¡ADIÓS BENÍTEZ!

 

O

 

ADIÓS A LA GENTE SERIA.

 

Archivo Familiar.

 

 

 

La obra La gente seria, estrenada con Enrique García Álvarez el 25 de abril de 1907, fue su cuarto fracaso. Ahora, junto a Emilio Sáez, le da una vuelta de tuerca al mismo tema y la estrena el día 6 de noviembre de 1925.

 

Es su etapa de Crítica Social. Para Carlos Arniches las clases pudientes de los pueblos como el inventado por él, Villanea, son unos auténticos parásitos de la sociedad, y sus prejuicios y costumbres, son heredados de la época medieval. Son un cáncer. Son los que generan a los caciques y sus prebendas…, son, a fin de cuentas, prescindibles.

 

FAMILIA TIPO DE ARNICHES EPISODIO NÚMERO 36.

 

Como no podía ser de otra manera, tenemos al padre de la novia, don Antonino Benítez de la Garza, al que nos referiremos como Nino, Antonino o Benítez; la madre se llama doña Cenobia; la hija es Jovita; el novio elegido por Jovita es Luis de Villafranca, médico, y el novio elegido por la familia es Medardo Regúlez del Palmeral, hijo de los marqueses de Chafalarinas: don Sisinio y doña Daría.

 

Una de las costumbres más medievales que aún perviven en la época de 1925, es la de los matrimonios convenidos. Para su crítica, Arniches elige una clase social alta a la que ridiculiza constantemente, y una clase social media, representada por Luis, el médico y los cómicos, que son bondadosos y laboriosos.

 

El actor principal es el señor Benítez. Este hombre hecho a sí mismo, se ha propuesto ser un ejemplo de seriedad y rectitud en el pueblo. No se ríe nunca. Siempre tiene una cara severa, y además pretende, que manteniendo ese gesto adusto, conozcan los que le rodean, lo alegre que está con la boda de su hija.

 

Doña Cenobia se dedica a las obras de caridad para los pobres. Jovita le ayuda a coser esa ropa.

 

Doña Daría acudirá a su casa y le dará la noticia de que se ha conseguido para su marido la “Encomienda de Alfonso XIII”, por lo que ahora Benítez es comendador.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 336

 

(Acto I, Escena II.)

 

(Cosen por caridad. Visten al desnudo. Han fundado un Ropero bajo la advocación de Santa Medarda. Quieren vestir al niño llamado Córdulo Tabanque y López, (Corandito.) cuyo padre parecía que había muerto. Luego se vio que no, es un huérfano frustrado.)

 

DOÑA CENOBIA.- Qué quieres, hija; esta gente del pueblo no tiene formalidad ni para morirse.

 

No hemos encontrado a Santa Medarda. Es una posible invención de Arniches haciendo un juego de palabras con el nombre del novio “oficial”, Medardo. Lo curioso es que en 1885 nació en La Grita (Venezuela) María Medarda Piñero, monja que se dedicó a vestir a todos los desnudos y que murió en 1972 con 86 años. Su fama fue mundial, y es posible que se conociera en Madrid. (46)

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 337

 

(Acto I, Escena II.)

 

DOÑA CENOBIA.- Y cuando vuelvas al asilo, (a Corandito.) dile a Sor María Egipciaca de la Santísima Trinidad, que si ve a Sor Mariana de Jesús del Espíritu Santo, que si ve a la Madre Jesusa Adoración de la Santa Cruz, que le diga que no puedo ir esta tarde. ¿Te acordarás?

 

CORANDITO.- Yo digo que no pué usté ir esta tarde y que corran la voz.

 

Mensaje número 651: Comienza la crítica social de Arniches. La diferencia de clases se inicia por los nombres, en este caso el de las monjas del asilo, que presentan unas advocaciones imposibles de retener por el pueblo sencillo y no instruido.

 

              Ahora Arniches nos va a continuar desarrollando esa misma idea con lo acontecido entre Procopia Mogroviejo y Nazaria Castro-Peña, personajes de la “alta sociedad de Villanea”, contado por doña Daría, Marquesa de Chafalarinas y madre de Medardo.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 126.

