LA CANCIÓN DEL NÁUFRAGO
O
LA CÓLERA DE DIOS.

Escribe esta obra Carlos Arniches junto con Carlos Fernández Shaw (1865-1911) con el que colaboró en tres ocasiones más (93). Se estrena el 18 de febrero de 1903.
Enric Morera i Viura fue el encargado de la música de este Drama Lírico (1865- 1942.) Fue un músico primordial en el nacionalismo musical catalán (93). Hay que señalar que es la primera “tragedia” de Arniches. Incluimos la obra en su Etapa Rural.
Dedican esta obra a don Juan Martínez Abades, que se encargó del atrezzo y vestuario. Nacido en Gijón en 1862, ejerció como pintor de motivos de la cornisa cantábrica. Muere en Madrid en 1920 (94)

Carlos Fernández Shaw. Archivo de Carlos Fernández Shaw. Madrid: Fundación Juan March, 2011. [Consulta: (20/10/2019)]. Disponible en Web: www.march.es/bibliotecas

La obra se desarrolla en Cantabria, en un pueblo pescador. Etapa Rural de Arniches. Rosa que está casada con Andrés se ha enamorado de un antiguo novio, Esteban. Andrés sospecha algo aunque no lo tiene nada claro. El tío Pedro, que es como el padre de Andrés ya que desde muy pequeño le enseñó todo lo que debía saber del mar, está muy preocupado.
Es de madrugada y comienza la obra con el Coro de Pescadores.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 88
(Acto I, Cuadro I, Escena I.)
CORO.- Vamos, pescadores,
que la luz del alba
allá por oriente
se ve clarear;
vamos, pescadores,
dejad el descanso,
que hermosa y tranquila
espera la mar.
El tío Martín y sus barcas salen a pescar. El tío Pedro llega después ante la casa de Andrés y Rosa y le llama para que ellos vayan también. Rosa le dice que ha pasado mala noche. “¡Otro día sin salir!”, se dice el tío Pedro.
Siempre dentro de un drama como el que vamos a presenciar, Arniches introduce un elemento cómico que lo equilibre. En este caso, el personaje de Quisquillas nos va a distraer de la tragedia.
CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 84
(Acto I, Cuadro I, Escena III.)
QUISQUILLAS.- Bueno, pues mi padre empeñao en que dedique a la náutica, y para que me vaya haciendo al tole, tole, de la mar, me hace ir a bordo de las lanchas y salir a la costera de la sardina, a la del besugo y a la del bonito. ¿Y usté cree que yo sirvo para eso?
TÍO PEDRO.- ¿Pa bonito?… ni de pensamiento.
Notamos cómo es la primera vez en la que Arniches trata la mar en femenino.
Quisquillas quiere ser labrador; su padre no le permite los amoríos con Teresina, la hija del tío Patache, y con tal de alejarlos hace lo que sea. Se repite a sí mismo: “¡Quien dijo mujer, dijo pesadumbre!”
Para que Quisquillas tenga en qué entretenerse y entretenernos, Arniches nos presenta en la cuarta escena a la tía Loba (Una tía astrosa y desgreñada.), pegando a su hija, la Sidora (Muchacha de pobre vestir y dulce aspecto.)
Resulta que Sidora remienda las ropas de Garrones, un pobre diablo que vive de la caridad del pueblo. La tía Loba está sospechando el enamoramiento de ambos y no lo puede consentir.
Cuando desaparecen de escena, sale Garrones (Tipo desgreñado, curtido por el sol, feo, pelo enmarañado.) Está furioso con la tía Loba porque no le devuelve los pantalones que le estaba remendando Sidora. Sale en calzoncillos insultándola.
Quisquillas le pregunta si quiere a Sidora, y le contesta que sí, “¡que la quedrá hasta el remate de su vida!”. Entonces decide ayudarle, dejarle ropa de su padre y enseñarle todo lo que él sabe del amor, y al final hará que se ablande la tía Loba y les permita estar juntos.
Aparece en escena Esteban preguntando por si se sale hoy o no a pescar. El tío Pedro le dice que aún Andrés no se ha levantado. Esteban esperará en la taberna.
