DOLORETES

 

O

 

CÓMO SUPERAR UNA TRAICIÓN

 

 

 

              Esta obra es clave en la vida de Carlos Arniches. Es la octava obra que hace en solitario. Junto a Sinesio Delgado y Ruperto Chapí (84) fundan la Sociedad General de Autores. Pero necesitaban fondos para comenzar su andadura e ir convenciendo a los autores que no estaban con ellos. Todo lo recaudado con la obra Doloretes fue a parar a las arcas de la incipiente sociedad. Escribirá tres obras más ambientadas en su Terreta amada: La divisa (1902 y 9ª obra en solitario.), La alegría del batallón  y El tío Quico (1925). Todas las obras de su tierra tienen una profundidad brutal y descarnada, relata la dureza de la vida de unos hombres que viven la verdad y la honradez, en un mundo de trampas y villanías que quieren impedirles, sin conseguirlo, disfrutar de su terreta, ahora también, un poco más nuestra.

 

Estrena la obra el 28 de junio de 1901 con música de los maestros Amadeu Vives (Catalán de Collbató- 1871- 1932) y Manuel Quislant (Alicantino de Santa Pola- 1871- 1949) Estamos en la Etapa Rural de Arniches.

 

Amadeus Vives.

www.wikipedia.org

             Manuel Quislant. www.youtube.com

 

Como tantas veces en su trayectoria profesional, esperó un mes de éxito de la obra para dedicársela a un amigo que ejercía de crítico de teatro: José de Laserna.

 

“Para mis costillas literarias nunca ha sido la crítica de usted el palo brutal que magulla, sino el masaje enérgico, pero saludable, que vigoriza y entona los músculos…, ¡más que duela!”

 

Con estas palabras dedicaba la obra aceptando las críticas siempre que fueran justificadas.

José de Laserna. www.wikipedia.org

 

 

La obra comienza en los alrededores de la huerta de Alicante. Una casa humilde, una tapia, una noria, palmeras, naranjos, un huerto y varios caminos. Una mesa en el centro y unas sillas. Una higuera y unas jaulas de pájaros.

 

La Tía Tona y Ximeta están desplumando una gallina. El Tío Pere, marido de Tona, está cogiendo higos.

 

La conversación gira sobre el nieto ausente: Visentico. Fue reclutado para luchar en Filipinas y tras dos años, aún no saben nada de él. Le escriben cada mes de forma religiosa. Carmeleta hace de escribiente.

 

(Cuadro I, Escena II)

 

TÍO PERE.- Yo, estaba aquí, aquí mesmico aonde estoy ahora, viéndolo marchar con los otros quintos carretera adelante, y cuando fue a doblar la cuesta, dende aquél altico que se ve de aquí, volvió la cara y restregándose los ojos con el revés de la mano, no se si pa quitarse el sol u las lágrimas, me gritó: “¡No plore, agüelet, que yo tornaré!” ¡Y golverá, porque a mí no me ha engañao nunca!

 

(Acto I, Cuadro I, Escena III)

 

TÍO PERE.- (Dictando.) “Apresiable y querido nieto Visentico… (Carmeleta escribe repitiendo las palabras.)  Sin denguna tuya…- denguna con ene- a que…

 

TÍA TONA.- (Sale de la casa) Hola, ¿estáis escribiendo la carta?… ¡m’alegro!

 

TÍO PERE.- ¡Adiós, ya salió ésta!

….

 

TÍO PERE.- ¿Qué quiés desirle al chico, recondená?…

 

TÍA TONA.- Lo de Doloretes…, lo de su novia… La verdat pura…, la verdat de lo que está pasando…

 

TÍO PERE.- ¿Y para qué? ¿Pa matarlo de un desgusto?

 

TÍA TONA.- La verdat no mata a nadie; el engaño es el que mata.

 

Mensaje número 173: La verdad no mata a nadie; el engaño es el que mata.

