LOS BANDIDOS

 

O

 

EL SISTEMA DE REINSERCIÓN DE LOS LADRONES

 

 

              Esta será la octava obra de la ETAPA RURAL de Carlos Arniches. La realiza junto a Celso Lucio y música de Tomás Torregrosa y se estrena el día 24 de diciembre de 1896.

 

El mensaje número 105 de Carlos Arniches dice: Para lograr una reinserción de alguien en la sociedad, es necesario que la propia sociedad perdone al delincuente y además le proporcione trabajo.

 

              Estoy convencido de que este dato no fue fácilmente captado por el público debido a lo divertido de los equívocos que se van a dar en la historia. Tampoco es fácil captarlo en una primera lectura. Arniches lo deja para una lectura más lenta, más profunda, más pausada.

 

Se cuenta la vida de Beppo, un dependiente de ultramarinos que en un momento determinado es raptado por unos bandidos y obligado a robar. Al final, consigue escapar pero ya no puede volver a su pueblo porque es buscado como ladrón. Se vuelve al monte y monta una banda de atracadores con 6 muñecos. Y así va mal viviendo como asaltante. Se siente culpable de lo que hace pero no sabe cómo parar. Va vestido como un militar y le llaman capitán.

 

La vida de Beppo se cruza con la de Colás, que va a casarse con Marieta, y la de su tío Casimiro Bonete, que lleva su riqueza en billetes en el forro de su americana. Los dos dicen no tener nada, con lo que deja escapar a Colás para que consiga un rescate de 2.000 pts. (unos 8.000 € al cambio actualizado.)

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Casimiro queda encerrado en la cueva y le obliga a quitarse la ropa. Beppo se la pondrá para ir al pueblo a por víveres. Los muñecos con actitud fiera, simulan los demás componentes de la banda, y serán los encargados de la custodia.

 

Consigue salir y comienza a hablar con Tremolina, uno de los forajidos, pero no le contesta, le toca en el hombro y se cae. En ese momento se cuenta de que es un muñeco. Se pone la ropa del bandido y escucha que llega gente.

 

Se acercan Perico, Andrés y Bonifacio, y al verle, sin dejar que abra la boca comienzan a suplicar perdón, y a dejar sus pertenencias sin que se las hayan pedido. Echan a correr y se escapan. Perico, en la huida se ha dado cuenta de que son muñecos los que acompañan al bandolero. Telón y fin del primer cuadro.

El segundo cuadro comienza con un paisaje de montaña en el que aparecen unas aldeanas que acaban de llenar los cestos de cerezas y unos gendarmes que las acusan de haberlas robado. Es un número musical en el que al final, los gendarmes, son embaucados por los encantos de sus cerezas y… algo más.

 

En este punto habían salido en busca de Colás y de su tío un grupo formado por el tío Lamberto y el tío Guiños. Este personaje es el brabucón de la comedia, dice que no tiene miedo a Beppo, y que le atacaría así y así, y cada vez que hace un gesto guiña los ojos.

 

En ese momento llega Colás montado en el burro y les cuenta cómo ha sido el secuestro.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 18

 

COLÁS.- Miren ustedes, habíamos llegao a la falda del monte e íbamos a tomar por la ladera cuando dice mi tío: mira vamos a subirnos la falda que por aquí hay barro, y yo…, no tío dejemos la falda a un lado; total que tuvimos una cuestión.

 

TÍO GUIÑOS.- Las faldas siempre traes cuestiones. Sigue.

 

COLÁS.- Por fin la subimos y llegamos a lo alto del monte. Nos volvemos y nos quedamos con la boca abierta… Teníamos delante siete bocas de siete trabucos… de siete ladrones. Nos registraron…

 

TÍO LAMBERTO.- ¿Y qué os encontraron?

 

COLÁS.- A mí veintitrés cincuenta. (Unos 94 € al cambio actualizado.)

 

TÍO LAMBERTO.- ¿Pero a tu tío le habrán quitado su fortuna?

