EL CHICO DE LAS PEÑUELAS O NO HAY MAL COMO LA ENVIDIA

 

 

Se estrena esta obra el 12 de Mayo de 1915 y es la obra número 21 en solitario. Incluimos esta obra en su Etapa Feminista.

 

Esta es una historia digna de ser “leída”. Los espectadores de la época no pudieron captar la verdadera profundidad y lo intrincado de la exposición de Carlos Arniches.

 

No sé si lo logró por un profundo trabajo de investigación, si fue algo fortuito o simplemente si fue su genialidad, pero en un sainete de costumbres madrileñas, como él lo define, logra unir el lema del escudo de armas del Reino Unido, con la dignidad de la mujer madrileña por antonomasia, en este caso representada por Valentina y Encarna.

 

Vamos por partes, durante la representación de la obra se describe con mimo el sombrero cordobés nuevo que se ha mandado hacer el matador, el chico de las Peñuelas, Paco Cebrián, en la calle Cabestreros 18, sombrerería. En la descripción se señala que tiene una frase en latín en su interior. Carlos Arniches escribe: “Omni soit qui mal y pense”, que según Paco, es para quitar el dolor de cabeza (Acto I, Cuadro I, Escena VIII).  Correctamente escrita sería: Honi soit qui mal y pensé. Y su traducción es: Que la vergüenza caiga sobre el que piense mal de ello.

 

              Pues bien, esa frase fue pronunciada por el rey Eduardo III de Inglaterra mientras bailaba con la condesa de Salisbury (149). Durante el baile, a la condesa se la cayó la liga hasta el tobillo, y el Rey se la colocó alrededor de la pierna ante el asombro de los demás invitados. Entonces fue cuando espetó la frase: “Que el mal caiga sobre quien piense mal de esto”. Hay varias acepciones: que el mal caiga; que la vergüenza caiga…

 

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Esta frase fue tan impactante, que la orden Jarretera de caballería la incorporó a su escudo. Y con el paso del tiempo, toda la armada del Reino Unido luce dicha frase en sus insignias.

 

Al final de la obra, Encarna dirá: “Que crean lo que quieran”, indicando que el que piense mal de sus acciones, peor para él. Es decir, parece que está recordando a la frase del sombrero. Realmente sorprendente la conexión que establece Arniches entre la actitud que deben tomar sus actores en esta trama y esa frase legendaria del Reino Unido. Sea como fuere, este será un detalle que quedará al margen del espectador, ya que, escuchar la frase en latín en boca de Paco y reconocer toda la historia que tiene detrás, solo está al alcance de muy pocos intelectuales y estudiosos.

 

Hecho este preámbulo, diremos que el sainete lírico dividido en tres cuadros, es un estudio sobre la envidia y la forma más correcta de reaccionar ante ella. Como siempre la mujer madrileña va a ser la protagonista, y en esta ocasión por partida doble. Josefa, será la encargada de sembrar la calumnia por envidia; y Valentina soportará con dignidad todo lo malo que se le viene encima.

 

La acción se da en un lavadero donde trabajan 16 lavanderas frente a Puerta de Hierro. Josefa y su hija Sole están entre ellas. Valentina es la jefa. Lavan y cantan.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 171. (43)

 

(Cuadro I, Escena I.)

 

TODAS.-             Lava, lavandera,

vaya restregón,

dale con la pala,

venga más jabón.

Que si quiés blanquita

la ropa dejar,

pala, pala, pala,

le tendrás que dar.

 

Es el día de la pedida de mano de Encarna. Su novio, Paco Cebrián, el chico de la Peñuelas, acudirá con su padre Bernabé a pedir la mano al padre de Encarna, el señor Hilario.

 

Todo es alegría y regalos, música y fiesta. Además Hilario se va a casar con Valentina también. Josefa, antigua novia de Hilario, está trabajando en la lavandería y no puede más de la envidia que le produce la felicidad de los otros. Su actitud con su hija es terrible, todos se lo recriminan pero ella sigue empeñada con manotazos, pellizcos, insultos…

 

(Cuadro I, Escena III)

 

SOLE.- Amos, madre, no se ponga usté así. ¡Mia que hasta llorar, hombre! Después de too, ¿qué le vamos a hacer? ¿Que son felices? Que Dios se lo habrá dao. ¿Que tienen hombres que las quieran? Pa eso son guapas. Misté, a mí no me da envidia de la Encarna. ¿Que ella es más güena moza que yo? Güeno, pero yo llego a donde ella llegue. ¿Que no llego de mi natural? Me aúpo. Too tie remedio. Después de too, yo tengo visto que en este mundo, con una miajita de labia y un poquito de paripé, rubias, morenas, altas, bajas, guapas, feas… Too se despacha.

