EL BRAZO DERECHO

 O

 LAS AMISTADES INTERESADAS

 

Carlos Arniches, escribe esta obra junto con Celso Lucio y la estrena el 11 de noviembre de 1893; lo definen como un juguete cómico en un acto y 21 escenas. Corresponde, como veremos, a su Etapa Política.

Hemos podido encontrar este cartel anunciador de la obra en una representación de 2012 patrocinada por el Ayuntamiento de Orgaz y a beneficio de la Asociación de familias con cáncer de Castilla-La Mancha. Nada podría haberle hecho más ilusión a Carlos Arniches que hacer pasar un rato divertido para recaudar fondos para una asociación como ésta.

https://www.ayto-orgaz.es

              La historia nos previene de las amistades interesadas que no sabemos ver. En este caso, don Frutos es un diputado, que ha llegado a tal cargo gracias a la fortuna amasada con contratos de abastecimiento de tocino para el ejército. Estos contratos los consigue gracias a la mediación de Pancho, veterinario de profesión, y con buenos contactos en el ejército. Pancho, además, ha estado junto a don Frutos en momentos críticos de su vida, por lo que éste tiene “una deuda” moral vitalicia con Pancho. Se ha convertido en su “brazo derecho”. Nada se hace sin el visto bueno de Pancho.

 

Mensaje número 52: Arniches nos avisa de que seamos cautos con aquellos que están a nuestro lado, nunca se sabe quién nos la puede jugar en su propio beneficio.

La obra comienza en un despacho elegantemente amueblado, con su mesa de ministro, librerías llenas de hermosos libros, botellas de alcohol, agua, vasos…

 

Vemos a don Frutos La Encina, leer en voz alta un divertido discurso político. Carlos Arniches va poco a poco afinando esta especialidad en su vida hasta llegar a su culmen en la obra de 1920 Los caciques, y hasta 1930 con El señor Badanas, donde llega a su máxima expresión sin ninguna duda.

 

DISCURSOS POLITICOS DE ARNICHES NÚMERO 3

 

(Acto I, Escena I.)

DON FRUTOS.- “Señores diputados: las minorías, faltando a todos los deberes que se deben al Gobierno…” Aquí sé que me interrumpen, y yo exclamo iracundo: “¡No me interrumpáis…!”

En la tercera escena vemos al matrimonio formado por don Frutos y doña Rosario, con su hija Silvia, que recibe carta de Fernando Robledales, su novio, avisando de que vienen mañana sus padres para pedir la mano de Silvia para su hijo Fernando.

Aparecen las primeras discrepancias. Doña Rosario está de acuerdo, y don Frutos no lo tiene claro, y quiere esperar a que venga Pancho, “su brazo derecho”, antes de tomar una decisión.

Efectivamente, llega Pancho y decide que ese matrimonio es precipitado, que hay que esperar al menos un par de meses.

La realidad es que Pancho tiene un sobrino llamado Silvestre, y que él define como un “joven espectacular”. El matrimonio que desea Pancho es el de Silvestre y Silvia, y así quedarse con la fortuna de ambos. Según sus cálculos son de 70.000 duros cada uno; en euros serían 1,400.000 € por Silvia y otro tanto por Silvestre.

En la quinta escena Pancho le recuerda don Frutos a quién debe su puesto de diputado:

(Acto I, Escena V.)

PANCHO.- ¿Y a quién le debes el haber salido diputado?

DON FRUTOS.- A los veinte mil duros que me gasté y a la influencia del ministro.

 

Mensaje número 53: Arniches nos da el dato económico de lo que costaba ser diputado: 100.000 pts. que al cambio serían unos 400.000 €. Nuevamente denunciando estas prácticas.

 

En la escena VII, Fernando le comenta a Silvia que quiere batirse con Pancho, ya que es el único obstáculo para su boda. El ya ha tenido un duelo con un militar y lo cuenta así:

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 5

(Acto I, Escena VII.)

FERNANDO.- Sí, con un militar; mira nos fuimos a Aranjuez y nos batimos a la misma orilla del Tajo, era el duelo a sable y empieza a atacarme y yo a defenderme y me acomete por fin con tanta rabia, que yo le tiré un tajo… y me fui al fondo.

SILVIA.- ¿Y le heriste?

FERNANDO.- No, que me fui al fondo, que me tiré al río.

SILVIA.- Pero, ¿y el tajo?

FERNANDO.- Traía muy poco agua…

SILVIA.- No, digo si tú le tiraste.

FERNANDO.- Le hice un rasguño nada más… pero de poco se muere…

SILVIA.- ¿De la herida?

