EL TÍO MISERIA

 

O

 

UN TRATADO SOBRE LA AVARICIA

 

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Foto de Lagartera www.wikipwdia.org

 

Estrena esta obra dos meses después del estreno de La fiera dormida. El 18 de mayo de 1938, en el Teatro Cómico de Buenos Aires, con la compañía de Aurora Redondo y Valeriano León. Su actividad profesional es incansable. Tiene ahora 71 años de edad. Es su obra en solitario número 81. Pertenece a su Etapa Moralizante, Etapa Feminista, Etapa de Crítica Social y Etapa Rural.

 

En esta obra Carlos Arniches nos da unas lecciones de cómo se pueden redimir las almas más oscuras de nuestra sociedad, y propone varias armas para conseguirlo. En realidad es una historia de amor entre la heredera rica de un solar y el criado que trabaja en ella: la historia de Andrea y Leandro. Por su puesto, que el matrimonio de conveniencia, está en el planteamiento de la obra. Es el caso número 37 de las obras de Arniches, el anterior aparece en 1930, con la obra ¡La Condesa está triste!, en la que ella, Mila, tuvo que casarse con Alfonso para sacar de la ruina a su padre. Lleva pues, Carlos Arniches, 8 años sin retomar un tema ofrecido, como hemos dicho, en 37 obras, casi un 20% de su producción.

 

La obra se desarrolla en un pueblecito de la provincia de Toledo, muy bien conocido por Carlos Arniches, llamado Lagartera. El nombre de Lagartera viene del latín Lacertus (lagarto) y aria (terminación que indica abundancia). Poblado inicialmente por los celtas fue reconquistado por Alfonso VI al asentamiento árabe con gente venida de Toledo principalmente.

 

Se trata de una localidad que presenta unos bordados en los días de las fiestas patronales que son espectaculares. Ese dato se recogerá en la obra de una forma muy adecuada, dando lugar a una de las escenas más vibrantes como lo es la que cierra el segundo acto.

 

Al levantarse el telón vemos los alrededores del pueblo toledano de Lagartera.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 180.

 

              Es un trozo de campo mal vallado donde tiene su casa, mísera, pequeña y casi en ruinas el TÍO MISERIAS. (En el reparto de personajes Valeriano León interpreta al TÍO MISERIA, pero en las indicaciones de Arniches aparece con “s”, Miserias.) El espacio de la casa lo limita, al foro, un seto de zarzas espinosas, que rematan en unas estacas como de metro y medio de altura, que en algún tiempo sostuvieron una puerta de listones, a modo de talanquera, de la que aún se conservan restos prendidos a los maderos. La casucha, mísera, está a la derecha, mal techada, con una ventana pequeña y una puertecilla escasa. Ante la vivienda hay un pozo sin roldana, balde ni soga. Unos troncos de árboles para sentarse y un viejo sillón de piedra, mal tallado, a modo de mesa. Nada más. Perspectiva de campo con el pueblo a lo lejos. Tras el seto del foro se supone un camino carretero, y en el centro del foro, y con el seto al pie, se eleva un árbol frondoso, centenario; uno de esos olmos solitarios de Castilla, que parece que han crecido para que en aquellos yermos tenga nido el pájaro y sombra el caminante. Está amaneciendo. Envuelve el paisaje una niebla densa, que se va desvaneciendo lentamente. Pasan tras el seto, por el camino, unos rebaños trashumantes, que se adivinan por el balido de las ovejas, el sonar de los cencerrillos y las voces de los pastores que los guían.

 

              Tras este maravilloso ejercicio de descripción lleno de ternura pasamos a conocer a las personas que aparecen en la obra.

 

Los protagonistas de la obra son cinco:

 

El Tío Miseria, Jenaro.

Leandro, el hijo no reconocido de Jenaro.

Laureana, la madre de Leandro que aún no está casada con Jenaro.

Andrea, la novia de Leandro e hija de uno de los terratenientes del pueblo: Julián Garcinuño.

Catalino, el pretendiente rico de Leandra hijo de otro de las terratenientes del pueblo: Señora Gala de Barranco.

 

Otros personajes “catalizadores” de la obra, por los que habla Carlos Arniches son:

 

El Tío Fortunato, que es el único amigo de Jenaro y protector de Leandro.

Carroña, que es un trabajador primero de Jenaro y después del ayuntamiento como pregonero.

Chaquetilla, amigo de Catalino, machista, incitador a peleas y follones.

 

Uno de los pastores canta una copla:

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 293 (114)

 

(Acto I.)

 

A invernar a otras tierras

llevo el rebaño,

pero mis pensamientos

aquí han quedao.

¡Ay serranilla,

derrite con tus ojos

la nieve fría!

 

Los pastores comentan que ni el pozo tiene agua ni fruta los árboles, ni se para en ellos ningún pájaro. Así es el erial del Tío Miserias.

 

Los muchachos que van a la escuela dicen que los higos tienen veneno para que los pájaros se mueran. Arniches mete en la conversación de los niños el presente de indicativo del verbo correr –que es sentarse según Susita- y un problema de matemáticas.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 482.

 

(Acto I, Escena II.)

 

NIÑO 1º.-“Si tu padre le debe cuarenta duros al sastre y un amigo le da veinticinco pa que le vaya pagando, ¿qué queda a deber?”

 

NIÑO 2º.-Cuarenta duros

 

NIÑO 1º-Pero si l´han dao veinticinco pa que vaya pagando, ¿qué le deberá?

 

NIÑO 2º.-Cuarenta duros.

 

NIÑO 1º.-Tú no sabes matemáticas.

 

NIÑO 2º.-No sé matemáticas, pero conozco a mi padre.

 

En esto aparece el Tío Fortunato. Despacha a voces a los chavales y se pregunta si estará Miseria levantado, aunque sospecha que sí.

 

-Cómo será de avaro el condenao, que es la primera persona que ice que madruga pa economizar colchón –nos cuenta-.

 

Cuando se acerca escucha cómo Miseria ha cogido a la gata para estrangularla por haberse comido un chorizo que le correspondía. Fortunato libera a la gata y se ponen a hablar del asunto que le trae allí.

