MARIQUITA LA PISPAJO

O

NO HAY BIEN COMO LA ALEGRÍA

 

 

Esta obra la hemos visto como La gentuza (1913).

 

FAMILIA TIPO DE ARNICHES EPISODIO NÚMERO 28.

 

Es exactamente la misma con el cambio del nombre de la protagonista, que aquí es Mariquita la Pispajo, y en la otra es Jesusa. Es el episodio número 28 de la Familia Tipo de Arniches. Mariquita es la hijastra que está cuidada por sus padres adoptivos que son Máximo y Justa y su novio es Manolo.

 

Es su obra número 42 en solitario. Pertenece a su Etapa de Crítica Social

 

Es una obra en la que Arniches quiere poner de relieve el alma de Madrid, el alma de la gente de los Barrios Bajos, y lo consigue plenamente.

 

Se estrena el 6 de Julio de 1921 esta obra dedicada a Madrid, a su alma castiza y a sus gentes humildes: a la esencia del Madrid de Arniches. Esta obra la estrenó en 1913 sin éxito con el título de La gentuza, con música del maestro Serrano. Aquí, en colaboración con  el Maestro Estremera, el éxito fue arrollador.

 

Realmente, después de leer esta obra, uno comprende el “método” por el que el gran autor alicantino, llegaba a la creación de sus obras.

 

Conocemos quince obras que reutilizó y que puedes ver al final de este volumen.

 

Tal y como hemos apuntado antes, la obra La gentuza, no tuvo el éxito que esperaba, y tan triste le debió dejar al bisabuelo que se planteó un reto: o triunfaba con la siguiente o lo dejaba todo (22)

 

 

Foto archivo familiar que muestra los diálogos exactos de ambas obras.

 

Arniches está buscando cómo representar el alma castiza de Madrid. Busca entre sus anotaciones, entre sus personajes ya creados, nada le satisface. Para él, Madrid es alegría, se conforma con poca cosa, casi con un pispajo, y con eso monta una verbena como la de San Lorenzo… Ya lo tiene, su personaje principal será un pispajo, una personilla muy poca cosa, muy alegre, siempre cantando… Entonces será un Sainete y pedirá colaboración al Maestro Estremera para la música. El hará las letras. Y el personaje principal será una jovencita, como el alma de Madrid, siempre joven: Maruja, Marujita, Mariquita… Mariquita la Pispajo, como él lo escribe, pispajo con mayúscula.

 

Precisamente, a modo de agradecimiento, una anciana en el momento de la inauguración de la calle que lleva su nombre, en 1931, le abrazó y le dijo: “Don Carlos, este es el abrazo de todos los pobres que usted defiende en sus sainetes” (21). Eso debió de llenarle el alma al bisabuelo y de darle fuerza para seguir en ese camino que se había trazado.

 

Podemos “sospechar” las razones por resucitar la idea de La gentuza. Es una obra muy querida por Carlos Arniches y quiere comprender el por qué de su fracaso. Se lo atribuye a él mismo y no a la historia que quiere contar. La vuelve a estudiar y con 8 años más de experiencia nos la devuelve más delgada, más ligera, más pizpireta.

La novedad reside en este hallazgo que hasta ahora nadie había reflejado en sus obras. Además, como se puede ver por la foto, el texto no es que esté aproximado, o que sea una idea, no, es que es el mismo.

 

ANÁLISIS DE LAS DOS OBRAS

 

Existen diferencias, no obstante, y que pasamos a comentar.

 

  • Cambia el título: Pasa de un título que no se entendió como es La gentuza, (que además eran los buenos de la historia pero que recibían un nombre peyorativo), a un título personalizado en la protagonista: Mariquita la Pispajo. Además de pasar de un nombre genérico a un nombre propio, le añade una explicación: No hay bien como la alegría. Ya no quedan dudas.
  • Cambia el estilo de Comedia con música a Sainete lírico
  • Cambia el Maestro Músico, de Serrano a Estremera
  • Cambia el teatro, pasa del Teatro Cómico al Teatro Novedades
  • Pasa de 40 personajes interpretados por 27 actores a 27 personajes con 27 actores
  • Cambia de protagonista, de Loreto Prado a la Srta. Lacalle
  • Aligera la obra, que en 1913 ocupaba 103 páginas a la versión de 1921 que ocupa 86 páginas.
  • Cambia el nombre de la protagonista; de Jesusa pasa a ser Mariquita la Pispajo. El resto de los actores en nómina reciben el mismo nombre, excepto el Padre Froilán que aparece en La gentuza y no está en Mariquita.

