EL COCHE CORREO

 

O

 

EL CONFLICTO DE LOS MATRIMONIOS CONVENIDOS

 

Seguimos en el segundo año de matrimonio de Carlos Arniches y Pilar Moltó, están esperando para Septiembre el nacimiento de su segundo hijo, José María, Pepe, nuestro abuelo Pepe.

Estrena esta obra el día 4 de Abril de 1896, escrita junto a José Luis López Silva con música de Federico Chueca.

              El objeto del sainete es crear un enredo y denunciar la diferente forma de ver los matrimonios convenidos según nos afecten directamente o no. Refleja el ambiente de los pueblos. Estamos en una obra de la Etapa Rural.

 

José Luis López Silva. www.wikipedia.org

              Mensaje número 93: Arniches denuncia la práctica habitual de los padres autoritarios sobre el futuro matrimonial de sus hijas, pero al mismo tiempo demuestra la hipocresía de algunos que toleran para los demás lo que no soportan para sus hijas.

 

Para conseguir este enredo, Arniches sitúa en una diligencia a dos padres con sus dos hijas, ambas con sus novios no aceptados. Además, uno de los padres ya le ha elegido un nuevo pretendiente. Vamos, el autoritarismo en estado puro.

 

Los protagonistas de nuestra historia son:

Indalecio Mochales, cómico y primer actor, padre de Petronila Mochales, cantante, primera tiple, cómica y novia de Genaro, ciclista, odiado por el padre, naturalmente.

Pelegrín Sánchez, padre de Basilisa Sánchez, sombrerera y novia de Marceliano, dentista ambulante y odiado por Pelegrín. Éste prefiere que su hija se case con su primo Celedonio al que ella no quiere.

 

La diligencia se dirige a Brunete y vuelca. Arniches monta un primer cuadro con la escena del accidente y la llegada de la Guardia Civil muy bien armada.

 

Tenemos un torero que ha quedado dolorido (Roque Lechuga, el Cerole); un soldado (Tiburcio Baqueta); una vieja mal herida (Jesusa Ruiz) y nuestros cuatro protagonistas además del Mayoral (Cartujo) que conduce la diligencia y echa la culpa a la situación de la rueda y no a su mala pericia conduciendo.

 

En la segunda escena cantan todos denunciando lo precarios de los viajes en coche correo o diligencia:

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 29

(Acto I, Cuadro I, Escena II.)

TODOS:              Estos viajes son así.

Con la expresa condición

de romperse la nariz

o partirse el esternón.

Será una atrocidad

será mucho decir,

¡aquí se va peor

que en el ferrocarril!

Se debe viajar

llevando al doctor,

al cura, al sacristán

y hasta al enterrador.

 

Mensaje número 94: Denuncia expresa del mal estado de este tipo de transporte en la época de 1896. La diligencia o coche tirado por mulos era un auténtico peligro para la integridad de sus pasajeros. Lo curioso es que lo compara con el ferrocarril por lo malo que era éste también.

 

El guardia civil le pide al Señor Pelegrín el relato de los hechos.

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 16

(Acto I, Cuadro I, Escena II.)

SEÑOR PELEGRÍN.- ¡Bueno, pues mire usté! Íbamos carretera adelante, indiznaos con el conductor, no tan solamente por los conzetos ofensivos pa la iglesia que ha emitido dirigiéndose al ganao, sino porque sin tener en cuenta que entre el pasaje había señoras, ha venío todo el trayecto cantando canciones onzenas como esta verbo en gracia:”Déjame la puerta abierta, y si tu madre se duerme…” Ya…

 

El señor Pelegrín insiste en su relato “que el conduztor no es ni azto ni inezto, que solo debe conducir ganao” y que se ha dedicado “a vejar a la mula”.

Petronila y Basilisa se cuentan sus respectivos conflictos y urden un plan para fugarse cada una con su novio una vez que lleguen a Brunete.

A todo esto, Genaro y su amigo Sinforiano están siguiendo al coche correo en sus bicicletas. Cuando se arregla la rueda y el coche emprende el camino, se ve cómo pasa Genaro en bici echando perdigones explosivos que usaban los ciclistas para espantar a los perros. Fin del primer cuadro. Mutación.

El segundo cuadro es la despedida de Sinforiano; Genaro prefiere llegar sólo a Brunete y no acompañado; no quiere que le pase como en Parla.

 

CHISTE DE ARNICHES NÚMERO 34 (SOBRE CICLISTAS)

(Acto I, Cuadro II, Escena I.)

GENARO.- Pus na, que fui también detrás de Petronila, pero había carreras y quise batir el rencor de la hora, y voy y lo bato, y ya estaba cerca de meta, cuando me ve el señor Mochales y salta a la pista y me da una patá.

SINFORIANO.- ¿En la meta?

GENARO.- ¡En la metá de la máquina y me estropeó el neumático!

SINFORIANO.- ¿Y seguiste corriendo?

GENARO.- No pude. ¿No ves que se me salió el aire…?

 

Hay que señalar que las carreras ciclistas comienzan en 1890 con la invención de Dunlop del neumático para las ruedas. Es decir desde 1870 hasta 1890, veinte años, las bicis no tenían caucho en sus ruedas. (32)

https://es.wikipedia.org/wiki/Bicicleta#Bibliograf%C3%ADa

 

 

Sinforiano se va por un lado y Genaro por el otro. Fin del segundo cuadro. Mutación.