 

Jenaro, el tío Miseria, tiene un hijo con Laureana, que se llama Leandro. El tío Fortunato le pide que se case con ella, que el chaval es bueno y que ella es la más honrada del pueblo, y así podría reconocer a su hijo.

 

La respuesta es un no rotundo. Le pregunta para qué quiere todas las onzas que tiene escondidas…, y por poco le da un ataque, le cierra la boca, le dice que son cuentos, que el no tiene nada…

 

Resulta que el hijo se ha enamorado de una mujer rica, pero que su padre no quiere darle ni un céntimo a ella si se casa con él. La muchacha se llama Andrea, hija del tío Julián el Taranta, que es el rico. De por medio está Catalino, que también quiere a Andrea. Catalino es hijo de la señá Gala, la Rica.

 

Después de Fortunato vienen los empleados del Carrascal que es propiedad de Jenaro. Se queja de los beneficios de este año, siete duros, (35 pts. = 105€.) y hace una año eran de 100 pts. (300€.) Los empleados son una familia compuesta por los padres, tía Poquitos y Carroña, y los dos hijos, O y Marceliniano.

Les paga 30 pts. al mes a toda la familia (90 €.)

 

Al final los echa con cajas destempladas y llegan Andrea y Laureana, que vienen decididas a que Jenaro, reconozca como hijo suyo a Leandro, y le de su apellido para que puedan casarse.

 

(Acto I, Escena VI)

 

ANDREA.-El tío Miseria es avaro de su dinero; la señá Gala, de sus bienes; mi padre, de sus tierras. Pues yo lo soy de mi cariño, que no tengo otro y es mu grande… ¿Ellos avaros? … ¡Yo avara también!

 

LAUREANA.-Ties razón.

 

ANDREA.- Que más vale un puñao de mis ilusiones que cien talegas de ese dinero asqueroso que nos enreda entre los pies pa no dejarnos llegar a nuestra felicidá. Pero yo llego. Con uñas y dientes yo lucharé por ella, y Dios me ayudará, que Dios mejor ayuda a la juventú y al amor que a la avaricia y a la usura.

 

Mensaje número 1024: “Avara de mi cariño”, con esta idea se despacha una joven enamorada que se ve cercenada por las normas de una sociedad que le ha tocado vivir, y por la intransigencia de unos adultos avaros. Arniches no puede con esta sin razón, y lo lleva avisando desde hace 50 años: ¡el amor se abre camino!

 

Las dos mujeres se arman de valor y logran sacar a Jenaro de su cabaña para hablar. No le piden dinero y eso ablanda un poco las cosas, pero sigue negándose a su petición. Tienen todo hablado con el notario, don Juan. Como sigue negándose, Andrea ordena a Laureana que ataque y ataca, se enzarzan en un forcejo, hay gritos y aparece Leandro, momento que aprovecha Jenaro para acudir al refugio de sus brazos llamándole: “¡Hijo, hijo mío!”

 

No lo consiguen, pero Andrea nos deja esta frase: “¡No apurarse! Te reconocerá…, aunque tenga que llevarle yo a rastras…”

 

Desde 1888 hasta 1938 han pasado 50 años, y siempre Carlos Arniches ha escrito: “a la rastra, llevar a la rastra”. Esta es la primera vez que lo escribe como lo hacemos en la actualidad: “a rastras”.

 

              A punto que estaban para marcharse cuando se presentan en escena Gala la Rica y Julián Garcinuño, el Taranta. Les habían comentado en el pueblo y han venido a comprobarlo. Ambos insisten en la boda pactada y no quieren saber nada del amor entre desiguales.

 

(Acto I, Escena IX)

 

SEÑOR JULIÁN.- (A Andrea) Y tú te casarás con quien tu padre quiera, que ha de ser con Catalino.

 

Mensaje número 1025: Arniches pone en tela de juicio la validez de la autoridad paterna para con las hijas y sus matrimonios por conveniencia.

 

(Acto I, Escena IX)

 

LEANDRO.- ¡Más que yo no vale nadie, ni menos tampoco! Un hombre vale lo que otro, y está bien. Yo quiero a la Andrea por ella, y si es su voluntá, pa mi ha de ser.

 

Mensaje número 1026: El honor de Leandro es muy importante en la obra. Es el honor de un ser despreciado en el pueblo por no tener padre reconocido, por no tener apellido. El apellido de su madre soltera no valía para nada, Arniches se da cuenta de las cosas que tenían que cambiar.

 

Andrea obedece a su padre y se va cuando él lo dispone, ya que tiene sólo 20 años, y la mayoría de edad no se daba hasta los 21. Se va jurando a Leandro que o será suya o la verá muerta, nunca de otro.

 

Justo al desaparecer los padres hacen su entrada Catalino y el Chaquetilla. Catalino es un ricacho de pueblo, matoncillo y engreído, y el Chaquetilla es un mozo talludo, ligeramente jorobado y un poco rengo. Lleva siempre la chaquetilla al hombro. Cara de hombre prócer y desvergonzado. (Descripción de Arniches.) Aparecen en la talanquera, cínicos, sonrientes.

 

              Se dirige Catalino a Leandro para que renuncie a Andrea. Se lanzan insultos, sacan las navajas Catalino y el Chaquetilla… y les responde Leandro sacando la pistola. La madre y el hijo se van con gesto de asco. Los dos chulos se quedan en escena riéndose de lo que han conseguido y planificando los siguientes pasos.

 

(Acto I, Escena XI)

 

CHAQUETILLA.- Seguro. Ahora que tú no olvides mi teoría. Con las mujeres el que osa, logra.

….

CHAQUETILLA.- Tú sigue castigándola que ya sabes lo que te tengo dicho: las mujeres son como las chuletas: cuanto más se las golpea, más blandas se ponen. ¿Estás en ello?

….

CHAQUETILLA.- La mujer es como la sombra: si quieres que te siga, vuélvele la espalda. ¿Coincides?

