LA PRIMERA CONQUISTA

 

O

 

EL PELIGRO DE LAS SOLTERONAS TIMADORAS.

 

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El día 12 de marzo de 1910, Carlos Arniches y Enrique García Álvarez, estrenan este Entremés en prosa. Etapa Moralizante.

 

Realmente es la crónica de un fracaso. Un estudiante, que ha llegado del pueblo a Madrid para matricularse en la academia para opositar a la banca, que es lo más descansado según su madre, se encuentra ante la opción de ligar por primera vez con una mujer. Lo malo es que “la presa” se va a convertir en cazadora. Arniches pone de manifiesto la situación del “pollo” y la solterona con muchas tablas que solo busca aprovecharse de los incautos.

 

Como es un Entremés, tenemos un solo acto. Vemos un escenario en el que se representa un merendero de las afueras de Madrid. El nombre del merendero es LA HONRADEZ. Su dueño, don Dióscoro tiene muy a gala que allí nunca habrá “reservados para parejitas”, no le parece decente. Lo malo es que no tiene casi clientes.

 

En la primera escena vemos cómo se lamentan de la ausencia de clientes el camarero o mozo, Maximino, y el organillero, Baldomero. En esto que se acercan unos guasones.

 

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Actor principal. Ernesto Vilches. Panchito.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 139

 

(Escena I.)

 

GUASÓN.- (Asomándose por la empalizada.) Camarero, ¿tié usté callos?

 

MOZO.- (Levantándose.) Sí, señor.

 

GUASÓN.- Pues tenga usté cuidao no le pisen con este gentío. (Vanse riendo con otros varios que habrán salido con él.)

 

Llega el primer cliente, un joven estudiante. Panchito. (Estudiante provinciano de cara simpática y maliciosa.)

 

Realmente la descripción de Arniches era perfecta. Estaba pensando en el actor Ernesto Vilches que fue el que lo interpretó el día del estreno.

 

Pide su comanda y nos habla de las ganas de conocer a mujeres que tiene. Su amigo Efigemio le ha dicho que con una traje de 30 pesetas (120 €) se podrían hacer conquistas a miles.

 

Justo entonces aterriza la “presa”, doña Salomé (Vieja verde empolvada con falda corta “trotín”, blusa escotada, manga corta, sombrero con un pájaro y flores, y con un perrito atado al que llama Chantecler.)

 

Se sienta enfrente de Panchito y pide anís del mono y agua. El perro sirve para que entablen conversación. Ella le cuenta la historia de Chantecler. Es una herencia de un ex militar muy rico, un tal Pérez Toca, que tenía una renta de cien mil duros (dos millones de euros.)

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 140

 

(Escena V.)

 

DOÑA SALOMÉ.- ¡Ay!… Es usted muy jovencito.

 

PANCHITO.- Tengo ese defecto, pero ya se me irá quitando.

 

             

Irene Alba. Primera Actriz. Doña Salomé.

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Le cuenta él su aventura fracasada con Melitona, una chica del pueblo. Para eso se ponen los dos en la misma mesa. Panchito se va encendiendo y da cuenta de sus deseos:

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 133.

 

(Escena V.)

 

PANCHITO.-      Mirarse en unos ojos garzos

que le traspasan a uno,

embebecerse en una boca

que diga locuras de amor…

y arriba la luna…

un ruiseñor que cante…

un arroyo que murmure…

tener donde abarcar,

un beso que estalla,

una estrella que corre,

dos seres que se enlazan…

silencio… misterio…

¡Eso es lo que yo sueño!

 

Salomé lo tiene en sus garras, suelta dos lagrimitas de “emoción”, llega un ciego con su lazarillo y le dan una limosna. El lazarillo le cuenta quiénes son y éste improvisa una copla.

 

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 141

 

(Escena VI.)

 

CIEGO.- Una limosna para este pobre ciego, que nunca se vean como yo no me veo. (Recibe los dos reales y canta.)

Las almas caritativas

gozan del cielo de fijo.

Dios les de mucha salud

a esta madre con su hijo.

 

DOÑA SALOMÉ.- (Indignada.) ¡Oiga usté, qué es eso de madre! ¡Que soy una joven soltera!

 

PANCHO.- ¡Cuidado con lo que se dice y antes de improvisar se entera uno!

 

CIEGO.- (Al lazarillo dándole un capón.) ¿Pero qué has hecho so morral?

LAZARILLO.- (Yéndose.) ¿Pero no está usté viendo que es una agüela?

 

CIEGO.- Ya lo he visto… pero te regaño para disimular.

 

En la obra de 1903 El terrible Pérez, este mismo ciego se aproximaba a la sastrería pidiendo una limosna y empleando la misma frase: “que nunca se vean como yo no me veo”. La diferencia, el lazarillo, antes no lo tenía, va progresando.

 

También hay que señalar la picaresca del ciego “que ve” que la señora podría ser la abuela del joven. Panchito tenía todos los avisos del mundo pero no quiso verlos.

 

Salomé le “pide” dos reales “porque hace colección.  Piden la merienda y ella abusa todo lo que puede: pollo, perdiz, vino de La Rioja… Nada, que éste no se entera.

 

Están amartelados y se preguntan sus nombres: ella Salomé, y le llamará Sal; el Panchito y le llamará Chito. Se acerca él a su oreja y le da un beso. Don Dióscoro lo ve y le da un puntapié a Panchito. Le llama a Salomé “tía marcolfa” y le advierte a Pancho que cada tarde viene con un joven diferente.

 

Ella haciéndose la víctima, arrampla con toda la merienda y se marcha dejando que pague él.

 

Don Dióscoro le perdona el pago y cuando se va a marchar la ve con otro.

 

(Escena IX.)

 

PANCHITO.- ¡Con otro! ¡Qué engaño! ¡La primera conquista!

 

Telón.

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

 

MENSAJE NÚMERO 324: Arniches detecta una población de estudiantes incautos que son presa fácil del timo de mujeres muy experimentadas que sólo buscan su dinero.

 

MENSAJE NÚMERO 325: Es vital no confundir el deseo con el amor. Cuando lo confundes eres manipulable y siempre pierdes.