ALMA DE DIOS

 

O

 

EL FEMINISMO

 

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Estrenan esta obra el 17 de diciembre de 1907 los autores Carlos Arniches y Enrique García Álvarez con música de José Serrano.

 

Cuando vemos la evolución de las carátulas de la obra desde su estreno hasta nuestros días, no podemos dejar de sorprendernos, e incluso de afirmar que no le gustaría nada a don Carlos.

 

El primer cartel que hemos puesto es el que vio el propio Carlos en vida, y nos presenta a Matías soplando con el fuelle: fu, fu, fu.

 

Detrás vemos a Ezequiela y a los monaguillos cantores. Punto.

 

¿Qué nos quiso dejar Carlos Arniches con esta obra? Ezequiela, una mujer de carácter y Matías un hombre metido en líos y dando la nota cómica equilibrante.

 

Vemos ahora la segunda carátula. El teatro Lírico Andaluz ha dado su propia versión modernizada de la obra.

 

Y por último vemos la portada del disco: el oso y su cuidador húngaro domina la escena; gitanas y gitanos la completan. ¿Cuál es la razón? El autor sitúa el cuadro cuarto en un poblado de gitanos: Las Cambroneras. Pues bien, hace que también desfilen gitanos húngaros. Arniches y García escriben la más bella canción de añoranza de la patria; Serrano compone un aria, ya no es una romanza, de máxima belleza también. El resultado es que “La Canción Húngara” ha devorado la obra de Arniches y su mensaje final, la importancia del feminismo, queda en segundo plano. Incluimos esta obra en su Etapa Feminista.

 

              Dedican esta obra al torero Ricardo Torres “Bombita” con estas palabras: “El primer torero de la era presente, te dedican esta sencilla comedia popular, los dos últimos saineteros de la propia era.”

 

Ricardo Torres es sevillano, tiene una calle dedicada en el Real de la Feria de Sevilla. Fundó el Sanatorio de Toreros y el Montepío. Recibió 30 cornadas de los 1800 toros que mató. Lideró las plazas desde 1905 a 1909 (117). Se retira en 1913 y compra una gran finca en el delta del Ebro: finca Bombita o Canal Vell. En 2009 el estado se la compra por valor  de 9,5 millones de euros para la lucha contra la regresión del delta del Ebro. (118).

 

Se pueden hacer muchas reflexiones sobre esta obra como que  el mensaje feminista de Arniches quedó desdibujado; como que la grandiosidad de la romanza de la Canción del Húngaro se merecía una ópera con una historia que la abrazara y que la hiciera aún más grande… La letra de Arniches y García con la música de Serrano dio luz a un aria digna de ser cantada por Kraus, Carreras y demás grandes tenores como veremos. Lo cierto es que esa romanza se “comió” literalmente a la zarzuela y al mensaje implícito que llevaba, sin despreciar por supuesto, que Arniches aprovechase la circunstancia del cuarto cuadro en el territorio gitano, para dar rienda suelta a la nostalgia de quien añora su patria, que además, sabe que no volverá a ver.

 

Dicho esto y centrándonos en la obra tal y como Arniches la plantea, vemos el primer cuadro con la escena dividida en dos partes: cocina y sala. Si se respeta esto, la comicidad está asegurada, pero tal y como vamos a ver en las imágenes y después en la representación del grupo de Teatro Lírico Andaluz, ellos han decidido no dividir la escena. Como consecuencia vemos una comicidad artificiosa en este primer cuadro.

Cuadro I. Saturiano, Matías, Ezequiela, Eloísa y Agustín.

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La historia que nos cuenta Arniches es la de las tribulaciones de una mujer joven que ha tenido un hijo antes de casarse. Pecado imperdonable por la sociedad. Esa mujer ya no se podía casar. Irene, que así se llama consigue que en la hoja de bautismo figure que la madre es su prima Eloísa Martínez. En el momento en el que Agustín, su novio, conoce esta circunstancia, la abandona. Ella acude a Ezequiela (la verdadera voz de Arniches en la obra), para que le ampare.

 

Antes de que llegue Eloísa vemos a Matías, el marido patán de Ezequiela cómo se encarga de atender al niño, a la comida, hacer la cama y barrer. Todo lo hace mal, coge el salero para las patatas y llora el niño, cuando va a mirarle suena el timbre, se azora y echa la sal sobre la cuna… y aquí tenemos el primer mensaje de Arniches.