 

Mensaje número 1027: Hay una denuncia del acoso que recibían las mujeres por parte de chulos y pelotas, y pone en boca de Chaquetilla los peores pensamientos machistas.

 

              Se marchan amenazando al tío Miseria para que no reconozca a Leandro, o bien le queman sus cosechas. Jenaro tiembla de miedo. Cuando los dos chulos se van aparece el tío Fortunato que vuelve a llamar al tío Miseria, que no quiere salir ni sabe por qué.

 

(Acto I, Escena XII.)

 

TÍO FORTUNATO.- Porque cuando se hace daño y se es hombre, se sale al mundo a dar la cara, y no como tú, que eres como la garduña, que destroza a las víctimas y va a esconderse, acobardado, a un rincón.

 

Aquí hacemos un paréntesis en el análisis de la obra para explicar esto de LA GARDUÑA. La Garduña es un animal depredador nocturno. Pero también, entre los siglos XV y XIX fue una sociedad secreta, fundada en Toledo en 1412, y que acosaban y asaltaban a musulmanes y judíos. Los últimos dirigentes lo escriben todo en un libro en 1821 y es trasladado a Sevilla donde desaparece en un incendio en 1918 (116, 117) Se sospecha también que unos náufragos españoles pudieron haber llevado este sistema de organización a Italia con lo que habría dado lugar al nacimiento de la Mafia y de la Camorra.

 

(Acto I, Escena XII.)

 

TÍO FORTUNATO.- … Y yo, sin nada, sin un céntimo, pero feliz… Aquí me tienes. Yo no tengo nada; pero con lo que tengo vivo… y el mundo es mío… El dinero es un asco. Yo con una peseta que tenga, convido a una moza, remedio una necesidá, alegro a un niño…, y por ande voy, “¡Viva el Tío Fortunato!”, me dicen toos… Y no tengo naa, y lo tengo too, como cantaba el soldao de la copla. Porque tengo la alegría del mundo, que es el hacer bien y que toos me quieran.

 

TÍO MISERIA.-Tú no miras el día de mañana.

 

TÍO FORTUNATO.- ¿El día de mañana?… Too lo que no ha venido no es naa.

 

Mensaje número 1028: “Todo lo que no ha venido no es nada”, esta frase en boca del Tío Fortunato nos pone el contrapunto a la avaricia del Tío Miseria. Vivir con lo que necesitamos, vivir el presente. Eso nos recomienda Carlos Arniches.

 

              El acto termina con el Tío Miseria arrastrado buscando los céntimos que ha arrojado al aire el Tío Fortunato para demostrarle lo poco que le importa el dinero.

 

 

 

El segundo acto vemos la plazuela del pueblo, en cuyos laterales está el edificio modesto del Ayuntamiento, con un porche de varios arcos ante la puerta. En el balcón, un escudo y un asta para la bandera. En los laterales derecha, una taberna con dos o tres pequeñas mesas redondas en la puerta. En el foro a la izquierda, calle tortuosa, que conduce a la iglesia. Y en el mismo foro, a la parte derecha, un arco que da paso a otra plazuela con árboles. Todo el pueblo enguirnaldado y con gallardetes y banderolas. Colgaduras en los balcones de varios y vivos colores. Es un día espléndido de primavera; uno de estos días radiantes de Castilla. Antes de levantarse el telón se oye un alegre repique de campanas y una charanguilla, compuesta por cuatro o cinco instrumentos, que tocan una polca o pasodoble ramplón. Se oyen gritos alegres y voces de fiesta. Se levanta el telón. En la plazuela que está al fondo, detrás del arco, bailan unas cuantas parejas de mozas y mozos. Alborotan los chiquillos y bailan también. Sale el Alcalde con capa larga y su vara y su sombrero ancho. Le acompañan la señora Gala y el señor Julián, con atuendo de fiesta, y el Tío Chaparro.

 

Se celebra la fiesta de la Santísima Virgen.

 

En la actualidad se celebra la fiestas del Corpus Christi el 8 de marzo. (118).

 

Tanto Julián como Gala avisan al señor Alcalde que han oído que quieren alterar el orden unos cuantos, y el alcalde les tranquiliza.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 483.

 

(Acto II, Escena I.)

 

ALCALDE.-Ya conocen ustés mi teoría: tranquilidá viene de tranca; conque el que me l’altere, que se ponga a bien con sus costillas.

 

Hay una tradición de pujar por las cintas que llevan las mozas. Es una subasta en la que cada uno intenta conseguir la cinta de la moza que le gusta.

 

SEÑÁ GALA.- ¿Qué ice la Ley? Que pa llevar a la Santísima Virgen en la procesión, tres mozas regalen tres bandas de raso, bordás por ellas, y que los mozos las pujan, y a los que se las subastan, porque haigan pagao mejor puja, llevan las andas con las mozas donantes y tien derecho a bailalas y ser sus compañeros en too lo que duren las fiestas, ¿no es eso?

 

SEÑOR JULIÁN.-Pues San se finí, que es un santo que too lo acaba y que quie icir: ni más ni mangas. Mi hija ha regalao una cinta.

 

SEÑA GALA.-Y mi hijo va a pujar aunque nos cueste diez mil pesetas (30.000 €); y, por tanto, tien que aparearse.

 

El Carroña es ahora empleado del ayuntamiento y gana bien, y alimenta bien a su familia que aparece gorda y colorada. Él será el pregonero de las fiestas.

 

Aprovechando que está el pregonero, Arniches cuenta que en un pregón se dijo que se mataría una vaca a la semana para surtir de carne al pueblo, pero que solo llegaba la mitad, así que Carroña cambió el pregón y dijo que “cada semana se mataría media vaca”. Entre bromas pero Arniches nos vuelve a recordar cómo se desviaba para los caciques la carne que era para todo el pueblo. En esto ven bajar de su cabaña al Tío Miseria vestido de fiesta.

 

El tío Miseria le cuenta a Celestino, el Alcalde, que le han intentado robar esta noche y que sospecha quién ha sido. Por miedo a dejar su dinero en casa, se lo ha traído cosido en el interior del traje de fiesta.

