EL SOLAR DE MEDIACAPA

 

 O

 

 UNA CRÍTICA SALVAJE AL MACHISMO

 

 

 

 

 

Foto de la representación de la obra de 1928.

www.wikipedia.org

 

En esta obra escrita en 1928 y estrenada el 22 de Diciembre, Arniches realiza una crítica del machismo en toda regla. Es su obra número 58 en solitario y forma parte de su Etapa Feminista. La define como una tragicomedia en tres actos.

 

FAMILIA TIPO DE ARNICHES EPISODIO NÚMERO 41

 

              Ismael, el constructor es el padre, Társila la madre y Blanquita la hija a la que pretende Sidoro.

 

 

Durante los dos primeros actos,  nos va relatando las aventuras de los miembros del Club Gratis et Amore, los cuales tienen a gala superar el número de conquistas femeninas a las de los demás socios, además de irlas contando, numerando y festejando.  Incluso una de esas conquistas, Carmen, tiene un hijo de Sidoro y  vaga desamparada y hambrienta, sin ninguna ayuda.

 

Nuestro protagonista, Sidoro, lleva 125 conquistas en 15 años de vida del club; por su puesto es su presidente.

 

En un momento álgido de su vida profesional, el sastre de mujeres, decide construirse una casa en el solar en el que tenía su taller: El solar de Mediacapa.

 

El olvido de las conquistas recientes, exaspera a las mujeres burladas, que le vaticinan que un día se encontrará con una mujer que las vengará a todas.

 

Arniches plantea de forma magistral la llegada de esa mujer y la solución a la tragedia, todo de la mano de mujeres: Blanquita, Carmen, la tía Celes…

 

Si durante los dos primeros actos hemos conocido el club y su funcionamiento, la aparición de la mujer que le iba a robar el corazón, la salud y el buen juicio…, en el tercero nos encontramos aun Sidoro arruinado, engañado y a Carmen, con quien tiene un hijo que hasta este momento no quería ni conocer, que será su redentora.

 

Ocurre en el solar de Mediacapa, un solar en los barrios bajos de Madrid (Lavapiés.). Está circundado por la clásica valla de tablas. Al foro a la izquierda, la puerta que da a la calle. De frente, hacia la derecha, una casita de una sola planta y que ostentará sobre su puerta un letrero que diga: ISIDORO PERALES, MEDIACAPA.TAILLEUR POUR DAMES. SE VUELVEN PRENDAS, MODES Y ROBES.A la izquierda, en primer término, un par de acacias raquíticas, a cuya sombra hay una pila, y cuerdas con alguna ropa tendida. Todo el solar está adornado con cadeneta de papel de colores y algunos farolillos. Hoy deja de ser solar, para construir una casa,  y se celebrará una fiesta, guateque o kremés. Es de día. La tía Celes aparece cantando mientras lava la ropa en la pila.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 242 (77)

 

(Acto I, Escena I.)

 

TÍA CELES.-                     Al solar de Mediacapa

no tengas miedo mujer;

que allí no comen a nadie

que no se deje comer.

 

 

              En las tres primeras escenas acuden cuatro mujeres para entrevistarse con él: Filo, Pepa, Conchita y Dolores. Todas son “expulsadas” diplomáticamente por la tía Celes, que vigila que su sobrino siga durmiendo después de la jarana de ayer. A unas les dice que está en Madrid, a otras que Alhama curándose el reúma. Cuando Sidoro asoma su radiante cara por la ventana y le pregunta a la tía Celes, que cuántas han venido, ésta le contesta que dieciséis. Él se queda encantado de haberse conocido.

 

Baños Termales de Alhama. Granada.

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Después llega Carmen con su hijo de pecho. “La más infeliz”, dice la tía Celes. El hijo es de Isidoro y es ella la que pidiendo limosna, lo va alimentando. La tía Celes le conseguirá una interviú con Sidoro.

 

Llegan después los cuatro miembros del Club Gratis et Amore: Custodio, Lucas, Antero y Catalino.

             

Si para María Victoria Sotomayor, su gran estudiosa en la actualidad, Carlos Arniches es “el inimitable dialoguista” (58), podemos apreciar que también era narrador de historias cortas espectaculares como esta de la leyenda del solar de Mediacapa:

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 138

 

(Acto I, Escena V)

 

CUSTODIO.- Pues el mote le viene de que su abuelo, que también era sastre, como sus ascensores, no bien llegaba Todos los Santos y se churruscaban las primeras castañas en las esquinas matritenses, cuando el hombre se lanzaba a la calle con su capita bordá, muy jacarandosa, pero muy cortita…tan cortita que al vulgo, que es de suyo refunfuñante y critiquero, le pareció que aquello no era una capa, sino media, y Mediacapa le dijeron al abuelo, Mediacapa le dijeron al padre, aunque ya la llevaba hasta los talones, y Mediacapa le dicen al hijo, aunque la lleva en su medida ponderada y natural.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 380.

 

(Acto I, Escena VI)

 

ANTERO.- Lo de ser soltero en esta familia es de herencia.

 

CUSTODIO.- Viene de padres a hijos.

 

CATALINO.- Creo que no ha habido más excepción que la madre de Sidoro, que era casada.

 

LUCAS.- Menos mal.

