LA LEYENDA DEL MONJE

 O

EL AMOR IMPOSIBLE

             

Estamos ante una obra de vital importancia en el devenir de Carlos Arniches:

1- El primer gran éxito de su carrera (11);

2- Excepcional música de Ruperto Chapí;

3- Primer contacto de Arniches con los vascos.

www.march.es

              El 6 de diciembre de 1890 se estrenará esta zarzuela en un acto y basada en una leyenda del XV que contaba la historia de un monje que residía en su convento de la isla Izaro en Bizkaia. Este franciscano no se pudo resistir a los encantos de una bermeotarra, y todas las noches cruzaba a nado los 3200 metros de distancia para estar con su amada. Ella colocaba un candil en la costa para que se orientara. Esto no pasó desapercibido entre los pescadores. Uno de ellos, familiar de la neska amada, decidió colocar el candil entre las rocas y el fraile se ahogó. Ella que lo presencia todo, se tiró para ayudarle ahogándose también. Los Romeo y Julieta vascos (12)

Isla de Izaro desde las rocas. Foto Martin´s http://bit.ly/1jDQdtw

              Pues bien, Arniches tiene noticia de esta leyenda que la podemos leer aquí, y crea este libreto con una pequeña variación tal y como comprobaremos en la romanza de Martina, la pescadora, en la décima escena.

En la historia de Arniches, el pescador que cambia el candil espera al monje y le clava un puñal, la noticia corre como la pólvora por el pueblo, y las mujeres aterrorizadas “ya nunca volvieron a ser infieles a sus maridos”. Pero además, se añade que el fantasma del monje se aparece en las noches de calma.

Dedica esta obra al compositor de la música: Ruperto Chapí. Son grandes amigos y ambos alicantinos al igual que el otro libretista Gonzalo Cantó.

La pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo llegó hasta el joven Arniches esta leyenda, quién se la contó, dónde la leyó, tenía amigos vascos en Madrid? Hemos denominado a estas obras de Arniches como La etapa de leyendas, suponemos que habiendo estrenado la de El Fuego de San Telmo, y la Sociedad secreta, que también se puede considerar como la expresión de una leyenda, más adelante lo rematará con la obra ¡Victoria! en la que trata la leyenda de las organizaciones anarquistas.

Solo han pasado 11 días desde el estreno de la obra anterior: Nuestra señora. Este ritmo frenético de preparar dos obras al mismo tiempo tuvo que suponer un enorme estrés en su vida.

La historia nos cuenta como un matrimonio madrileño,doña Sofía y don Simón,  con su hija, Olvido, se alojan en casa de Martina la pescadora y de su padre tío Mezquino. Están de vacaciones en lo que ahora llamaríamos turismo rural. Olvido tiene a su novio, Valentín, alojado en una fonda del pueblo y por medio de Martina le da recados cada noche. El novio de Martina, el pescador Melecio tiene celos infundados de Valentín y, aprovechando la leyenda del Monje, decide darle un susto.

Los pescadores abren la escena cantando alegres por la gran pesca conseguida:

(Acto I, Escena I)

CORO DE PESCADORES.- De prisa, al mercado,/ llevemos alegres el rico pescado / que abunda en la mar./ Mejor yo no creo / que lo haya en la plaza; /con él a Bermeo debemos marchar./

Ven pescadora, / ven pescador / hasta que turbe la aurora/ nuestro sueño embriagador./

Coro de pescadores. Fotograma del vídeo de Octavio J. Peidró. www.octaviojpeidro.com

 

Es curioso, pero leyendo a sus biógrafos, ninguno sitúa esta obra en el País Vasco, cuando desde la primera escena se menciona la localidad pescadora de Bermeo.

Nueva caracterización de un personaje secundario: Tío Mezquino. Padre de Martina y que se pasa media obra con los dedos estirados para no perder la cuenta de las arrobas que han pescado, y de lo que debe recaudar por ellas.

Arniches cuida mucho la terminología “marinera” de los personajes.  Martina ha recibido la queja de su novio Melecio.

(Acto I, Escena III)

MARTINA.- ¡Está que rabia de celos! La verdad es que si el forastero vuelve a chicolearme, le doy un remazo que lo parto. Ya sabe él que esta balandra tiene patrón, y donde hay patrón… no manda marinero.

En la escena VI, Valentín intenta propasarse con Martina y ésta le suelta un bofetón.

(Acto I, Escena VI)

VALENTÍN.- Bueno; pues oye una cosa.

MARTINA.- ¿Qué?

VALENTÍN.- Que yo… no me voy sin abrazarte. Toma. (La abraza.)

MARTINA.- Toma. (Le da un bofetón y entra corriendo en la casa.)

Valentín y Martina. Fotograma del vídeo de Octavio J. Peidró. www.octaviojpeidro.com

MELECIO.- (Aparte.) ¡Bien hecho!

Melecio. Fotograma del vídeo de Octavio J. Peidró. www.octaviojpeidro.com

VALENTÍN.- ¡Ha sido terrible el trompazo!, pero es mía, es mía; cuando una mujer como ésta pega, buena señal… para el carrillo. Insistiré; me muero yo por unos amores anfibios. ¡Ay, si Olvido supiera esto! ¡Nada…, que me siento anguila!

Mensaje número 21 de Arniches: Arniches coloca en la voz del personaje masculino una reflexión machista y equivocada: No es No. Él lo toma como una buena señal y Arniches lo caricaturiza.

ARNICHES Y LOS MÉDICOS.

(Acto I, Escena VIII)

DON SIMÓN.- Además, estoy mareado, has hecho que me embarcara, y sabes que los médicos me lo han prohibido por el estómago.