 

Cuando el Tío Miseria y Celestino abandonan la escena, aparecen las mozas que acompañan a Andrea. Está pasándolo muy mal porque Leandro ha sido despedido de su trabajo y no encuentra nada. Andrea está decidida a ir a hablar con Catalino para que no puje por su banda.

 

La conversación entre las mozas sin la presencia de Andrea le sirve a Arniches para mostrarnos el grado de preocupación que había sobre el tema del amor y el matrimonio: unas que debía ser con el que cada una eligiera; otras que había que obedecer, y otras que había que ir de vez en cuando “al céspede” a tomar pan, tomate, un par de caricias, un abrazo y un beso de postre…

 

Después aparece el novio de Bruna, un paleto con cara de bestia, del que ella dice no siendo guapo tiene un tipo de señorito…

Arniches nos ha distraído con bromas de Bruna y el Paleto para dar tiempo a que salga Carroña con su tambor. Las mozas lo van convidando a vino y ahora, comienza a meter “erres” en todas las palabras.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 484.

 

(Acto II, Escena VII.)

 

-¡De ordren drel señor alcadre se partricipria al vecindrario que se acruda al Ayuntamientro para emprezar la subastra de las bandras de la Santrisma Vrigen, que prujarán entre los mozos que sean grustosos en ello!

 

Catalino llega con las 10.000 pts. para pujar. El Chaquetilla lo anima con sus frases y dichos machistas uno detrás de otro. Incluso hablan de luchar a muerte con Leandro. Andrea que los oye, le grita que no fanfarronee tanto, no vaya a ser que se equivoque y se quede sin nada. Le pide que no puje.

-Ese dinero te servirá para la puja de esa cinta que he regalao, porque eres rico; pero la puja de mi corazón la ties perdida. Esa te la ha ganao un pobre; porque al corazón de las mujeres como yo no se llega por los caminos del dinero –le suelta Andrea.

 

Mensaje número 1029: “Porque al corazón de las mujeres como yo no se llega por los caminos del dinero”. Esta frase en boca de Andrea está reflejando el pensamiento de Carlos Arniches, la imperativa necesidad de abandonar la relación de amor y dinero. Comenzó a decirlo en 1894 en la obra Tabardillo, y sigue en 1938. Han pasado 44 años y 37 obras tratando el tema, y nada, aún no se había logrado.

 

Catalino y el Chaquetilla juran que si Andrea no es para él, hoy habrá sangre en el pueblo. Sale Carroña y repite el aviso de la subasta. La puja de la cinta de Eusebia Reojo se la lleva Dámaso Berruga por 32 pts. (96€)

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 485.

 

(Acto II, Escena VIII.)

 

EUSEBIA.- ¡Qué ladrón! ¡Le doy cincuenta pesetas pa que me haga una puja lucida, y se me queda en la metá. (Casi llorando.)

 

GREGORIA.- ¡Te ha deslucío la puja!

 

EUSEBIA.- ¡Fíate de los hombres!… Me jura amor eterno y me  se queda con dieciocho pesetas… Si cuando a un hombre le das alas…

 

BRUNA.-Te  se vola.

 

              Mensaje número 1030: Arniches nos cuenta la génesis de un pueblo tramposo, desde jóvenes hacen trampas en lo banal, en lo insignificante…, así que cuando lleguen a tomar decisiones importantes seguirán trampeando. Ella le da el dinero a él para que puje por su banda. Él coge ese dinero y emplea dos tercios y se queda el resto. Ella interpreta el amor de los hombres como la trampa de la subasta. Con estos mimbres, es difícil llegar a ver la sociedad que quería Carlos Arniches.

 

Por la banda de Malena Carranque gana la puja Cirilo Porras con 80 pts. y 3 perras. (244,5€.) Por la banda de Andrea Garcinuño puja Catalino Barranco con 1.000 pts. (3.000€) Andrea insiste en que no se dejará acompañar de Catalino. La señá Gala incita al Alcalde a que lance una advertencia.

 

 

DISCURSOS DE ARNICHES NÚMERO 34.

 

(Acto II, Escena VIII.)

 

ALCALDE.-Apreciables vecinos: como alcalde que soy de esta villa de mi mando, hago saber: que han llegao a mis orejas rumores de que si pitos, de que si flautas, que si patatín, que si patatán, y que si tal y que si cual… Y en consecuencia: ordeno y mando, que soy el alcalde, y como tal el mayordomo…, descubrirse…, de la Santísima Virgen…, cubrirse…, que está sobre toos los chismes y garrulerías del pueblo y no tie naa que ver en que si tú quieres a fulano, y fulano a zutana, y zutano a perengana, y perengano a mengana. Por lo tanto: hago saber, con arreglo a mis atribuciones, que ordeno y mando, que los mozos que han pujao las bandas tien derecho a ser acompañaos por las mozas donantes, como es costumbre y tradición en este pueblo, tanto en la procesión…, descubrirse…, de la Santísima Virgen…, cubrirse…, como en toos los demás aztos, festejos bailables, cantables y paseables…, y el que no, u la que no, va a la cárcel… Descubrirse… He dicho… Cubrirse.

 

GALA.-Así, mu bien dicho. Y ahora, el que sepa oír, que oiga.

 

Mensaje número 1031: Como era de esperar, con este discurso caciquil del alcalde, Arniches sigue metiendo la puyita a los políticos del momento, absolutamente subyugados por el poder del dinero de los caciques “u cacicas”.

 

Laureana no se queda contenta con ese discurso y le responde con este otro:

 

DISCURSOS DE ARNICHES NÚMERO 35.

 

(Acto II, Escena IX.)

 

LAUREANA.-Yo no sé lo que dice el Código; pero lo que yo digo es que, diga lo que diga, a mi hijo se le niega el trabajo pa matalo de hambre y que tenga que irse del pueblo u perderse, y eso no hay Código que diga que es justicia. Por tanto, si usté hace saber y ordena y manda, yo también ordeno y mando que si no se ampara el derecho un mozo honrao a querer a quien quiera y a vivir de su trabajo, hago saber: que esta tarde, en la procesión, les arranco yo el moño a más de cuatro lagartonas. He dicho. He dicho cuatro y pue que sean ocho.

