GENTE MENUDA

 

O

 

LA FUERZA DE LOS HIJOS

 

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Se estrena esta obra el 7 de mayo de 1911. Está escrita por Carlos Arniches y Enrique García Álvarez, es su colaboración número 23 de la 26 que totalizarán hasta 1912. La música corre a cargo del maestro Quinito Valverde y Sanjuán. Incluimos esta obra en su Etapa Moralizante.

 

Esta historia refleja una realidad comprobada por Carlos Arniches en los barrios bajos de Madrid. Había familias en las que ambos progenitores abandonaban la custodia de los hijos bien por fallecimiento de uno de ellos y trabajo del otro o bien por enamoramientos con terceros. Sea como fuere, los hijos debían ingeniárselas para salir adelante, para pagar al casero, para la comida y para la ropa.

 

Nuestra familia protagonista la forman el padre, Felipe Mínguez, que lleva quince días sin aparecer por casa y probablemente metido en asuntos turbios, y sus cuatro hijos: Perico el mayor (Enrique Chicote.), escritor de musicales; Catalina (Loreto Prado), la única chica; Casimiro, el único que estudia y que se va a examinar; y Manolito el más pequeño y que cuida de su perro Garibaldi.

 

El primer Acto se divide en dos cuadros. El primero nos muestra el modestísimo cuarto en el que viven las cinco personas de la familia Mínguez.

 

Dos puertas que dan a dos habitaciones, un paso que da a la cocina, un lavabo, un sofá roto, una mesa camilla y una jaula con un jilguero. Es de día.

 

El momento del desayuno es un verdadero caos. Perico se levanta tarde, Casimiro repasa la historia de España ya que tiene ahora el examen, Catalina ha tenido que mendigar una onza de chocolate y Manolito se ha ido con Garibaldi a hacer la compra pidiendo todo de prestado.

 

Al final Casimiro se va y quedan Perico y Catalina. Están comentando su patética situación cuando suelta Catalina la siguiente frase:

 

(Acto I, Cuadro I, Escena VII.)

 

CATALINA.- Que las criaturas necesitamos que nos guíen en la vida.

 

Mensaje número 351: Arniches pone en boca de Catalina la falta de no tener a los padres, llevan quince días los cuatro hermanos solos y todo son deudas, préstamos, pobreza, hambre y miseria. La educación familiar es un pilar fundamental para Carlos Arniches.

 

              Están hablando de la revista musical que está escribiendo Perico: EL HADA DEL CALOR. El título no le gusta a Catalina.

 

Llega el cartero con las cartas dirigidas al padre y les pide 40 céntimos. Perico está como la semana pasada; sin un céntimo.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 153

 

(Acto I, Cuadro I, Escena VII.)

 

PERICO.- ¿Ha dicho cuarenta céntimos?

 

CARTERO.- Sí.

 

CATALINA.- Sí.

 

PERICO.- ¿Sí?… Bueno, pues… pues yo no tengo… no he cambiao, ¿sabe usté?

 

CARTERO.- ¿No has cambiao?

 

PERICO.- No, señor, no he cambiao; estoy como la semana pasá, sin un céntimo.

 

Al final se va si cobrar y deja dos cartas abultadas. Sube Lauro, policía de guardia urbana, que les comenta que la mujer con la que se le ha visto a su padre, es una contrabandista, y que las cartas pueden tener algo delictivo.

 

Manolito no ha conseguido nada para comer. La situación es muy crítica. No pueden ni alimentar con cañamones a su jilguero, por lo que deciden dejarle en libertan y le cantan estos versos:

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 138

 

(Acto I, Cuadro I, Escena IX.)

 

CATALINA.-      ¡Pobre jilguerito

que era mi alegría,

pues cantaba alegre

cuando yo reía!

 

MANOLITO.-     ¡Pobre jilguerito

qué va a ser de ti,

solo en el mundo

sin tenerme a mí!

 

CATALINA.-      ¡Ay, mi jilguerillo

qué pena me das,

cuántos sufrimientos

pasarás!

Ya verás, bonito

cuántas desazones.

