EL MALDITO DINERO.

 

O

 

EL TRATADO SOBRE LA AVARICIA.

 

www.recursos.march.es

 

 

Este impresionante tratado sobre la avaricia y sus repercusiones en el ser humano, fue escrito por los dos buenos amigos Carlos Arniches y Carlos Fernández Shaw; la música corrió a cargo de Ruperto Chapí. Se estrenó la noche del 8 de mayo de 1905. Incluimos esta obra en su Etapa Moralizante.

 

Estamos en el barrio de Bellas Vistas de Madrid, los áridos suburbios madrileños en palabras de Carlos Arniches. Vemos una callejuela y unas casas pobres con sus tapias y corralillos. Las puertas de las casas son de tablones mal unidos. En el telón de fondo se ve Madrid en una lejanía confusa, campos sin cultivar, sinuosidades, desmontes y escombreras. Los traperos son los personajes de esta obra.

 

Aspecto actual del barrio de Bellas Vistas. www.wikipedia.org

 

FAMILIA TIPO DE ARNICHES EPISODIO NÚMERO 12

 

Podemos considerar a Bruna y Lorenzo, los abuelos que cuidan de Angelita y que no quieren que se case con su novio pobre, Félix, como un episodio más de este tipo de familia, que a Arniches le da tanto juego.

 

Al levantarse el telón se observa el amanecer de un día lluvioso de otoño; los tejados de las casas están mojados, las calles están embarradas. Escuchamos la música del Coro de Traperos.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 116.

 

(Cuadro I, Escena I.)

 

 

CORO DE TRAPEROS.-                Pa nosotros, pobres

mañana de perros.

¡Cuándo será el día

que nos cambie a todos

en lobos hambrientos

que corran las calles

aullando y mordiendo!

 

No te duela ser trapero,

que hasta de la misma basura

se pue encontrar algo bueno.

 

Con el pincho, pincho;

con el pincho, saco;

con el pincho, cojo

pa vivir un rato.

 

Las penas me pinchan

clavándose en mí,

y yo con el pincho

saco pa vivir.

 

Estos traperos se llaman Bastián, Dámaso y Antonio. Hablan de lo malo que es el mal tiempo para buscar en la basura. Pasan por delante de la casa de “los Carroñas”, una pareja de ancianos de la que se dice que acumulan un tesoro en monedas. Es una casa cochambrosa odiada y envidiada al mismo tiempo.

 

En la segunda escena vemos como la anciana de esa casa cochambrosa, Bruna, sale golpeando sin piedad a Angelita, su nieta, porque ha echado demasiado maíz a las gallinas. Gritos y alboroto que hacen que un vecino, Merlín, les pida un poco de moderación.

 

Angelita se queda con Merlín, y entre sollozos le cuenta su historia.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 65

 

(Cuadro I, Escena III.)

 

ANGELITA.- Muchas noches, cuando me creen dormida, se levantan los dos agüelos sin hacer ruido y sacan de debajo de los ladrillos, así como faldriqueras rellenas de duros, de muchos duros; y las ponen encima de la mesa y las vuelcan y se desparraman las monedas y se hacen un montón de plata muy grande, ¡así de grande lo menos! (Una altura prudencial de mano a mano.) ¡Y ellos, a la luz de la candileja, callaos, como dos sombras, lo miran con una cara de alegría que da miedo!

 

MERLÍN.- ¡Avaros!

 

ANGELITA.- ¡Y luego lo cuentan y lo recuentan y lo palpan y lo tocan, así, como si lo acariciaran!

MERLÍN.- ¡Me lo figuro! Hacen con las monedas como el que coge al macho y a la hembra y los separa y los encela y los vuelve a juntar pa que se quieran más, y críen al juntarse, y se hagan muchos, y crezcan, y suba el montón…

 

ANGELITA.- ¡Sí, señor; eso, eso! Y después a cualquier ruido, ¡fuu! (Como soplando.) Apagan la luz con espanto. ¡Y se oyen en la oscuridad el sonar menudito de las monedas que vuelven a las faldriqueras, con cuidao, pa que no las sientan, como si los duros anduviesen de puntillas y luego la tierra que se los traga después y un silencio muy grande; y entonces yo, salgo de mi escondite, me vuelvo a la cama muerta de miedo y tengo que taparme cabeza y too, porque me  se figura que allá en el techo me  se aparece un demonio mu feo, que mira con dos ojos que le relucen como dos onzas de oro!

