La página “El Universo Arniches” recibe hoy a una de las plumas más hábiles en el estudio de Don Carlos Arniches y de su mujer Doña Pilar Moltó Campo-Redondo. Es un honor poder leer a María Victoria. Realizó la Tesis doctoral sobre el bisabuelo. Es profesora de Literatura Española y Literatura Infantil en la Universidad Autónoma de Madrid.  Autora de numerosas publicaciones y libros tanto sobre Carlos Arniches y como sobre Literatura Infantil y Juvenil. Las publicaciones sobre la mujer en la literatura son del máximo interés. Recientemente, ha presentado una ponencia en Sevilla en el congreso: .“Modernas y Conservadoras entre Andalucía y Europa: escritoras e intelectuales del siglo XX”. Aprovechando la estancia de Pilar Moltó trabajando en Granada, María Victoria ha presentado una ponencia sobre la bisabuela.  Hoy nos da una pincelada sobre uno de los PILARES DE ARNICHES: su mujer, Pilar Moltó. Nunca “El Universo Arniches” podría estar completo sin ella. Eskerrik asko. Muchas gracias.

 

Pilar Moltó Campo-Redondo 1894. (Foto archivo familiar)

PILAR MOLTÓ CAMPO-REDONDO: EL VERDADERO VALOR DE LA MUJER.

Sumergirse en el universo Arniches para conocer lo que se esconde bajo una superficie en apariencia intrascendente o meramente cómica depara grandes sorpresas. No solo el rico y diverso contenido de sus historias, la pericia teatral de sus composiciones, la genialidad de su lenguaje o la potencia de los personajes creados; también se encuentran otros tesoros ocultos como sus amistades, vida familiar, relaciones y el aprecio social que logró con su humanidad y cercanía.

Uno de los tesoros más valiosos que guarda este mundo complejo y sugerente es Pilar Moltó Campo-Redondo, su mujer, conocida como Pilar Moltó de Arniches, cuya figura crece más y más a medida que avanzamos en su conocimiento.

Confieso que nunca, durante los muchos años que dediqué al estudio de Carlos Arniches, fijé mi atención en ella. Era simplemente una presencia al lado del autor de éxito que poco o nada se hacía notar. Solo recientemente el redescubrimiento, gracias a la insistencia de su biznieto Joseba Barron-Arniches, de documentos del archivo familiar que tiempo atrás había pasado por alto, me ha llevado a conocer a una mujer con vida propia, preparación y conocimientos cuya aportación al universo Arniches es indiscutible.

Pilar Moltó Campo-Redondo nació en Guadalajara el 6 de junio de 1871, hija de José Moltó Díaz-Berrio, militar, y Angustias Campo-Redondo. Cuando la familia se trasladó a Madrid por destino del padre como coronel del Real Cuerpo de Alabarderos, Pilar ingresó en la Escuela de enseñanza mutua Lancasteriana, donde cursó los estudios de primera enseñanza elemental y superior desde el curso 1878-79.

Finalizados dichos estudios y una vez concedida dispensa de edad para ingresar con 15 años, comenzó los de Magisterio en la Escuela Normal Central de Maestras de Madrid. Durante cuatro años (1886-1890) cursó con aprovechamiento los estudios que le habilitaban para ser maestra de primera enseñanza elemental y superior y maestra normal.Algunos de los nombres más destacados que marcaron su formación fueron los de Concepción Sáiz Otero, Carmen Rojo, Agustín Sardá, Blas Lázaro y, de modo especial, Rafael Torres Campos, prestigioso geógrafo, preocupado por la enseñanza de la geografía desde los presupuestos de la ILE e introductor en España de las concepciones más innovadoras de esta disciplina.No es aventurado decir que,desde el inicio de su formación en la Escuela Lancasteriana, Pilar se movió en los ambientes educativos más abiertos y renovadores, donde se situaban las corrientes y metodologías más vinculadas a la Escuela Nueva, al desarrollo integral de las personas y a la educación de la mujer. La huella institucionista es incuestionable en la organización de la Escuela Normal Central, y Pilar Moltó no se va a sustraer a ella.

En junio de 1890 obtuvo el título que habilitaba para la enseñanza en Escuelas Normales de maestras e inmediatamente ingresó como profesora auxiliar interina en la misma Escuela Normal donde se había formado. Permaneció como profesora en este centro hasta noviembre de 1899: nueve años en los que impartió clases de diferentes asignaturas en todos los grados del Magisterio (elemental, superior y normal). De la documentación existente se puede concluir que durante los dos primeros años explicó asignaturas de Letras, en concreto Geografía, en tanto que los cursos siguientes impartió Aritmética, Geometría y otras asignaturas de la Sección de Ciencias.