 

(Acto I, Escena III.)

 

DOÑA DARÍA.- Pues nada; porque Procopia le dio la otra tarde al señor Obispo un chocolate con churros, y le pidió a Nazaria que le dejase su cocinera, que es una especialidad haciéndolos; y Nazaria se la dejó; pero como es tan envidiosa, le dio la orden a la cocinera que le agriase la pasta… ¡Fijaros!

 

JOVITA.- ¡Qué mala intención!

 

DOÑA CENOBIA.- ¡Pero qué Nazaria!

 

DOÑA DARÍA.- Claro; la pobre Procopia, le mandó hacer a la cocinera un churro episcopal.

 

DOÑA CENOBIA.- ¡Cómo un churro episcopal!

 

DOÑA DARÍA.- Sí, hija; un churro de la forma y del tamaño de un báculo, con un lazo morado. Una idea delicadísima. Y fue el señor Obispo, le presentan el churro o báculo, y celebrando la ocurrencia, y empapándolo en chocolate, creo que se comió hasta el regatón; pero como estaba tan ácido, y como el pobre prelado es hiperclorhídrico, le ha quedado una acedía, que no hace más que ver de lejos la casa de Procopia, y los familiares le tienen que dar bicarbonato… No os digo más. Se ha corrido la voz… y, ¡bueno!, las risas y los comentarios…, ¡para qué voy a deciros!

 

Arniches nos va dibujando esta alta sociedad aburrida y que necesita de estos chismorreos para entretenerse.

 

              A renglón seguido, doña Daría cuenta a doña Cenobia, que le han concedido a su marido la Encomienda de Alfonso XII, y que ha sido gracias a la intervención de don Sisinio. Ahora vendrá con otros dos prohombres de la ciudad, don Taciano y don Publio, para hacerle “Comendador”.

 

Doña Cenobia no cabe en sí de gozo, ¡ella, Comendadora!

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 338

 

(Acto I, Escena III.)

 

DOÑA CENOBIA.- (Hablando para sí misma.) Excelentísima e Ilustrísima…

 

DOÑA DARÍA.-  ¡Tú que no habías tenido más tratamiento que el de los médicos!… Y ahora, ¡Excelentísima! ¡Ilustrísima! (Se va haciendo reverencias.)

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 339.

 

(Acto I, Escena IV.)

 

TOTÓ.- Papá siempre lo está diciendo. Cuando Benítez dice: Por aquí meto la cabeza… Dios quiera que le quepa, porque si no, se la afila.

….

JOVITA.- Luis es más rico que el otro. ¿Que no tiene dinero, y qué?… Pero es joven, inteligente, bueno…

 

TOTÓ.- Dicen que es un médico notable.

 

JOVITA.- Ya se abrirá camino.

 

Mensaje número 652: Frente a la riqueza de Medardo, Arniches opone la juventud, inteligencia y bondad de Luis como poderosas armas para enamorar a una persona.

Jovita explica que el padre de Luis, periodista liberal que dirigió un periódico, solo tiene pacientes pobres, y claro, no les cobra. Su hermana le dice que no puede rechazar a Medardo: “¡a ver que va decir todo el mundo!”

 

JOVITA.- No me importa el mundo, me importa mi conciencia.

 

Mensaje número 653: En palabras de Jovita: “¡No me importa el mundo, me importa mi conciencia!” ¡Qué importante era para Arniches la conciencia honrada de cada uno, y serle fiel durante toda la vida como lo fue él!

 

              En la quinta escena llega la comitiva para la condecoración de don Antonino. Él aún no ha llegado. Arniches prepara escenas hilarantes de los tres “prohombres” repitiendo saludos, frases, reverencias…

 

Le cuentan que como está al cabo de la “rue” en el idioma de Racine, le van a otorgar la condecoración por su probidad, formalidad y seriedad.

 

              Doña Cenobia cuenta tres historias para dejar claras la probidad, formalidad y seriedad de Antonino.

