LAS LÁGRIMAS DE LA TRINI

 

O

 

EL AMOR TRANQUILO.

 

 

 

Archivo Familiar.

 

 

FAMILIA TIPO DE ARNICHES EPISODIO NÚMERO 22.

 

. Ahora en Las lágrimas de la Trini, tenemos a Severino Llantín y Obdulia como padres de Trini casada con Paco Suárez.

 

Incluimos esta obra en su Etapa Feminista, ya que se está dirigiendo al verdadero poder de una mujer sin necesidad del llanto. Se estrena esta obra el 22 de abril de 1919 y está firmada por Carlos Arniches y Joaquín Abati.

 

El primer acto se desarrolla en un comedor de una casa modesta en un piso bajo. Tenemos dos ventanas al foro que dan a la calle. Estas ventanas estarán repletas de niños atentos al señor Severino, padre de Trini y además “Guiñolista”. Se ve el cartel que suele llevar para anunciar su función en la Concepción Jerónima:

GUIÑOL SEVERINO

 

GRAN COMPAÑÍA DRAMÁTICA

 

TODOS LOS AZTORES AZTRICES RECIÉN ESTRENAOS

GRAN FUNCIÓN PARA HOY

EL MAGNÍFICO DRAMA EN 8 AZTOS Y 7 ENTREAZTOS

“LA LIBERTAD DE POLONIA U

EL REY IVÁN XVI”

 

              Con todos los niños mirando por la ventana, el señor Severino comienza su función con los Guiñoles que Arniches los llama “Fantoches”. Interactúa con el Marqués y con el Conde.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 189

 

(Acto I, Escena I.)

 

CONDE.-             Cruza conmigo tu acero.

 

MARQUÉS.-       Lo cruzaré, ¡vive Dios!

y veremos de los dos

cuál es más caballero.

 

CONDE.-             Tus infamias no soporto,

y está acetao tu reto,

pero escúchame un secreto.

MARQUÉS.-       Pronto, o la lengua te corto.

CONDE.-             Te digo, Marqués de Orantes,

que tu esposa es casquivana.

 

MARQUÉS.-       ¡Mientes!

 

CONDE.-             En una semana

La conocí quince amantes.

 

MARQUÉS.-       ¡¡Quince!!

 

CONDE.-             Sí, no lo dudéis;

y anoche, que aguardé atento

vi salir de su aposento

al rey Iván dieciséis.

 

MARQUÉS.-       ¡¡Iván!!… ¡Uno de mis buenos

amigos!…

 

CONDE.-             No le reproches…

 

MARQUÉS.-       ¡Iván!… ¡Iván todas las noches!

 

CONDE.-             ¡Iván dieciséis, naa menos!

 

MARQUÉS.-       Pues con lo que dicho habéis

de mi esposa, m’atontáis.

 

CONDE.-             Fuerza es que la castiguéis,

y es justo, si la pegáis,

¡que la hiráis u la matéis!

 

MARQUÉS.-       ¡No hay parangón para mi mal!

¡Rendirle yo vasallaje

después de tamaño ultraje

a ese cacho de animal!

 

CONDE.-             ¿Y tú qué piensas hacer

con ese Iván de que le veas?

 

MARQUÉS.-       Pues decirle: No te creas

que me l’has dao. Y a poder

será mi venganza tal

con mi esposa violante…

 

Entra Leoncia, la doncella, e interrumpe la actuación con sus aplausos. Los niños están encantados en la ventana. Se da el siguiente diálogo entre las marionetas y Leoncia.

 

PIROPOS DE ARNICHES NÚMERO 4

 

(Acto I, Escena I.)

 

CONDE.- ¿Qué, le ha gustado a usté la escenita?

 

LEONCIA.- Como que declamáis pa que os tiren perras. Está usté hecho un Tuller.

