LOS PURITANOS

O

EL RESPETO A LA MUJER

 

 

La historia de amor entre Dolores y Paulino va viento en popa porque ella es hija de un sindicalista del carbón muy importante, el señor Bernabé, y él es sobrino de un rico de Alcalá con más mulas que el ejército. Esta obra, fruto de la colaboración de Carlos Arniches y Celso Lucio con música de Valverde y Torregrosa, se estrena el 31 de marzo de 1894.

Ha llegado la fecha de los “dichos matrimoniales” y lo van a celebrar por todo lo alto en el restaurante: LOS PURITANOS. “Cubiertos a peseta”. Podemos incluir esta obra dentro de la Etapa Feminista de Arniches, ya que como veremos hace una clara defensa de la mujer.

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El nombre del restaurante se lo ha puesto su dueño, Melchor, el primer catalán en el “Universo Arniches”, que fue “tenor” antes de establecerse en Madrid, y que está enamorado de la ópera de Bellini: I Puritani, y en concreto de su aria más famosa Suoni la tromba.

 

Arniches adopta el nombre del bar para dar un sentido a toda su obra.

 

Bernabé está casado con la señá Petra, de la cual es hija Dolores. Además, como hemos dicho, es un sindicalista que tiene una importante reunión en el mismo restaurante, con los trabajadores de su gremio: el carbón.

 

DISCURSOS POLITICOS DE ARNICHES NÚMERO 4

(Acto I, Escena I.)

SEÑOR BERNABÉ.- Y nosotros podemos chillar, porque está demostrao que sin nosotros no hay familia, ni sociedad, ni forma de gobierno, ni forma de encender la lumbre. ¿No es así?

 

Están profundamente dolidos por que les han subido la contribución por el carbón: “un artículo de primera necesidad”. Crean una comisión para hablar con el gobierno.

SEÑOR BERNABÉ.- Y además propongo que la comisión haga presente, que si nos complace el gobierno, regalaremos dos quintales de cisco a cada ministro u si os parece les daremos leña.

 

Mensaje número 61: Para convencer al gobierno de la nación de que debe dar marcha atrás en la subida de impuestos, están convencidos a “regalarles” dos quintales a cada ministro de su producto; es decir, a sobornarles.

Cuando termina la reunión se van todos a tomar el café al Arrabal de San Millán.

Vista de la calle Toledo desde el Arrabal de San Millán. Publicado en la revista El Museo Universal el 1 de noviembre de 1863. www.wikipedia.org

 

Fue una barriada extramuros del Madrid amurallado. (19). Se considera el último arrabal de Madrid. (20,21).

 

Bernabé pacta con Melchor el convite de la noche.

(Acto I, Escena III.)

SEÑOR BERNABÉ.- Na, es cosa de osequiar al tío de Paulino, que será algún ricachón de Alcalá; y que vea que semos gente de rumbo.

MELCHOR.- Ustet dirá lo que deseya.

SEÑOR BERNABÉ.- Pus na, misté, que se me va a casar una hija y necesitamos un cochinillo…, dos croderos y dos conejos…, seis kilos de lomo, una buena ensalada de atún, postres, organillo y el salón por nuestro; todo lo cual pa las ocho de la noche. Conque tenga usté en cuenta los animales.

….

MELCHOR.- Serán vostés servidos con limpieza y esmero.

 

Se dan cuenta de que no tienen conejos, y el coro de los camareros canta: “¡Bis, bis…!” que como uno se puede imaginar es un intento de encontrar al gato para cocinarlo.

 

En la letra de este coro hay además una referencia catalana al “salchichón de Vich”. Dice la canción que cuando les falta salchichón, pican tocino, pimienta, mostaza, cebolla y jamón, tres gotas de cognac, manteca y pimentón. La gente preguntaba si era de Vich, y nunca supieron que estaba hecho “aquich”.

 

El atrevimiento de Arniches es completo. Cuenta con 28 años, 22 títulos estrenados, está a punto de casarse en unos meses y ha tocado tres acentos del estado llevándolos a la escena sin rubor: el acento vasco (Los descamisados (1893), Escena IV, página 159); el acento madrileño (Los descamisados (1893), Escena VI, página 161.) y ahora el acento catalán (Los puritanos (1894), Escena III, página 193.)

 

Nuevo comensal en el restaurante; padece del estómago.

ARNICHES Y LOS TÉRMINOS MÉDICOS

(Acto I, Escena V.)

