LA SALUD Y CARLOS ARNICHES

            La vida espartana que llevaba Carlos Arniches fue una de las claves de su longevidad. Por las mañanas realizaba una hora de gimnasia, desayunaba, trabajaba hasta la hora de comer, acudía a los ensayos, volvía a caminar durante más de una hora, seguía con las visitas de productores, escritores, actores y amigos y a dormir. Así hacía hubiese éxito o fracaso en los estrenos. Nunca alteraba sus costumbres. Tenía muy claro que la salud era fruto del estilo de vida. Fue un gran aficionado a la Pelota Vasca y al Fútbol. Posiblemente, de los frontones le vienen tantos amigos vascos que le pusieron en contacto con episodios tan desconocidos como La Leyenda del Monje (1890) de la Isla de Izaro en Bermeo. Hay que recordar que llegó a haber hasta 3 frontones en Madrid: Jai Alai en 1891; Euskal Jai: 1891; y Beti Jai en 1894. Esto nos indica que, antes de la edificación de los mismos, la afición debía ser muy elevada para llegar a convencer a las autoridades a realizar dichas construcciones. En la obra de La verdad desnuda, se posiciona claramente contra el tabaco. Ya en aquella época tenían un conocimiento claro de lo dañino que podría ser para los pulmones, y Carlos Arniches no podía dar crédito a los que insistían en fumar.

MENSAJE NÚMERO 4: La necedad de la inteligencia del hombre, como por ejemplo con el tabaco, que aún sabiendo que el daño al pulmón está asegurado, se jacta de la tenacidad que se puede tener por fumar sea como sea.(La verdad desnuda.)