LAS CAMPANADAS
Se estrena esta obra el 13 de mayo de 1892, y la podemos incluir en la ETAPA DE LEYENDAS de Carlos Arniches junto a El fuego de San Telmo; Sociedad secreta; ¡Victoria!; La leyenda del monje; y Los Aparecidos, hasta esta fecha.
Nuevamente acompañado por Gonzalo Cantó y con música de Ruperto Chapí, el éxito está garantizado. Basta sólo con fijarse en el cartel anunciador de la obra, cómo tras el título de la zarzuela, el nombre de Chapí es lo siguiente más sobresaliente; hay que buscar a la izquierda, en la torre de la iglesia, en pequeño y en oblicuo, los nombres de Sres. Arniches y Cantó.

El mensaje número 38 que nos da Arniches: En el amor, hay que estar siempre alerta, y escuchar a las señales de la infidelidad, aunque no sean tan claras como las campanadas de la leyenda.
La obra se basa en la leyenda de un castillo medieval, en la que se contaba que vagaba un alma en pena que tocaba la campana cada vez que se cometía una infidelidad en el pueblo.
Básicamente tenemos dos parejas de jóvenes que se quieren y cuyos progenitores no lo ven con buenos ojos. Los cuatro deciden fugarse. Estos son: Fermina (Hija del tío Lucas.) y Feliciano; Esperanza (Sobrina de don Máximo.) y Rufino (Hijo del farmacéutico.) Y por otro lado tenemos dos pretendientes que quieren deshacer estas parejas: Bruno que está loquito por Esperanza y don Máximo que sólo quiere aprovecharse de Fermina.
El plan es marcharse a Valderrobles. Hemos encontrado Valderrobres en el País Valenciano.
HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 3
(Escena II)
TÍO LUCAS.- Pues ya sabe usted que hace muchos siglos, el conde dueño de este castillo, se enamoró de una pastora muy guapa, y la hizo condesa y se querían mucho, pero el conde salió a luchar con los moros, y la condesa, que tenía un paje que había sido zagalillo, empezó a recordar con él los tiempos en que guardaban el rebaño, y hablaban de un borrego que tenían, y dale con el borrego, y vuelta con el borrego, en fin, que el conde volvió y los sorprendió en fraguante delito de borrego, y a la mañana siguiente estaban colgaos de una almena la condesa y el paje, y el conde se metió a monje y se murió de pesar.
ESPERANZA.- ¡Qué miedo!
TÍO LUCAS.- Y por eso el alma de la condesa, toca como castigo, l campana de este castillo, que suena lastimera cuando alguna mujer de estos contornos falta a sus deberes.
Tras conocer esta leyenda, Esperanza está preocupada por si comienza a sonar cuando ella y Rufino se escapen con la ayuda del tío Lucas. Para evitar que suene la campana, le pide que robe el badajo, y en compensación, le dejará esas tierras en usufructo. El tío Lucas acepta. La huída será esta noche a las nueve en el castillo.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 10
Como al tío Lucas no le hace gracia que su hija Fermina tontee con Feliciano y prefiere a don Máximo, le canta la copla:
No te fíes de los hombres
aunque los veas llorar,
que son como los tomates,
que vienen por temporás.
Don Máximo, que está filtreando con Fermina, le asegura que se presentará esta noche en el castillo sobre las nueve y que no le podrá rechazar. Ya tenemos a cuatro citados a la misma hora en el mismo sitio. Esto se pone interesante.
Por si acaso, don Máximo, también le pide al tío Lucas que quite el badajo de la campana, no sea que… la leyenda sea cierta.
Rufino le deja un mensaje a su padre el farmacéutico: “Harto de la belladona, me voy con otra más bella y más dona… Me escapo a las nueve con la Esperanza… de no hacer más píldoras, y volveré casao con la misma Esperanza: Rufino.”
CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 16
(Escena X)
TÍO LUCAS.- ¿Y el borrico?
RUFINO.- Sin novedad, gracias.
TÍO LUCAS.- No; digo, ¿qué dónde le ha dejao usté?
RUFINO.- Pues le he escondío. Pero, mire usted si soy pillo; ¿usted cree que venido montao naturalmente en el borrico?
TÍO LUCAS.- Sí, señor.
RUFINO.- Pues, no, señor; he venido al revés.
TÍO LUCAS.- ¿El borrico montao en usté?
RUFINO.- No, señor; que he venido montado al revés pa que no me sorprendieran..
Rufino le pide al tío Lucas que los acompañe en la fuga para que sea testigo de su boda y así contárselo a su padre cuando vuelvan, y el tío Lucas acepta.
Deciden dar una palmada como señal para que el otro sepa que ya ha llegado. La respuesta será con otra palmada. ¡Típica jugada de Arniches para liarlo todo un poco más!
En la escena XII, Feliciano le asegura a Fermina que también estará a las nueve, subido a la parra, esperando a don Máximo, para darle con la vara si se le declara. (Esto podemos verlo dibujado en el cartel de la representación.)
En la escena XIV se encuentran Feliciano y Rufino. Feliciano piensa que Rufino es don Máximo, y Rufino cree que Feliciano es Bruno. ¡Este error da lugar a un maravilloso diálogo de besugos!
Al final deciden escapar los cuatro en la misma noche pero sin que el tío Lucas vea a su hija Fermina y a Feliciano, por lo que habrá que entretenerle.
Pero todo sale al revés: llega don Máximo, todo está tan oscuro que Fermina le confunde con Feliciano y se fugan juntos, el tío Lucas está rabiando y manda a dos mozos para que los traigan. Rufino y Esperanza se quedan bloqueados sin poder fugarse y ¡toca la campana sin badajo!
(Escena XVIII)
TÍO LUCAS.- ¿Pero cómo habrá tocao, Dios santo? ¡Y ahora vendrá too el pueblo, y nos pillan en fraguantes!
Bruno había atado el borrico de Rufino atado a la campana y le hacía sonar.
En la escena XX, aparece don Máximo que es perseguido por los mozos. Al final todos se perdonan y consienten con las bodas; el tío Lucas será padrino de la de Rufino y Esperanza, y don Máximo lo será de la de Feliciano y Fermina.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 11
(Escena XX)
TÍO LUCAS.-
Hoy más que nunca conviene
Que no viváis descuidadas.
Que aunque de temor os llene,
Sin que la campana suene
Se pueden dar campanadas.
NOTA DE AGRADECIMIENTO: Los autores agradecen al actor Manuel Rodríguez (Feliciano) su papel como actor y director de escena.
MENSAJES DE ARNICHES
MENSAJE NÚMERO 38: En el amor, hay que estar siempre alerta, y escuchar a las señales de la infidelidad, aunque no sean tan claras como las campanadas de la leyenda.