 

              En la sexta escena llega él, y según la descripción de Arniches: “Con una gravedad que asusta”. Pero él dice que se ha enterado de su nombramiento y que no puede estar más contento, y que espera que ¡se le note por su cara! Llega de actuar como Notario de la condesa Pangrueso, que está hecha migas. 34 médicos la han diagnosticado que no tiene nada… sano.

 

              Hemos investigado a Jean Racine (1639- 1699), que fue un destacado dramaturgo francés.

www.wikipedia.org

 

 

 

En la siguiente escena viene Medardo (Es un joven calvo, con gafas de concha; viste de chaquet. Tiene empaque de sabio y, sobre todo, de pedante.)

 

              Le brinda un discurso de alabanza a Benítez:

DISCURSOS DE ARNICHES NÚMERO 18.

 

(Acto I, Escena VII.)

 

MEDARDO.- “Como señalan los santuarios con una cruz para que los fieles se postren y oren, también los pechos de los hombres se deben señalar con otra cruz, porque los pechos de los hombres son santuarios del honor y de la dignidad, ante los cuales los demás hombres es preciso que oren y se postren.”

 

Su padre dice que es tan inteligente que podría discutir de teología con el Padre Camarasa.

 

Enrique Vázquez Camarasa, fue Canónigo de la Catedral de Madrid y designado por el Ejército Republicano para interceder con los ocupantes del Alcázar de Toledo durante la contienda civil, el 10 de septiembre de 1936, sólo 11 años después del estreno.

Enrique Vázquez Camarasa, el segundo por la izquierda.

www.toledogce.blogspot.com

 

Tras esos momentos de “alegría” quedan solos don Antonino y doña Cenobia encantados de la vida con el matrimonio de su hija Jovita. Ésta llega de pronto y les suelta que no se casa con Medardo, que ella está enamorada de Luis de Villafranca, el médico.

 

Brota la ira, los gritos y las amenazas de ir a un convento. La dejan tres minutos para que se lo piense y aparece Luis.

 

Luis le asegura que debe ser sumisa con la decisión de sus padres ya que él ha preparado una farsa para convertir una “tragedia” en un “juguete cómico”. Lo va a conseguir con voluntad, astucia y amor.

 

(Acto I, Escena IX.)

 

LUIS.- Basta que sepas que no queda detalle por disponer, escenario, actores, la farsa urdida… y una gran fe en el éxito…, ¡porque yo creo que toda comedia de noble intención, acaba buenamente!

 

Mensaje número 654: Los ingredientes de Arniches para vencer las imposiciones injustas y anacrónicas de los padres: voluntad, astucia y amor.

 

Llega Benítez y queda encantado con la respuesta afirmativa de Jovita a casarse con Medardo siguiendo los consejos de su novio Luis.

 

 

 

(Acto I, Escena X.)

 

BENÍTEZ.- Esto es ser una buena hija. Ven que te de un beso. (Le da un beso rápido y seco.) Anda. (Le señala la puerta. Vase Jovita, primera izquierda.) No podía ser otra cosa: porque si cedo, se van al suelo mi seriedad y la energía. “¡Adiós Benítez!”

 

              Se está terminando el primer acto y vemos el título de la obra por primera vez: ¡Adiós Benítez!, que podemos traducir como: ¡adiós seriedad!; ¡adiós formalidad! , ¡adiós fama!

 

ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO NÚMERO 24

 

En la siguiente escena llama a la puerta una dama muy elegante con apellido vasco. Es la vez número 24 que un apellido vasco se cruza en la producción de Arniches.

 

Viene Mari Sol Alzugarai, papel desempeñado por la primera actriz de la compañía que se encargó del estreno y que se llamaba Isabel Faure, y que aquí también es una primera actriz y que desempeña una farsa pagada por Luis de Villafranca, pero no adelantemos acontecimientos y escuchemos su presentación que no tiene desperdicio.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 340.

 

(Acto I, Escena XI.)

 

MARI SOL.- Señor Benítez…, una persona que nos ama a los dos, me aconsejó que le viese a usted y que le abriese mi pecho.