 

Comparando La gentuza y Mariquita la pispajo, presentan iguales las dos primeras escenas.

 

En la tercera escena se mantiene la idea pero se retoca el diálogo del Tío Canela, es más sintético y conciso (como en La señorita de Trevélez, broma del autor)

Retoca también el diálogo de Máximo, cambia la puntuación, interrogaciones… Lo hace más directo.

 

El padre de Mariquita es Paco el Jarana, y Manolo el Jarana es padre de Jesusa. Cambia el nombre del padre haciéndolo más sonoro y diferenciándole del otro  Manolo, el novio de la protagonista.

 

El señor Goro también es más expresivo con signos de admiración en sus frases.

 

Al finalizar la tercera escena se ve que Máximo, que dice lo mismo en ambas versiones, afianza más el texto con alguna expresión como: “figúrate, chinchorrerías de mujeres”.

 

En la cuarta escena Santiaga es mucho más explícita, y el diálogo entre Máximo y Santiaga se acorta. Introduce en la despedida de Máximo y Santiaga hacia los del grupo una vis cómica que no estaba en la primera, Máximo se tropieza varias veces con las sillas y las mesas.

 

El primer cambio importante se da en la escena V. En La gentuza  se escucha la voz hablada de Jesusa con música. En ésta, sale cantando directamente: Mariquita la Pispajo a mi me llaman. Canción que no está en La gentuza.

 

Tras la canción de la protagonista viene su propia definición que se mantiene igual en ambas versiones

 

(Acto I, Escena V)

 

JESUSA/MARIQUITA.- Soy como las casas de este barrio: por dentro lo que Dios se ha servido de dar; pero por los balcones, geranios (cálveles en la edición de Mariquita) y pájaros que alborotan. Algarabía y buena cara y que se chinche la pobreza.

 

Las escenas VI y VII son idénticas.

 

En la escena VIII entra Manolo, el novio, en la primera edición hablando y en la segunda edición tiene una canción de presentación y toda la escena es para él. Esto hace que a partir de ahora haya un desfase de una escena de más a favor de Mariquita.

 

En la escena IX desaparece en Mariquita un dúo entre Manolo y la protagonista.

 

La escena X de La gentuza y la IX  de Mariquita son iguales con mínimas variaciones. Lo mismo ocurre con la XII de una, y la XI de Mariquita.

 

La escena XIII de La gentuza y la XIV de Mariquita tienen a los mismos personajes pero con diálogos iniciales diferentes. En La gentuza comienza Pelagia pidiendo a Crisanto que no le obligue a juntarse con esa gentuza. En la de Mariquita comienza el diálogo Crisanto pidiendo serenidad para iniciar el plan bien calculado. El calificativo de “gentuza” se cambia por el de “esa canalla pingajosa”. Se acorta mucho la escena en Mariquita.

 

La escena XIV de la Gentuza y la XV contienen variaciones en la forma de dialogar pero con la misma idea.

La escena XV de La gentuza y la XVI de Mariquita se inician igual, presentan el mismo contenido, tal vez un poco más alegre en Mariquita. Así se termina el primer acto en Mariquita y el primer cuadro en La gentuza.

 

Al iniciarse el segundo acto se introducen 3 escenas en Mariquita que no están en La gentuza. Son tres escenas donde conversan Crisanto y su sobrino Virginio sobre Mariquita y además se presenta un dúo entre Virginio y Mariquita en la que ésta le rechaza.

 

La escena IV del segundo acto de Mariquita coincide con la primera escena del cuadro II de La gentuza.

 

La segunda escena de La gentuza presenta un monólogo muy largo de Manolo que en la escena V de Mariquita se ve claramente acortado.