 

El genial Arniches, amplio conocedor de este tipo de ancianos recios de su tierra, se pone en la piel de cada uno y sigue dictando la carta a Carmeleta.

 

TÍO PERE.- (Furioso.) Carmeleta, no hagas caso de esa bruja y pon lo que yo te dite y na más… (Rápido.) “Apresiable nieto, me alegraré que al resibo de la presente te halles con la salú que yo pa mí deseo, pa mí solo; tu agüela que se fastidie…, ¡porque tienes una agüela que ya, ya! ¡Y no hagas caso de lo que te diga tu agüela, que es una embustera! ¡Mecachis en tu agüela!… ¡Hala!…” Ahora pon lo que quieras… (Paseándose furioso.) ¡Ah! Agüela ponlo con una mayúscula de muchas patas pa que vea que es peor que una araña.

 

TÍA TONA.- Bueno, pos ahora yo… (Rápido.) “Visentico, has caso de lo que yo te diga, que soy la que te quiere, y no te acuerdes más de Doloretes, que es una perra falsa y traidora, que no te ha querío, que te ha faltao a los juramentos, que dende que te fuiste, con unos y con otros se la ha visto por el pueblo, y últimamente con Nelo, con el hijo del señor Cristófol, y se murmura si por las noches ella lo espera y él salta por una ventana… Así te paga esa traidora el cariño de toa tu vida, que t’ha costao lágrimas de sangre. ¡Olvídala, déjala y no llores! (Enterneciéndose poco a poco.) Y cuando llegues, no confíes en que vas a encontrar tus ilusiones, no. Ancontrarás un cariño, un cariño solo, el tus agüelos, que no viven sin ti…

 

TÍO PERE.- (Muy conmovido, a Carmeleta.) Eso ponlo.

 

TÍA TONA.- “El único verdadero…, el único grande.”

 

TÍO PERE.- Ponlo también.

 

TÍA TONA.- “Que no ha cambiao…, que como era es, que como es morirá… El de tus pobres agüelos que no s’han muerto ya de pena porque no quieren morirse hasta que vean serca esa mano tuya, que ha de serrar sus ojos pa siempre”. (Llora.)

 

TÍO PERE.- (Muy conmovido, la abraza, en un arranque de ternura.) ¡Eso sí, Tona, eso sí! ¡Eso sí, eso sí! (Llora.)

 

TÍA TONA.- ¡Pos eso es lo que quié ditarle su agüela! Ni más ni menos que eso. (Se abrazan.)

 

TÍO PERE.- (Afectadísimo, a Carmeleta, que también llora ocultando su cara entre las manos.) Borra lo de ¡mecachis en tu agüela!

 

Mensaje número 174: Impresionante mensaje de amor verdadero: el amor de los abuelos. Carlos Arniches estaba experimentando este amor de su madre hacia los cuatro nietos que ya habían nacido, aún faltaba un año para que naciera Rosario. La fuerza del amor que les hace mantenerse vivos hasta que llegue el nieto y con su mano cierre sus ojos para siempre. El trabajo bien hecho hasta el final. La aceptación del final de cada uno. ¡Un hombre íntegro Carlos Arniches!

 

¡En la cuarta escena Xaume cuenta a Carmeleta que ha visto a Visentico!

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 40

 

(Cuadro I, Escena IV.)

 

XAUME.- Pos estaba yo, que había preparao un bancal de seboya, pa regarlo, y me bajo a la asequia, abro la exclusa, y ¡pata pom!… allá va el agua. Also el cuerpo, que lo tenía agachao, vuelvo asina la cabesa pa quitarme del sol, que me segaba, y… ¡allá, allá lejos, en lo alto de la carretera, lo he visto!

 

CARMELETA.- ¿Pero a quién?

 

XAUME.- Pos a un soldao, con una sinta encarná crusá por el pecho, con toos los mismos aires de Visentico y mirando pa esta casa… Me dio una rebotá el corazón, y dije: “¡él es!” Y sin saber de sierto si era o no era, me pongo la mano asina y grito… ¡Visentico!