 

BENÍTEZ.- Pues, ábramelo.

 

MARI SOL.- (Se quita el abrigo y aparece escotadísima y con un traje muy corto.) Y va a ver hasta el fondo de mi corazón.

 

BENÍTEZ.- (Es muy posible.) (¡Yo no sé dónde mirar!)

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 127

 

(Acto I, Escena XI.)

 

MARI SOL.- Un día, un canalla apareció en mi vida, y con su mirada incendió este pecho.

 

BENÍTEZ.- ¿Cuál?… ¡¡Digo!! ¡Qué granuja! Sí, ya lo veo…

 

MARI SOL.- Este pecho purísimo.

 

BENÍTEZ.- Ya lo veo.

 

MARI SOL.- Este pecho inocente. Yo le amé con locura.

 

BENÍTEZ.- ¿Ciegamente? (Mirando con disimulo.)

 

MARI SOL.- Y al fin, arrastró por el lodo mi honor maculado. ¡Ah, señor Benítez! (Se acerca.)

 

BENÍTEZ.- No me invada el asiento que estoy al borde. Bueno, señorita; pero usted me permitirá que le pregunte, ¿qué relación puedo tener yo con ese fracaso amoroso?

 

MARI SOL.- Una relación muy importante, tan importante, que se va usted a aterrar, que se va a caer de espanto en cuanto se lo diga… Porque, óigalo usted bien, (Se levanta y lo levanta.) ¡El que me robó la honra, el que mancilló las canas de mi venerable anciano padre, el miserable que me sedujo fue Medardo Regúlez del Palmeral, hijo de los marqueses de Chafarinas, prometido de su hija de usted!

 

Benítez queda paralizado. Ella le dice que no quiere nada, que lo único que va a hacer es pegarse un tiro ahí mismo.

 

Le suplica que no lo haga. Mari Sol le suplica que cuide del hijo que tuvo con Medardo cuando ella no esté, llama a Pantaleoncín, de cinco años, que estaba escondido tras una cortina y que grita: “¡Mamá!”

 

Benítez llama a Medardo para que deshaga este entuerto, y en cuanto sale, el niño grita: “¡Papá!” Eso termina de convencer a Benítez que encierra en un cuarto a Medardo.

 

Llama a su padre, don Sisinio, y el niño, en cuanto le ve: “¡Abuelo!” Don Sisinio cae desmayado en los brazos de Benítez y cae el Telón. Fin del primer acto.

 

El segundo acto nos muestra la finca de campo LA SOLANA, de don Antonino Benítez de la Garza. Es un comedor modesto con dos ventanas al foro y dos puertas a la derecha y una a la izquierda. Es un piso bajo. Es de día.

 

La escena está a oscuras con las persianas bajadas. Aparecen los guardeses, Robustiano y Nemesia. Están intrigados por quién será la invitada de Benítez que está durmiendo en la habitación de invitados. Miran por la mirilla… y sale Mari Sol por otra puerta…, les da los buenos días y el susto de sus vidas.

 

Pide el desayuno y llega Luis. Resulta que Luis les ha ofrecido 1.000 pts. (3.000 €) por representar una farsa que le libere de la presencia de Medardo en su vida. Toda la compañía de teatro se ha prestado encantada, no están teniendo público en esta ciudad de Villanea…, van hacia la ruina.

 

(Acto II, Escena III.)

 

LUIS.- Por lo que le sobraría a usted razón, si quisiera vengarme un poco, en nombre de todos sus compañeros, de estos graves señores provincianos tan austeros y tan cursis alejados sistemáticamente del teatro como un lugar pecaminoso, incompatible con la gloria eterna.

 

Mensaje número 655: Arniches lanza un ataque directo a esta clase de pueblos que tienen abandonado al teatro debido a que las clases pudientes lo consideraban pecaminoso.

 

MARI SOL.- Tiene usted razón, pero yo soy más romántica. Creo que representar una farsa para favorecer  a dos jóvenes que se aman, es uno de los más nobles empeños de mi arte. ¡Con eso me basta!