 

Ludwig Tuller- 1867- 1942

Político adscrito al Partido Socialdemócrata alemán

www.alamy.com

 

Esto es lo que hemos encontrado sobre Tuller, podría tener fama de gran orador.

www.wikipedia.org

Lugar de los guiñoles. En esta misma calle tuvo su residencia Diego Velázquez (3)

 

Pero la conversación continúa:

 

CONDE.-(Con entusiasmo.) ¡Y usté está pa comérsela de postre! ¡Vaya jalea! ¡Ay, qué mujer, Santos Cielos!

 

LEONCIA.- Muchísimas gracias, pollo…

 

MARQUÉS.- ¡Gracias, las de ese cuerpo serrano!

 

CONDE.- ¡Cállate, marqués, que tú no chanelas!

 

MARQUÉS.- ¿Que no chanelo?… Yo lo que hago el día que esa señorita rife un beso, es empeñar el casco pa tomar papeletas.

 

LEONCIA.- ¡Caray, con el guerrerito!

 

CONDE.- ¡Mi tizona a su disposición, noble dama!

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 211

 

(Acto I, Escena I.)

 

MARQUÉS.- No siento más que no ser el premio gordo de la Lotería de Navidad.

 

LEONCIA.- ¿Pa qué?

 

MARQUÉS.- Pa tocarla a usté y que me lo agradeciera.

 

En la segunda escena entra un Guardia Urbano, el señor Wenceslao, amigo de la familia.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 212

 

(Acto I, Escena II.)

 

WENCESLAO.- Bueno, pues no gastes chuflas por boca de los aztores, porque un día te voy a dar una patá en el coliseo, que te voy a estropear las partes principales.

 

SEVERINO.- ¡Mis marionetas! En estos muñecos ties la imagen de esta vida deleznable y anómala, Wenceslao. Esto es lo que somos toos.

 

WENCESLAO.- ¿Fantoches?

 

SEVERINO.- Fantoches. Aquí los tiés: dos guerreros, tan y mientras los animaba el soplo devino de mi dramaturgia, eran  valientes, gallardos, decidores. ¿Ahora qué son?… ¡Percalina, serrín, cartón!… Lo que tú y lo que yo: dos pingos… ¡Náa!

 

Mensaje número 480: El dramaturgo y su poder de generar vida, ilusión  y  fantasía… Lo necesario para poder evadirse de una vida “anómala y deleznable” que llevan muchos pobres. Arniches se ve como este titiritero, encargado de alegrar a los más tristes, a los más desfavorecidos…

 

              Severino saca una botella de aguardiente  para compartir con Wenceslao. Se queja de lo triste y aburrida que es la casa en la que vive. Compara su familia con los árboles más tristes: Obdulia, su mujer es un Sauce llorón; Trini, su hija, es un Ciprés, siempre llorándole a su marido; Mariano, su hijo, que era un torero, ahora es un melancólico Hombre-Anuncio que se pasea vestido de levita y fumando un puro para anunciar una sastrería:

 

VESTIRSE EN “EL BUEN GUSTO”

LA MEJOR SASTRERÍA

BARATURA Y ELEGANCIA

SEÑAS: PLAZA DEL BIOMBO, 24

www.wikipedia.org

Lugar de la sastrería del anuncio de Mariano

 

 CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 213

 

(Acto I, Escena II.)

 

WENCESLAO.- ¡Vaya un purito que fumas!

 

MARIANO.- ¡Dos pesetas! (6€)

 

WENCESLAO.- ¿T’ha costao?

 

MARIANO.- Dos pesetas de cerillas llevo gastás y aún no estoy en la metá.

 

SEVERINO.- ¿Será incombustible?

 

MARIANO.- Pa mí que tié un bombero dentro.

 

En estas estaban hablando cuando se escuchan llantos del interior de la casa. Paco se quiere ir, se queja de que “le están encharcando la vida”. No aguanta más y se va de la casa.