RODRÍGUEZ.- ¡Esta dispepsia – ácida – gastrálgico – nerviosa va a ser mi perdición.

Entra en escena el personaje cómico más importante de la obra: el señor Pérez. Se trata de un jeta que sólo busca marcharse sin pagar y aprovecharse de las mujeres con las que sale.

Arniches, va llenando el restaurante con diversos comensales que hacen divertida la escena. El cuarto acento está a punto de entrar en escena: el italiano.

Son los Piamonteses, inmigrantes pobres que cantan y piden monedas al terminar: “- ¡Signorina, una limosna per me e per la bambina!”.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 17

Io se de un cabalero

Vequio y enamorato,

Que un a bela fanchula

Un giorno a maritato.

Dopo la bendiquione

Partieron dolchemente,

El vequio fatigato

La fanchula ridente.

La cámara nupsiale

El amore espetó

Y cuando la fanchula

Al povero quiamo,

Il vequio, fatigato,

No poso, respondió.

 

Pérez ha bebido por error la medicina del señor Rodríguez que le ha abierto el apetito, y pide el plato Ropa Vieja, que trae carne, chorizo, patatas… y que “abriga mucho”.

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              Este es el aspecto de un plato de Ropa vieja que se come Pérez.

             Como no tiene con qué pagar, le pide al camarero que llame al dueño del restaurante; el camarero le dice que fue cantante de ópera; Pérez prepara un plan de adulación para evitar pagarle.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 26

(Acto I, Escena IX.)

PÉREZ.- Soy Pérez… ¿No recuerda a usted a Pérez…?

MELCHOR.- Me parece que he sentido nombrar a ustet.

PÉREZ.- Sí, hombre; nos conocimos en Barcelona cuando usted cantaba de primer tenor… Yo soy un clarinete, míreme usted bien.

MELCHOR.- Sí, ya me parece que voy cayendo.

PÉREZ.- (¡Ya va cayendo…, ya…!) Pues menudas ovaciones que le hemos dado a usted, compadre.

MELCHOR.- ¡Ya lo creo…! Entonces, ¿ustet es el que tocaba el solo de clarinete en la A…ida?

PÉREZ.- No, señor; en la vuelta.

MELCHOR.- (Nada, que no me acuerdo de este hombre.)

PÉREZ.- ¡Qué voz, don Melchor, qué voz la de usted!

MELCHOR.- ¡Oh, eso es verdad, aunque me esté mal el decirlo…! En aquella temporada, las noches que yo cantaba, ¡si viese ustet a cuantos he quitado el sueño…!

PÉREZ.- ¿A los vecinos, eh?

MELCHOR.- A los tenores, de envidia… ¡Ah, qué tiempos aquellos…! ¿Se acuerda ustet del Barbero, señor Pérez?

PÉREZ.- No, yo me afeitaba sólo entonces.

MELCHOR.- Me refiero a la serenata. ¿Y de aquella Favorita? ¿Y de aquella Marta? ¿Y de aquella Lucrecia? ¿Y de aquella Carmen?

PÉREZ.- Pero qué mujeriego ha sido usted siempre, don Melchor.

….

MELCHOR.- Pero mi ópera, mi ópera predilecta, Los puritanos, donde tanto me distinguía, en fin, como que le he puesto al restaurant el título de la ópera. ¿Recuerda ustet el dúo?

PÉREZ.- Sí, hombre, el dúo, aquello que cantaban los dos.

MELCHOR.- (Cantando.)               Souni la tromba e intrepido

io pugnero da forte.

¡Bello è afrontar la morte

gridando libertà…!

 

Pérez le da respuestas con rimas ridículas, hasta que al final consigue que le sirvan unas suculentas chuletas, que él piensa no pagar, naturalmente.

Efectivamente, el camarero le viene con la cuenta, que asciende a 12 reales, es decir, 3 veces lo que vale un cubierto. (12 € al cambio.)

En ese momento hace su aparición un atribulado Paulino, el novio de Dolores. Han quedado para la celebración y se lamenta de las mentiras que ha dicho: nada es cierto, ni tiene dinero, ni tiene un tío rico en Alcalá… Todo es una farsa. En ese momento, Pérez le reconoce. Se conocían de hacía años que los dos estafaban en otro café de los barrios bajos. Se saludan y Paulino le ofrece un duro (20 €) si se hace pasar por don Casimiro, su tío de Alcalá. Pérez acepta encantado.