 

Mensaje número 656: Arniches está definiendo la razón de su teatro: representar una farsa para identificar un problema en la sociedad y presentar una solución al mismo. En este caso, nada hay más noble que favorecer que dos jóvenes que se aman, puedan ver cumplido su deseo; la farsa habrá cumplido su función.

 

              En ese momento, escuchan cómo llega el coche de Benítez, y Luis se esconde.

 

Benítez quiere darle una indemnización que ella rechaza.

 

Viene otro coche: don Sisinio con Medardo. Ella no quiere verlos y se mete en su cuarto.

 

Don Sisinio le cuenta a Benítez que Medardo ha confesado: reconoce al niño y se casará con Mari Sol. Le llaman a ésta para contárselo.

 

Naturalmente, esto coge desprevenida a Mari Sol que no entiende nada. Ella insiste que Medardo no es digno de su amor y que no le quiere. Don Sisinio le dice que tras la boda que haga lo que quiera, que la deuda ya estaría restaurada, pero que no volverá a ver al niño, que es su heredero y que se educará en la Baja Naguncia, en el colegio de Anstebrogen. Su apellido tiene un blasón, su sangre un linaje y su escudo una divisa: “¡DEBERIS SUPEROMNIE!”- ¡El deber sobre todo! Ha telefoneado al Obispo y se agilizará todo lo referente a la boda.

 

 

El lío se les está yendo de las manos: el niño es hijo de Suárez, el apuntador de la compañía de teatro, el Obispo va a venir; va a celebrar una boda entre Mari Sol y Medardo; Suárez no va a volver a ver a su hijo nunca más; ya está camino de Alemania… Existe la Baja Maguncia en Alemania aunque en la obra escriben Naguncia

 

               Medardo pide perdón y le dejan a solas con Mari Sol. Mari Sol no suelta prenda cuando Medardo le revela ¡que se ha enamorado de ella de verdad!

 

Le pide 10 minutos para pensárselo y llama a Luis y a su padre Don Argimiro, el jefe de la compañía de teatro. Don Argimiro se niega a que se case con Medardo debido a que su compañía quedaría desbaratada sin su primera actriz.

 

Mensaje número 657: Nuevamente, el egoísmo de los padres queda patente. También lo sacó a relucir en la obra El coche correo, donde pasaba lo mismo, una primera actriz enamorada podía romper una compañía teatral… Hay matrimonios convenidos en todos los estamentos de la sociedad.

 

              Luis propone un golpe de audacia: Mari Sol declarará su amor a Benítez, haciéndole creer que podrían huir juntos. Después queda aún un cartucho.

 

Se van y llega Benítez, Mari Sol le hace la propuesta y él le ofrece esconderla en otra “casita” que tiene para estas circunstancias…

 

Entonces, Mari Sol hace la señal para que Luis ejecute ese “último cartucho”

 

Don Argimiro entra en tromba con una pistola en la mano y gritando “¡Hija infame!”, forcejea con Benítez, suena un tiro y cae “muerto” mientras señala a Benítez diciendo: “Ese que me ha asesinado es el que ha seducido a mi hija” y muere. Luis mete al niño por la ventana que le grita a Benítez: “¡Tío!” y cae el telón. Fin del segundo acto.

 

El tercer acto nos muestra el despacho del primero. Son las cinco de la mañana. Todo está a oscuras.

Primero Jovita enciende una tenue luz roja y dice que Luis le ha asegurado que vendrá un tal don Argimiro que le explicará todo lo sucedido. Cuando nota que su padre se levanta, se oculta.

 

En descripción de Arniches: Benítez va vestido con pijama claro y pantuflas. Anda cautelosamente con ojos extraviados y habla en voz baja y entrecortada, como huyendo de un fantasma que le persigue.

              Mensaje número 658: Arniches está haciendo un estudio sobre lo fácil que resulta difamar a alguien inocente de un delito no cometido siempre que se organice bien la farsa. Lo que ha sufrido Medardo, lo que está sufriendo Benítez, el propio don Sisinio…

 

(Acto III, Escena II.)

