GENIO Y FIGURA

 

O

 

EL MUNDO DEL ESPECTÁCULO.

 

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El actor José Santiago caracterizado de Pepito Bedoya.

La actriz Mercedes Pérez Vargas caracterizada de Paquita Torres.

 

Obra escrita a cuatro manos por Carlos Arniches, Antonio Paso, Joaquín Abatí y Enrique García Álvarez. Estrenada el 16 de noviembre de 1910. Incluimos esta obra en su Etapa Moralizante.

 

Hay múltiples mensajes en Genio y figura, pero lo que realmente exploran aquí los autores es el difícil equilibrio entre la locura y la sensatez del mundo de la farándula. El protagonista, un “viejo de 58 años”, juerguista empedernido y ligado al mundo del espectáculo, verá cómo se le cierran las puertas a todas sus aspiraciones y será recluido en “una Casa de Salud” por su propia familia. No podían consentir que se casara con una “vedete”.

 

Esta obra fue alabada (127) por Jacinto Benavente (1866 – 1954) en una crítica aparecida en El Imparcial (21-11-1910). En ella, don Jacinto, comienza con una reflexión que después desarrolla: Ni el triunfo de una obra de cierto género supone el triunfo de todas las obras del mismo género, ni mucho menos el fracaso de todas las obras de un género contrario. Para el gran dramaturgo, “el arte es furiosamente individualista”. Defiende que “el público solo tiene preferencias por obras” y añade “el público aplaude y ríe con “Genio y figura” porque la obra lo merece.”

Así las cosas, la familia “sensata”, esa parte de la familia que vela por “la familia”, se encargará de enderezar la situación. Curiosamente, se tienen que introducir tanto en ese mundo de los escenarios, que al final quedan atrapados dentro de él. El final de la obra es brillante y deberemos esperar a leerla para conocerlo.

 

Nuestro protagonista juerguista es don José Bedoya y Pérez de la Linde. Calificado por Arniches como viejo verde, tarambana, calavera y sin recursos económicos que presume precisamente de lo contrario: fortuna y grandes artes  con el sexo femenino. Se le conoce como Pepito Bedoya y le vemos muy bien representado en la carátula por el actor José Santiago (1865 – 1925) con sombrero de copa y puro, y caracterizado de viejo, ya que él contaba con 45 años de edad el día del estreno.

 

Pepito Bedoya vive de fiesta en fiesta sacando los cuartos a su hijo, Pepe, abogado de gran prestigio, casado con Matilde García Piernas, hija del grandísimo banquero don Pablo García Piernas.

 

Todo se lo consienten hasta que aparece publicado en la prensa su inminente enlace matrimonial con la cupletista Paquita Torres, que también podemos ver en el cartel de presentación por la actriz Mercedes Pérez Vargas (1889 – 1925). Curiosamente, en 1948 nacerá Paquita Torres en Bailén y llegó a ser Miss España y finalista a Miss Mundo (128)

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Paquita Torres Pérez.

 

Así que el nombre no estaba nada mal escogido.

 

La obra comienza con Manuel, el criado, que está recogiendo el comedor de la casa de Pepito Bedoya. Ha habido una fiesta nocturna y ahora debe organizarlo todo para el desayuno. Tal y como el bueno de Manuel sospechaba, hay una nota secreta de Pepito Bedoya, para que le cubra las espaldas. La encuentra, la lee y queda perplejo: en la cama del señor Pepito Bedoya no está él, está su amigo Próspero Carratalá, expulsado de su pensión por no pagar, también muy de Arniches.

 

Próspero Carratalá es amigo de la infancia de Pepito Bedoya, tiene ahora 54 años, cuatro menos que Pepito. Es otro calavera compañero de juergas. Vive en pensiones pagadas con lo que le dan los amigos, y cuando no le dan… pues a la calle.