En la siguiente escena nos presentan a Virginio en La gentuza que es un viejo, ya no es el sobrino de Crisanto como lo es en Mariquita. Cambian la hora del tren que supuestamente han cogido para irse con la protagonista, en La gentuza se van a Barcelona en el rápido de las 3 y 25 y en Mariquita en el de las 5 y 20.

 

En la escena V de La gentuza se ve la llegada y expulsión de todos los parientes de Jesusa y termina el cuadro II.

 

En la escena VIII de Mariquita los parientes se resisten más a salir de la casa de Crisanto y Arniches añade una escena más en la que el propio Crisanto sale a echarlos con una garrota montándose una algarabía que debió hacer las delicias del público.

 

El acto II en La gentuza se inicia en el Hotelito al que llevan secuestrada a Jesusa; este cuadro y sus escenas son eliminadas en Mariquita. En La gentuza interviene el Padre Froilán que no está en Mariquita. Esto supone que se eliminan 13 escenas en las que se narran las vicisitudes de su vida en el Hotelito: el Padre Froilán y sus regañinas; el nuevo novio Pío Amurrabieta; los invitados a una cena….

Además se presenta una bronca fenomenal entre el padre de Pío y Crisanto que quita peso a Jesusa.

 

Tras esa bronca Jesusa se escapa. En Mariquita la tenemos ya escapada. De esta manera el cuadro II del segundo acto de  Mariquita y La gentuza coinciden. Los dos son muy breves y se dan en el mismo escenario. Se trata de mostrar a la protagonista decidida a ir a los barrios bajos. La forma de resolver esta necesidad es distinta en cada obra. En Mariquita se da una conversación con el sereno, y en La gentuza es mucho más breve y son dos monólogos, uno de Jesusa y otro de Crisanto.

 

El cuadro III de ambas obras comienza igual. En la Gentuza deriva en una conversación de barrio y en Mariquita en la segunda escena se da una canción en la que intervienen hasta 3 personajes.

 

Las escenas siguientes hasta el final de Mariquita y las de  La gentuza coinciden.  Justo al final, en La gentuza se observa cómo Arniches ha puesto de relieve en labios de Crisanto el insulto “gentuza” que no aparece más que una sola vez en Mariquita. (Sólo Virginio, que aquí es un jovenzuelo, dice una vez “gentuza” y recibe unos cogotazos por parte de Manolo y de Máximo.)

 

Como se ve, Arniches, da un cambio al enfoque, haciendo que la protagonista, Jesusa, tenga un nombre más comercial como Mariquita, y que su fuerza llegue hasta el título de la obra. Acertó con los cambios.

 

La real academia de la lengua define pispajo como pedazo de tela o vestido; cosa despreciable o de poco valor.

 

Si hoy hacemos una encuesta sobre lo que entendemos sobre pispajo, seguro que nos encontramos con definiciones como algo muy pequeño pero muy vivaracho, se aplica a jovenzuelos traviesos y juguetones…

 

Es muy posible, que este Sainete haya logrado que cambiemos nuestra percepción de este adjetivo. Gracias maestro.

 

 

 

Aspecto actual de la Plaza Puerta Cerrada. www.wikipedia.org. También conocida como la plaza de la culebra por una imagen de culebras o dragones que había antes. Era una entrada a Madrid que estaba realmente cerrada por su difícil acceso, y parece que de ahí le viene su nombre.

 

 

ANÁLISIS DE LA OBRA MARIQUITA LA PISPAJO

 

Volviendo a nuestro personaje, tenemos que decir la historia fabulada a su alrededor es simplemente brillante.

 

Mariquita vive con su padre, Paco el Jaranas. La ruina le persigue y decide emigrar a Buenos Aires. Deja a Mariquita al cargo de su primo Crisanto García Tarajuelo y su mujer Pelagia, con ellos vive so sobrino Virgilio. Crisanto regenta una librería eclesiástica en la Plaza Puerta Cerrada

Paco promete a Crisanto que le mandará dinero cada mes para pagarle la manutención de la niña.

 

A los 6 meses aún no ha llegado ninguna transferencia por lo que esta pareja de “santurrones” deciden entregar a la niña a la beneficencia. Resulta que lo ve un buen hombre, el Tío Canela, que se apiadada de la niña y la lleva a casa de su hijo Máximo y su mujer Justa que no tienen hijos.