 

BENÍTEZ.- Y es que llevo el horror metido en el alma… Cierro los ojos, y en el fondo negro de mis pupilas, surge la visión siniestra y agonizante de aquél señor de barba, tendido a mis pies, señalándome con el dedo… no recuerdo cual… y gritándome en voz baja y un tanto agónica… “Ese, ese que me ha asesinado es el seductor de mi hija”. ¡Se retorció, se estiró, enmudeció y sucumbió!… ¡Ah!… ¡Yo el seductor de su hija!… ¡Oh, no, no; aquél cadáver no sabía lo que se decía!

 

Arniches va derrumbando las estructuras de la gente seria, algo que ya quiso hacer en la obra del mismo nombre: La gente seria, y que no tuvo éxito. Por eso le ha dado una vuelta de tuerca añadiendo una vis cómica ante una situación trágica.

 

              Benítez ha decido pegarse un tiro “en cada sien”. En sus palabras: “La muerte purifica y eleva, y en cambio, si la gente me creyesen un criminal, “¡adiós Benítez, adiós prestigio, adiós dignidad, adiós respeto…!”

 

Mensaje número 659: La gente seria prefiere la muerte a la pérdida del prestigio, del respeto, de la dignidad… Son los restos medievales que Arniches encuentra en la sociedad caduca que le ha tocado vivir.

              Saca la pistola que le ha costado 9 pts. (27 €.) ¡y no detona!

 

Sale doña Cenobia y le quita la pistola. Él le cuenta lo sucedido

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 128

 

(Acto III, Escena III.)

 

BENÍTEZ.- Ya sabes que acordamos, para evitar el escándalo, alojar a la víctima de Medardo en LA SOLANA; pues fui allí ayer muy temprano, y cuando aquella pobre muchacha estaba en mis brazos, llorando sus penas, de repente entra un señor como una tromba. Ella grita: “¡Mi padre!”… Yo grito: “¡Mi madre!”…  Él grita: “¡Mi hija!”… y con la cara lívida, los dientes apretados, los ojos feroces y empuñando una Browning, se dirige a mí diciendo: “Ya di con el seductor de esta desgraciada. Vas a morir.” Y cuando yo vi que aquella tromba me apuntaba decidido a mandarme a la tumba, me rehíce, le sujeté, le desvié el arma. Salió el tiro y el desdichado rodó a mis plantas, cadavérico.

 

Doña Cenobia le aconseja hacer la maleta y huir. Sale Jovita, que está de acuerdo con su madre. Se va el matrimonio y se queda Jovita. En ese momento llega Don Argimiro y le explica que está vivo y que su padre no es un asesino. Entra de nuevo Benítez y don Argimiro le asalta para explicárselo también a él. Además le cuenta lo que ocurrió en su casa nada más escapar él.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 129.

 

(Acto III, Escena VI.)

 

DON ARGIMIRO.- A poco se huir usted entró en la habitación don Luis de Villafranca…

 

BENÍTEZ.- ¡En mi casa!

 

DON ARGIMIRO.- Tuvo una breve conferencia con don Medardo, don Sisinio y mi hija Mari Sol. A la media hora escasa, el guarda y la guardesa de su preciosa finca, previa entrega de 100 pts., condimentaron una suculenta paella… de la que participamos todos los protagonistas del drama y algunas señoras de mi compañía.

 

BENÍTEZ.- ¡Es indigno! ¡Una juerga en mi casa!… ¡Sin avisarme!

 

DON ARGIMIRO.- Juerga, no; un ágape fraternal y conciliador. ¡Oh, don Antonino! ¡Qué lomo el de la guardesa!… ¡Lo declaramos monumento nacional!

 

BENÍTEZ.- ¡Y yo muriéndome de angustia!

DON ARGIMIRO.- ¡Y qué tintillo el que tenía usted en sus bodegas!

 

BENÍTEZ.- ¿Tenía?

 

Como vemos aquí se relata un episodio que podía haber dado a un acto en sí mismo. Don Argimiro sigue contando más cosas de la “juerga”.