 

Mensaje número 1032: La petición de justicia por parte del pueblo viene representada en este discurso valiente de una madre, Laureana, para evitar los atropellos que se realizan sobre su hijo Leandro.

 

El alcalde manda detener a Laureana. Carroña va a intentar cumplir la orden, y ésta le da una buena paliza, le rompe la chaqueta y se va tan ricamente.

 

Cuando Carroña se mete en el ayuntamiento llega el Tío Miseria y habla con el Alcalde. Le explica que para él, quien intentó robarle anoche era Laureana, y le narra lo ocurrido.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 181.

 

(Acto II, Escena X.)

 

TÍO MISERIA.-Pos verás que espanto. Que anoche la filo de las doce, estaba yo contando, a la luz del candilejo, las cuatro miserias que uno tiene, cuando en esto que oigo de cantar a la lechuza de la torre de la iglesia… Me  se caen dos o tres monedas, me paro a cógelas y siento…, ¡ay, Celestino!

 

ALCALDE.- ¿Qué sentiste?

 

TÍO MISERIA.-Que m’andaban retentando en la cerradura e la puerta.

 

ALCALDE.- ¡Madre!

 

TÍO MISERIA.-Tremando, con los pelos erizaos y los ojos en extravío del miedo, me asomo al ventanuco… ¡y ay, Celestino!

 

ALCALDE.- (Al que se le va contagiando el miedo.) ¿Qué hay, hombre?

 

TÍO MISERIA.-Que me veo una sombra blanca, andando así como a saltos…

 

ALCALDE.- ¡Repeine! ¡Una sombra!

 

TÍO MISERIA.-Y con unos ojos que le rebrillaban en la oscuridá como dos ascuas.

 

ALCALDE.- ¡Caray! Pues… Bueno, eso cuéntamelo mañana en mi casa…, porque…

 

TÍO MISERIA.-Y  voy y la digo, con una voz que no me salía e la garganta: “¿Quién va?” Y va y me contesta otra voz, que paecía del otro mundo: “Miseria: mañana vendré a llevarme las talegas que ties enterrás, pa que te mueras del desgusto. Y cuando te mueras, tendrás que ir al infierno por ellas, que tu dinero es maldito; que ties una mujer abandoná y un hijo esamparao…”

 

El Tío Miseria le insiste al Alcalde que él no puede morirse ahora, que lo menos el entierro costará 10 pts. (30 €), y que él no puede permitírselo… Le pide protección al alcalde, y éste le manda a paseo y se va. El Tío Miseria se mete en la taberna para que no le vean Fortunato y Leandro.

 

Leandro pregunta al Tío Fortunato si es Ley de Dios lo que le están haciendo, si es Justicia lo que le están haciendo y si no tiene derecho a matarlo:

-Tampoco, Leandro: matar a nadie sería un contra Dios y un contra ti.

-¡Es que son unos infames! –brama Leandro.

-Pero tú no lo eres –le responde el Tío Fortunato- les llevas esa ventaja.

-¿Es ventaja tener bondá en esta vida?

-Lo es.

-No lo crea usté –duda Leandro.

-¡No voy a creerlo! A mí me quiere too el mundo, y no tengo otra cosa.

 

Mensaje número 1033: Diálogo emocionante e intenso entre dos hombres buenos. Uno sabio y otro joven. “Matar a nadie sería un contra Dios y un contra ti”. La Ley Natural explicada en una sola frase. “No ser infame es una ventaja que les llevas”. La bondad como motor del mundo.

 

Cuando se revuelve Leandro pensando en Andrea bailando con Catalino, Fortunato le dice:

-Si te quiere, no te la quitan. Y si no te quiere, mejor que te la quiten.

 

Mensaje número 1034: “Si te quiere, no te la quitan. Y si no te quiere, mejor que te la quiten.” Frase de oro para el amor dicha por Fortunato.

 

              Carroña sale y se pone del lado de Leandro.

(Acto II, Escena XII)

 

CARROÑA.- Razón, razón… ¿Y qué vale la razón?… La razón no es naa…, la tie cualquiera. Cuestionan veinte preguntas a cada uno y toos creen tenerla, y la tienen. Cada uno la suya. Por eso yo no le digo a nadie “tie usté razón”, sino “tie usté su razón”.

 

TÍO FORTUNATO.- No vas desencaminao. Eres ladino: pero la culpa e too lo malo en esta vida la tie el dinero.

 

Carroña les cuenta una historia de un agua estancada que él, con mucho esfuerzo logró canalizar y hacerla correr; la huerta floreció, los frutos brotaron y todo fue felicidad. Pues con el dinero pasa igual, si se hace correr, da felicidad y si se almacena, se guarda, y se oculta, solo da dolor. Esta historia le da una idea al Tío Fortunato que no nos la cuenta, pero que él asegura que dará la felicidad a Leandro.

 

Mensaje número 1035: El dinero oculto, quieto, enfangado, solo produce problemas y dolor; pero si se hace correr, si se comparte, trae la alegría a la vida de las personas.

 

El Tío Fortunato ve en Leandro el hijo que se le murió, y se va a empeñar a muerte en ayudarlo. Ven salir de la taberna al Tío Miseria y le convidan a un bacalao y le cuentan cómo está el tema.

Leandro le pide que le reconozca o que le adelante un dinero para que se establezca por su cuenta. El Tío Miseria acaba con todo lo de la mesa y se va sujetándose la faja llena de dinero que le pesa.

-¡Una peña pue dar agua, pero del corazón de un avaro no sale una gota e caridá!- le grita Fortunato mientras se escapa.

 

Fortunato aguanta a Leandro para ver el paso de la procesión y pedirle a la Virgen que le ampare. Andrea abandona la procesión y de rodillas le habla a la Virgen pidiéndole su perdón. Ella quiere a Leandro y lo dice delante de todos, Leandro se arrodilla con ella.