Se cuentan sus respectivas vidas, y Pérez le pone al corriente de cómo tuvo que marcharse precipitadamente al haber estafado a una novia, a la que le robó dos mantones de Manila que había empeñado.

En ese momento, Melchor, el dueño del restaurante, sale hecho una furia porque su cocinero está borracho y no podrá llevarse a cabo el banquete de la noche. Pérez se ofrece para asar el cordero. Cordero que termina achicharrado.

Van llegando los invitados, y para hacer tiempo, Dolores canta una copla.

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 18

(Acto I, Escena XVI.)

DOLORES.-        Cuando está lloviendo a mares

debéis ir de esta manera,

porque al ver estos andares

libre os dejarán la acera.

Sin que falte un viejo verde,

que diga al veros pasar:

“Por si acaso si usté se pierde

la quisiera acompañar.

 

CORO.- Sin que falte…

DOLORES.-        “Vaya un aguacero,

esta diluviando,

pero si usté quiere

yo la cubriré”.

¡Basta, caballero,

por Dios considere

que me estoy mojando

por culpa de usté!

 

Paulino ha mandado a Pérez a comprar unos puros al estanco para repartirlos en el banquete. En esto que llega todo sucio de barro de barro y con golpes en la cabeza.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 6

PÉREZ.- ¡Ay, ay, Paulino, qué desgracia!

PAULINO.- ¿Pero qué le ha ocurrido?

PÉREZ.- Que iba yo tan tranquilo a comprar los cigarros y entro en el estanco y los pido; saco el duro para pagarlos, dejo el duro en el mostrador y de repente oigo una voz que grita: “¡Falso!” Yo, creyendo que se refería al duro, iba a volverme, pero no me dieron tiempo, porque me dieron dos golpes en la cabeza con una cosa muy dura, y miré, ¡horror!, que quien me golpeaba e insultaba era aquella mujer de los barrios bajos que había sido novia mía, y a la que abandoné después de haberla empeñado dos mantones de Manila.

PAULINO.- ¿Y qué más?

PÉREZ.- ¡Y una colcha de crochet!

PAULINO.- Digo, que ¿qué más ha pasado?

PÉREZ.- ¡Ah! Pues nada, que hecha una fiera me acorraló contra el mostrador y seguía golpeándome gritando: ¡Falso! ¡Granuja! ¡Ladrón! ¡Ya te he cogido! ¡Guardias! ¡Prendedle…!” Yo, naturalmente, me quedé pálido como un muerto, la estanquera se quedó horrorizada, el estanquero se quedó con la vuelta; entonces, ciego de temor, quise huir, empujé a aquél energúmeno, la hice dar la vuelta, y cuando estaba vuelta la di un puntapié en el escaparate, y entonces, otra que iba con ella y que gritaba “¡mátale!” me dio un puñetazo en el estómago y otro…

PAULINO.- Más bajo…

PÉREZ.- Sí, señor; más bajo…

PAULINO.- Digo, que no levante usted tanto la voz.

PÉREZ.- Aquello me aturdió, pero gané la puerta y entonces fue cuando sentí que me aplastaba contra la cara mi ex novia una caja de jalea; salí a la calle y, corriendo como un gamo, me he metido aquí.

PAULINO.- ¡Canastos! ¡Vaya un percance horrible! ¡Esto es atroz!

 

Pérez se retira de la escena para ir a limpiarse al baño cuando entran como locas la señá Petra y la señá Justa. Le buscan a Bernabé para contarles que han visto al granuja que hace años era novio de Petra y que le había abandonado y robado.

¡Petra es la ex novia de Pérez!

 

Arniches retuerce la historia de forma que el hombre que se ha burlado de una mujer sea castigado por esta misma. Es el primer mensaje feminista de Arniches.

 

Mensaje número 62: Arniches no quiere dejar pasar la oportunidad de avisar a los hombres que piensan abusar de sus mujeres: cuidado, eso está mal y ellas son muy capaces de daros vuestro merecido castigo.