 

Mensaje número 295: Arniches, con unas primeras escenas delirantes de Matías siendo ampliamente sobrepasado por los quehaceres del hogar, quiere realzar la importancia del trabajo en el hogar: ni es tan fácil, ni lo puede hacer todo el mundo.

 

              Para colmo le llega la visita de otro vago, su amigo Saturiano (En palabras de Arniches: Un tío destrozón de unos cincuenta y cinco años.)

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 130

 

(Cuadro I, Escena II.)

 

SATURIANO.- (Acercándose a la cuna.) ¡Mi madre, que parrondón s’ha puesto en los quince días que no le veo! (Se inclina y le besa) ¡Qué salao está!

 

MATÍAS.- ¡Como que le he echado medio bote!

 

Se sientan a hablar de sus conquistas, ahora Matías está encelado con una vecinita. Se asoman a la ventana y comienzan a charlar con ella, no oyen a Ezequiela que ha abierto con sus propias llaves, y ésta les ve tonteando. Matías le comenta a su vecina que “esa morena, bajita y de bigote (por Ezequiela) es su madre.” Ezequiela coge la garrota y le atiza sin compasión.

 

Se sientan a comer y llega Eloísa que les cuenta su problema. Además, las murmuraciones están confirmando que es de Eloísa, por lo que su desgracia es mayor. Llega Agustín, que explica lo que tiene que aguantar en la obra: – ¡Cuidado con lo que haces, tú!… el señor Adrián no es un primo, y cuando él se ha casao con Irene habrá ido en firme.-

 

Se han citado en la Iglesia de San Lorenzo para ver la partida de bautismo. Se van todos y se produce la mutación del cuadro.

 

Esta Iglesia existe de 1830 y está en la calle del Doctor Piga en el barrio de Lavapiés                 

                       Iglesia de San Lorenzo en la calle Dr. Piga

                                                       

Calle Doctor Piga

 

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El segundo cuadro nos muestra una sacristía de iglesia con el sacristán Orencio, el sacerdote don Ramón y los monaguillos cantando para la misa.

 

Uno de los cantantes es Carrascosita y lo está haciendo muy mal, él dice que es por un flemón. Se acompañan de un figle u oficleido, instrumento musical del que tenemos una foto (119)

 

Están en la sacristía Adrián, Marcelina e Irene, esperando a que el sacristán se digne buscar la partida de nacimiento.

 

En eso están cuando llegan Ezequiela, Eloísa, Agustín y Matías.

 

El niño se llama Antonio Zacarías Marcelino y es hijo de Eloísa Martínez según reza la partida de bautismo.

 

Gran consternación entre Eloísa, que lo niega y Agustín que la desprecia. Adrian se va todo ufano con su amigo Pelegrín.

 

Cuando se quedan solas, Ezequiela decide montar guardia delante de la casa de Irene y Adrián para seguirla y averiguar el lugar donde ocultan a la criatura. Se produce la mutación.

 

El tercer cuadro nos presenta a Matías de Castañero vigilando la casa de Irene y Adrián.

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Matías grita: – ¡Cuántas, que queman!… ¡Pilongas y asás! –

Pero no pierde oportunidad de tontear con la primera que pasa, en este caso con Balbina.

 

Adrián sale de su casa y comenta con Pelegrín que ve muy raras a su mujer y su suegra desde aquél día de la sacristía. Cuando se va a casa aparecen Irene y su madre Marcelina hartas de tantas mentiras.

 

(Cuadro III. Escena IV.)

 

IRENE.- ¡Mentiras, siempre mentiras! ¡Tanto daño pa vivir bien y luego no se poder vivir!

 

Mensaje número 296: Arniches pone en boca de Irene la tortura que supone vivir sobre una mentira. ¡Al final, no te deja vivir!

 

              Ezequiela ha descubierto el lugar en el que esconden al niño: calle Mellado en Las Cambroneras, una zahúrda de gitanos.

 

Traza el plan de presentarse en el campamento gitano con los papeles del bautismo y reclamar al niño para ver cómo reacciona Irene y Marcelina.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 131

 

(Cuadro III, Escena V.)

 

EZEQUIELA.- Bueno, a otra cosa. ¿Qué has hecho de venta?

 

MATÍAS.- ¿De venta? Pues verás, te liquidaré. Cuando te fuiste tenía yo una existencia de tres pesetas y dos reales en perras chicas para vueltas. ¿No es eso?

 

EZEQUIELA.- Mu bien.

 

MATÍAS.- Pues bueno; quitando una cajetilla que me he comprao, me quedan en total cinco céntimos y la existencia.