 

CUSTODIO.- Casada con un bañero donostiarra, que vestía los inviernos, naturalmente, en este establecimiento, digámoslo así, y que una matiné mandó a su señora pa que el padre de Sidoro le volviese una americana…; y el padre, que tenía lo suyo, se prendó de la portadora y empezó a dudar de si volver la americana y quedarse con la señora o volver la señora sin la ropa, y en la duda… ¡nació Sidoro!

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 381.

 

(Acto I, Escena VI)

 

SIDORO.- Que esto hay que celebrarlo con una ensalá de honor.

….

 

LOS CUATRO.- ¡Mu bien!

 

LUCAS.- Aprobao por una… nimidaz.

 

ANTERO.- Por cuatro nimidades.

 

 

La ubicación del Solar de Mediacapa corresponde al distrito de Embajadores cerca de la calle de los Abades.

             

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En el número 7 viven Ismael, Társila y Blanquita.

 

              Sidoro les recita los 10 mandamientos del club Gratis et Amore, que afianzan la idea de la conquista de la mujer, sea de quien sea, y además en ser mantenidos por ellas.

 

SIDORO.- Y estos diez mandamientos se encierran en dos: en no darles un real y en no tomarlas en serio ni en Cuaresma, porque las mujeres son como los caballitos del tío vivo: que te divierten siempre y cuando no te mareen. He dicho.

 

Mensaje número 752: Con seis escenas y un par de discursos, Arniches nos ha dibujado el machismo al que nos vamos a enfrentar en la obra: el que cosifica a la mujer; el que la usa para divertirse y que “no le maree”.

 

Les cuenta Sidoro a sus compañeros de club, que con el dinero que se ha ahorrado en las 122 mujeres con las que ha mantenido relaciones desde la fundación del club, se va a construir una casa en el solar en el que ahora tiene la sastrería.

 

En ese momento llega Carmen la de la Ronda, la madre de su hijo. Él les cuenta lo pelma que es y le pide a la tía Celes que la eche.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 139.

 

(Acto I, Escena VI.)

 

SIDORO.- Es esa mujer lapa que tenemos toos los hombres: que te la encuentras… en cualquier lao… Un día en un merendero, una noche en una verbena, una mañana en un tranvía, que la dices dos chirigotas, las camelas una semana y “laus deo”; pero ella se enamora de ti, se declara pelma honoraria, y ya no te la extirpas, ni aunque te la amputes. Que la pegas, llora, pero te sigue; que se la pegas, sigue, pero te llora; que le vuelves la cara, se pone de frente. Ella te quiere siempre, te espera siempre y se conforma siempre. Pa arrematar: es esa mujer que nos quiere porque no la queremos, que nos sigue porque no la hacemos caso y que nos encuentra porque no la buscamos. En fin: una de esas mujeres de las que pues conseguirlo too menos que te dejen. Pues esa es Carmen la de la Ronda.

 

Mensaje número 753: En este párrafo Arniches nos ha descrito por boca de Sidoro al más puro “maltratador y machista” de los hombres. Un hombre que pega a la mujer, que la ve llorar y le pega más; que la usa para su capricho y que la abandona cuando se cansa; que le engaña con otras y se lo restriega; que sabe que ella siempre le querrá, siempre le perdonará y siempre le buscará…

 

Al final pasa Carmen y le explica que no es nada para ella, sólo es para el hijo de ambos, para que coma, para la leche… Sidoro le suelta que no tiene recursos, que no hay trabajo, que lo que le cuesta mantener a su tía…; Carmen implora y en ese momento llega Dolores echa una fiera. Le llama granuja, sinvergüenza, desalmado…, y le dice a Carmen  que lo deje, que le olvide, que nunca le dará nada. Él le pregunta a ver quién es ella para meterse donde no le llaman

 

(Acto I, Escena VII.)

 

DOLORES.- Evitar que se burlen de un desgraciao le incumbe a too el mundo… y si no, remédiala…, dala pa que viva. ¿A qué no? ¡Como que es de El Gratis, hija, y tie a gala no darle un real a ninguna! Pero ¡anda que miá el día que te lo digo…, que una mujer ha de venir, una que te saque lo que le has negao a todas!

 

Mensaje número 754: Arniches busca diferentes maneras de vengarse de los chulos, machistas, viejos mujeriegos y demás maltratadores. Las mejores son aquellas que las llevan a cabo las propias víctimas, o bien las mujeres en general. Ahora esperaremos para conocer el futuro de este hombre despreciable.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 382.

 

(Acto I, Escena VII.)

 

CARMEN.- ¡Por Dios, señora, no le insulte usté!

 

DOLORES.- No te apures, si no le insulto; es que le digo la verdá; y cuando le dices la verdá a un granuja, paece que le insultas.

 

Dolores se lleva a Carmen y le va a dar dos pesetas para comprar un biberón para el niño, porque Sidoro no les ha de dar nada.

 

Los amigos del club, que han presenciado la desagradable escena, salen cariacontecidos, recriminando a Sidoro su comportamiento. Él quiere quitar hierro al asunto y se los lleva a comer y gritando: “¡Viva el buen humor!” Todos contestan sin ganas: “Viva”.

 

(Acto I, Escena IX.)