 

Tras realizar el orden, Manuel se va y llegan los señoritos, Pepe (hijo de Pepito) y Matilde, su mujer e hija de don Pablo. Vienen a desayunar y están muy alarmados por la noticia de los periódicos. Le consienten que sea un tarambana, pero no que se case con una cupletista.

 

Julia, la doncella que está ayudando en el desayuno no sabe nada de la presencia de Próspero en el cuarto de Pepito, así que acude a despertarlo.

El que se presenta ante el estupor del matrimonio es Próspero Carratalá que responde así ante la pregunta de quién es:

 

(Acto I, Escena IV.)

 

CARRATALÁ.- Un indigno, si que humilde servidor de la noble dama y el distinguido joven a quienes saludo con toda reverencia, y en cuya elegante morada he tenido la satisfacción de pernoctar.

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 142

 

(Acto I, Escena IV.)

 

MATILDE.- Bueno, usted es un desgraciado, ¿no es esto?

 

CARRATALÁ.- La señora ha puesto el dedo en la equimosis digámoslo así.

 

Próspero sospecha que lo mejor es irse y se despide deseándoles toda la felicidad “y que como broche de esta unión, un ángel del cielo llene pronto de risas los claros rincones de este piso segundo izquierda”. Matilde se apiada de él y le invita a desayunar.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 143

 

(Acto I, Escena IV.)

 

MATILDE.- ¿Y usted hace mucho tiempo que conoce a papá?

 

CARRATALÁ.- Casi desde la infancia. Estudiamos juntos…

 

PEPE.- ¿Qué estudiaron juntos?

 

CARRATALÁ.- Estudiamos juntos la manera de no ir a clase. ¡Diabluras de la niñez! ¡Oh, cómo se pegan luego estas pueriles travesuras! Sí, señor.

 

Hay que notar que Matilde habla de su suegro llamándole “papá”. Hemos certificado en las cartas de Carlos Arniches a sus cuñados (129), a los que se dirige como hermanos, que ésta manera de hablar era generalizada. Veremos también, más adelante,  cómo Pepe, se dirige a su suegro don Pablo, como papá.

Próspero asegura que Pepito Bedoya sigue sus consejos y que él mismo ha anatematizado su enlace con Paquita Torres. De pronto se convierte en su ayudante para traer a Pepito al buen camino.

 

Matilde se sorprende de lo bien que le ha caído Próspero, y le da un traje de Pepito y unas botas de Pepe para que vaya mejor vestido.

Pepe le da la explicación de por qué un tarambana cae tan bien a la gente: “Pues por eso son tarambanas, porque con su simpatía logran la benevolencia de las mismas personas a quienes fastidian”.

 

Mensaje número 327: Arniches da con la clave del pillo español, el calavera o tarambana. Es aquella persona que con su simpatía puede lograr tu benevolencia y además fastidiarte.

 

Cuando Próspero se va a ponerse su “nueva” ropa llega don Pablo, padre de Matilde y banquero de gran fortuna. Es un “secundario de Arniches”. Habla en tono campanudo cada vez que repite una frase para dar mayor comicidad a su personaje.

 

Viene horrorizado por el escándalo de la noticia en los periódicos y propone cuatro acciones inmediatas para solucionarlo: negarle el saludo; negarle dinero; proponerle que hable con el sacerdote don Dionisio; y si nada funciona acudir él a la propia Paquita Torres para que desista de casarse con Pepito Bedoya.

 

Estaban en la mesa del desayuno cuando escuchan que llega Pepito Bedoya y deciden marcharse para no ser vistos.

 

Entra Pepito Bedoya descrito por Arniches como elegante con gabán obscuro y sombrero cordobés, de unos 56 a 58 años, bien conservado, con tintes y afeites. Está encantado de que no haya nadie, los supone a todos dormidos y suelta la primera perla de un juerguista: “Las juergas, más allá de las seis de la mañana del segundo día, no son decentes, ni tienen objetivo; y además, toman un carácter salvaje.