El tío Pedro está mosqueado con la posible mar de fondo que haya entre estos tres: Andrés, Rosa y Esteban. La tía Loba le dice que se murmura que Rosa mantiene relaciones con Esteban. El tío Pedro está sufriendo por Andrés, que lo quiere como un hijo, y decide hablar con Rosa. Aprovecha la ocasión en la que ésta saca una mesa y unas sillas para desayunar.
HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 53
(Acto I, Cuadro I, Escena VIII.)
TÍO PEDRO.- De rapaz perdía a los míos, y de allá para acá sólo viví en el mundo, pegao al carel de la barca como el muergo a la quilla. Sin quereres estaba, cuando rebulló Andrés a mi lao. Era un arrapiezo sanote de alma y cuerpo con pecho duro y brazo firme. Li tomé apego. A mi lao creció. Yo l’he enseñao qué viento es el que tumba y qué ola es la que anega; cómo se gobierna y cómo se reza cuando rebrama esa furia arreando sus arañazos. Le di mi ciencia de mar y con ella mi alma también. Hemos pasao juntos muchas fatigas sobre esas olas, y cuando dos corazones se ajuntan sobre cuatro tablas, se alumbran con los mesmos relámpagos, temen a la misma muerte y se unen en la mesma oración, ¡la amistá se agarra en duro! Los que no tienen na seguro alrededor, buscan lo firme aquí dentro. (Golpeándose el pecho.) La mar da estos quereres. ¡Calcula cómo querré yo a Andrés!… ¿Cómo a un hijo?… No sé si así, porque nunca los tuve. Pero si querer su bien más que el mío y su vida más que la mía, y anhelar por su contento es querer como un padre, asina le quiero. Y como su padre, te lo pide este pobre agüelo: mira por su bien Rosa. ¡Mira por su bien! Eso te pido; ¡na más!
Mensaje número 208: Arniches define la amistad de los hombres rudos de la mar, que se convierte en amor paterno – filial: -“la amistad se agarra en duro”-; toda la sabiduría del marino viejo es transmitida al hijo que nunca tuvo, y todas las experiencias vividas juntos afianzan ese amor.
Cuando sale Andrés, el tío Pedro se queja de lo larga que es la varadura, ya llevan 3 días encayados. Andrés le promete que se si sopla “mistral” al medio día salen a Punta Piñones.
Cuando se va Rosa, el tío Pedro insiste para que Andrés le cuente lo que lleva dentro.
(Acto I, Cuadro I, Escena X.)
TÍO PEDRO.- Se engañará el que no sepa mirar a lo alto y a lo hondo; el que no sea marinero. Yo no me engaño. (Momento de pausa. Andrés no contesta.) ¿Callas?… ¡Algo hay! (Acercándose a Andrés y cogiéndole cariñosamente la mano.) Andrés, haz rumbo acá y suelta lastre al abrigo de este peñasco hecho a temporales. (Golpeándose el pecho.)
ANDRÉS.- Pos sí, tío Pedro, lleva usté razón.
Mensaje número 209: Arniches escribe la frase más hermosa que se puede decir entre marineros: “Andrés, haz rumbo acá y suelta lastre al abrigo de este peñasco hecho a temporales.” Nadie podía expresar mejor la amistad: cuéntamelo todo y conmigo estará a buen recaudo.
Andrés le cuenta que desconfía de Esteban, que cree en el amor de Rosa, pero ya no está a gusto con Esteban, además habían sido novios antes de conocer a Andrés. Esteban desapareció del pueblo y Rosa y Andrés se casaron. Después volvió Esteban sin una peseta. Andrés le dio trabajo en su barca. Ahora se arrepiente.
Andrés le comenta a Rosa que saldrán a las doce y se va. Llega Esteban y abraza amorosamente a Rosa, y ella le corresponde. Le confiesa a Rosa que siempre ha odiado a Andrés, que siempre tenía lo que él deseaba, y ahora quería quitárselo todo. De repente, y sin previo aviso, aparece Andrés y les sorprende amartelados. Deja que Rosa se meta en casa y reta a Esteban. Se matarán en la mar, a cuchilladas sobre las olas. Quedan a las doce.
