LOS PASIONALES

 

O

EL JURADO POPULAR Y SUS FALLOS.

 

 

 

 

Este sainete rápido llamado Los Pasionales, nos permite conocer la opinión de Carlos Arniches sobre la instauración de los jurados populares y sus fallos. Se publica en Blanco y Negro el 4 de Julio de 1915. Incluimos esta obra en su Etapa Política.

 

Para ilustrar la escena sitúa a su primer personaje descendiendo por la calle Torrecilla del Leal, llegando a la calle Zurita, calle de la Fe y a la conocida calle del Salitre.

 

Esta calle de la Torrecilla del Leal tiene una historia digna de ser conocida. Sucedió que cuando Enrique “el fratricida”, asediaba Madrid para arrebatársela a su hermano de padre Pedro I “el cruel” en 1366, tuvo que marcharse derrotado, pero decidió pernoctar a las afueras, justo donde está ahora la mencionada calle. En ese lugar se encontraba una posada con una torre. El dueño de la misma, leal a Don Pedro, se negó a que entrara Don Enrique y fue ahorcado al día siguiente. Desde entonces se le conoce como la Torrecilla de Leal (161).

 

 

Tenemos pues, a nuestro personaje Paco el Metralla, apostado frente al obrador donde trabaja la hasta entonces su novia, La Nieves.

 

Es muy temprano. Todas las mujeres que están trabajando dentro lo ven y avisan a Nieves.

 

Durante la espera llega un compadre llamado Gumersindo al que le cuenta sus males de amores.

 

Resulta que al acudir a un baile con Nieves, el Metralla se quedó tonteando con la Piñones en el guardarropa. Nieves que lo ve se enfada y le dice que cortan relaciones. El Metralla le salta un diente del manotazo que le da. Aún así, después de esto la sigue a un baile y se monta un buen follón con el pollo que estaba bailando con la Nieves.

 

El Metralla, que le sacaba a Nieves 20 pts. cada semana “pa gastos” (unos 60 €), está ahora sin blanca y quiere recuperarla como sea.

 

La llegada de Gumersindo se lo deja claro. Le cuenta que le debe amenazar a Nieves con desfigurarle la cara si no accede a volver con él, y que no tenga cuidado con la justicia, que con apelar a que ha sido un “arrebato pasional” va a quedar absuelto. Además, está el Jurado Popular y eso le da aún más ventaja.

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CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 198

 

GUMERSINDO.- Porque se diztó indebidamente auto de prisión. El juez, que me atropelló con el “auto”.

 

PACO EL METRALLA.- Lo que pasa con toos los autos.

 

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 97

 

GUMERSINDO.- Pero, muchacho, se vio la vista causa, y como la seda. ¡Me tocó un Jurao…!

 

PACO EL METRALLA.- ¿Bueno?

 

GUMERSINDO.- Ni escogido. El señor Pepe El Bocas, Quintín el Churrero, el señor Serapio el Orejas, Custodio el de la Leoncia, Valentín el Zapa…Toos amigos.

 

PACO EL METRALLA.- Pero, ¿cómo estaban ahí esos tíos?

 

GUMERSINDO.- Sí, hombre; que a los caballeros les gusta que haiga Jurao, pero no quieren ir, ¿sabes?, y cuando les toca, pos pa no molestarse, delegan por las cinco pesetas (15 €) en una colección de sustitutos, del comercio de esta corte, que vagan por las Salesas a lo que cae. Y, claro, yo, que me vi con la mar de conocidos en el Tribunal Popular, compuesto en su mayoría de elemento vinatero, pues dije: “Sois míos”, y alecionao por el defensor, a la primera pregunta del fiscal empecé a llorar a lágrima viva y a decir que los celos me habían puesto una venda sanguinolenta en los ojos; que la navaja se me había venido sola a la mano, y que al cometer el delito me pasó una cosa pasional por el cranio, que yo no sabía si estaba jugando a la brisca o dando puñalás.

 

PACO EL METRALLA.- ¡Vaya un raspa!

 

GUMERSINDO.- Y a too esto, yo venga de sollozos, llamándole a la Enriqueta “ser querido”, “arcángel de mi juventud”, “primer amor de mi existencia”…y dando convulsiones y diciéndole al relator que me hiciese el osequio de pegarme un tiro en la nuez, que yo no podía vivir después de haber atentao contra aquella mujer “amada y fraudulenta”.

 

PACO EL METRALLA.- ¡Chiquillo, es que tú también te usas unas frases…!

 

GUMERSINDO.- Hombre, la solenidá era pa ello. Resumen: que si ves el cuadro la hincas. El público era un puro sollozo; los juraos hicieron charco de tanta lágrima, y el presidente del Tribunal yo creí que se arcidentaba. Gracias a que empezó a roncar.

 

PACO EL METRALLA.- ¿Se quedó dormido?

GUMERSINDO.- Como una rosca. Total: veredicto de inculpabilidaz, sentencia asolutoria, la Enriqueta lisiada pa toa su vida y yo con un cartelito entre las damas desde que salí de la cárcel que aquí me tienes: vestío, calzao, fumao, comido, bebido, ecétera,  ecétera…

 

PACO EL METRALLA.- Eres el Hizdemburge del Sombrerete.

 

En esto que salen todas la mujeres del Obrador rodeando a Nieves. Paco la llama pero ella no acude. Le agarra de un brazo y saca la navaja. Todas las mujeres se abalanzan sobre él. “Aquél enjambre de mocitas bravas  cae sobre él y le desarman, le tiran al suelo y, con llaves, bolsos de mano, puños cerrados, le dan una paliza de órdago a la grande, y le dejan en tierra sangrando por boca y narices, entre la rechifla de la gente del barrio, enterada del suceso. Un guardia de Orden Público, que se acerca al escándalo, se lleva a pescozones al Metralla.

 

GUARDIA.- Echa p’alante, vividor de mujeres.

 

PACO EL METRALLA.- Guardia, que ha sido por celos…Que soy un pasional…

 

GUARDIA.- ¡Cállate ya, so golfo! La culpa de lo que hacéis la tié el Jurao y na más que el Jurao. Que fuera yo el que sentenciara estas cosa, y ya veríais… ¡Os echaba cinco años de presidio por granujas y diez por pasionales!

 

 

MENSAJE DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 453: Toda la obra es una crítica feroz a los Jurados Populares y a las artimañas que se fueron urdiendo para evitar la presencia de los ricos, y así no perder “tiempo”.

 

El Jurado Popular llega a España con la Invasión Napoleónica. Fernando VII abdica a favor de José Napoleón y se otorga el Estatuto de Bayona donde aparece implícita la figura del jurado.

 

              El propio José Napoleón lo desactiva, pero se incluye explícitamente en la constitución de 1812 pero sin desarrollarse, y quedando como un futuro encargo para las cortes.

 

              Con la constitución de 1869, se establece a nivel constitucional un jurado con atribuciones mucho más amplias.

 

              El 1 de enero de 1899 entra en vigor la Ley del Jurado vigente hasta 1936 (162). Carlos Arniches lleva 5 años casado con Pilar Moltó y escribe este sainete en 1917, por lo que ya acumulaba muchos casos conocidos y mucha experiencia de lo que había sucedido hasta ese momento y de su mal funcionamiento.

 

              La referencia al Hizdemburge del Sombrerete se refiere a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendoff und von Hindenburg (1847-1934), mariscal alemán durante la guerra 1914- 1918.  Independiente y Conservador fue capaz de ganar a Adolf Hitler en las elecciones de 1930, aunque posteriormente le nombró Canciller.