EL DISTINGUIDO SPORTSMAN

 

O

 

EL CASTIGO POR APARENTAR

 

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 También lo puedes escuchar en este enlace:

 

              Asistimos al tercer fracaso de Carlos Arniches, esta vez en colaboración con Enrique García Álvarez y con música de Valverde (hijo). Sabemos que fue un fracaso por la dedicatoria. Leyéndola detenidamente nos podemos dar cuenta que no existe el Conde del Corujo, a quien se la dedican, aunque nosotros hemos encontrado un Ángel Corujo y Valvidares (1865-1937) nacido en Oviedo y muerto en Madrid, que fue abogado, profesor de universidad y doctor en leyes además de poeta siendo su obra más reconocida una publicada en el 23 de noviembre de de 1904 y titulada “El Día” (110).

 

Se estrena esta obra el 22 de noviembre de 1906. La incluimos en su Etapa Moralizante. La dedicatoria dice así:

 

              Nuestro muy distinguido amigo:

Los transcendentalismos problemas que se desenvuelven en esta obra no han sido comprendidos por el público ni por la prensa periódica.

En realidad solo se trata el mundo de las apariencias y su castigo consecuente.

Varias concausas de orden puramente etnológico han concurrido a este fin; y decimos etnológico como hubiéramos podido decir cachués.

Como vemos el tono irónico va creciendo.

En efecto, señor conde, la mentalidad de nuestro público no ha llegado todavía a aquél nivel que se precisa para la fácil comprensión de las abstrusas urdimbres que forman en su siniestro enlace los oscuros hilos de las pasiones humanas; o para expresarlo más claramente, a nuestras multitudes en su tosca perceptibilidad auditiva solo llegan las vibraciones isocrónicas de un rabel monocorde y jamás el policrómico y multiforme sonido de las aterciopeladas sinfonías de las almas en celo.

De otro modo no se comprende que la anhelante ternura con que dijo su romanza el distinguido actor señor García Valero no arrancara una tempestad de palmas.

La romanza a la que se refiere tiene la siguiente letra:

 

Siempre que hablo con tu padre,

suelo confundirme yo;

y por adiós digo “arre”

y al pararle digo “soo”.

Como vemos es una letra muy de chirigota.

 

Fue nuestro primer desengaño la noche del entreno. El resto de la filosófica obra se deslizó como era natural entre una híbrida y desasosegada inquietud hasta su completo derrumbamiento.

¡Triste decepción! ¡Cuántas horas perdidas!…

Lo único que pudo mitigar un tanto nuestra amargura, hay que declararlo noblemente, fue el proceder de algunos órganos de la prensa periódica que atenuaron nuestro fracaso con la elegancia de sus frases: “¡Qué burrada! ¡Qué porquería!” etc.

 

El grado de ironía ya es máximo.

¡Ah, señor Corujo, y todo por no apellidarnos Wingarthen y Shouplin y Matchin!

 

Aquí ya explotan los dos autores y se dedican a lanzar sus quejas contra el favoritismo de la prensa hacia los autores extranjeros. En fin, esto es algo novedoso en la dramaturgia de Carlos Arniches y hemos querido reflejarlo. Como veremos, la obra es flojita en cuanto a mensajes, y eso da una idea de lo que no gustó al público.

 

Al levantarse el telón vemos a dos caballos de verdad, Sarasa y Chispa, en la caballeriza de un picadero. Tenemos todos los componentes propios de estos lugares: sillas de montar, cepillos para los caballos, libros donde llevar los apuntes de los clientes que alquilan los animales, perchas de guadarnés, arreos, banco de madera y cubos.

 

Los tres mozos del picadero aparecen en la primera escena cantando. Son Antonio, Camilo y Pérez. La estrofa final es la única salvable.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 118.

 

(Escena I.)

 

LOS TRES.-        Limpia ese bocao

porque está osidao;

no seas dejao

ni desarreglao,

limpia ese bocao

porque está osidao.

