(Fachada actual de la Calle Génova 21)

 

No sabemos cuando regresa exactamente a Madrid, ni cómo lo hace, ni con qué dinero. Ni siquiera si es una decisión aceptada en su casa del Rubiol. Lo cierto es que se presenta de nuevo en Madrid y va a alquilar una pensión en un sitio muy próximo a donde vivía antes, a la calle Génova 21.

 

Ya está en Madrid. Se ha reunido con sus amigos literatos, con el poeta Gonzalo Cantó, Celso Lucio, Enrique García Álvarez y otros. Colabora con algunos periódicos para sacarse el dinero justo para pagar el alquiler. No tiene ni para zapatos, según cuentan sus biógrafos. Es redactor en El Diario Universal, colabora con La Ilustración Artística Teatral, y El Resumen. Cuenta él mismo, en una de las entrevistas concedidas ya de mayor, «que hubo un día que no desayunó, salió a trabajar de gacetillero y a la hora de la comida, no comió; por la tarde no merendó y se acostó sin cenar: eso sí que era pasar hambre».

 

La pregunta que nos hacemos es: ¿por qué tanta fijación por estar en Madrid? Él había trabajado en Barcelona, en varios periódicos, podía haber decidido quedarse allí. Quién sabe si incluso, también hubiese podido desarrollar su vena artística en el teatro…

 

¿Qué tenía Madrid que no tuviese Barcelona?

 

Pilar. La respuesta es Pilar. Ya estaban enamorados, o por lo menos él. Lo sospechamos por el lugar en el que escoge la pensión, la calle Génova 21 y la calle Fernando el Santo número 2, distan diez minutos andando.

 

Nuestra historia comienza en Madrid por amor. Ahora que llevo estudiadas sesenta obras de Carlos Arniches, os puedo contar que el amor es el centro del universo Arniches. Él debe mucho de lo que es, a Pilar. Lo ha reconocido en muchas entrevistas. Nosotros también debemos ser agradecidos con Pilar y su historia de amor con Carlos.

 

Así se encontraba nuestro protagonista,  cuando se presenta en su vida un editor también falto de dinero llamado Fortanet y le propone realizar una cartilla de lectura. Se le ocurre dedicarle la cartilla a Alfonso XIII niño y la adorna con los episodios más interesantes de la vida de su padre Alfonso XII. El nombre completo de la obra es: Cartilla y Cuaderno de Lectura: Trazos de un reinado. Tenía 96 páginas.

 

Dicen que en tres meses la tenía ya redactada, que se  presentó a la Reina Regente y que le encantó.

 

Los capítulos de la Cartilla y Cuaderno de Lectura eran:

  • Proclamación
  • La Paz
  • Los Regicidas
  • Casamientos del Rey
  • Caridad
  • El viaje a Aranjuez
  • La Muerte del Rey

 

Se publicaron 1.000 ejemplares y se le prometieron 5.000 pts, que al cambio de hoy en día, siguiendo a Prados de la Escosura, podrían ser equivalentes a 21.900 € actuales. Mientras llegaba el tiempo de cobrar, él seguía viviendo en su humilde pensión cuando recibe una solicitud para tener una entrevista. Eran los familiares de uno de los dos personajes que habían intentado quitar la vida al rey sin éxito y que habían sido posteriormente ajusticiados.

 

Se llamaba Francisco Otero González, y su familia había podido leer las cosas terribles que Carlos Arniches había escrito de su persona, naturalmente sin la menor base ni dato contrastado.

 

Carlos accede a la visita. En ella le comentan que su familiar podía ser un exaltado pero que no respondía a las características tan brutales con las que él le había descrito. Carlos les promete que se rectificará esa parte en próximas ediciones. La familia Otero le queda tan agradecida que le invita a su casa de la Calle Toledo,  justo al lado de la Calle del Peñón. Carlos, que aún no ha cobrado, acude a menudo a comer e incluso a pernoctar en esa casa. De esta forma tiene el primer contacto con el habla del Madrid castizo y ya nunca podrá olvidarlo.

 

Un alicantino, con acento alicantino, con otro idioma además del castellano tenía que ser el que más se fijara, el que más gracia le sacara a aquella forma de hablar debido a la distancia que tenía con todo lo que él conocía.

 

No deja de ser un argumento para una película la vida del joven Carlos: viaja a Madrid por amor; trabaja como periodista sin tener ni para comer;  escribe un librito por pura fortuna; gana un dineral que no cobra en bastantes meses; le montan una bronca fenomenal los Otero; se retracta; le perdonan; le convidan a su casa y sin saberlo se encuentra con lo que será el sustento de su vida futura: el habla de Madrid y el pueblo más humilde y sus costumbres.  Estaba a punto de cumplir 21 años. Esto funciona bien y se ha preparado para esperar el siguiente golpe del destino, pero para conocerlo, deberá esperar unos meses, nosotros solo una semana.