 

PERICO.-            Ya verás qué caros

van los cañamones.

 

MANOLITO.-     No hagas tonterías

que eres muy chiquito.

 

PERICO.-            Ten mucho cuidadito

no te coman frito.

 

CATALINA.-      Jilguero rebonito

que a volar ya libre vas,

no te olvides, jilguerito,

de estos pobres amiguitos

que te dieron libertad.

Escuchad, escuchad.

 

MANOLITO.-     ¿Qué nos dice?

 

CATALINA.-      Calla ya.

¡Cómo me entristece su pipiripí!

¡Dice que no quiere marcharse de aquí!

 

MANOLITO.-     Dice que el espacio le causa temor.

 

PERICO.-            Dice que en su jaula se encuentra mejor.

 

CATALINA.-      Ábrele la jaula

que se marche ya.

¡Pobrecito mío,

qué pena me da!

 

LOS TRES.-        Volando va.

¡Qué pena da!

 

 

Manolito, justo antes de subir a casa, se había encontrado con su tío Fermín, hermano de su padre, un hombre de muy mal genio y que le ha dicho que ahora venía para la casa.

 

El tío Fermín Mínguez es una persona muy mal encarada, gritona y faltona. Se encara con Manolito por jugar el otro día en la fuente, con Perico por vago, con Catalina por estar de palique con Pepe, su novio en la calle: “un granujilla de blusa azul, un golfo de esos de oficio”.

 

Perico queda aterrado y ella le jura que todo es mentira, “¡que soy buena, te juro que soy buena!” le dice también llorando.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena X.)

 

CATALINA.- ¡Aquí lo que llevamos es mucha miseria y mucha necesidad, porque estamos abandonados de tóo el mundo! ¡Eso es!

 

Mensaje número 352: ¡El grito del abandono de todo el mundo! ¡Arniches reclama atención a los más desamparados!

Para completar el cuadro, llega Casimiro, que le han suspendido en el examen.

 

Fermín se ríe diciendo: “¡A trabajar a la Villa!”

 

Deja una peseta y se va.

 

(Acto I, Cuadro I, Escena XII.)

 

CATALINA.-      ¡Tener que aguantar tóo esto por una triste peseta! ¿Por qué no verán esto los padres antes de abandonar a los hijos?

 

PERICO.- Que te insulten, que te maltraten…

 

CATALINA.- ¡Y que te calumnien la honra!

 

PERICO.- ¡Tóo esto es que nos ven sin la sombra de un padre!

 

Mensaje número 353: Aquí la protesta es más concisa: Arniches culpa a padres irresponsables que tienen hijos y después… ¡abandonan su obligación de cuidarles!

 

              En ese momento ven subir por la escalera a su padre. Perico les manda a los tres al sofá. Ha decidido encararse con él aunque le caiga una paliza.

 

Cuando llega Felipe pide las cartas sin saludar a sus hijos. Perico se encara con él, pero al final se las da. Felipe las lee y queda aterrado. Murmura para sí mismo que si no lo hace pierde el amor de “ella” y que si lo hace “puede acabar en presidio”, “¡qué lucha!”.

 

El padre queda sentando y abatido con la cabeza entre las manos. Perico se arma de valor y le echa en cara los quince días en los que les ha abandonado; debe renunciar a esa mujer ya que no están dispuestos a renunciar al cariño de su padre… Catalina llora, Felipe llora… los hijos rodean al padre en un abrazo eterno… ¡y se oye el ronquido de Felipe! Se había quedado dormido. Aprovechan entonces para quitarle la carta y leerla. Este momento lo tenemos fotografiado:

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Catalina (Loreto Prado) y Perico (Enrique Chicote) mirando la carta de la americana de su padre, Felipe,  en la que se dan cuenta de algo terrible y sin que nadie sepa por qué, todos se van de casa y se termina el cuadro. Mutación.

 

El segundo cuadro nos muestra el interior de Café Cantante. Es de noche.

