EL RECLAMO

 O

 ¡CUIDADO A QUIÉN LLAMAS!

 

 

 

El 25 de Noviembre de 1893 se estrena esta zarzuela con música de Ruperto Chapí y escrita por Carlos Arniches y Celso Lucio.

Dedican esta obra a José López Silva (1861-1925) con quien Carlos Arniches escribirá más de una obra como por ejemplo El Siglo XIX, en 1901.

Es una historia de caza, de reclamos para perdices, de llamadas erróneas y de amores imposibles. Los equívocos ideados por Arniches hacen que los reclamos no sean escuchados por las personas previstas y todos acaban recibiendo palos. Etapa Rural de Arniches

Inés y Teodoro se quieren. Teodoro trabaja en la tienda de telas del padre de Inés, don Darío, que por supuesto ve con malos ojos esa relación. El día que se entera de la misma, le corre a palos al pobre Teodoro, que huye a un pueblo a trabajar como mancebo en la farmacia de don Juan.

 

El padre de Inés le manda a la casa de unos amigos, don Lesma y doña Cinta, que tienen un hijo, Mochito, para ver si olvida a Teodoro. Estos viven en un pueblo que… ¡oh casualidad!, es el mismo del farmacéutico don Juan!

Don Juan vive con su hermana doña Sagrario, una solterona que como buen personaje secundario de Arniches, tiene una frase que la define: “¡Ay, qué buena pareja haríamos usted y yo!”, que se la va soltando a todo el que puede en un último intento por abandonar la soltería.

La acción comienza la víspera de San Juan. Don Lesmes y don Juan están hablando de Inesita, a la que ven muy decaída, y eso que le han dado Hierro, Iodo y todo lo que tienen en la botica, sin éxito. Tienen previsto para mañana hacer una cacería para cazar perdiz, que esperan le sirva para mejorar su ánimo. Se ve una plaza de pueblo y la puerta de la botica.

Mochito se ha enamorado de Inés; se pone a tartamudear cuando está delante de ella; por eso ha decidido comprar un libro de frases: “el Secretario”, y comienza a ensayar sus frases.

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 25

(Acto I, Cuadro I, Escena VI.)

MOCHITO.- ¡Inés! ¡Inés! (Ahora se la suelto.)

INÉS.- ¿Qué quiere usted, Mochito?

MOCHITO.- Pues verá usté. (Saca el libro y le hojea a hurtadillas.) Señorita… (Pausa.)

INÉS.- ¿Qué?

MOCHITO.- (Muy deprisa.) Desde el primer momento en que la vi… (Mira.) sentí mi corazón encendido como un catre…

INÉS.- Bueno, hombre, bueno. (Alejándose.)

MOCHITO.- Digo, cráter, cráter; oiga usté, que es un cráter…

INÉS.- ¡Pero qué gana de broma! (Vase.)

MOCHITO.- ¡Oiga usté, que no es broma; que es catre, digo, cráter, cráter! ¡Que siempre me enredo con la palabrita! ¡Ya se ha ido…! No, pues lo que es yo me estudio otra declaración que no tenga catre, para después de cenar… (Medio mutis.) U otra cosa, y no tengo necesidad de hablar… ¡Eso…! ¡En la declaración que tengo copiá, añado lo que se me ha ocurrío esta tarde pa que hablemos en el monte cuando vayamos a la cacería! No, si parece que no, y vale mucho lo que hay debajo de este sombrerito. (Vase.)

Teodoro está aterrado en la botica, ya que le ha dado una untura al alcalde que parece que era errónea. En ese momento llega Mochito quien le revela que está locamente enamorado de Inés; ¡además quiere que sea Teodoro quien le entregue la carta de amor! Tras un primer impulso de machacarle la cabeza, lee el contenido, y ve cómo van a quedar para verse a escondidas: le avisará por medio de dos golpes y dos reclamos.

