LOS SECUESTRADORES

O

EL SECUESTRO DE LA PERSONALIDAD

 

Se estrena esta obra, realizada en colaboración con Celso Lucio, el 3 de febrero de 1892. Es un sainete lírico en cuatro cuadros con música del maestro Nieto.

Curiosamente, está dedicada al Excelentísimo señor ex director de Penales, don Gabriel Fernández Cadórniga con las siguientes palabras: “Usted, seguramente, habrá oído hablar muy mal de los secuestradores; pues bien, para convencerle de que no son tan perversos como dice la gente, le dedicamos éstos, recomendándolos a su benevolencia. ¡Y quiera Dios que no se le escapen a usted… de entre las manos, al leerlos!”

Nuevamente, encontramos una referencia de Carlos Arniches, sobre la importancia, que él mismo le daba, a la “lectura” de su obra.

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              Iniciamos la ETAPA RURAL de Carlos Arniches. La idea fundamental de la obra es la de explorar el comportamiento de los habitantes de un pueblo ante la presencia de un desconocido, cuando al mismo tiempo, están amedrentados por un delincuente que merodea la región. Esto le ocurre a Don Paco, nuevo maestro del pueblo, que es confundido con “El Pelón”, un secuestrador que está siendo buscado por la Guardia Civil. Los equívocos en Arniches dan lugar a los diálogos más divertidos.

Sitúa, Arniches, la acción en un pueblo llamado Villaparda, que nosotros hemos encontrado en Teruel aunque él lo sitúa en Segovia. Es domingo por la tarde.

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El mensaje número 32 de Arniches: Podemos hacer mucho mal si nos dejamos llevar de la primera impresión, y creer todo lo que alguien se ha inventado sin fundamento sobre un desconocido.

El primer cuadro nos va a presentar a los miembros más importantes del pueblo:

El tío Cacho: barbero, sastre, zapatero, guarnicionero, sacamuelas, curandero, guitarrista…

Perico: el novio de Carmen

Carmen: la hija del alcalde, don Hilario.

Doña Librada: mujer del alcalde, don Hilario.

Don Raimundo: el boticario y pretendiente viejo de Carmen.

Mazorco: mozo del pueblo.

El Pelón: calvo, alto, flaco, barbudo. Es el secuestrador. No aparece en ningún momento en la obra.

En la tercera escena del primer cuadro se cuenta cómo ha actuado “el Pelón” secuestrando al alcalde del pueblo vecino, Villarrubia. Debió pedir 5.000 pts por su rescate (unos 20.000 € al cambio actualizado.) Y lo que recibió fue una nota ¡dándole las gracias por haberles librado del alcalde! Don Paco ha llegado al pueblo traído por Mazorco.

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 14

(Acto I, Cuadro I, Escena IV)

MAZORCO.- Bueno, don Paco, pues ya está usté en Villaparda.

DON PACO.- ¿Y dices que está la posada…?

MAZORCO.- Sigue usté por ahí, tuerce usté a la derecha, toma usté la segunda bocacalle, atraviesa usté un callejón, da usté dos vueltas y toma usté la mano izquierda, y allí está…, no tiene pérdida.

DON PACO.- No, el que va a tener pérdida voy a ser yo.

….

MAZORCO.- No pase usté pena. En cuanto vea un carro, tira usté detrás… y a la posá.

 

Seguimos viendo en el texto, la tímida entrada del léxico del pueblo.

Mazorco se va para Segovia y quedan a las 21h en la Encrucijada del Duende, junto a la Ermita, para que le entregue la documentación del ayuntamiento que le falta. Curioso, ya que sitúa la acción en domingo por la tarde…

Don Paco, nuevo maestro del pueblo, se queda solo, y tiene un monólogo sobre la enseñanza en España, digno de tener en cuenta. Pudo ser ésta la primera “influencia” de su entonces novia, Pilar Moltó: maestra de maestras en la Escuela Normal (“Los Pilares de Arniches”- Capítulo 4. Barron-Arniches J. Ed. Bubok. 2018.)

(Acto I, Cuadro I, Escena V)

DON PACO.- ¡Señor, Señor, qué sino más negro el mío! ¡Maestro de escuela! ¿Y qué? Toda mi vida difundiendo la luz de la enseñanza, y yo, nada, a oscuras, como si difundiera rábanos. ¿Quién me metería a mí a profesor de primeras letras…? Porque después de todo, ¿qué tengo que ver con las primeras letras…? Ni con las últimas. ¡Luego dicen que en España la enseñanza anda atrasada! (Se vuelve y enseña un roto.) ¡Claro, cómo ha de andar! Quisiera yo ver a cualquiera en mi caso y que llevara este gabán, (Levantando la manga.) a ver qué enseñaba… ¡Cómo no enseñara el codo! En fin, veremos a ver aquí qué tal me va; al darme la plaza me dijeron que el alcalde era una persona decente para el ramo de instrucción y que había muchos chicos.

El mensaje número 33 de Arniches está claro: La situación de los maestros de escuela en la España de 1890 es precaria; la enseñanza está atrasada; los sueldos son bajos; los incentivos para mejorar son inexistentes; muchos maestros viven en la pobreza… Carlos Arniches se da cuenta de que sin educación no es posible levantar un país. Aquí está el meollo de todo en la vida de Carlos.

El Tío Cacho se encuentra con Don Paco a quien da las mismas indicaciones para encontrar la posada; vamos que sigue perdido, vagando por una fría noche de domingo en un pueblo desconocido y cada vez más a oscuras. Las confusiones son muy fáciles.