 

Wenceslao presencia aterrado la escena y pregunta la causa de la bronca. Por lo visto, en el taller de Paco, el maestro cumple años y han organizado una comida sólo de hombres, el domingo en el merendero la Bombilla. Trini se niega a que vaya solo y exige ir ella también. Paco lo considera intolerable.

 

Es curioso cómo esta comida que se va a celebrar en esta semana actual en la que estamos viendo la obra, no vuelve a salir mencionada en toda la representación. No sabemos si se realizó, si Paco fue a ella… (En fin, son cosas que ocurren cuando las obras se hacen entre dos autores…)

 

Obdulia está introduciendo en su hija el mismo sistema que ha empleado ella con su marido, Severino: las lágrimas para conseguir todo. Y está muy contenta de lo “atado y sumiso” que lo tiene.

 

(Acto I, Escena VI)

 

OBDULIA.- La fuerza de la mujer está en las lágrimas. Pa dominar a los hombres no hay más que llorarles. ¿Qué sería de la mujer si no llorásemos? Trastos arrinconados. ¡La que llora triunfa!… ¡Créemelo!

 

Mensaje número 481: “¡La que llora triunfa!”. Arniches está denunciando una práctica habitual de muchas mujeres en los matrimonios de su tiempo: el llanto como medio de obtener sus propósitos. Eso sólo conduce a la destrucción de las parejas.

 

OBDULIA.- Aunque de primeras, todos los hombres se repuchan a las lágrimas, como hace tu marido; pero el hierro no se dobla de un solo golpe. Tú no sabes la fuerza que tiene un llanto bien derramao. Tú insiste y verás como al remate lo ablandas, lo enterneces, lo dominas.

 

TRINI.- No, madre, si yo no quiero dominarlo… Si yo es que como le quiero tanto, le quiero tener pa mi sola; que no me lo robe otra mujer, que esté siempre a mi lao, que no se vaya con ninguna. Yo no quiero otra cosa.

 

Mensaje número 482: Arniches continúa la descripción de esta mujer insegura de su propio valor, celosa, aterrada de perder a su marido… Cuando lo importante es la confianza en el amor mutuo y el conocimiento del otro.

 

OBDULIA.- El llanto que yo te aconsejo, el legítimo, el bueno, el de confianza – y lo sé porque es que he usao yo toa mi vida con un resultao excelente-, tié que ser callaíto, manso, constante… lágrima tras lágrima… ¿Entiendes?

 

TRINI.- Ya entiendo, ya… El sirimiri del llanto, como si dijéramos.

 

ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO NÚMERO 12

 

Carlos Arniches es un gran conocedor de los veranos vascos, no en balde tenemos registrado su primer viaje en 1902, así que por estas fechas llevan 16 años veraneando en Euskal Herria. Muy probablemente haya disfrutado del sirimiri euskaldun y, tal vez, en un día de lluvias de nuestros veranos, haya sacado su libreta de frases y apuntado: “ lágrimas de mujer: el sirimiri del llanto”. Lo que está claro es que Trini, no había salido nunca de Madrid, y que por lo tanto no debía de conocer lo que es el “sirimiri”. Lo conocía el autor, que en ese momento, lo convierte en una figura poética.

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 214

EXPRESIONES DE ARNICHES

 

OBDULIA.- Y es que cuando cayó en mi poder, le empapé en lágrimas enterneciéndole de una forma, que a los seis meses, un perro de lanas era un tirano comparao con él; y al año ya no tenía más que decirle “aquí galán” y me  se enroscaba en el felpudo.

 

Wenceslao ha salido a por Paco y lo trae “a la rastra” como decía Arniches. Cuando están solos le interroga por las broncas. Ahora quiero que os imaginéis al actor Luis Varela en el papel de Numeriano Galán en La señorita de Trevélez y que escuchéis esta historia en su voz.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 103

 

(Acto I, Escena VII.)