FERNANDO.- No, de una indigestión de fresa, porque como estábamos en Aranjuez, se atracó… ¡Conque que gaste Pancho bromitas conmigo y le llevo a Aranjuez… y se muere!

 

El mensaje número 54: Arniches detesta los duelos. Tenemos datos de su participación en un duelo como padrino del ofensor (Octavio J. Peidró, 2019), y de cómo luchó denodadamente para que no se celebrara, consiguiendo la anulación del mismo. Esta lucha la va a mantener toda su vida, pero será en la obra Doloretes de 1901, cuando lo veamos más claramente escrito.

 

Fernando está profundamente escamado de la influencia de Pancho en esa familia, y su futura suegra, doña Rosario, se lo explica.

(Acto I, Escena VIII.)

DOÑA ROSARIO.- No, es veterinario, y empezó proporcionando un negocio a mi marido, y cuando volvían de un pueblo en la baca de una diligencia… ¡pum!

FERNANDO.- ¡Ay!

DOÑA ROSARIO.- Vuelca la diligencia, caen todos y a mi marido se le viene el mundo encima; Pancho acude, y aunque no pudo dar la vuelta al mundo, porque tenía mucha ropa blanca, llegó a tiempo de coger en el aire una sombrerera de cartón que iba a caer sobre la cabeza de Frutos. “¡Me debes la vida!”, le dijo, y ahí tiene usted su primer favor.

Doña Rosario no da su brazo a torcer y anima a Fernando a no suspender la cita de mañana con sus padres y se van por el foro.

En la siguiente escena aparecen Pancho y el sobrino Silvestre. Arniches lo describe de la siguiente manera: Vestido ridículamente de chaqué con los pantalones muy largos y el sombrero metido hasta las orejas. Salen los dos cogidos de la mano.

Silvestre está sobrecogido, cree “que se lo van a comer los de la gran sociedad”. Pancho no hace más que darle lecciones de cómo vestir, cómo andar, cómo hablar, resultando de lo más cómico.

En la escena X, Arniches disfruta juntando al matrimonio de La Encina en conversación con Silvestre; juntando a la alta aristocracia con el paleto del pueblo.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 24

(Acto I, Escena X.)

DOÑA ROSARIO.- ¿Y qué tal vida hacía usted en el pueblo?

SILVESTRE.- Pues bien, allí ya se sabe; por las mañanas, na; pero por las tardes comemos y después de comer, na; y por las noches, pues lo de siempre, después de cenar, na…, hasta que se acuesta uno.

DOÑA ROSARIO.- ¿Se acostarán ustedes rendidos?

SILVESTRE.- Eso sí.

DON FRUTOS.- Y de diversiones, ¿qué tal por allí?

SILVESTRE.- Rigular: allí unos días salimos a una espera de conejos… y otros días no salimos, y otros salimos; unos días matamos y otros no matamos.

PANCHO.- Y así sucesivamente.

SILVESTRE.- Sucesivamente u a tiros.

 

La escena continúa con un sinfín de preguntas que Silvestre no entiende y que contesta a trompicones gracias a los pellizcos que le da su tío Pancho. Pero Arniches quiere más. Ahora va a dejar solos a doña Rosario y a Silvestre: dos mundos opuestos; dos mundos desconocidos el uno para el otro. Para troncharse.

 

(Acto I, Escena XI.)

SILVESTRE.- ¿Y sabe usté que estoy pensando una cosa? (Al público.) (¡Hay que ser atrevido!)

DOÑA ROSARIO.- ¿Qué cosa?

SILVESTRE.- Pues, que si su chica de usté se le parece, será una real moza.

DOÑA ROSARIO.- (Al público.) (Pues no es tan silvestre.)

SILVESTRE.- Está usté muy regordeta y muy frescota.

DOÑA ROSARIO.- (Al público.) (¡Qué bruto!)

SILVESTRE.- ¡Pero que es usté la gran jamona!

DOÑA ROSARIO.- (Al público.) (¡Jamona! ¡Ay, esto es demasiado!) (A Silvestre.) ¡Vaya, vaya Silvestre; espere usted aquí a su tío que ahora saldrá…! (¡Qué cernícalo!)

 

Tras la reunión con don Frutos, Pancho va al congreso de los diputados con la idea de no seguir las instrucciones de éste y así hacer enfurecer a Robledales, impidiendo que se celebre el matrimonio entre Fernando y Silvia.

 

Silvestre sigue solo cuando aparece la Demoiselle de Silvia. Éste la confunde con Silvia y la comienza a cortejar ¡hasta pedirla que sea su novia!