 

CARMELETA.- ¿Y qué? (Con ansiedad.)

 

XAUME.- Pos que too fue oírme, cuando vuelve la cabeza, mira pa mí, y aprisa, aprisa se sale de la carretera como huyendo, se mete en el carrascal y se pierde en la sierra.

CARMELETA.- ¡Dios mío!

 

XAUME.- Y a too esto, como yo no me cuidaba del agua, el bancal se me anegó; total, que yo me he quedao sin saber si era Visentico, el bancal se ha quedao si sebollas, y el pueblo sin estofao hasta la cosecha próxima.

 

Mensaje número 175: Arniches nos explica, cómo en su tierra, la comunidad está formada por personas que se preocupan unas de otras, que cultivan para todos, y que si se pierde algo, lo pierden todos. Recordarán el año que vino Visentico “como el año que nos quedamos sin sebollas”.

 

Carmeleta le pide a Jaume que vaya a buscarlo. Él se da cuenta que ella debe estar contenta con la nueva situación, ya que si Doloretes ha traicionado a Visentico, ella tiene el camino libre. Le cuenta que una vez los vio junto a la fuente muy amartelados, y que su cántaro rebosaba el agua sin que ella se diese cuenta.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 63 (13) (El segundo dígito que hemos añadido es el que corresponde a su producción propia, las obras en las que no tenía colaborador.) Este poema es el número 63 de los publicados en sus obras, y el número 13 de los realizados sólo por Carlos Arniches.)

 

(Cuadro I, Escena IV.)

 

JAUME.-

Mosa que deja en la fuente

que el cantarico se vierta

u está hablando con su amor

u está llorando sus penas.

 

El alcalde, señor Cristófol y el secretario, don Jorgito, se acercan al Tío Pere para pedirle que toque la dulzaina en las fiestas. El no acepta debido a la pena de estar sin Visentico. Don Jorgito, como buen secundario de Arniches, habla con una característica reconocible: con una lengua muerta como el latín.

 

(Cuadro I, Escena V.)

 

SEÑOR CRISTÓFOL.- Pa esirme que mañana, después de la misa, quisían bailar las dansas y como ustet es el dulsainero del pueblo…

 

DON JORGITO.- Desde “in illo tempore…”

 

SEÑOR CRISTÓFOL.- Y las dansas no pueden bailarse más que con dulsaina…

 

DON JORGITO.- “Sine qua non…”

 

SEÑOR CRISTÓFOL.- (A don Jorgito.) ¿Quié usté haserme el favor de meterse la lengua muerta en el bolsillo?

 

DON JORGITO.- “Ipso facto”.

 

Tras la negativa del tío Pere, Carmeleta les avisa que vienen Nelo y Doloretes como parte de la comitiva de fiestas. Vienen a caballo y cantan:

 

Para que tengan luces y flores

arregladicas por nuestras manos,

como tributo de los amores.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 64 (14)

 

(Cuadro I, Escena VII) Cantado.

 

TÍO PERE.-         ¿Quién va?

 

DOLORETES.-   La Virgen va con nosotros.

 

NELO.-                La Virgen es nuestra guía.

 

TÍO PERE.-         (Medio aparte.)

¡La Virgen, como es tan buena,

no sabe de quién se fía!

…..

 

TÍO PERE.-         ¡Pues oye, Doloretes, y ascucharme huertanos,

porque mi vos al menos es la vos de los años!

Para la Virgen de mis amores

siempre he mostrao grande el cariño,

la bolsa abierta…

Para la estima de los huertanos,

ha sido siempre mi afecto noble fortuna sierta…

¡Pero a la audasia de los traidores,

sierro mis ojos, sierro mi puerta!