 

Catalino amenaza a Leandro. Se lían a golpes y Catalino da un navajazo a Leandro que cae en los brazos del Tío Fortunato. Se monta un lío tremendo; el alcalde grita: “¡Todos a la cárcel!”; otros cogen a Leandro y le llevan al médico; Laureana coge al Tío Miseria por el pescuezo y le grita:”¡Too esto es por el demonio ¡negro de tu avaricia! ¡Muere, ladrón, muere!”; el Tío Miseria cae al suelo y se le suelta la faja con el dinero que las ve el Tío Fortunato y coge una talega de dinero y huye. El Tío Miseria queda en el suelo sin poder levantarse pidiendo auxilio y se baja el telón. Fin del segundo acto.

 

El tercer acto comienza en la Noche de Reyes. Ha pasado un año y medio. Nos muestra un patio amplio, luminoso, a cielo abierto, de un mesón, en Lagartera. Al foro una puerta grande de dos hojas. Por ella se ve una calle del pueblo, ancha, de casas bajas. Puertas laterales que dan paso a habitaciones, granero, etc. Se ve un mostrador. Hay gente que despide a los pasajeros que se van en auto de línea. Andrea con un niño de pecho en los brazos junto a Laureana. El Tío Fortunato juega a las cartas. El Tío Quiterio toca un guitarrillo y habla con una moza sentado sobre unos sacos. Es por la tarde. Laureana despide a Nicasia que se va en el autobús, junto a Garufo. Les da unos regalos para celebrar la Noche de Reyes.

 

Como buen costumbrista Arniches nos recrea la llegada de un viajero que pierde el autobús de las 16h. ¡Se queja porque sólo son las cuatro y cinco y ya se ha marchado! Pero no hay cuidado, el chófer hace una paradita en casa de Blasa, y si coge un burro le alcanza.

 

Mensaje número 1036: El país impuntual en el que vive Carlos Arniches queda reflejado en el viajero que pierde el autobús porque llega a las 16h05 ¡cuando tan sólo tenía su hora de salida a las 16h!

 

              El Tío Quiterio, un viejo pegajoso y sobón, se acerca a ver cómo mama el hijo de Andrea ante el enfado de ésta y de Laureana que lo echan a empujones. Carroña les avisa que Leandro ha terminado de cargar los sacos en el granero.

 

Sale Leandro, contento por cómo les va la vida, levanta en brazos a su hijo y besa a su mujer. Todo Felicidad. Catalino está aún en la cárcel por la puñalada a Leandro. Con las diez mil pesetas de la taleguilla, que el Tío Fortunato le robó al Tío Miseria, pusieron este mesón y ahora están saliendo adelante. El Tío Miseria denunció a Fortunato, y como no se pudo probar nada, a los dos meses le sacaron de la cárcel. Cuando nació el hijo de Andrea y Leandro obligaron al Tío Miseria a casarse con Laureana y a darle el apellido a Leandro y éste a su hijo recién nacido.

 

El Tío Miseria habla como un abuelo a su nieto, y además está muy enamorado de Laureana, aunque ésta lo maltrata como pago a tantos años de abandono. Le pide consejo a Fortunato, y éste le indica que debe mostrarse cariñoso y espléndido con algún regalo. El Tío Miseria dice que nada de regalos y lo intenta torpemente con los cariños.

 

Gala ha ido a Toledo, y ha conseguido que Catalino salga antes de tiempo de la cárcel, y ya se le ha visto por el pueblo. Le ha dicho a Carroña que lo primero que hará será celebrar su libertad con una buena cena en el mesón. Carroña se lo cuenta a Laureana y el pánico se apodera de ellos.

 

En esto llega Catalino…, Andrea le pide que se vaya antes de que llegue Leandro y se monte una pelea. Catalino insiste en quedarse y estará encantado de pelear con Leandro. Y por supuesto, en ese momento llega Leandro.

 

Despejan el local y se quedan solos Leandro y Catalino. Comienzan con frases chulescas y al final Catalino le ordena a Leandro que se beba un jarro de vino de golpe. Leandro le dice que no, y en ese momento aparece el Tío Miseria con un retaco, escopeta corta, violento, enfurecido, tembloroso y apuntando a Catalino le grita: “¡Alto! ¡El que se va a beber ahora mismo este vino eres tú!”

 

              Catalino, sorprendido, comienza a bebérselo. El Tío Miseria ordena a Leandro que se vaya para así ponerle a salvo y quedarse a solas con Catalino. Lo sienta en una silla y le manda escuchar.

-Es que la gente sabe m’han amargao lo mejor de mi vida, y si m’aguanto, van a decir… -se queja Catalino que ya está sentado tal y como quería el Tío Miseria.

-Mira, Catalino: lo mejor de tu vida no lo has vivido aún, porque no t’ha dejao ese emperro ciego que has tenío contra una moza a cuyo corazón has llegao tarde.

-Eso…

-Eso es la verdá y no otra denguna –le cierra la boca el Tío Miserias. Le insiste en que se vaya a casa y que reflexione, y si aún piensa en querer ser un asesino…, que vuelva, pero que la primera vida que tendrá que quitar será la del propio Tío Miseria, que le estará esperando. Catalino se queda impresionado… y comienza a reflexionar, por primera vez en la obra, sobre el origen de su odio.

-¿Quién m’ha dao a mí este veneno, que m’ha envenenao la vida?

-Tu soberbia y naa más. ¡Qué culpa tenemos nosotros de ella!

 

Mensaje número 1037: Arniches se vuelve a valer de un personaje, que parecía carente de coraje, incapaz de algo bueno, egoísta y avaro, para facilitar la resolución del nudo de la trama. No sólo el Tío Miseria es el brazo ejecutor de la acción que detiene a un posible asesino, sino que además, da con la clave moral de la ansiedad de venganza de Catalino, la clave del por qué el rico quiere afrentar al pobre: la soberbia. La obra ahora toma un vuelo inesperado y se convierte en una lección de crítica social muy poderosa para todos.

 

Catalino paga la jarra de vino y se va.