Siguiendo la línea de Torres Campos, publicó en la revista La Escuela Moderna dos artículos de gran interés dentro del ámbito de la geografía y su enseñanza: “La última expedición de Stanley y sus resultados geográficos”, en agosto de 1891, y “Situación política en África en 1892”, en los números de mayo y junio de 1892 – un extenso trabajo que editó después como folleto o separata de 23 páginas y mapas la editorial Rubiños-. En ambos realiza una excelente descripción de la geografía física y política africana, aunque son igualmente interesantes los mapas que ella misma dibuja, mostrándose como una auténtica pionera en utilizar la cartografía para la divulgación y enseñanza de la geografía.  Con las ideas que manifiesta en estos trabajos, Pilar Moltó se sitúa en el marco del pensamiento regeneracionista ya que toma posición en cuanto al significado y valor de la acción colonizadora y apunta las formas de relación entre países que deben orientarla. Los fines humanitarios y científicos no están reñidos con una defensa de los intereses comerciales y económicos de los países colonizadores; al contrario, una acción exterior guiada por la concordia y la responsabilidad será beneficiosa para todos.

También en 1892 participó como representante de la Escuela Normal Central en el Congreso Geográfico Hispano Portugués Americano que tuvo lugar en Madrid del 15 al 28 de octubre, organizado por la Sociedad Geográfica de Madrid.En julio de 1894 se casó con Carlos Arniches, que en esos momentos se afianzaba como autor de éxito en el floreciente mundo del teatro breve madrileño, pero siguió con su trabajo como profesora en la Escuela Normal.

Ambos seguían su camino progresando de forma paralela en sus respectivos y tan diferentes mundos hasta que, en 1899, Pilar obtuvo una plaza de profesora numeraria en la Escuela Normal Superior de Granada. Las dificultades profesionales – cambios de planes de estudios, incertidumbre y movimientos de profesores- y personales – cuatro hijos, un marido entregado a su trabajo que no puede dejar Madrid- forzaron su renuncia definitiva al puesto que había conseguido tras años de estudio y dedicación.

No renunció, sin embargo, a su actividad intelectual y social, de la que afloran periódicamente muestras significativas en dos direcciones: el mundo profesional que acababa de abandonar, unido a la educación y la cultura y el mundo familiar unido al teatro.

Durante muchos años mantuvo relación con antiguas compañeras de profesión, amistades y grupos sociales vinculados al mundo educativo. Se constata su presencia en actos e iniciativas de distinta índole, como el homenaje a Rafael Torres Campos con motivo de su muerte en 1904, actividades relacionadas con la educación de la mujer o su participación como tesorera en el comité español de la Alianza Internacional para el sufragio femenino, cuya secretaria fue María Lejárraga, en 1919. Pilar Moltó formaba parte del mundo inquieto, abierto e innovador generado en torno a la ILE, la reivindicación de la educación popular y femenina y la difusión de la cultura. El mundo al que pertenecían Rafael Torres Campos, María Lejárraga, Carmen de Burgos, Isabel Oyarzábal, María Encarnación de la Rigada, Concepción Sáiz, María Goyri, Mercedes Sardá, Francisco Giner de los Ríos y tantos otros profesores, compañeros, alumnas y amistades a los que Pilar nunca dejó de estar vinculada.

Por otra parte, una mujer culta, entrenada en la escritura y de claro entendimiento se convirtió en la mejor aliada del celebrado comediógrafo que era su marido, como ambos reconocen en la entrevista realizada por Matilde Muñoz para la revista Estampa, en marzo de 1928. Además de las posibles intervenciones puntuales en escenas, frases y chistes, cuya realidad está por confirmar, se adivina su presencia en temas, personajes, valores y desenlaces que muy probablemente compartió con Carlos Arniches desdela misma raíz del proceso creativo. ¿Hasta qué punto determinó Pilar la presencia de temas escolares, personajes infantiles, reivindicaciones femeninas o denuncias sociales? Es posible que nunca lleguemos a saberlo con total seguridad; pero la tenue intuición inicial de esta colaboración se va transformando en certeza a medida que conocemos más sobre la personalidad de esta admirable mujer. De lo sabido hasta el momento podemos concluir que su espíritu inquieto se forjó en los postulados abiertos e innovadores de la ILE y el regeneracionismo; se afianzó durante el ejercicio de su profesión, creciendo su fe en la educación como motor de progreso; se amplió a nuevos quehaceres en su etapa de madurez, con su implicación en la defensa de la educación y los derechos de las mujeres; y terminó proyectándose de manera sutil pero firme en la escritura dramática de Carlos Arniches.

Reivindicar la figura de esta mujer discreta y generosa no solo es un acto de justicia, sino una necesidad para avanzar en el conocimiento de nuestra historia y nuestra cultura, tejidas en realidad por tantas presencias ocultas, tantas voces silenciosas, tantas vidas ignoradas. Iluminar con luz potente todos los rincones todavía en sombra es, en estos momentos, un compromiso ineludible.