 

PACO.- ¡Qué motivo le voy a dar! Yo, quererla, la quiero que la adoro. Yo la entrego el jornal toas las semanas, yo no salgo dos pasos de casa que no sea con ella. Y por verla contenta he tenido que cargar con su madre, que es un alambique lagrimoso…, con el señor Severino, que le empieza a usté un drama en la Concepción Jerónima y lo acaba tomándose unas chuletas, vis a vis, con cualisquiera espectadora…

 

WENCESLAO.- Hombre, el pobre…

 

PACO.- ¿Qué pobre?… Un tío que no trae a casa una peseta. Dice que too se lo gasta en decorao y copistería. Pa mí que llama decorao al Monóvar.

 

WENCESLAO.- ¡Bueno, pero lo de la copistería es verdá!

 

PACO.- ¡Toma que si es verdá!… Como que tuve que pagar seis duros de copas (90 €) en la taberna el mes pasao. Y encima de to y esto pa colmo, he tenido que cargar con el hermanito, con ese maleta que caa vez que torea nos lo mandan a casa en paquetes postales… Con ese vago que no gana un real, que me descongestiona la petaca, y que si se descuida usté, le empeña la americana antes de que se la quite.

 

WENCESLAO.- Bueno, pero es una familia que en el fondo te quiere…

 

PACO.- En el fondo de un pozo. ¡Caray con el cariño!…

Se oye una risa de mujer en la calle… Paco suspira por escuchar algo así en su casa… “¡Qué risa más alegre y más franca!”

Pregunta por Paco Suárez, el oficial tallista. Viene de parte de una persona que quiere saludarle personalmente.

 

Los llantos de Trinidad Llantín le sacan de su ensoñación. Quiere irse. Wenceslao lo aguanta y le comenta a Trini que ya se lo ha traído. Trini se hace la sueca, delante de Paco no quiere admitir que le haya pedido a Wenceslao que fuera en su busca…

 

Wenceslao se enfada y los sienta a los dos en una sola silla. Ellos se ríen por primera vez. Se prometen felicidad y sonrisas… hasta que de pronto, a espaldas de Paco, Trini ve a su madre que le hace gestos de desaprobación… Entonces ella cambia a expresión triste…

Paco le ordena que se ría y le suelta:

 

(Acto I, Escena IX.)

 

PACO.- ¡Créeme a mí! Pa ser felices en el mundo, hay que volverse de espaldas a la tristeza.

 

Mensaje número 483: Qué gran verdad: “¡Para ser felices hay que volverse de espaldas a la tristeza!” Es una máxima en la vida de Carlos Arniches y lo refleja en sus personajes en sus obras.

 

Paco le destapa a Trini todas las artimañas que tanto ella como su madre están empleando en su contra. Pero le dice claramente que no quiere que le tengan dominado en un rincón, amenazado…

 

TRINI.- ¿Es decir, que lo que te figuras es que mis lágrimas son una farsa?

 

PACO.- No, las tuyas no. Las tuyas son una equivocación, pero las de tu madre son una martingala. Así, clarito.

 

Insiste en que irá solo el domingo a la Bombilla. Sabe que en el taller, todos se ríen de él porque piensan que está dominado por su mujer y que no irá. Pero esta vez va a ir cueste lo que cueste. Toda la familia a espaldas nuevamente de Paco, gesticula para que Trini se oponga.

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 215

 

(Acto I, Escena IX.)

 

TRINI.- ¡Ay, Paco, no vayas, que sube por aquí!… ¡Ay, Paco, que mira cómo tuerzo la vista!

 

PACO.- ¡Aunque me mires con un sacacorchos!

 

Trini comienza a gritar que le ha dado en su cabeza, toda la familia lo acusa de indeseable, cobarde, violento… Obdulia, señalando al cielo, le asegura que sufrirá un gran castigo por que hay un Dios ahí arriba. Paco le baja la mano y ella grita: “¡Me ha levantao la mano!”. Severino le acusa de “Padricida” y maltratador.