 

MERLÍN.- ¡Mia no me  se apareciese a mí pa dejarlo tuerto!

 

ANGELITA.- Y entonces, tío Merlín, me acuerdo de mi madre, lejos de mi lao, pasando penas y amarguras por la avaricia de mis agüelos; y me acuerdo de mi Félix de mi vida, que no me dejan casarme con él, por la avaricia siempre; y al pensar que ese montón de duros enterraos ahí dentro es el que espanta de esa casa toos los cariños y toas las alegrías, me echo a llorar y digo: “¡Maldito, maldito sea el dinero!”

 

MERLÍN.- ¡Maldito sea ochenta y siete mil veces y media! ¡Ele ahí! Tú eres de los míos: ¡antidinerista! (Sacando los bolsillos.) Mira mis bolsillos: ¡a la neglisé! ¡Pues tan feliz! ¡No he nacío pa ser rico!

 

Mensaje número 261: Arniches da los primeros apuntes de su tratado sobre la avaricia: cuenta cómo el mirar y remirar el montón de monedas, provoca en el avaro, la constante pulsión por acaparar más. Esa avaricia, incluso en casa del pobre, es la causante del alejamiento del cariño de sus familiares. Se alejan todas las personas, se aleja todo el bien de donde haya avaricia.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 114

 

(Cuadro I, Escena IV.)

 

MERLÍN.- La única vez que he tenido suerte en este mundo, fue un día que me cayó la lotería. Bueno, pues ¿qué dirás que me tocó?

 

ANGELITA.- ¿Cien duros?

 

MERLÍN.- No señora: me tocó que tuve que dar una peseta, porque nos había caído reintegro y la peseta que yo había jugado era falsa.

 

ANGELITA.- ¡Vaya un premio!

 

Arniches aprovecha la figura de Merlín para seguir ahondando en la filosofía de la avaricia.

 

MERLÍN.- Lo único que siento cuando paso por una taberna, es que como siempre llevo la misma jugada, (Señalándose los bolsillos.) pues ¡fallo a copas! Pero no le hace: ¡guerra al dinero! No hay boca de fiera que haga más daño en el mundo que un portamonedas abierto de hambre. Por el dinero se hace too lo malo: se intriga, se envidia, se roba, se sufre, y ¡hasta se trabaja! ¿Lo tienes? Inquietud. ¿No lo tienes? ¡Miseria! El dinero es una asquerosidaz repuznante. ¡Guerra, guerra al dinero!

 

Mensaje número 262: Por el dinero se hace todo lo malo. Arniches analiza adecuadamente la consecuencia de la avaricia. El dinero envenena el alma del ser humano y lo envilece.

 

              Angelita se emociona con el discurso de Merlín. Cuando salen de escena llegan Eulalia (la madre de Angelita) y Félix (su pareja actual.), éste le explica a Eulalia que los abuelos (Bruna y Lorenzo) quieren casar a Angelita con el señor Inacio al que califica como un “viejo repugnante”. Antes de que eso ocurra, los dos han prometido quitarse la vida.

 

El problema de Eulalia es complejo: ella no desea que su hija siga sus pasos y que se case con alguien a quien no ama (Ignacio) tal y como sus padres (los abuelos de Angelita) le obligaron a hacer; y en segundo lugar, no quiere que abandone la casa de los abuelos para poder tener su dinero cuando estos fallezcan. Félix explota y dice:

(Cuadro I, Escena V.)

 

FÉLIX.- ¿Lo ve usté? ¡Ya salió! ¡Siempre el maldito dinero!

Merlín se ofrece a “hablar” con los abuelos para convencerles de su error a través de un embuste, -“Contra la avaricia, astucia.”- dice.

 

Eulalia se va al lavadero, Félix desaparece y Martín se queda a la espera de que salgan los dos abuelos. Cuando sale Lorenzo, le comenta a Bruna, que quiere que le ponga todas las faltriqueras con el dinero encima de su ataúd, y que le entierren con ello, “¡para que nadie se lo robe!”, y a ella le parece fenomenal.

 

Mensaje número 263: Arniches aprovecha esta conversación entre avaros para demostrar hasta qué punto conocía la patología mental en la que viven estos enfermos, que son capaces de aplaudir una idea como la de enterrar el dinero para siempre. Objetivo del avaro: que nadie se lo quite. Muchas veces se piensa que el objetivo podría ser el poder que da el dinero, pero estos pobres no quieren salir de pobres, quieren amasar dinero exclusivamente.