DOÑA SOFÍA.- ¿Y qué saben ellos? Los médicos son unos animales.

DON SIMÓN.- Sofía ¡por Dios!, no seas médico.

Doña Sofía y don Simón.

Ya desde el principio de su carrera, se veía que no tenía una gran simpatía por los médicos.

POEMA NUMERO 9

(Acto I, Escena X)- La romanza de Martina en la que explica la Leyenda del monje.

MARTINA.- (Cantado.) A una pescadora,/ como dos no había,/ un monje en mala hora, /amó sin pudor,/ y con gran misterio a nado venía/ desde el monasterio a calmar su amor./

Para que acudiera el monje a la cita,/ en donde él la viera ponía una luz; / y el monje malvado, con ansia infinita,/ por ir a su lado dejaba la cruz./

Y una noche, entre las rocas,/ el farol colgó el marino, /por si el monje libertino acudía a la señal;/ y quedándose al acecho, al verle a nado, / en el pecho del malvado clavó su agudo puñal./

A la clara luz del día /descubrieron los que fueron a pescar, /su cadáver solitario, /que tenía por sudario/ las olas del mar. /Y en las noches de calma y recogimiento,/ se ve siempre el alma del monje vagar,/ cual frágil barquilla, juguete del viento,/ sin remos ni quilla perdida en el mar./ Desde el día misterioso de aquel crimen tan cruel,/ no hay ninguna pescadora que a su esposo le sea infiel./

Martina la pescadora. Fotograma del vídeo de Octavio J. Peidró. www.octaviojpeidro.com

ARNICHES INVENTOR DE PALABROS

(Acto I, Escena X)

DON SIMÓN.- ¡Dios mío, qué cosa tan trágica!

TÍO MEZQUINO.- ¡Y tan tétrica!

DON SIMÓN.- Sí, señor, muy tretratrética.

Tío Mezquino.Fotograma del vídeo de Octavio J. Peidró. www.octaviojpeidro.com

Melecio aprovecha el baño de la tarde de Valentín para esconderle la ropa. Al salir del agua se cubre con una sábana y da un susto de muerte a Don Simón, ¡que va a buscar  a los pescadores para buscar al fantasma!

Sólo encuentran sus ropas con sus iniciales V.T. y un billete de 50 pesetas en el bolsillo (unos 200 € al cambio actualizado). Las ropas son el indicio de que Valentín se ha ahogado. Se empleará el dinero para misas por el difunto. Sin embargo, Valentín consigue acercarse a Olvido y pedirle su ropa y vuelve a esconderse en la Barraca. Melecio que sigue con ganas de venganza, decide quemar la Barraca con Valentín dentro.

Sale Valentín gritando y extinguen el fuego con agua.

(Acto I, Escena XXIV)

DOÑA SOFÍA.- ¡Pobre joven, cuanta desgracia!

VALENTÍN.- Sí, señora; y todo por el amor de su hija, y por huir de ustedes que se oponían a él.

DOÑA SOFÍA.- Considere usted, joven, que nosotros no sabíamos ni como se llamaba usted, ni si contaba con algo.

VALENTÍN.- Señora, yo me llamo Valentín Torregorda, y tengo dos mil duros de renta (unos 40.000 € al cambio actualizado.)

DON SIMÓN.- (Abrazándole.) Pero, joven, ¿por qué no ha dicho usted antes cómo se llamaba?

VALENTÍN.- Yo deseo casarme con su hija.

Olvido. Fotograma del vídeo de Octavio J. Peidró. www.octaviojpeidro.com

 

DON SIMÓN.- ¡Y pensar que he estado a punto de asar a un yerno…!

VALENTÍN.- (Abrazando a Olvido.) ¡Rica!

DOÑA SOFÍA.- Joven, no abrace usted a Olvido todavía.

VALENTÍN.- Usted perdone, ha sido un olvido… involuntario.

DON SIMÓN.- Nada, mañana a Madrid

TÍO MEZQUINO.- Sin falta.

DON SIMÓN.- Y ahora… Pues la suerte lo destina tanto a ti como a Martina, os diré sin que os ofenda, que no olvidéis la Leyenda del monje, que aquí termina.

 

Arniches hace un homenaje a su amigo compositor Tomás L. Torregrosa, poniendo el apellido de Valentín traducido como Torregorda.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 21: Arniches coloca en la voz del personaje masculino una reflexión machista y equivocada: No es No. Él lo toma como una buena señal y Arniches lo caricaturiza.

 

MENSAJE NÚMERO 22: El amor imposible reflejado en la leyenda, también puede hacerse realidad como ocurre en esta historia con Olvido y Valentín, y con Melecio y Martina.

 

Y para terminar esta historia de amor en el País de los Vascos tenemos la mejor de las sorpresas: podremos ver la Zarzuela en el siguiente link:

 

https://www.youtube.com/watch?v=N0oEjp2fIiE&feature=youtu.be

 

 

 

Esta es la obra de Carlos Arniches más antigua que podremos ver jamás, y se la debemos al Director de Orquesta Octavio J. Peidró. (www.ocatviojpeidro.com) nacido en Alicante, al igual que Carlos Arniches. Eskerrik asko. Moltes gràcies.

BIBLIOGRAFIA

11- Ramos, Vicente. “Vida y Teatro de Carlos Arniches”. Ediciones Alfaguara. página 59. Madrid. 1966.

12- https://www.euskadi-basquecountry.org/blog/izaro-la-isla-de-las-leyendas-de-amantes-y-piratas/