 

TÍA CELES.-…Pero ¿por qué l’hacen caso? ¡Si ya saben cómo es! ¡Las tontas somos las mujeres, que sabemos cómo son los hombres y luego nos quejamos de que no sean como nosotras queremos que sean! Pero ¡si son como son, señor!…

 

Mensaje número 755: Arniches reparte culpas en ambos sexos. Todos somos responsables de nuestras acciones y debemos hacerles frente: si te acercas a un mujeriego y te rompe el corazón, debes de reconocer que ya lo sabías.

 

Aparece en escena Blanquita que trae una levita arreglada por su madre, Társila, para Sidoro.

 

Sidoro llega un rato más tarde y se queda prendado de Blanquita. Ella sabe muy bien toda la fama que le rodea y no le tiene miedo. Comienzan a tontear y cuando se va a ir le pide un beso a Blanquita, “una multita” lo llama él. Blanca se resiste y le suelta la segunda bofetada del teatro Arniches después de la Martina a Valentín en La Leyenda del Monje, (obra número 11 en el año 1890) (59)

 

Társila entra justo en el momento del bofetón, y le riñe por “jugar con este señor”. Le avisa que Ismael, su marido y padrastro de Blanquita, les ha jurado que si quieren verle en la cárcel, ya saben lo que tienen que hacer: venir al solar de Mediacapa. Sidoro se queda temblando, pero no se arredra y consigue lanzar un piropo a Társila que lo recibe encantada. Sidoro la galantea hasta que les interrumpe Blanquita.

 

PIROPOS DE ARNICHES NÚMERO 16

 

(Acto I, Escena XI.)

 

SIDORO.- ¡A mí, cuando una mujer me gusta, viene el marido, me embalsama y sigo en mis trece!

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 383

 

(Acto I, Escena XI.)

 

TÁRSILA.- ¡Sí, porque no es vivir con ese hombre! Cómo será de celoso, que de recién casao estuvo tres años en presidio… Y too fue porque un día e Carnaval pasó un pobre chico y me echó tres confetis, que no fueron más.

 

SIDORO.- ¿Tres confetis tres años? ¡Pues si le echa a usté un puñao, cadena perpetua!

 

En ese momento entra Ismael, un secundario de Arniches que como característica tiene el hablar de sí mismo en tercera persona y siempre terminando en pregunta.

 

(Acto I, Escena XII.)

 

ISMAEL.- Os pregunto una cosa… Debíais saberla… No me contestáis… Os dejo suspensas con mi presencia… ¿Qué debo hacer? ¿Qué debo yo hacer? ¿Qué debo yo hacer?

 

La indignación y los celos de Ismael van en aumento.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 140.

 

(Acto I, Escena XII.)

 

ISMAEL.- Hace un momento estaba yo a la puerta de mi casa leyendo “El Imparcial”, que aquí lo traigo… (Al sacarlo del bolsillo le cae una navaja enorme, la recoge y se la guarda.)

 

SIDORO.- ¡Mi tía!

 

ISMAEL.-…cuando se me arrima la señá Paca la Costales y me dice que estabais en el solar… Me quedé amarillo como la cera; con este pañuelo limpié el sudor frío que inundó mi frente… (Al sacarlo, le cae una pistola del bolsillo; la recoge y se la guarda.)

 

SIDORO.- ¡Mi agüela!

 

ISMAEL.-… y eché a andar. Las comadres del barrio me miraban y se reían. ¿Qué pensamientos secretos rumiaban sus frentes? ¡Yo lo sé!… Y como lo sé yo prefiero vivir en la cárcel a vivir en la deshonra…, ¡que me lleven a la cárcel!

 

Sidoro, suplica cordura, Blanquita le pide calma, Társila… ¡encuentra la solución!

 

TÁRSILA.- Y proporcionarte un negocio honrao y lucrativo en que pudieras ganarte un pedazo de pan.

 

SIDORO.- Ahí está (Aparte.) ¿Qué le irán a decir?

 

TÁRSILA.- ¿Es eso pa que nos pongas como nos pones?

 

ISMAEL.- A ver, a ver…

 

TÁRSILA.- Pues naa: que el señor Sidoro, como sabes, va a construir una casa en este solar, y le hemos dicho que tu primo Desiderio y tú sois contratistas ¡y le podíais hacer la obra por una friolera!

 

Sidoro sigue el juego a Társila. Ismael se retracta y todos felices. Ismael comienza a tomar medidas del terreno aunque Sidoro no está convencido de empezar ya la obra.

 

Blanquita y Sidoro hablan mientras Ismael y Társila toman medidas a la finca. Ésta le confiesa que está loquita por él.

 

Cuando finaliza las mediciones, Ismael manda a casa a las mujeres y se queda con Sidoro.

 

Ismael pide 2.500 pts. (7.500 €) para Arquitecto, planos, Delineantes… y demás gastos preliminares. Le da las 900 pts. que lleva encima (2.700 €) ante las risotadas de sus amigotes del club.

 

Y finaliza el primer acto.

 

En el segundo acto podemos ver unas sillas y mesas de un bar que hay en la confluencia de dos calles anchas de los barrios bajos de Madrid.

 

Sidoro está en una mesa fumando un puro, leyendo el periódico y sorbiendo con una pajita de su refresco. Mira nervioso de vez en cuando a los balcones de enfrente.

