Cuando me acerqué por primera vez a la lectura del teatro de mi bisabuelo Carlos Arniches Barrera, ya me había sumergido en la vida y andanzas de este ilustre antepasado. Eso facilitó mucho las cosas. Conocer la vida de mi bisabuelo con tantos detalles me resultó fascinante. Estaba aproximándome a los orígenes de mi familia, pero además, estaba profundizando en un terreno desconocido por muchos investigadores hasta ahora.

Hemos recogido en casa 193 documentos inéditos de su vida, fotos, cartas, libretas, planes para obras realizadas, otras que nunca se plasmaron en el teatro, en el cine… Lo hemos puesto en orden cronológico y lo hemos editado en el libro Los pilares de Arniches.

El título Los pilares de Arniches, hace referencia a dos mujeres que son las responsables de que toda esta información haya llegado hasta nosotros: Pilar Moltó y Campo Redondo y Paloma Arniches Bas. Ellas son mi bisabuela y mi madre. Nadie como ellas ha luchado por este hombre y por su legado. Ambas lo amaron hasta el infinito, cada una en su edad; mi bisabuela durante toda su vida, y mi madre, durante los cinco primeros años de su vida. Las dos tienen recuerdos con él. Mi bisabuela nos los ha dejado en documentos y en pequeñas señales que iremos desgranando, y mi madre, nos los sigue contando cada vez que yo se lo pido: “amatxu, cuéntame de tu abuelo”. Y ella hace memoria para saber en tal fecha o tal otra en qué lugar se encontraban.

Pues bien ese libro, que ahora puedes disfrutar tú también, querido lector, clicando en https://www.bubok.es/libros/256072/LOS-PILARES-DE-ARNICHES , no hizo sino enamorarme de la vida de mi bisabuelo. Estuve un año investigando en la documentación que se había quedado en casa, documentándome con datos de sus contemporáneos y leyendo tres de las 250 obras que él escribió. Sí, leí tres obras. Nunca antes había leído teatro. Leí la última obra que escribió seis horas antes de su muerte: Don Verdades. Sobrecoge pensar que tenemos entre nuestras manos lo que su lápiz escribió justo antes de morir. En el libro explico cómo en esa obra, hay un actor (Valeriano León) que es el que da vida al personaje principal, Don Verdades, que actúa con doble personalidad; unas veces es Don Verdades, y otras es Don Paulino. Sí, ya sé que a Don Paulino le ponían como mote “Don Verdades”, porque era un hombre que llamaba al pan, pan y al vino, vino, pero sin filtros, es decir que lo decía cuando era conveniente y cuando era inconveniente.

Estaba yo leyéndola torpemente cuando descubro que hay un mensaje oculto en ella. Se ha dicho de esta obra que es muy triste, que es el final de su vida el que queda reflejado… Si la lees despacio te das cuenta que es una oda al amor, describe el amor liviano sin compromiso, el amor de hombre mujer duradero, el amor de padre a hija… Y cuando nadie lo esperaba, Arniches hace que ese amor de padre a hija, de Don Paulino hacia su hija adoptada, mute en algo más, en algo insospechado…

Ahora tenemos dos personajes en uno: Don Paulino que ama a su hija adoptada y Don Verdades que sabe lo que se debe hacer. Impresionante descubrir la doble personalidad en los últimos renglones. Pero lo más emocionante es que el actor se tiene que morir dos veces al final de la obra. Carlos Arniches deja escritas las órdenes para el actor Don Paulino (Entra en el puesto. Queda como dormido sobre las flores. Al entrar en el puesto…

Telón lento

Fin de la obra.

Fijaros cómo el actor ya tenía todas las órdenes: entra en el puesto y queda como dormido.

Después aparece la frase: Al entrar en el puesto…

¿Quién entra de nuevo en el puesto?

Mi opinión es que primero muere Don Verdades y después Don Paulino.

Pero hay más. El paréntesis que se abre y no se cierra. Carlos Arniches sabía que su obra no solamente se veía en el teatro sino que además se leía. El indica cómo debe bajar el telón para dar más fuerza a la escena. Premonitoriamente no escribe como en todas las demás obras: FIN DE DON VERDADES. Escribe Fin de la obra. Fin de su extensa producción. Ya no tendremos nunca más una obra nueva.

Todo esto me sedujo para leer El hombrecillo y Ya conoces a Paquita. Lo que encontré ante mi fue algo inesperado. Cada obra tiene un mensaje dentro, a veces dos, tres o hasta cinco que te dejan helado. Lo que uno podía suponer que era un teatro para la diversión, para pasar un rato alegre, resulta que es muy profundo, que te llega hasta el alma.

En este momento me encuentro escribiendo un libro titulado: Los 250 mensajes de Arniches y no sé hasta dónde llegaré. Llevo leídas y estudiadas 40 obras y encontrados 126 mensajes. Era un hombre comprometido con la verdad, con la justicia, con la moral, con el bien, con los pobres… Era un feminista de un enorme calado, pregonaba las injusticias que sufrían las mujeres en la universidad, en los trabajos, en las casas, en los matrimonios de conveniencia, en el desarrollo de la Justicia… Además, tal y como señaló Lorca, era un poeta. Mi bisabuelo era un poeta. En el libro Los pilares de Arniches, podéis leer su primer poema. En muchas obras hay mucha poesía que estoy descubriendo y separando para llenar ese libro con sus mensajes.

¿Por qué hay que leer el teatro de Carlos Arniches?

Por sus mensajes.

En Bilbao a 5 de Enero de 2019, a los 76 años de su muerte y a los 153 de su nacimiento.

Joseba Barron-Arniches Ezpeleta