EL HURÓN

 

O

 

LA BONDAD COMO TERAPIA.

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=ix3FiuwL72E

 

 

              Esta obra, denominada “Entremés lírico” y estrenada el 9 de mayo de 1908, se debe a la pluma de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez y a la música del maestro Torregrosa. Incluimos esta obra en su Etapa Moralizante.

 

              Mensaje número 306: En esta obra Arniches muestra un especial conocimiento de la personalidad del ser humano. Un hombre huraño, triste, silencioso, no comunicativo, puede llegar a ser abordado por una jovencita alegre como un cascabel, parlanchina, ilusionada y enamorada de él. Muchas veces, hasta las personas que nos parecen más distantes y lejanas, pueden mostrarnos su corazón con poco de empeño.

 

Tal y como vemos en las fotografías del estreno, el escenario nos muestra la habitación desordenada de un hombre desordenado y que sólo se ocupa de su trabajo: tira líneas en una mesa.

 

Balbina, la portera, entra en la habitación en penumbra y habla en voz baja. Se queja de lo desordenado y sucio que es don José. Solo le ha hablado en 4 ocasiones en seis meses.

 

Entonces entra Teresita, que le pide que no cierre de portazo la puerta al salir, que la deje entornada para poder colarse después. Le cuenta que han realizado una apuesta con las demás oficialas de la modista, a que no era capaz de hablar con “el hurón”, durante 10 minutos.

 

Cuando sale don José de su habitación responde al saludo de Balbina con un gruñido y una inclinación de cabeza. Al marcharse, la portera le suelta: -¡Ah! Los huevos son frescos. Mírelos usté si quiere, no me arme usté luego una chillería.- y se va.

 

Teresita entra diciendo: – Biss… biss… biss.- y don José responde con un – ¿Eeeeh?

 

Teresita comienza a hablar sin esperar respuesta, que si está buscando al gatito “Polavieja”; que si es el gato de la modista; que si le culpan a ella de que se haya escapado…

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=ix3FiuwL72E

 

Como no aparece el gato ella toma la decisión de no marcharse de allí hasta que aparezca. Don José está atónito.

 

Dice que la modista es andaluza y le imita el acento. El padre y la madre, también andaluces, son imitados por Teresita, cuando, de repente se levanta don José y se va a su cuarto y sale con una navaja. Teresita se queda paralizada. Don José comienza a afilar sus lápices.

 

Repuesta del susto le dice que le encanta el teatro, que se sabe todos los cuplés y que le va a cantar uno, “El cuplé del sombrerito”.

 

Ahora lo podemos escuchar en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=ix3FiuwL72E

 

              Tras la canción don José no dice nada. Ella comenta que todo el mundo se ríe con sus actuaciones cómicas. Le asegura que se va a marchar pero que antes le tiene que decir un secreto; le pide que no tire más rayas. Don José para y le escucha.

 

(Escena IV.)

 

TERESITA.- Yo he venido aquí porque le quiero a usté.

 

Consigue la atención de don José. Le explica que todo lo de él le atrae. Ya sabe que le llaman el hurón. Se fija en un cuadro en el que aparece una jovencita de la misma edad que Teresita

 

(Escena IV.)

 

TERESITA.- Parece de mi misma edad.

 

DON JOSÉ.- Sí.

 

TERESITA.- Sí ¿verdad usté? (¡Ay, que habla!) Pero es más guapa que yo no ¡agraviando a nadie! (Titubeando.) Y esta joven, es… era… vamos… hija de usté, ¿verdad?

 

DON JOSÉ.- Sí.

 

TERESITA.- ¡Qué cuerpo más gitano!… Bueno, y… ¿vive?… Amos, quiero decir, si vive aquí, u lejos, u…

 

DON JOSÉ.- Aquí.

 

TERESITA.- ¿Hija de usté y vive aquí, y no está con…? ¿Tan joven se ha casa…?

 

DON JOSÉ.- ¡No me preguntes más, hija mía! (Baja la cabeza con abatimiento.)

 

Don José llora. Ella le confiesa que lo del gato era mentira; le promete que vendrá todos los días a limpiar su piso; le promete cuidar sus flores, el pájaro, darle charla; le promete callarse cuando se lo pida aunque le cueste. Finalmente le pide perdón.

 

DON JOSÉ.- (Acariciando su cabecita.) ¡No hija mía, no! Me ha agradado mucho escuchar esas deliciosas insustancialidades de tu charla juvenil y alegre. Te escuché tan a gusto como el árbol ya seco, si pudiera oírlo, escucharía el gorgojo de un pajarillo que se parase a cantar en sus pobres ramas desnudas.

 

Poesía la de Carlos Arniches en este fragmento. Teresita le exige que sea feliz y que hable. Hablarán de todo. Hablarán de ella, para que le piten los oídos y ella sepa que su padre se acuerda de ella y vendrá a verle. Le promete que cuando su hija vuelva ella se irá.

 

DON JOSÉ.- ¡Ven hija mía, lloras! ¿Por qué entraste? ¡Te llevas un poco de mi tristeza!

 

TERESITA.- ¡Deje usté que llore!… Porque no me importa, no me importa llevarme un poco de su tristeza, si en cambio le dejo a usté un poquito de mi alegría…

 

DON JOSÉ.- ¡Adiós! (La mira sonriendo.)

 

Telón.

 

MENSAJES DE ARNICHES:

 

MENSAJE NÚMERO 306: En esta obra Arniches muestra un especial conocimiento de la personalidad del ser humano. Un hombre huraño, triste, silencioso, no comunicativo, puede llegar a ser abordado por una jovencita alegre como un cascabel, parlanchina, ilusionada y enamorada de él. Muchas veces, hasta las personas que nos parecen más distantes y lejanas, pueden mostrarnos su corazón con poco de empeño. La depresión como patología queda perfectamente descrita en esta obra.

 

 

 

 

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