 

 

Mensaje número 176: Espectacular fuerza del último verso de un anciano. La fuerza de los años. La fuerza de la vida. Se enfrenta a la juventud traidora. Se abre a los compañeros de fatiga, a la Virgen cuidadora.

 

El tío Pere recuerda todas las noches a Visentico, y nos lo cuenta.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 41

 

(Cuadro I, Escena IX.)

 

TÍO PERE.- Mira, toos los anochesíos, cuando se acaban los quehaceres y cojo la dolsaina y me asiento a la puerta e casa y acomienso a tocar…, creo que mi Visentico, pa oír mi música, se asoma por allá lejos…, muy lejos…, por donde sale la primera estrellica de la noche…, y paese que el son de la dolsaina me lo va trayendo, trayendo, ca ves más juntito a mí. Y lo veo que viene redoblando con alegría su tamboril, y cuando ya lo tengo serquita mirándome parao entre naranjos de la huerta, corro con ansia hasia él y entonces se borra de mis ojos, huye de mis brazos…, miro…, ¡y ná! ¡Ilusiones! ¡Cosas de viejos! ¡Que uno ya chochea! ¡Anda, no le digas na a la tía Tona, tráeme la dolsaina, que quiero verlo! ¡Anda!

 

El tío Pere comienza a tocar…, a lo lejos se oye el tamboril de Visentico…, se ven… y ¡paran a la vez! Se dan abrazos, risas, llantos, más alegría… “¡Fil del meu cor!”

 

Visentico pregunta por Doloretes y el tío Pere no puede contestar. La tía Tona le dice que la olvide.

 

(Cuadro I, Escena X.)

 

VISENTICO.- (Con amarga sonrisa.) ¡Ya me lo figuraba! ¡Tendrá otro novio!

 

TÍO PERE.- ¡No!

 

TÍA TONA.- ¡Sí!… ¡Que sea ella sola la que le engañe!

 

TÍO PERE.- Bueno, sí… ¡Pero tú desprésiala!… ¡Al fin y al remate, mujer!

 

TÍA TONA.- ¡Oye tú, poco a poco…; mujer mala!

 

Mensaje número 177: ¡Cuidado con meter a todas las mujeres en el mismo saco! Arniches deja claro que esas expresiones machistas no tienen cabida sin contestación en su teatro.

 

Visentico, con alegría fingida, organiza todo para el día de la fiesta con danzas, toros y demás.

 

Carmeleta canta al amor de Visentico.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 65 (15)

 

 

(Cuadro I, Escena XIII.)

 

 

CARMELETA.-

Xaume descubrió mis penas,

mi amor, mi secreto afán;

Pero sabe que lo niego,

que lo tengo que negar;

¡y entre tanto que yo niegue

lo que él dice no es verdad!

 

¡Al amor del alma mía,

que negarse no podría,

como a Jaume se negó,

ni a la fuente del Granado,

ni al arroyo de la Mora,

ni a los árboles del huerto

que conosen mi dolor!

 

En la fuente me he mirado

muchas veses a su lado

temblorosa de emosión;

el arroyo me parese

que repite, mientras corre,

gratos ecos de su vos;

y los árboles del huerto

media vida me recuerdan…

¿Cómo puedo yo negarles

ni mi angustia ni mi amor?…

 

¡Visentico de mi vida,

que te venden!

¡Ven a mí!

¡Que en el fondo de mi pecho,

como guardan los avaros

sus tesoros,

guardo yo mi cariñico

para ti!

 

 

Mensaje número 178: Momento álgido esperado por Arniches desde que tenía 11 años. Ahora con 35 años, puede hacerle cantar a Carmeleta ese amor de mujer apasionada que él no recibió siendo niño.

 

Xaume explica a Visentico la situación de Doloretes con Nelo. Visentico recuerda amargamente que prefirió que el dinero que costaba librarse de la mili, 6.000 reales (6.000 €) fueran para el futuro en común de él con Doloretes. Y le decía: “¡Cómo me van a quitar la vida, si mi vida eres tú, y tú aquí te quedas! ¿Me esperarás?”- “¡Hasta la muerte!” le respondía. “¡Por su cariño vuelvo! ¡Lo quiero! ¡Voy a buscarlo!”