 

Sale Laureana impresionada de la acción de Jenaro…, pero aún le piden algo más: quieren que preste todo su dinero para limpiar el apellido que el usurero de su padre dejó en mal lugar. A Jenaro se le viene el mundo encima, comienza a decir enfermedades, dice que está muy delicado, que es “rumático”, “herpético”, “nefrítico”…

 

Quieren prestarlo a los pobres sin intereses.

 

(Acto III, Escena X.)

 

LAUREANA.-Acuérdate que arruinando a pobres labradores, que dejaban sobre la tierra el sudor de su frente, hizo su fortuna.

 

TÍO MISERIA.-No lo creas, hijo. ¡Son calumnias! Mi padre hizo el dinero con el trabajo…

 

LEANDRO.-De los demás. Ya lo sabemos. Y acabe usté de oírme. Luego, usté heredó la fortuna de su padre y enterró aquellas talegas malditas…

 

TÍO MISERIA.- ¡Cuatro miserias!

 

LEANDRO.-Pues aquél dinero de dolor y de hambre que se pudre…

 

ANDREA.-… en los escondrijos en que usté lo guarda…

 

LEANDRO.- … es el que queremos nosotros sacar a la luz…

 

TÍO MISERIA.- ¡No!

 

LEANDRO.-… pa prestar a los pobres sin intereses.

 

ANDREA.- Óigalo usté bien: sin intereses.

 

LEANDRO.-Sí, padre; pa que labren sus campos y cultiven sus huertas, y así, sin perder el dinero, lo haremos digno y santo y borrará las infamias que lo juntaron.

 

Mensaje número 1038: La crítica social “típica” que se había iniciado con el escarmiento de Catalino, continúa ahora con el que tiene mucho dinero y no lo pone al servicio de la sociedad. Da igual que tenga el aspecto de un rico  o de un “miserable” como Jenaro. Arniches continúa profundizando en el bien social; no se libra nadie; el dinero debe fluir entre todos y será fuente de riqueza y justicia, y además, “se hará digno y santo” como explica Leandro.

Parece convencido…, pero no, no quiere que toquen su dinero, se va para “su rincón”, su casucha… Laureana se lo advierte:

-Si quies mujer, si quies hijos, si quies nieto, saque usté el dinero, que ruede por el mundo y que a todos aproveche.

 

Ellos, entristecidos por esta última decisión del abuelo Jenaro, se van a preparar la Noche de Reyes. En ese momento pasan las mozas cantando:

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 294 (115)

 

(Acto III, Escena XI.)

 

Sueña el niño que del cielo

un ángel besa su frente,

ángel que es lucero y guía

de los tres Magos de Oriente.

 

Noche de Reyes

es noche de ilusiones.

Noche de Reyes

alegra corazones.

 

Noche de Reyes,

el niño va a dormir,

soñando en la alborada

feliz que va a venir.

 

Ven salir cautelosamente al Tío Miseria, cargado con sus talegas con el dinero en sus brazos, que se dispone a marcharse a su casucha, cuando le intercepta Andrea con su hijo. Lo detiene y le dice si no quiere escuchar lo que su nieto le diría en caso de poder hablar:

-“Agüelo, pero ¿me dejas a mí, sangre de tu sangre, y prefieres tener en los brazos esas talegas que son una infamia y un peligro? ¿Prefieres tenerlas a ellas en los brazos a tener a tu nieto, que golpearía tu cara con sus manitas, acariciándote hasta que pudiera darte besos, esos besos de niño que son el hilito que nos tiene prendidos?”

-Güeno. Calla, calla. No quiero parleros, que son mentiras, que son…

-Y luego no preferirás que, cuando empiece a hablar, te diga: “Agüelo, llévame en tus brazos, que eres mu bueno”, a que diga: “Abuelito, déjame, que me da vergüenza ir contigo, porque ice la gente que eres un avaro, ¡un avaro!”

-¡No! ¡El niño no! –grita Jenaro-. ¡No quiero oírte! ¡No me hagas llorar!… ¡Quiero irme!… ¿Dónde está la puerta?… ¿Dónde?…

-¡Ven aquí, alma dura! –le dice Laureana-. Bésalo y deja el demonio de la avaricia o te maldecimos para siempre.

-Padre –sale Leandro-, por esta noche, que es Noche de Reyes, y que hasta los reyes, en una noche igual, se arrodillaron delante de un Niño, tome usté al niño en brazos y dele un beso.

-Tómelo usté, padre –Andrea se lo ofrece.

-Tómale a él, si me quieres a mí –le dice Laureana.

-¡Pero si no puedo! –protesta Jenaro-. ¿No veis que no puedo? Que tengo aquí…

-Pues suelta eso –Laureana le obliga a coger el niño y al abrir los brazos se le caen las talegas.

              -¡Ay, que me  se han caído! –grita Jenaro con el niño en brazos y se pone encima de ellas-. ¡No cogérmelas!…

-¡Pues déjalas –dice Fortunato que acaba de entrar-, que ahora es cuando empiezas a hacerte rico, Miseria!

-¡Bendito sea Dios, señor Jenaro!- exclama Carroña.

-¡Pero mi dinero!…

-Yo se lo guardaré a usté, padre     -le dice Leandro recogiéndolas del suelo.

-Y ya verás el bien que vamos a hacer con él –le tranquiliza Laureana.

-Pero…

-¡Padre, de toos los tesoros del mundo, el verdadero es el que tie usté ahora en los brazos! – exclama eufórica Andrea -. ¡El amor a los niños!

 

La alegría, los villancicos y el amor de la familia lo llenan todo.

 

Y entre sonar de panderas y zambombas, y entre risas y gritos alegres, cae el telón.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 1024: “Avara de mi cariño”, con esta idea se despacha una joven enamorada que se ve cercenada por las normas de una sociedad que le ha tocado vivir, y por la intransigencia de unos adultos avaros. Arniches no puede con esta sin razón, y lo lleva avisando desde hace 50 años: ¡el amor se abre camino!

 

MENSAJE NÚMERO 1025: Arniches pone en tela de juicio la validez de la autoridad paterna para con las hijas y sus matrimonios por conveniencia.