Sale Rosa y se sorprende de ver a Andrés; éste le recuerda los años de noviazgo en la que le recuerda la primera canción que le cantó. Se hizo tan popular que en el pueblo no había mozo que no rondara a una moza con “la canción de Andrés”.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 89
(Acto I, Cuadro I, Escena XV.)
ANDRÉS.- No importa que la estrella
cubra la nube,
que al fin la nube pasa
y la estrella luce.
No importa que a las peñas
el mar azote,
que al fin entre las rocas
el mar se rompe.
No importan las desgracias
ni los tormentos,
a los hombres de temple
si saben serlo;
que más que las estrellas
brilla su honor,
y es firme como roca
su corazón.
Canción de la esperanza,
tú me mantienes
contra las iras locas
del mar rugiente;
contra los duros golpes
del mundo infame;
contra los engaños
y los pesares.
Al fin la nube pasa,
la estrella brilla
y en las rocas se rompe
la mar bravía.
Y aún más que las estrellas
brilla mi amor,
y es firme como roca
mi corazón.
Mensaje número 210: El poema deja claro el comportamiento honrado del enamorado en comparación con las estrellas y con el mar. Su corazón es duro como las peñas, y la mar se romperá en él. Su amor es brillante como las estrellas y aguantará los nubarrones que tenga que aguantar; ¡siempre acabará brillando!
Justo al terminar, y tras una pausa para dejar clara la situación de ruptura entre ambos comienzan los rayos en el cielo, las nubes que llegan y la luz que se baja: ¡llega la tormenta!
Andrés ordena desamarrar la barca a Esteban. Rosa quiere impedírselo. No ceden. Esteban le susurra a Rosa que Andrés ya lo sabe todo. Se huele la tragedia.
Andrés se despide de Rosa: “¡Para ti, la vida, que es el tormento! ¡Para nosotros, la borrasca, que es lo que hizo tu amor: nos junta y nos llama para aniquilarnos!”
El tío Pedro llega cuando ya han partido y le pregunta a Rosa: – “¿Dónde van, Rosa?”- y ella le contesta:- “¡A la muerte!”-
El tío Pedro se queda llamando a Andrés para que vuelva. –“¡Andrés… Andrés!… ¡Hijo mío!… ¡Vuelve!… ¡Ven… por mí! ¡Por mí, siquiera! ¡Andrés, Andrés, Andrés! Y acaba el cuadro.
El segundo cuadro nos muestra a ambos luchando en la barca. Los dos gritan al final: ¡Ah!
El tercer cuadro es la escena del primero con el pueblo de pescadores. Todo el pueblo está pendiente de las barcas que regresan tras el temporal. No se ve la de Andrés y Esteban.
Traen en procesión al Cristo de los Náufragos.
El coro canta al Dios de los pobres náufragos.
El tío Pedro ve la barca de Andrés… tripulada sólo por Esteban. Al llegar a puerto dice que lo barrió un golpe de mar.
El tío Pedro no le cree y le espeta: “¡Le has dejado en la mar, pero Dios me ha dejado en tierra para vengarle!
Y cae el telón lentamente. Fin del Acto I.
El segundo acto nos muestra la costa, una carretera, una sidrería y campo en el que se celebra una romería. Es un día de fiesta. Ha pasado un año desde la tormenta. Es por la tarde y en palabras de Arniches: El sol poniente dora con sus reflejos la alegre campiña y el mar azul y tranquilo.
El coro de mozos y mozas canta y baile alegre. Se oyen campanadas y cohetes. Los marineros juegan a las cartas. Comentan que Rosa y Esteban se casan. Rememoran el día de la tormenta.
HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 54
(Acto II, Escena II.)