 

Todos intentan disuadirle. Él se encara al abuelo.

 

(Cuadro I, Escena XV.)

 

VISENTICO.- Agüelo, venga ustet aquí y contésteme pa que sepa yo si bendesir u renegar de mi casta. Si tuviera ustet mi sangre y mis años y le quitaran a ustet su querer, que es su vida, ¿qué seguiría ustet hoy?… ¿Ese?… (Señalando la casa.) ¿O ese? (Señalando el del pueblo.)

 

TÍO PERE.- (Pausa. Momento horrible de silencio y de duda. Por fin, en un arranque vigoroso, señala a Visentico el camino del pueblo.) ¡Ese!

 

VISENTICO.- ¡Pos… adiós!

 

TÍA TONA Y CARMELETA.- ¡No!

 

TÍO PERE.- (Deteniéndolas.) ¡Sí! ¡Ese! ¡Ese!

 

Se quedan las mujeres llorando, el tío Pere señalando el camino del pueblo, y se van Visentico y Jaume mientras baja el telón dando fin al primer cuadro.

 

Tras ese giro inesperado comienza el segundo cuadro. Se ve la casa de Doloretes. Se escucha una jota valenciana cantada por unos mozos a lo lejos y a renglón seguido a Doloretes analizando su frustración.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 66 (16)

 

(Cuadro II, Escena I.)

 

MOZOS.-

He puesto yo mi querer

en otro querer que es mío;

primero se apaga el sol

que se tuerce mi cariño.

 

 

DOLORETES.-

No sé lo que me pasa;

no sé lo que deseo;

¡y me amarga la angustia

como un remordimiento!

¡Y en mis oídos suenan

las palabras del viejo

llamándome traidora

con irritado acento!

¡Todo en la noche triste

se me presenta negro!

¡Que vuelva pronto el día!

¡Que venga pronto Nelo!

 

Doloretes escucha el silbido de Nelo que avisa que sube. Está oscuro y no reconoce que el embozado es… ¡Visentico!

Doloretes le pide perdón y llega Nelo que le reta a un duelo. Visentico lo rechaza.

 

(Cuadro II, Escena III.)

 

VISENTICO.- ¡Cá! ¡No quio sangre! La sangre lo acaba too. El que cayese, a la tierra; el que quedase a presidio… y ésta, sóla…, unas lágrimas primero, y el tiempo que pasa y borra las penas… Es poco… No me conviene. Quiero más. Tú me has quitao su cariño, pos yo vengo a quitártelo a ti. (A Doloretes.) Tú m’has quitao la alegría, pos sin alegría t’has de quedar: ni guitarra que te festeje, ni moso que te ronde, ni corasón que te quiera mientras yo viva.  Tú, (A Nelo.) sin su cariño, como yo; tú (A Doloretes.) como yo sin alegría. Los tres iguales. ¡Justicia seca! Despídete de ella pa siempre y vámonos…

….

 

VISENTICO.- ¡Pos basta! Si pa ti la quieres, no me la robes como un ladrón, buscando la noche y saltando la ventana; quítamela como un hombre; a la lus del día y delante e la gente. Mañana es ocasión…, son las fiestas…, hay dansas…, su pareja quiero ser yo, como siempre lo he sido… ¡Ven allí a quitármela!

 

NELO.- ¡Pos allí iré a quitártela!

 

Se dan la mano y dejan a Doloretes sola.

 

Fin del cuadro II.