 

Este podemos considerar el mensaje número 404: la envidia no es sana, no sirve para nada bueno, y nadie es más que nadie.

 

….

 

SOLE.- ¡Dios mío, pero por qué dará tanta pena la alegría del otro! ¡Mía que es castigo!

 

Aquí tenemos el mensaje número 405: el peor mal del pueblo es la envidia que da la alegría del otro. Nunca nos alegramos con sus alegrías, solo con sus desgracias.

 

La Escena VI nos dibuja algo que ya no se ve: Los Murguistas. Es una banda de músicos de charanga. Ahora nos ha quedado la expresión de “dar la murga”. Ya sabemos de dónde viene.

             

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El torero, Paco, El chico de las Peñuelas, va a torear en la plaza de toros de Tetuán de las Victorias.

 

Tetuán es ahora un distrito de Madrid cuyo origen se remonta a 1860 cuando el General O’Donell llegó por la carretera de Francia, ahora calle Bravo Murillo, con su ejército, y plantaron las tiendas de campaña en esta zona. Llamaron a la explanada “Tetuán de las victorias” por la victoria conseguida por su ejército en aquella ciudad africana. Con el paso de los meses se construyeron más cabañas, casas y se formó el barrio. La plaza de toros tenía ventanas de estilo mudéjar y ladrillo rojo. Llegó a tener cabida para 9.000 espectadores en 1907 (150).

Plaza de Morata de Tajuña

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              Hoy corresponde al número 297 de la Calle Bravo Murillo, Marqués de Viana y Calle Ceuta.

 

 

(Cuadro I, Escena VIII)

 

PACO.- El sombrero es lo último. Cordobés; copa lisa, ala plana, tono plomo, y por dentro forro verde. Calle Cabestreros, 18, Sombrerería y un escudito que dice: “Omni soit qui mal y pense”, que debe ser para el dolor de cabeza.

 

En el disfrute de los regalos, del capote nuevo, sombrero y mantón de Manila, se le compara a Paco con los grandes del toreo:

Antonio Rioja “El confeti”; Casildo Peña “Sorbete”; Felipe Canales “Chaparrón”; Rafael Molina “Lagartijo”; Frascuelo (1842-1898)

 

En la charla aparece también la brillante faena que realizó en Morata de Tajuña (sureste de la comunidad de Madrid)

 

También con Guerrita (1862- 1941); Espartero (1865- 1894); Gordito (1838- 1920); y Carancha (1848- 1925).

 

Plaza de toros de Morata de Tajuña www.wikipedia.es

 

Finaliza el número musical con unos versos preciosos de Hilario a su hija Encarna.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 172 (44)

 

(Cuadro I, Escena IX)

 

PACO.-                              Chula más barbiana

yo nunca la vi,

ni ha venío al mundo

otra más juncal,

desde Mataderos

hasta Chamberí,

bien por Hortaleza,

bien por Fuencarral.

Y ese cuerpecito

solo es para mí,

porque me lo gano

con el corazón.

¡Ay del que se atreva

a mirarte a ti

sin consentimiento

de este chulapón!

 

 

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 173 (45)

 

(Cuadro I, Escena IX)

 

SEÑOR HILARIO.-           Este mantón, hija mía,

tu padre te lo regala

pa que te vistas de gala

la tarde de la corría.

Del palco en el antepecho

lo tiendes pa que él lo vea

y de seguro torea

como en la vida lo ha hecho.

ENCARNA.-                     Con este mantón de flecos

todo llenito de flores,

iré yo a ver la corría

donde Paco hará primores.

Con él iré a la Paloma

pa unirme con el que quiero;

con él iré a las kremeses

cogida de su bracero.

Que envuelta una madrileña

con sus flecos y sus flores

le parece hasta pequeña

la calle de Embajadores.

Y a los hombres que me miran

y cuando paso, suspiran,

voy diciendo sin querer:

“¡Pa mi novio yo he de ser!”

 

SEÑOR HILARIO.-           Toma ahora tú, torerazao,

un capote de paseo.

Si no te parece feo,

dame después un abrazo.

Póntelo con chulería,

porque tengo yo el empeño

de que un diestro madrileño

venza a los de Andalucía.

 

Josefa sigue lavando mientras los demás bailan y festejan. Paco le invita a unirse pero ella, ciega de envidia y rencor lo rechaza.

 

(Cuadro I, Escena IX)

 

PACO.- Señora, es usté menos animada que un callejón sin salida.