 

Mariquita se cría en estos barrios bajos como la calle Tabernillas en la que conoce a su novio Manolo.

 

 

www.wikipedia.org

Parece que debe su nombre a la existencia de tabernas con el privilegio de venta del vino de Parla

 

La verdad es que la relación de Justa con Mariquita es muy mala. Desaprueba su relación con Manolo.

 

Así están las cosas cuando llega a oídos de Máximo que se ha recibido una carta de Argentina en la casa de Crisanto, en la que se dice que llegará un abogado con 20.000 pts. (60.000 €) para Crisanto en concepto de manutención de Mariquita durante los diez años que han transcurrido.

 

Naturalmente, Crisanto debe demostrar la presencia de Mariquita en su casa para poder cobrar el dinero, pero Mariquita no está con ellos. ¿Qué hacer? Aquí viene el engaño. Crisanto y Pelagia se acercan a casa de Máximo y Justa para decirles que ese dinero es de ellos, de Máximo y de Justa, y que de ningún modo pensaban quedarse con él, pero que para cobrarlo, Mariquita debía estar con ellos cuando el abogado viniese.

 

Todos se quedan impresionados con la generosidad de Crisanto y acceden. Todos confían menos Mariquita, que se huele la trampa.

 

Así finaliza el primer acto.

 

El segundo acto lo divide en tres cuadros. En el primero se ve la casa de Crisanto a la que acuden Manolo, Máximo, Justa y el Tío Canela, invitados a cenar. Pero cuando llegan, Virginio dice que él no sabe nada de ese convite y que se vayan. Piden ver a Maraquita y tampoco. Al final son expulsados de la casa a garrotazos.

 

El segundo cuadro se ve el jardín del hotel en el que le tienen secuestrada a Mariquita. Es de noche. El sereno está leyendo la prensa sobre Besteiro (político de la época) y Mariquita se escapa vestida de muchacho. Ha pasado un mes. Es 9 de agosto, se celebra la verbena de  San Lorenzo. Mariquita corre a buscar a sus familiares.

 

El tercer acto transcurre en esa misma noche pero en uno de los barrios contiguos a la verbena. Allí están los familiares de Mariquita entristecidos por su ausencia. De repente, se aparece Mariquita y llega la felicidad de nuevo.

 

Ante la huida, Crisanto y Virginio la buscan y la encuentran. Acuden con un guardia para hacer fuerza. Mariquita les hace frente y les despacha.

 

Ellos prefieren a Mariquita que al dinero.

En la obra rezuma el Madrid que adoraba Arniches.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 259

 

(Acto I, Escena I)

 

VECINA 1ª.- ¡Adiós, señor Goro!

 

SEÑOR GORO.- ¡Hola vecina!

 

VECINA 1ª.- ¿Cómo va la oztica?

 

SEÑOR GORO.- Como pa perderla de vista.

 

VECINA 1ª.- ¡Vaya un frío que hace!

 

SEÑOR GORO.- Es un día de los madrileños, clarito pero que congela.

 

El señor Goro lleva un puesto ambulante de óptico y está leyendo el Liberal, por lo que le llaman el “antiparrista” en alusión al político de izquierdas Manuel de la Parra y de la Cruz.

 

Si ya hemos visto la devoción de Arniches por el clima de Madrid, ahora viene su admiración por la capacidad de hacer piropos que tenía esta gente.

 

PIROPOS DE ARNICHES NÚMERO 6.

 

(Acto I, Escena I)

 

SEÑOR GORO.- Oiga usté, aeroplano.

 

ASCENSIÓN.- ¿Qué pasa antiparrista?

 

SEÑOR GORO.- ¿Tié usté, por un casual, aviador que la pilote?

 

ASCENSIÓN.- Mi marido, pa lo que usté guste mandar.

 

SEÑOR GORO.- ¿Hace vuelos con pasajeros?

 

ASCENSIÓN.- Hace narices… y las deshace.

 

VENDEDORA 1ª. No creo que le convenga a usté la ascensión

 

SEÑOR GORO.- En esas condiciones, ni la Ascensión ni el Corpus.

En la cuarta escena entra Mariquita y Arniches la deja bien definida con una canción

 

(Acto I, Escena IV)

 

TÍO CANELA.- ¡Mi Mariquita!

