GONZALO CANTO, CARLOS ARNICHES Y ALICANTE

 

He conocido recientemente a Joseba Barron-Arniches Ezpeleta. Ha sido el profesor Juan Antonio Ríos Carratalá, gran estudioso del teatro de Carlos Arniches, quien nos ha puesto en contacto. Siento gran aprecio y admiración por el que es biznieto del ilustre autor alicantino.

En primer lugar es justo agradecer su ofrecimiento para que prologue su libro con el título Carlos Arniches y Alicante que ofrece una perspectiva más de la obra de don Carlos. Joseba Barron-Arniches es un investigador empedernido y desde 2017 viene publicando numerosos estudios sobre la vida y la obra de su bisabuelo. Y ahora nos ofrece un nuevo capítulo de su viaje por la obra de Arniches; ese viaje vibrante, emocionante y emocionado que experimenta como amante de la buena literatura y como biznieto enamorado del escritor y de la persona, de un ser humano entrañable, honrado y digno del más alto de los reconocimientos. Es encomiable la ingente labor de investigación que viene realizando, y dice mucho de su esfuerzo, dedicación y convencimiento de que su bisabuelo era uno de los grandes escritores españoles de su época. Manifiesta, Joseba, la capacidad de trabajo que tanto admira de su ascendiente.

Este libro presenta todos los colaboradores alicantinos que unieron sus ingenios con los del autor de La señorita de Trevélez. Fueron siete: desde Gonzalo Cantó Vilaplana, su primer colaborador, hasta Ernesto Pérez Rosillo. Entre ambos se fueron sucediendo Ruperto Chapí, Tomás López Torregrosa, Manuel Quislant, Ramón Asensio i Más y Luis Flogietti Alberola. Unos músicos y compositores, otros dramaturgos. Entre los primeros destaca Tomás López Torregrosa, compositor alicantino, con 31 obras en colaboración con Arniches. Entre los segundos, permítaseme nombrar a don Gonzalo Cantó Vilaplana, poeta, periodista y dramaturgo alcoyano. Como bien señala nuestro autor, su encuentro en Madrid fue clave, ya que arrastró a Arniches al reino de Talía. Es muy conocida la anécdota detonante de su unión. La relató Arniches en 1927 en el Heraldo de Madrid:

  […] soy autor dramático por casualidad. Nos

 reuníamos una peña de muchachos en un café,

 ya desaparecido, cuando una noche se nos pre-

sentó Gonzalo Cantó indignado y triste porque

un empresario le había rechazado una piececita.

“¿Y por eso te enfadas? – le dije -. ¿Tienes más que

hacer otra, a ver si tiene más suerte que ésta?”

“¿Por qué no la hacemos juntos?”, me propuso.

“Aceptado”. Y al mes y medio leíamos en Eslava

 Casa editorial, revista en un acto con música de

Taboada. Se aceptó la obra, se estrenó y el éxito

fue con nosotros.[1]

 

Por otro lado, la meticulosidad en el estudio de la obra de su bisabuelo hace que analice los mensajes de todas las obras escritas en colaboración con sus paisanos. Llega a identificar 227 mensajes en 61 obras y descubre 46 temas tratados. El tema más recurrente es el amor, pero existen otros muchos cargados de un valor social y moral incuestionable: la denuncia del matrimonio convenido, de los malos tratos a la mujer, de los donjuanes que tratan a la mujer como un trofeo, de los duelos como vía de solución de los conflictos, de la realidad política, de ese poderoso caballero llamado Don Dinero… También ensalza el valor del trabajo y del esfuerzo, el perdón como palanca de la reconciliación, la verdad, la justicia, el antibelicismo,…

La mente creativa de Arniches es un auténtico hervidero de valores. No sólo rebosa grandeza su obra por su calidad literaria, sino también por la importancia que da a los valores. Me gustaría referirme en este momento a la entrevista que el propio Joseba realizó a su madre y que está publicada en la Biblioteca Miguel de Cervantes bajo el título “Paloma Arniches: los recuerdos de la nieta de Carlos Arniches”. Allí, madre e hijo al unísono, exaltan la importancia de los valores en su obra, incluso como fundamento de las mismas. Don Carlos extrajo estos valores del pueblo, los trasladó al teatro y desde el escenario mostró dónde estaban los errores y las posibles soluciones. Honradez, amor al trabajo, humildad, serenidad,… todo en armonía en un hombre bueno.

Como dice la propia Paloma Arniches, el mensaje de su abuelo sigue vigente en una sociedad, la actual, carente de valores y en deriva moral. Gracias, Joseba, por el enorme trabajo que vienes haciendo desde 2017. Nunca podremos agradecerte del todo semejante hazaña investigadora para apreciar en el presente y proyectar en el futuro la obra del dramaturgo alicantino.

[1] Recogido en SOTOMAYOR SÁEZ, María Victoria (1995) Obras completas de Carlos Arniches, vol. I, Madrid: Turner, Biblioteca Castro, p. 11. A esta misma anécdota hace referencia Joseba Barron-Arniches en su libro Carlos Arniches: el gran patriarca, p.66, publicado por Torres Editores (2023).