 

              Relata cómo su amigo Paquito Ronda se había mosqueado porque él estaba hablando con su novia y se liaron a mamporros; en la trifulca cogió un sombrero cordobés en lugar del suyo. Está encantado con casarse con Paquita Torres y sentar la cabeza “o al menos reclinarla”.

 

Próspero Carratalá sale chistando y hablando bajo con Pepito que se queda sorprendido, le hacía fuera de la casa ya.

Le cuenta Próspero, que hay una mujer que le persigue, Adelfa. Por lo visto pensaba casarse con él y ahora, al ver la noticia, le reclama las 500 pesetas (2.000 €) prestadas.

 

Por otro lado tiene una pistola antigua de un amigo, Martínez, para vendérsela a un tal Duque de Franco. El dueño de la pistola  pedía 1.000 pesetas (4.000 €) pero el comprador ofrecía 400 pts. Total que ha decidido devolvérsela a su dueño. Es una pistola que perteneció al cabecilla filipino José Rizal (1861- 1896). Médico oftalmólogo formado en Madrid, París y Alemania abogaba porque Filipinas fuera una provincia más de España. Los colonos españoles intuyeron que perderían privilegios e instigaron un proceso en el que se le acusó de rebelión. Fue fusilado en Manila el 30 de diciembre de 1896, en el parque que ahora lleva su nombre.   (130)

 

José Rizal. Cabecilla Filipino.           Proceso de condena.

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Pues bien, este “amigo” Martínez le acusa de haberse quedado con 400 pesetas. Vamos que tiene un buen follón de deudas.

 

En esto llega Adelfa a la casa y Pepito se esconde, será Carratalá el que la haga frente.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 144

 

(Acto I, Escena VIII.)

 

ADELFA.- ¡He sido vilmente engañada!… Mis pocos años… mi dulce inocencia… Todo… todo explotado por ese gavilán que hundió sus garras en mi tierno pecho. ¡Ya me lo decía papá! ¡No te fíes, que es un amor liviano! Pero yo oía sus palabras de miel como un arrullo enloquecedor y nunca en mi ciega idolatría pude suponer que ese hombre llegase a hollar mi reputación, pero hoy, triste es decirlo, caballero, hoy la holla, la holla…, sí la holla. (Sollozando.)

 

Carratalá le pide que abandone y le entregue el “Vitriolo” que lleva en el bolso. Es ácido sulfúrico para quemar la cara de Pepito. Adelfa exige las 500 pesetas.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 79

 

(Acto I, Escena VIII.)

 

ADELFA.- Ah, parece que fue ayer cuando le conocí… Un día de San Isidro, no se me olvidará; bajé a la pradera con unas amigas. Nos fijamos el uno en el otro; primero miradas, luego miradas y sonrisas, después se acercó, y con una galantería primero, un ofrecimiento después… y siempre amable, fue ganándose mi corazón, y al fin nos acompañó gastándose catorce pesetas que le importaron las rosquillas

Don Dionisio y don Pepito Bedoya el día del estreno.

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y los torraos; y yo al ver su generosidad me gasté seis reales que me importaron tres pitos, uno para él y dos para mis amigas. ¡Qué tarde! ¡Qué tarde! ¡Pepe mío! ¡Qué tarde!

 

Carratalá se la lleva y Pepito le pide que encuentre una solución. Llega Pepe, el hijo, y le sienta para hablar muy seriamente sobre su vida ligera. Le presenta a don Dionisio, el sacerdote enviado por don Pablo para que le escuche.

 

Don Dionisio le habla del camino recto que quiere Dios para todos. Bedoya bebe.

 

Le comenta que debe dejar la vida disipada. Bedoya bebe y entre lágrimas le pide las 500 pesetas como un préstamo. Don Dionisio le pide que abandone a Paquita Torres.

 

(Acto I, Escena XI.)

 

BEDOYA.- ¡He dicho que eso no! Se le puede decir a un hombre a qué hora debe acostarse; pero nunca a qué corazón debe amar. Porque el corazón es como el agua – lo dijo Lamartine -, ¡va donde quiere!