 

Mensaje número 179: Arniches nos desvela algo mejor que un duelo. Arniches odia los duelos, tal y como se ve en sus obras. Además actuó como padrino, en al menos dos ocasiones, logrando evitar que se celebren. Ahora va a descubrirnos cómo resolver estos conflictos. Va a emplear las habilidades de las que alardean los jóvenes con los toros en las fiestas para que el vencedor se quede con ella. No hay que olvidar que el baile es una reminiscencia del cortejo que hacen los animales antes del emparejamiento, y que muchas veces implica la pelea entre machos. Hay una especie de antílopes enanos que solo se intimidan. No se tocan. Gana el que intimida mejor.

 

                            El tercer y último cuadro comienza con una plaza de pueblo en todo el foro. Los balcones de las casas ostentan colgaduras de colores chillones; de balcón a balcón se ven colgadas cadenas de papel de colores, banderolas y faroles a la veneciana. Las calles y la plaza enramadas con juncias y retamas. Es de día.

 

En la primera escena vemos mucha gente, campanadas, dulzaina, tamboril. Se escucha la música y el coro general.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 67 (17)

 

(Cuadro III, Escena I.)

 

¡Bueno, bueno viene el día!

¡Bueno, bueno, porque sí!

¡Vaya un lujo de enramaes

las que ponen por aquí!

¡Y qué gloria de campanas

las que suenan por allí!

¿Gloria? ¡Gloria, cuando suenan

la dulzaina bullanguera

y el alegre tamboril!

¡Eso sí!

Porque suenan siempre a fiesta

la dulzaina bullanguera…

¡Y el alegre tamboril!

¡Ya el tío Pere no se niega

en las dansas a tocar!

En teniendo a Visentico

no se apura ya por ná!

Y habrá dansas, de esas dansas

que no dejan respirar.

¿Dansas? ¡Dansas más famosas

que nunca se hayan visto

ni se vuelvan a bailar!

¡Es verdad!

Pero dicen que Visente,

que Dolores y que Nelo…

Algo grave pue pasar.

¡No te asustes!

¡No me asusto!

¡No me asusto yo por ná!

¡Como suenan las campanas,

lo que fuere sonará!

 

El secretario, don Jorgito, avisa al alcalde de que ha visto a Nelo con intención de retarse en el baile con Visentico. Es un texto divertidísimo lleno de expresiones en latín.

 

Jaume saca a Nelo de la tasca para hablar con el tío Pere. Aprovecha para contarle que Doloretes ya le habría la ventana a Visentico antes de irse de soldado. Así que él no es el primero, y que eso es motivo suficiente para dejarla:

 

(Cuadro III, Escena III.)

 

NELO.- ¡Mentira!

 

TÍO PERE.- ¡Verdá!

 

NELO.- ¡Eso lo dise Visentico! ¡De rabia lo dise y la lengua le he de arrancar!

 

JAUME.- ¡Y lo digo yo, que de noche le acompañaba.

 

NELO.- ¡Mentira! ¡Ladrón!

 

TÍO PERE.- ¡Y lo dice quien en eso no pue mentir! ¡Lo dise ella!

 

NELO.- ¿Qué? ¡Ella!

 

TÍO PERE.- ¡Ella! ¡Ella mesma lo dise!

 

NELO.- ¡Agüelo, usté está loco!

 

TÍO PERE.- Pue ser; pero mira, entre la ropica e mi nieto este paquetico de cartas venían atás con una sintica asul… (Saca el paquete de cartas.) ¡Cartas de Doloretes! ¡Toas las he leído! Si conoses la letra de ella, lee esa… ahí… aonde dise: “esa ventana, Visentico, por la que tú saltabas, será la tie mi querer pa otro hombre que no seas tú…”

 

NELO.- ¡Mentira! ¡Mentira!

 

TÍO PERE.- Pa ti… ahí se queda…; léela despasio (La tira al suelo.) ¡Quédate con Doloretes si ties valor!… ¡Ahí la tienes!…¡Hay mujeres que son peores que una puñalá!

 

Cuando va a leer la carta, llega su padre que le da una patada al papel con desprecio y le obliga a presentarse a las danzas.

