ORTOGRAFÍA  O

EL DAÑO QUE SE LE ESTÁ HACIENDO AL IDIOMA CON LOS EXTRANJERISMOS

 

Se estrena esta obra el 31 de diciembre del prolífico año 1888. Los dos autores, Carlos Arniches y Gonzalo Cantó, culminan este año de cuatro colaboraciones con una Sátira Cómico Lírica en prosa y en verso de enorme éxito. Nuevamente, el nombre de Carlos Arniches figura en primer lugar.

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Tomando como vehículo conductor a otro extranjero (en Casa Editorial era un inglés, Mr. Kramell) ahora es un Portugués, Canone Valente Bomba da Silva, que pide por un anuncio del periódico un profesor de gramática española. Se van a presentar dos candidatos. Y aquí viene la genialidad del alicantino: el primer candidato será EL GUIÓN y el segundo EL PUNTO FINAL. Increíble la originalidad y como se verá, la oportunidad que le da para hacer la crítica a todo lo que se le ocurre. Estamos en la cima de la etapa simbólica de Arniches.

 

Aquí vamos a ver el mensaje número 6 de Arniches: la ortografía somos todos. Todos hacemos el idioma.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena II)

GUIÓN.- Pues bien sencillo. Yo voy a proponer a usted un nuevo sistema de enseñanza, de resultados brillantes, siendo al mismo tiempo recreativo y pintoresco, por el cual a la vez que nuestra ortografía, conocerá usted muchas de nuestras costumbres.

CANONE.- ¡Oh! ¡Bravo, excelso señor! De maneira que aquí la ortografía…

GUIÓN.- Va usted a verla en tipos, humanizada; ortografía que rueda por calles y plazas. La ortografía somos todos; yo soy el guión, primer signo.

Queda contratado el Guión para que sea el profesor cuando se presenta el Punto.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena III)

 

PUNTO.- Yo soy el fin de todo y lo más infeliz del mundo. Dios después de hacer todas las felicidades humanas, hizo punto, y nací yo. Vivo donde todo acaba: el bien y el mal; y estoy donde todo ha concluido.

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PUNTO.- Otro caso: hay una señora estéril, que no ha tenido hijos en ocho años de matrimonio; pues bien, se va el marido solo a la Habana, y con el cambio de aires del marido…, ¡zas!, da a luz la señora y le telegrafía el chico, es decir el suceso. El marido, admiración; los amigos, interrogaciones; el marido se escama y no vuelve. Punto. Ya ve usted, tengo yo que quedarme con la señora y el chico, sin cambiar de aires ni nada.

 

Estupenda definición de punto. Hay que notar que siendo estéril la mujer durante ocho años de matrimonio, luego se queda embarazada, y nunca se rectifica ¡que el estéril era el marido!

 

Como queda contratado el Guión como profesor se va el Punto.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena III)

 

GUIÓN.- ¿Pero se va usted?

PUNTO.- Sí, señor, al viaducto, punto final de todas las desgracias.

CANONE.- ¿Tan desesperado está usted?

PUNTO.- No, señor; tan cesante.

CANONE.- ¿Está usted cesante?

PUNTO.- Sí, señor; y he perdido la esperanza de colocarme: figúrese usted que me ha dicho un político que me colocará al final de las desgracias, los chanchullos, y los infundios de este país, y… ¿cuándo se acabará eso? ¡Nunca! Tratándose de timos, no hay punto posible en esta nación.

Impactante mensaje número 7 de Carlos Arniches en su primer año de profesional del teatro, con solo 22 años recién cumplidos y con cuatro obras en cartel: los timos y los chanchullos de esta nación no tienen punto final; no se acabarán nunca.

                 No ha desaprovechado la ocasión para meterse con los Cesantes, del que su padre formó parte tantas veces y que fue la causa de su emigración de Alicante al Rubiol. Tampoco ha dejado de meterse con los políticos, reales causantes de la aparición de los cesantes.

 

Después dan paso a los coros de los Acentos Agudos y Esdrújulos que cantan nombrando a Sócrates, Pitágoras, Scévola o Cánovas, todos nombres propios esdrújulos. Y así termina el primer cuadro.

 

En el siguiente cuadro, se ve en una plaza de pueblo a dos jugadores que representan a LOS DOS PUNTOS (:), que son perseguidos por dos guardias, que representan a LOS PARÉNTESIS. Es como un chiste para el lector, ¿no os parece?

 

(Acto I, Cuadro II, Escena I)

GUIÓN.- No empezamos mal. Llegamos a buena hora. Esos que ha visto huir son los dos puntos en la ortografía de esta malhadada sociedad. Dos jugadores.

CANONE.- ¡Oh, furore! ¿Pero o gobierno permite jugar?

GUIÓN.- No, señor, pero no importa; crea usted que aquí, por jugar…, se juega hasta con el gobierno.

CANONE.- ¡Oh, indignasao!