 

Concha La Lunares está de ligoteo con tres adinerados caballeros de pueblo: Isabelo, Zacarías y Talegas. Se escucha en el escenario cantar a Las Silverías.

 

Entran Pancho, Poncho, Pincho y Puncho, cuatro peruanos a cantar “Er boyuyo”.

 

Concha es llamada por Paca que está con Alfredo y Chulo Goma, todos compinches de la banda estafadora. Están esperando que “Sordito” les avise que Felipe ha recibido la carta y que va todo en marcha. Si va todo bien, la letra que han falsificado, la cobrará Felipe y se repartirán 50.000 pesetas (200.000 €). Concha espera que Felipe cumpla con su parte, si no, “¿para qué ha estado con ese tío pasmao medio año?”, se pregunta.

 

En ese momento entra Felipe y le dice a Concha que cuente con él para todo lo bueno pero que para esto… Entonces ella le aprieta y le pregunta si la quiere. Felipe le dice que mucho más que eso, que es ceguera lo que tiene por ella.

 

(Acto I, Cuadro II, Escena IV.)

 

FELIPE.- No es cariño, es ceguera lo que tengo por ti, bien lo sabes; si no, ¿te crees tú que estaría yo entre esa gente?

 

CONCHA.- Entonces, si me quieres, tú vas a cobrar mañana esa letra a la casa de banca.

 

FELIPE.- Concha no me obligues. Esto es una estafa…Yo tengo hijos…

 

CONCHA.- Pues vete con ellos. (Dando media vuelta.)

 

FELIPE.- ¡Concha! (Deteniéndola)

 

CONCHA.- O ellos o yo, escoge.

 

FELIPE.- Concha, repara que esto pue ser la deshonra, la cárcel… y esas criaturas…

 

CONCHA.- O ellos o yo; escoge y pronto.

FELIPE.- Tú, Concha, ya lo sabes, pero…

 

CONCHA.- Entonces ¿vas a cobrar la letra?

 

FELIPE.- ¡Concha!

 

CONCHA.- ¿Vas o no?

 

FELIPE.- ¡Iré!

 

Mensaje número 354: Arniches describe en este intenso diálogo entre Felipe y Concha, cómo se puede llegar a cometer un delito por personas honradas pero “cegadas” por un cariño, que además no es tal. El delito siempre requiere una “distorsión de la visión de la realidad”.

 

Felipe abandona la escena y Concha y Paca se frotan las manos pensando en marcharse a Buenos Aires con el dinero y dejarle tirado a Felipe por ahí. Vuelven a entablar conversación con Isabelo, Zacarías y Talegas.

 

En ese momento aparecen los cuatro hijos en el Café Cantante. Están completamente cortados por la vergüenza; se sientan en una mesa y piden un solo café para los cuatro ante la mofa de la camarera Leonor. En el escenario se escucha a un cantaor y después a La Bella Manojo cantar “Serafina”. Aún podemos escuchar hoy este cuplé en internet pero con un sonido de muy mala calidad.

 

Mandan a Casimiro para que le dé el recado a Concha, y que se acerque a su mesa a hablar. Perico es el encargado de hablarle.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 154

 

(Acto I, Cuadro II, Escena VII.)

 

PERICO.- Bueno; pues mire usté señora, el principal ojeto que nos ha traído es el decirla a usté, que usté es una persona muy simpática, pero…

 

CONCHA.- ¿Pero qué?

PERICO.- Pero muy simpática. Es que remachaba. (Tengo la boca como una esponja.) Y queríamos decirle a usté que… vamos que… que como mi padre es nuestro y de usté es… una cosa distinta de lo de nosotros, pues claro está que mi padre deja de ser, al ser usté diferente de nosotros, lo que le corresponde ser a un padre en el terreno de lo usual con sus hijos y allegaos. ¿Usté me ha comprendido?

 

CONCHA.- Yo no.

 

PERICO.- ¡Qué raro!

 

CATALINA.- ¡Pero cómo te va a comprender! ¿Tú crees que la señora entiende el marrueco?

 

PERICO.- Me habrá fallao la sintasis, pero lo que es la claridad.