 

EZEQUIELA.- (Airada.) No, te quedan los cinco céntimo naa más; porque la existencia te la voy a quitar yo de una bofetá; ¡so ladrón!

 

MATÍAS.- Ezequiela, por Dios, no te arremolines; hazme el balance si quieres.

 

EZEQUIELA.- ¿El balance?… En una soga te lo haría yo…

 

En estas andaba el matrimonio cuando se acerca Balbina que no reconoce a Ezequiela como la mujer de Matías, y se le pone toda melosa siguiendo el juego de antes. Matías se quiere morir y Ezequiela lo quiere matar. En cuanto se va Balbina, Ezequiela coge el puesto de castañas y lo destroza en la cabeza de Matías. Y mutación.

 

Restos del Pretil del Puente de las Cambroneras.

 

Las Cambroneras se denomina a la zona en la que en 1826 se aposentaron 500 gitanos andaluces y manchegos (120, 121). Aparece en las obras de Galdós, Misericordia en 1897; en las de Pío Baroja en 1903 (122); en las de Blasco Ibáñez en 1906 y ahora en 1907 en las de Arniches.

En el cuarto cuadro vemos un patio de una casa gitana del barrio de las Cambroneras. Tenemos al tío Zuro reparando un caldero, a María Carmen echando las cartas en una mesa, a Pepe el Liso dando de comer a un borrico recién robado y a Sacramento y Rafaeliyo hablando con la Rosa la Quemá escuchando. Se arranca María Carmen a cantar y bailar.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 126

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 71

 

(Cuadro IV, Escena I.)

 

MARÍA CARMEN.-         Envuelto en papel de plata

conservo yo un capullito,

que arrancaste aquella tarde

que junto a la fuente

me diste un besito;

un beso que me llegó al alma,

un besito que me gorvió loca,

por ser, gitano, er primero,

¡ay! que me diste en la boca.

Gitano no me des achares,

no me des más fatiguitas, por tu salú,

que junto a aquer capullito

yo guardo er besito

que me diste tú.

….

¡Ay!, Farruca, no me llores, no,

porque que tu gitano te engañó,

que esa pena no merece el arrastrao

que te abandonó.

Baila, Farruca,

baila que te baila,

que te canto yo.

…..

 

Mu prontito has empesao a ver

lo muchito que hace padecer

er cariño a las mujeres,

y ya ves cuando se quiere

lo que un desengaño hiere,

y que se mata y se muere

por er queré.

 

 

Sunsión, otra gitana, pregunta se han llevado al niño de la señá Marcelina, y Rosa espera que vengan esta tarde.

 

El tío Zuro recomienda a Pepe que se deshaga del burro, que van a venir los guardias civiles. En eso ven llegar a los húngaros con su oso amaestrado atravesando Las Cambroneras. Y aquí el líder de todos ellos se pone a cantar “La Canción del Húngaro”

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 127

 

(Cuadro IV, Escena IV.)

 

HÚNGARO.-       Canta, mendigo errante,

cantos de tu niñez,

ya que nunca tu patria

volverás a ver.

Hungría de mis amores,

                            patria querida,

                            llenan de luz tus canciones

                            mi triste vida.

                            Vida de inquieto

                             y eterno andar,

                            que alegro solo

                            con mi cantar.

Canta, vagabundo,

tus miserias por el mundo,

que tu canción quizá el viento llevará

hasta la aldea donde tu amor está.

Es caminar siempre errante

                            mi triste sino

                            sin encontrar un descanso

                            en mi camino.

                            Ave perdida

                            nunca he de hallar

                            un nido amante

                            donde cantar.

 

Mensaje número 297: Hermosa nostalgia de la patria añorada por el zíngaro húngaro. Arniches, que pudo visitar Las Cambroneras como Galdós, Pío Baroja y Blasco Ibáñez, sintió en sus propias carnes, el dolor de estas gentes eternamente separadas de las montañas de su niñez, porque no hay más patria que dónde uno ha pasado sus primeros años de vida.

 

El Húngaro.

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ANÁLISIS DE LA ROMANZA:

 

Escuchando la fantástica romanza me llamó poderosamente la atención la diferencia de 3 melodías distintas.

La introducción, que se refiere al húngaro en segunda persona, es una melodía lúgubre, triste, cadenciosa, casi sin variaciones.

La segunda, en negrita, cantada en primera persona, es nostálgica, hermosa y llena de matices.

La tercera, la del famoso estribillo, vuelve a ser en segunda persona, pero ahora con energía y vigor; la propia letra deja alguna opción a que la canción llegue a la aldea.