 

Alfons Lamartine (1790 – 1869) fue escritor, poeta, historiador y político francés (131)

 

Mensaje número 328: Nunca se puede decir a un hombre a qué corazón amar. El corazón va donde quiere. Carlos Arniches lo cumplió a rajatabla y lo respetó con todos, sus hijos incluidos.

 

Alphonse Lamartine (1790- 1869)

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              Intenta convencer a don Dionisio que Paquita es una mujer religiosa, que hace obras de caridad, que acude a la misa dominical y que es de muy buena educación. Nada convence al sacerdote y se va dándole por imposible.

 

Pepito también abandona la escena ya que se va a por papel y pluma para escribir una carta para Martínez,  explicándole que él no se ha quedado con el dinero y que por medio de Carratalá le devuelve el arma.

 

Salen todos los demás que estaban escuchando y toman la decisión de que don Pablo hable directamente con Paquita Torres, y que lo más importante es quitarle cualquier arma para evitar que se suicide. Como le oyen llegar, vuelven a retirarse.

 

Pepito se sienta y, dejando la pistola a la vista, comienza a escribir la carta.

 

Ellos, que ven el arma y la carta, sospechan de un suicidio y se abalanzan sobre él. Le cogen la pistola, le rompen la carta, Pepito grita: “¡Que voy a tener un disgusto con Martínez!”

 

Sale Adelfa gritando por que ha oído que se iba a suicidar: “¡por una mujerzuela! Todos alucinan con la presencia de la dama. Se lo llevan dentro, ¡suena un tiro! Todos quedan petrificados hasta que sale Julia gritando: “¡El Señor! ¡El señor cura…!” Que se le ha disparado el arma accidentalmente… Y con semejante excitación se baja el telón y finaliza el primer acto.

 

El segundo acto nos muestra la banca en la que trabaja don Pablo. El escenario está dividido por un tabique: un tercio lo ocupa el despacho de don Pablo; dos tercios son mesas de trabajo de los empleados y las ventanillas típicas de banco para atender a los clientes.

 

Pepe Bedoya está trabajando en una de las mesas. El resto de trabajadores son: Rico (que es tartamudo.); López; Pintado;  y Comas.

 

En el despacho están don Pablo y Pepe departiendo. Los empleados van entrando y dándole un reglo a don Pablo por su onomástica pasada. Todos le regalan un bastón.

 

(Acto II, Escena I.)

 

DON PABLO.- Pues volviendo a lo nuestro, te diré hijo mío, que fue una idea felicísima, ¡felicísima! ¡Tu padre es otro! Tú no sabes lo conveniente que ha sido colocarle en casa… no lo sabes.

 

PEPE.- Sí, pero hay que esperar, papá. Yo no me fiaría mucho. Ya conoce usted a mi padre. Sólo lleva tres días trabajando… ¡y después de aquél disgusto!

 

Don Pablo ha quedado con Paquita Torres en su despacho, mandará a Pepito a hacer un recado para que no esté presente cuando llegue, y espera dejarlo todo zanjado. Nada más lejos de la realidad, pero no adelantemos acontecimientos.

 

Bedoya se hace con el mando de la oficina y toma el pelo a Rico.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 145

 

(Acto II, Escena II.)

 

BEDOYA.- (A Rico.) ¿Qué hora tienes, que se me ha parado?

 

RICO.- (Mirando su reloj.) Tan… tan… tan…

 

BEDOYA.- ¿Las tres?

 

RICO.- Tan… también se me ha parado a mí.

 

Salen don Pablo y Pepe del despacho y éste saluda a su padre, que le dice que está necesitado de 10 pesetas, y Pepe se las da.

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Una vez que se han ido don Pablo y Pepe, Pepito saca las cartas y comienza a recoger las apuestas de los trabajadores. Llega un cliente, y también se mete en las apuestas. Al final llega D. Pablo y todos disimulan.