 

El tercer cuadro nos muestra el patio de una posada, La Posada del Sol en Brunete, en la que cabe la diligencia en su centro. También vemos la puerta para la cuadra y 2 escaleras que suben a las habitaciones. Las ventanas de los cuartos están elevadas y dan hacia el público.

Se inicia el cuadro con la venta ambulante de “El Elixir de Pérez” para el cuidado de la boca por parte de Marceliano. Va bajando el precio desde las 6 pesetas (24 €) hasta los 2 reales (2€), pero aún así, se queda sin clientela.

Arniches muestra su maestría con un giro inesperado en la dinámica de la obra: Celedonio se aloja también en la misma pensión y no sólo se ha hecho amigo de Marceliano, sino que se ha erigido en su protector ¡y luchará a brazo partido para que se fugue con su novia! Como recordamos, Celedonio está en la posada esperando a su prima, Basilisa, novia de Marceliano, con la que le quiere casar su padre, el Sr. Pelegrín. Es decir, ayudará a su rival en la disputa por Basilisa.

Llegan los cómicos y cantan.

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 30

(Acto I, Cuadro III, Escena VI.)

PETRONILA.-    De pueblo en pueblo,

siempre adelante,

triste y errante

cantando voy.

Jamás me canso

ni cierro el pico,

y del género chico

jilguero soy.

Mi camino alfombran hojas de laurel,

canto cuando quiero como un ruiseñor

y el aplauso dulce cual panel de miel

suena en mis oídos siempre halagador.

Como ha dicho El Eco de Navalmoral,

en tiples ligeras no hay otra mejor;

solo por envidias no estoy en el Real

cantando Luchia di la Lamermoor.

 

              Tras el coro, Celedonio identifica a Petronila como la novia de Marceliano. Aún no ha visto ni a su prima ni a su tío.

Celedonio y su tío Pelegrín se encuentran y comentan jocosos que su protegido se va a fugar con Petronila, y que él les va a ayudar.

Marceliano y Basilisa han quedado a las ocho para fugarse.

Celedonio paga dos duros al ayudante de las cuadras para que le tenga preparado un mulo para la fuga de los amantes. Cuando llega la hora coge a la gigantona a Marceliano que es recibido por Basilisa. Ella le pregunta por el nombre de su ayudante y se queda helada al saber que es su primo. Del susto, Marceliano se cae. En ese momento se va acercando su tío, el Sr. Pelegrín que vuelven a reírse de la acción de fuga con la que están muy de acuerdo. Ambos abandonan la escena y llega Petronila con la ropa de Basilisa, se encuentra con Marceliano y se la da. Celedonio sale de la cuadra con el burro y se lo ofrece para que se fuguen; Petronila no da crédito pero le sigue la corriente para no descubrir a Marceliano. Ambos están ya montados en el burro cuando ¡aparece Genaro!

 

Se queda horrorizado y pide explicaciones; Marceliano le asegura que es inocente y se escapa; en ese momento entra Inocencio Mochales, el padre de Petronila ¡que la ve con Genaro y montada en un burro dispuesta a fugarse!

Mochales persigue a Genaro con una estaca; éste se cae metiendo las manos en un cubo de pintura roja; Petronila intenta detener a su padre; todos corren y llegan los Serenos a investigar el caso.

El coro de Serenos dice que se ha cometido un crimen horrendo confundiendo la pintura con sangre.

En la escena veinte, Pelegrín pide un poco de cordura a Mochales, le coge la estaca y le seduce para que escuche a los amantes y permita su boda. Celedonio le dice a Marceliano que ya puede salir, que le van a escuchar… Pelegrín al verlo se vuelve contra él dispuesto a pegarle con la estaca. Entonces Basilisa se impone ante todos en la escena y habla a su padre el señor Pelegrín:

(Acto I, Cuadro III, Escena XX.)

BASILISA.- Yo tengo la culpa de todo, es decir usté que ha querido disponer de su hija como se dispone de un saco de patatas, y sepa usté que yo no me peino para ese hombre (por Celedonio.) aunque estuviese engarzao en brillantes.

 

Finalmente Pelegrín cae en la cuenta de su error y de su doble moral y pide que ambas parejas puedan casarse y despide a Celedonio.

PELEGRÍN.- ¡Déjele usté! Venga usté acá, al lao de su novia. Y tú, y tú aquí… (a Marceliano y Basilisa.) y tienes razón hija, si se quieren… que se casen.

Al final deciden celebrar las dos bodas juntas.

 

 

MENSAJES DE ARNICHES:

 

MENSAJE NÚMERO 93: Arniches denuncia la práctica habitual de los padres autoritarios sobre el futuro matrimonial de sus hijas, pero al mismo tiempo demuestra la hipocresía de algunos que toleran para los demás lo que no soportan para sus hijas.

 

MENSAJE NÚMERO 94: Denuncia expresa del mal estado del transporte en diligencia en la época de 1896. La diligencia o coche tirado por mulos era un auténtico peligro para la integridad de sus pasajeros. Lo curioso es que lo compara con el ferrocarril por lo malo que era éste también.

 

MENSAJE NÚMERO 95: El valor de la mujer es para Arniches el motor fundamental para acabar con la lacra del autoritarismo de los padres.

BIBLIOGRAFÍA

32- Grant, Richard; Ballantine, Richard. “El Gran Libro de la Bicicleta”. Editor: El País, Aguilar. Madrid. 1992.