¡VICTORIA!

 O

 LA LEYENDA DE LAS ASOCIACIONES ANARQUISTAS

  

              Carlos Arniches aborda en este “Juguete Cómico – Lírico” en un acto con música del ya mencionado amigo Tomás López Torregrosa, las asociaciones secretas terroristas y anarquistas. La comicidad viene de la mano de un hombre casado, proveniente de Benavente (Zamora), que se enamora perdidamente de una mujer joven, que reside en su mismo hotel, llamada Victoria.

 

Esta obra realizada conjuntamente con Manuel de Labra, se estrenó el día 18 de agosto de 1891. Carlos tenía 24 años. Seguimos en la etapa de las leyendas de Arniches.

 

Don Evaristo Cordoncillo, que así se llama el comerciante de Benavente, pronuncia en alto y con vehemencia el nombre de su amada: ¡Victoria! Los tres extranjeros anarquistas, que también se alojan en el hotel, lo escuchan y lo identifican que la palabra clave para identificar a su contacto en España: Victoria. Ya tenemos el lío y los equívocos montados. Ahora solo falta disfrutar de la obra.

Tomás López Torregrosa www.wikipedia.org

Manuel de Labra. www.alamystockphoto.com

 

(Acto I, Cuadro I, Escena I)

DON EVARISTO.- ¡Ah! Cuando al hombre le da por hacer  atrocidades, no hay animal peor que un hombre animal. Ejemplo: yo. Hace quince días que salí de Benavente con el propósito de unirme al novio de mi hija, comprar a ésta el trusó con las dos mil pesetas (unos 8.000 € al cambio actualizado.) que al efecto le había regalado su padrino, y, hecho esto, unirme a mi futuro yerno y regresar juntos a Benavente a celebrar la boda. Pues bien: ¿He comprado el trusó? No. Me he unido a mi futuro yerno? No, porque anoche le vi por primera vez. ¿Tengo las dos mil pesetas? No. ¿Puedo regresar a Benavente? No. ¿Se celebrará la boda? No. ¿Y quién tiene la culpa de todo esto? Yo.

 

Aquí vemos el mensaje número 23 de Arniches: Cuando al hombre le da por hacer  atrocidades, no hay animal peor que un hombre animal. Y es que además, don Evaristo reconoce, un poco más adelante, “estar enamorado de Victoria como una grulla, como una grulla macho.”

 

Los tres extranjeros, Rouge, Kesson y Tristini están al acecho para identificar a su contacto. En la quinta escena ocurre el siguiente episodio.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena V)

DON EVARISTO.- Tiene razón mi futuro yerno; debo procurar que nadie se entere, y mañana a Benavente; sí, a Benavente. ¡Ah…! ¡Victoria, Victoria!  (Lo dice ante Kesson, y se va rápidamente por la primera izquierda.)

KESSON.- ¡Oh…! ¡Ha dicho Victoria, pasando ante mí! ¡Es él, sí; es él, no hay duda! Avisaré a mis compañeros; ahora a seguirle. (Vase rápido por la primera izquierda.)

 

Victoria quiere abandonar el hotel sin ser vista por don Evaristo, pero no lo consigue, y éste le declara su amor.

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 13

(Acto I, Cuadro I, Escena VII)- cantado

VICTORIA.- Eva, Eva, Evaristo. (Aparte.) ¡Ay, que pedazo de atún! (Alto.) Aunque te doy esperanzas no cantes victoria aún.

Hablado. (Evaristo se arrodilla delante de Victoria.)

VICTORIA.- Pero, por Dios, don Evaristo; levántese usted.

DON EVARISTO.- No puedo; considere usted que estoy dispuesto a todo. ¡Que quiero casarme con usted!

VICTORIA.- Pero considere usted que si le vieran en esa actitud se reirían.

DON EVARISTO.- Pues antes de ponerme en pie; necesito ese sí, necesito su mano.

VICTORIA.- ¿La mano ya? Deje usted que lo piense.

DON EVARISTO.- No, si la mano es para levantarme. Es que tengo estropeado el juego de las rodillas… y no puedo…

VICTORIA.- ¿Y por qué abusa usted de esos juegos?