Carmen y Perico cantan a su amor, pero éste le revela su malestar con el boticario, don Raimundo, que la está cortejando. Le ha preparado un buen susto para que deje en paz a Carmen: le ha mandado una misiva haciéndose pasar por “el Pelón”, en la que le exige 2.000 pts. (8.000 € al cambio actualizado.) Debe dejarlas en la Encrucijada del Duende, junto a la Ermita, esta noche. ¡Ya tenemos el lío montado!

En la última escena de este primer cuadro vemos a un coro y a los Guardias Civiles que salen a por Pelón.

En el segundo cuadro nos encontramos en la cocina de la casa del alcalde, don Hilario. Están todos esperando al boticario para comenzar la partida. Llega don Raimundo hecho un poema, sudoroso, descompuesto… ¡con la carta de extorsión del Pelón! Debe depositar las dos mil pesetas a las 10 en la Ermita que hay en la Encrucijada del Duende.

(Acto I, Cuadro II, Escena III)

DON RAIMUNDO.- ¡Y qué hago yo, Dios mío!

DON HILARIO.- No vaya usté de ninguna manera a la Ermita.

TÍO CACHO.- ¡No, señor; no!

LUCAS.- A ver, sigamos.

DON HILARIO.- “Si no va usté a depositarlas, le degollaremos a usté y al señor alcalde…” ¡Demonio! Pues no tiene usté más remedio que ir.

Ese cambio de actitud del señor alcalde nos da el mensaje número 34: Cómo cambiamos de opinión si uno está comprometido en el asunto o si no le implica para nada. Aquí se ve a las personas sinceras y sensatas que no modifican su parecer.

Arniches monta el equívoco de forma magistral, ya que en la posdata dice que Pelón estará en el pueblo disfrazado… y como han visto al forastero, es decir al maestro, don Paco… pues ya tenemos la confusión.

Don Raimundo se va a reunir el dinero y después a la Encrucijada; el tío Cacho se va al cuartel de la Guardia Civil; los demás cada uno a su casa; don Raimundo se queda solo… Perico lo ha oído todo y quiere quitarle hierro al tema. Se ofrece para ir a la Encrucijada y encararse con el Pelón. ¡Don Hilario le promete el cielo y la tierra y la mano de Carmen!

En la escena VII, justo al irse Perico, con una ráfaga de viento se apagan las velas, quedan a oscuras y don Paco entra con la intención de hablar con el alcalde. Éste lo identifica con el Pelón, y se agarra el cuello por miedo a ser degollado.

(Acto I, Cuadro II, Escena VII)

DON PACO.- ¿Tiene usted anginas?

DON HILARIO.- No, no señor.

DON PACO.-Pues sí, señor alcalde; me habían dicho que era usted una persona decente, a pesar de lo de ser alcalde, y me he apresurado a venir. ¿Usted no sabría que andaba yo por aquí?

DON HILARIO.- (Que le confunde con el secuestrador, el Pelón.) ¡Sí, señor, sí…, me lo habían dicho!

DON PACO.- ¿De modo que le habían hablado de mí?

DON HILARIO.- ¡Muchísimo…! Sé que ha estado usté en dos o tres pueblos. Por aquí le conoce a usté todo el mundo.

DON PACO. (Aparte.) ¡Cuerno, le han contado lo que me pasó con el chico del alcalde! (Alto.) Entonces, tengo la seguridad que le habrán contado a usted lo que he hecho en el último pueblo.

DON HILARIO.- ¡Sí, señor…!, pero no es gran cosa…, no…. (Aparte.) Y mató a ocho.

Continúa este diálogo de besugos hasta que don Paco dice que se tiene que ir a la Encrucijada, que le tienen que dar una cosa. Todo casa perfectamente: ¡él es Pelón!

Cuando se marcha se van a casa del Juez y termina el segundo Cuadro.

El tercer cuadro, solo es un trozo de camino en el que se ve a Perico embozado en marcha a por “Pelón”. Más tarde los guardias civiles y después don Paco.

El cuarto cuadro es una encrucijada de caminos, unos peñascos y una ermita. Perico llega primero y después don Paco, que se identifica con lo que cree que es el mote que le han puesto en el pueblo: Pelón. Perico cae al suelo aterrado pidiendo clemencia y explicando que había hecho un escrito en su nombre para dar un susto al boticario y que dejase en paz a Carmen. Huye dejando la manta y la escopeta que recoge don Paco.

Posteriormente llegan todos los demás y se quedan aterrados, incluso doña Librada se ofrece a ser “secuestrada” y le contesta don Paco – “no tengo ningún interés en usted, señora”- Cuenta lo que sabe por Perico, y éste al final confiesa. Don Hilario le dice que se puede quedar en el pueblo pero que lo de cobrar…La señora Librada le proporcionará chicos para la escuela, y también Perico y Carmen… ¡cuando se casen!

 

MENSAJES DE ARNICHES

MENSAJE NÚMERO 32: Podemos hacer mucho mal si nos dejamos llevar de la primera impresión, y creer todo lo que alguien se ha inventado sin fundamento sobre un desconocido.

 

MENSAJE NÚMERO 33: La situación de los maestros de escuela en la España de 1890 es precaria; la enseñanza está atrasada; los sueldos son bajos; los incentivos para mejorar son inexistentes; muchos maestros viven en la pobreza… Carlos Arniches se da cuenta de que sin educación no es posible levantar un país. Aquí está el meollo de todo en la vida de Carlos.

 

MENSAJE NÚMERO 34: Cómo cambiamos de opinión si uno está comprometido en el asunto o si no le implica para nada. Aquí se ve a las personas sinceras y sensatas que no modifican su parecer.

 

MENSAJE NÚMERO 35: Arniches no desaprovecha la ocasión para meterse con la clase política, en concreto, contra este alcalde. “Me han dicho que usted era una persona decente a pesar de lo de alcalde”. Fantástico retrato en una sola frase que le hace el maestro.