La escena VIII nos trae a Pepita, que canta enamorada a su Acisclo del alma. Acisclo, le comenta que tiene un plan para casarse con ella, que ejecute al pie de la letra lo que le llegará por carta y que todo saldrá bien.
En la escena X la obra da un giro inesperado, se presentan en casa del alcalde Ternerete y su mujer Rosina que se ofrecen para trabajar en las fiestas. ¡Ya tenemos el conflicto!
Su anuncio es: ¡La bella funámbula, la reina de la cuerda floja! ¡Gran suceso, el tirador sin rival, el Hércules español! ¡Éxito asombroso…! ¡Niños y militares, medio real!
Podemos hacer un cálculo de 0,5 € la entrada de niños y militares.
En la escena XIII tenemos a Ternerete y Rosina haciendo una demostración de habilidades.
CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 23
(Acto I, Cuadro I, Escena XIII.)
TERNERETE.- Pues bien pasaremos a los ejercicios de fuerza. ¡Una silla! Voy a hacer una plancha para que ustedes vean. (No lo consigue.)
DON AQUILINO.- ¿Qué, no le sale a usted?
TERNERETE.- Sí, señor. ¿Pues le parece a usted poca plancha no poder hacerla?
Segundo chiste repetido en la vida de Arniches. También en boca de don Bárbaro en la escena V de Las manías.
Estaban en estas demostraciones cuando entra Paniagua, que había salido a por la trompa, llegando a casa del alcalde donde está Ternerete y Rosina, ella se desmaya al verle y él sale a perseguirle. Se rompen sillas, gran alboroto y gritos y final del primer cuadro. Mutación.
El cuadro segundo tiene un escenario de varias calles. Paniagua tiene un monólogo en el que lamenta su terrible situación. Relata que ya tuvo una aventura con la bella Margarita- Reina del fuego, y una bronca importante con su marido, el clown Pepino.
Por otro lado sale Acisclo lamentado que el alcalde haya suprimido los fuegos, elemento importante para su plan. Se encuentra con Paniagua.
(Acto I, Cuadro II, Escena IV.)
ACISCLO.- ¿Usted es el cantante y el tocante, verdad?
PANIAGUA.- Sí, señor; por desgracia mía.
ACISCLO.- Ya sé que ha tenido usted una cuestión mu grande con el ginasta.
Ya empezamos a ver cómo Arniches introduce la forma de hablar del pueblo en sus obras. Todavía, de forma muy tímida.
Acisclo le da una carta a Paniagua para que éste se la de a Pepita, y lo cita en la salida del pueblo para salvarle también a él.
El coro de mozos y mozas cantan alegres porque va a llegar el tren. Mutación.
El cuadro III comienza con la preparación del discurso de don Aquilino para la llegada del tren. Acisclo va al lugar de reunión con Paniagua pero acompañado de Ternerete. El miedo hace que se esconda en una caseta, que resulta ser la de los cohetes. Acisclo, que no lo sabe, le pide a Ternerete que lance con su fuerza una tea ardiendo dentro de la caseta. Quiere un gran estruendo para ocultar su huida. La tea entra dentro de la caseta y Paniagua la apaga con las manos. Ante la falta de ruido, vuelven a repetir la jugada, y Paniagua vuelve a apagarla. Finalmente, aprovecha para salir y decirle a Acisclo que deje de tirar fuego dentro de la caseta.
Acisclo insiste en que le siga cuando se está marchando el tren y don Aquilino les está despidiendo con su discurso: ¡Vía libre para el tren! Aún no ha terminado cuando interviene Ternerete gritando: – “En ese tren se va su hija de usted con su novio que se han escapado con mi mujer y el trompa.”
Don Aquilino no puede dar crédito. Pide que detengan el tren.
Don Braulio se acerca y le dice que el tren ha descarrilado y que los viajeros están caminando hacia el pueblo.
En la escena V se ve cómo don Aquilino les pide una explicación y ellos piden perdón y son perdonados.
MENSAJES DE ARNICHES
MENSAJE NÚMERO 43: La importancia del tren en la vida de las personas; te puede traer y llevar la felicidad como en el caso que nos ocupa, que a punto estuvo, aquello por lo que tanto luchó, ser la causa de su mayor desdicha.










Hasta en el género chico y, cuando aún no era muy conocido, demuestra D. Carlos lo grande que puede ser con su ingenio.
Es muy emocionante, descubrir sus sistemas de creación. Quién sabe si Ternerete y don Bárbaro eran el mismo personaje en la cabeza del bisabuelo…, quién sabe si Acisclo, un jovenzuelo en esta obra, es el mismo personaje, ya crecido, ya maduro, que ha odiado de siempre a los alcaldes, y se convierte él mismo en alcalde en la obra LOS CACIQUES, cuyo alcalde se llama ACISCLO ARRAMPLA PAEL! Seguiremos investigando… y disfrutando.