 

Ya no puede más y los echa a la calle a todos menos a Trini, pero, ésta, hace causa común con su familia y se irá con ellos. Desaparecen todos de la escena para ir a hacer las maletas.

 

La situación es límite. En este momento Arniches introduce una nueva variable que descongestione el nudo. Se presenta un nuevo personaje: Feliciano Riera Cordero, antiguo compañero de la Escuela de Artes y Oficios de Paco.

 

Riera es un tipo singular, un vividor muy del estilo de los personajes de Arniches. De forma amena y distendida le cuenta sus peripecias vitales: que si dejó la Escuela de Artes y Oficios y se pasó a la de Comercio…, después trabajo de dependiente en una tienda de telas, en una de relojes, en una de pollos…; se metió comercial de vinos y finalmente se ha casado con una costurera que obtiene encargos gracias a las influencias de su padre, al que llaman “Papá Porrón”.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 216

 

(Acto I, Escena XII.)

 

PACO.- ¿Y os mantiene tu suegro?

 

RIERA.- Te diré… No es que nos mantenga, porque para mantenernos a nosotros, tenía que mantenerse él primero. Pero debido… en mi casa todo es debido, ¿sabes?… Pero debido a sus numerosas relaciones nos facilita trabajo a mi mujer y a mí. Y mi mujer va a coser a las casas.

 

PACO.- ¿Y tú?

 

RIERA.- Yo no voy. La espero por las noches.

 

PACO.- En resumen, ¡que eres marido de una costurera!

 

RIERA.- Te diré; marido precisamente… Bueno, en fin, el mejor día nos casamos, porque tengo tres hijos, es decir dos. El mayorcito no es mío.

 

Riera le asegura que aunque son pobres, se ríen todo el rato “y las penas huyen avergonzadas”.

 

Mensaje número 484: Arniches presenta un desastre de hogar pero alegre. Siempre la alegría para hacer huir las penas en el pensamiento de Arniches.

 

              Paco le confiesa que no es feliz. Riera, que lo sabe por el maestro, le propone abandonar la casa a él, irse a vivir con ellos una temporada y ya verá cómo “prenden”.

 

Lo tiene decidido, se va él. En ese momento aparece “la familia tipo de Arniches” con sus maletas, líos de ropa, biombos, guiñoles… Paco les explica que no se molesten, que se va él, que se queden en la casa y que ya les ayudará con lo que pueda. Trini llora; Severino se asombra; Obdulia se alegra; Paco se va y termina el primer acto.

 

El segundo acto comienza al cabo de una semana de haberse marchado de la casa. Estamos en el piso de Riera con su mujer Eloísa, sus hijos Tito (9 años) Nucha (7 años) y Cotolo (bebé de meses). Angelita es la hermana de Eloísa y la muchacha de risa franca que fue a buscarlo a su casa. Calixta es la niñera y Papá Porrón… pues es el suegro de Feliciano Riera, todo un personaje como veremos.

 

La primera escena es sorprendente. Vemos el guiñol de Severino y Mariano actuando para la familia Riera. Todos aplauden. Piden nuevas actuaciones y las hacen. Todo es risa hasta que llega el casero con el recibo.

 

Todos se escabullen. Queda el señor Severino tras el biombo y cuando pregunta el casero si hay alguien, le responde la marioneta del Marqués: “Han salido”.

 

Al final el casero se va sin cobrar los 19 recibos. Todos salen de sus escondites y aplauden su “improvisación”. En realidad, Severino y Mariano están esperando a Paco para que sea su socio capitalista en un proyecto que se les ha ocurrido con las marionetas: Teatro y Bar ambulante.

 

Riera aplaude la idea y propone que se llame: “Bar Intemperie”.

 

Para empezar tienen una barril de licor de Ojén, que es destilado en el pueblo de Ojén (Málaga)

 

Papá Porrón dice que lo más importante es que no haya una sola copa sin pagar. Para eso saca 5 céntimos, los pone sobre el barril y se toma la primera copita.

