EL ÚLTIMO ESTRENO

Folio nº 4 de 6 custodiados en La Fundación Mediterráneo. La Llum.

 

 

Obra conseguida gracias a La Fundación Mediterráneo. La Llum. Es una obra inédita e incompleta. Un Entremés Lírico. Podemos considerar esta obra como perteneciente a su Etapa Moralizante. Sería su obra en solitario número 112. Un entremés era una obra que «menor» que solía preceder a la obra importante anunciada en cartel. Eso hacía que la gente estuviese entretenida mientras se iba llenando el patio de butacas. Fue una idea estupenda para que los actores jóvenes cogiesen tablas y para que el comienzo de todas las obras importantes se diesen con todos los espectadores perfectamente sentados, incluso los «tardones».

 

              Gabinete de un fotógrafo. Puerta de entrada en segundo término a la derecha. Puerta que da paso a un tocador en primer término izquierda. Ventanas con cortinas. Al foro, un bastidor de lienzo pintado de gris como fondo de retratos. Cuadros con fotografías por las paredes. Mesitas, sillas y sillones de diversos estilos por el salón. Entre estos muebles, una barca de madera, un caballo de madera y un reclinatorio. Una gran máquina fotográfica sobre su trípode correspondiente y envuelta en un paño negro completa el mobiliario. Es de día. Época actual. Derecha e izquierda las del actor.

 

              Al levantarse el telón, Ojeda aparece cubierto con el paño negro, enfocando con la máquina fotográfica a un grupo de estudiantes formados en varias filas que ocupan planos graduales. En el centro del grupo se destaca la figura solemne del profesor, que es un viejo con patillas blancas, cuya austera fisionomía contrasta con las caras ingenuas y alegres de los muchachos.

 

              Sobre el grupo se ve un cartelón que dice: ACADEMIA BENÍTEZ. IDIOMAS, SEGUNDO CURSO.

 

ESCENA I

-Señores….así –indica Ojeda, cubierto con el paño negro y haciendo mover la máquina para darle la colocación conveniente-. Quietos un momentito –sacando la cabeza-. Muy bien. Perfectamente; pero tenga la bondad de sonreírse la academia –todos los muchachos ponen cara de forzada sonrisa-. Muy bien. El señor profesor… un poco menos jubiloso –el profesor se pone serio-. Perfectamente. El joven segundo izquierda….

                            -¿Servidor? –pregunta Pérez.

                            -Sí, usted. Haga el obsequio de inclinar la cabeza sobre el hombro izquierdo –Pérez obedece. Ajajá. El tercero derecha… lo encuentro muy alto.

                            -Que le pongan ascensor –suelta Pérez.

                            -Já, já… -ríen todos.

                            -¡Bonito chiste! ¡Bonito Chiste!- remata Ojeda.

                            -Señores –puntualiza Benítez-, que es un acto muy serio.

                            -Bueno –señala Ojeda-, ¡tenga la bondad la academia de seguir la dirección de mi dedo!

                            -¡Achits! –estornuda Martínez.

                            -¡Jesús! –responde el Sr. Benítez-, pero no moleste.

                            -¿Estamos? –señala Ojeda-. Quieta la academia.

 

ESCENA II

Buenos días –saluda la Srta. Guzmán entrando.

Los estudiantes vuelven todos las cabezas a un tiempo como por un movimiento automático hacia la recién llegada. El profesor permanece quieto.

                            -¡Pero señores, por Dios –señala Ojeda-, que por poco desgracio la placa! Vuelvan al punto de mira.

                            -Señores –indica Benítez inmóvil-, que es un acto serio.

                            -Espere un momento señorita –le indica Ojeda-. Siéntese.

                            -Gracias –responde la Srta. Guzmán.

                            -Quietos.

                            -¡Que morena, don Benigno! –exclama Pérez.

                            -¡Señor Profesor! –regaña Ojeda al señor Benítez por haber movido la cabeza-, ¡que es un acto serio! No se soliviante. A una –oprime la perilla de la máquina y suelta.

 

En el segundo cuadro se va a dar un banquete, en el que servirán Sopa de Hierbas y Congrios.

Veremos al padre de uno de los alumnos que se dirige a su hijo para cascarle por ser mal estudiante.

 

Acuden 14 fotógrafos, solo pueden fotografiar la comida, y además, no les dejan comer.

 

No contamos con más datos de este Entremés, así que nos quedamos con las ganas de saber su contenido.