TÍO MARTÍN.- ¡Rayos! ¡No me se pue olvidar! ¡Valiente día! Antes del amanecer salí yo con mis barcas, y allá pal filo de las once, recuerdo que nos largó el sur los primeros trallazos; el cielo se puso en un amén negro como la tinta y allá va mar gruesa a los dos menutos. Tuvimos que arriar; silbando el viento en la jarcia como demonios coronaos, y vengan truenos y centellas por arriba, y montañas de espuma por abajo. En esto me veo a doscientas brazas la barca de Andrés perdía casi. La tripulaban él y Esteban. Los tapó un golpe de mar, hizo la barca una guiñada y los perdimos de vista. Cuando los volvimos a ver iba uno solo, sujeto al carel; al menuto, pasó rozando con su barca una goleta americana, navegando a la capa. ¡Pue que los salven!, pensamos… Pero no fue así. Ya sabéis lo que pasó. Asina de que volvimos, como Dios quiso, al rato vino Esteban solo… ¡Andrés se había ahogao!… ¡Andrés!… ¡La flor de la hombría de bien!… ¡Rayos, de perlas finas estuvo la tardecita aquella!
Siguen jugando a las cartas y comentando que es mejor que se casen y no que anden “pingoneando” por ahí. Se lamentan del estado en el que quedó el tío Pedro, que no ha vuelto a la mar desde aquél día, y que después de emborracharse bien, se acerca al acantilado a llamar a Andrés todas las tardes. En la siguiente escena canta su “balada al náufrago”.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 90
(Acto II, Escena III.)
TÍO PEDRO.- Por las noches venían
todos los sábados
las brujas perras
en sus escobas.
Y ya no vienen
hace tres sábados
por que pa brujas
bastáis vosotras.
….
¡Desde el mar por las noches
vuelven los náufragos!
¡Vuelven las tristes
almas en pena!
¡Salen del agua
como unas sombras,
y con la brisa
vienen a tierra!
¡Vendrá!, ¡vendrá!
….
¡Desde el mar, por la noche,
vuelve a mis brazos,
sobre mi pecho
que aquí te aguarda!
¡Pero un día
vendrán las almas!
¡Vendrá!, ¡vendrá!
Ahora la podemos escuchar en este enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=K_9SLpqXfEE
El tío Pedro pide a Tonín, el tabernero que le ponga un jarro de vino. Ahora, hablándole a la jarra, compone Arniches, en prosa, un hermoso y triste poema al vino.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 91
(Acto II, Escena IV.)
TÍO PEDRO.- Ven aquí…
¡Mía qué hermoso!…
No sabe qué penas te agarran
Pero te alivia toas.
¿Tienes muchas?… ¡muchas!
¿Pocas?… ¡a él que le importa!
No te pregunta cuántas.
Calla y consuela… ¡amigo fiel!…
Otro amigo tenía yo… Ese… ¡el mar!
Por éste le cambié, que ése, traidor me ha salido.
¡Se me llevó la alegría y no me la devuelve!…
¡Ladrón!… ¡Ladrón!… ¡miálo!…
Se paece a la mujer. Manso, suave.
Te llama con voces que no entiendes,
pero que te llevan pa junto a él…
y cuando te asegura, ¡al fondo!…
Y la ola que te ahoga sigue corriendo,
corriendo, hermosa, hinchá, tranquila,
a ahogar a otro, y a otro, y a otro después…
Y al fondo todos; al olvido,
al silencio los que se confiaron.
¡Solamente acaricia con besos de espuma
lo que no puede llevarse: a la roca firme…!
¡Como la mujer, cuando da con un alma dura!…
¡Infames las dos! ¡Infames! ¡Ja, ja, ja!…
¡Calle!… ¡Parece que me contesta ya!
¡Juraría que oí su voz!… ¡Andrés!… ¡Andrés!…
¡Nada!… ¡Vino, Pedro, más vino!… ¡Ya oirá!…
¡Ja,ja!… ¡Y si llamara Rosa,
todavía puede que contestase!… ¡Ja, ja, ja!
Mensaje número 211: En este poema en prosa Arniches expresa con claridad meridiana el círculo infernal en el que se ve envuelto el alcohólico, el borracho… Todo nos lo quita el vino, nos quita las penas, muchas o pocas, y nos quita la esperanza, la lucidez y el futuro. Excelente retrato de una patología más frecuente de lo que imaginamos en nuestro entorno.