 

COLÁS.- No se la han quitado porque trae la fortuna en billetes y los lleva cosidos en el forro de la chaqueta.

 

TÍO LAMBERTO.- ¿Y por qué no ha venido?

 

COLÁS.- Porque lo han secuestrao.

 

LOS TRES.- ¿Secuestrao?

 

COLÁS.- Sí, señor; y el capitán Beppo me ha dicho que viniera al pueblo y le dijera a usted que si no me daba dos mil pesetas y no se las llevaba antes de las ocho de la noche estaría mi tío descuartizado.

 

TÍO LAMBERTO Y ANTON.- ¡Qué horror!

 

Deciden ocultar esta noticia trágica a las mujeres de la familia. Con esta acción la obra ganará en diversión con los equívocos, ya que ni Susana, la madre, ni Marieta, sabrán nada; se les dirá que el tío está indispuesto y que vendrá volando.

 

Cuando se retiran todos de la escena se ve a Casimiro vestido con las ropas de bandolero que se dirige al pueblo a pedir ayuda. Telón y mutación de cuadro.

 

El tercer cuadro comienza con un Coro de Panaderas que cantan a los novios dándoles consejos. Ellas le dicen a Marieta: “ahora ya sabes que el hombre es el amo y a callar”. A él le dicen que “ahora perderás la libertad”. Sin embargo ellos contestan que el amor se debe pagar con amor, y que la obligación de una mujer es tener a su marido admirado con su amor.

 

El mensaje número 106: Arniches defiende un amor comprometido de ambos cónyuges con su pareja, y no lo presenta como una condena, una esclavitud y una pérdida de felicidad.

 

              Ante tanta felicidad y algarabía, Casimiro está triste por su tío Casimiro. Sólo falta una hora para su ejecución. No han conseguido las dos mil pesetas. Deciden salir a pedírselas a Cristóbal, primo del tío Lamberto.

 

Las mujeres se quedan solas en la casa, cuando de repente llega Casimiro que se cuela por la ventana. Como va vestido de bandolero no le creen que sea el tío de Colás, pero le dejan pasar a la cocina a que se seque la ropa. Deja la capa y el sombrero de bandolero en la sala.

 

Regresan el tío Lamberto y Colás sin resultados. Las mujeres les cuentan que un tipo muy raro está en la cocina y que vean sus ropas… Inmediatamente reconocen la capa y el sombrero de Beppo: ¡el bandido está en la cocina!

 

Para mayor confirmación del tema, llega Andrés y cuenta que ha visto al bandolero en la taberna. Como él fue “asaltado” por Casimiro, al ver a Casimiro por el pueblo… Ahora sí que tenemos un buen lío montado.

 

Deciden poner todos los muebles de la sala, entre ellos un baúl mundo (un baúl de mudanzas muy grande) taponando la puerta de la cocina para que no salga mientras mandan a Colás, el único que podría reconocerle, a avisar a los gendarmes y al tío Guiños.

 

Interponen muy mal los muebles y sale Casimiro, que al ver el desbarajuste pregunta: “¿se mudan ustedes?”. Cuando llega el tío Guiños sin gendarmes Casimiro se dirige a él para que le explique la situación. El tío Guiños se queda horrorizado y no hace más que guiñarle el ojo, ante el consiguiente mosqueo de Casimiro.

 

(Acto I, Cuadro III, Escena VIII.)

 

CASIMIRO.- (Este no se me va.) ¡Oiga usted, buen amigo!

 

TÍO GUIÑOS.- (Dando un salto y haciendo un guiño.) ¡Je, je, je!

 

CASIMIRO.- (¡Cuerno! Pues me ha hecho un guiño.) Caballero, si usted…

 

TÍO GUIÑOS.- ¡Je, je, je! (Otro guiño.)

 

CASIMIRO.- (¡Pero este hombre parece un conejo! ¡No hace más que guiños! ¡Ya me está cargando!)

 

TÍO GUIÑOS.- (Lo he asustado.) ¡Ijjjjum!