Bernabé está furioso y pregunta el lugar en dónde ha ocurrido. Le comentan que ha sido en la calle Arganzuela.

www.wikipedia.org Cerámica de A. Ruiz de Luna

Calle Arganzuela, que va desde la calle Toledo hasta la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo. www.wikipedia.org

 

 

No está claro el origen del nombre de esta calle. La leyenda cuenta que la reina Isabel la Católica pasaba por la zona y pidió a una moza que le diera agua del pozo, ella, que se llamaba Sancha la daganzuela, le sirvió un cántaro. La reina observó que la niña lloraba, a lo que le preguntó por los motivos. La niña le contó una historia muy triste que conmovió a la reina y ordenó a un vasallo que marcara un perímetro de tierra con tres cántaros de agua. Esa tierra sería la dote real a la muchacha. Posteriormente la niña tomaría los hábitos. De ahí la figura de la cerámica.

 

La historiadora María Isabel Gea ha descubierto que la zona fue ocupada por los colonos venidos de Arganza del Rey. Probablemente denominaron a la zona Arganza pequeña, y de ahí pasaría a Arganzaduela y Arganzuela. (22)

 

Bernabé decide que todos pasen al comedor. Pérez que ve a Petra, se oculta, pero al final es visto y cantan echándose las culpas el uno al otro. Al final Pérez reconoce que la culpa es de él y que es un infeliz. Paulino huye y Silverio sale a la carrera en su busca.

(Acto I, Escena XX1.)

SEÑOR BERNABÉ.- De modo que el tío de Alcalá

PÉREZ.- Ni era tío, ni era ná.

(Aquí se empieza a fraguar en la mente popular el refrán del que hablaremos unos capítulos más adelante: “El que tiene un tío en Alcalá, ni tiene tío, ni tiene ná”.

 

Está tan enfadado Bernabé, que le cita en Parque de las Vistillas por la noche a un duelo, y solo saldrá uno. Pérez dice que solo saldrá Bernabé… porque él no piensa ir. Como vemos, se vuelve a dar la misma razón que en la obra Calderón para evitar el duelo: lo mejor es no acudir a la cita, y así sólo sale uno, que es lo que importa.

 

Silverio trae por la solapa a Paulino quien admite que ha mentido y pide perdón.

(Acto I, Escena XXII.)

PAULINO.- Además, como quiero a ésta trabajaré, porque el amor hace trabajar.

Telón.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 61: Para convencer al gobierno de la nación de que debe dar marcha atrás en la subida de impuestos, están convencidos a “regalarles” dos quintales a cada ministro de su producto; es decir, a sobornarles.

 

MENSAJE NÚMERO 62: Arniches no quiere dejar pasar la oportunidad de avisar a los hombres que piensan abusar de sus mujeres: cuidado, eso está mal y ellas son muy capaces de daros vuestro merecido castigo.Por eso podemos decir que es la primera obra de su Etapa Feminista.

 

MENSAJE NÚMERO 63: Arniches siempre defenderá en público que el amor a su mujer, a sus hijos, a su gran familia, ha sido el motor que le ha hecho trabajar sin descanso durante 50 años, tal y como lo expresa en la última frase de la obra. Paulino dice: “…porque el amor hace trabajar.”

 

MENSAJE NÚMERO 64: La obra elige el nombre de “los puritanos” para que seamos menos exigentes a la hora de mirar quién entra en nuestra familia; lo que importa es que esté enamorado y que tenga ganas de trabajar para sacarse la vida adelante.

 

MENSAJE NÚMERO 65: Toda la obra es una advertencia a los granujas, a los jetas, a los que viven del esfuerzo de los demás, para que dejen de gorronear y de aprovecharse de personas bien intencionadas, que el castigo les llegará tarde o temprano: ¡que dejen de hacer el Pérez!

 

MENSAJE NÚMERO 66: El inicio de la obra es un claro ejemplo de lo que pensaba Arniches sobre la asociación sindical: una reunión en torno a una mesa; un nombramiento de una comisión (Silverio y Frasquito); y un soborno a los ministros para “ayudar” a cambiar una situación que consideraban injusta. Vamos, que no compartía para nada la eficacia de estas asociaciones.

 

BIBLIOGRAFIA

19- Castellanos Oñate, Juan Manuel.“El Madrid de los Reyes Católicos”. P. 19 Editorial la Librería. Madrid. 2005.

20- Ramón de Mesonero Romanos, “El antiguo Madrid”. 1861, p. 167. Editorial Trigo. Madrid 2010.

21- El antiguo Madrid. Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa (primera parte)

22- Gea, María Isabel. “Los nombres de las calles de Madrid”. Edit La Librería. P- 32. Madrid. 2009.