 

…..

 

AQUILINO.- ¡Qué feliz eres Hilario!

 

HILARIO.- No lo sabes bien, Aquilino. Tu pecho municipal y cariñoso no pue abarcar esta felicidad que me embriaga. Porque veo a mi hija dichosa; a la mujer que quiero, feliz; a mis amigos, contentos; oigo esa música, ese barullo, que es como el ruido de esta alegría interior que me corre por dentro y reflexiono y me digo: este bien que gozo es fruto de mi vida, de mis afanes; too ganao con lágrimas y con horas de trabajo. ¡Qué mayor dicha pa un hombre de bien! ¡Bendito sea Dios que me la concede!

 

El mensaje número 406: la alegría de un hombre de bien con sus amigos, la fiesta y la felicidad de sus seres queridos se logra por el trabajo, horas y horas, afanes y luchas.

 

En este momento, llega el cartero con un mensaje anónimo para Hilario. Josefa al verlo se marcha por el foro. Hilario lee la carta y se queda petrificado. En ella le aseguran que Valentina está liada con Bernabé. De una forma irreflexiva y violenta echa a todos de su casa.

 

(Cuadro I, Escena X)

 

SEÑOR HILARIO.- ¿Pero quién va a tener interés en hacerme peazos la felicidad de esta forma tan cruel y en un día como el de hoy si yo no tengo enemigos?

 

SEÑOR COSME.- Eso no lo digas. Too el que es feliz los tiene. Hilario.

 

El mensaje número 407: en este país, todo el que es feliz tiene enemigos.

 

 

AQUILINO.- El envidioso no se para en más o en menos…, quitarte el bien que tengas, poco o mucho, grande o chico.

 

El mensaje número 408: el propósito del envidioso es quitarte el bien que tengas independientemente de lo grande o pequeño que sea.

 

Y con esta situación de tristeza y amargura se acaba el primer cuadro.

 

El segundo cuadro comienza en el día de la corrida. Se presenta Tobías en casa de Bernabé y Paco y les anuncia que han cambiado a los toros; en vez de ser 6 Bobadillas, serán 6 Labullas. Se les cambia la cara. Ha sido obra de Hilario. Es una venganza ya que los Labullas son mucho más grandes y bravos. Toda la cuadrilla se queda temblando hasta que llega Valentina.

 

(Cuadro II, Escena VI)

 

VALENTINA.- Yo he visto cuernos de todas clases, pollo. Hombres es lo que quiero ver ahora.

 

VIGUDÍ.- ¿Pero los querrá ver por el aire?…

 

VALENTINA.- Por donde sea menester… ¡Pero a qué viene ese canguelo!… ¡Pero esto es cuadrilla o un pin, pan, pun!… Ánimo los valientes que parecéis ahí cuatro gelatinas… Y tú, Bernabé, dales el ejemplo, levanta esa cara, vengan los arrestos de otros días, y tú que lo sabes diles cómo se pelea y cómo se ganan las palmas… ¡Mírame a mí: me he quedao sola calumniá en metá de la calle; pos como no me lo merezco lo desprecio, y aquí me tenéis tan conforme y tan compuesta, de cara a la vida, y adelante siempre! ¡Conque si os faltan agallas, decírmelo, porque yo, una pobre mujer, soy capaz de irme a la plaza y matarme seis toros!

 

VIGUDÍ.- ¡Señora, es usté mejor que la tila!

 

Todos animados se van a la plaza y cae el telón del segundo cuadro.

 

El mensaje número 409: la forma de hacer frente a la calumnia y a la desgracia es despreciarlas, seguir adelante con la cabeza alta.

 

Justo antes de caer el telón, Valentina reza a la virgen de la Paloma.

 

La historia de esta devoción es muy interesante. Parece ser que en 1813, una mujer llamada Isabel Tintero reprendió a unos niños que jugaban con un lienzo de la Virgen de la Soledad. Una vez arreglado y enmarcado lo colocó en su portal. La gente acudía a orar y cómo había sido encontrada en la Calle de la Paloma, la denominaron Virgen de la Paloma, y así ha llegado hasta nuestros días. Es considerada la patrona de los barrios populares de Madrid.

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Virgen de la Paloma.

 

 

El cuadro tercero nos muestra la fachada de la plaza de toros de Tetuán y el merendero El Cubanito. Unos cocheros se están tomando unos quinces, que era lo que costaba el chato de vino. Se escucha una bronca monumental a la faena de Paco. Ha tenido varios revolcones y una cogida.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 174. (46)

 

(Cuadro III, Escena I.)