 

MENSAJE NÚMERO 1026: El honor de Leandro es muy importante en la obra. Es el honor de un ser despreciado en el pueblo por no tener padre reconocido, por no tener apellido. El apellido de su madre soltera no valía para nada, Arniches se da cuenta de las cosas que tenían que cambiar.

 

MENSAJE NÚMERO 1027: Hay una denuncia del acoso que recibían las mujeres por parte de chulos y pelotas, y pone en boca de Chaquetilla los peores pensamientos machistas.

 

MENSAJE NÚMERO 1028: “Todo lo que no ha venido no es nada”, esta frase en boca del Tío Fortunato nos pone el contrapunto a la avaricia del Tío Miseria. Vivir con lo que necesitamos, vivir el presente. Eso nos recomienda Carlos Arniches.

 

MENSAJE NÚMERO 1029: “Porque al corazón de las mujeres como yo no se llega por los caminos del dinero”. Esta frase en boca de Andrea está reflejando el pensamiento de Carlos Arniches, la imperativa necesidad de abandonar la relación de amor y dinero. Comenzó a decirlo en 1894 en la obra Tabardillo, y sigue en 1938. Han pasado 44 años y 37 obras tratando el tema, y nada, aún no se había logrado.

 

MENSAJE NÚMERO 1030: Arniches nos cuenta la génesis de un pueblo tramposo, desde jóvenes hacen trampas en lo banal, en lo insignificante…, así que cuando lleguen a tomar decisiones importantes seguirán trampeando. Ella le da el dinero a él para que puje por su banda. Él coge ese dinero y emplea dos tercios y se queda el resto. Ella interpreta el amor de los hombres como la trampa de la subasta. Con estos mimbres, es difícil llegar a ver la sociedad que quería Carlos Arniches.

 

MENSAJE NÚMERO 1031: Como era de esperar, con este discurso caciquil del alcalde, Arniches sigue metiendo la puyita a los políticos del momento, absolutamente subyugados por el poder del dinero de los caciques “u cacicas”.

 

MENSAJE NÚMERO 1032: La petición de justicia por parte del pueblo viene representada en este discurso valiente de una madre, Laureana, para evitar los atropellos que se realizan sobre su hijo Leandro.

 

MENSAJE NÚMERO 1033: Diálogo emocionante e intenso entre dos hombres buenos. Uno sabio y otro joven. “Matar a nadie sería un contra Dios y un contra ti”. La Ley Natural explicada en una sola frase. “No ser infame es una ventaja que les llevas”. La bondad como motor del mundo.

 

MENSAJE NÚMERO 1034: “Si te quiere, no te la quitan. Y si no te quiere, mejor que te la quiten.” Frase de oro para el amor dicha por Fortunato.

 

MENSAJE NÚMERO 1035: El dinero oculto, quieto, enfangado, solo produce problemas y dolor; pero si se hace correr, si se comparte, trae la alegría a la vida de las personas.

 

MENSAJE NÚMERO 1036: El país impuntual en el que vive Carlos Arniches queda reflejado en el viajero que pierde el autobús porque llega a las 16h05 ¡cuando tan sólo tenía su hora de salida a las 16h!

 

MENSAJE NÚMERO 1037: Arniches se vuelve a valer de un personaje, que parecía carente de coraje, incapaz de algo bueno, egoísta y avaro, para facilitar la resolución del nudo de la trama. No sólo el Tío Miseria es el brazo ejecutor de la acción que detiene a un posible asesino, sino que además, da con la clave moral de la ansiedad de venganza de Catalino, la clave del por qué el rico quiere afrentar al pobre: la soberbia. La obra ahora toma un vuelo inesperado y se convierte en una lección de crítica social muy poderosa para todos.

 

MENSAJE NÚMERO 1038: La crítica social “típica” que se había iniciado con el escarmiento de Catalino, continúa ahora con el que tiene mucho dinero y no lo pone al servicio de la sociedad. Da igual que tenga el aspecto de un rico  o de un “miserable” como Jenaro. Arniches continúa profundizando en el bien social; no se libra nadie; el dinero debe fluir entre todos y será fuente de riqueza y justicia, y además, “se hará digno y santo” como explica Leandro.

 

MENSAJE NÚMERO 1039: El final de la obra, destruyendo el demonio de la avaricia por medio del amor de los niños, es un digno mensaje de ese poder inmenso que ejerce sobre nosotros una vida nueva. Y no deja de ser una metáfora para la sociedad llena de conflictos e injusticias: la única forma de eliminarlos es empezando de nuevo.

 

MENSAJE NÚMERO 1040: La redención de las almas más oscuras es posible según Carlos Arniches gracias al poder del amor. No tiene por qué ser fácil ni rápido; no hay que cejar en el empeño.

 

MENSAJE NÚMERO 1041: En esta obra se ridiculiza el machismo más vulgar y rastrero del Chaquetilla, como el del abusador Catalino o el de su madre, la señora Gala. Todo es machismo.

 

En este enlace podemos ver la obra completa representada por el grupo de teatro de Villarrubia de los ojos de Ciudad Real.

 

Hay que señalar que son actores amateurs, pero dentro del elenco, merece la pena destacar al Tío Fortunato y al Tío Miseria. Hay pasajes muy divertidos con Carroña, Laureana y Celestino, el alcalde. Son tan divertidos que provocan la hilaridad del espectador y los aplausos como si de un aria se tratara. Incluso introducen un chiste fantástico que no estaba dentro del texto. En la escena III del Acto III, Laureana le reprocha que no hace más que comerse los chorizos, que entra tanto en el corral que hasta el cerdo le tutea y el Tío Miseria se queja como si ya no se pudiera tener amigos. Arniches terminó ahí la réplica del Tío Miseria, pero en la obra cuenta que se ha hecho tan amigo del cerdo que le ha prometido para mañana, traerle una compañera, y el cerdo le ha respondido: “oinch, oinch”. A lo que el Tío Miseria le dice: “Hoy no, mañana”. Buenísimo.

 

https://www.youtube.com/watch?v=3Ur8nuQrQAo