 

Carratalá se presenta en la ventanilla, y para que don Pablo no se entere le hace señas a Pepito pero éste no entiende nada. Al final entra y le advierte de la presencia de Adelfa en las cercanías a la banca. Huyen.

 

Llega Adelfa y pregunta por don José Bedoya. Los compañeros le cubren y le dicen que ya no trabaja en el banco. Ella dice que lo comprende pero le cuenta sus penas hasta que le cierran la ventanilla por lo pesada que se pone.

 

Se marcha Adelfa y llega Paquita Torres. Entra en el despacho y D. Pablo comienza a explicarle el motivo. Ella le corta y le dice: “¿Se refiere usted a Pepito Bedoya, no es eso?”.  Don Pablo le contesta que sí, y ella le dice que se lo esperaba, sabiendo que era familia de D. Pablo García Piernas, banquero de recto proceder y abultada fortuna.

 

Don Pablo le contesta: “No puede juzgarse la verdadera proporción de las cosas por la sombra que proyectan, siempre deforme”.

 

Mensaje de Arniches número 329: Qué importante es conocer en profundidad de lo que se habla antes de emitir un juicio. Arniches hace suya la frase: “No puede juzgarse la verdadera proporción de las cosas por la sombra que proyectan, siempre deforme”.

 

Paquita se acoge a estas palabras y le cuenta su vida: hija de militar expulsado, madre devota, días sin pan, noches sin luz, negro infortunio… “Y luego nadie ve que a pesar del dolor y de la miseria, la juventud no se somete ni se domina, y resplandece y triunfa, hasta sobre la carne más torturada.

 

Mensaje de Arniches número 330: La juventud no se somete ni se domina y resplandece y triunfa. Carlos Arniches fue un enamorado de la fuerza de la juventud.

 

Paquita llora, conmueve a don Pablo y se excusa:

 

(Acto II, Escena VII.)

 

PAQUITA.- ¡Ay, no, por Dios, eso no! ¡Usted perdone! ¡No me perdonaría el afligirle!… No me haga usted caso… Ya no lloro… ¡Ve usted, ya estoy contenta, ya río!… ¡Es mi sino fatal!… ¡La risa por oficio! ¡La alegría por castigo!… Ya se pasó, ya estoy alegre… ya no lloro… ¡Ve usted, ya no lloro! ¡Ah, no, no!… ¡La risa… sí… la eterna máscara!

 

Mensaje de Arniches número 331: El cómico para Carlos Arniches es uno de los elementos primordiales de su teatro, y los valora en todo lo que valen. Su capacidad para pasar del llanto verdadero a la risa, siempre fue algo que admiró a D. Carlos.

 

Don Pablo insiste en que abandone a Pepito, y ella le responde que lo hará. En cuanto al amor, le comenta Paquita que al principio le amaba, pero que tras conocer que todo lo que le había dicho sobre su fortuna era mentira, ya no le interesaba; ella necesita a su lado un hombre con fortuna que le de la estabilidad que no le da su profesión. Además, le suelta la perla de que ella prefiere a hombres mayores. “Tiene más mérito que cuando nos ame un viejo, sepa hacernos olvidar que lo es”.

 

Mensaje de Arniches número 332: Esta frase, “tiene más mérito que cuando nos ame un viejo, sepa hacernos olvidar que lo es”, va contra todas las convicciones de Arniches, que siempre aceptó su edad y su situación en la vida, y que nunca quiso aparentar lo que no era.

 

              Como la conversación se va alargando, Paquita cita a don Pablo en su camerino del Salón Escarlata; le dice que tiene un plan para deshacerse de Pepito. Cuando comienza a salir del despacho de don Pablo, Pepito Bedoya llega todo apurado pidiendo 15 pesetas para pagar el taxi y se encuentra con Paquita de manos a boca en expresión de Arniches. Se produce una escena de alta tensión. Pepito la interroga y ella le cuenta que don Pablo le ha pedido que le abandone y que ha accedido. Pepito enfurece, repite palabra por palabra sus argumentos, lo del militar expulsado, la madre devota, los días sin pan, las noches sin luz y las tardes sin merienda, y da por terminada la relación.

