LA AMISTAD EN EL PENSAMIENTO DE CARLOS ARNICHES

            Carlos Arniches, siendo aún un niño, sufre su primera decepción de parte de Carmeleta, cuando vivía en su Alicante natal. El dolor de la traición a esa amistad que podría haber sido un amor en el futuro, le impulso a encerrarse en su caracolet y escribir su primer poema.

Cuando llega a Madrid a estudiar derecho en 1885, con 19 años, entabla amistad con Gonzalo Cantó y con Ruperto Chapí. Mantendrá este vínculo hasta el final de sus días. El grupo alicantino de Carlos Arniches era el núcleo duro de su producción. Siempre será fiel a sus amigos. La falta de fidelidad a un amigo es de las acciones más detestables que se puedan hacer en esta vida. Carlos lo deja de manifiesto en su obra El brazo derecho.

Lo mismo, pero añadiéndole la falta de la cobardía quedará patente en su obra El pie izquierdo.

Más adelante veremos cómo sufre al tener que romper con un entrañable amigo, Enrique García Álvarez, dramaturgo y músico con el colabora en 25 obras a lo largo de 12 años. Era tan grande su amistad, que su ruptura produjo un año de falta de estrenos. Ese episodio nos ha privado de cuatro obras, pero por otro lado, el abandono de ese compañero de viaje, permitió emerger al Arniches de la Tragedia Grotesca, al Arniches más poderoso que habíamos visto hasta entonces. Gracias a ese dolor, surgió la vena literaria más impactante de nuestro bisabuelo. Nada es por casualidad.

 

MENSAJE NÚMERO 56: La tristeza por la amistad perdida en las últimas palabras de don Frutos: “en vez de agradecer mi amistad, has querido explotarla”. (El brazo derecho.)

MENSAJE NÚMERO 67: La traición a la amistad es intolerable para Arniches, y siempre tendrá su castigo, no es posible que habiendo pedido ayuda a un amigo, acabes dejando que él cargue con tu delito. (El pie izquierdo.)