 

Tras semejante demostración de decrepitud, Victoria, le cita en su habitación, la número 7, a las 22h, sabiendo que se habrá marchado en el tren de las 20h. El cuadro termina con Victoria que le entrega una nota al camarero Ramón, para que se la dé a don Evaristo a las 23h.

 

En el segundo cuadro, Arniches nos presenta el escenario dividido en dos mitades. En una vemos la habitación número 7 que antes ocupaba Victoria y ahora les corresponde a los tres anarquistas. En la siguiente mitad se ve el pasillo y otras puertas de habitaciones con los números 5 y 6.

 

Don Evaristo acude a la cita y se introduce en la habitación y se lleva la sorpresa de que está ocupada por los extranjeros, y se da este diálogo:

 

(Acto I, Cuadro II, Escena III)

DON EVARISTO.- (Aparte.) ¡Calla! Pues si me he metido en el cuarto de la familia. ¿Por quién me habrán tomado?

ROUGE.- Nosotros te esperábamos con impaciencia.

DON EVARISTO.- Muchas gracias… (Aparte.) ¿Pero cómo me iría yo de aquí?

KESSON.- Y nos dijimos, esta noche él vendrá.

DON EVARISTO.- ¿Sí? ¡Vaya, vaya, vaya…! ¡Qué penetración, hombre!

TRISTINE.- ¿Estarías desando encontrarnos?

DON EVARISTO.- Yo… ya lo creo; como que yo decía, ¿pero dónde se habrán metido esos cañas? ¿Y por allí? ¿Y la familia?

ROUGE.- Esperando vuestras órdenes para levantarse con las armas en la mano.

DON EVARISTO.- ¡Caracoles! ¡Pues que no se levanten!

TRISTINE.-  “Carante mil catre vingt ouvriers.

 DON EVARISTO.- ¿Cuántos?

TRISTINE.- Tenemos dispuestos para la batalla. El partido anarquista va dar por fin el terrible coup. (Le da un puñetazo.)

ROUGE.- El golpe definitivo. (Le da un puñetazo.)

 KESSON.- El golpe tremendo. (Le da un puñetazo.)

LOS TRES.- (Pegándole.) Sí, tremendo.

DON EVARISTO.- Bueno, pero esto ya son tres golpes y repique.

ROUGE.- ¡Abajo los burgueses! Hay que promover una revolución universal.

….

DON EVARISTO.- Muchas gracias. (Aparte.) ¿Qué me irán a dar?

ROUGE.- ¡Toma!

DON EVARISTO.- ¿Qué es este envoltorio?

ROUGE.- Tú cógelo con cuidado y tú guárdalo en el bolsillo.

DON EVARISTO.- Pero, ¿qué es? (Se lo guarda.)

 ROUGE.- La primera bomba explosiva que se dispare en España.

DON EVARISTO.- (Dando un salto.) ¡Demonio! ¡Quítenmela ustedes por Dios, por María Santísima!

TRISTINE.- Tú no te muevas; que ella puede estallar, y sus estragos son horribles.

DON EVARISTO.- ¡Ay, Virgen del Carmen, quitármela!

ROUGE.- Tú no temas.

DON EVARISTO.- (Aparte.) ¡Canastos, vaya una prueba de seguridad que me han dado! (Alto.) Pero, ¡por Dios, quítenme ustedes esto!

ROUGE.- Tú no moviéndote, no hay peligro.

DON EVARISTO.- Yo que había venido a una cosa tan distinta.

ROUGE.- Ahora tú toma las listas de los comprometidos y el pliego cerrado que contiene detalles del plan que nosotros vamos a desarrollar.

DON EVARISTO.- “Tú” métemelo en el bolsillo. (Aparte.) Voy a parecer la estatua del comendador.

ROUGE.- Ahora nosotros vamos a telegrafiar a París, dando cuenta de la entrevista que hemos celebrado contigo. Conque tú vete a descansar; y ¡abajo los explotadores!