 

Bedoya se sienta y escribe su dimisión. Se la presenta a don Pablo y una vez que se la acepta le llama: mamarracho, sinvergüenza, artero, villano, cobarde y vil. Se enzarzan en una pelea y éste llama a los trabajadores para que le auxilien.

 

En ese momento entra Carratalá preguntando por lo sucedido y Comas se lo explica diciendo que él también es un cobarde y un sinvergüenza, con lo que coge un bastón de don Pablo y se lían a bastonazos.

 

Matilde y Pepe entran a continuación y Pintado le explica lo que ocurre pero llamando cobarde a su padre, a Pepito, por lo que Pepe y Pintado se enzarzan también a bastonazos. Todos bajan a la calle a pegarse cuando sube don Dionisio aterrado de las peleas que hay en Cuatro Caminos. Y se baja el telón. Fin del segundo acto.

 

El tercer acto se da en un saloncillo elegante de un music – hall. Al foro se ven unas cortinas que dan al escenario. A la izda. del actor se ven dos puertas, una da a un saloncillo y otra al camerino de “Las Hermanas Palmeras”; a la derecha del actor hay otras dos puertas, una para el camerino de Paquita Torres y la otra la del camerino de “La bella Cri-Cri”, actriz francesa que actúa en el espectáculo.

 

Escuchamos el final muy aplaudido de Paquita Torres.

 

En el salón están Pepe y el criado Manuel sentados con las Hermanas Palmeras de animada charla. El empresario, señor Iborra, el director artístico, don Evelio, el señor Pepe, director de las Hermanas Palmeras, aplauden la actuación de Paquita Torres.

 

En la siguiente escena Arniches introduce su número musical con D. Evelio tocando el piano y las Hermanas Palmeras cantando y bailando.

 

Don Pablo está tan contento con Paquita Torres que le ha puesto una casita en el Escorial. Carratalá está encargado de la organización de la función y Rico es el encargado de la clac.

 

Mensaje número 333: Arniches aprovecha esta situación para hacer ver lo atractivo que resulta este mundo de las artes; gente que renegaba de él, puede acabar en sus redes y si no se sabe manejar bien, puede hasta arruinarse.

 

              Carratalá entrega una carta a Pepe, remitida desde su casa, por alguna fechoría que ha podido hacer su padre.

 

Mientras la leen vemos como madame Cri-Cri se queja de que solo hay aplausos para “la togues”.

 

Paquita habla con don Pablo de lo mal que está organizada la clac, que es cosa de Rico. Carratalá lo mete en cintura y si no funcionan bien lo despide.

 

Mensaje número 334: La clac en el teatro de variedades de 1910 era muy influyente para el devenir de una obra. Si estaba bien organizada, servía para que el resto del teatro aplaudiera y se obtuvieran buenas críticas.

 

La noticia que ha leído Pepe es que su padre, Pepito, se ha escapado de La Casa de Salud en la que la familia logró ingresarlo después del episodio de furia desatado en el banco.

 

Don Pablo está aterrorizado y hace planes de fugarse a San Sebastián, pero Paquita, lo tacha de cobarde y no le deja.

 

De pronto llega Adelfa y cuenta que ha visto a Pepito en la Puerta del Sol. El susto ha sido mortal porque ella sabía que estaba recluido.

 

Conversan y Pepito le dice que las 500 pesetas se las había entregado a Carratalá, cosa que él niega naturalmente.

 

Carratalá opina que lo que le pasa a Pepito es una “Anemia Lumbar” o un “Trastorno Encefálico.”

 

Además le comunicó que mataría hoy a Carratalá a las once menos cuarto.

 

Todos abandonan la escena porque deben acudir al escenario a aplaudir a Paquita Torres y llega ¡Pepito Bedoya!