Tras la marcha de Mochito, llega Inés. Le cuenta todo y quedan que se comunicarán por medio de tres golpecitos y 3 reclamos. Y termina el primer cuadro.

El segundo Cuadro nos muestra el interior de la botica. Es de noche y se ve un quinqué encendido.

Se ve a todo el grupo haciendo los preparativos para la cacería. Doña Sagrario le lanza la frase a Mochito: ¡Ay, qué buena pareja haríamos usted y yo!, sin resultado.

Teodoro convence a don Juan de que es un tirador de primera, y que le lleve a la cacería.

(Acto I, Cuadro II, Escena II.)

DON JUAN.- Muy bien; pues nada, nada; será usted de la partida, y ahora mismo va usted al monte con la gente.

En la tercera escena Teodoro canta cómo se debe cazar, cómo seguir al perro y al final el perro avisa, avisa, avisa ¡de que viene la Guardia Civil!

Tras la canción Mochito fuerza a Teodoro a revelar quién es su amada… ¡y dice que doña Sagrario! Se monta un equívoco importante. Mochito corre a buscar a doña Sagrario para decírselo.

En la sexta escena doña Sagrario y Teodoro tienen una conversación fantástica, que bien podría ser la “predecesora” de la señorita de Trevélez de 1916.

(Acto I, Cuadro II, Escena VI.)

TEODORO.- ¿Qué le duele a usted, señora?

DOÑA SAGRARIO.- ¡Ay, Teodoro! ¡Lo que a usted!

TEODORO.- ¿Un colmillo?

DOÑA SAGRARIO.- ¡El corazón! ¡Ay, joven, sé que usted ama y sufre, pero no sufra usted, porque es usted correspondido por su figura!

TEODORO.- Señora… (Machaca deprisa.)

 DOÑA SAGRARIO.- ¡Ay, Teodoro! (Se miran un momento.) ¡Ay, ay, qué ojos!

TEODORO.- ¡Señora! (Machaca.)

 DOÑA SAGRARIO.- Teodoro, comprendo que el rubor no nos deje hablar ni a mí, pero atrévase usted.

TEODORO.- ¡Señora! (Machaca.) Pero si con usted no hay quien se atreva.

DOÑA SAGRARIO.- No, no machaque usted más.

TEODORO.- Ni usted tampoco.

DOÑA SAGRARIO.- Se que usted quiere hablarme, porque me ama; Mochito me lo ha dicho, y yo, Teodoro, yo también le amo, sí, le amo. (Se queda en actitud exageradamente ruborosa. Pausa.) ¡Ay, qué felicidad!

TEODORO.- ¡Ay! (¡Qué barbaridad ha hecho ese chico!) (Machacando muy fuerte.)

 DOÑA SAGRARIO.- ¿Con que, es verdad que me ama usted?

TEODORO.- ¡Sí, señora! (Deja de machacar y la coge de una mano y la baja al proscenio.)

 DOÑA SAGRARIO.- Pero, ¿mucho?

TEODORO.- Una cosa regular.

DOÑA SAGRARIO.- ¡Júramelo!

TEODORO.- ¡Es pecao!

DOÑA SAGRARIO.- ¿Y crees que yo te amo?

TEODORO.- ¡Es pecao, digo, lo creo, lo creo!

DOÑA SAGRARIO.- Pero, ¿me respetarás siempre, Teodoro?

TEODORO.- Sí, señora, porque yo respeto siempre a los mayores.

DOÑA SAGRARIO.- ¿Y qué quería decirme?

TEODORO.- Pues, mire usted, en el monte hablaremos con más libertad, cuando todos estén cazando.

DOÑA SAGRARIO.- Muy bien pensado. ¿Y cómo nos encontraremos?

TEODORO.- ¡Ah! Pues, mire usted, muy sencillo; yo con el reclamo doy dos golpes, y luego otros dos, y usted se acerca dando otros dos con el suyo… (y se encuentra con Mochito…) y así nos reunimos y hablamos.