 

              Medardo ha decidido juntarse a la compañía de teatro para enamorar a Mari Sol. Don Sisinio, que ha escrito dos obras de teatro, se las ofreció a la compañía y se cogió media melopea.

 

En ese momento llega Luis y le explica a Benítez que esta farsa ha servido para poner de manifiestoque los verdaderos sentimientos de Medardo por Jovita eran inexistentes. Además, don Antonino, que parecía tan serio, podía haber tenido una relación con Mari Sol…

 

(Acto III, Escena VII.)

 

LUIS.- ¡No he de comprender! Nada tan antipático como un hombre con el orgullo de su rigidez; pero nada tan simpático como un hombre con la noble humildad de sus flaquezas.

 

Mensaje número 660: Nada como un hombre con la noble humildad de sus flaquezas.

              Con todo aclarado, llegan Jovita y doña Cenobia. Se lo van contando entre todos.

 

(Acto III, Escena IX.)

 

LUIS.- En la vida hay que reírse con regocijo fuerte y sano, sin sacrificar a ninguna clase de prejuicios, alegrías, afectos ni amores.

 

Mensaje número 661: La receta de Arniches para la vida: reírse con regocijo fuerte y sano; evitar prejuicios sobre alegrías, afectos y amores.

 

BENÍTEZ.- ¡Nuestra seriedad ha muerto!… Ven, alégrate, riámonos, y aunque tarde, gocemos de la vida despreciando el qué dirán.

 

Comienzan a reírse. ¡Luis dice que está saliendo toda la risa que tenían almacenada durante años!

 

Telón y fin de la obra.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 651: Comienza la crítica social de Arniches. La diferencia de clases se inicia por los nombres, en este caso el de las monjas del asilo, que presentan unas advocaciones imposibles de retener por el pueblo sencillo y no instruido.

 

MENSAJE NÚMERO 652: Frente a la riqueza de Medardo, Arniches opone la juventud, inteligencia y bondad de Luis como poderosas armas para enamorar a una persona.

 

MENSAJE NÚMERO 653: En palabras de Jovita: “¡No me importa el mundo, me importa mi conciencia!” ¡Qué importante era para Arniches la conciencia honrada de cada uno, y serle fiel durante toda la vida como lo fue él!

 

MENSAJE NÚMERO 654: Los ingredientes de Arniches para vencer las imposiciones injustas y anacrónicas de los padres: voluntad, astucia y amor.

 

MENSAJE NÚMERO 655: Arniches lanza un ataque directo a esta clase de pueblos que tienen abandonado al teatro debido a que las clases pudientes lo consideraban pecaminoso.

 

 

MENSAJE NÚMERO 656: Arniches está definiendo la razón de su teatro: representar una farsa para identificar un problema en la sociedad y presentar una solución al mismo. En este caso, nada hay más noble que favorecer que dos jóvenes que se aman, puedan ver cumplido su deseo; la farsa habrá cumplido su función.

 

MENSAJE NÚMERO 657: Nuevamente, el egoísmo de los padres queda patente. También lo sacó a relucir en la obra El coche correo, donde pasaba lo mismo, una primera actriz enamorada podía romper una compañía teatral… Hay matrimonios convenidos en todos los estamentos de la sociedad.

 

MENSAJE NÚMERO 658: Arniches está haciendo un estudio sobre lo fácil que resulta difamar a alguien inocente de un delito no cometido siempre que se organice bien la farsa. Lo que ha sufrido Medardo, lo que está sufriendo Benítez, el propio don Sisinio…

 

MENSAJE NÚMERO 659: La gente seria prefiere la muerte a la pérdida del prestigio, del respeto, de la dignidad… Son los restos medievales que Arniches encuentra en la sociedad caduca que le ha tocado vivir.

 

MENSAJE NÚMERO 660: Nada como un hombre con la noble humildad de sus flaquezas.

 

MENSAJE NÚMERO 661: La receta de Arniches para la vida: reírse con regocijo fuerte y sano; evitar prejuicios sobre alegrías, afectos y amores.