 

Podemos traducir Demoiselle como dama de compañía.

 

Cuando sale don Frutos del despacho se lleva a Silvestre a jugar al billar.

En la siguiente escena llega Pancho con un montón de golpes recibidos, el sombrero abollado y pidiendo agua.

En el congreso de los diputados ha consumado su venganza, y desoyendo a don Frutos, ha votado en su nombre contra el proyecto de Robledales. Se ha montado una buena, con patadas, insultos y retándose a duelo, naturalmente Pancho lo ha hecho en nombre de don Frutos, y éste deberá batirse.

El mensaje número 55: Arniches pone de manifiesto el uso torticero de las comisiones de los diputados para los intereses personales de éstos; lo inútil del diálogo político; y lo fácil que se llegaba a las manos o a los duelos cuando no se conseguía el objetivo.

 

En esta situación de abatimiento se quedan solos Silvestre y Pancho, momento que aprovecha para contarle que “ha enamorao” a la chica; naturalmente Pancho desconoce el error en el que vive Silvestre.

Ahora todo ha cambiado para Pancho, tiene confianza en su proyecto y al llegar Fernando… ¡le pone a Silvestre por delante para que se lleve los golpes!

(Acto I, Escena XVII.)

SILVESTRE.- (A Fernando.) Oiga usté, caballero, su novia de usté me quiere a mí dende que me ha visto.

PANCHO.- Eso.

FERNANDO.- Pero, ¿qué dice este idiota?

PANCHO.- Sigue.

SILVESTRE.- Y me ha dicho que iba a casarse con usté por compromiso, pero que en vista de haberme visto, me quiere a mí y a usté no. Y añadió que usté era feo, lo cual que no es embustera.

FERNANDO.- ¡Miserable!

SILVESTRE.- Y además, como prenda de amor, me dio este pañuelo.

FERNANDO.- ¡Un pañuelo suyo!

PANCHO.- De Lino ¡Conque dude usted ahora!

 

Fernando pone las cosas en claro con Silvia, zarandean de nuevo a Silvestre que dice no conocer de nada a Silvia, que él ha enamorada a la otra hija de doña Rosario; el lío es monumental hasta que llaman a madmoiselle.

En la siguiente escena queda todo arreglado y doña Rosario indica que a don Frutos que debe “echar a la calle a su brazo derecho”.

(Acto I, Escena XXI.)

DON FRUTOS.- Y tú también te has equivocado, Pancho, y en vez de agradecer mi amistad, has querido explotarla. Conque a la calle.

….

SILVESTRE.-

No me marcho, porque al pueblo

no me vuelvo de vacío.

Necesito que me aplaudan

para contentar a mi tío.

 

Telón.

En este enlace podéis ver unos fragmentos de esta obra y de la del Pie izquierdo realizados en teatro moderno.

Dos piezas breves de Carlos Arniches y Celso Lucio.

Estrenada el 25 de mayo de 2011 en el Teatro Galileo de Madrid.

Dirigida por Ángel García Suárez.

https://www.buscamusica.es/contenido.php?id=1612

Recuperando a Arniches con una estética de cómic.”

Producida por Gesteatral, con el apoyo de Enrique Salaberría.

Reparto: Diana Facen, Ángel García Suárez, Esther Higueras, Antonio Manuel, Lolo Martín, Edgar S. Millán, Raquel Ramos y José Santiago.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 52: Arniches nos avisa de que seamos cautos con aquellos que están a nuestro lado, nunca se sabe quién nos la puede jugar en su propio beneficio.

MENSAJE NÚMERO 53: Arniches nos da el dato económico de lo que costaba ser diputado: 100.000 pts., al cambio serían unos 400.000 €. Nuevamente denunciando estas prácticas.

MENSAJE NÚMERO 54: Arniches detesta los duelos. Tenemos datos de su participación en un duelo como padrino del ofensor (Octavio J. Peidró, 2019), y de cómo luchó denodadamente para que no se celebrara, consiguiendo la anulación del mismo. Esta lucha la va a mantener toda su vida, pero será en la obra Doloretes de 1901, cuando lo veamos más claramente escrito.

MENSAJE NÚMERO 55: Arniches pone de manifiesto el uso torticero de las comisiones de los diputados para los intereses personales de éstos; lo inútil del diálogo político; y lo fácil que se llegaba a las manos o a los duelos cuando no se conseguía el objetivo.

MENSAJE NÚMERO 56: La tristeza por la amistad perdida en las últimas palabras de don Frutos: “en vez de agradecer mi amistad, has querido explotarla”.