Riau – riau – riau,

riau – riau – riau.

 

Después discuten sobre qué silla va sobre qué caballo y hacen una apuesta.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 119

 

(Escena I.)

 

CAMILO.- ¿T’apuesta algo?

 

PÉREZ.- Lo que quieras.

 

CAMILO.- Va la apuesta. Si pierdes, pagas cuatro butellas.

 

PÉREZ.- ¿Y zi gano?

 

CAMILO.- Si ganas, pagas tres.

 

PÉREZ.- ¡Gachó con er gayego este! ¿Dónde has aprendido tú a apostar?

 

CAMILO.- En los Jesuitas.

 

PÉREZ.- Ya se conoce.

 

Carlos Arniches no desaprovecha la ocasión para dar una puyita.

 

En estas estaban los mozos del picadero cuando llegan una madre y su hija: Eusebia y Catalina Barrillo. Resulta que Catalina y un buen mozo llamado Sixto Rubio Gabilondo, estaban en relaciones. Pero el mozo, también se relacionaba con otra moza a la que iba a ver hoy por la tarde en la Castellana. Eso no podía ser. La madre quería que le dieran un caballo que no le facilitara llegar a su cita. Habla con Antonio y le promete 25 pesetas si lo logra (100 €). Antonio acepta. En ese momento llega Sixto, y las damas junto a un pollo al que llaman Conde, se esconden en una habitación interior.

 

Sixto canta explicando su origen de Almería, su trabajo como garzón en el hotel Colón y su progresión a gentleman y ahora a sportsman. El va detrás de la que aporte más. El final de la canción es interesante para 1906.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 119.

 

(Escena III.)

 

SIXTO.-                             Y esto de seguro que no es grilla,

porque hace dos años que en Sevilla

me dijeron: “¡Sa!

¡Viva tu mamá!”

Y era un guardia de seguridá.

Lo cual yo me atontoliné, porque yo me esperaba

de un guardia todo menos que me piropease.

Así que al ver que mi figura sacaba de quicio

hasta el orden público, pues desde entonces…

me hice sportsman y un poco de gentleman…

 

Mensaje número 278: La tolerancia a la homosexualidad estaba en unos parámetros dignos de alabanza comparables con los actuales. ¿A qué grado de normalidad habríamos llegado hoy en día sin la cicatriz de la dictadura?

 

Ahora Sixto está detrás de Lelé Repollete por su dote, y hoy tiene cita con ella a las cinco en la Castellana. Lo bueno es que va a ir a caballo ¡y no sabe montar!

 

Por si eso no fuera suficiente, Antonio quiere asegurarse que su caballo sea el “más indicado” para ganar su suplemento económico. Le asigna “Chispa”, un caballo que no puede pasar de la Plaza de Colón por el miedo que le da el tráfico, así que está asegurado que no llegará a la Castellana.

 

Camilo, siguiendo las órdenes de Antonio, prepara a Chispa en vez del tranquilo caballo Sarasa. Inicialmente se opone, pero Antonio le promete 3 pesetas (12 €) por su complicidad.

 

Desde la habitación contigua, Eusebia, Catalina y Conde, han podido ver cómo salía el nobel jinete montado en “Chispa”. Están muertos de risa. Conde y Catalina han ligado y han quedado en el balcón de ésta de 6 a 7 de la tarde. Catalina vive en la Calle de los Mancebos, 1, bajo.

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Parece ser que el origen del nombre radica en los dos mancebos ajusticiados como responsables de la muerte del rey Enrique I de Castilla, al que le cayó una teja del Palacio Episcopal que le dio en la cabeza. (111)

 

Sixto regresa agarrado al cuello del caballo, completamente descompuesto. (En palabras de Arniches: baja del caballo y no puede andar de agujetas.)

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 120

 

(Escena VII.)

 

ANTONIO.- ¿Pero es que el caballo le ha hecho a usté algo?

