LA REJA DE LA DOLORES

 

O

 

EL FINAL DE LA MATONERÍA

 

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Nuevamente se unen los ingenios de Enrique García Álvarez y Carlos Arniches para afrontar un tema que preocupaba mucho al alicantino: los matones de pueblo. Incluimos esta obra en su Etapa Rural.

 

Con música de Valverde y Serrano se estrena esta Ópera Cómica el 26 de septiembre de 1905.

 

Sitúa la escena en un lugarón de la provincia de Toledo, copiando la descripción de Carlos Arniches. De este lugarón vemos la plaza en el primer cuadro con una posada (Posada de la Hermandad), una sastrería (Sastrería de Pérez), pesebreras, anillas para los caballos, mesas para jugar a las cartas, bancos, etc.

 

Como es habitual en Arniches, la trama consiste en una pareja que se quiere: Rogelio (sobrino de Brígido) y Dolores (hija de Melitona), y algún obstáculo para que se casen. En este caso se trata de Osorio Cidrón Pitaluga, el Guiños, matón del pueblo encaprichado con Dolores. Como uno se puede imaginar, con ese apodo, el Guiños, la vis cómica de este personaje está asegurada.

 

Volvamos a la plaza. Las mujeres juegan a la brisca y el señor Brígido lee un libro de aventuras en voz alta. Los oyentes son Sabiniano y el tío Jarrete. Cerca está el forastero andaluz señor Esteban, el Chalán.

 

De repente llega Mellizo, un joven del pueblo, lo hace a la carrera, gritando, avisando de una tragedia inminente. Como buen secundario de Arniches tiene una característica, siempre comienza las frases con un “¡no asustarse!”, aunque sea terrible lo que va a contar.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 64.

 

(Cuadro I, Escena II.)

 

MELLIZO.- ¡No asustarse! Na; que he paso ahora mesmo por el tejar ande las mozas y los mozos arman el bailoteo toos los domingos y he visto a su hija de usté, la Dolores, bailando con su sobrino de usté, con Rogelio; y claro, como los dos se quieren y el Guiños no está en el pueblo, porque se fue antier a la feria e Villatoja, dije, digo: “¡Anda con Dios; hasta que venga el otro, desfrutar!”. Me fui derecho a la taerna, me bebo una copa, y al menuto, cuando más tranquilos estábamos, ¡pum!, ¡no asustarse!, ¡el Guiños que para en la puerta y sapea del caballo!

 

BRÍGIDO.- ¡María Santísima! ¿Qué dices?

 

MELITONA.- ¡Virgen del Carmen! ¿El Guiños?

 

JARRETE.- ¿El Guiños en el pueblo?

 

SABINIANO.- ¿Pero era el Guiños?

 

PEPA.- ¿Dices que el Guiños?

 

MELLIZO.- ¡El Guiños! En esto, de que lo vio llegar, sale de un rincón de la taerna el Chepa, su compinche, que saben ustés lo atravesao que es, y va y le dice: “¡A güena hora llegas! En el tejar está la Dolores bailando con Rogelio; si ties puntillo, resolve.” Y va el Guiños, balbucea una palabra de esas que dice cuando se le acaba el dinero y le da rabia, y le agrega al tabernero: -“Tú, dame el cascanueces”- y agarra una cachaba tal como mi puño de gorda, mal señalao, sale seguido del Chepa, y pal tejar pegaron. ¡Calcularse!

 

Tras este aviso salen todos para el tejar para ver en qué estado ha quedado la pelea. Mellizo se queda hablando con Esteban que, como forastero que es, desconoce quién es el Guiños.

 

(Cuadro I, Escena III.)

 

MELLIZO.- No come pan hombre más atravesao, más camorrista, ni más traicionero, créame usté; es el azote de este pueblo. Aquí sin su permiso, no hay mozo que ronde, ni moza que tenga novio, ni fiesta sin jarana, ni hora de sosiego. Cobra el barato, fuma de balde, bebe por guapo, y tie más caezas rotas y más piernas quebrás, que guijas el río.

 

Esteban el Chalán no se achanta y le da un recado a Mellizo para que se lo haga llegar al Guiños que dice así: “Er día que le coja er zeñó Esteban el Chalán, ha hecho la úrtima muesca de su ersistencia; que yo le cojo de la oreja y le…” De pronto se oyen gritos que no dejan terminar al señor Esteban. El Guiños viene dando mamporros a la multitud. El señor Esteban se mete en la sastrería para coger un arma.