DOÑA SAGRARIO.- ¡Ay, qué ingenioso eres! ¡Pues hasta luego, Teodoro mío!

TEODORO.- Adiós, señora.

DOÑA SAGRARIO.- Pero, hombre, trátame con más pasión, dime alguna frase dulce.

TEODORO.- Bueno, pues, adiós, palmera gentil del desierto, ¡Colibrí!

DOÑA SAGRARIO.- ¡Adiós! ¡Ay, qué pareja hacemos los dos!

TEODORO.- ¡Qué pareja, qué pareja… de la Guardia Civil le hacía falta a esa vieja! Y he tenido la gran idea con decirle eso de los golpes… porque así nos deja libres… y se encuentra con el otro zángano. Ea, ánimo y ahora a vestirse. (Vase.)

En la siguiente escena se ve cómo todos se preparan para salir de caza. Se queda solo en la botica don Juan, que recibe una visita de un paleto que le van a cantar una copla.

Tras la copla recibe la visita sorpresa de don Darío; quiere asegurarse de que su hija Inés está bien; desconoce que Teodoro está trabajando de mancebo. Encienden las hogueras y se termina el cuadro II.

El Cuadro III, es sólo música.

El Cuadro IV nos presenta una escena de monte, un tollo o agujero para esperar a la perdiz, se ve monte, Encinas y Chaparros.

Aparece el guarda que ha conseguido eliminar varios cepos de los furtivos, que venden los conejos a 1 real, y él los vende a una peseta. (Unos 4 €.)

Después aparecen los mozos y mozas cantando a la búsqueda del trébol para encontrar novio y novia en la noche de San Juan.

Cada uno está en su puesto y comienza a amanecer.

(Acto I, Cuadro IV, Escena III.)

DOÑA SAGRARIO.- Es verdad. Mire usted, Teodoro, qué amanecer tan paulatino y tan arrebolador.

GUARDA.- ¿Qué dice esta señora?

MOCHITO.- (Indicando con el dedo guilladura.) ¡No haga usted caso, guarda, está ida…!

Teodoro consigue que el guarda se lleve a Mochito hacia el barranco. Cuando se queda solo, da tres golpes, y espera la contestación. Al cabo de un rato la oye, es Inés que se acerca. Pero de repente ¡aparece don Darío!

(Acto I, Cuadro IV, Escena VI.)

DON DARÍO.- ¡Oh! ¡Infame! ¿Cómo estás aquí? ¡Bribón!

TEODORO.- Estaba a la espera.

DON DARÍO.- ¡Miserable!

TEODORO.- Pero no a la espera de usted

DON DARÍO.- ¿Y mi hija? ¿Habrás venido a este pueblo por mi hija? ¡Canalla!

TEODORO.- No, señor, don Darío; yo estoy aquí de mancebo en la botica.

DON DARÍO.- Pero ¿eres boticario?

TEODORO.- No, señor; pero tengo un tío sacerdote.

DON DARÍO.- ¿Y qué tiene que ver eso?

TEODORO.- Sí, señor; porque está en Madrid y vive en la calle de la Farmacia.

DON DARÍO.- ¿Y qué?

TEODORO.- Y yo quiero emprender la carrera, y si usted permite… (Intenta huir.)

 DON DARÍO.- ¡Ven acá bribón! No te escapas. Todo eso que me has contado es mentira.

TEODORO.- Todo no.

DON DARÍO.- ¿Pues, qué es verdad?

TEODORO.- Que quiero emprender la carrera. (Intenta huir.)

 DON DARÍO.- Tú no te mueves de aquí hasta que yo lo averigüe todo.

TEODORO.- Bueno; le advierto a usted que si le digo todo, le voy a dar a usted un gran disgusto.

DON DARÍO.- ¿Cómo un disgusto? ¡Di, di, pronto qué pasa!

TEODORO.- Pues que, para que usted vea que soy inocente, sepa usted que su hija tiene relaciones con otro.

