LA RISA DEL PUEBLO.

 

O

 

LA CRÍTICA A LA RISA POR EL DOLOR AJENO.

 

 

 

Este sainete lo sitúa Arniches de una forma premeditada en una zona con muy pocos habitantes. Se publica en Blanco y Negro el 2 de Abril de 1916. Etapa Moralizante.

El antiguo cementerio de las Ventas inaugurado en 1903 junto al que se encuentra el Taller de Cantería que regenta Bonifacio y su mujer Angustias. Es domingo por la tarde.

Hacia la derecha se ven los barrios de Doña Carlota, Pueblo Nuevo y Zafra.

Hemos encontrado en el periódico El Imparcial en su edición del 20 de enero de 1927 (168), la historia del nombre del barrio de Doña Carlota. Esta señora vivió en el barrio desde 1875 al que llega con su marido Eduardo García Goiena, de ascendencia vasca. Pues bien, Doña Carlota Mejía llegan a una zona de caseríos desperdigados del Puente de Vallecas.  La zona está habitada por unos 400 obreros que pasan muchas penurias. El matrimonio que ha hecho fortuna en Cuba se apiada de esta gente y decide ayudarles.

 

Repartía una asignación a los más pobres y les ayudaba a resolver las pérdidas de los animales con las crecidas del arroyo Abroñigal, hoy cegado para que pase por encima la M30.

 

A su muerte, deja en su testamento, órdenes para seguir asistiendo a los más pobres, darles de comer, cobijo, escuelas, y un casino llamado en 1906 “La Benéfica Carloteña”

 

Otro de los barrios es el llamado de la Elipa, cuyo nombre viene de la mujer de Miguel Ximénes de Luján, casado en 129 con Doña Phelipa de Vargas. A la muerte de ésta, el Señorío tomó el nombre de su mujer. Señorío de Phelipa de Vargas y con el tiempo se quedó en Barrio de la Elipa.

 

Primitivo y el Sardina, dos próceres del riñón del Avapiés, se aproximan a la casa desde el cementerio.

 

Entablan conversación y relatan lo divertido que se lo pasan en la taberna de Pintao, que la ha llamado “Bar Quito”, por aquello del retruécano.

 

Las bromas que gastan a los transeúntes son pesadas, embadurnan la calle para que resbalen, se manchen… y todos en la taberna se ríen. Bonifacio encoleriza y les contesta

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 100

 

SEÑOR BONIFACIO.- Yo soy como sale del bolsillo. Lo que tiene es que caa uno vive según los prencipios que l’han dao. Vosotros, ¿en qué sus habéis divertido siempre? Pues yo te lo diré. De chicos, en iros por la mañanas con los tiradores a matar pájaros a la Moncloa; por las tardes, a la pedrea, y por las noches, con las estacas, a perseguir gatos por el barrio. Total: a disfrutar haciendo daño. Luego, de mocitos, a correr de calle en calle atormentando a cualquier vieja borracha; a tocarles la chepa a los jorobaos y a burlarse de los cojos. A gozar con el dolor del prójimo.

Y luego, ya de hombres, ¿a qué llamáis vosotros diversión? Pos a ver destripar caballos en los toros; a marcharse en patrulla armando bronca por los bailes de los merenderos; a acosar por las calles a mujeres indefensas con pellizcos y gorrinerías; a escandalizar en los cines y a insultar a las cupletistas. ¿Y eso es alegría, y eso es chirigota, y eso es gracia?… Eso es barbarismo, animalismo y bestialismo. Y hasta que los hijos del pueblo madrileño no dejen de tomar a diversión todo lo que sea el mal del otro…, hasta que la gente no se divierta con el mal de los demás sino con la alegría suya…, la risa del pueblo será una cosa repugnante y despreciable. Bonifacio Menéndez, ris ras, rubricao.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 458:

 

Arniches quiere diferenciar claramente la risa sana de la risa insana, pero además denuncia:

  • La violencia de género
  • El bestialismo de los toros
  • El barbarismo en los bailes, los merenderos.
  • El gamberrismo en los espectáculos.

 

Esto no es nuevo en Carlos Arniches, hay que recordar que una de sus obras, Las Estrellas, nace tras una noche en el Saloncito de la Calle Montera, en el que cantaba la hija del portero de su casa. Eso ocurría en 1904.