 

Van llegando parroquianos y dos obreros: Lauro y Rafa

 

Sidoro le pide un bocadillo y una cerveza “Maú”. Sospechamos que es cerveza Mahou que nace en 1891. Su origen radica en un francés nacido en Lorena, Casimiro Mahou Bierhans (1828- 1875) que se casa con la madrileña Brígida Solana Fernández (1818 – 1896). Curiosamente tuvo un negocio llamado “Gran Fábrica de colores al Temple y al Olio El Arco Iris”, igual que la obra de Carlos Arniches de 1897. Los hijos continúan con el negocio. Tiene su sede en la calle Amaniel nº 29. En 1889 se hacen con los servicios del maestro cervecero alemán Konrad Stauffer y empiezan a producir cerveza y comienzan a comercializarla en 1891. Con lúpulo de Alemania, malta de Aranjuez y agua del canal de Isabel II, surge esta cerveza tan característica. (60)

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 243 (78)

 

(Acto II, Escena I.)

 

LAURO.-             Vuela, inocente pardillo;

te lo digo por tu bien,

que te vas a ver sin plumas

y frito en una sartén.

 

Sidoro se va hacia la calle del Bastero, a la peluquería a la que suele ir Blanquita, que si no se asoma al balcón, y van para cuatro horas de plantón, debería estar “ondulándose”. Está muerto de impaciencia.

 

Los amigos de Sidoro sospechan que éste ha abjurado de los mandamientos del club en su relación con Blanquita y están altamente preocupados.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 384

 

(Acto II, Escena III)

 

CAMARERO.- ¿Qué va a ser?

 

CUSTODIO.- De primero, un bidón de gasolina, porque vas que pringas. Y a posteriori… ¿tú qué quieres, Catalino?

 

CATALINO.- Yo, nada.

 

CUSTODIO.- Pues tráete dos de lo mismo.

 

CAMARERO.- Eso donde lo sirven muy bien es en el bar de al lao.

 

Los amigos se van y llega Sidoro muy preocupado por no encontrar a Blanquita. Hace ocho días que no la ve y el tío no vive. De pronto, sale Blanquita por el balcón como llorando, se mete y sale Ismael… Sidoro se tapa la cara, pero Ismael, ya le ha visto y le amenaza. Lauro, antiguo alumno del club, se acerca para darle el recado de Custodio y recordar con él varias máximas que aprendieron:

 

 

 

(Acto II, Escena III.)

 

LAURO.- “Las mujeres son como las chuletas: cuanto más se las golpea más blandas se ponen.

El que se preocupa por una mujer en el otoño de su vida es un primavera, porque la preocupación quita entereza”

 

Mensaje número 756: Como se puede apreciar, este tipo de asociación machista, debía ser muy frecuente en aquella época de desprecio a la mujer.

 

La tía Celes le pone en antecedentes: Ismael no consiente las relaciones de su hijastra con Sidoro, y éste entra en barrena y dice que él la va a raptar sí o sí.

 

La tía Celes le hace ver que está enamorado, y él se empeña en negarlo…, pero la realidad es muy tozuda.

 

(Acto II, Escena V.)

 

SIDORO.- Pero lo hago por amor propio.

 

TÍA CELES.- ¡Por amor, hijo mío! Lo de propio es que a los hombres, cuando os da vergüenza confesar el amor, le ponéis un mote pa disimularlo.

 

Mensaje número 757: El amor en los hombres. Arniches nos habla de la vergüenza que sienten para confesar que están enamorados, que lo disimulan o le ponen un “mote”, como “amor propio” cuando quieren decir “amor”.

 

Ya lleva gastadas 15.000 pts. (45.000 €) en derribar la casa del solar.

 

Cuando marcha la tía Celes llegan Custodio, Catalino, Lucas y Antero para hablar con Sidoro. Han sido citados por el señor Ismael. Sidoro se esconderá durante la entrevista.

 

Ismael les cuenta que deberá matar a Sidoro por estar rondando a su hijastra. La honra es lo más importante, y la mala fama de Sidoro menoscaba la de su familia.

 

Les relata una historia de verano, estando ellos en San Sebastián,  para demostrar lo angelical que es Blanquita; del todo inadecuada para la fama de Sidoro. (Naturalmente, Carlos Arniches y familia veranean de forma habitual en Fuenterrabía desde 1902)

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 141.

ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO NÚMERO 31

 

(Acto II, Escena VIII)

 

ISMAEL.- ¿Qué es ir a Biarritz?

 

ANTERO.- ¿Qué es ir a Biarritz?

 

CUSTODIO.- ¿Pasar un día alegre?

 

ISMAEL.- No, señor: comprarse un impermeable. Pues bien: nos lo compramos; y al volver por la tarde de Francia, venía en el vagón una señora en estado interesante, muy adelantada la pobre. “¿Qué le pasa a esa señora que no cabe en el asiento?”, preguntó la criatura. “Que trae un chico de París.” “¿Y por qué trata de disimularlo?”. “Para no pagar aduanas”, la dijimos. ¡Y se lo creyó! ¿No retrata eso a un ángel? ¿No retrata eso a un ángel?

 

CUSTODIO.- Sí, señor; ya lo creo. Eso lo dice un limpiabotas y es para ponerle alas.

 

…..

 

ISMAEL.- ¿Hay algo más que decir? ¿Hay algo más que decir?

 

CUSTODIO.- No, señor.

 

ISMAEL.- Sí, señor. Buenas tardes.

 

CUSTODIO.- ¡Ah, es verdad! Muy buenas.