GUIÓN.- ¿Se queda usted asombrao? Bueno, pues pronto estará usted acostumbrao. En España todo son jugadas, juegos y jugarretas… Aquí hay muchos personajes importantes que le deben su fortuna a una sota.

CANONE.- ¡Ah!

GUIÓN.- A, o, e… sí, señor; y hay otros muchos que le deben su desgracia a un… rey.

 

El mensaje número 8: aquí se juega hasta con el gobierno. En España todo son jugarretas, algunas debidas incluso al rey, que han podido llevar la desgracia a más de uno.

 

Llegan los interrogantes.

 

(Acto I, Cuadro II, escena II)

 

GUIÓN.- ¿Qué, cómo, cuándo y por qué, en todas partes se encuentran? Pues porque hay cómo y hay quien…, quien come y por ellos medra.

 

Tras un divertidísimo coro de interrogantes vienen los galicismos, aspecto fundamental de la obra, representados por SPORT, MENÚ Y CREMME.

Mensaje número 9: los galicismos nos trufan la lengua, empobrecen el idioma.

 

(Acto I, Cuadro II, Escena IV)

GUIÓN.- Ya que emplea un galicismo, a tres de ellos, ahora mismo, los va usted a conocer.

CANONE.- ¿Los hay aquí?

GUIÓN.- Para mengua de nuestro idioma.

CANONE.- ¿Qué tienen?

GUIÓN.- Mírelos, hacia aquí vienen; ellos nos trufan la lengua.

 

(Acto I, Cuadro II, Escena VI)

EL HABLA.- Caballeros, por piedad, tengan de mí compasión pues me veo en la orfandad, y hasta en la necesidad de pedirles protección. Soy el habla castellana, soy el castellano neto, cuya historia se engalana con las obras de Quintana, Calderón, Lope y Moreto. Desde que a España han venido galicismos, es lo cierto que el idioma ha empobrecido, y al ver lo que soy y he sido lágrimas de sangre vierto.

Que no teman, les repito, que nuestro idioma se agote; hoy yo no les necesito, porque sin ellos ha escrito Cervantes su gran Quijote.

 

El cuadro III da turno al Alfabeto. Primero aparecen la ERRE (conspirador) y la ESE (borracho). Quieren eliminar a las letras H y K. Después se presentan las letras M, X, I. y la JOTA y la ZEDA, que es la Z en andaluz.

(Acto I, Cuadro III, Escena IV)

ZEDA.- Quita ya mala mujé (Está cantando una copla.), y déjame que te orvide, que no me parió mi mare para que tú me asesines. ¡Viva Seviya! ¡Olé la grasia! ¡Olé que sí! ¡Ay, mi chiquiya, cuántos achares paso por ti!

 

El Arniches más auténtico ha aparecido con la ZEDA.

 

La H se defiende.

 

(Acto I, Cuadro III, Escena V)

HACHE.- El hombre, hache. Vivo feliz, dichoso y soy afortunadísimo. Dicen que no sirvo. ¡Calumnia! No hay hembra que no me lleve por delante, porque saben que sin mí la hermosura es un disparate.

 

La HACHE y la KA se van juntas, lo mismo que la JOTA y la ZEDA. Y nos queda por conocer a otra pareja: La O y la PE, que representan el Orden Público.

 

Para finalizar la obra aparecen LOS PUNTOS SUSPENSIVOS, cuyos cantables fueron muy famosos.

 

(Acto I, Cuadro III, Escena VIII)

 

PUNTOS SUSPENSIVOS.-

Somos puntos suspensivos,

nuestra misión es callar,

y decir con el silencio

más de lo que es regular.

 

Nuestra picardía

hace presumir

lo que no se atreve

la pluma a escribir.

 

Tiene gloria relaciones

con un chico sacristán,

y dicen que a todas horas

a Gloria tacando está.

Y como a tocar a fuego

ella le suele ayudar…

puntos suspensivos…

mejor es callar.

 

RESUMEN DE LOS MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 6: La ortografía somos todos. Todos hacemos el idioma.

 

MENSAJE NÚMERO 7: Los timos y los chanchullos de esta nación no tienen punto final; no se acabarán nunca.

 

MENSAJE NÚMERO 8: Aquí se juega hasta con el gobierno. En España todo son jugarretas, algunas debidas incluso al rey, que han podido llevar la desgracia a más de uno

 

MENSAJE NÚMERO 9: Los galicismos nos trufan la lengua, empobrecen el idioma.

Ya hemos terminado el maravilloso año 1888, ahora nos adentraremos en 1889, nuestro personaje abandona la “pensión” de la calle Génova, y se traerá a toda su familia del Rubiol para vivir en la calle Bárbara de Braganza número 12. Ha encontrado un modo de ganarse la vida, que además, le hace muy feliz. El próximo año encontrará el motivo por el que “debe escribir teatro”, los mensajes irán creciendo en número y en profundidad. Carlos no se calla. ¡Lo veremos en una semana!