 

La cuarta estrofa, también en negrita y en primera persona, repite la segunda melodía, es de nuevo el húngaro el que canta.

 

En la obra se volverá a repetir la segunda estrofa con un ligero juego con la orquesta de forma que el tenor pueda acortar la última frase y alcanzar la nota alta final.

 

Claramente hay dos personajes que cantan: el primero podríamos decir que es el Destino, que se está refiriendo al vagabundo desde una posición de poder y fatalidad. También es el que entonará el estribillo.

 

El segundo personaje es el atribulado vagabundo húngaro que echa de menos su patria, sus aldeas, sus montañas y sus amores. Es una romanza que bien podría cantarse con la participación de un buen barítono para el primer personaje y de un tenor para el personaje del húngaro. En la letra también hay un juego entre caminante y ave perdida para definir al zíngaro errante.

 

Se marchan los húngaros y llega Matías a inspeccionar el terreno. El tío Zuro le recibe y consigue venderle el burro robado por todo lo que llevaba encima, 6 pesetas (24 €). Esta parte la hacen muy bien en la obra que adjuntamos después. Es muy divertida.

Tenemos a Matías con el burro y llega Ezequiela que por poco lo escalabra. Le manda estar atento mientras llegan Eloísa y el guardia municipal, el señor Cosme.

 

En esto aparecen Irene y Marcelina que han venido a por el niño para llevárselo a la señá Micaela. Ezequiel y Matías se quedan escondidos.

 

Cuando el niño ya está en brazos de Marcelina, aparece Ezequiela reclamándolo según los papeles que tiene en la mano.

 

(Cuadro IV, Escena XI.)

 

IRENE.- Señá Ezequiela, no me atormente usté. Ya sabe usté que es mío, ¡que soy su madre!

 

EZEQUIELA.- ¡Mentira, no eres su madre! La que cuando se ve en peligro suelta un pedazo de sus entrañas, no es más que una infame. La que le abre los brazos a un ángel, ¡esa es su madre!

 

Mensaje número 298: Arniches, con esta declaración, está denunciando a todas las madres, que por necesidad o vergüenza, abandonaban a sus hijos. Una práctica muy común en 1907.

 

              Irene le pide a Ezequiela que no siga, por caridad. Ella pide que se clarifiquen las cosas con Eloísa.

 

Irene, con su hijo en brazos, se arrodilla ante Ezequiela suplicando su perdón. Ya no le importa el escándalo, ahora sabe que debe pagar por todo el daño que ha hecho.

 

Mensaje número 299: El dolor por el daño cometido. Es un paso primordial para alcanzar el perdón. Irene abandonó a su hijo, y gracias a la acción de Ezequiela se ha dado cuenta de lo terrible de su acto.

 

(Cuadro IV, Escena XI.)

 

EZEQUIELA.- ¡No… no llores; si ya sé que tú no eres mala!… ¡Sí, lo sé! Tú has sío una chiquilla cegá por los malos consejos. ¡La culpa la tie esa perra! ¡Esa perra de madre que Dios te ha dao, que la voy a coger ahora mismo y la voy a arrancar el moño!… ¡Maldita sea!… y la voy a…

 

MARCELINA.- (Llorando.) ¡Sí, señá Ezequiela tie usté razón! Yo soy culpable de too; insúlteme usté; pégueme si quiere; pero me cegó el cariño. ¡Pa quitarle de encima el mal a un hijo, una madre desharía el mundo! ¡Insúlteme usté; pégueme usté si quiere, pégueme usté!

 

EZEQUIELA.- (A Rosa la Quemá.) ¡Por supuesto que la culpa la tie esa tía bruja!

 

ROSA LA QUEMÁ.- (Huyendo.) ¡Reina del cielo!

 

EZEQUIELA.- ¡Usté!… Porque si no hubiera personas que se prestan a ciertas cosas… ¡maldita sea!…

 

Mensaje número 300: Arniches deja claro los otros actores del delito: la madre que aconsejó deshacerse del niño y la gitana que cobraría un buen dinero por acogerlo.

 

Irene pedirá perdón a Eloísa y se encargará que todo el mundo sepa que ella es la madre. Marcelina hablará con Agustín para explicárselo.

 

De pronto, entra Adrián que lo ha escuchado todo. Ezequiela balbucea. Él la detiene y se explica:

 

(Cuadro IV, Escena XII.)