 

Mariano, que no debe ser muy espabilado, dice que él no se queda atrás, coge los 5 cts. de encima del barril, se los da a Papá Porrón y se sirve otra copa, diciendo: “¡Pagao!” Papá porrón no se ha visto en otra, vuelve a coger los mismos cinco céntimos y nueva copa. Riera que lo ve se suma al “juego” y Severino lo mismo.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 217

 

(Acto II, Escena III.)

 

SEVERINO.- Pagada. Bueno, nos hacemos de oro.

 

MARIANO.- Hemos dao con un negocio.

 

SEVERINO.- (A Papá Porrón que está apuntando en un cuaderno.) ¿Qué apunta usté?

 

PORRÓN.- El libro de caja. He sido tenedor. Lo que sale del barril pa nosotros lo cargo en … barril a varios, y lo que damos nosotros, varios a barril.

 

SEVERINO.- Este es un tenedorcito, ¡pero de los que pinchan!

 

Y se van a la calle a seguir la borrachera.

 

Angelita y Eloísa discuten en la siguiente escena por la comida de Paco. Los niños juegan con ella, la tiran y ya van dos días que se queda sin comer, como hoy.

 

Cuando llega Paco y no hay comida, Angelita baja a comprarle unos huevos y unos filetes de su propio dinero.

 

Angelita le insiste en que debe volver a su casa con su mujer. Paco reflexiona: “aquí hay alegría y desorden y en mi casa orden y tristeza”.

 

(Acto II, Escena VI.)

 

PACO.- ¡Mi casa! ¡Mi mujer!… ¡Sí!… ¡Buena está mi casa también!… Allí, por el contrario. Allí que hay orden y aseo y formalidad, falta cariño, falta calor, falta… ¡qué sé yo!, y aquí que hay cariño y alegría… ¡es un desorden y un barullo! (Con desaliento.) Naa, es que la vida es un asco, Angelita, créame usté, ¡un asco!

 

ANGELITA.- ¡La vida no! Es la gente, que pa mí que no sabe tomar de ella lo que necesita… y toma siempre mucho de lo que le gusta y poco de lo que le conviene.

 

Mensaje número 485: Impresionante Angelita: “La gente toma siempre mucho de lo que le gusta y poco de lo que le conviene”. Toda una filosofía de la vida.

 

Nuevamente Arniches desatasca una situación que había llegado a un punto muerto con la presencia de una nueva visita: Trini.

 

Llama a la puerta y le abre Calixta, “la doncella”. Le ve con un lío de ropa y un sombrero nuevo sevillano. Le pide que espere y que le anuncie al señor “Paco” su presencia.

 

Trini se queda sola y en su monólogo confiesa que está deseando que Paco vuelva, pero que no se lo va a pedir.

 

Cuando sale Paco todo son reproches de uno al otro. Trini le va tirando la ropa que le ha traído. Le cuenta Trini que han ido al cine, Paco también. Ya revienta y ella le asegura “con lágrimas en la voz” que es como si él hubiese muerto.

 

Al final Paco le pide que se quede y ella le dice que no y se va.

 

Episodio éste muy emotivo y que pudo presenciar un jovencísimo Federico García Lorca, ya que ese año llegó a la Residencia de Estudiantes en Madrid y conocería al hijo del dramaturgo, Carlos Arniches Moltó. Con entradas gratis a las funciones del padre disfrutaría “de la poesía que destilaban las obras de Arniches” tal y como sabemos que dijo (4).

 

Nuevamente estamos ante un nudo irresoluble y Arniches hace aparecer a dos individuos inesperados que darán color al cuadro.