 

Es curioso, pero parece que falta una pequeña explicación, ya que no se ve cuándo se urde el plan en el que una persona analfabeta como el tío Pere, prepara un grupo de cartas, que dice que son de Doloretes, y que además, finge haber leído y las tira a los pies de Nelo, que si no llega a ser por la llegada de su padre, hubiera podido leer la carta y darse cuenta del engaño.

 

Comienza la danza. Primero será Isabeleta Carratalá y el mozo que la va a bailar.

 

Después, el mayordomo de la fiesta, llama a Doloretes Gadea y salen Visentico y Nelo. Ella entrega el ramo de flores a Nelo. Nelo se lo tira a Visentico diciendo: “¡Pa ese, que tié más derecho!”. Visentico lo rechaza.

 

El tío Pere le insinúa que habrá otros amores Jaume empuja a Carmeleta hacia Visentico. Se alejan las danzas y Doloretes se queda llorando sola.

 

Cae el telón y Fin de la Obra.

 

MENSAJE DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 173: La verdad no mata a nadie; el engaño es el que mata.

 

MENSAJE NÚMERO 174: Impresionante mensaje de amor verdadero: el amor de los abuelos. Carlos Arniches estaba experimentando este amor de su madre hacia los cuatro nietos que ya habían nacido, aún faltaba un año para que naciera Rosario. La fuerza del amor que les hace mantenerse vivos hasta que llegue el nieto y con su mano cierre sus ojos para siempre. El trabajo bien hecho hasta el final. La aceptación del final de cada uno. ¡Un hombre íntegro Carlos Arniches!

 

MENSAJE NÚMERO 175: Arniches nos explica, cómo en su tierra, la comunidad está formada por personas que se preocupan unas de otras, que cultivan para todos, y que si se pierde algo, lo pierden todos. Recordarán el año que vino Visentico “como el año que nos quedamos sin sebollas”.

 

MENSAJE NÚMERO 176: Espectacular fuerza del último verso de un anciano. La fuerza de los años. La fuerza de la vida. Se enfrenta a la juventud traidora. Se abre a los compañeros de fatiga, a la Virgen cuidadora.

 

MENSAJE NÚMERO 177: ¡Cuidado con meter a todas las mujeres en el mismo saco! Arniches deja claro que esas expresiones machistas no tienen cabida sin contestación en su teatro.

 

MENSAJE NÚMERO 178: Momento álgido esperado por Arniches desde que tenía 11 años. Ahora con 35 años, puede hacerle cantar a Carmeleta ese amor de mujer apasionada que él no recibió siendo niño.179:

 

MENSAJE NÚMERO 179: Arniches nos desvela algo mejor que un duelo. Arniches odia los duelos, tal y como se ve en sus obras. Además actuó como padrino, en al menos dos ocasiones, logrando evitar que se celebren. Ahora va a descubrirnos cómo resolver estos conflictos. Va a emplear las habilidades de las que alardean los jóvenes con los toros en las fiestas para que el vencedor se quede con ella. No hay que olvidar que el baile es una reminiscencia del cortejo que hacen los animales antes del emparejamiento, y que muchas veces implica la pelea entre machos. Hay una especie de antílopes enanos que solo se intimidan. No se tocan. Gana el que intimida mejor.

 

MENSAJE NÚMERO 180: Arniches deja sola en la escena a Doloretes, llorando. La soledad y el abandono como el castigo a la infelicidad.

 

MENSAJE NÚMERO 181: Cómo superar una traición. Nunca recurrir a la violencia. Hay otros caminos, otros medios, y sobre todo reconocer a las personas que nos han traicionado para no volver a tener relaciones con ellas.

 

Doloretes llorando al final de la obra.

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BIBLIOGRAFÍA.

84.- Barron-Arniches Ezpeleta J. “Los Pilares de Arniches”. P- 81. Editorial Bubok. Bilbao. 2018.

DOLORETES EN EL CINE.

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