La tía Loba encuentra en este estado de confusión al tío Pedro y le hace partícipe del rumor que hay en el pueblo: Rosa y Esteban se casan. El tío Pedro planea su venganza esta misma tarde cuando suban a la romería, será una fiesta, ¡una fiesta de muerte!
Quisquillas está ilustrando en el amor a la pareja Sidora – Garrones, y de tanto estar con ellos, ha quedado enamorada de Sidora. Ahora tiene un dilema que no sabe cómo resolver. Lo curioso de la obra, es que no se vuelve a mencionar a Teresina ni a su padre el tío Patache. Suponemos que al realizar una obra “a dos manos”, estos lapsus son más fáciles de que ocurran.
En la zona de la romería se ven a mozos que dan vivas a Esteban planeando la fiesta de la tarde.
Rosa, sin embargo, está cayendo en el miedo, cree haber visto una figura con las formas de Andrés. Su temor está enrareciendo la relación con Esteban.
La tía Loba también le cuenta a tío Pedro que ha visto a un hombre zarpar en la barca de Andrés.
Por fin llega Esteban cantando rodeado del pueblo y canta:
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 92
(Acto II, Escena XV.)
ESTEBAN.- Hay en el mundo seres
más que el diablo malos.
Yo contra todos canto:
Felices los que se casan
con un verdadero amor,
que el amor borra la pena
¡que de los celos nació!
Mensaje número 212: Arniches pretende con esta copla prevenir contra lo que va a pasar. El amor que nace de los celos no es un buen compañero de vida.
En la escena XVI Rosa y Esteban cantan a su amor.
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 93
(Acto II, Escena XVI.)
¡Así, mirándonos con ansia inmensa!
¡Y que nos mate la misma suerte!
¡Y que nos cubra la misma tierra!
Tu cuerpo tiembla con mi cuerpo,
siento latir tu corazón
y dudo, a veces, si es el tuyo
o es el mío.
¡Son los dos!
los que a un mismo tiempo laten
muy a prisa con el ansia del amor.
Oigo en tu boca las palabras
con que yo canto mi pasión,
y pienso a veces que es mi boca
la que las dice…
¡Son las dos!
las que a un mismo tiempo dicen
tus afanes y mis ansias, ¡y tu amor!
En mis brazos, ¡ay Rosa del alma,
tú tiemblas, lo mismo
que en el aire la luz de la llama!
¡Que nos confundan el mismo amor,
la misma pena y el mismo afán…
hasta una misma condenación!
¡Sí! ¡Todo igual para los dos!
Mensaje número 213: Arniches está describiendo en este poema el amor y el miedo de dos amantes que saben que han cometido un asesinato para poder estar juntos. El amor junto con el miedo no es un verdadero amor. No llegará a buen puerto.
Esteban sigue notando el miedo que tiene Rosa. Le pregunta que por qué, y sale de la sombra el tío Pedro con el cuchillo de Andrés para responderle, “- ¡De la conciencia, asesino!…” Entonces se entabla una pelea en la que Esteban arroja por el suelo al tío Pedro. No lo mata por ser un viejo y se van a la taberna. El tío Pedro se levanta muy trabajosamente y grita: “¡Justicia… justicia de Dios! ¿Dónde estás? ¡Andrés! ¡Andrés!”
De repente, se escucha música lejana y la voz de Andrés cantando La Canción del Náufrago:
No importa que la estrella
cubra la nube,
que al fin la nube pasa,
la estrella luce.
Todos quedan sobrecogidos. Esteban grita:- “¡Mentira!” El tío Pedro: “¡Andrés!… ¡Oíd y temblad, asesinos! ¡Es la justicia de Dios que llega! ¡que llega! y finaliza el segundo acto.
El tercer acto nos presenta la plaza de un pueblo de la costa con la Iglesia, el pórtico y las calles que desembocan en la plaza.
La primera escena es de música, jolgorio general, coros de mozos y mozas por la boda de Esteban y Rosa.