 

Catalina se lo acaba explicando bien y Concha acepta abandonarlo, como si lo enjaulan, miente a los niños.

 

Como notan que es mentira lo que dice, en cuanto sale al escenario abuchean y gritan su actuación. Manolo ha traído garbanzos explosivos y Perico un revólver sin balas. Cuando le da la señal, Manolito tira un garbanzo y Perico saca el revólver: ¡parecen disparos!

La gente comienza a gritar, huyen despavoridos, el local queda destrozado, llega la policía y los encierran; y se produce el final del primer acto.

 

El segundo acto comienza con un cuadro en el que se ve una calle corta de Madrid del Paseo de Ronda con una Iglesia al fondo.

 

Son las cuatro de la madrugada, el sereno canta la hora; los cuatro hermanos están tiritando tumbados en el banco y los despierta.

 

Ellos como tienen frío cantan la JOTA CONTRA EL TIRITÓN.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 139

 

(Acto II, Cuadro III, Escena I.)

 

PERICO.-            ¡Achits!

 

LOS OTROS.-     ¡Jesús!

 

PERICO.-            Ya me constipé y es que hace un relente

que deja frané.

 

CATALINA.-      Es un aire fino que entra en el pulmón

y que te produce congelación.

 

CASIMIRO.-       Y entra por delante y entra por detrás

yo estoy tiritando, yo no puedo más.

 

CATALINA.-      Pues hay un gran remedio para calentarse

y para quitarse todo constipado.

 

LOS TRES.-        ¿Dices que hay un medio?

 

CATALINA.-      De lo más seguro, y además os juro

que es de resultao.

 

LOS TRES.-        Dinos ese medio sin vacilación.

 

CATALINA.-      Pues bailar la jota contra el tiritón,

tiri, tiri, tiri, tiri, tiritón.

 

LOS TRES.-        Tiri, tiri, tiri, tiri, tiritón.

 

TODOS.-             Tiritón.

 

CATALINA.-      Una morena de buten ¡ay, ay, ay!

con un talle superior.

 

LOS TRES.-        Sí, señor.

 

CATALINA.-      Y una carita serrana, na, na, na, na,

no hay chimenea mejor.

 

LOS TRES.-        Ni más superior.

….

 

El señor Lauro les ha sacado de comisaría y se ha puesto a indagar en el caso de las letras falsas. Cuando se dirigían a casa, su propio padre les quiso dar una paliza por haberse entrometido y han tenido que pasar la noche al raso. Necesitan un cafecito y Manolito sabe cómo ingeniárselas para engañar al Cafetero que viene vendiendo café ambulante de madrugada.

 

Simulan que están buscando un duro que lo han visto rodar hasta una ranura muy estrecha. El cafetero aparca su carrito y se pone a buscar como loco. Dos le ocultan la vista de su carro y los otros dos se sirven café gratis. Cuando han terminado, se cambian y beben los otros dos. Animan al cafetero a que se pele los dedos en el intento hasta que no puede más.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 155

 

(Acto II, Cuadro III, Escena II.)

 

CATALINA.- Quiá, no, señor; es bueno ¿verdá Perico que es bueno? (Refiriéndose a que no es falso el duro.)

 

PERICO.- ¡Riquísimo!… (Mientras bebe el café a escondidas.), ¡digo, buenísimo, sí, señor!

 

CAFETERO.- (Levantándose.) Naa, que me he pelao los dedos. No llego. U pa mí que no está: yo no busco más.

 

CASIMIRO.- No sea usté tonto, que está.

 

CAFETERO.- ¡Que va a estar!

 

PERICO.- ¿Y si lo encontramos nosotros?

 

CAFETERO.- (Cogiendo el carro.) Que os aproveche.

 

TODOS.- Muchas gracias.

 

CATALINA.- ¡Y encima se va agradecido!

 

Lauro llega con noticias, se reúne la banda en el Ventorro “El Cubano”, orilla de Cuatro Caminos detrás del Depósito de Aguas. Perico piensa un plan que no lo explica y pide la colaboración de todos y se produce la mutación del cuadro.