 

SOLE.-                ¡Ay!… Santa María por poco me muero.

Ese hombre no sirve para torear.

Catorce estocadas le atizó al primero,

y al segundo toro veinte mal contás.

Al tercero, ahora, lo estaba pinchando,

y al treinta pinchazo le dijo una voz:

“Oiga, cocinero, ¿le está usté mechando,

O es que va a dejarle para colador?”

Ese mismo toro le dio una embestida,

Y subió tan alto que me figuré

que si San Antonio le ve, le convida,

ya que estaba a un paso, a tomar café.

¡Ay!… Y luego un tío, con una trompeta,

daba unas notitas que… ¡vaya con Dios!

Y otro le decía: “Deja la muleta,

que pa cuando salgas, necesitas dos.”

Yo traje a la plaza estas banderillas

pa que se luciera poniendo un buen par;

y ahora estoy con ellas que… tengo cosquillas,

y por no pincharme no me puo rascar.

¡Ay!… Ahora dan voces. ¿Qué dicen? “Cabestros.”

¿Es a él o es al toro pa echarle al corral?

Yo llevo dos mil padrenuestros.

¡Ay!… ¡Ahora le llaman!

¡Le llaman morral!

 

(Cuadro III, Escena VI)

 

ENCARNA.- ¿Estás herido?

 

PACO.- No… Seis equimosis, dos frazturas con minutas y un puntazo…

 

ENCARNA.- ¿Grave?

 

PACO.- No; lo voy a tener que pasar de pie.

….

SEÑOR BERNABÉ.- Pero oye, Encarna, ¡márchate, por amor de Dios!… Que si te encontraran aquí creerían que nosotros…

 

ENCARNA.- Que crean lo que quieran, señor Bernabé, yo sin Paco, sin Valentina, sin ustés, me muero de tristeza. ¡Yo no vuelvo a mi casa!

 

El mensaje número 410: Que crean lo que quieran. El que piense mal peor para él. Caiga sobre él la vergüenza.

 

En ese momento Sole confiesa toda la verdad delante Hilario y de Valentina.

 

(Cuadro III, Escena VII)

 

SEÑOR HILARIO.- Y si too es mentira, ¿por qué no has venido tú a defenderte?

 

VALENTINA.- Porque no me hacía falta. Honrada he sido siempre. Creerme honrada es hacerme justicia. Si tú no me la quieres hacer, no me la hagas. Las mujeres como yo, esa justicia no la piden de limosna.

 

SEÑOR HILARIO.- Eso es orgullo.

 

VALENTINA.- No sé lo que será. Cuando hay barro en la calle, pa no ensuciarme me levanto la falda. A algunos pue que les parezca otra cosa. Pa mi es aseo. Pos cuando tropiezo con la envidia, levanto el alma pa no manchármela. ¡A algunos les parecerá orgullo, pa mi es dignidad!

 

El mensaje número 411: las mujeres honradas no piden de limosna la defensa de una calumnia. Levantan el alma y siguen adelante.

 

VALENTINA.- Que no hay peor castigo para un envidioso que tener que vivir del bien que ha querido destrozar.

 

Esto lo dice porque lejos de expulsar a Sole, le permitirá seguir trabajando en el lavadero.

 

VALENTINA.- ¡Soy una madrileña honrada, dilo de una vez!

 

Y baja el telón.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 404: La envidia no es sana, no sirve para nada bueno, y nadie es más que nadie.

 

MENSAJE NÚMERO 405: El peor mal del pueblo es la envidia que da la alegría del otro. Nunca nos alegramos con sus alegrías, solo con sus desgracias.

 

MENSAJE NÚMERO 406: La alegría de un hombre de bien con sus amigos, la fiesta y la felicidad de sus seres queridos se logra por el trabajo, horas y horas, afanes y luchas.

 

MENSAJE NÚMERO 407: En este país, todo el que es feliz tiene enemigos.

 

MENSAJE NÚMERO 408: El propósito del envidioso es quitarte el bien que tengas independientemente de lo grande o pequeño que sea.

 

MENSAJE NÚMERO 409: La forma de hacer frente a la calumnia y a la desgracia es despreciarlas, seguir adelante con la cabeza alta.

 

MENSAJE NÚMERO 410: Que crean lo que quieran. El que piense mal peor para él. Caiga sobre él la vergüenza.

 

MENSAJE NÚMERO 411: Las mujeres honradas no piden de limosna la defensa de una calumnia. Levantan el alma y siguen adelante.

 

MENSAJE NÚMERO 412: Que no hay peor castigo para un envidioso que tener que vivir del bien que ha querido destrozar.