LA PAREJA CIENTÍFICA

 

O

 

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA EFICACIA DE LAS CASAS PARA HUÉRFANOS.

 

 

 

 

 

Este es un sainete rápido de dos cuadros, en el primero se observa la vida de una comisaría en Nochebuena. Dos guardias, Mínguez y Requena,  hablan de las nuevas técnicas de investigación criminal que el sobrino de uno de ellos, Hilario, está ahora estudiando. Técnicas antropomórficas, la huella digital… Etapa Moralizante.

 

Durante la noche, deben trasladar a un preso hasta la cárcel. Hace mucho frío. El ratero es un chico joven con unas ropas andrajosas y está descalzo, el Peque Rata. Vivía en la Elipa, barrio que hemos conocido en sainetes anteriores.

 

En el interrogatorio que le hacen les cuenta la difícil vida que tiene que llevar y cómo el robo es la única salida que le queda para malvivir. Duerme en la verja del teatro Real, donde sale la calefacción y así puede dormir caliente.

 

Mensaje número 459: Arniches hace una descripción pormenorizada del modus vivendi de los rateros y de las categorías que se dan entre ellos. La mala vida empuja al robo. La sociedad les margina.

 

              Mensaje número 460: Se mofa también de las nuevas técnicas de investigación criminal.

 

En el segundo cuadro, Carlos Arniches se dirige a todos los lectores de la revista Blanco y Negro, en donde se publican los sainetes, para recriminarles el mal funcionamiento de los asilos para huérfanos con estas palabras:

 

Ya sé que sois caritativos, señoras y señores, pero, perdonadme, vuestra caridad no está bien ejercida o es insuficiente mientras haya criaturas que en las noches de invierno duerman en los quicios de las puertas o en las oquedades de los desmontes.

 

Las plazas de los asilos que sostenéis son para los hijos o sobrinos de las cocineras, de las planchadoras, de los servidores y paniaguados; en fin: de esos mil funcionarios que forman la trama burocrática que rodea a la beneficencia oficial. A los verdaderos desvalidos no les alcanza nada.

 

Yo pido para ellos, para esos golfos peludos, roñosos, grotescos, famélicos, abandonados, sin hogar, sin parientes, sin nadie… Para esos míseros chiquillos que a la salida de los teatros y de los bailes corretean alrededor de vuestros carruajes entre la niebla de las noches crudísimas de invierno, voceando, para avisar a los chóferes y cocheros, vuestros nombres gloriosos, llenos de prestigio, de poder, de opulencia…

 

“Alba”… “Medinaceli”… “Arión”… “Bauer”…”Urquijo”…

 

Voces que suenan en la noche como una suprema apelación a vuestra piedad y a vuestro recuerdo.

 

“Torrecilla”… “Infantado”… “Fernán Núñez”… “Medinaceli”…

 

Carlos Arniches.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 459: Arniches hace una descripción pormenorizada del modus vivendi de los rateros y de las categorías que se dan entre ellos. La mala vida empuja al robo. La sociedad les margina.

 

MENSAJE NÚMERO 460: Se mofa también de las nuevas técnicas de investigación criminal.

 

MENSAJE NÚMERO 461: Se queja amargamente del abandono de las criaturas más desvalidas de la sociedad: “vuestra caridad no está bien ejercida o es insuficiente mientras haya criaturas que en las noches de invierno duerman en los quicios de las puertas o en las oquedades de los desmontes”.

 

Las plazas de los asilos que sostenéis son para los hijos o sobrinos de las cocineras, de las planchadoras, de los servidores y paniaguados; en fin: de esos mil funcionarios que forman la trama burocrática que rodea a la beneficencia oficial. A los verdaderos desvalidos no les alcanza nada.

 

Yo pido para ellos, para esos golfos peludos, roñosos, grotescos, famélicos, abandonados, sin hogar, sin parientes, sin nadie.”