 

El cuarto Cuadro es una calle elegante de Madrid en la que se ve un gran portal donde están las oficinas de un Banco con el siguiente cartel: “CRÉDITO FINANCIERO. OPERACIONES BURSÁTILES. GIROS. DESCUENTOS”. Es de día.

 

Hay gran animación de vendedores, de gente, público en general, bullicio, ruido… Un ciego con su lazarillo cantando el vals del Príncipe Óscar.

 

Concha y Felipe entran en escena y ésta le enseña dónde está el banco para ir a cobrar la letra.

 

Perico aprovecha un instante para colarse dentro del portal. Manolito, con un hatillo irá a juntarse con Catalina y Casimiro para desplazarse hasta “El Cubano”.

 

Concha y Felipe se despiden. Él se dirige al Banco y ella escapa por si le cogen a Felipe la policía. Cuando entra en el portal le sale Perico desde una esquina y lo detiene. – ¡Que no padre, que no sube usté!- le espeta Perico. Felipe le quita de en medio, Perico se agarra a él y lo saca fuera. Le revela que sabe que va a cobrar una Letra falsa, y el padre lo niega. Le pide que se la dé a él, le dice que eso nunca, vuelven a forcejear y Perico se hace con la Letra y la rompe. Felipe le da una sonora bofetada y se marcha gritando que le ha hundido para siempre.

 

Un guardia se le acerca a Perico y le pregunta si el ruido ha sido una bofetada y Perico responde: “Ha sido un aplauso de la Divina Providencia, ahora que puede que se me hinche”. Y se produce la Mutación.

 

El quinto Cuadro es el pequeño comedor del ventorro “EL CUBANO” a las afueras de Madrid.

 

El camarero del “Cubano”, llamado Gurria, atiende la mesa de la banda de falsificadores. Están todos muy nerviosos porque no llega Felipe con el dinero, vaticinan que se habrá rajado. Concha exclama: “Estoy que me ahogan con un pelo” (frase arnichesca por antonomasia.)

 

De pronto hace su aparición Catalina vestida de forma desastrosa, falda rota, sombrero estropeado, con frases inconexas, pidiendo agua y disculpándose… Les cuenta que su padre quiere que se salven. Quedan todos aterrados. En el relato, Arniches, se hace un homenaje a Alma de Dios y la canción del vagabundo.

 

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 83

 

(Acto II, Cuadro V, Escena II.)

 

CATALINA.- (Sollozando, entrecorta las palabras.) Pues nada, que fue mi pobrecito padre, subió al Banco, y cuando presentó la letra pal cobro, siente que le cogen por los brazos y le gritan: “Esa letra es falsa, so granuja. Date preso.”

En esto sacan una cuerda para atarle, y mi padre, loco de rabia al verse perdido, tira de revólver, dispara, y tuvo tan mala suerte, que le dio al tenedor de libros en un asien…

 

CHULO.- ¡Qué bruto!

 

CATALINA.- En un asiento de los que estaba escribiendo. A todo esto, los empleados salieron pidiendo socorro, se arremolinó la gente, y mi padre, aprovechándose de la confusión se fue a la calle huyendo;

¡Toda la gente gritaba con los puños así! “¡Miserable! ¡Vagabundo! ¡Estafador! ¡Debe tener cómplices!” (Con intención.) En esto se fijaban mucho. Y uno decía: “¡Que confiese, que cante el estafador!”, y otros: “¡Que cante el vagabundo!”

 

Le han dado tal paliza que le han llevado a la casa de socorro a hacerle 16 curas.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 156

 

(Acto II, Cuadro V, Escena II.)

 

CATALINA.- Y dice una beata que lo tiene bien empleao, por libre pensador. Y digo yo, ¡llamar librepensador a un hombre que va con dieciséis curas!

 

Le pidió su padre que fuese al merendero a avisarles.

 

¡En ese momento entra gritando Casimiro que su padre ha matado al Juez! El terror se apodera de todos. Además grita: “ ¡Está la Guardia Civil rodeando el merendero. Ha cantado todo. Estáis todos en la cárcel!”