 

Martín aprovecha para leer en alto las noticias del periódico “Los Sucesos”: dos viejos asesinados. Robo sangriento por ser usureros”. Lorenzo y Bruna ponen atención. Martín explica que es el crimen de las Peñuelas en Ciudad Real. Les sigue dando más detalles para espantarlos más. Cuando ya dispone de toda su atención le suelta este refrán:

 

(Cuadro I, Escena VII.)

 

MERLÍN.- El dinero es como el agua, que cuando no se le deja correr, ni le da el sol ni el aire, se estanca y se corrompe y huele mal y cría enfermedades, y todos se apartan de ella, para respirar a gusto.

 

Mensaje número 264: La comparación del dinero del avaro con el agua estancada es de tal precisión que asusta. Todo el mundo se aleja del avaro para poder respirar al igual que te alejas de un agua estancada y podrida.

 

Merlín les aconseja que para que no les roben, deben llenar su hogar con el amor de los nietos y un hombre joven que les defienda, más vale un Félix que un Ignacio.

 

(Cuadro I, Escena VII.)

 

MERLÍN.- ¡Sí! Y creerme, traeros a vuestra hija, casad a vuestra nieta con un hombre joven que os defienda y os ampare. Rodearos de cariños. ¡No hay trancas más fuertes pa guardar la plata! ¡Solos, pue que os robaran algún día!

 

Mensaje número 265: No hay trancas más fuertes para evitar los males que conlleva la avaricia que compartir lo que se tiene con aquellos a quienes amamos y nos aman: ¡rodearse de cariños!

Lorenzo y Bruna retroceden aterrados y Merlín piensa que ya le s está haciendo pensar al menos.

 

Ignacio persigue a Angelita y le promete zapatos nuevos, vestidos y toda clase de comodidades si se casa con él. Ella sale corriendo.

 

Para engatusar a los abuelos les cuenta que ha comprado cosas por 15 pesetas y que venderá por 50. Al sacar el pañuelo se le caen tres monedas que los avaros miran con deseo, y él no hace ningún gesto por cogerlas, ¡tiene tantas…! Les promete 200 duros si consiguen que Angelita le acepte (1.000 pesetas serían 4.000 €) Le regala una cajita de música a Angelita. Los abuelos rabian de ansiedad para que se case cuanto antes.

 

Félix y Angelita cantan a su amor y él le pide que les abandone. Ella no lo ve claro. Eulalia y Merlín animan a Félix a hablar con los abuelos para pedirle el matrimonio de Angelita. Naturalmente lo corren a porrazos. Angelita al ver semejante paliza decide huir con su madre lejos de los abuelos.

 

Merlín detiene a Ignacio que había salido tras Angelita, y acusa a los abuelos de no haber cumplido su parte. Ellos se tiran de los pelos gritando: ¡Solos! ¡Solos! ¡Nos quedamos solos! Se va bajando el telón para que se dé la mutación.

Merendero de la Bombilla. www.wikipedia.org

 

El segundo cuadro nos muestra el Lavadero del Manzanares cerca de los merenderos de la Bombilla. Merlín vive en una chabola en el parque. Lorenzo y Bruna, que le regentaban la casa, le han echado de la misma.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 115

 

(Cuadro II, Escena I.)

 

MERLÍN.- ¡Recibo en la azotea! ¡La casa no tie más que una ventaja!

 

FÉLIX.- ¿Cuála?

 

MERLÍN.- Que como es tan pequeña, en cuanto me meto yo, ya no caben penas. ¡No va a ser todo malo!

 

Tienen muy poco para comer y Merlín no quiere abusar de lo que tiene Eulalia.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 116

 

(Cuadro II, Escena II.)

 

MERLÍN.- Se lo agradezco, pero ya he comido.

 

ANGELITA.- ¿A qué hora?

 

MERLÍN.- Antes de ayer; el médico, que me ha dicho que no me retrase con las comidas.

 

Les cuentan que los abuelos están tristes, apagados, como enfermos.

 

Por delante de ellos, ven pasar la comitiva de una boda y Angelita y Félix, que no pueden casarse por no tener dinero ni para los papeles del ayuntamiento, salen disparados a verles con las manos entrelazadas.

 

Eulalia está triste.

 

(Cuadro II, Escena III.)

 

EULALIA.- Porque la avaricia no es un crimen contra uno; es un crimen contra todos, contra el bien de los demás, contra Dios, contra la vida…

Esconder el dinero es dejar que todas las alegrías del mundo se consuman y se sequen como se secan las plantas sin agua.