 

SEÑOR UBALDO.- ¡Vaya un pispajo gracioso! ¡La sal del mundo!

 

SEÑOR GORO.- ¡Lo castizo! Esa chiquilla es Madrí… ¡Madrí en un puñaito!

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 196. (55)

 

MARIQUITA.- (Cantado)

 

Mariquita la Pispajo a mi me llaman

porque lo soy.

La alegría madrileña a todas partes

luciendo voy.

En poniéndose un pingajo

Mariquita la Pispajo

no se queda nunca atrás;

conque todo el mundo vea

que sin ser guapa no es fea,

ya no necesita más.

Y en todo el barrio

no hay un mocito

que no suspire

por su palmito;

y ella que siempre contenta está

a todo el mundo diciendo va:

se forman los colores

que hay en mi cara

con el jabón de Mora

y el agua clara,

y en cambio de otras muchas

¡que se diría!,

si no hubiese en el mundo

perfumería.

 

LOS OTROS.-                   Se forman los colores

que hay en tu cara

con el jabón de Mora

y el agua clara,

y en cambio de otras muchas,

¡qué se diría!,

si no hubiese en el mndo

perfumería.

 

 

 

MARIQUITA.-                  En la fuente, mi botijo de agua fresca

yo he llenao;

pero cuando vuelvo a casa, todo el agua

se me ha acabao.

Nunca falta algún mocito

que me pida a mí un chupito

porque tiene mucha se,

y aunque es una picardía,

resignada, no hay un día

que el chupito no le de.

Por generosa,

por complaciente,

me paso el día

yendo a la fuente;

si esto se llega

a repetir,

al que me pare

le he de decir:

Esa sed que tú llamas

abarasadora,

es, más que por el agua,

por la aguadora;

bebe y no te propases

si no quies gresca,

que si es fresquita el agua,

yo soy más fresca.

 

LOS OTROS.-                   Esa sed que tú llamas

abrasadora,

es, más que por el agua,

por la aguadora;

bebe y no te propases

si no quies gresca,

que si el agua es fresquita,

ella es más fresca.

 

 

 

(Acto I, Escena V)

 

MARIQUITA.- Soy como las casas de este barrio: por dentro, lo que Dios se ha servido dar; pero por los balcones, geranios y pájaros que alboroten. Algarabía y buena cara y que se chinche la pobreza.

 

Este podríamos señalar como el mensaje número 542

 

 

Le conocían por sus numerosos bandos como el que se critica en la siguiente viñeta cuyo texto reproducimos.

 

www.wikipedia.org

 

LA VOZ. 5 de mayo de 1921

 

              -¡Que no te olvides de escribirme dándome noticias tuyas!… La carta remítemela por el acomodador… ¡Yo también te escribiré!… ¡Adiós, maridito mío; hasta el último episodio!

Cuando entra Manolo en escena y canta no deja de hacer alusiones a la actualidad más rabiosa de aquella época. Así por ejemplo dice: “De esa monería que en mí ha encendido tanto fuego, no me separaría no don Millán Millán de Priego.

 

En otro momento de su canción se refiere a lo difícil que es encontrar sola a Mariquita, y que es más difícil que encontrar a Casanella, que fue uno de los implicados en el asesinato de Eduardo Dato en 1921, es decir, hacía pocos meses antes del estreno.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 197. (56)

 

(Acto I, Escena VIII.)

 

MANOLO.-                       Me ha salido mal, volveré a insistir,

que ésta es la señal p’hacerla salir.

Por esa mujer a quien he silbao,

tengo el corazón  profundamente interesao.

 

Con ella he de ir, lleno de emoción,

ante un sacerdote que nos de su bendición;

suponiendo que su tía no se entere de esta acción,

pues si se ha enterao, voy al himeneo,

pero voy contusionao; porque esa señora,

na más que me ve, de lo que la gusto se arranca el crepé.

 

De esa monería que en mí ha encendido tanto fuego,

no me separaría ni don Millán Millán de Priego.

Para ella estoy mochales; por ella pierdo la razón;

por ella no descanso na más que a ratos en el sillón.

 

Me ha salido mal, volveré a insistir,

que esta es la señal pa hacerla salir.