 

TODOS.- Muy buenas.

 

CUSTODIO.- Bueno, yo prefiero examinarme para Correos que hablar con ese tío.

 

Sidoro, que lo ha oído todo desde el bar, sale riéndose de forma exagerada. Arniches dice que sale riéndose de forma mefistofélica.

 

              Queda como un matón delante de sus amigos sin ningún miedo a las amenazas de Ismael. Les piden que se vayan y cuando está solo muestra su honda preocupación.

 

Sale en ese momento Társila, la madre de Blanquita, haciéndole señas por el balcón, que ahora bajarán un minuto.

 

Se mete y los que aparecen son Ismael y Paco, que se despide cariñosamente de Blanquita. Sidoro quiere morirse.

 

Después salen Társila y Blanquita. Se estrechan las manos con efusión. Társila le comenta a Sidoro que debe ponerle una cantidad fija en el banco a Blanquita, para que ellas sepan que va en serio… y ¡otra a ella!, que quiere poner una cacharrería cuando se divorcie de Ismael.

 

Sidoro duda. Llega el camarero, Társila no sabe qué pedir, está sin ganas…, pregunta si sirven bistecs ¡y se pide tres para ella! Además va a pedir dos de merluza y una botella de vino.

 

Mientras devora Társila en una mesa alejada, Blanquita le revela a Sidoro que ese hombre joven, Paco el Serio, es el que su padrastro le ha buscado como marido. Sidoro quiere matar a Ismael, a Blanquita y a Paco. Está enloqueciendo por momentos. Blanquita le confiesa que ha mentido a su padre diciéndole que no ama a Sidoro, porque si no, sabe que sin dudarlo le mete en un barco para la Argentina, que está allí su tía Remedios.

 

En este punto, Arniches, emplea un ardid muy propio del cine actual cuando se quiere dar más misterio a una determinada acción, y que consiste en plantear la táctica y que el espectador no escuche solo la música de fondo aumentando. En esta escena, Arniches propone dos mesas en la terraza del bar, en una están Blanquita y Sidoro, y en la segunda está la madre y el camarero. Las conversaciones de ambas mesas se van solapando. Y llega un momento en el que Sidoro le comenta a Blanquita “déjame pensar…” y de mientras el camarero y Társila están entretenidos con el bistec servido y con la merluza que va a venir. Simultáneamente vemos gesticular a Sidoro pero sin oír sus palabras: le está contando su plan a Blanquita. El espectador no sabe de qué se trata. Se despiden quedando en escaparse en el taxi que cogerá Sidoro y los tres abandonan la escena.

 

En ese momento llegan Ismael y Paco que se ríen al ver correr a Sidoro. Se congratulan del timo que le están dando a Sidoro con las facturas infladas de la obra.

 

ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO NÚMERO 32

 

(Acto II, Escena X.)

 

ISMAEL.- ¿Y cómo estamos ahora desde que hemos conocido a ese panoli?

 

PACO.- Sí, verdaderamente que a ese tío se lo encuentra uno en Bilbao, lo registra y es una mina.

 

Sidoro vuelve con el Taxi ya listo y se encuentra de bruces con Ismael y Paco, y decide disimular. Le invitan a su mesa a un “vermusito con los amigos” y Sidoro acepta.

 

Ismael le presenta a Paco, futuro marido de Blanquita que además de trabajar con él, es boxeador, y nombra algunos de los boxeadores contra los que ha peleado como Ciclone, Cola y Rayo.

 

Sidoro saca el tema de los chismorreos del barrio respecto a que él va detrás de Blanquita… Paco le dice que no se preocupe, que nadie se iba a creer que una chica tan mona iba a estar con un hombre de esa de edad…y se parte de risa, además, ahora mismo van a ir los cuatro a la Bombilla a celebrar el 28 cumpleaños de Paco. Ismael aprovecha para presentarle otra facturita. Le saca otras 400 pts. (1.200 €).

 

Sin que Sidoro pueda impedirlo, su taxi es atrapado por Társila, Ismael, Paco y Blanquita, que se van a comer con su dinero a La Bombilla.

 

Sidoro no puede estar más derrotado: le están dejando sin dinero, le roban a su mujer y le van a terminar echando de su propio club.

 

Una voz grita el nombre de Sidoro. Es Carmen con su hijo.

 

(Acto II, Escena XII.)

 

CARMEN.- ¡Cómo te han engañao!

 

SIDORO.- ¿Tú aquí otra vez?

 

CARMEN.- ¡Siempre contigo!

 

SIDORO.- ¡Pues no me haces falta pa naa!

 

CARMEN.- ¡Pa consolarte!

 

Mensaje número 758: La presencia por sorpresa de Carmen en la escena de un hombre fracasado, es un símbolo. Arniches nos da a entender cómo el amor verdadero persiste en toda circunstancia, siempre estará con nosotros, nos será fiel hasta el último aliento.

 

Para machacar más a Sidoro, aparecen sus amigos vitoreándole, diciéndole que ya saben que todo lo que se decían eran calumnias y que le van a dar un banquete. Él, que sólo quiere derrumbarse y llorar, aguanta el tipo y les da las gracias. Carmen le mira. Sidoro sabe que ella conoce su derrota, y se marcha con los amigos con la sonrisa, como una mueca en la cara, y con el llanto en su alma rota.

             

Telón del segundo acto.