KESSON.- ¡Abajo los burgueses!

TRISTINE.- ¡Guerra al dinero, sí, guerra al dinero!

DON EVARISTO.- ¡Adiós! (Aparte.) Me han divertido.

ROUGE.- ¡Ah! Sin duda se te olvida una cosa.

DON EVARISTO.- ¿Cuál?

ROUGE.- Entregarnos los dos mil francos que el comité de Barcelona te habrá dado para nosotros.

DON EVARISTO.- ¿A mí? No, señor. (Aparte.) Eso faltaba, que me pidieran dinero.

TRISTINE.- ¿Pero no te lo han dado? ¡Parece imposible!

DON EVARISTO.- Me lo dieron; pero cuando ya lo tenía en el bolsillo, gritó uno ¡Guerra al dinero!, y me los volvieron a quitar.

ROUGE.- Bueno, ahora compañero recuerdo a los obreros españoles, para alentar su entusiasmo, que muchos han muerto por nuestra causa.

DON EVARISTO.- (Aparte.) Si les han soltado una bombita de estas a cada uno, no es extraño.

ROUGE.- Pues adiós. ¡Fraternidad!

TRISTINE.- ¡Unión!

KESSON.- ¡Salud!

DON EVARISTO.- Sí, salud. Aquí tengo la receta. Gracias por la prueba de seguridad.

 

El mensaje número 24: La mofa de las asociaciones anarquistas es clara desde el punto de vista de Arniches.

 

Nuevamente Arniches nos sorprende en la siguiente escena. El camarero Ramón le entrega la nota de Victoria y le confirma que se ha marchado. Don Evaristo abre el papel con ansiedad y lo lee. El papel es una burla, es una receta para el reúma de la Madre Seigel. ¡Y lo hemos encontrado en Internet!

www.todocoleccion.net

Hay que fijarse cómo explicaba la razón del envejecimiento, y cómo lo frenaba su jarabe. Los dibujos de 1891 nos recuerdan a las actuales aplicaciones de nuestros móviles para conocer nuestro aspecto con muchos más años.

Su futuro yerno, Domingo, le avisa de la llegada de Bárbara, su mujer, acompañada de su hija.

 

(Acto I, Cuadro II, Escena VI)

DON EVARISTO.- Hoy es Domingo.

DOMINGO.- No, señor, hoy es martes.

DON EVARISTO.- Digo, que hoy es…, Domingo…, uno de los días martes más aciagos que recuerdo de mi vida.

 

Curiosamente, ¡la obra se estrena el 18 de agosto de 1891 que fue martes! Son detalles cuidados hasta el máximo exponente por Carlos Arniches, que ¡era capaz de cambiar una frase diez minutos antes de un estreno o en un entreacto!

 

El final de la comedia se precipita en la última escena: Don Evaristo intenta esconderse de su mujer y su hija sin conseguirlo.

Los tres extranjeros han sido detenidos por la policía y han confesado que tenían un cómplice en el hotel: don Evaristo.

La policía llega al hotel para detenerle, pero les confiesa, que además de ser inocente, ¡tiene una bomba en el bolsillo que no sabe qué hacer con ella!

Finalmente, tras mucha tensión, le quitan la bomba y los papeles y lo llevan preso y fin de la obra. Telón.

Bien podría decirse que esta obra es una continuación de las peripecias de la familia que aparece en la obra anterior: La leyenda del Monje, donde Valentín es el novio que se llama ahora Domingo; Olvido, es la novia que se llama Lola; doña Sofía es la esposa que se llama Bárbara; y don Simón es el padre y marido que se llama don Evaristo. ¿Podría ser este el mecanismo de creación de Carlos Arniches?

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 23: Cuando al hombre le da por hacer  atrocidades, no hay animal peor que un hombre animal.

 

MENSAJE NÚMERO 24: Para Arniches las asociaciones anarquistas carecían de la más mínima seriedad.

 

MENSAJE NÚMERO 25: Toda la obra gira en torno al ridículo que hace un hombre mayor enamorándose de una jovencita y echando a perder una familia como es el caso de don Evaristo.