Si su tía ve que sale al balcón,

no me voy de aquí sin que me lleve algún chichón.

 

Esto puede ser que acabe muy mal

y que este noviazgo me conduzca al hospital,

que por algo esta señora tiene fama de animal.

Y se la ha ganao por las muchas pruebas

que de serlo nos ha dao; y a mí se me ha puesto

aquí en la nariz que es lo más salvaje que existe en Madrid.

 

Jamás hablo a la chica; porque encontrarla sola a ella

es mucho más difícil que encontrar a Casanella.

Por ella siento un peso que me destroza el corazón,

y un peso en la cabeza que se me aumenta con el sillón.

 

Al igual que en La gentuza, los “tíos” de Mariquita vienen a por ella, tan solo por cumplir las formalidades con el abogado, cobrar el dinero y dárselo a ellos. Increíblemente les creen, y Mariquita se va con los tíos.

 

Naturalmente, una vez cobrado el dinero, no lo entregan y no devuelven a Mariquita. Al contrario, hacen planes para que ésta se case con el sobrino de don Crisanto.

 

Como en todas sus obras, Arniches cuida mucho a los secundarios, dotándoles de características lingüísticas que los hagan reconocibles. Así, Virginio, dice siempre ¡oy! al inicio de sus frases. Esto da mucho juego.

 

(Acto II, Cuadro I, Escena I)

 

DON CRISANTO.- ¿De modo que te casarías a gusto con ella?

 

VIRGINIO.- ¡Oy!

 

DON CRISANTO.- Hombre, tan deprisa…

 

VIRGINIO.- Digo que… ¡oy, si me casaría!… ¡Ya lo creo, tío!

 

Nueva broma dialéctica de Arniches en la conversación entre Virginio y Mariquita

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 260

 

(Acto II, Cuadro I, Escena II)

 

VIRGINIO.- ¡Oy, por Dios, no digas esas cosas, que luego te condenarás, irás al infierno y te abrasarás!

 

MARIQUITA.- ¿Me abrazaré con quién?

 

VIRGINIO.- No, si no digo que te abrazarás, con zeta, dogo que te abrasarás con ese…

 

MARIQUITA.- Con ese o con otro; el caso es abrazarme. ¿No te gustaría a ti abrazarte?… ¡Amos, la verdá, verdá!

 

VIRGINIO.- ¡Oy, si me gustaría!… ¡Digo, hoy sí, me gustaría, pero y el día de mañana que te mueres, te vas al infierno… y allí el fuego…!

 

Mariquita le canta una canción ilustrativa.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 198. (57)

 

(Acto II, Cuadro I, Escena II)

 

MARIQUITA.-                  ¡Tomás, te debí matar

por chulo y por picarón!

Porque eres más peligroso

que un autocamión.

Un beso me diste ayer,

Y no sé que hubiá pasao

si yo no me entero a tiempo

de que eras casao.

Yo lo tomo a guasa,

pues tengo el consuelo

de ver que en tu casa

tú haces el canelo.

 

Y, yo lo sé por la portera,

que me habló de esta manera…

Va la esposa de Tomás

por las tardes al Palás,

al Palás-Hotel,

y no va con él,

pues se va con un gachó

que es maestro de “fox-trot”.

¡Ay, Tomás!

¡Tú verás

lo que te conviene más

ante el ridi, ridi, ridi,

el ridículo en que estás!

 

Las das de conquistador

y  nunca has querido ver

que piensa del mismo modo

tu propia mujer.

Se dicen cosas de ti

que no puedes tolerar,

y si tu mujer no cambia,

te debes cuadrar.

 

Para finalizar el segundo cuadro Arniches por boca de Mariquita vuelve a demostrar su amor por Madrid. Mariquita ya se ha escapado, ve la verbena y se lanza a la carrera….

 

(Acto II, Cuadro II, Escena II)

 

MARIQUITA.-… ¡A mis barrios, a mis barrios bajos; que yo no sé por qué se llaman bajos estando en ellos la gloria, la gloria de este Madrid de mi vida!…

 

En el cuadro III, Arniches vuelve a componer una letra para la canción de Serapio, Nemesia y el Guardia de turno haciendo burla de la norma de Millán Millán de Priego de multar a los que piropeen.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 199. (58)

 

(Acto II, Cuadro III, Escena II)

 

SERAPIO.-          Escuche, Nemesia:

su mirada me anestesia,

y cuando estoy a su lao

creo que me han rociao

todo el cuerpo de manesia.