 

Son dos hermanos de los barrios bajos, chulapo él, chulapa ella: Benito y Celedonia. Resulta que el figura de Severino había ligado con Celedonia y se había apropiado de 412 pesetas (1.276 €) que ésta tenía en la cartilla. Ahora esperan a que vuelva para darle su merecido. Le han mandado un recado con el hijo del portero para que venga de nuevo a la casa de Riera. El reclamo es que hay un inversor para su proyecto. Y claro, ¡llega Severino!

 

Se esconden todos y le abre Feliciano Riera. Severino está radiante y decide ofrecer al inversor una demostración de su arte. Le pide a Riera que no salga hasta que no esté preparado.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 218

 

(Acto II, Escena XIV.)

 

RIERA.- ¿Va bien el negocio?

 

SEVERINO.- Como que el barril está dando las boqueás.

 

RIERA.- ¿Y cuánto hay de ganancias?

 

SEVERINO.- Hombre, eso es lo chocante. No se ha despachao copa que no se haiga cobrao y no salimos de los cinco céntimos.

 

RIERA.- ¿Y los balances de mi suegro?

 

SEVERINO.- Su señor suegro está haciendo cáa balance que se va de una acerca a otra, pero los cinco céntimos no aumentan.

 

RIERA.- ¡Qué rarezas tiene el comercio!

 

Le cuenta los del empresario que le espera.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 219

 

(Acto II, Escena XIV.)

 

RIERA.- ¡Colosal!… Voy por él.

 

SEVERINO.- Oiga usted, dígale que me de too lo más que pueda.

 

RIERA.- No hace falta. Es un tío sabiendo hacer las cosas. (Y va a buscar a Benito con su estaca con la que le va a da “too lo más que pueda”.)

 

Efectivamente, Severino se oculta tras el biombo, Riera le da la voz y comienza el teatro.  A los primeros aplausos Severino sale a dar las gracias y se queda helado cuando ve a Celedonia y a Benito. Se vuelve tras el biombo, se cierra en forma de triángulo y se desplaza lentamente hacia la puerta. Justo ahí está Obdulia esperándole con otro garrote. Se vuelve hacia el centro donde está Benito. Así va moviéndose por la habitación y recibiendo palos de unos y otros hasta que se da a la fuga y le siguen todos.

 

Quedan Paco y Angelita en la casa muertos de la risa. Paco espera que Trini haya aprendido de lo que ha servido a su madre tanta lágrima. Paco está lamentándose de no haber encontrado antes a una mujer como Angelita,

 

 

(Acto II, Escena XV.)

 

ANGELITA.- ¡Calle usté!… Su mujer de usté será, si a mano viene, cincuenta veces mejor que yo… Lo que es que en este mundo, sobre tó siendo una mujer… no siempre pue ser una lo que una es… Tos los que la rodean a una son a tirar de una, ca uno pa su lao y pa su conveniencia… y resulta que una… por aquél de darles gusto a tóos, acaba por no hacer lo único que sería el gusto de una.

Aquí me tiene usté a mí… ¿usté cree que yo estoy tan contenta en esta sucursal del Titirimundi? Pues no, señor… resigná na más… Yo soy muy seria, yo no puedo ver trampas, yo me perezco por ver cada cosa en su sitio. ¡Y ya ve usté!

 

Mensaje número 486: Arniches describe la situación de la mujer en su tiempo. La ausencia de poder desarrollar su personalidad. Siempre dando gusto a unos y otros… siempre olvidándose de sí misma.

 

              Paco, conmovido, le asegura que encontrará a alguien que la merezca. Angelita le pide que no pierda la esperanza de arreglarse con Trini, pero siempre con alegría.

 

Nuevamente, el drama nos ha conducido a un punto sin retorno y Arniches lo soluciona con una nueva presencia inesperada: Trini llama de nuevo.

 

Trini se había quedado en la puerta escuchándolo todo. Está muy arrepentida y pide perdón a Paco. Sabe que le debe mucho a Angelita y se lo agradece también.

(Acto II, Escena XVI.)