 

Todos llegan corriendo y se esconden en la Posada, la sastrería y casas. Dejan en la plaza, alpargatas, chaquetas, zapatos, pañuelos, garrotes y una guitarra rota.

 

El Guiños hace su entrada en la plaza seguido por el Chepa.

 

 

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 106

 

(Cuadro I, Escena V.)

 

EL CHEPA.- ¡Que eres imponente, Orosio!

 

EL GUIÑOS.- Güeno, y me paece que a la Dolores, de que haiga visto el pavor que acabo de sembrar, ya l’habrá sonao la hora de azvertir de que (Guiño.) u sucumbre a mis caprichos, u que (Guiño.) se muere celibata. Ella se aguanta terna que terna por aquél del puntillo, pero en cuanto cavile, sucumbre.

 

EL CHEPA.- Dala por sucumbrada.

 

EL GUIÑOS.- La Dolores, ni baila con nadie, ni nadie s’arrima a su reja, ni con nadie se casa, mientras taconee en esta cabeza de partido judicial Orosio Cidrón Pitaluga. (Besándose los dedos en cruz.) Hay un sello.

 

EL CHEPA.- ¡Eres almirable Pitaluga!

 

EL GUIÑOS.- ¡Si nazco en la temporada del Cid Campiador, lo pospongo!

 

EL CHEPA.- Dalo por posponido. (Y se van de la escena.)

 

Mensaje número 254: Arniches establece las pautas del matón del pueblo: 1- ella no hace nada si no se casa conmigo; 2- su matrimonio es una conquista propia del Cid; 3- de los sentimientos de ella ni se habla. Nuevamente, Arniches se mete en la cabeza de estos seres acosadores para que veamos cómo piensan y el por qué de lo que hacen.

 

              Van saliendo todos de sus escondites y deciden levantar el ánimo con una guitarra y alegres canciones. Cantan “Fumando un pitibiribirí”.

 

Cuando Dolores y Rogelio están bailando al son la copla reaparece el Guiños con una cachaba y se acerca a Rogelio y le dice: “Permita usté que lo elimine joven contertulio”. Le da un empujón y llega el señor Esteban que dirigiéndose a Dolores le dice: “¿Me sede usté esta cotorra?” (Refiriéndose a Guiños.) Dolores se va con Melitona y los dos se quedan frente a frente en posición de baile. Desaparece la música. Se crea una gran expectación.

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 107.

 

 

(Cuadro I, Escena VII.)

 

 

SEÑOR ESTEBAN.- (Con decisión.) ¿Güeno y qué?… ¿Qué hay?… ¿Qué pasa?

 

 

EL GUIÑOS.- ¿Con quién hablo? (Poniéndose las manos en forma de bocina en la boca.)

 

 

SEÑOR ESTEBAN.- Con una fábrica de galletas. Haga er pedido que guste (Imitándole en la postura de las manos.)

 

 

El Guiños le reta esta misma noche a las 12 en la reja de la Dolores y le dice que si va mañana mismo estará en conversaciones con Pedro el Botero. Rubricado (Haciendo el mismo gesto de firmar en el aire que hacía Pepe el Tranquilo en El pobre Valbuena.)

 

Se van el Guiños y el Chepa; todos felicitan a Esteban y se oye la copla:

 

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 113.

 

(Cuadro I, Escena VIII.)

 

La reja de la Dolores

la está guardando un valiente;

el que a la reja se arrime

está condenado a muerte.

 

Mutación.

El Cuadro segundo nos muestra el interior de una taberna de pueblo: mesas redondas y taburetes; un quinqué que da poca luz; al foro la puerta que da a la calle y a su lado una ventana; en frente el mostrador y detrás una estantería con botellas. Es de noche.

 

Está la taberna llena: Rogelio y Brígido brindan por el valor que ha mostrado Esteban. Esta noche terminará el reinado del Guiños. Otros juegan al dominó.

 

De repente llega Sabiniano y cuenta que ha visto huir a Esteban. Ha tenido con él un diálogo delicioso.

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 108

 

(Cuadro II, Escena II.)

 

SABINIANO.- ¿Le ha matao usté ya? (Por el Guiños.)