 

El tercer acto comienza en el Paseo de Yeserías, así llamado por la abundante presencia de fábricas de yeso de la zona.

https://es.wikipedia.org/wiki/Paseo_de_Yeser%C3%Adas

 

Aquí vemos el asilo de San Luis y Santa Cristina en 1887 en el Paseo de Yeserías.

 

Arniches sitúa la escena frente a un cuartel desde el que se oye tocar la corneta en diferentes momentos. La primera escena es un diálogo de dos soldados andaluces, Canales y Toribio,  que volveremos a ver en la obra Vivir de Ilusiones de 1931, (Acto I, Escena II) también comentada en este trabajo. Aquí solo es una introducción de lo que será después más desarrollada. Sigue siendo muy divertida la situación en la que el soldado veterano invita al novato a ver Madrid y le convida a todo, ¡pero pagando el novato!

 

(Acto III, Escena I.)

 

CANALES.- ¿Qué t’ha gustao ma de too?

 

TORIBIO.- Zentarme. ¡Y aquí también me voy a zentá antes de ayegá ar cuarté, que no pueo con la bota! ¡Mi mare qué doló!

 

CANALES.- Echa un pito.

 

TORIBIO.- Ahí va. (Lo encienden.)

 

CANALES.- Güeno; y mañana escribes ar pueblo, y dises que te he sacao de paseo y lo que nos hemos divertío.

 

TORIBIO.- (Frotándose un pie contra otro.) ¿Divertío?… Güeno…

 

CANALES.- ¡Y que te he convidao a too!… Casquijo, mojama, gasiosa…

 

TORIBIO.- ¿Qué me ha convidao uzté a too y me ha coztao sei riale? (6€)

 

CANALES.- Hombre, tú ere de primera puesta, y yo zoy veterano; y tú haz venío a zerví, y zi no pagas, ¿pa qué sirves?

 

Otro elemento que introduce Arniches en este momento es el de la figura de la Cañamonera, es decir, la que vende Cañamones.

 

http://saboresperdidos.blogspot.com/2010/04/canamones-tostados.html

 

CAÑAMONERA.- (Pregonando.) ¡Cañamonera! ¡Cañamones tostaítos!

 

CANALES.- ¡Hombre! ¡Mira: un aperitivito pa antes del rancho! ¡Te voy a convidá!

 

TORIBIO.- (Se levanta, aterrado.) ¿Qué me va ozté a convidá? (Se va cojeando y haciendo muecas de dolor, pero de prisa.) ¡Ca, hombre: a mi no me convida ozté ma, que me s’ha acabao er dinero! (Vase.)

 

La Cañamonera se queja de las pocas ventas que realiza debido a la proliferación de los bares, donde se pueden comprar bocadillos.

 

Custodio busca por este Paseo de Yeserías a Sidoro y le encuentra. Arniches lo describe así: Sale por la derecha, embozado en su capa, ya raída. Sale triste, macilento, derrotado de indumentaria, pero queriendo conservar con el aseo su antiguo aspecto de hombre bien portao.

 

(Acto III, Escena III)

 

SIDORO.- Cuando me echaron del Gratis, me engañó esa mujer y me robó su padrastro too lo que tenía, me pareció que me habían echao de la vida, ¡de mi vida!… ¡Tantos años presumiendo, pa aquél final!…

 

CUSTODIO.- (Compadecido.) ¡Hombre!

 

SIDORO.- ¡Tenía razón tanta gente pa burlarse y reírse de mí, que me dio vergüenza y me arrinconé! (Llora.)

 

Mensaje número 759: Arniches nos presenta el hombre que se burló de 125 mujeres en la más profundas de las burlas. El burlador burlado. El galán castigado, desposeído de trofeos y de dineros, y ahora, con el paso del tiempo, desposeído también de su autoestima.

 

ARNICHES Y LOS VASCOS EPISODIO NÚMERO 33

(Acto III, Escena III)

 

SIDORO.- “Si qui transit gloria del mundili”

 

CUSTODIO.- ¿Qué es eso?

 

SIDORO.- Un refrán.

 

CUSTODIO.- ¿Es de las provincias vascongadas?… Porque no te he entendido nada.

 

SIDORO.- Es latín, y quiere decir que todas las glorias del mundo están entre humo y cacahuetes.

 

Cuenta cómo, ha querido empeñar la capa y no se la han aceptado por estar sucia

 

SIDORO.- ¿Y sabes por qué comí?

 

CUSTODIO.- ¡Qué sé yo!

SIDORO.- Porque hasta las mujeres más malas son mejores que los hombres, y ayer me encontré a la Dolores… ¿Te acuerdas?

 

CUSTODIO.- Sí, hombre; aquella que te maltrató en el solar aquella tarde…

 

SIDORO.- Pues me la encontré, y sin pedirle yo naa, porque no soy capaz, va y me dice: “Oye, Sidoro: hazme un favor; toma este duro, entra en aquél estanco, compra una caja de cerillas y tráeme la vuelta, que es que no me lo quien cambiar en ningún lao.” Me lo creí, se lo cambié, salí… (Llora.), ¡y s’había ido! ¡Era una manera delicá de dejarme las cinco pesetas! (15 €)

 

Mensaje número 760: El galán reconoce a la mujer como algo inalcanzable, es el principio del cambio. Es un proceso doloroso pero necesario. La mujer se muestra generosa con el derrotado. Es una de las virtudes que Arniches se empeñará toda su vida en transmitirnos.