 

PACO.- ¡Llora Trini, llora! Estas lágrimas son las primeras que te agradezco, porque te han saltao contra tu voluntá ¡y sin que te lo mande tu madre!

 

Trini le cuenta lo arrepentida que está su madre también. Mario está en comisaría por borracho.

 

PACO.- ¡Créeme, Trini, ni las lágrimas de tu casa ni la alegría de ésta! Lo que te he dicho siempre: Reír o llorar según la vida traiga las cosas… pero con verdá y amor.

 

Mensaje número 487: Arniches da con la clave: “Reír o llorar, según la vida traiga las cosas… pero siempre con verdad y amor”.

Arniches termina la obra diciendo:

 

Salen Paco y Trini del brazo. Al pasar por delante de la ventana se dejan ver muy juntos, y se le oye a ella reír con una carcajada fresca, alegre, clara y natural. Angelita suspira y queda en la ventana viéndoles alejarse, marchándose después lentamente por la izquierda. De la concha del apuntador aparece una marioneta de Pierrot que mirando a la ventana y después a Angelita y al público, recita un  poema.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 190.

 

(Acto II, Escena XVI.)

 

¡Andad, felices amantes!

El amor os va guiando;

lo que habéis sufrido antes

os lo podéis ir cobrando.

 

No suspires niña bella,

por la ilusión que se va,

que presto tu buena estrella

otro amor te traerá.

 

Ilustre y noble senado,

perdóname y no te espante

el verte así interpelado

por un fantoche ambulante.

Me mueve el soplo divino

del que esta farsa ordenó;

preguntar es mi destino

si te ha satisfecho o no.

Y… ¡adiós!, pues me compete

ir a regiones más altas.

Aquí remato el sainete:

Perdonad sus muchas faltas.

 

Mensaje número 488: El mensaje final de la obra es claro: la mujer no necesita engañar con sus lágrimas al marido para ser feliz. Debe ser ella misma, con su propio poder y nada más.

 

FIN DE LA OBRA Y TELÓN.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 480: El dramaturgo y su poder de generar vida, ilusión  y  fantasía… Lo necesario para poder evadirse de una vida “anómala y deleznable” que llevan muchos pobres. Arniches se ve como este titiritero, encargado de alegrar a los más tristes, a los más desfavorecidos…

 

MENSAJE NÚMERO 481: “¡La que llora triunfa!”. Arniches está denunciando una práctica habitual de muchas mujeres en los matrimonios de su tiempo: el llanto como medio de obtener sus propósitos. Eso sólo conduce a la destrucción de las parejas.

 

MENSAJE NÚMERO 482: Arniches continúa la descripción de esta mujer insegura de su propio valor, celosa, aterrada de perder a su marido… Cuando lo importante es la confianza en el amor mutuo y el conocimiento del otro.

 

MENSAJE NÚMERO 483: Qué gran verdad: “¡Para ser felices que volverse de espaldas a la tristeza!” Es una máxima en la vida de Carlos Arniches y lo refleja en sus personajes en sus obras.

 

MENSAJE NÚMERO 484: Arniches presenta un desastre de hogar pero alegre. Siempre la alegría para hacer huir las penas en el pensamiento de Arniches.

 

MENSAJE NÚMERO 485: Impresionante Angelita: “La gente toma siempre mucho de lo que le gusta y poco de lo que le conviene”. Toda una filosofía de la vida.

 

MENSAJE NÚMERO 486: Arniches describe la situación de la mujer en su tiempo. La ausencia de poder desarrollar su personalidad. Siempre dando gusto a unos y otros… siempre olvidándose de sí misma.

 

MENSAJE NÚMERO 487: Arniches da con la clave: “Reír o llorar, según la vida traiga las cosas… pero siempre con verdad y amor”.

 

MENSAJE NÚMERO 488: El mensaje final de la obra es claro: la mujer no necesita engañar con sus lágrimas al marido para ser feliz. Debe ser ella misma, con su propio poder y nada más.