El tío Martín y los demás dudan que puedan ser felices después de lo ocurrido la tarde de la romería. Nada saben del tío Pedro. El tío Martín piensa que pudieron imitar la voz de Andrés con su canción.
Mientras Esteban convida a todos a su boda, llega Botalón contando que ha visto al tío Pedro todo mojado en la playa.
CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 85
(Acto III, Escena V.)
BOTALÓN.- Coger la pipa que me s’había caído y levantarme y oír que me decía el tío Pedro: “Si vas a la boda de Esteban, dile que si no tiene testigos, que allá voy. Que vengo del otro mundo na más que pa eso: pa presenciar su infamia”. Y ¡tras! salta de roca en roca ligero como una gaviota y me se pierde de vista. Echo a correr y aquí me tenéis más muerto que vivo.
TÍO MARTÍN.- ¡Rayos! ¡qué cosa más horrible!
MENEGILDO.- Oye, tú, ¿no será que has perdío el juicio?
BOTALÓN.- Yo creo que no, porque yo no le echao de menos.
Quisquillas ha vestido con un frac muy corto a Garrones para que se declare a Sidora y le pida permiso a tía Loba para casarse.
CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 86
(Acto III, Escena III.)
QUISQUILLAS.- No tengas cuidao; tú me dejas a mí que l’haga la petición de mano…
GARRONES.- Nos la va a dar con uñas y todo, ya verás.
Quisquillas le pide la mano de Sidora a la tía Loba para Garrones y la acepta. También es cierto que tiene una conversación fuerte con Quisquillas para ponerle en su sitio.
El coro general canta “Brillan los cielos sin una nube” en la que señalan que Rosa llega pálida como una muerta.
Esteban entra orgulloso, y el tío Pedro, escondido, con risa infernal dice que vive en la mar con el otro muerto y que hoy vienen los dos.
Cuenta que Andrés fue salvado por una goleta y curado de las cinco puñaladas recibidas; que pasó muchos meses curándose y que ahora ha llegado para vengarse.
El coro canta “Allá van” cuando salen ya casados Esteban y Rosa. Como es costumbre, cuando pasan los novios, el que le canta una buena copla se lleva un dinerito; así van cantando varios y recibiendo su parte. De repente uno canta una estrofa de la canción del náufrago. Todos quedan paralizados. Se vuelve a escuchar desde otro sitio… ¡y entra Andrés y el tío Pedro!
TÍO PEDRO.- ¡Sí, miserables!
ANDRÉS.- ¡Nos pone frente a frente la cólera de Dios!
ESTEBAN.- ¡No, sueño, no!
Andrés cuenta la historia de su casi ahogamiento y que ha venido a ver cómo sufre Esteban, cómo le mata y cómo muere.
Esteban quiere enfrentarse a él, quedan los dos en el centro de la escena y Esteban ¡cae muerto!
El tío Pedro exclama:
TÍO PEDRO.- Su crimen le mató:
POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 94
Cuanto robarle quiso
se lo robó a traición:
¡paz y contento y honra!,
¡la vida y el amor!
¡Quiso de Dios mofarse!,
¡su templo profanó!
¡Por ti lo ha castigado
la cólera de Dios!
Telón y fin de la obra.
MENSAJES DE ARNICHES
MENSAJE NÚMERO 208: Arniches define la amistad de los hombres rudos de la mar, que se convierte en amor paterno – filial: -“la amistad se agarra en duro”-; toda la sabiduría del marino viejo es transmitida al hijo que nunca tuvo, y todas las experiencias vividas juntos afianzan ese amor.
MENSAJE NÚMERO 209: Arniches escribe la frase más hermosa que se puede decir entre marineros: “Andrés, haz rumbo acá y suelta lastre al abrigo de este peñasco hecho a temporales.” Nadie podía expresar mejor la amistad: cuéntamelo todo y conmigo estará a buen recaudo.
MENSAJE NÚMERO 210: El poema deja claro el comportamiento honrado del enamorado en comparación con las estrellas y con el mar. Su corazón es duro como las peñas, y la mar se romperá en él. Su amor es brillante como las estrellas y aguantará los nubarrones que tenga que aguantar; ¡siempre acabará brillando!