DON DARÍO.- ¡No puede ser! ¡Mentira!

TEODORO.- ¿Mentira? Lea usted. (Le da una carta.)

 DON DARÍO.- (La lee rápidamente.) ¿Mochito? ¡Conque Mochito! ¿Es posible?

TEODORO.- Sí, señor, Mochito; el hijo de don Lesmes. Él quería llevársela. ¡Y tiene ya preparado el burro!

Calle de La Farmacia. www.wikipedia.org

 

Curiosamente, la calle de La Farmacia se llamaba antes calle San Juan; en la obra se está celebrando la noche de San Juan y uno de los personajes es don Juan, el farmacéutico. Tras la revelación de la carta, Teodoro da dos golpes con el reclamo y aparece Mochito cautelosamente llamando a Inés. Don Darío lo sorprende y lo muele a palos. Teodoro se queda solo y llega Inés.

(Acto I, Cuadro IV, Escena VIII.)

INÉS.- ¿Y qué hacemos, y qué hacemos?

TEODORO.- Pues hacemos una barbaridad con estarnos quietos.

Mensaje número 57: Afrontar con honradez los hechos y sus consecuencias, sean las que sean.

En la siguiente escena están los tres juntos cantando. Inés amenaza con meterse monja; él también con profesar; y así don Darío se quedaría toda la vida solo. Es un juego dialéctico con el verbo querer.

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 16

(Acto I, Cuadro IV, Escena IX.)

TEODORO.-       Si usted no quiere

que ella me quiera,

como yo quiero,

me ha de querer;

con que queriéndonos,

nos quereremos

porque ella quiere

ser mi mujer.

 

INÉS.-                 Papá, le quiero,

porque le quise;

quiero quererle

con ilusión,

y aunque no quiera

quererle ahora

quiere quererle

mi corazón.

 

DON DARÍO.-    ¡Pues yo no quiero (A Inés.)

que tú le quieras,

que si le quieres

te hará infeliz!

Y a ti te quiero (A Teodoro.)

pero te quiero

dar dos trompazos

en la nariz.

 

Ante la insistencia, ¡don Darío cede!

En la siguiente escena llegan todos exigiendo una respuesta a don Darío por haber pegado a Mochito. Teodoro le acusa de querer raptar a Inés y Mochito lo confiesa.

Doña Sagrario se queda triste por conocer que Teodoro se va a casar con Inés.

(Acto I, Cuadro IV, Escena XI.)

DOÑA SAGRARIO.- ¡Ay, Dios mío…! ¡Después de que este joven me había hecho concebir tantas esperanzas!

DON DARÍO.- Bueno, pues nosotros  regresaremos al pueblo y mañana a Madrid

DON LESMES.- (A Mochito.) Y tú, a casarte con tu prima.

MOCHITO.- Y rompo “el secretario”.

(Se separan todos formando grupos, quedando en el medio doña Sagrario y el guarda.)

 DOÑA SAGRARIO.- Y yo… ¡Qué desgraciada soy!

GUARDA.- ¡Pobre señora, no se aflija usted…!

DOÑA SAGRARIO.- ¡Ay, guarda! ¡Qué buena pareja haríamos usted y yo!

Música y Telón.

 

 

 

MENSAJES DE CARLOS ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 57: Afrontar con honradez los hechos y sus consecuencias, sean las que sean.

 

MENSAJE NÚMERO 58: Arniches, por medio del personaje secundario de doña Sagrario, pone de relieve el interés de las mujeres solteras por llegar a casarse a cualquier precio.

 

MENSAJE NÚMERO 59: Por medio de Mochito, nos deja claro que el amor debe expresarse con el corazón y no siguiendo ningún libro.

 

MENSAJE NÚMERO 60: El comportamiento equivocado de don Darío queda patente. Arniches pone de manifiesto lo ridículo de ese autoritarismo trasnochado ya en 1893.

 

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