 

CASIMIRO.- ¡Ijjjaaa…! Vaya, mire usted, amigo: a mí no me hace usted más guiñitos, ¿eh? Usted me va a oír y va usted a explicar a todo el mundo lo que yo soy… o le descerrajo un tiro. (Apuntándole con la escopeta, que la coge del suelo.)

 

TÍO GUIÑOS.- ¡Ay! ¡No…! ¡Perdón! ¡Socorro…! ¡Que me matan…! ¡Perdón…! (De rodillas.)

 

ANTÓN.- (Sacando la cabeza desde dentro del baúl mundo, ve cómo llegan los mozos.) ¡Je, je, je!

 

MOZO 1º.- Está asesinando a uno.

 

MOZO 2º.- ¡Alto!

 

CASIMIRO.- ¡Ay! ¡Me matan!

 

TÍO GUIÑOS.- ¡Favor! Entrar, que ya lo tenía acobardao. (Abre la puerta y entran los mozos.)

 

MOZO 1º.- ¡Alto! ¡Dese usted!

 

CASIMIRO.- ¡Por Dios, señores, no tirar! ¡Por Dios! (Suplicante y de rodillas.)

 

MOZO 1º.- ¡Fuego!

 

COLÁS.- ¡Tío!

 

TODOS.- ¡Ah!

 

Finalmente todos se detienen y quedan horrorizados de lo que iban a hacer. Casimiro cuenta lo de los muñecos que acompañan al bandolero Beppo. Deciden acudir todos al monte a por Beppo. Telón y mutación

 

El cuarto cuadro es la escena del monte a mitad de camino del pueblo y del escondite de Beppo, y se ve a Perico y 3 mozos que, al margen de los demás han ideado otro plan: cogerán a los muñecos y les quitarán la ropa, así vestidos esperarán a que llegue Beppo y le asaltarán. Ofrecen una recompensa de 500 duros por él. (10.000 €.) Se van y llega Casimiro con más mozos.

 

Casimiro les recuerda su plan: destrozar los muñecos que, aunque parezcan muy bien hechos, no hay pega, son de cera. Mutación.

 

El quinto y último cuadro nos muestra de nuevo la cueva escondite de Beppo. Primero llega Perico y los mozos que se visten con las ropas de los muñecos y, adoptando posturas muy agresivas, esperan a que llegue Beppo.

 

Pero el que llega es Casimiro acompañado de varios mozos. Uno de los disfrazados con la ropa de los muñecos tiene hipo y el tío Guiños se queda paralizado. Casimiro le quita hierro al asunto, le dice que no hay nada que temer, que puede volarle la cabeza… entonces el disfrazado grita, Casimiro pierde la pistola, se agarran, tiemblan… y se descubren todos los disfrazados. Perico seguía pensando que Casimiro era Beppo. Todo se arregla y deciden esperar a Beppo.

 

En la tercera y última escena llega Beppo, que se extraña de ver a Casimiro fuera de la cueva. Casimiro se enfrenta a Beppo, éste manda a sus muñecos que le apunten, con la idea de meterle miedo, pero en ese momento ¡todos los “muñecos” se mueven! y le apuntan a él, que cae aterrorizado en el suelo.

 

Beppo pide perdón, explica su historia y quiere devolver todo lo robado y ponerse a trabajar. Andrés le ofrece un puesto en su carnicería, el tío Lamberto hablará con el alcalde y Colás le invita a su boda. Eso sí es una reinserción. Fin de la Obra. Telón.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 105: Para lograr una reinserción de alguien en la sociedad, es necesario que la propia sociedad perdone al delincuente y además le proporcione trabajo.

 

MENSAJE NÚMERO 106: Arniches defiende un amor comprometido de ambos cónyuges con su pareja, y no lo presenta como una condena, una esclavitud y una pérdida de felicidad.

 

MENSAJE NÚMERO 107: El arrepentimiento exige la reposición del mal realizado. Aquí el ladrón arrepentido quiere devolver lo robado. Este concepto es fundamental para recibir el perdón de la sociedad.