MENSAJE NÚMERO 211: En este poema en prosa Arniches expresa con claridad meridiana el círculo infernal en el que se ve envuelto el alcohólico, el borracho… Todo no lo quita el vino, nos quita las penas, muchas o pocas, y nos quita la esperanza, la lucidez y el futuro. Excelente retrato de una patología más frecuente de lo que imaginamos en nuestro entorno.
MENSAJE NÚMERO 212: Arniches pretende con esta copla prevenir contra lo que va a pasar. El amor que nace de los celos no es un buen compañero de vida.
MENSAJE NÚMERO 213: Arniches está describiendo en este poema el amor y el miedo de dos amantes que saben que han cometido un asesinato para poder estar juntos. El amor junto con el miedo no es un verdadero amor. No llegará a buen puerto.
PROYECTO DE PELÍCULA SOBRE LA OBRA

Fernández Shaw, Carlos. Archivo de Carlos Fernández Shaw. Madrid: Fundación Juan March, 2011. [Consulta: (20/10/2019)]. Disponible en Web: www.march.es/bibliotecas
Una vez ya fallecido Enric Morera, se proyecta hacer una película sobre la obra de teatro. Aquí recogemos el comienzo de la carta que María Morera escribe a Carlos Fernández Shaw preguntando por los derechos que la familia tiene sobre la película que se va a filmar con el título: “La canción del náufrago”.
FELICITACIONES POR EL ÉXITO DE LA OBRA.

Fernández Shaw, Carlos. Archivo de Carlos Fernández Shaw. Madrid: Fundación Juan March, 2011. [Consulta: (20/10/2019)]. Disponible en Web: www.march.es/bibliotecas
Aquí vemos una felicitación de Vicente Peydró i Díez (Valencia- 1861- 1938.) a Carlos Fernández Shaw por el éxito de la obra.

Vicent Peydró. www.wikipedia.org
Vicente Peydró fue un notable compositor valenciano que se dedicó fundamentalmente a la zarzuela como “Les barraques” de Eduardo Escalante (95).
INVESTIGACIONES SOBRE LA GÉNESIS DE LA OBRA
ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO NÚMERO 5.
En el archivo de Carlos Fernández Shaw (Fernández Shaw, Carlos. Archivo de Carlos Fernández Shaw. Madrid: Fundación Juan March, 2011. [Consulta: (20/10/2019)]. Disponible en Web: www.march.es/bibliotecas) hemos encontrado una carta fechada en San Sebastián el 13 de Julio de 1902 que es mandada por Carlos Arniches a Carlos Fernández, comentando que ya tenía terminado el primer cuadro de la obra, que estaba contento y que le había dado un aire marinero notable.
“Querido Carlos: Hoy mismo acabo el acto primero, como me propuse. No lo envío hoy mismo porque no he tenido tiempo de ponerlo en limpio; pues no quiero enviárselo con rectificaciones interlineadas y confusas, con mi letra menudísima.
Creo que he dado en el clavo…salvo error u omisión.
He sido conciso, sencillo y claro, o por lo menos he procurado serlo. Creo que el acto lleva algo de aire de mar.
Léalo ud. friamente y dígame friamente su opinión. Sin vacilación ni escrúpulos de delicadeza, puesto que vendrían____ _____ de manera más útil para el engranaje de las situaciones esenciales en la armadura de la obra.
Sin dudas ni temores. ¡Ojo!
Creo que sería muy conveniente que Morera leyera el acto entero, ¿no le parece? Dios mediante se lo enviaré el miércoles.
Hasta ese día.
Salud para los suyos.
Un abrazo.
San Sebastián 13 de Julio de 1902.
De esta carta podemos deducir que Carlos Arniches había realizado los cantables del primer acto. De ahí su interés en que el Maestro Morera los leyese para ponerles música adecuada a las estrofas y contexto marinero. Así, los poemas 88 y 89 pertenecerían a Arniches, siendo éste último LA CANCIÓN DEL NÁUFRAGO, que da título a la obra, y que nos parece de una belleza sublime
En una segunda carta explica que no ha podido “italianizar” a los personajes, que el marinero del cantábrico, áspero, rudo, le es tan sugestivo que no puede hacer otra cosa. “Lo desconocido me es imposible.”- asegura Carlos Arniches.