 

Avisa a Custodio que tiene previsto suicidarse esta tarde pegándose un tiro después de haberle dado otro a Ismael. Se confiesa ante Custodio como un primo enamorado de Blanquita, tanto que se arriesgó y perdió todo por ella. Ahora tiene vergüenza de que le vea en esta derrota.

 

De repente aparece Blanquita. Le reconoce que se burló de él. Que era algo que él tenía previsto hacer con ella. Le pide perdón por todo el daño, y Sidoro le dice que nada tiene que perdonarle.

 

(Acto III, Escena IV.)

 

SIDORO.- No te culpo a ti, Blanca; no has sío tú; he sío yo mismo el que me lo he hecho… ¡Mi vida equivocada!

 

BLANQUITA.- Sí; pero yo…

 

SIDORO.- El único daño que tú me has hecho tú es no quererme.

 

Mensaje número 761: El principio del perdón es el reconocimiento de la culpa. Sidoro reconoce que su vida ha sido equivocada y que ella no le quería… ¡justo la única mujer a la que él sí que quiso amar!

 

BLANQUITA.- Malo lo mío; peor lo tuyo. ¡No tenemos que echarnos nada en cara! ¡Sino que el amor es una pelea, y esta vez, aun sin querer, he podío yo más, porque siempre sale menos herido el que pelea sin corazón!

 

Mensaje número 762: “¡Sino que el amor es una pelea, y esta vez, aun sin querer, he podío yo más, porque siempre sale menos herido el que pelea sin corazón!” Arniches pone en boca de Blanquita una afirmación errónea sobre el amor que sólo le podrá llevar a la soledad y el engaño, tal y como le sucederá ahora. Para Arniches el amor es todo menos una pelea.

 

Le cuenta que Paco se llevó todo el dinero y se fugó con una mujer con la que tenía dos hijos. Ahora ella se va a seguir su vida sin su familia. Finalmente le dice a Sidoro que debe consolarse pensando que aunque sufra, aún sufre menos que lo que han sufrido tantas. Sidoro le da la razón

 

BLANQUITA.- Sidoro, adiós. No puedo decirte más que una cosa… Que no haría una muchas veces el daño si supiera todo el daño que hace. Perdóname.

 

SIDORO.- Perdonada.

 

BLANQUITA.- Y olvídame.

 

SIDORO.- Veremos si puedo.

 

BLANQUITA.- Adiós, hombre…

 

SIDORO.- ¡Adiós, mujer! (Sidoro se echa de bruces sobre el banco llorando en silencio.)

 

              Mensaje número 763: “… Que no haría una muchas veces el daño si supiera todo el daño que hace.” Nueva frase de Blanquita sobre el daño y el dolor que las personas nos infringimos unos a otros. Si pudiéramos ver el resultado de nuestras acciones, seguro que muchas de ellas no las haríamos.

 

Siguiéndola aparecen Ismael y Társila que le sacan de su llanto gritándole para que mate a Blanquita, que ella es la culpable de todo, y que se marcha.

 

Sidoro no da crédito de su buena suerte, le coge por las solapas a Ismael y lo zarandea:

 

(Acto III, Escena V.)

 

SIDORO.- (Cogiéndole de las solapas.) ¡Venga usté acá, granuja!… ¿Qué es un bandido?… ¿Qué es un bandido?…

 

ISMAEL.- Oye tú: ¿que qué es un bandido?

 

TÁRSILA.- Conque digas servidor, has despachao.

 

Arniches introduce una nota de comicidad en esta tragedia, con Sidoro imitando la forma de hablar de Ismael.

 

Está desesperado y decide matarlos con una pistola FN calibre 28, que hemos encontrado y que podemos ver aquí.

 

MODELO FN CALIBRE 28 DE 1910

www.wikipedia.org

 

Finalmente, forcejean y se le cae la pistola que recoge Társila, y por la que Ismael piensa sacarse 30 pts. (90 €),  y se van a empeñar la pistola.

 

Sidoro se queda solo maldiciendo su mala suerte porque se ha quedado sin la pistola para suicidarse y se pregunta: “¿Habrá hecho esto Dios pa que yo reflexione?

 

Aparece la tía Celes que da con la solución a la tragedia:

 

(Acto III, Escena VI)

 

SIDORO.- ¿Y qué hago yo en la vida, tía Celes?

 

TÍA CELES.- Enmendar tu error; el error de toda tu vida, que han sido las mujeres. Sidoro, ¡ya te lo decía yo!… Tú, empeñado en negárselo todo: amor, dinero… ¡Y ya has visto! Lo de las mujeres es para las mujeres, no sirve resistirse; porque si te resistes, lo que les niegues a muchas se lo llevará una sola.

 

Mensaje número 764: Arniches nos lo dice claramente por boca de la tía Celes: ¿qué hago? Enmendar tu error. Eso es lo que propone siempre Arniches: aceptar las consecuencias y hacerles frente.

 

             

 

TÍA CELES.- ¿Qué has ganado con ser como fuiste?… ¡Que muchas te hayan maldecido y una sola se haya reído de ti. Pero si hubieses dado a cada una lo suyo, la mejor te lo hubiese recompensado por todas!