 

SIXTO.- ¡No! ¡Quiá! No me ha hecho; ¡me ha deshecho!

 

ANTONIO.- Pero, ¿es que quería ir usté a la Castellana en una mecedora?

 

SIXTO.- ¡Es que una cosa es ir en una mecedora y otra es ir en un trampolín, caray! ¡Ay que escozor! Y aquí para entre nosotros, oye mozo: ¿este caballo tiene algún resentimiento con Colón?

 

ANTONIO.- ¿Por qué?

 

SIXTO.- Porque no ha sido más que ver a don Cristóbal y como si tuviera siete: se plantó.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 68.

 

(Escena VII.)

 

ANTONIO.- ¿No quiso andar?

 

SIXTO.- Ni a tiros; parecía de cemento armado. Cuidado que apelé a todo. Primero a buenas. “Anda, rico; anda y no me disgustes, que si no te pego” – le dije -; pues nada. “No te pares, que hay humedad”; y nada. No valían reflexiones. Puso las orejas en parangón, más tiesas que dos plátanos, y petrificado. Entonces me ciego, empiezo a palos, se arremolina la gente y soy objeto de la befa general. “Adiós, Centauro”, – me dice uno- “Que lo retraten”, – me grita otro-. Y un señor anciano, horrorizado de los fustazos, me empieza a insultar. ¡Era de la protectora de animales! ¡Pero a mí me ha chocado que fuera de la protectora de animales y no viera cómo estaba de sudoroso! ¡Ay que rato! Y el caballo, nada, sin querer seguir.

 

Antonio le convence que ha sido por falta de mando; le ayuda a subir de nuevo y le arrea un estacazo al caballo que sale al galope.

 

Arniches mete una escena de relleno – cómica, con la presencia de un señor curioso y mudo que solo quería conocer cómo era una cuadra, para hacer tiempo antes de que llegue de nuevo Sixto en el caballo que no quiere pasar de Colón. Esta vez viene con un guardia y con los tres atropellados por él: una aguadora (10 pts.= 40€), un dependiente, una aprendiza (135 pts.= 540€) y un lesionado (6 pts.=24€). Se va apuntando lo que se ha roto y su valor para que lo pague al día siguiente la “aseguradora”.

 

Hay que recordar que Carlos Arniches ya contaba con un seguro, y su mujer, Pilar Moltó, con otro, tal y como se puede ver en “Los Pilares de Arniches” (112).

 

Llegan detrás Eusebia y Catalina que le reprochan su actitud.

 

(Escena X.)

 

EUSEBIA.- ¡Lo ve usté! ¡Lo está viendo, hijo, lo ve usté! ¡Cuándo se convencerá usté que eso del sport, sólo es pa quien sabe y pa quien puede, y no pa un pelagatos, que, después de empeñarse en aparentar, no se encuentra más que con el ridículo y una dosena de chichones!

 

Mensaje número 279: Arniches deja claro su pensamiento: aborrece a los que intentan aparentar lo que no son, bien sean sportsman o gentleman.

 

Sixto promete no volver a aparentar; quiere volver con Catalina y cita a los damnificados en la dirección de la calle Almirante, número 5. De pronto, se da cuenta de su error: en esa calle vive el Obispo de Sión, su casa está en la calle Etxegarai, 22, 5º, antes llamada calle del Lobo (111).

 

Suponemos que esta broma final quiere hacernos ver que el que quiere aparentar es incorregible y que seguirá aparentando.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 278: La tolerancia a la homosexualidad estaba en unos parámetros dignos de alabanza comparables con los actuales. ¿A qué grado de normalidad habríamos llegado hoy en día sin la cicatriz de la dictadura?

 

MENSAJE NÚMERO 279: Arniches deja claro su pensamiento: aborrece a los que intentan aparentar lo que no son, bien sean sportsman o gentleman.

 

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Ahora lo podemos escuchar en este enlace:

 

https://www.youtube.com/watch?v=O5EjqdxzsME&feature=youtu.be

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