LA COPLA POPULAR

 

O

 

LA SABIDURÍA FRENTE AL DINERO

 

ZARZUELA.

Folio nº 1 de 6 custodiados en La Fundación Mediterráneo. La Llum.

 

Obra conseguida gracias a La Fundación Mediterráneo. La Llum. Son apuntes de una Zarzuela Podemos considerar esta obra como perteneciente a su Etapa Moralizante. Sería su obra en solitario número 118.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 317 (138)

 

                             Una rosa es una rosa;

                            gasta mucha fantasía.

                            Viene el viento y la deshoja,

                            … ¡ya está la rosa perdía!

 

APUNTES

 

              Pasa una punta de toros tras una tapia. Se oyen los becerros, los trallazos, las voces de los pastores; y se ven pasar las garrochetas entre nubes de polvo.

             

              Coro de una iglesia. Gente en él. Se oye el sermón que hace uno que por necesidad ha tenido que decir que es cura. Salen niñas de primera comunión.

 

              Pepe, usted que les haga honor, permitiéndome a mí también que luzca las pocas galas que tengo.

 

DIÁLOGOS

 

                            -¿Y qué vale el dinero? ¿y qué significa el oro? ¡Nada, don Cosme, absolutamente nada! Apile usted todas sus onzas, y aún cuando sea muy alto el montón, súbase usted sobre él, y ni aún así alcanzará usted el más bajo de mis pensamientos… Y si con él usted no puede alcanzar altura tan mezquina, ¿de qué le sirve a usted su dinero?… Para mí es más poderoso el bueno que el rico.

                            -¿Qué quiere usted decir?

                            -Pues que en cuestión de fortuna, don Cosme, le llevo a usted gran ventaja…

                            -¡Usted está loco!

                            -No crea usted que es cosa mayor mi locura… Usted ambiciona el dinero para amontonarlo, para esconderlo… Para usted su afán es aquella riqueza y baja usted su alma a la altura de esos montones de oro que apila, y como la pone usted tan baja, saltan fácilmente el alma de usted todas las pasiones pequeñas: la avaricia, la soberbia, el ansia de dominio y de poder,  y aquella fortuna le da a usted una fuerza que le hace temible y odioso… Mi fortuna es otra: yo también soy ambicioso: yo ambiciono el amor, que es el bien, la verdad y la justicia y lo recojo en mi alma para defenderlo, para repartirlo, para que a todo llegue, para que en todos penetre, para llenar de fe y de esperanza la aurora de estas pobres almas que educo… Yo como nada tengo no soy fuerte, como no soy fuerte soy humilde, como soy humilde no soy temido…. Nadie que se acerque a mí se obliga a las inclinaciones de la servidumbre… Por consecuencia, los hombres vienen a estrechar mi mano en su mayor grado de dignidad, recto el cuerpo y el alma, alta la frente… sin humillarse…la humillación lleva en sí la protesta porque, créame usted don Cosme, aunque los poderosos se figuran otra cosa, la dignidad humana no tolera al hombre más inclinaciones que ayudar a quien le obligue la caridad o el trabajo… y perdóneme usté don Cosme este enfadado discurso, pero lo he creído necesario para obligar a usted,  a que yo no niego su fortuna, a que reconozca usted la mía…

                            -Don Salvador perdóneme usted que le diga que se sale usted del tiesto.

                            -Según a lo que usted le llame tiesto.

                            -Además –apunta Jacinto-, y no es porque usted esté delante, todo eso que ha dicho es bastante cursi.

                            -No le diré a usted que no –se defiende don Salvador-, porque cursis son todas las ostentaciones; pero hay que ser tolerante Jacinto, y ya que vienen ustedes a verme luciendo paños finos y cadenas de oro y piedras preciosas… deje usted que les diga que se equivocan

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 1202: “Apile usted todas sus onzas, y aún cuando sea muy alto el montón, súbase usted sobre él, y ni aún así alcanzará usted el más bajo de mis pensamientos” El Arniches más profundo nos deja esta frase en contra de la avaricia.

 

MENSAJE NÚMERO 1203: “Y si con él usted no puede alcanzar altura tan mezquina, ¿de qué le sirve a usted su dinero?… Para mí es más poderoso el bueno que el rico.”

 

MENSAJE NÚMERO 1204: “baja usted su alma a la altura de esos montones de oro que apila, y como la pone usted tan baja, saltan fácilmente el alma de usted todas las pasiones pequeñas: la avaricia, la soberbia, el ansia de dominio y de poder,  y aquella fortuna le da a usted una fuerza que le hace temible y odioso”

 

MENSAJE NÚMERO 1205: “… Mi fortuna es otra: yo también soy ambicioso: yo ambiciono el amor, que es el bien, la verdad y la justicia y lo recojo en mi alma para defenderlo, para repartirlo, para que a todo llegue, para que en todos penetre, para llenar de fe y de esperanza la aurora de estas pobres almas que educo”.

 

MENSAJE NÚMERO 1206: “Yo como nada tengo no soy fuerte, como no soy fuerte soy humilde, como soy humilde no soy temido…. Nadie que se acerque a mí se obliga a las inclinaciones de la servidumbre… Por consecuencia, los hombres vienen a estrechar mi mano en su mayor grado de dignidad, recto el cuerpo y el alma, alta la frente… sin humillarse…la humillación lleva en sí la protesta porque, créame usted don Cosme, aunque los poderosos se figuran otra cosa, la dignidad humana no tolera al hombre más inclinaciones que ayudar a quien le obligue la caridad o el trabajo”.