 

Entra Perico vestido de Guardia del Orden Público con el sable desenvainado y grita: “¡Alto todo el mundo!”

 

Concha, Paca y Alfredito saltan por las ventanas y el Chulo se mete en la bodega.

 

Paco dice triunfante: “¡Hemos vencido! ¡Después de este susto cualquier día vuelve esta señora a mirar a nuestro padre! ¡La espada de la justicia y el capote del señor Lauro han triunfado!”. Y se produce la Mutación.

 

Mensaje número 355: Es vital para Arniches dejar claro el triunfo de la Ley sobre cualquier delito. Ese era su afán: quitar los malos vicios de la gente humilde.

 

              El sexto cuadro nos muestra la calle de la vivienda de Concha. Felipe está esperando a que llegue para poder explicar lo que ha ocurrido en realidad.

 

En esto que llegan todos y se esconde Felipe para escucharles. Concha dice que ha estado aguantando medio año a ese tipo asqueroso para luego esto. Felipe no da crédito. Ella desea que lo ahorquen a él y a sus malditos hijos.

 

Felipe sale de su escondite e increpa a Concha que se ratifica en lo que ha dicho; todos se enfrentan contra Felipe y le dan una buena tunda. Llega Manolito tirando piedras y llamándoles canallas y asesinos y salen huyendo.

 

(Acto II, Cuadro VI, Escena III.)

 

MANOLITO.- (Tirando piedras.) ¡Canallas! ¡Asesinos!… ¡Padre!, ¿le han hecho a usté daño?

 

FELIPE.- (Casi llorando.) ¡Menos que el que merezco, hijo mío!

 

MANOLITO.- – ¡Ladrones!… ¡Cobardes!… (Tirando piedras.) ¡Volver ahora, que somos dos pa dos! ¡Volver!

 

Mutación.

 

El séptimo y último cuadro es una plaza de los barrios bajos de Madrid. A la izquierda está la cerería del casero de Felipe y sus hijos. A la derecha hay el Ultramarinos de Valeriano. Catalina y Casimiro están sentados encima de los muebles de su casa: el casero les ha echado por impago de dos meses.

 

Todos los vecinos están indignados contra los caseros y con su posición de poder. Cantan el tango de Perico contra los caseros.

 

(Acto II, Cuadro VII, Escena I.)

 

TODOS.- ¡Guerra!

 

VENDEDOR.- ¡Tiene razón el chico!

 

CASIMIRO.- Y ahora pa que vea que no nos acoquinamos, vamos a cantarle el tango que tiene escrito Perico para su revista.

 

TODOS.- ¡Sí, sí!

 

CASIMIRO.- Anda, alégrate, ¡y duro contra el casero!

 

Mensaje número 356: Ya tenemos a un Carlos Arniches denunciando un problema de nuestro tiempo. Los desahucios debían de tener otra solución. En esta obra se soluciona con una aportación vecinal. Recuerda a los ambientes rurales, en los que el pueblo, era consciente de la necesidad de que todos sus miembros estuviesen en condiciones de aportar a la comunidad. Para ello se ayudaban entre todos para la vendimia, la recogida de la cosecha, en las desgracias, en los derrumbamientos y en las construcciones de sus casas. Arniches encuentra en el pueblo la solución al desahucio. Interesante.

 

Al finalizar el tango aparece Perico saliendo de la cerería del casero. Ha fracasado en su intento de lograr una prórroga. El señor Valeriano, del Ultramarino, le consuela y propone una colecta vecinal. El la inicia poniendo un duro (5 pesetas = 20 €). Todos van a la tienda en fila aportando lo que pueden.

 

El señor Lauro viene con Felipe y Manolito y quedan sobrecogidos ante la imagen. Los cinco se abrazan y lloran juntos. Felipe les pide perdón y suelta Catalina.

 

(Acto II, Cuadro VII, Escena III.)

 

CATALINA.- Los padres están siempre perdonados.