 

ADRIÁN.- No han visto que la verdá a tiempo nos hubiese hecho a toos menos daño; porque entonces habría tenido que perdonarte tu falta solo (A Irene.), y ahora tengo que perdonar tu deslealtad, y esa no te la perdono, porque yo no la he merecido. ¡Mal me has pagao el querer que te tengo!

 

Mensaje número 301: La importancia que da Arniches a afrontar los problemas cuando surgen y no dejar que se enquisten y crezcan como una bola de nieve.

 

Ezequiela que ve cómo Adrián se marcha, se jura que ella lo arreglará. Marcelina e Irene son escépticas de que lo consiga.

 

(Cuadro IV, Escena XII.)

 

EZEQUIELA.- ¡No he de poder! Hay en los hombres una cosa que tie más fuerza que la dinidá y el pundonor; ¡el querer, cuando se agarra muy hondo! Y ese hombre te quiere. Se iba apenao. ¡Volverá! Confía en mí. ¡Vamos, vamos a alcanzarlo!… ¡Correr!…

 

MATÍAS.- ¡Pero mujer, que siempre te has de estar metiendo en lo que no te importa!

 

EZEQUIELA.- ¿Que no me importa?… ¡Calla, so tarugo! El bien de los demás le debe importar a too el mundo… ¡¡ y al que no le importe que se muera!!

 

La obra termina con un chiste escénico. Matías se mete en la cuadra y sale tirando del cordel del que se supone que debía estar atado el borrico. Según va saliendo, se da cuenta de que es el oso el que está atado a esa cuerda y por poco muere del susto.

 

FIN DE LA OBRA.

 

MENSAJES DE ARNICHES:

 

MENSAJE NÚMERO 295: Arniches, con unas primeras escenas delirantes de Matías siendo ampliamente sobrepasado por los quehaceres del hogar, quiere realzar la importancia del trabajo en el hogar: ni es tan fácil, ni lo puede hacer todo el mundo.

 

MENSAJE NÚMERO 296: Arniches pone en boca de Irene la tortura que supone vivir sobre una mentira. ¡Al final, no te deja vivir!

 

MENSAJE NÚMERO 297: Hermosa nostalgia de la patria añorada por el zíngaro húngaro. Arniches, que pudo visitar Las Cambroneras como Galdós, Pío Baroja y Blasco Ibáñez, sintió en sus propias carnes, el dolor de estas gentes eternamente separadas de las montañas de su niñez, porque no hay más patria que dónde uno ha pasado sus primeros años de vida.

 

MENSAJE NÚMERO 298: Arniches, con esta declaración, está denunciando a todas las madres, que por necesidad o vergüenza, abandonaban a sus hijos. Una práctica muy común en 1907.

 

MENSAJE NÚMERO 299: El dolor por el daño cometido. Es un paso primordial para alcanzar el perdón. Irene abandonó a su hijo, y gracias a la acción de Ezequiela se ha dado cuenta de lo terrible de su acto.

 

MENSAJE NÚMERO 300: Arniches deja claro los otros actores del delito: la madre que aconsejó deshacerse del niño y la gitana que cobraría un buen dinero por acogerlo.

 

MENSAJE NÚMERO 301: El Arniches más feminista denuncia en esta obra, esa barrera social que les impide a los hombres querer a una mujer que haya tenido un hijo fuera del matrimonio. El sentido común de Carlos Arniches iba muy por delante de su tiempo.

 

MENSAJE NÚMERO 302: El último mensaje de Ezequiela es demoledor: el bien de los demás debe ser una preocupación de todos. Ese carácter de Carlos Arniches siempre dispuesto a ayudar a todo el mundo queda patente en esta gran obra. ¡Esa es el Alma de Dios!

 

Ahora podemos ver la obra en este enlace del Teatro Lírico Andaluz.

https://www.youtube.com/watch?v=wzFRbDVmna0&width=640&height=480

 

En esta otra grabación podemos escuchar a Manuel Asensi:

https://www.youtube.com/watch?v=eLoXp1DfuJU

 

Alfredo Krauss cantando la Canción Húngara:

https://www.youtube.com/watch?v=qvoOstiQmpw

 

Josep Carreras cantando la Canción Húngara:

https://www.youtube.com/watch?v=L2uOi6GzMjQ

 

Pedro Lavirgen cantando la Canción Húngara:

https://www.youtube.com/watch?v=ftvhzAXOgx0

 

Una versión de un tenor aún no localizado

https://www.youtube.com/watch?v=Was7YhKBy0Q

 

Versión Sinfónica de Nacho del Río. Impresionante.

https://www.youtube.com/watch?v=kKyEyiiLpmY

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