 

SIDORO.- Tiene usted razón, tía Celes: pero ya viejo, desengañao, solo… ¿Qué remedio tiene mi error?

 

TÍA CELES.- Aún lo tiene, Sidoro: porque Dios, para demostrar a los hombres como tú lo que vale y puede el amor, les pone al lado siempre una mujer que lo quiera. ¡Y la que te ha querido a ti, mírala, ahí la tienes!

 

(Acto III, Escena VII)

 

SIDORO.- ¡Carmen!

 

CARMEN.- ¡Sidoro!

 

CELES.- ¡Ahí la tienes, sufriendo, llorando, pidiendo hasta limosna, y siempre tan conforme! Te debe su desgracia, y ni un solo día la he oído hablar mal de ti.

 

CARMEN.- ¿Quién habla mal de lo que más quiere en el mundo?

 

SIDORO.- ¡Carmen!

 

CARMEN.- ¡Sidoro!

 

SIDORO.- ¡Si yo pudiera volver a nacer!

 

CARMEN.- No puedes volver a nacer; pero puedes volver tener juicio.

 

…..

 

SIDORO.- Vamos Carmen; dame al chico, y contigo al lao, la abuela detrás y con él alto, quiero irme a otra vida gritando: ¡todo por la mujer! ¡Todo por la mujer! ¡Viva la mujer!

 

Telón.

 

Mensaje número 765: La crítica más severa al machismo imperante en su época y destacar el valor de la mujer que aún en nuestros días deben seguir peleando.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 752: Con seis escenas y un par de discursos, Arniches nos ha dibujado el machismo al que nos vamos a enfrentar en la obra: el que cosifica a la mujer; el que la usa para divertirse y que “no le maree”.

 

MENSAJE NÚMERO 753: En este párrafo Arniches nos ha descrito por boca de Sidoro al más puro “maltratador y machista” de los hombres. Un hombre que pega a la mujer, que la ve llorar y le pega más; que la usa para su capricho y que la abandona cuando se cansa; que le engaña con otras y se lo restriega; que sabe que ella siempre le querrá, siempre le perdonará y siempre le buscará…

 

MENSAJE NÚMERO 754: Arniches busca diferentes maneras de vengarse de los chulos, machistas, viejos mujeriegos y demás maltratadores. Las mejores son aquellas que las llevan a cabo las propias víctimas, o bien las mujeres en general. Ahora esperaremos para conocer el futuro de este hombre despreciable.

 

MENSAJE NÚMERO 755: Arniches reparte culpas en ambos sexos. Todos somos responsables de nuestras acciones y debemos hacerles frente: si te acercas a un mujeriego y te rompe el corazón, debes de reconocer que ya lo sabías.

 

MENSAJE NÚMERO 756: Como se puede apreciar, este tipo de asociación machista, debía ser muy frecuente en aquella época de desprecio a la mujer. Algo, que irritaba profundamente a Carlos Arniches y a Pilar Moltó, como veremos por el final de la obra.

 

MENSAJE NÚMERO 757: El amor en los hombres. Arniches nos habla de la vergüenza que sienten para confesar que están enamorados, que lo disimulan o le ponen un “mote”, como “amor propio” cuando quieren decir “amor”.

 

MENSAJE NÚMERO 758: La presencia por sorpresa de Carmen en la escena de un hombre fracasado, es un símbolo. Arniches nos da a entender cómo el amor verdadero persiste en toda circunstancia, siempre estará con nosotros, nos será fiel hasta el último aliento.

 

MENSAJE NÚMERO 759: Arniches nos presenta el hombre que se burló de 125 mujeres en la más profunda de las burlas. El burlador burlado. El galán castigado, desposeído de trofeos y de dineros, y ahora, con el paso del tiempo, desposeído también de su autoestima.

 

MENSAJE NÚMERO 760: El galán reconoce a la mujer como algo inalcanzable, es el principio del cambio. Es un proceso doloroso pero necesario. La mujer se muestra generosa con el derrotado. Es una de las virtudes que Arniches se empeñará toda su vida en transmitirnos.

 

MENSAJE NÚMERO 761: El principio del perdón es el reconocimiento de la culpa. Sidoro reconoce que su vida ha sido equivocada y que ella no le quería… ¡justo la única mujer a la que él sí que quiso amar!

 

MENSAJE NÚMERO 762: “¡Sino que el amor es una pelea, y esta vez, aun sin querer, he podío yo más, porque siempre sale menos herido el que pelea sin corazón!” Arniches pone en boca de Blanquita una afirmación errónea sobre el amor que sólo le podrá llevar a la soledad y el engaño, tal y como le sucederá ahora. Para Arniches el amor es todo menos una pelea.

 

MENSAJE NÚMERO 763: “… Que no haría una muchas veces el daño si supiera todo el daño que hace.” Nueva frase de Blanquita sobre el daño y el dolor que las personas nos infringimos unos a otros. Si pudiéramos ver el resultado de nuestras acciones, seguro que muchas de ellas no las haríamos.

 

MENSAJE NÚMERO 764: Arniches nos lo dice claramente por boca de la tía Celes: ¿qué hago? Enmendar tu error. Eso es lo que propone siempre Arniches: aceptar las consecuencias y hacerles frente.

 

MENSAJE NÚMERO 765: La crítica más severa al machismo imperante en su época y destacar el valor de la mujer que aún en nuestros días deben seguir peleando.