 

En cuanto terminan los aplausos y todos vuelven al saloncito, Bedoya les saluda con un frío “Buenas noches”. Huyen, se meten en los cuartos. Llega Rico que no sabía nada y al ver el revólver de Pepito también se esconde. Iborra aparece y Bedoya le pide que saque a Carratalá.

 

Carratalá pide clemencia, dice que lo ha escrito todo y que le creerán. Bedoya le dice que saque a don Pablo y a su hijo Pepe.

 

Cuando salen engañados por Carratalá que les había convencido de que no había peligro y ven a Pepito se quedan paralizados.

 

Los termina echando a la calle, y cuando sale Paquita le cuenta que toda esta pantomima la hace para sacar de este ambiente pernicioso a su hijo Pepe y a don Pablo.

 

(Acto III, Escena XVII.)

 

PAQUITA.- Y yo vuelta otra vez a luchar por una fortuna que no llega nunca, por un bienestar que constantemente se me va de entre las manos; ¡es mi castigo!

 

BEDOYA.- Tu castigo, sí; pero consuélate; peor es el mío, que al fin de mi vida si pretendo alguna felicidad, he de venir a buscarla en vuestros falsos amores y en vuestras falsas amistades.

 

 

Vosotros sois el premio que ofrece la vida a cuantos como yo buscamos la felicidad en la crápula constante, en la eterna disipación, en la liviandad, en el escándalo.

 

CARRATALÁ.- Siempre bromista, siempre jovial… genio y figura…

 

Telón y fin de la obra.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 327: Arniches da con la clave del pillo español, el calavera o tarambana. Es aquella persona que con su simpatía puede lograr tu benevolencia y además fastidiarte.

 

MENSAJE NÚMERO 328: Nunca se puede decir a un hombre a qué corazón amar. El corazón va donde quiere. Carlos Arniches lo cumplió a rajatabla y lo respetó con todos, sus hijos incluidos.

 

MENSAJE NÚMERO 329: Qué importante es conocer en profundidad de lo que se habla antes de emitir un juicio. Arniches hace suya la frase: “No puede juzgarse la verdadera proporción de las cosas por la sombra que proyectan, siempre deforme”.

 

MENSAJE NÚMERO 330: La juventud no se somete ni se domina y resplandece y triunfa. Carlos Arniches fue un enamorado de la fuerza de la juventud.

 

MENSAJE NÚMERO 331: El cómico para Carlos Arniches es uno de los elementos primordiales de su teatro, y los valora en todo lo que valen. Su capacidad para pasar del llanto verdadero a la risa, siempre fue algo que admiró a D. Carlos.

 

MENSAJE NÚMERO 332: Esta frase, “tiene más mérito que cuando nos ame un viejo, sepa hacernos olvidar que lo es”, va contra todas las convicciones de Arniches, que siempre aceptó su edad y su situación en la vida, y que nunca quiso aparentar lo que no era.

 

MENSAJE NÚMERO 333: Arniches aprovecha esta situación para hacer ver lo atractivo que resulta este mundo de las artes; gente que renegaba de él, puede acabar en sus redes y si no se sabe manejar bien, puede hasta arruinarse.

 

MENSAJE NÚMERO 334: La clac en el teatro de variedades de 1910 era muy influyente para el devenir de una obra. Si estaba bien organizada, servía para que el resto del teatro aplaudiera y se obtuvieran buenas críticas.

 

MENSAJE NÚMERO 335: Vemos una crítica al mundo de los artistas cuando terminan su trabajo, los llama Arniches, creadores de falsos amores e ilusiones vanas y falsas amistades. El mensaje contra la vida desordenada no puede estar más claro.

 

MENSAJE NÚMERO 336: Por último destacar, al igual que veremos en otras obras, que el más tarambana del elenco es el encargado de ser el “cuerdo” del grupo y salvar a los seres queridos de una vida de perdición, y de unas familias destrozadas.

 

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Salón Escarlata en el que actuaba Paquita Torres.