 

SEÑOR ESTEBAN.- M’ha dao lástima e su mare.

 

SABINIANO.- ¡Pero si es hórfano!

 

SEÑOR ESTEBAN.- ¡Pue darle morcilla!

 

¡Y se ha ido! “¡Fiése de los valientes!” dice Sabiniano.

 

Mensaje número 255: No debes fiarte de nadie para que te saquen de tus apuros. Cada uno debe hacer frente a lo suyo.

 

Todos miran a Brígido, él que es tan leído, debe tener alguna idea… ¡y la tiene! Solo les pide que no se haga público que Esteban se ha ido. Todo debe seguir igual y no se suspende la cita de las 12.

 

En ese momento llega Fructuoso, el borrachín del pueblo. También, como buen secundario de Arniches, tiene una frase célebre. Después de saludar, se queda pensativo y pregunta: “¿Se me ha contestado al saludo? ¡Porque si no soy capaz de pegarme hasta con mi sombra!”. Van a organizar todos los borrachos del pueblo el Mostagán Cluz. Vienen los “directivos” y cantan.

 

El Nene y el Peltre están apostando por el Guiños o por Esteban. Se apuestan hasta 25 pts. (100 €)

 

Llega el Guiños con el Chepa y un muchacho les entrega una carta muy ofensiva de parte de Esteban. Le llama esperpento, sinvergüenza, cachivache y rabona. Está rabioso y se marcha. Mientras se baja el telón se escucha la jota de la reja que la podemos escuchar en este enlace:

 

La jota de la Dolores. https://www.youtube.com/watch?v=iRaX9f6EewI

 

 

 

 

 

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 114.

 

(Cuadro II, Escena VII.)

 

Las horas que por la reja

los novios hablan de amores,

si les alumbra la luna

son las horitas mejores.

 

 

El Cuadro tercero nos muestra la reja de la Dolores. Varias callejuelas y varias casas con puertas practicables.

 

Don Fructuoso, completamente borracho coge un muñeco, un pelele que estaba junto a la verja y al tirarlo al suelo cree que lo ha matado. Salen Rogelio y Brígido a colocarlo de nuevo en su sitio.

 

Arniches nos ha mostrado el “truco” que van a emplear para “aterrorizar” al Guiños: ¡un muñeco! Dolores está preparada para echarle un cubo de agua si se acerca al pelele. Es de noche y no se ve mucho.

 

El Guiños y el Chepa llegan y ven “al personaje” en la reja. Se quedan a cierta distancia. En un momento creen verle una pistola. Dolores se ríe y se les hiela la sangre. Se oyen gritos.

 

Rogelio, que aparece cerca del Guiños con la ropa echa girones, acusa a Esteban de habérselo hecho con una navaja por querer acercarse a la reja de la Dolores.

 

El Guiños está cada vez más aterrado. Así y todo se acerca a la reja y suena un tiro. El Guiños grita: “¡Herido! ¡Estoy herido!” se comienza a arrastrar y se va. El Chepa le llama gallina y desaparece de la escena.

 

(Cuadro III, Escena IV.)

 

ROGELIO.- ¡Se acabó el Guiños!

 

BRÍGIDO.- Como se acaba en el mundo todo lo que no es de ley.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 111.

 

(Cuadro III, Escena IV.)

 

 

BRÍGIDO.-          Un pelele, solo por su aplomo,

venció a ese valiente;

aprovechemos la lección.

Honradez, serenidad y justicia

y se acabó la matonería.

 

Fin de la obra.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO  254: Arniches establece las pautas del matón del pueblo: 1- ella no hace nada si no se casa conmigo; 2- su matrimonio es una conquista propia del Cid; 3- de los sentimientos de ella ni se habla.

Nuevamente, Arniches se mete en la cabeza de estos seres acosadores para que veamos cómo piensan y el por qué de lo que hacen.

 

MENSAJE NÚMERO 255: No debes fiarte de nadie para que te saquen de tus apuros. Cada uno debe hacer frente a lo suyo.

 

MENSAJE NÚMERO 256: Todo lo que no es de ley en el mundo debe acabar, para ello hay que aplicar la receta: honradez, serenidad y justicia. El final de la matonería lo ha conseguido la unidad de los agraviados, el ingenio y el arrojo mostrado por ellos.

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