 

FELIPE.- ¡Hija de mi alma! No hay pa mi castigo más grande que el de vuestros besos, porque al ver el cariño que me dais, veo lo malo que he sido pa vosotros.

 

LAUREANO.- ¡Ele! Que oigan esto los padres abandonan sus casas. Y créame usté, señor Felipe, los hijos pa los padres y los padres pa los hijos, y too lo demás de la vida, tonterías y armas al hombro, y yo digo que en la casa donde no haiga amor de padres e hijos, habrá maldición de Dios y ruinas y tristezas… Como está a la vista.

 

Mensaje número 357: El valor de la familia para Arniches es tan elevado, que cualquier error que se cometa debe ser perdonado, no importa quién lo ha hecho, ni la dimensión del mismo, lo que importa es el arrepentimiento sincero y el perdón es la solución al problema. Arniches muestra en esta frase un amor incondicional a quien le dio la vida.

 

              Valeriano ha reunido 42 pesetas (168 €), suficientes para pagar los dos meses de atraso y sobra. Él dará trabajo a Perico en su tienda como “tenedor de libros” y a Manolito para el mostrador.  Casimiro va con una Vendedora. Todos ayudan a subir los muebles.

 

(Acto II, Cuadro VII, Escena IV.)

 

VALERIANO.- Mirando pa arriba es como se encuentra la mano de Dios.

 

FELIPE.- ¡Pero, Dios mío, si esto parece un milagro! ¡Un milagro!

 

CATALINA.- ¡Y lo es, padre, y lo es! ¡Es el milagro del amor de unos hijos que no se conformaban con perder el cariño de su padre!

 

LAURO.- ¡Y a esto le llaman gente menuda! ¡¡Menuda gente!!

 

Telón.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 351: Arniches pone en boca de Catalina la falta de no tener a los padres, llevan quince días los cuatro hermanos solos y todo son deudas, préstamos, pobreza, hambre y miseria. La educación familiar es un pilar fundamental para Carlos Arniches.

 

MENSAJE NÚMERO 352: ¡El grito del abandono de todo el mundo! Arniches reclama atención a los más desamparados!

 

MENSAJE NÚMERO 353: Aquí la protesta es más concisa: Arniches culpa a padres irresponsables que tienen hijos y después… ¡abandonan su obligación de cuidarles!

 

MENSAJE NÚMERO 354: Arniches describe en este intenso diálogo entre Felipe y Concha, cómo se puede llegar a cometer un delito por personas honradas pero “cegadas” por un cariño, que además no es tal. El delito siempre requiere una “distorsión de la visión de la realidad”.

 

MENSAJE NÚMERO 355: Es vital para Arniches dejar claro el triunfo de la Ley sobre cualquier delito. Ese era su afán: quitar los malos vicios de la gente humilde.

 

MENSAJE NÚMERO 356: Ya tenemos a un Carlos Arniches denunciando un problema de nuestro tiempo. Los desahucios debían de tener otra solución. En esta obra se soluciona con una aportación vecinal. Recuerda a los ambientes rurales, en los que el pueblo, era consciente de la necesidad de que todos sus miembros estuviesen en condiciones de aportar a la comunidad. Para ello se ayudaban entre todos para la vendimia, la recogida de la cosecha, en las desgracias, en los derrumbamientos y en las construcciones de sus casas. Arniches encuentra en el pueblo la solución al desahucio. Interesante.

 

MENSAJE NÚMERO 357: El valor de la familia para Arniches es tan elevado, que cualquier error que se cometa debe ser perdonado, no importa quién lo ha hecho, ni la dimensión del mismo, lo que importa es el arrepentimiento sincero y el perdón es la solución al problema. Arniches muestra en esta frase un amor incondicional a quien le dio la vida.

 

 

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Felipe y sus cuatro hijos arriba. Los autores de la letra, abajo, rodean al maestro Valverde.

 

Foto tomada tras el estreno de la obra Gente menuda.

De izquierda a derecha: Quinito Valverde, Carlos Arniches, Enrique García Álvarez (de pie.), Enrique Chicote (sentado) y Loreto Prado (de pie.)

Archivo Familiar.