 

GUARDIA.-        ¡Este se ha extralimitao!

 

NEMESIA.-         Escuche, Serapio:

¿Ha abusao usté del morapio?

 

SERAPIO.-          No lo crea usté, mi vida;

no me gusta la bebida

y no tomo más que un vaso en la comida.

 

GUARDIA.-        Sepa el orador,

que hoy paga multa cada flor.

 

NEMESIA.-         Ese es un desmán

que no tolera don Millán.

 

SERAPIO.-          ¿Y qué va usté a hacer

cuando le guste una mujer?

 

GUARDIA.-        En ese caso, es natural

que se le escriba una postal

y que se la lleve un chico del Continental.

 

SERAPIO.-          Esos labios rojos

son dos corales

 

GUARDIA.-        ¡Piropo de dos reales!

 

SERAPIO.-          Y si usted me quiere

dicha completa

 

GUARDIA.-        ¡Piropo de a peseta!

 

SERAPIO.-          Yo le pondría a usté una cosa,

que aunque escabrosa,

ha de tener su aceptación.

 

GUARDIA.-        Esta frase le aseguro

que le cuesta a usted un duro,

porque he visto la intención.

 

SERAPIO.-          Si quiere la bella,

bailaré el chotis con ella.

 

NEMESIA.-         Me disloca el agarrao.

 

SERAPIO.-          Pues entonces ya le he dao.

 

NEMESIA.-         Si se mueve así me estrella.

Baile usté más separao.

 

SERAPIO.-          De puro gozoso

Y           o me he puesto muy nervioso.

 

GUARDIA.-        Don Millán, que encuentra feo

que se diga un chicoleo,

¿qué diría si observara este parcheo?

 

SERAPIO.-          Diga por favor,

¿cómo la haría yo el amor?

 

GUARDIA.-        Ahora lo verán

lo que desea don Millán

 

SERAPIO.-          ¿Y qué va uno a hacer

cuando le guste una mujer?

 

GUARDIA.-        Fíjese usted muy bien en mí

porque lo voy a hacer aquí;

y ya verá cómo se debe hacer así.

Madrid siempre es Madrid.

Lo mismo hoy que ayer,

y no hay quien calle aquí

cuando pasa una buena mujer.

 

En el enfrentamiento final, y con la intención de atraerse a Mariquita, Don Crisanto le ofrece los lujos de su casa.

 

 

(Acto II, Cuadro III, Escena VIII)

 

DON CRISANTO.- Y en casa tendrás lo que quieras: lujo, comida, dinero… ¡Sobre todo dinero!

 

MARIQUITA.- ¿Dinero?… ¡Puaf!… ¡Quite usté allá! ¿Dinero, pa que me hace falta?… Si por cada duro le sale a uno un ladrón y dos envidiosos. No quiero dinero…

 

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

Mensaje número 542: El alma de Madrid es como las casas de este barrio: por dentro, lo que Dios se ha servido dar; pero por los balcones, geranios y pájaros que alboroten. Algarabía y buena cara y que se chinche la pobreza.

 

Mensaje número 543: Las prohibiciones de Millán Millán de Priego no sólo son incongruentes, sino que van en contra de lo más castizo de Madrid. No se puede prohibir ir juntos al cine a una pareja, ni se puede prohibir los piropos en el Madrid castizo…

 

Mensaje número 544: La obra refleja que lo que verdaderamente importa es la alegría que nos proporcionan nuestros seres queridos, haya o no lazos de sangre. Muchos santurrones con lazos de sangre prefieren el dinero antes que nada. Podemos estar sin dinero, pero no podemos estar sin aquellos a quienes amamos.

 

MENSAJE NÚMERO 545: La obra refleja una crítica a la sociedad de clase alta que aparece como santurrona e interesada por el dinero y la posición, frente a la clase popular donde reina la alegría a pesar de la pobreza. Símil muy semejante al de “La chica del gato”.