Pero ya ve usté si es negra la avaricia que hasta los cariños más santos los envenena.

Me quejo contra el mundo ruin, contra todos, contra el que no piense que el dinero hay que dejarlo rodar pa que lleve por donde vaya pan y salud; contra el que no crea que todos tenemos derecho a vivir, ¡todos!; contra el que se olvide que también hay que dejar que llegue la gracia de Dios hasta nosotros, hasta los pobres, ¡hasta los miserables!

 

MERLÍN.- ¡Ele! S’han imprimido cosas de Nicolás que m’han gustao menos.

 

Mensaje número 266: Arniches sigue profundizando en la perversidad de la avaricia. La define como perniciosa no solo para el avaro, sino que es mala para la sociedad. Es mala contra Dios. Es mala contra la vida; contra las alegrías de la vida que se acaban secando; envenena los cariños más íntimos. Está en contra de quien no quiere que ruede el dinero. Arniches descubre que el uso del dinero produce riqueza para todos, y hace que llegue hasta los más humildes, dándoles la única opción para salir de ese mundo de pobreza.

 

Angelita vuelve emocionada de ver la boda. Todos se emocionan y va cayendo el telón.

 

El tercer cuadro nos muestra el interior de la casa de los abuelos, los Carroñas. Es un tugurio pequeño de aspecto miserable y sucio en palabras de Carlos Arniches. Rincones con hierros, latas, cascos de botellas. Puerta al foro que da a la calle. Es de noche.

 

En la primera escena Bruno y Lorenzo cantan a su avaricia y a su dinero.

 

Después se les ve como sacan las faltriqueras para contar el dinero. Están amargados sin la presencia de Angelita y se echan la culpa uno al otro; se dan cuenta que son unas fieras a los ojos de los demás.

 

En la escena segunda llega Angelita solo para saludarles y marcharse. Ellos quieren que se quede.

 

Después llegan Eulalia y Félix que logran conmover a Lorenzo y que grita mirando a su hija y a su nieta:- “¡Conmigo para siempre!”-  y decide que vivan todos juntos. Bruna no da crédito a lo que está sucediendo – ¡Vaya ruina!- son sus palabras. Les amenaza a todos para que se vayan, incluso a Merlín, pero al final vence la decisión de Lorenzo que abraza a Eulalia y Angelita. El telón baja lentamente y Fin de la obra.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 261: Arniches da los primeros apuntes de su tratado sobre la avaricia: cuenta cómo el mirar y remirar el montón de monedas, provoca en el avaro, la constante pulsión por acaparar más. Esa avaricia, incluso en casa del pobre, es la causante del alejamiento del cariño de sus familiares. Se alejan todas las personas, se aleja todo el bien de donde haya avaricia.

 

MENSAJE NÚMERO 262: Por el dinero se hace todo lo malo. Arniches analiza adecuadamente la consecuencia de la avaricia. El dinero envenena el alma del ser humano y lo envilece.

 

MENSAJE NÚMERO 263: Arniches aprovecha esta conversación entre avaros para demostrar hasta qué punto conocía la patología mental en la que viven estos enfermos, que son capaces de aplaudir una idea como la de enterrar el dinero para siempre. Objetivo del avaro: que nadie se lo quite. Muchas veces se piensa que el objetivo podría ser el poder que da el dinero, pero estos pobres no quieren salir de pobres, quieren amasar dinero exclusivamente.

 

MENSAJE NÚMERO 264: La comparación del dinero del avaro con el agua estancada es de tal precisión que asusta. Todo el mundo se aleja del avaro para poder respirar al igual que te alejas de un agua estancada y podrida.

 

MENSAJE NÚMERO 265: No hay trancas más fuertes para evitar los males que conlleva la avaricia que compartir lo que se tiene con aquellos a quienes amamos y nos aman: ¡rodearse de cariños!

 

MENSAJE NÚMERO 266: Arniches sigue profundizando en la perversidad de la avaricia. La define como perniciosa no solo para el avaro, sino que es mala para la sociedad. Es mala contra Dios. Es mala contra la vida; contra las alegrías de la vida que se acaban secando; envenena los cariños más íntimos. Está en contra de quien no quiere que ruede el dinero. Arniches descubre que el uso del dinero produce riqueza para todos, y hace que llegue hasta los más humildes, dándoles la única opción para salir de ese mundo de pobreza.

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