“Primera: Como verá Ud. He hecho marineros vistos ____ . Me ha sido imposible italianizarnos. Yo hago, aunque lo haga mal lo que veo que es lo que intento. Lo desconocido me es imposible. El tipo seco, rudo, áspero y honrado del pescador cantábrico se presta tanto a la creación dramática de esta obra, que me ha sugestionado. Lo de extranjerizarlos es tarea de Ud. si así le parece mejor. Como es cuestión de diálogo, en alguno giros, no lo creo difícil”.
En este fragmento le comenta que según su parecer, deben ser los dos hombres solos, Andrés y Esteban, los que vayan en la barca a su lucha a muerte, y que no se entendería que subiera con ellos el tío Pedro.
“… matar al homicida en la barca o intentarlo por lo menos. Me parece por consecuencia de una naturalidad más conmovedora y más trágica, la partida de los dos hombres solos. Además sería muy convencional que…”
La carta continúa con 2 observaciones más sobre los cantables de la tiple y sus monólogos que se los deja a su discreción.
“Tercera: El primer cantable es provisional por la ____ . Usted me lo hará bueno.
Cuarta: El monólogo musical de la tiple, que es necesario; vea Ud. donde lo cuela, porque yo por no darle más vueltas a la cosa por miedo de echarla a perder, no he intentado siquiera. De todos modos lo suyo, indispensable para evitar que transcurra medio acto sin música.”
En esta parte final se despide dándole total libertad para “corte, pinche, rompa, modifique y haga cuantas variaciones se le antojen sin consideración ninguna”.- 21/07/1902. También habla del sosiego “de Figueras”, que suponemos que será el empresario.
“Como decir a Ud. que corte, pinche, moje, modifique y haga con lo que va cuantas variaciones se le antojen sin consideración ninguna. De todos modos el acto no es definitivo y tiempo queda para introducir en él las reformas que consideremos oportunas. El caso es que le sirva a Morera de impresión y a Figueras de sosiego.”
En esta carta ya le comunica que dejan pronto San Sebastián y que ha terminado el segundo acto. “El final es de quitar el hipo” según sus palabras.
“El segundo acto va madurando; pienso acabarlo el lunes ó martes y remitírselo el domingo para que el lunes lo tenga en su poder, si Dios quiere. Del martes al domingo son los días que calculo para ponerlo en limpio y corregir algo”. Esta carta está fechada el 27 de julio de 1902 y pone la dirección desde la que la manda: Calle Zubieta, 3, San Debastián.

Calle Zubieta, 3. Donostia. www.google.com
En esta carta, ya después del estreno de la obra que se hizo en febrero, Carlos Arniches le cuenta de forma muy cariñosa que están felices en la playa donostiarra, descansando y disfrutando de los suyos. En un regalo impagable nos revela la dirección en la que veraneaban: c/ Zubieta, 3, 3º y la hemos encontrado. Se despide con la frase: “reciba un abrazo muy estrecho de su invariable Tocayo”
El número 3 es el portal que se ve entre los andamios. Justo detrás está la playa de la concha, y muy probablemente, su casa tuviese esas vistas privilegiadas de la bahía. El extenso conocimiento de Donosti y Donibane Loitzun en la obra San Juan de Luz, estrenada en Julio de 1902, nos hace pensar que desde 1900 está veraneando entre los vascos, después de un verano poco agradable en Galicia.
BIBLIOGRAFÍA
93.- Aviñoa, X: “Morera”. Gente nostra, 37. Edit: Nou Art Thor, DL. Barcelona 1985
94.- Pérez Rodríguez, D. y Pascual Molina J. F.: “Juan Martínez Abades. El pintor del Cuplé. 150 aniversario”. 26- 141. Gijón 2012
95.- AADD. Historia de la música de la Comunidad Valenciana. Valencia: Prensa Valenciana SA, 19









